Tegucigalpa, Honduras, septiembre de 2026. Detrás de cada inundación, sequía, episodio de violencia o desplazamiento forzado hay personas que enfrentan pérdidas, incertidumbre y afectaciones emocionales que pueden prolongarse mucho después de que la emergencia termina. Sin embargo, el acceso a servicios de salud mental sigue siendo limitado para muchas de las comunidades más expuestas a estas situaciones.
Para contribuir a cerrar esta brecha, la Secretaría de Salud (SESAL), con el apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), impulsa acciones para acercar la atención de salud mental a las personas afectadas por crisis y situaciones de vulnerabilidad en distintas regiones del país.
Estas actividades forman parte del proyecto “Acceso seguro a servicios de salud para poblaciones afectadas por desastres, eventos climáticos y violencia, priorizados en el Plan de Acción Humanitaria en Honduras 2026”, una iniciativa que busca fortalecer la disponibilidad de servicios esenciales para las comunidades que enfrentan mayores riesgos y necesidades humanitarias y cuenta con el apoyo del Fondo Humanitario para Honduras.
Como parte de este esfuerzo, durante septiembre y octubre se desarrollan jornadas de actualización sobre la Guía de Intervención mhGAP 2.0 a personal de salud en Comayagua, Cortés, El Paraíso, Atlántida, Yoro, Colón y las regiones metropolitanas de Tegucigalpa y San Pedro Sula. Estas acciones se realizan en coordinación con el Programa Nacional de Salud Mental de la SESAL y buscan fortalecer la capacidad de respuesta de los establecimientos de salud para atender necesidades de salud mental en contextos de emergencia.
La salud mental y el apoyo psicosocial constituyen componentes fundamentales de la respuesta humanitaria. Las personas afectadas por desastres, eventos climáticos extremos, violencia o desplazamiento pueden experimentar estrés, ansiedad, depresión, duelo y otras condiciones que afectan su bienestar, sus relaciones familiares y su capacidad para recuperarse y reconstruir sus vidas.
En este contexto, la guía mhGAP permite integrar la atención de los trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias en los servicios de salud no especializados, facilitando que la atención esté disponible más cerca de las comunidades y contribuyendo a una respuesta más oportuna para quienes la necesitan.
Desde hace algunos años en Honduras, la implementación de esta estrategia ha contribuido a ampliar la atención comunitaria en salud mental desde el primer nivel de atención, beneficiando a una población de referencia superior a 2,7 millones de personas. El proceso también ha permitido fortalecer las rutas de atención, el seguimiento de casos y la articulación institucional para responder a las necesidades de salud mental de la población.
Estas acciones buscan que niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas mayores y otras poblaciones afectadas por crisis puedan acceder a atención integral cuando enfrentan situaciones que ponen en riesgo su bienestar y recuperación.
Garantizar el acceso a servicios de salud mental es una parte esencial de la protección y la recuperación de las comunidades afectadas por emergencias. Honduras continúa avanzando para que la atención de la salud mental forme parte de los servicios esenciales disponibles para las personas en situación de vulnerabilidad, contribuyendo a una respuesta humanitaria más inclusiva, digna y centrada en las personas.

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