La política migratoria del presidente Donald Trump ha entrado en una nueva fase. Tras meses marcados por operativos de alto impacto y una fuerte exposición mediática, la Casa Blanca ahora apuesta por una estrategia más discreta para acelerar las deportaciones masivas, incrementando los arrestos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y ampliando la capacidad de los tribunales migratorios.
De acuerdo con un reportaje publicado por MS Now, el gobierno federal ha intensificado las detenciones de inmigrantes sin documentos mientras evita los despliegues espectaculares que generaron protestas y críticas durante los primeros meses del segundo mandato de Trump.
El objetivo, según el medio citado, es mantener un alto ritmo de deportaciones sin atraer la misma atención pública que en operaciones anteriores.

Más arrestos y metas más exigentes para el ICE
El cambio de estrategia coincide con un aumento considerable en las detenciones. The New York Times reportó que ICE arrestó a más de 10,000 migrantes durante la última semana, una cifra que prácticamente duplica el promedio registrado a inicios de este año.
Además, tres funcionarios citados por el diario señalaron que la Casa Blanca estableció una nueva meta de 2,000 arrestos diarios, elevando la presión sobre los agentes migratorios para incrementar los operativos.
Las detenciones ya no se concentran únicamente en grandes redadas. Ahora, los agentes realizan arrestos durante citas con autoridades migratorias, inspecciones de tránsito e incluso en la vía pública, una táctica que busca aumentar el número de personas sujetas a procesos de deportación.
Paralelamente, los tribunales de inmigración han comenzado a programar mega audiencias maestras, con un mayor número de casos por jornada para agilizar las resoluciones y acelerar las expulsiones del país.

Menos reflectores, pero más recursos para la política migratoria
El informe señala que, tras la salida de Kristi Noem del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la llegada de Markwayne Mullin, la administración abandonó los operativos altamente publicitados y optó por acciones menos visibles.
Sin embargo, el cambio no implica una reducción en la aplicación de la política migratoria. Al contrario, el Congreso aprobó una nueva inyección de recursos que fortalece las operaciones del ICE y la Patrulla Fronteriza.
Según el medio de Nueva York, el gobierno contará con cerca de $70,000 millones adicionales durante los próximos tres años para reforzar la aplicación de las leyes migratorias, recursos que se suman a otros $170,000 millones aprobados previamente para seguridad fronteriza y detención.
El diario también informó que altos mandos del ICE recibieron instrucciones para que el mayor número posible de agentes trabaje los siete días de la semana y que al menos el 80% del personal operativo se dedique a realizar arrestos.

Aunque organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes advierten que esta estrategia dificulta la movilización social y el seguimiento de los operativos, la administración Trump mantiene como prioridad aumentar el número de deportaciones y consolidar una política migratoria más estricta durante su segundo mandato.
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