Con cambios de última hora en su acuerdo interno, la mayoría oficialista aprobó el nombramiento de tres nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral: Arturo Manuel Chávez López, Frida Denisse Gómez Puga y Blanca Yassahara Cruz García. El nombramiento de los árbitros electorales, que permanecerán en el INE hasta el año 2035, no contó con la oposición, que votó en contra de los perfiles impulsados por la presidenta de la República y votados por Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo.
En el acuerdo original, el coordinador morenista Ricardo Monreal impulsaba el nombramiento del exconsejero electoral de la Ciudad de México, Bernardo Valle, y de la funcionaria de la Escuela Judicial Electoral, Alejandra Tello. Pero estos dos nombres no encontraron consenso entre los aliados PVEM y PT, que nuevamente habrían amenazado con votar en contra, como lo hicieron con la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum en marzo pasado.
En negociaciones que se prolongaron durante más de ocho horas, y que retrasaron una y otra vez la reunión que iba a tener la Junta de Coordinación Política originalmente a las 2:30 de la tarde, el acuerdo final incluyó a Frida Denisse Gómez Puga, exconsejera electoral de Tamaulipas y actual titular del Órgano Interno de Control en el mismo instituto, nombrada recientemente por la mayoría morenista en el Congreso estatal, y a Blanca Yassahara Cruz García, presidenta del Instituto Electoral de Puebla.
La joya de la corona para el oficialismo, sin embargo, es el nombramiento de Arturo Chávez López, activista estudiantil de la UNAM en los años 80 y 90, profesor universitario, exfuncionario de la Secretaría de Ciencia y actual director de Talleres Gráficos de México, el organismo dependiente de la Secretaría de Gobernación que, entre otras cosas, se encarga de la impresión de los materiales electorales. Pero, más allá de esas credenciales, Chávez es considerado un funcionario con toda la confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum, con quien convivió durante su vida universitaria. Su nombramiento nace bajo la sombra de la sospecha de los críticos del Gobierno, por haber alcanzado una calificación de 99 de 100 en el examen de conocimientos que se aplicó durante este proceso de designación, lo que alimentó los cuestionamientos de dados cargados a su favor.
Con la votación en el pleno, ocurrida hasta las 9 de la noche de este martes, se pone punto final a un proceso descalificado por la oposición desde el principio. Primero, por la conformación de un comité de evaluación dominado por personajes ligados a Morena; después, por las extrañas calificaciones de los aspirantes señalados como favoritos del régimen y, finalmente, por la opacidad con la que actuó el comité, que nunca transparentó los criterios con los que se aplicaron los filtros de idoneidad.
El nombramiento, que requería de mayoría calificada, fue aprobado con 334 votos de las bancadas del oficialismo, y 127 votos en contra de PAN, PRI y MC. Desde 2003, cuando la izquierda rechazó el nombramiento de Luis Carlos Ugalde y ocho consejeros más del entonces IFE, es la primera vez que el nombramiento de consejeros electorales es rechazado por las fuerzas políticas de oposición. En 2020, en la primera designación de consejeros electorales en tiempos de la 4T, Morena logró que PAN, PRI, MC y PRD votaran a favor. Y, en 2023, se recurrió a una tómbola para nombrar a la actual consejera presidenta, Guadalupe Taddei y tres consejeros más. Esta vez, el oficialismo ha usado su mayoría, excluyendo a los opositores. “Hoy es uno de los días más oscuros de la República”, ha sentenciado el diputado panista Germán Martínez, casi al final de la sesión.

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