Minutos antes de la medianoche de este sábado, cuando inició la restricción para publicar encuestas presidenciales en la semana previa a la segunda vuelta, la revista Cambio ha publicado la última medición del Consejo Nacional de Consultoría (CNC). Es la primera medición de esta firma en la aparece como ganador Abelardo de la Espriella con 3,9 puntos de ventaja sobre Iván Cepeda, quien encabezó todas las mediciones hasta la primera vuelta. Según esta radiografía, el ultraderechista tiene un 48,6% de intención de voto, mientras que Cepeda marca un 44,7%. El voto en blanco, por su parte, está en 6,7%.
Aunque la diferencia parece pequeña, apenas del 3,9%, Cambio explica que supera el margen de error, que es de menos del 3%, y apunta que “puede equivaler a por lo menos un millón de votos”. Sus cálculos muestran que, para remontar, Cepeda necesitaría conseguir “143.000 votos diarios —o 6.000 por hora— para alcanzar a su contrincante”.
Es una fotografía similar a la de la otra encuesta conocida el sábado, realizada por la encuestadora Guarumo Ecoanalítica y publicada por el diario El Tiempo. En esa medición, De la Espriella supera a Cepeda por 7,6% y un 52,6% de intención de voto, una mayoría absoluta que deja lejos el 45% del senador. Apenas un 2,4% de los encuestados para esta firma optarían por el voto en blanco. Como CNC, Guarumo muestra un crecimiento de voto diferenciado. Sus datos anteriores, de fines de mayo, mostraban al penalista con el 43,6% de intención de voto, nueve puntos porcentuales menos que los actuales, y al oficialista en un 40% de favorabilidad, cinco puntos por debajo.
Con las dos últimas mediciones antes de los comicios apuntando a una victoria de De la Espriella, el panorama electoral ha cambiado frente al de la primera vuelta presidencial. CNC apunta incluso que la intención de voto por Cepeda está por debajo de la imagen positiva del presidente Gustavo Petro, que también midió y tasa en un 51,8%.
Aunque las dos últimas encuestas en la víspera del cierre apuntan en la misma dirección, el contexto de la campaña hace ese consenso aún más llamativo. En enero de 2026, CNC medía a De la Espriella con apenas un 20,4% de intención de voto, 17 puntos por debajo de Cepeda. Parecía inalcanzable. Pero el ultraderechista llegó a la segunda vuelta como el candidato más votado de la primera vuelta, con más de 10,3 millones de sufragios frente a los casi 9,7 millones del oficialista, una diferencia de cerca de 700.000 votos que las encuestas sugieren que se ha ampliado en estas dos semanas más de campaña.
El otro factor que explica el movimiento es la distribución de los votos de los candidatos eliminados. La uribista Paloma Valencia, quien durante casi toda la contienda pareció ser la segunda candidata más fuerte, obtuvo casi 1,6 millones de votos en la primera vuelta y anunció de inmediato su respaldo a De la Espriella. Su padrino, Álvaro Uribe Vélez, hizo lo mismo. Sergio Fajardo, con poco más de un millón de votos, ha mantenido una posición más ambigua. Y Claudia López, quien alcanzó poco más de 225.000 sufragios, se ha acercado a la campaña de Cepeda. Ambos candidatos saben que la redistribución de estos votantes será definitiva para el próximo 21 de junio.
Desde que se conocieron los resultados de la primera vuelta, en los que el ultra llegó al 43,7% de los votos y sobrepasó a Cepeda, que obtuvo el 40,91%, ya la balanza se había inclinado a favor de De la Espriella. El candidato que hizo campaña con la camiseta de la Selección Colombia para un balotaje que ocurre en pleno mundial de fútbol, y que ha viralizado su campaña a través de las redes sociales, tomó particular fuerza en los dos meses previos al 31 de mayo. El reto, después, era atraer a los electores que lo ven como un extremista. Las encuestas muestran que lo ha logrado, por lo menos en parte y, sobre todo, más que Cepeda, quien tenía la misma misión. El senador, que hizo previamente una campaña más analógica y orientada a movilizar las bases de la izquierda, cambió en los últimos días su comunicación digital. Contrató a la estratega que lideró la campaña de Rodolfo Hernández en 2022 y ha buscado verse más cercano a la gente en las redes sociales.
Más allá de eso, en pos de los votantes indecisos o más moderados, los dos han matizado sus propuestas de campaña. Abelardo niega haber dicho que en 90 días resolvería el tema de orden público en Colombia, y dice ahora que se enfocará en hacer grandes capturas en ese lapso. Su publicidad ahora habla de cuidar el medio ambiente y los páramos, como si su defensa férrea del fracking en todo el país no hubiese calado en sus electores. Cepeda, por su parte, se desmarcó de la idea de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, uno de sus grandes fantasmas, y también matizó su idea de hacer la paz total con todos los grupos armados. En su programa de Gobierno recién publicado, ahora se llama “paz integral”, y parte de un profundo examen a los procesos de negociación con los grupos armados antes de hablar de sentar nuevas mesas.

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