Estados Unidos, sobre los intentos de María Corina Machado de volver a Venezuela: son “contraproducentes”

Las fricciones entre la Administración de Donald Trump y María Corina Machado son cada vez más evidentes. La líder de la oposición de Venezuela porfía por regresar a su país, y más ahora, tras los terremotos que han dejado cerca de 2.300 muertos y 11.000 heridos. El Gobierno de Estados Unidos se alinea con el de la presidenta interina Delcy Rodríguez e insiste en que no es el momento. Los intentos de la premio Nobel por regresar ahora son “contraproducentes”, ha declarado a este periódico un portavoz del Departamento de Estado.

Del lado de la oposición se insiste en que Machado debe poder entrar en su país. En un mensaje en redes sociales, Edmundo González, el candidato presidencial del movimiento opositor en las elecciones de julio de 2024, insistía en que “hay principios que no admiten negociación”. “El derecho de todo venezolano a entrar, permanecer y regresar a su propio país no depende de una autorización del poder”, ha insistido, en una aparente referencia al veto que Machado denunciaba que ha impuesto Caracas a su retorno. La premio Nobel de la Paz, ha defendido, “tiene derecho a entrar en Venezuela”.

Machado había intentado regresar a su país el fin de semana pasado. Primero, a través de la isla de Curaçao, en un trayecto a la inversa del que recorrió cuando salió en noviembre pasado de Venezuela para llegar a Oslo a recoger su premio Nobel. Pero la avioneta privada en la que viajaba recibió orden de regresar cuando aún sobrevolaba territorio estadounidense. “Las autoridades holandesas, responsables de los asuntos exteriores de Curaçao, creyeron al principio que Estados Unidos respaldaba su viaje, pero retiraron el permiso para aterrizar después de que Washington dejara claro que no lo apoyaba”, apunta el periódico The Wall Street Journal, que cita a “personas familiarizadas con el asunto”.

Tras ese intento fallido, el secretario de Estado, Marco Rubio, transmitió a Machado la opinión de la Administración de Trump: que, aunque no le impedirían el regreso, no era el momento de intentarlo, dado que toda la atención y los esfuerzos debían dedicarse a los trabajos de rescate.

“La Administración de Trump está centrada exclusivamente en continuar nuestros esfuerzos para responder a los gravísimos terremotos en Venezuela”, declaraba el portavoz del Departamento de Estado este jueves sobre los intentos de Machado por volver. “Añadir cuestiones políticas sensibles a esta situación en estos momentos es contraproducente para nuestros esfuerzos de respuesta después de esta tragedia”.

Pese a la posición estadounidense, Machado decidió intentarlo de nuevo. Esta vez desde Panamá, el domingo pasado. Allí, las líneas aéreas Copa le denegaron el embarque, por temor a posibles represalias del gobierno venezolano. Desde el país centroamericano, la premio Nobel publicaba un video, distribuido por redes sociales, en el que expresaba su determinación a regresar a Venezuela. Quería, según explicaba, “enfrentar juntos esta catástrofe como lo hace una familia unida cuando uno de sus miembros sufre”.

“Muy pronto estaré de regreso en Venezuela, junto al pueblo venezolano”, afirmó. Y aseguraba que no podía llegar porque el Gobierno en Caracas cerró el espacio aéreo para impedir que ella entrara en el país.

Desde la operación militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro el 3 de enero, Machado ha reiterado su deseo de regresar a Venezuela lo antes posible, tanto en sus declaraciones públicas como en sus reuniones con todo tipo de personalidades en Estados Unidos: desde el propio presidente, Donald Trump, al que le regaló en enero su medalla del premio Nobel, a legisladores de los dos partidos, pasando por Rubio y otros representantes del Gobierno. Pero la respuesta siempre ha ido en la misma línea: aún no es el momento adecuado; la situación no está lo suficientemente asentada. “Sus tiempos [los de Machado] no son los tiempos de la Administración”, admiten congresistas que apoyan a la líder opositora.

La Casa Blanca ha optado por respaldar a Delcy Rodríguez, antigua número dos de Maduro, pese a la impopularidad del régimen chavista y a las críticas que Caracas está recibiendo sobre su gestión de la respuesta al desastre. La Administración estadounidense está convencida de que apoyar a la antigua vicepresidenta es la mejor opción, por el momento, para mantener la estabilidad en Venezuela. Trump ha llegado a declarar en público que hoy por hoy Machado no cuenta con respaldo suficiente dentro de su país como para liderarlo en esta etapa, mientras se ha expresado de manera elogiosa hacia la antigua vicepresidenta por plegarse a las instrucciones de Washington en el país tutelado.

El Gobierno estadounidense sostiene que desea la vuelta y la celebración de elecciones en el país sudamericano, pero insiste en que antes de organizar comicios es necesario estabilizar el país y su economía para poder celebrar un proceso electoral con garantías.

Inmediatamente después de los terremotos de la semana pasada, Trump prometió ayuda rápida y abundante para Venezuela. Washington ha anunciado 300 millones de dólares en ayuda humanitaria, el doble de lo que prometió en el primer momento, ha enviado equipos de rescate con perros altamente especializados, y ha establecido una unidad de respuesta rápida, o DART, entre otras medidas. “En estos momentos, esta es la mayor respuesta que ha organizado Estados Unidos en lo que va de siglo frente a cualquier desastre natural, en lo que respecta a personal sobre el terreno, dinero y velocidad”, ha declarado Jeremy Lewin, de la oficina de Ayuda Humanitaria del Departamento de Estado. Esa oficina ha reemplazado las funciones que anteriormente cumplía la agencia estadounidense de cooperación, Usaid, que la Administración de Trump desmanteló el año pasado.

En una rueda de prensa telefónica este miércoles, el encargado de negocios de la Embajada estadounidense en Caracas, John Barrett, defendía la gestión venezolana del desastre, al asegurar que “las autoridades locales han cumplido totalmente nuestras peticiones y han acelerado esta enorme respuesta humanitaria”.

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