Quedaron en la memoria la acrobacia de Daniel Muñoz, el primer gol de Luis Díaz en un Mundial, la batalla de Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández para recuperar la pelota y meter un centro perfecto con destino a Jaminton Campaz.
Pero el triunfo 3-1 contra Uzbekistán dejó otras sensaciones que serán definitivas de cara al compromiso contra República Democrática del Congo, un duelo absolutamente diferente al debut en el estadio Azteca por la capacidad del rival, pero también por una fortaleza física que es inédita para el equipo de Néstor Lorenzo.
Una máquina de rematar
Hay un detalle que no es menor: a pesar de haber hecho tres goles en el primer compromiso en la Copa Mundo, el ‘9’ pasó inédito. Luis Javier Suárez no dio asistencias ni marcó goles y al final no se extrañó. Y eso, lejos de un problema, puede ser un arma letal en el compromiso de este martes en Guadalajara.
Luis Javier Suárez Foto:AFP
Y no le falta razón. La propuesta nacional pasa mucho más por la movilidad como eje central del ataque que por el caudillismo, que resulta tan predecible y controlable ante una defensa ordenada como la del próximo rival. Claro que se le pide a un ‘9’ el gol, pero al tener a uno ‘jugón’, rápido y por momentos indetectable, la apuesta de fondo es abrir espacios para otros inesperados definidores.
El dato en el debut fue contundente: los 15 remates totales que hizo la Selección Colombia en su primera actuación en el Mundial tuvieron como protagonistas a nueve jugadores diferentes. ¡Nueve! Solo a manera de referencia, en la goleada de Argentina, actual campeón mundial, por 3-0 contra Jordania, solo patearon tres jugadores y solo anotó Lionel Messi. En el equipo de Lorenzo fueron muchos los que llegaron a zona de definición y eso resultó un acertijo indescifrable para los uzbekos.
Luis Díaz Foto:AFP
No fue Suárez, pero tampoco algún otro atacante, el jugador que contabilizó más intentos, aunque no fueron todos a puerta. Jefferson Lerma se vio hasta tres veces de cara al arco rival y se animó a rematar con potencia justamente porque la movilidad de los atacantes le dejó caminos libres.
En realidad, según datos de Sofascore, al arco patearon Díaz, Campaz, Muñoz y Rodríguez, y de esos cuatro intentos, tres balones terminaron en gol. No es tan difícil: mientras más perfiles distintos lleguen a la instancia de la definición, mayor será la posibilidad de vulnerar al rival, incluso si propone un bloque bajo, como se espera que haga Congo. Así neutralizó a Portugal.
Jaminton Campaz . Foto:AFP
Ambición y sorpresa
La estadística asegura que Colombia estuvo en la primera jornada en el puesto 10 de los que tuvieron más tiros totales entre los 48 seleccionados presentes en el Mundial 2026. Turquía, España, Uruguay, Alemania y Canadá lo superaron, pero es importante en términos de propuesta y de finalización, pues vale recordar que españoles (candidatos al título), canadienses y uruguayos no pasaron del empate en su partido de debut. Los tres puntos en la bolsa hacen toda la diferencia.
Es verdad que los 15 tiros totales hicieron que, con paciencia, se fuera desgastando a un equipo muy refugiado en el arranque que hizo ver mal a Díaz y James y los suyos en la primera etapa. Pero el dato total de 4 remates a puerta y 3 al fondo de la red sin duda justifica la tarea de la generación masiva que pareció ser el plan con el que Lorenzo mandó a los suyos a la cancha en el estadio Azteca.
Esta vez el reto se antoja parecido: Congo debutó con un empate frente a Portugal porque se defendió con uñas y dientes y neutralizó a atacantes de la categoría de Cristiano Ronaldo a fuerza de ganar cada duelo y cerrar cada línea de pase hasta su ubicación. Es esperable que con figuras como Díaz piensen en esa misma estrategia. Pero será entonces cuando esa posibilidad de llevar a tantos jugadores a los metros finales sirva para distraer a los recios y veloces jugadores africanos.
Jaminton Campaz Foto:AFP
La sorpresa debe ser la gran apuesta en Guadalajara. Colombia ya sabe lo que es estancarse contra rivales con menos talento, más físico y más sacrificio: así pasó seis partidos sin ganar en las eliminatorias. Pero aprendió la lección y ahora sabe cómo contrarrestarlo y ganar jugando bien y mal. En un Mundial la estética no es definitiva. El acertijo, en cambio, perdura a pesar de todos los cambios que hoy vive el fútbol mundial. Contra eso no hay fórmula.
James es un jugador espectacular. Todo el equipo trabaja en función colectiva como él, en las fases hace lo que le pedimos, sabemos que ofensivamente tiene un porcentaje de efectividad espectacular y tratamos de llevarlo a situaciones donde nos pueda dar lo mejor que tiene.
Jenny Gámez
Editora de Deportes
Guadalajara (México)
@JennyGamezA
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