Wílmer Cabrera es voz autorizada para hablar de la Selección, y también del fútbol de Estados Unidos, donde se radicó hace más de 20 años. Fue mundialista en Italia 1990 y Francia 1998, torneo al que Colombia clasificó con un gol suyo contra Venezuela, en la última fecha de la eliminatoria.
Cabrera, extécnico de la selección estadounidense sub-17, analizó, en charla con EL TIEMPO, el presente del equipo de Néstor Lorenzo, el aporte de la MLS y el crecimiento de uno de los anfitriones del torneo.
Wilmer Cabrera (der.), en la Copa América 1997. Foto:AFP
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¿Cómo vio a la Selección en la primera fase?
He visto a Colombia muy bien. La he seguido durante los cuatro años, siempre la sigo durante las eliminatorias y yo la veo muy bien. Ha ido subiendo partido tras partido, y ganar partidos seguidos en el Mundial es muy valioso. Llegó al último partido sin la presión de clasificar y peleó por el primer lugar para evitar rivales más difíciles en el papel.
Daniel Muñoz, un futbolista que actúa en la misma posición en la que usted jugaba, es una de las figuras de Colombia en este Mundial. ¿Qué le genera verlo en ese nivel?
Admiración y cariño. Es muy lindo poder ver esa entrega, esa calidad futbolística y esa mentalidad que tiene. Daniel le da a la Selección un balance fundamental. No tenemos punteros derechos o no tenemos quien juegue en la derecha desbordando. ¿Quién lo hace? Daniel Muñoz. Cuando Luis Díaz toma el balón por la izquierda, pues no es un secreto que hay que mandarle doble o triple marca, porque si no, hace estragos. ¿Eso qué genera? Que Muñoz tenga el camino libre para llegar, con su inteligencia, su talento y el timing que tiene de delantero. Para mí, Muñoz muestra que es un delantero retrasado, un delantero más. Además, tiene un corazón gigante, unas ganas, un temperamento; defiende, lucha. Me llena de mucho orgullo.
Daniel Muñoz . Foto:AFP
‘A Luis Díaz tenemos que cuidarlo’
¿Le ha gustado lo de Luis Díaz en el Mundial?
Luis Díaz es conocido, respetado y admirado en todo el mundo. Y es por su forma de jugar, por su entrega, por su intensidad, porque es un jugador que juega a 100 por hora. No sabe lo que es lento, él no sabe lo que es despacio, él solo es la intensidad. Y esto ha causado que sea un jugador de gran nivel, que sea un jugador que a donde ha ido es admirado y ha tenido éxito. Lo vemos en su cara; refleja el rostro de la satisfacción de poder estar en un Mundial. Ya logró su gol, ya logró una asistencia. Ahora hay que cuidarlo. A lo mejor él no lo nota, pero puede tener un poco de sobrecarga emocional, porque tanto partido en el Bayern, tanto partido en la Champions, tanto partido en las eliminatorias, pues puede que el cuerpo le pase factura. No podemos no tener a Luis Díaz, porque es la cara de nuestra Selección.
Luis Díaz Foto:AFP
¿Qué le dejó a un jugador experimentado como James Rodríguez el paso por la MLS?
Si James Rodríguez, que es nuestro capitán y está en el Mundial, vino y se preparó en Estados Unidos, debe haber una razón. Si tenemos a Lionel Messi, el mejor jugador de la historia del fútbol mundial, el goleador de la Copa del Mundo, capitán de la selección Argentina, campeón del mundo, jugando acá, debe ser por alguna razón. Esto demuestra claramente que la MLS es una liga muy competitiva.
James Rodríguez contra Portugal Foto:AFP
Varios de los 26 jugadores de Colombia en este Mundial jugaron en la MLS, como ‘Cucho’ Hernández, Santiago Arias, Andrés Gómez. ¿Qué les aportó el paso por esa liga?
Creo que la MLS es superior en todo sentido a las ligas que conocemos en nuestro país y en buena parte de Suramérica, por varias razones: hace 30 años, cuando comenzó, fue pequeña, con 10 clubes y tratando de buscar un poco el entretenimiento. Luego retomó el camino correcto, empezó a jugar el fútbol que se juega en todo el mundo. Antes se jugaba con el reloj hacia atrás, con los shoot-outs. Los directivos se dieron cuenta de que eso no funcionaba porque no los tomaban en serio. Y ahí se empezó a invertir, a crear estadios, cada club con su estadio propio. Ahora, en este Mundial, tenemos cinco estadios que son parte donde juegan los equipos de la MLS. Los equipos empezaron a crecer y se dieron cuenta de que debían crear academias de fútbol. Hoy, la gran mayoría de los jugadores de los Estados Unidos vienen de las academias, pero además de otros países, de otras selecciones: la MLS aporta 45 jugadores a diferentes selecciones en este Mundial.
¿Cuál es el siguiente paso para seguir creciendo?
Ahora viene un cambio importante, una mejoría: quieren competir con el mercado europeo. Para el próximo año, en vez de jugar de enero o febrero a noviembre o diciembre, la MLS va a jugar de agosto a mayo. Esto permite tener las mismas ventanas, le permite a la selección nacional competir al mismo tiempo con los equipos europeos. Quiere competir con las mejores ligas del mundo.
No es extraño para Colombia jugar partidos en Estados Unidos. ¿Podría considerarse una ‘segunda casa’?
Estados Unidos, para muchos países de Latinoamérica, es la segunda casa. Para México, por ejemplo, Estados Unidos es uno de los mejores mercados. La MLS ha generado un mercado importante, porque no solo es el fútbol de selecciones: México juega mucho acá, la Copa América se hizo acá. Todo eso ha ayudado mucho. Además, acá la comunidad colombiana es inmensa. Entonces, cuando viene Colombia, ahí mismo comienza la fiebre amarilla y todo el mundo se pone la camiseta.
Wilmer Cabrera se radicó en Estados Unidos. Ha dirigido varios clubes en la MLS. Foto:MLS
El crecimiento de la Selección de Estados Unidos
Estados Unidos hizo una gran primera fase y ha crecido mucho con respecto a la Copa América de hace dos años. ¿Cuál fue el cambio y el aporte de Mauricio Pochettino?
A él le dieron un proyecto y lo mantuvieron sin importar lo que pasara. Al comienzo recibió muchas críticas, muchos decían que había que echarlo. Si hubiese sido en Latinoamérica, con tres partidos va para afuera. Pero acá no es así, acá la mentalidad es diferente. Y él obtuvo apoyo, respaldo, trabajó en ello, probó a mucha gente, les dio la oportunidad a muchos jugadores. Incluso toma riesgos: en el último partido de la primera fase hizo nueve cambios, puso a jugar a todo el mundo. Ya había asegurado ser primero. Sí, perdió, pero pasó de primero y casi toda la nómina ya jugó en un Mundial. Así, todos los jugadores de la selección de Estados Unidos, el día de hoy, están felices y dispuestos para el próximo partido. Cumplieron un sueño.
¿Hasta dónde cree que puede llegar Colombia en este Mundial?
Colombia llega hasta donde logre ganar. No quiero pasar de listo, pero en un Mundial nada está escrito. Es muy complicado tener algo claro. Lo vimos el otro día con Ecuador: todo el mundo lo daba por eliminado y de un momento a otro gana un partido casi imposible. Colombia llega hasta donde meta un gol más que el rival. El Mundial no es de quien mejor defiende. El Mundial, en mi concepto, es de quien haga un gol más que el oponente.
¿Podemos hacer un paralelo entre esta generación y la de ustedes, de los 90, que fue a tres mundiales?
Es muy difícil porque fueron épocas muy distintas. El fútbol se jugaba de una forma diferente, estrategias diferentes, la tecnología, las posibilidades, el hecho de que la mayoría de los jugadores estábamos en Colombia y no en el exterior. Ahora la mayoría juega en el exterior y no en Colombia. Todo ha evolucionado, pero creo que ha sido para bien. El paralelo es que yo veo una unión muy fuerte dentro de estos grupos. Cuando estábamos nosotros en la Selección, éramos una familia completa. Y a este equipo lo veo muy unido; tienen mucho respeto, mucha cohesión y mucha amistad. Los líderes son muy positivos, muy cuidadosos y se protegen mucho entre sí. Hay que darles crédito tanto al cuerpo técnico como a los jugadores, han logrado tener claro qué es lo que quieren.
José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc
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