Unas horas antes de tomar el avión para viajar a España, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha dado más detalles sobre la cumbre de gobiernos progresistas a la que asistirá el sábado. La mandataria ha anunciado que parte de la comitiva incluirá a la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, para participar en un primer encuentro con “movimientos progresistas”. A continuación, se celebrará la cumbre de jefes de Estado, a la que ha sido invitada por el anfitrión, el presidente español, Pedro Sánchez, sellando las paces diplomáticas tras años de tensión por la herencia colonial. La cumbre supone además un alineamiento con otros gobiernos progresistas en la región en medio del turbulento escenario internacional marcado por los ataques y la presión de Donald Trump sobre el continente. La presidenta ha evitado en todo caso cualquier palabra gruesa y durante su conferencia mañanera de este jueves ha afirmado que “no se trata de una reunión anti-Trump”.
La presidenta recordó el camino recorrido hasta consolidarse el viaje de este fin de semana. El detonante de la crisis fue la carta que Andrés Manuel López Obrador, antecesor y mentor de Sheinbaum, envió en 2019 al rey Felipe VI, en la que le reclamaba que pidiera disculpas por los desmanes contra los pueblos indígenas cometidos durante la Conquista de América. “Se molestaron”, dijo la mandataria recordando los inicios de la crisis, que derivó en que el rey español no fue invitado a la toma de protesta de Sheinbaum en 2024. Ya en los últimos meses, llegaron los gestos de acercamiento de la mano de la cultura. El canciller español, José Manuel Albares, reconoció “la injusticia y el dolor” causados a los pueblos mexicanos originarios.
Finalmente, el 16 de marzo, durante su visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura de México, el rey Felipe VI reconoció que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. Se presentó como una conversación informal con el embajador mexicano en España, Quirino Ordaz, y otras autoridades, pero se trató de un gesto muy medido y previamente pactado. “A su manera, el rey reconoció que hubo abusos. Son acciones importantes de reconocimiento de nuestros pueblos y de origen”, añadió la presidenta sobre los motivos que sellaron la paz.
Sheinbaum anunció también que viajará la medianoche de este jueves a Madrid para continuar después hasta Barcelona, con llegada prevista la noche del viernes, un día antes de la cumbre. Confirmó también que mantendrá “reuniones bilaterales y una general” con el resto de jefes de Estado, entre los que destacan los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; Uruguay, Yamandú Orsi.
Con el tono sereno habitual, la presidenta evitó entrar al choque con el presidente estadounidense, del que dijo que “le respetamos aunque no estemos de acuerdo con muchas de sus decisiones”. Insistió también en que el espíritu de la cumbre “es muy positivo” y se centra en “trabajar por la paz mundial” y recuperar el “espíritu de la carta de la ONU”.

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