Colombia se prepara para la llegada del primer vuelo de migrantes expulsados por el Gobierno de Kast en Chile

Primero fue Estados Unidos, ahora es Chile. Colombia se enfrenta al reto de integrar a cientos de colombianos que migraron en busca de una mayor estabilidad y ahora regresan deportados. Donald Trump ya ha expulsado a miles de colombianos en su cruzada antiinmigratoria, y este jueves se le suma el ultraderechista José Antonio Kast. El nuevo presidente chileno, que cumplió hace unos días un mes en el cargo, ha iniciado su propia campaña de deportación de extranjeros con un vuelo que está previsto que haga paradas en Bolivia, Ecuador y Colombia.

La Cancillería ha confirmado a este diario que espera que esta noche aterrice el vuelo con alrededor de una veintena de colombianos. Fuentes del Gobierno chileno, citadas por el medio Bio Bio Chile, informaron que antes de su llegada a Bogotá, el avión hará escala en Santa Cruz de la Sierra y en Quito para entregar a los 12 bolivianos y 9 ecuatorianos en sus respectivos países.

Los expulsados son acusados de delitos como tráfico de drogas, robo con violencia, receptación de vehículos o ingreso por paso no habilitado. Pese a que entrar a Chile de manera irregular no constituye un delito penal, sí se trata de una infracción administrativa y las personas que lo hagan son sujetas a la expulsión. De los 40 que están en el vuelo, 26 corresponden a expulsiones administrativas y 14 a judiciales. Según el mismo medio, los migrantes viajan con esposas plásticas desechables y cada uno está acompañado de un escolta.

El proceso en estos casos es que, una vez llegan, las autoridades verifican su estatus y, si alguno tiene antecedentes o algún pendiente judicial, quedará en disposición de la Policía Nacional, según una fuente de Migración Colombia. El funcionario no espera que los colombianos con un récord limpio en su país sean detenidos al llegar. “Es improbable que Chile emita una circular de Interpol por estos delitos y, en todo caso, debe ser con el debido proceso y la presunción de inocencia. Si algo ha procurado este Gobierno es el respeto al migrante”, indica.

Fue precisamente la vulneración de los derechos de los colombianos lo que generó la primera gran crisis diplomática entre Gustavo Petro y Donald Trump. En enero de 2025, durante las primeras expulsiones de EE UU, el colombiano dijo que impediría el aterrizaje de dos aviones cargados de deportados esposados de pies y manos, por considerarlo un trato indigno. El republicano amenazó a Colombia con aranceles de hasta un 25%, una medida que, gracias a la intervención de diplomáticos y empresarios, no se llegó a materializar.

Más de 20.000 colombianos fueron deportados al país desde EE UU durante 2025. En lo que va del año, la Defensoría del Pueblo ya contabiliza el retorno forzoso de 431 personas, entre ellas 23 menores de edad. La entidad de derechos humanos ha alertado en varias ocasiones que los migrantes son objeto de varias vulneraciones como maltrato, violencia basada en género, requisas inapropiadas, alimentación insuficiente o el despojo de pertenencias personales.

El Gobierno ha implementado varias líneas de ayuda para los recién llegados. En una primera fase, las autoridades brindan asistencia humanitaria como alimentación, alojamiento o atención en salud a aquellos que lo necesiten. Después, promueven la integración socioeconómica de los deportados a través de créditos productivos o talleres de emprendimiento.

A los miles de expulsados se suman también aquellos que eligen la “autodeportación”, una iniciativa que ha impulsado Washington y que ofrece hasta 1.000 dólares a aquellos migrantes irregulares que retornen a sus países voluntariamente. El primer vuelo bajo esta campaña ocurrió en mayo de 2025 e incluyó a colombianos y salvadoreños.

Kast ganó la Presidencia de Chile con un discurso antiinmigratorio, similar al que tiene Trump. Según las cifras oficiales, más de 1,9 millones de extranjeros viven en el país austral, casi el 10% de la población del país. De ellos, unas 44.000 personas están “listas para ser expulsadas”, de acuerdo con el director del Servicio Nacional de Migraciones chileno. Aunque un 65% de los que tienen orden de deportación son venezolanos, la gestión con Caracas es inviable al estar congeladas las relaciones consulares de ambos países.

El Gobierno chileno anunció que la frecuencia de los vuelos, y el número de expulsados, aumentará en las próximas semanas. Es probable que cientos de ellos sean deportados a Colombia. Ni el presidente Petro ni su canciller se han pronunciado sobre las expectativas de estas llegadas en el futuro. Tampoco está claro cómo serán las relaciones diplomáticas con Chile en los pocos meses que le quedan al mandatario en el poder. Petro ha tachado a Kast de ser “un nazi” y dijo que, con su triunfo el pasado diciembre, “el fascismo avanza” en América Latina.

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