La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha reiterado este martes que el Gobierno está abierto a continuar el diálogo con los transportistas y agricultores inconformes, que amagaron con desquiciar el lunes las carreteras con bloqueos en 20 Estados. “Realmente no fue lo que habían dicho que iba a ser. Siempre va a haber diálogo”, ha sostenido la mandataria en su conferencia matutina. El Ejecutivo destacó horas antes que los cortes viales se redujeron a la mitad. En ese sentido, Sheinbaum ha advertido de que cualquier apoyo económico para los inconformes solamente podría distribuirse “de forma directa” y no a través del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano y la Asociación Nacional de Transportistas en México.
Para la tarde del lunes, el Gobierno de Sheinbaum destacó en un comunicado que quedaban únicamente “11 bloqueos carreteros en nueve Estados [de 32]”. En la mañana del martes la situación había mejorado: según el Gobierno y solo quedan “tres o dos” obstrucciones activas en Guanajuato (centro) y Baja California (norte). “Eso es lo que les decimos a todos los que están manifestándose. Hasta el límite de lo que se puede, con el presupuesto público, se apoya por los bajos precios del grano, con el apoyo de los Gobiernos de los Estados, incluso con los compradores (…) Pero no vamos a regresar al esquema en el que se da el dinero a las organizaciones”, sostuvo la mandataria.
Sin embargo, de acuerdo con la prensa mexicana, los transportistas señalaron que sus integrantes sufrieron una “represión violenta” cuando agentes en Tlaxcala dispersaron un bloqueo que mantenían en una carretera en esa región. La ANTAC denunció que los manifestantes fueron “golpeados brutalmente y, de manera aún más grave, se reporta la desaparición de varios de ellos”. En respuesta, el Gobierno estatal ha asegurado que no hay detenidos y que los policías actuaron “en estricto cumplimiento a la ley”.
Las movilizaciones de los transportistas y agricultores no cuentan con el respaldo de las organizaciones mayoritarias. Las protestas retoman las del pasado otoño, que entraron en pausa después de un acuerdo provisional con el Gobierno federal.
Para los dirigentes de las organizaciones inconformes, el diálogo con el Ejecutivo no ha llevado a ningún lado. Entre las medidas que adoptó la Administración de Sheinbaum está la entrega directa de 3.412 millones de pesos (192,3 millones de dólares) a casi 41.000 productores de maíz.
Pero los dirigentes campesinos consideran que los fondos son insuficientes y que faltan por atender casi cinco millones de trabajadores. Al respecto, Sheinbaum subrayó que para recibir las ayudas económicas, los interesados deben pedirlas de manera individual y no a través de sus organizaciones.
Otro punto de desacuerdo es la salida de los granos básicos del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TMEC). El acuerdo entrará este año en revisión, bajo la sombra amenazante del Gobierno de Donald Trump. “[Esas demandas] son mucho más difíciles de cumplir”, ha llegado a reconocer Sheinbaum.

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