Detenido un argentino por injuria racista tras llamar “negra puta” a una brasileña en Río de Janeiro

Una discusión entre dos clientes en la cola de un supermercado de la zona más noble y turística de Río de Janeiro derivó este lunes a primera hora en el arresto por injuria racial de uno de los implicados. El argentino José Luis Haile, de 67 años, fue detenido allí mismo tras llamar “negra puta” a la mujer brasileña que le precedía en la cola, informa este martes el diario O Globo. Un segundo argentino presenció la escena y llamó a la Guardia Municipal. Es el segundo incidente racista protagonizado por argentinos en el país vecino que trasciende en las últimas semanas. El acusado quedó en prisión preventiva. Brasil registró unas 8.500 denuncias por insultos racistas en 2025.

El incidente ocurrió a primera hora de la mañana en un supermercado cercano a la turística playa de Copacabana. El detenido es un argentino que reside en Brasil desde hace un par de años. La víctima, una brasileña que trabaja haciendo la compra para terceros a través de una aplicación. Ella y Haile se enzarzaron en una discusión ante el retraso de la cajera en empezar a cobrar.

La clienta brasileña, Samara de Lima, explicó que él empezó a quejarse, la mandó callar y eso la enfadó, según contó al citado diario carioca. “Lo llamé cobarde porque susurró al proferir el insulto racista”, explicó, momento en que ella se sintió “muy nerviosa y enfadada”. La clienta se quejó de la pasividad de los empleados de supermercado.

Un segundo argentino presente sí que salió en su ayuda. “Al principio pensé que era una tontería”, contó al diario. “Pero al ver que el tipo racista la mandó callar y la insultó vi que era serio. Decidí intervenir (…) Soy mestizo y allí, en la Argentina, también sufrimos racismo. Pero allí no hay ley [que lo castigue]. (…) Desgraciadamente, aún existe este tipo de gente, pero tenemos que reaccionar con mano firme. Si no esto no acaba”, declaró este testigo, que llamó a la policía.

El pasado enero, una turista argentina, la abogada Agostina Páez, profirió insultos racistas contra tres camareros e imitó los gestos de un mono en un bar tras una discusión por la cuenta. La escena, que ocurrió al amanecer, fue grabada y se hizo viral. Páez fue detenida y estuvo dos meses en arresto domiciliario con una tobillera, con lo que el caso alcanzó una enorme repercusión en Argentina, sobre todo, pero también en Brasil.

En el juicio, la Fiscalía rebajó la petición de pena de 15 años a 5. Concluida la vista y depositada una caución de 20.000 dólares, el juez la autorizó a regresar a su país. A los días, su padre imitó los gestos racistas de su hija en un bar… un nuevo vídeo viral que indignó a Brasil.

Los insultos racistas son asunto serio en este país, un delito castigado en el Código Penal. Y la sociedad está cada vez más concienciada sobre la gravedad de unas ofensas que en otros países son tratadas como meros comentarios de mal gusto. Este fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888. Su población es de las más diversas del mundo, en contraste con la argentina, por ejemplo, mayoritariamente blanca.

En 2021, el entonces presidente argentino Alberto Fernández irritó a toda la región al decir en un acto público que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileros de la selva, pero los argentinos de los barcos, de barcos que salieron de Europa”. Sacó la cita de una canción.

Aunque el racismo persiste en Brasil, los insultos racistas al futbolista Vinicius Júnior tocan un nervio y han llegado a movilizar al presidente Lula y a sus ministros. El Banco de Brasil, público, pidió hace unos años perdón al pueblo negro por su implicación en el tráfico de africanos.

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