Angie Rodríguez, quien fue durante un buen tiempo y hasta febrero pasado la mano derecha del presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño, pide ayuda del Gobierno para el que trabaja. La hoy gerente del Fondo Adaptación ha dado entrevistas en varios medios para denunciar una presunta red de corrupción, espionaje y amenazas que trabaja en su contra, en la que estarían varios altos funcionarios. “Me cansé de toda la campaña premeditada y sistemática en mi contra”, dijo a la revista Semana. “Es un daño reputacional muy bien estructurado por más de veinte personas que han intentado sacarme del Gobierno”. Le inventaron, dice, que era aliada de paramilitares, la “reina del fentanilo”, y una contrabandista. Y el presidente lo creyó, afirma. Su cargo, repite constantemente, es una cartera jugosa que muchos corruptos quieren: maneja recursos por un billón de pesos, unos 250 millones de dólares.
Rodríguez no revela todos los nombres, aunque dice que los ha denunciado ante las autoridades. Pero si ha señalado públicamente a algunos, como Carlos Carrillo, director de Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y de Desastres (UNGRD); Juliana Guerrero, una mujer joven cercana al presidente Petro y su delegada en el Consejo superior de la universidad pública del Cesar, quien ha tenido poder de decisión en el Gobierno; Raúl Moreno, jefe de despacho presidencial; Mariela Barragán, directora de Función Pública; o Nhora Mondragón, quien reemplazó a Rodríguez como directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE).
Las denuncias más serias son contra Carillo y Guerrero. Del director de la UNGRD, Rodríguez asegura que él tenía un espía en el Fondo Adaptación, quien informaba de todos los movimientos y conversaciones de la gerente. Cuenta que recibió un chat de un número anónimo en el que le cuentan que Carrillo y Guerrero están confabulados para atacarla, y le permitieron escuchar un audio en el que, afirma, Carrillo dice “la voy a joder por bocona”, y “lloverá candela”. Ella entiende esa candela eso como una amenaza: “O me quiere matar, o me quiere llevar presa”.
Rodríguez añade que también ha recibido chats en los que alguien la ha extorsionado. “Él me dijo 20 de los grandes, eran 20 millones. Yo pensé que eran 20 millones”, dice. “Pero él después me dice que era más, y si usted no me los da en tanto tiempo, usted ya sabe lo que le va a pasar. Yo me llené de pánico, me imaginé lo peor. Yo dije, me van a pegar un tiro, o a mi hijo van a ir a buscarlo al colegio”. Entonces pagó el dinero, cuenta.
Rodríguez cree que Carrillo la graduó de enemiga desde que ella denunció el año pasado que el director no estaba ejecutando de forma apropiada los recursos de la UNGRD para manejar una crisis de inundaciones en la zona de la Mojana, al norte del país. La denuncia, cree ella, golpeó las intenciones de Carrillo para lanzarse a la alcaldía de Bogotá el próximo año. “Lo que él está haciendo no es solo el espionaje, sino es esa manera de exterminarme como funcionaria pública”, añadió, sobre las denuncias de él contra ella en redes sociales, el año pasado, cuando la acusó de usar el Fondo como un fortín político del ministro del Interior, Armando Benedetti.
Carrillo, en conversación con Caracol Radio, ha negado todos los señalamientos. Afirma que ella “quiere generar una tormenta mediática, para seguramente hacerle daño al Gobierno antes de las elecciones” presidenciales. “Yo no estoy en los círculos de poder de Palacio”, afirma.
Por otro lado, Rodríguez dice creer que Juliana Guerrero la graduó de enemiga porque se opuso a que esta última fuera nombrada viceministra de juventudes el año pasado. En ese momento Rodríguez era directora del DAPRE, y debía dar su visto bueno a ese nombramiento. Pero se opuso porque Guerrero tenía títulos universitarios falsos, razón por la que ahora es investigada en Fiscalía. Desde entonces, cree, Guerrero se unió al complot para sacarla del Gobierno.
“Tengo claridad que, frente a todas estas personas que están dentro de ese complot, la más mala es ella”, dice Rodríguez, quien asegura que Guerrero ha hablado de tener vínculos con un grupo armado. “Se ufanaba de tener vínculos con el ELN”, asegura. Por eso mismo, en un reporte que, dijo a Semana, envió a la UNGRD, responsabiliza a Guerrero de lo que pueda pasar con su vida. “Ella se mueve bajo las sombras del poder”. También señala que Guerrero hoy controla los recursos del Fondo Colombia Paz, y del DAPRE, a través de la directora Mondragón.
El tercer funcionario duramente señalado es Raúl Moreno. “Es un hombre conspirador, que todo el tiempo le está metiendo temas al presidente”, dice Rodríguez sobre el actual jefe de despacho presidencial. ”Para él hay paramilitares en todo lado, para él hay personas que lo quieren asesinar en todo lado“, añade. Afirma que él es cercano a funcionarios en la Dirección Nacional de Inteligencia, y tiene ”dudas” de si están detrás de un evento en la casa de sus padres el año pasado, para lo que parecía un hurto, pero era realmente una amenaza. ”No fue un hurto, fue para amedrentarme para que me quedara callada”, asegura. “Estoy segura que detrás de eso está esta red de personas, que son más de 20″, añade. En la Fiscalía, asegura, le dijeron que los culpables son “una estructura muy bien organizada, parece que tienen entrenamiento de inteligencia y entrenamiento militar”.
¿Usted cree que en la Casa de Nwariño hay una red criminal?, le preguntó el entrevistador en Semana. “Presuntamente, sí”, responde quien fue una de las mujeres más poderosas del Gobierno, y ahora abre un nuevo escándalo de corrupción dentro de este. “Presidente, escúcheme lo que le estoy diciendo, porque creo que usted lo están engañando, y parte de la estrategia de todas estas personas es quererlo aislar de la gente que es buena y leal con el proyecto”, le advierte a Gustavo Petro.

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