Los mercados financieros son impredecibles, pero prácticos como un hacha. Cuando el ultraderechista Abelardo de la Espriella se impuso en la primera vuelta ante Iván Cepeda, hace menos de un mes, los activos colombianos vivieron un rally que llegó a colocar la bolsa de Bogotá entre las que más subieron en el mundo. Este lunes, tras la victoria en el preconteo de la segunda vuelta, esos mismos mercados responden con la jugada más vieja del manual: tras comprar el rumor, vender la noticia. El Colcap, índice de referencia del país, cayó casi un 5%. El dólar tocó mínimos desde 2020 al abrir en 3.390 pesos, pero terminó la jornada fortaleciéndose hasta los 3.432. Para el analista Gregorio Gandini, la reacción “más parca” de los mercados financieros locales se explica porque “ya se había descontado [el furor] de la primera vuelta”.
El ruido es aritmético. Según el preconteo rápido de la Registraduría, De la Espriella ganó con 49,66% de los votos frente al 48,7% de Iván Cepeda, una diferencia inferior a un punto porcentual, la más estrecha que ha producido una segunda vuelta en Colombia. Cepeda reconoció las cifras como informales, aunque anunció la impugnación de miles de mesas, y el presidente Gustavo Petro cuestionó los datos. La victoria, que en primera vuelta fue sorpresa, esta vez se queda sin impulso y el mercado aguarda el dato oficial, el que sea jurídicamente vinculante. JP Morgan resume el resultado: “Un tigre que gana por un punto, y no por ocho, es un animal de gobierno distinto”.
La incógnita para los mercados es qué tan fácil será para De la Espriella gobernar. Gandini lo plantea: serán decisivos los nombramientos y las “señales de cómo va a manejar el problema de gobernabilidad que va a tener, porque no tiene asegurado nada en el Congreso”. Los analistas de JP Morgan razonan que el triunfo apretado y una bancada legislativa pequeña le dejan la mano débil para todo lo que exige leyes: el ajuste fiscal, las reformas pensional y de salud. El mayor banco de Estados Unidos sostiene que la primera prueba real de credibilidad del nuevo Gobierno será el presupuesto de 2027.
El centro de estudios ANIF, que ha bautizado la situación heredada como una “bomba de tiempo fiscal”, calcula que el déficit cerrará 2026 en 6,5% del PIB, más de un punto porcentual por encima de lo proyectado por el Gobierno de Petro, y advierte que podría escalar hasta 7,2% si se tuercen las cosas. También explica que, para cumplir la meta del Ejecutivo saliente, el Gobierno tendría que aplazar al menos 63 billones de pesos de gasto de este año a 2027.
De la Espriella prometió recortar el tamaño del Estado con motosierra, pero más del 90% del presupuesto es inflexible, y tanto ANIF como la banca de inversión coinciden en que el ajuste real —de unos tres puntos del PIB— exigirá tijera en el gasto y, casi con seguridad, más impuestos, cuando el presidente electo ha prometido una reducción impositiva. La prueba, y la factura, llegarán con el nombre que elija para el Ministerio de Hacienda, un anuncio que el mercado espera en los próximos días, y luego con su primer presupuesto.
Es precisamente el frente fiscal en el que más reacción positiva ha habido. “El mercado que de verdad está dando la señal fuerte son los bonos. Las tasas siguen cayendo y vienen haciéndolo desde el 15 de mayo”, apunta Gandini. Los números lo respaldan: el rendimiento del bono a 10 años cerró en 11,62%, lo que se traduce en 1,85 puntos porcentuales menos en el último mes. La prima de riesgo cuenta la misma historia: la percepción negativa de los bonos locales respecto de los de Estados Unidos también se ha reducido.
Entre los activos que el mercado espera que se beneficien del giro político hacia la derecha populista, la banca de inversión coincide en señalar al petróleo como la apuesta más directa. JP Morgan considera que la energía es la oportunidad más clara tras los resultados, a la espera de que De la Espriella reabra el ciclo de contratos petroleros que frenó Petro, habilite el fracking y eleve la producción. Los resultados de este lunes van en contravía de esta perspectiva: Ecopetrol, que tiene la acción más sensible a quien gobierna —el Estado es el accionista mayoritario—, fue la que más cayó, un 8,52% en Bogotá, tras haber subido más de un 7% el viernes. En Wall Street, el descenso fue de casi el 2%.

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