Caracas 22 de junio de 2026 – El mundo es un espacio cerrado, como una casita -o casota- donde convivimos grandes y pequeños organismos. ¿Puede llegar a algunas personas una superbacteria, o trazas de un antibiótico que eliminó en sus excretas el animal de una granja? Toda la existencia en el planeta está interconectada. En ese principio se basa el concepto de “Una Salud”, bajo el cual diversos sectores de la sociedad coordinan sus acciones, pues toda intervención que hacemos en el ámbito de la agroindustria, la sanidad animal, la salud humana y el ambiente tiene consecuencias en el conjunto de los ecosistemas. En especial, el uso irresponsable de medicamentos antimicrobianos nos está exponiendo a todos a su presencia en aguas, suelos y productos de consumo, y está acelerando del desarrollo de microorganismos resistentes a los que no podemos combatir con el arsenal disponible para el control de infecciones.
El sector agropecuario es el que consume el mayor volumen de antibióticos a nivel mundial. Históricamente, se han utilizado no solo para tratar animales enfermos, sino de forma masiva como promotores del crecimiento (para que el ganado gane peso más rápido) y como profilaxis ante las condiciones de hacinamiento. También la automedicación es un factor que se expande en la sociedad por razones culturales y debilidades normativas. Todo ello ejerce una presión selectiva sobre los microbios, que se ven obligados a evadir y resistir nuestros ataques, sobre todo en ambientes muy hostiles por el uso de antimicrobianos, como los hospitales, las instalaciones ganaderas y la industria químico-farmacéutica.
En cuanto a la salud humana, como causa de muerte directa en 2025, la resistencia a los antimicrobianos -RAM- fue responsable de 1,27 millones de personas fallecidas. La RAM mata ya más personas en el mundo que los accidentes de tránsito y poco menos que la diabetes.
Para el año 2050 más de 10 millones de personas morirán por no poder superar una infección al no contar con un antimicrobiano efectivo frente a ese microorganismo patógeno. Casi 2 millones serán personas que estaban sanas, sin otra patología que comprometa su vida, pero la resistencia a los antimicrobianos hará que esa infección los mate, por lo que se tratará de muertes directas por RAM. Algo más de 8 millones serán muertes indirectas. Es decir, personas que tienen una enfermedad de base, como el cáncer o afecciones cardiovasculares, que se complicarán por una infección causada por un germen resistente a los antimicrobianos.
El pasado jueves 11 de junio la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud – OPS/OMS- en Venezuela, en estrecha coordinación con la Organización para la Alimentación y la Agricultura -FAO- y el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel -INHRR- como órgano adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Salud -MPPS- condujeron el encuentro intersectorial Resistencia a los Antimicrobianos y el enfoque “Una Salud”. Se dieron cita en la jornada 71 personas procedentes de 40 instituciones públicas y privadas diversas, y con un amplio abanico de perfiles: legisladores, empresarios, ingenieros, comerciantes, farmacéuticos, veterinarios, médicos, microbiólogos, bioanalistas, infectólogos, fiscalizadores, líderes comunales, representantes de pueblos originarios, directivos, investigadores, sociólogos, comunicadores, educadores, funcionarios de agencias de cooperación….
Los participantes se organizaron en grupos de trabajo y sostuvieron intensos debates alrededor de preguntas muy desafiadoras para conocer la realidad de la RAM en Venezuela, y convergieron en la necesidad de crear la Comisión Nacional Una Salud y trazar la hoja de ruta hacia la elaboración del Plan Nacional de RAM, sus objetivos, plazos, actores, responsables y colaboradores. Para ello, es crucial mapear todas las instituciones que están realizando estudios y produciendo datos sobre RAM en el país, así como contar con una unidad de análisis de información y tendencias relacionadas con la RAM en su relación con el control de infecciones y los programas de optimización de antimicrobianos.
Los diminutos microbios, primeros habitantes de la Tierra e imprescindibles por su beneficio para el equilibrio y supervivencia de todas las especies superiores, nos convocan a revisar nuestras prácticas hacia un uso responsable de los antimicrobianos.

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