Tras más de dos meses de incertidumbre, este lunes han sido identificados los cuerpos de otros dos trabajadores de la minera canadiense Vizsla Silver secuestrados en Sinaloa. Se trata de Saúl Alberto Ochoa Pérez, de 35 años, y Miguel Tapia Rayón, de 40. Con esta actualización, nueve de los diez mineros desaparecidos han sido localizados sin vida, mientras continúa la búsqueda de un último trabajador.
Los mineros fueron raptados el 23 de enero en el municipio de Concordia, en un episodio que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha atribuido a un grupo de criminales vinculados al Cartel de Sinaloa. La región se ha convertido en un foco de violencia desde la caída de Ismael El Mayo Zambada en 2024, que desató una sangrienta guerra interna en la organización.
Ochoa y Tapia, originarios de Chihuahua y del Estado de México, respectivamente, fueron secuestrados junto a otros ocho compañeros: Javier Guillermo Vargas Valle (Concordia, Sinaloa, 40 años), José Ángel Hernández Vélez (Zacatecas, 38 años), José Manuel Castañeda Hernández (Guerrero, 35 años), Antonio de la O Valdez (Chihuahua, 30 años), Ignacio Aurelio Salazar Flores (Zacatecas, 37 años), José Antonio Jiménez Nevárez (Sonora, 32 años) y Javier Emilio Valdez Valenzuela (Concordia, Sinaloa, 40 años). El único minero aún pendiente de reconocer es el mayor de todos: Francisco Antonio Esparza Yáñez, de 67 años.
“Este es un desenlace profundamente doloroso. Nuestras más sinceras condolencias están con todas las familias que hoy enfrentan la pérdida de sus seres queridos”, ha señalado en un comunicado Michael Konnert, presidente de la empresa canadiense, quien afirmó que la compañía mantiene el acompañamiento a los familiares.
La búsqueda derivó en un operativo inédito con más de 1.000 militares, incluidos elementos de fuerzas especiales, que recorrieron comunidades como Pánuco y Copala, muchas de ellas prácticamente abandonadas por familias que huyeron de balaceras y ataques con drones. Como resultado, las autoridades detuvieron a cuatro jóvenes que, según la versión oficial, admitieron haber participado en la desaparición.
La investigación, a cargo de la Fiscalía General de la República, ha clasificado el caso como un hecho relacionado con el crimen organizado. La principal línea apunta a que los agresores, presuntamente del grupo de los Chapitos, habrían confundido a los mineros con integrantes de la facción rival, leal al Mayo. Según la pesquisa, ese grupo habría desaparecido, asesinado y enterrado a los trabajadores en fosas clandestinas.
De acuerdo con ese relato, los detenidos confesaron que los mineros fueron asesinados para enviar un mensaje a un grupo rival, una versión cuestionada por los pobladores de Concordia. Los habitantes señalan que el secuestro ocurrió en una zona donde la presencia y los logotipos de la empresa Vizsla Silver eran visibles.
Las fosas clandestinas fueron localizadas en la comunidad de El Verde, a unos 15 kilómetros del fraccionamiento de donde fueron raptados los trabajadores. En el lugar también se exhumaron los cuerpos de otras cinco personas que no están relacionadas con el caso.

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