A la mañana siguiente de un hito que alegra a los chilenos, como el triunfo de la selección de fútbol, se suele decir que “hoy la marraqueta está más crujiente”. La metáfora alude al buen estado anímico del pueblo, con su pan emblemático consumido principalmente en el desayuno. Por eso, a los panaderos chilenos los pilló “por sorpresa” el anuncio de que sus colegas bolivianos buscarán: que la marraqueta sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Chile defiende que ese tipo de pan de masa batida de supuesto origen francés es una creación propia, algo que disputan los vecinos andinos. La Asociación Gremial de Industriales del Pan (Indupan) y la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan) postulan que, según sus antecedentes, la marraqueta se fue expandiendo hacia el norte de Chile hasta llegar a Perú y Bolivia. Para relevar su importancia -y competir con los esfuerzos bolivianos-, el gremio ha informado este martes que buscará que sea declarado patrimonio nacional, un esfuerzo que han intentado en el pasado sin éxito.
Dos décadas atrás, la Prefectura Departamental declaró a la marraqueta Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz y en 2024 el Concejo Municipal de la ciudad boliviana aprobó una normativa que estableció el 6 de julio como el “Día de la Marraqueta”. En su fecha conmemorativa, Dandy Mallea, el máximo dirigente de la Federación de Panificadores Artesanos de La Paz, sostuvo a EFE que ahora irán por el reconocimiento de la Unesco “para que el mundo entero sepa que la marraqueta es de Bolivia” y que “representa a todos los bolivianos”.
Los panaderos bolivianos sostienen que su preparación posee características que la diferencian de la elaborada en otros países, como la textura y el sabor debido a la altitud de la ciudad (3.600 metros sobre el nivel del mar), el agua utilizada y la cocción en hornos refractarios con técnicas artesanales heredadas de culturas ancestrales. La masa lleva harina, agua, sal y levadura y, antes de hornearla, los bollos se dejan reposar en forma alargada y ovalada sobre telas de yute. Luego, se introducen directamente sobre los ladrillos del horno y se dejan cocinar durante 15 minutos. El uso de este tipo de horno es “uno de los secretos, de los muchos que hay, para poder lograr la calidad de la marraqueta”, apuntó Mallea.
El chileno Juan Mendiburu, presidente de la Indupan y la Fechipan explicó esta mañana en Emol TV que la marraqueta boliviana es distinta a la chilena, pero solo en la forma. “La marraqueta chilena es única porque vienen dos marraquetas pegadas y a la vez cada una se divide en dos (…); la boliviana es una sola unidad y es una especie de bollo, una forma no muy regular, no tiene la franja al medio, no es igual”, afirmó, aunque sí destacó que es la más crujiente. En 2023 el gremio panadero chileno le solicitó al ministerio de Culturas del entoces Gobierno de Gabriel Boric declarar la marraqueta como un patrimonio nacional. “Tuvimos varias reuniones, pero el 2023 y el 2025 se han rechazado (…). La verdad es que no nos pescaron mucho”, contó, refiriéndose a que no los tomaron en cuenta. “Este año empezamos a ver de nuevo si podemos hacer algo con el ministerio de Culturas [del Gobierno de José Antonio Kast], porque la marraqueta en Chile es un pan muy importante, el pan más consumido por los chilenos, y queremos que sea un patrimonio”, mencionó.
El famoso ranking del sitio web especializado en gastronomía internacional TasteAtlas —también conocido como el “Atlas de la comida mundial”—, reconoció en 2024 a la marraqueta como el tercer mejor pan del mundo, atribuyéndolo a Chile y Bolivia. “La marraqueta [también conocida como pan batido en la región de Valparaíso y pan francés en la zona centro sur] es el pan más popular en Chile y Bolivia, un alimento básico que suele consumirse tres veces al día”, decía la reseña. “Se cree que la marraqueta se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando un gran número de europeos emigró a Chile y Bolivia. Algunos afirman que el pan fue horneado por primera vez por dos hermanos franceses llamados Teran-Marraquett, y de ahí su nombre”, añadió, aunque no existen registros documentados sobre esos hermanos.
El político e historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886) relató en su libro Historia crítica y social de la ciudad de Santiago (1869) que la marraqueta, entonces llamado “pan francés”, se habría creado en 1810, en la panadería del español Ambrosio Gómez. Por su parte, Antonio y Alberto Ferrán, miembros de la familia fundadora de la cadena de panaderías y pastelerías chilena San Camilo (1884), documentaron en el libro El pan en Chile (2016) que, si bien existen indicios de que un pan similar se elaboraba en 1810 en Santiago, recién hacia 1865 el “pan francés” se reconoce como parte de la variedad panadera consolidada del país. De la vereda boliviana, el historiador y miembro fundador de la Sociedad Boliviana de Bibliografía, Antonio Paredes Candia, documentó en La comida popular boliviana (1986), que atribuye el origen de la marraqueta a los daneses Andrés y Wigo Rasmussen, doctores en panadería y pastelería que llegaron a La Paz en la década de 1920.
En marzo de 2023, cuando el actor Pedro Pascal, nacido en Santiago de Chile, promocionaba la tercera temporada de The Mandalorian en Inglaterra, participó junto a Jon Favreau, creador de la serie, un video sobre comidas. Pascal comió una empanada, un Súper 8 -una galleta bañada en chocolate- y un pan con palta. “Este es mi pan favorito. Esto es marraqueta, es un pan muy bueno. Hacen un gran pan en Chile”, dijo el también protagonista de The Last of Us”.

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