El momento más delicado llegó cuando todo parecía poder salir mal. En plena noche, en el Caribe, uno de los dos barcos perdió su sistema principal de navegación. Sin luces, con olas de hasta tres metros y en embarcaciones pequeñas, la posibilidad de naufragar … era real. No fue, sin embargo, un fallo imprevisto. «Había dos barcos y uno perdió el GPS primario. Teníamos uno secundario. Tenemos sistemas redundantes, pero el GPS principal, el bueno, falló», explicó Bryan Stern.
«Planificamos esto. Planificamos esto. Estamos operando en la oscuridad de todos modos. No fue catastrófico». En su relato posterior ante varios medios internacionales, subrayó que este tipo de incidentes son habituales en operaciones de alto riesgo: «Cuando estas operaciones fallan, rara vez es porque vengan misiles. Siempre es por algo tonto. Pinchaste una rueda o algo así». Aun así, el peligro era extremo: «Si el barco se hubiera hundido […], habríamos tenido que nadar hasta Venezuela. Eso es terrible».
Ese episodio resume el tono de toda la operación que permitió sacar de Venezuela a María Corina Machado. Stern, veterano del Ejército de Estados Unidos y fundador de la organización privada Grable Rescue, reconstruyó la misión en primera persona en una charla con un grupo de medios internacionales, días después de la salida clandestina de la líder opositora rumbo a Curazao y, desde allí, a Noruega.
La historia comenzó lejos, en un vuelo comercial
«Este viernes por la noche salía de Aruba […] camino a Florida. En el vuelo de conexión a Miami encendí el teléfono y tenía una serie de mensajes de un amigo mío […] que sabía que estábamos haciendo cosas en Venezuela y me preguntó si me interesaría escuchar un proyecto muy interesante […]. No había mucho detalle».
Stern pensó al principio que se trataba de un encargo habitual. «Me preguntó si podía compartir mi número […]. Le dije que sí, sin problema. Le pregunté si era algo bueno. Me dijo que sí, que era algo grande, muy bueno […]. Yo pensé que era un estadounidense rico, algún tipo del petróleo atrapado en Venezuela».
La dimensión real de la misión se reveló casi de inmediato. «Me pusieron en contacto con alguien del equipo de María que al principio no me dijo que era María […], pero dijo algunas cosas y en unos dos minutos pudimos entender quién era la persona. Y eso cambia el juego». La misión pasó a ser la más arriesgada de su carrera. «La Operación Dinamita de Oro […] fue la extracción de María Corina Machado […]. Esta operación fue muy complicada. Fue muy peligrosa».
Machado llevaba meses escondida por la persecución del régimen de Nicolás Maduro y dos años sin ver a sus hijos. «Ha estado escondida durante mucho tiempo. No ha visto a sus hijos en unos dos años […], no porque quiera, sino porque está bajo amenaza por luchar por lo que cree».
El calendario agravaba el riesgo
Su intención de llegar a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz había activado todos los sistemas de vigilancia del chavismo. «Todo el mundo sabía que estaba intentando llegar a la ceremonia del Nobel […], sabían que en esos días, si estaba en Venezuela, seguro que estaría intentando salir. Así que esto era muy peligroso».
Para reducir ese riesgo, el equipo recurrió a tácticas de confusión. «Por eso hicimos varias cosas para confundir, ocultar, engañar y en algunos casos despistar a distintas personas […], incluso a buenas personas […], para que esta misión tuviera éxito».
Durante toda la fase terrestre existía riesgo de detección. Stern afirmó que en tierra «hay muchos ojos» y que los controles y checkpoints «son muy reales». Explicó que no todos los controles son iguales y que algunos están gestionados por personal poco experimentado y otros por oficiales de inteligencia, lo que obliga a evaluar cada situación de forma distinta. Insistió en que durante toda la operación estuvo preocupado por ser detectado.
El plan incluía varias fases, pero el tramo decisivo fue el marítimo
«Esta operación tuvo un componente terrestre, un componente marítimo y también un pequeño componente aéreo […]. Todos los aspectos y momentos de esta operación fueron peligrosos». Stern insistió en que el mar fue el mayor desafío: «El dominio marítimo, cualquier cosa en el agua, es duro. Es el entorno operativo más implacable en el que trabajamos».
«El agua estaba increíblemente agitada la noche en que ocurrió esto. Estábamos entre olas de metro y medio y tres metros, en embarcaciones muy pequeñas y en una oscuridad total». La navegación se realizó prácticamente a ciegas. «Normalmente, con mar agitada y de día, puedes leer las olas […]. No tuvimos ese lujo. No podíamos ver nada». «Navegábamos usando GPS y un mapa digital, y recibiendo golpes constantemente».
El desgaste físico fue extremo. «Puedo decirte que soy un tipo bastante duro. Todo mi cuerpo sigue dolorido por esta operación. Me duelen las rodillas, las caderas, la espalda».
El encuentro en alta mar no supuso alivio inmediato. «Cuando decimos [objetivo asegurado] […], la gente quiere aplaudir. El problema es que todavía tienes que volver a casa. Ahí es donde pasan las cosas malas». «Mi presión arterial subió, no bajó. Nos pusimos más nerviosos, no menos».
Stern recordó el momento exacto en que ayudó a Machado a subir al barco. «Cuando la recogí y la subí al barco […], ella estaba empapada. Yo estaba empapado». En esas horas, Machado no habló de política ni del Nobel. «No habló del Premio Nobel en absoluto. Habló de ver a su hija por primera vez en dos años».
La tensión no se disipó hasta que la vio a salvo en Europa. «Cada momento de esta operación, hasta que la vi en Noruega, estuve preocupado por la detección. Cada momento». «Mi presión arterial finalmente bajó cuando la vi en Noruega abrazando a su hija. Ahí fue cuando respiré hondo».
Stern añadió un detalle que, según dijo, no olvidará nunca
Tras el rescate, Machado grabó un vídeo como prueba de vida. «Ella grabó un vídeo de prueba de vida. Dice su nombre, dice que está viva, que está a salvo, gracias a Grable Rescue». Para él, ese instante fue especialmente significativo: «Cuando oí nuestro nombre, pronunciado por ella, siempre se quedará conmigo. Me emociona».
Al cerrar su testimonio, volvió a Machado y al significado personal de la operación. «Ella dirá que hubo una noche loca, una vez en diciembre […], un viaje muy largo, muy frío y muy mojado. Dirá: [estos locos vinieron de Estados Unidos y me llevaron hasta mi hija]. Y ocurrió justo en la misma época en que recibí el Premio Nobel».
Para Stern, la conclusión es inequívoca. «Ella es una fuerza de la naturaleza. Poder jugar un pequeño papel para permitir que esa fuerza de la naturaleza haga lo que tiene que hacer es enorme para mí. Podría dejar de trabajar ahora mismo y sería feliz. Todos estamos un poco asombrados de haber sido parte de este momento real que hace historia».
Al grito de «valiente, valiente», así fue recibida la madrugada de este jueves María Corina Machado tras asomarse al balcón del Grand Hotel de Oslo desde el que saludó a los cientos de venezolanos y prensa que se encontraban en el exterior. … La hora, intempestiva, no parecía hacer mella entre los presentes, que habían amenizado la espera con cantos e interpretando el himno de Venezuela, símbolo de libertad, cuando Machado hizo acto de presencia.
Después de varios días anunciando la llegada inminente de la líder opositora venezolana a la capital noruega para recoger el premio Nobel de la Paz, esta finalmente se ha producido doce horas después de la ceremonia de entrega. Tampoco pudo llegar al banquete que se celebró en el Grand Hotel en honor de la premiada, pero sí ha podido asomarse al balcón, como es tradición, aunque algo más tarde de lo previsto.
Pero no importaba, María Corina Machado cumplía su promesa de estar en Oslo y también uno de sus deseos más inmediatos: reunirse con su familia. Un reencuentro acariciado varias veces en los últimos días, pero que se ha dilatado ante las dificultades de la líder opositora venezolana para salir de su país, en el que vive en la clandestinidad desde hace dieciséis meses.
Video.
María Corina Machado, camina fuera del Grand Hotel para saludar a sus partidarios
Reuters
Tras reunirse durante unos minutos con sus hijos, su madre y sus hermanas, Machado salió al balcón provocando el delirio de los cientos de venezolanos que la esperaban. Eran las dos y media de la madrugada, pero no importaba. Los gritos y cantos de los venezolanos rompían el silencio de la noche fría de Oslo. El efecto sobre Machado fue inmediato. Aislada durante meses del contacto de la gente, la líder opositora bajó a la calle para acercarse y tocar a sus seguidores. Recorrió de punta a punta la valla de seguridad que mantenía a la prensa y a sus simpatizantes -casi adoradores- a cierta distancia. Abrazó, entre lágrimas, a sus conocidos mientras cientos de venezolanos coreaban frases como «¡Venezuela libre!», «Te queremos» y «gracias, gracias».
Durante todo el recorrido las personas se abalanzaban sobre ella para tocarla y la reclamaban: «María, María». Una marea de móviles intentaban captar la imagen de la mujer que aglutina las esperanzas de los venezolanos para recuperar la democracia y la libertad en su país. La que ha hecho brotar de nuevo la ilusión de que un cambio es posible. Entre los asistentes había venezolanos venidos de distintos países solo para estar en la entrega del Nobel de la Paz. Simpatizantes que se agolpaban, esperaban y miraban el balcón una y otra vez para ver aparecer la mujer que esta noche se hizo carne, después de meses de ser una imagen detrás de una pantalla.
María Corina Machado besa a su madre a su llegada al Gran Hotel esta madrugada
reuters
Entre los venezolanos que han venido expresamente a Oslo para ver a Machado recoger el Nobel de la Paz se encontraba Denis, de 71 años, nacido en los Caños de Orinoco. Abandonó Venezuela en 2019 «porque estaban persiguiendo a mi esposa, que es periodista, y cuando ella dejó el país, me empezaron a perseguir a mí y me metieron preso porque querían saber dónde estaba ella». Tras pasar por Colombia, Río de Janeiro y México, se afincó en EE.UU., donde tiene la residencia.
Para María Corina solo tiene palabras de elogio. «Una señora que ha dedicado toda su vida, sin su familia, a liberar a Venezuela vale la pena. Ha unido a todos los venezolanos. Es astuta y muy buena mujer». Y le faltan adjetivos para describir lo que ha sentido esta noche al ver aparecer a Machado en el balcón. «Revivió en mí el deseo de volver a Venezuela. Yo quiero regresar», señala a ABC. Recuerda que cuando salió de su país «había perdido el 38% de la masa muscular y pesaba 60 kilos».
Preguntado por la vuelta de María Corina a Venezuela, no le preocupa. «Como salió va a regresar. Seguro. Tengo fe en que eso va a suceder».
Desde Florencia ha llegado Claudia Romero, nacida hace 60 años en Caracas, para ver a la ganadora del Nobel de la Paz. En 1989 viajó a Italia para estudiar, es arquitecta, y se quedó allí. «A los pocos años empezó la degeneración de Venezuela, que yo vi desde la distancia».
Asegura que vino a Oslo convencida de que Machado iba a poder llegar a recoger su premio. «Tenía mucha fe. Ella dijo que iba a venir, sabíamos que iba a venir». Y se le saltan las lágrimas al recordar la aparición de María Corina en el balcón. «He sentido una gran emoción. Ver un país, Venezuela, que se estaba yendo por un barranco y que alguien la está recogiendo y está pegando todos los pedacitos. Y esos pedacitos están quedando muy sólidos, no son frágiles, son muy fuertes. Esa fuerza es con la que nosotros vamos a reconstruir no solo Venezuela, también Cuba y Nicaragua van a ser libres. Vamos a tener un nuevo continente que va a ser un ejemplo de democracia sólida, que por una vez vamos a poder transmitir al resto del mundo».
Machado salta la valla de seguridad para acercarse a sus seguidores y a la prensa que la esperan en el exterior del Grand Hotel
afp
Una larga espera
El Grand Hotel, tras el anuncio de la llegada de la líder opositora después de 48 horas de incertidumbre, se convirtió en un hervidero de gente que anhelaba ver a la líder opositora. En el lobby se pudo ver a Cayetana Álvarez de Toledo, miembro del Congreso de los Diputados de España; al expreso político venezolano Leopoldo López y a la congresista republicana de EE.UU. María Elvira Salazar, de origen cubano, que aseguró a ABC que esperaría a Machado todo el tiempo que hiciera falta y que no se retiraría del lugar hasta verla, «ya sean las 2 o las 3 de la madrugada».
Horas antes de la llegada de la galardonada, su familia, que se aloja en el Grand Hotel, se preparaba para el esperado reencuentro. «Estoy emocionadísima. Ya anticipo momentos de llanto, de intentar recuperar el tiempo que nos ha robado el régimen juntas. Toda la familia está aquí esperándola», declaró este miércoles Ana Corina Sosa, hija de Machado, que este miércoles fue la encargada de recoger el Nobel ante la ausencia forzada de su madre.
Salida de la clandestinidad
María Corina Machado habría salido de Venezuela la madrugada del martes, tras más de un año en la clandestinidad. Según dos funcionarios estadounidenses consultados por ABC este miércoles, la dirigente abandonó el país por mar y alcanzó la isla de Curazao, a unas cuarenta millas de la costa, en el primer tramo de un recorrido organizado en estricto secreto, informó David Alandete.
La fiscalía venezolana ha amenazado a Machado con declararla fugitiva si abandonaba el país, pues tiene varias causas pendientes abiertas por la Justicia chavista.
Este jueves, según la agenda de la organización del Nobel, Machado tendría una cita en el Parlamento con el primer ministro, con el que habría una rueda de prensa conjunta. El presidente del Comité, Jorgen Watne Frydnes, anunció la intención de reagendar el encuentro de la galardonada con la prensa que tuvo que ser cancelado este martes ante su ausencia.
Doce horas después de haber aterrizado en Oslo, María Corina Machado ya había dado dos ruedas de prensa este jueves para compartir cómo había sido su salida de Venezuela, sus planes inmediatos y su opinión sobre la política de la Administración Trump en … el Caribe. Primero acudió al Parlamento noruego, donde se encontró con el primer ministro, Jonas Gahr Store, y junto al que ofreció su primeras palabras a los medios. En una salida casi de película, disfraz de por medio según ha desvelado ‘The Wall Street Journal’, la líder opositora no quiso ofrecer muchos detalles para no perjudicar a quienes la habían ayudado. En su opinión, el régimen chavista no conocía su ruta de escape. De saberlo, «hubieran hecho todo lo posible para impedir que viniera. Pero ya estoy aquí», volvió a repetir en su encuentro con un centenar de medios en el Grand Hotel.
Con el semblante sonriente, y vistiendo un traje blanco, Machado mostró tranquilidad y felicidad al haber logrado el objetivo de llegar a Oslo, «para recoger este premio y llevárselo a los venezolanos». También por haber podido reencontrarse con su familia, su equipo, compañeros de lucha a los que no veía desde hace tiempo.
De una manera muy afectuosa se refirió a Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela, y a su esposa, presentes en el encuentro del Grand Hotel. «Estoy tan contenta de poder veros. Estoy tan orgullosa de vosotros», afirmó. «Espero la oportunidad de que podamos regresar juntos a nuestro país». González Urrutia se vio forzado a abandonar Venezuela en septiembre de 2024, y exiliarse en España, por el acoso al que era sometido por el régimen, que no reconoció su victoria en las urnas el 28 de julio. Maduro se autoproclamó vencedor, sin mostrar las actas, y se invistió presidente el pasado mes de enero.
María Corina no pudo evitar que le temblara la voz cuando mencionó a sus hijos, a los que no veía desde hace 16 meses por estar viviendo en la clandestinidad, debido a la persecución de Maduro. «Cuando los vi ayer, me acordé inmediatamente de las madres que no pueden ver a sus hijos porque han dejado el país», señaló. También recordó a las familias de los presos políticos, con las que habla con asiduidad. «Para ellos también es este premio».
Un galardón que, como ha dicho en otras ocasiones, «es un reconocimiento a 30 millones de venezolanos» y se ha celebrado en muchas ciudades de todo el mundo. «Mi deber era venir y llevarlo de vuelta a los venezolanos. Y pronto estaré de vuelta en Venezuela, y sé que muy pronto ustedes –en alusión a la diáspora– también. Y vamos a demostrarle al mundo que no solo nos merecemos este premio, sino que esta generación pasará a la historia porque lo que hemos hecho es enorme», afirmó mientras se volvía a emocionar.
En cuanto a cuáles son sus planes más inmediatos tras su salida, no precisó mucho: «Voy día a día, quiero estar con mi familia, trabajar con mi equipo y acudir a alguna cita médica», declaró Machado, que ha vivido aislada durante casi año y medio. Hace unos días, su hija Ana María Sosa reconocía que en los últimos tiempos había visto a su madre más desmejorada.
Sí ha reconocido que ha recibido invitaciones de varios países para viajar, lo que la llevaría, si decide hacerlo, a realizar una gira internacional que podría recalar en Washington. Pero Machado no quiso concretar mucho sobre este asunto.
Sobre su regreso a Venezuela, se mostró tajante al afirmar que volverá: «No tengo ninguna duda». Pero será «cuando se den las condiciones de seguridad necesarias, y esté o no Maduro en el poder». La permanencia del líder chavista en la presidencia no será un condicionante para volver.
«No me meto en la política de EE.UU.»
Cuestionada sobre si en algún momento consideraría necesaria una intervención miliar de EE.UU. en Venezuela para lograr la transición a la democracia, Machado se refirió al talante democrático de los venezolanos. En este sentido, recordó que estos ejercieron el 28 de julio de 2024 su derecho de voto y eligieron de manera aplastante a Edmundo González como nuestro legítimo presidente. «La sociedad venezolana ha dado todo por una transición democrática y ordenada y en paz; quien ha declarado la guerra a los venezolanos es el régimen de Maduro, calificado como terrorismo de Estado por organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y señalado por crímenes de lesa humanidad por la ONU», subrayó.
Además, denunció que el régimen de Maduro se apoya «en otros regímenes totalitarios para dañar a millones de venezolanos, como los de Rusia, Irán, Cuba, y en grupos terroristas, como Hizbolá, cárteles de la droga, guerrillas colombianas. Están ocupando Venezuela, esa es la verdadera ocupación. Y nosotros pedimos ayuda al mundo para bloquear ingresos que provienen de estructuras ilegales –tráfico de armas, de drogas, de oro, de seres humanos– que soportan la estructura represiva del régimen de Maduro. Y, frente a esto, nosotros necesitamos que las democracias apoyen a los venezolanos». También aseguró que «una vez que pase y se debilite la represión, se acabó. Es lo que le queda al régimen, la violencia y el terror».
En cuanto a las acciones que está llevando la Administración Trump en Venezuela, como el cierre del espacio aéreo, declarado hace unos días, Machado zanjó la cuestión afirmando que «yo no me meto en decisiones de operaciones políticas de seguridad nacional de otros países».
María Corina Machado aterrizó en el aeropuerto de Oslo el miércoles por la noche y llegó al Grand Hotel pasada la una de la madrugada del jueves, donde se reunió con su familia. Minutos después, sobre las dos y media de la madrugada, se asomó al balcón, desde el que saludó a cientos de venezolanos que la esperaban. La líder opositora fue recibida entre gritos de «¡Valiente! ¡Valiente! ¡Libertad¡ ¡Te queremos! ¡Gracias, gracias!». A continuación bajó para abrazar a decenas de ellos.
Este miércoles está siendo otro día de esperanza, de expectativas y de decepciones. En esta ocasión en un orden distinto al día anterior. Hoy nos levantábamos en Oslo con la noticia que confirmaba que María Corina Machado no recogería el premio Nobel de la Paz en el Ayuntamiento … . Le había sido imposible llegar a la ciudad… a tiempo. Horas después, cuando accedíamos al edificio recibíamos otro mensaje que aseguraba que la galardonada sí llegaría, pero no a la ceremonia. Y minutos después del Instituto Nobel distribuía la conversación que había mantenido con Machado.
En ella, la líder opositora confirmaba que llegaría, pero lamentaba que no poder hacerlo a tiempo. «Estoy muy feliz y muy feliz de decir que no llegaré en el momento de la ceremonia, pero iré a Oslo y estoy en camino a Oslo ahora», decía en una llamada con la organización, montada literalmente en un avión que partía inmediatamente hacia Oslo.
La ceremonia, que ha durado aproximadamente hora y media, ha contado con un millar de invitados, entre ellos, los presidentes de Panamá, Ecuador y Argentina, que fueron casi de los últimos en llegar. Junto a ellos también estuvo el presidente electo de Venezuela, Edmundo González.
La ceremonia ha estado marcada por la emoción, sobre todo tras confirmarse que María Corina sí vendría a Oslo después de una horas agónicas, de confirmaciones y desmentidos. Los últimos en entrar fueron los miembros de la familia real noruega. Sentados en el centro. Mientras que en la familia estaba la familia de la galardonada.
Tras la actuación musical del cantante venezolano, Danny Ocean, comenzaron los discursos, bastante combativo y sin ambages, el del Comité que concede el Nobel de la Paz, para sorpresa de algunos.
«Mientras estamos aquí sentados en el Ayuntamiento de Oslo, hay personas inocentes encerradas en celdas oscuras en Venezuela. No pueden oír los discursos de hoy, solo los gritos de los presos que están siendo torturados. Así es como los poderes autoritarios intentan aplastar a quienes se alzan en defensa de la democracia. Las Naciones Unidas han declarado que estos actos constituyen crímenes de lesa humanidad. Este es el régimen de Nicolás Maduro», ha dicho este miércoles Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité noruego del Nobel, en su discurso durante la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado, ausente.
La líder opositora no ha podido finalmente asistir a la ceremonia a recoger el galardón ante el acoso y persecución del régimen de Maduro, que amenazó con declararla «prófuga» si salía de Venezuela, al tener varias causas abiertas por la fiscalía chavista. Una persecución que ha obligado a Machado a vivir en la clandestinidad desde hace más de un año. Y que le ha impedido estar en esta ceremonia.
Tras referirse a varios casos de disidentes encarcelados por el régimen, así como de civiles de a pie, no vinculados con la política, el presidente del comité se ha referido al régimen de Maduro: «Venezuela se ha convertido en un Estado brutal y autoritario sumido en una profunda crisis humanitaria y económica. Mientras tanto, una pequeña élite en la cúspide, protegida por el poder, las armas y la impunidad, se enriquece».
También ha mencionado la enorme diáspora de venezolanos, de más de ocho millones: «Una cuarta parte de la población ya ha huido del país, lo que supone una de las mayores crisis de refugiados del mundo», ha señalado. «Quienes se quedan viven bajo un régimen que silencia, acosa y ataca sistemáticamente a la oposición».
Galería.
La hija de María Corina Machado, con el galardón ante la imagen de su madre ausente
Afp
Jorgen Watne Frydnes se ha hecho eco en su discurso de la controversia que suscita esta lucha por la democracia, algo que también se apreció en las reacciones a la concesión del premio a Machado, bien recibido por muchos y cuestionado por otros. Lo que ha provocado incluso que la habitual Marcha de las Antorchas, prevista para esta tarde, sea organizada por la Alianza Noruega por la Justicia, y no por el Consejo Noruego de la Paz, que lo realiza cada año –en 2012 rechazó hacerla cuando le fue concedido el premio a la UE–. En esta ocasión ha alegado discrepancias con la concesión a Machado por su retórica y su apoyo a Trump.
«Si solo apoyas a quienes comparten tus opiniones políticas, no has entendido ni la libertad ni la democracia», ha dicho el presidente del Comité. «Es fácil aferrarse a los principios cuando lo que está en juego es la libertad de otros».
No ha querido dejar de lado la construcción de narrativas interesadas para cuestionar a la oposición: «Como ciudadanos en una democracia tenemos el deber de ser críticos con nuestras fuentes de información. Deben saltar las alarmas cuando las opiniones que expresamos sean idénticas a las difundidas por uno de los sistemas de desinformación más manipuladores del mundo. Porque, en ese caso, no solo estamos difundiendo información, sino la propaganda estratégica de un dictador».
«Incansable labor»
Antes de glosar la trayectoria de María Corina Machado, el presidente del Comité señaló los motivos que llevaron a que le fuera otorgado este galardón: «Recibe el premio Nobel de la Paz de 2025 por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición pacífica y justa de la dictadura a la democracia».
Y ha querido destacar el principal instrumento que la líder opositora ha utilizado durante años para lograr la paz y la democracia en su país, el diálogo. «Machado ha solicitado atención, apoyo y presión internacionales, no una invasión de Venezuela. Ha exhortado a la población a defender sus derechos por medios pacíficos y democráticos».
«El movimiento democrático de Venezuela se ha opuesto a la militarización de la sociedad impulsada por el régimen»
Jorgen Watne Frydnes
Presidente del Comité noruego del Nobel
«Como líder del movimiento democrático en Venezuela, María Corina Machado es uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en la historia reciente de América Latina», ha elogiado.
Según el Comité, el Nobel de la Paz de este año cumple con los tres criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel: «La oposición venezolana ha logrado unir movimientos políticos, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos comunes con un objetivo común: el restablecimiento de la democracia»; «el movimiento democrático de Venezuela se ha opuesto a la militarización de la sociedad impulsada por el régimen», y, por último, «la verdadera fraternidad o hermandad –la que Alfred Nobel imaginó– requiere de la democracia. Solo cuando las personas pueden elegir a sus líderes y expresarse sin temor puede arraigar la paz, ya sea dentro de una sociedad o entre países. La democracia constituye la forma más elevada de fraternidad y el camino más seguro hacia una paz duradera».
«María Corina Machado ha encendido una llama que ninguna tortura, ninguna mentira y ningún miedo podrán apagar»
Jorgen Watne Frydnes
Presidente del Comité noruego del Nobel
Para terminar, el presidente del Comité ha exhortado a Maduro a «aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo. Debe sentar las bases para una transición pacífica hacia la democracia. Porque esa es la voluntad del pueblo venezolano. María Corina Machado y la oposición venezolana han encendido una llama que ninguna tortura, ninguna mentira y ningún miedo podrán apagar».
Y lo ha cerrado dirigiéndose a una ausente María Corina Machado: «Rendimos también homenaje a todos quienes esperan en la oscuridad. A todos quienes han sido detenidos y torturados, o han desaparecido. A todos quienes siguen manteniendo la esperanza».
A continuación, recogió el premio la hija de María Corina, Ana Corina, que ya ha tenido que ejercer este papel de representante demasiadas veces por la ausencia de su madre. Ya le tocó recoger en nombre de su madre el premio Sájarov, que concede el Parlamento Europeo, y con el que también fue galardonada, junto a Edmundo González en 2024.
«María Corina cumple promesas»
Tras la actuación musical de la artista folk noruega Vera Sonne, la hija de Machado, Ana Corina Sosa, recibió entre aplausos el galardón en representación de su madre. Y a continuación, antes de comenzar con el discurso previsto, hizo mención a la llegada de Maria Corina a Oslo. Muy emocionada, afirmó: ‘Mi madre nunca incumple sus promesas. En unas horas la podremos abrazar después de 16 meses».
Ana Corina comenzó su discurso perfilando la historia de Venezuela, desde su pasado rico y democrático, hasta la llegada del chavismo. «Desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad», ha señalado. «La riqueza petrolera no se usó para liberar, sino para someter. Se repartieron lavadoras y neveras en televisión nacional a familias que vivían sobre pisos de tierra, no como símbolo de progreso, sino como espectáculo. Apartamentos destinados a la vivienda social se entregaban a unos pocos como recompensa condicionada a la obediencia».
«La riqueza petrolera no se usó para liberar, sino para someter»
Ana Corina Sosa
Hija de María Corina Machado
Y entonces, «llegó la ruina: una corrupción obscena, un saqueo histórico. Durante los años del régimen, Venezuela recibió más ingresos petroleros que en todo el siglo anterior. Nos lo arrebataron todo», ha subrayado.
Pero lo peor de todo, en opinión de Machado, en palabras de su hija, «fue el método calculado para quebrarnos por dentro. El régimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio». Ella misma, Ana Corina, y todos sus hermanos, y su abuela, viven fuera de Venezuela. La entrega del Nobel era un motivo para el reencuentro familiar.
Un éxodo que sin embargo funcionó en sentido contrario: «La migración forzada, que buscaba fracturarnos, terminó uniéndonos en torno a un propósito sagrado: reunir a nuestras familias en nuestra tierra». Millones de venezolanos se sienten unidos por Machado y han celebrado este galardón que vuelve a poner su causa en la agenda internacional.
Y se refirió a su campaña, pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, en la que la gente se le acercaba porque veían en ella la solución para el regreso de sus hijos.
Fraude electoral
También tuvo palabras para el hombre que aceptó asumir la antorcha electoral, tras ser Machado inhabilitada nuevamente por el Supremo. «Edmundo González Urrutia, un diplomático sereno y valiente, dio un paso al frente. El régimen creyó que no representaba una amenaza. Subestimaron la determinación de millones de ciudadanos».
Y el fraude electoral, que la oposición intentó frenar recopilando las actas que certificaran la victoria de González Urrutia por el 67% de los votos y que hoy están depositadas en Panamá: «La dictadura respondió aplicando el terror. 2.500 personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes».
Esperando a María Corina La madre de la premiada, Corina Parisca, así como numerosos venezolanos dentro y fuera del salón, siguieron con emoción la ceremonia, a la que asistieron los Príncipes Haakon y Mette-Marit Afp / Reuters
Desde entonces, han transcurrido 16 meses, que Machado ha vivido en la clandestinidad, desde la «que hemos construido nuevas redes de presión cívica y de desobediencia disciplinada, preparándonos para una transición ordenada hacia la democracia».
En cuanto al Nobel de la Paz, aseguró que este premio tiene un significado profundo: «Le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz. Y lo más importante, el principal aprendizaje que los venezolanos podemos compartir con el mundo es la lección forjada a través de este largo y difícil camino: si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad».
«Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente»
Ana Corina Sosa
Hija de la premiada
Machado, a pesar del difícil camino hacia la libertad, se mostró convencida de lograrlo: «Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente, abrazados al fin por quienes nunca dejaron de luchar por ellos. Veremos a las abuelas sentar a sus nietos en sus piernas para contarles historias, no de héroes lejanos, sino del valor de sus propios padres. Veremos a nuestros estudiantes debatir con pasión, sin miedo, con sus voces al fin libres. Volveremos a abrazarnos, a enamorarnos, a oír nuestras calles llenas de risas y de música».
No quiso olvidar a aquellos que no han callado ante la dictadura: «A nuestros presos políticos, a los perseguidos, a sus familias y a todos los que defienden los derechos humanos. A quienes nos protegieron, nos alimentaron y lo arriesgaron todo por cuidarnos. A los periodistas que se negaron a callar. A los artistas que llevaron nuestra voz al mundo. A mi equipo…».
Ana Corina concluyó el discurso enviado por su madre recordando «a los millones de venezolanos anónimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas por amor. Ese mismo amor del que nace la paz, el que nos sostuvo cuando todo parecía perdido y que hoy nos une y nos guía hacia la libertad».
El acto finalizó con la interpretación de la pianista Gabriela Montero que horas antes de la ceremonia desveló lo que iba a interpretar: «Voy hacer una improvisación sobre una de las obras del cantante Simón Díaz, favoritas de María Corina Machado, que es ‘Mi querencia’, una composición que habla sobre regresar a la patria», detalló la artista venezolana que también vive fuera de Venezuela y ha sido muy crítica con el régimen. Ahora, tras la ceremonia de entrega, solo queda esperar que María Corina llegue a la capital noruega a recogerlo, y sobre todo, a poder abrazar a los suyos.
María Corina Machado no recogerá este miércoles el premio Nobel de la Paz, según ha confirmado el propio organismo: «Ella no asistirá a la ceremonia», ha indicado el portavoz del instituto, Erik Aasheim, que también ha confirmado a ABC que será la hija de la … galardonada, Ana Corina Sosa, quien recoja el premio a la una de la tarde en el Ayuntamiento de la ciudad.
Sin embargo, un audio difundido por el Instituto noruego del Nobel de la Paz asegura que María Corina Machado estará en Oslo. En el audio, Machado daba las gracias por el enorme reconocimiento a la lucha por la democracia y la libertad de Venezuela. «Me siento emocionada y honrada, pero siento decirles que no podré llegar a la cermonia, pero estoy de camino a Oslo». Literamente la galardonada estaba sentada en un avión que salía inmediatamente hacia la capital noruega.
«Se que hay cientos de venezolanos de diferentes partes del mundo que han llegado a tu ciudad, como mi familia, mi equipo y muchos compañeros», señala. «Nada más llegar tendré la oportunidad de abrazar a mi hijos, a los que no veo desde hace dos años. Muchas gracias y nos vemos pronto», ha concluido.
Previamente, su equipo había asegurado que la líder opositora sí iba a estar en Oslo, aunque confirman la negativa a su asistencia a la entrega del galardón, que parece la única certeza. El propio Instituto del Nobel de la Paz indica que «aunque María Corina machado no podrá asistir a la ceremonia ni a los eventos de hoy, nos complace profundamente confirmar que se encuentra bien y que estará con nosotros en Oslo».
Este martes se esperaba ya la llegada de Machado con gran expectación, para participar en una rueda de prensa que primero fue pospuesta y luego cancelada. Nadie de su entorno, incluida su familia, sabía si llegaría pero confiaban en sí se iba a producir ese encuentro en cualquier momento.
Entre los mandatarios que han venido a arroparla, ademá del de Panamá, está el presidente de Argentna, Javier Milei, que dijo que solo viajaría a Oslo si ella asistía, por lo que su llegada a Oslo parecía confirmar la presencia de Machado. Ahora se puede entender la cara de pocos amigos que mostró el mandatario a su llegada al Grand Hotel, cuando pasó como una exhalación ante la prensa sin hacer una sola declaración.
El distanciamiento de Donald Trump frente a los grandes aliados tradicionales de Estados Unidos, los países de Europa Occidental, vive esta semana un nuevo capítulo. El presidente de EE.UU. endureció su retórica contra los socios europeos de Washington en una amplia entrevista … publicada este lunes por ‘Politico’, en la que defiende que Europa está «en decadencia», que sus líderes son «débiles» y que «no saben qué hacer».
Las declaraciones ocurren en plena conmoción en la orilla europea tras la publicación la semana pasada del nuevo documento de Estrategia de Seguridad Nacional por parte de la Administración Trump, muy crítico con sus aliados y poco crítico con Rusia.
El documento recomienda «cultivar una resistencia a la actual trayectoria de Europa» y acusa a los europeos de «socavar la libertad política y obstaculizar la libertad de expresión».
En la entrevista, Trump insiste en que Europa «se ha convertido en un lugar distinto» y que «si sigue por ese camino, muchos de esos países no serán viables». Lo decía en medio de críticas a la política migratoria «desastrosa» de la Unión Europea. Salvó de sus críticas en este respecto a Hungría y Polonia. «Pero la mayoría de los países europeos están en decadencia», defendió.
«Sé quienes son los buenos líderes, los malos, los inteligentes, los estúpidos. Hay algunos realmente estúpidos también. Pero, en muchos asuntos, Europa no está haciendo un buen trabajo»
Donald Trump
Presidente de Estados Unidos
Trump aseguró que se lleva bien con los líderes europeos. «Me caen bien todos, no tengo enemigos reales. Hay un par que no me gustaban en los últimos años. Pero el grupo actual me gusta, me gusta mucho, los conozco bien. Sé quienes son los buenos líderes, los malos, los inteligentes, los estúpidos. Hay algunos realmente estúpidos también. Pero, en muchos asuntos, Europa no está haciendo un buen trabajo», aseguró en un discurso deslavazado.
El presidente de EE.UU. defendió que Europa está en un punto en el que ya no podrá corregir su trayectoria. Preguntado si entonces estos países dejarán de ser aliados de la primera potencia, respondió a medias: «Depende»
«Son débiles y también creo que quieren ser muy políticamente correctos», volvió a criticar. «Creo que no saben qué hacer. Europa no sabe qué hacer. Tampoco en temas comerciales».
Trump defendió en que apoyará a los candidatos políticos de su cuerda en Europa –algo que no ha gustado en el otro lado del Atlántico– y recordó que está «muy implicado» en Europa: «En la OTAN me llaman ‘papi’», dijo en referencia al uso de esa expresión por parte de su secretario general, Mark Rutte, el pasado verano.
Momento clave para Ucrania
El documento sobre estrategia y la entrevista llegan también en un momento decisivo de las negociaciones sobre la guerra en Ucrania, donde Trump y sus negociadores parecen inclinarse a dar concesiones al país agresor, Rusia. El presidente de EE.UU. insistió en que Rusia «tiene la mano ganadora», criticó a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, al que acusó de no leer su última propuesta para el acuerdo de paz, e insistió en que «tiene que empezar a aceptar cosas» porque «él está perdiendo».
También criticó a los socios europeos por su papel en la guerra de Ucrania. «Hablan demasiado y no producen», dijo Trump, que prometió en campaña acabar la guerra «en 24 horas» y que solo ha sufrido frustraciones al respecto desde su regreso al poder hace casi once meses.
Volodímir Zelenski mantuvo este martes en Roma una jornada diplomática decisiva con un propósito claro: apuntalar con sus aliados europeos un plan alternativo de paz que contrarreste la propuesta impulsada por Estados Unidos y que Kiev considera insuficiente en dos puntos esenciales: las garantías … de seguridad y el futuro de los territorios ocupados por Rusia.
Su escala en Roma –con visita al Papa León XIV en Castel Gandolfo y un encuentro de hora y media con Giorgia Meloni en Palazzo Chigi– se inscribió en una amplia gira por Londres, París, Berlín y Bruselas para cerrar, con los principales socios europeos, una versión revisada del plan estadounidense.
Fuentes diplomáticas europeas, citadas por diversos medios, coinciden en que esta iniciativa «alternativa» que propugna Zelenski no nace en oposición frontal a Washington, sino para corregir aspectos que muchos gobiernos consideran demasiado abiertos o poco realistas.
El objetivo ucraniano es que el eventual plan que se discuta con Estados Unidos no obligue a Kiev a aceptar un alto el fuego congelado en la línea actual del frente ni reduzca a meras promesas los compromisos de seguridad a largo plazo.
La propuesta ucraniana se basará en tres pilares: garantías internacionales verificables, un proceso escalonado de desescalada militar y mecanismos de supervisión que eviten nuevas agresiones rusas
Según esas mismas fuentes, Zelenski quiere poner sobre la mesa una arquitectura diplomática basada en tres pilares: garantías internacionales verificables, un proceso escalonado de desescalada militar y mecanismos de supervisión que eviten nuevas agresiones rusas, todos ellos con una participación reforzada de la Unión Europea.
Con ese telón de fondo, Meloni recibió al presidente ucraniano en un momento sensible para su propia coalición, dividida en las últimas semanas por la continuidad del apoyo militar a Kiev. La primera ministra ha mantenido una línea firme desde el inicio de la invasión, pero el líder de la Liga, Matteo Salvini –que en el pasado se ha mostrado cercano a Trump y ha mantenido posiciones más comprensivas y de simpatía con el Kremlin– ha planteado dudas sobre el envío de nuevos paquetes de ayuda en 2026. Para Zelenski, era crucial asegurarse de que Italia seguiría en el núcleo del apoyo europeo al nuevo marco negociador.
«Un coloquio excelente»
Tras la reunión, el presidente ucraniano publicó un mensaje en X con un tono inequívocamente positivo: «Hemos tenido un coloquio excelente y muy profundo sobre todos los aspectos de la situación diplomática. Apreciamos el papel activo de Italia en generar ideas concretas y definir medidas para acercar la paz».
Añadió que ambos equipos están coordinando «los esfuerzos diplomáticos» y subrayó la importancia del «continuo apoyo» italiano. Zelenski agradeció asimismo el paquete de asistencia energética y equipamiento anunciado por Roma, que calificó como esencial para «las familias ucranianas».
La jornada romana estuvo marcada también por la necesidad del liderazgo ucraniano de responder a una polémica inesperada. Minutos antes de dirigirse a Palazzo Chigi, Zelenski comentó la acusación lanzada por Donald Trump en una entrevista con ‘Politico’, según la cual Kiev estaría «usando la guerra para no convocar elecciones». El presidente ucraniano replicó, en un breve intercambio con ‘La Repubblica’: «Yo estoy listo siempre».
Zelenski expresó su confianza en Meloni: «Me fío de ella, nos ayudará»
Una fórmula que presentó como prueba de que su país no rehúye el proceso democrático, pese al conflicto. Zelenski expresó también su confianza en Giorgia Meloni: «Me fío de ella, nos ayudará». Con ello, el líder ucraniano quiso despejar las dudas que suscita el difícil equilibrio que mantiene la primera ministra, que ha cultivado una relación política fluida con Trump y, al mismo tiempo, es una firme defensora de Ucrania.
El presidente ucraniano inició la jornada en Castel Gandolfo, donde se reunió con el Papa León XIV. Según comunicó el Vaticano, el Pontífice «reiteró la necesidad de continuar el diálogo» y expresó su deseo de que «las iniciativas diplomáticas en curso puedan conducir a una paz justa y duradera».
Ambos abordaron también la situación de los prisioneros de guerra y el regreso de los niños ucranianos deportados, dos asuntos en los que la Santa Sede mantiene canales abiertos desde hace meses. Zelenski agradeció en redes «la ayuda humanitaria continua y la disposición a ampliar las misiones humanitarias» y volvió a invitar al Papa a visitar Kiev, un gesto que consideró «una poderosa señal de apoyo a nuestro pueblo». Como obsequio, el presidente entregó al Papa un belén pintado sobre madera, al que León XIV correspondió con un cordial «Pase una Feliz Navidad», recibido con una sonrisa por Zelenski.
António Costa: «La Unión Europea no dejará sola a Ucrania como otros hicieron en Afganistán»
La visita a Roma del presidente ucraniano estuvo también acompañada por la voz del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien, desde Dublín, quiso enviar un mensaje inequívoco de respaldo político: la Unión Europea, dijo, «no dejará sola a Ucrania como otros hicieron en Afganistán». Reafirmó además que cualquier solución diplomática debe desembocar en «una paz justa y duradera que garantice la futura seguridad de Ucrania y de Europa».
Sobre la cuestión territorial, fue categórico: «Solo Ucrania puede tomar decisiones en tanto que Estado soberano, y debemos respetarlo». Y añadió una máxima que hoy circula entre los más firmes aliados de Kiev: «Nada sobre Ucrania sin Ucrania y nada sobre Europa sin Europa».
En definitiva, con la vista puesta en la inminente versión revisada del plan de paz, la escala romana de Zelenski refleja el esfuerzo europeo por presentarse unido ante un escenario diplomático incierto y ante un Donald Trump cuya posición sigue siendo difícil de prever.
El Ártico se deshiela. Si bien esto no es una novedad, los grandes actores geopolíticos han encontrado en este océano helado un «nuevo, nuevo mundo» cargado de recursos naturales. «Tras la elección de Trump, se comprendió que lo que está realmente en juego no … es tanto la resolución del conflicto en Ucrania como el reparto del Ártico, su capital energético, minero, marítimo y geográfico», señala el periodista italiano Marzio G. Mian en su nuevo libro, ‘Guerra blanca’ (Ned Ediciones).
A caballo entre el ‘permafrost’ del Ártico y su casa de Milán, atiende a ABC en un periodo entre viajes. Mian viste una sobrecamisa verde atado a un chaleco marrón. Bajo un estilo desenfadado y eléctrico, su inglés con dejes italianos narra sus múltiples aventuras en lo más al norte del globo y anticipa el futuro de esta región polar.
—¿Qué concepto utiliza, cambio climático o crisis climática?
—Cambio climático. Es demasiado simple pensar que se trate de un cambio impulsado totalmente por el ser humano, especialmente si viajas al Ártico y hablas con la gente de allí, incluso con los científicos… Hay muchísimos enfoques. Ha habido prisa por difundir y amplificar el titular más impactante sobre el deshielo y ahora estamos retrocediendo en ese sentido. Soy pesimista en lo que respecta a la situación humana. La naturaleza se adapta y sigue adelante. Algo dramático está ocurriendo y la humanidad se está aprovechando de ello, como siempre. No soy negacionista, pero prefiero ser más cauteloso.
—Para los negacionistas, ¿ha notado el cambio climático?
—Tengo testimonios de la gente de cómo han presenciado estos cambios en sus vidas en los últimos años. Hice tres viajes al archipiélago de Svalbard y fue impresionante la rapidez con que se produjo el deshielo.
En la misma línea, en la bahía de Baffin, que es una franja de mar que divide el noreste de Canadá del noroeste de Groenlandia, está lo que científicamente se llama polinia –Polynya– un oasis en el desierto blanco, que permitió a los inuit sobrevivir allí incluso durante los siglos en los que era casi imposible. Ahora el ‘puente’ de hielo que impide que los icebergs se desplomen se está volviendo más frágil e impredecible. Allí todo cambia debido a las corrientes, y lo interesante de esta parte del Ártico es que existe un cambio climático, una crisis climática o una crisis ambiental desde cualquier perspectiva, lo que dificulta que los pueblos indígenas locales cacen y se alimenten, ya que el hielo no es fiable.
En la primera foto, el hielo flota cerca de un barco frente a la isla Sermitsiaq cerca de Nuuk, Groenlandia. En la segunda, el rompehielos nuclear ruso Taimyr en el cabo Kamenny, al norte del país euroasiático. La portada del libro ‘Guerra blanca’ de Mian en la tercera imagen. REUTERS, AFP y NED Ediciones
Entonces surge una crisis geopolítica donde aparecen países de la OTAN: Canadá y Estados Unidos; que tienen interés en dominar Groenlandia y el Ártico norteamericano. Luego está Dinamarca a través de Groenlandia. Ahora, los canadienses se apresuran a ejercer su soberanía en su Ártico, que representa el 40% del país. Están desarrollando infraestructuras para explotar los enormes recursos de la zona. Se está produciendo una clara nueva colonización del Ártico.
—Dicho esto, ¿acaso la guerra de Ucrania no es más que una cortina de humo para Rusia en el Ártico?
—No estoy de acuerdo con la forma en que se expresa en Europa, sobre todo porque conozco Rusia, ya que he realizado muchísimos viajes al Ártico –ruso–. Mantengo mi postura de que la guerra está estancada en Ucrania. Rusia nunca tiene éxito en las invasiones ni en las guerras de agresión. De hecho, históricamente ha tenido muy pocas y todas desastrosas, aunque era la Unión Soviética.
El Ártico, el ‘cajero automático’ de Putin, es el epicentro del PIB, de las exportaciones. Es la gasolinera, lo que convierte a Rusia en un petroestado, aunque cada vez depende menos del este. Rusia sigue siendo una superpotencia agrícola: es el principal exportador de cereales. Están diversificando su economía actual, incluso en el contexto de la economía de guerra.
«Si la soberanía rusa en el Ártico se ve amenazada, están preparados para todo, es donde tienen el armamento sofisticado»
No obstante, no hay Rusia sin el Ártico y no hay Ártico sin Rusia. Rusia ha estado allí desde siempre y es una potencia allí desde el siglo XIX. Posee el 53% de las costas árticas, unos 24.000 kilómetros. Es allí donde todavía mantienen la mayor presencia militar y el armamento más sofisticado. Si la soberanía rusa del Ártico se ve amenazada, está preparada para todo. Pero una cosa es la guerra y otra muy distinta la provocación. La provocación forma parte de la política rusa. Son los mejores en esto, sobre todo teniendo en cuenta que cuentan con un antiguo agente de la KGB. En los últimos tres años, Rusia y China han realizado maniobras navales conjuntas, incluso con aviones bombarderos en el estrecho de Bering… Es lo que asusta a Estados Unidos, porque conoce Rusia, tiene una larga experiencia durante la Guerra Fría, pero lo que China tiene en mente es más complicado.
Incluso en las conversaciones entre Putin y Trump en Riad y Alaska, giraron en torno al Ártico. Rusia necesita que los estadounidenses regresen al Ártico ruso –porque se retiraron tras las sanciones– con sus empresas, tecnología y capacidad para la explotación, perforación y actividades sísmicas. A cambio, Putin dio luz verde al proyecto de Trump en Groenlandia. Por su parte, el objetivo de Trump es intentar romper la asociación chino-rusa, esa especie de alianza.
—¿Qué beneficios obtienen EE.UU., Canadá, Rusia y China del deshielo del Ártico?
—En primer lugar, aproximadamente el 30% de todos los recursos sin explotar se encuentran en el Ártico. Además, en un mundo superpoblado, en un planeta cada vez más desertificado, con superpotencias ávidas de recursos, surge un nuevo nuevo mundo. Lo comparo con el descubrimiento de América. Porque tienes toda una nueva región llena de recursos, cada vez más habitable. Aunque existen inconvenientes como el permafrost o la infraestructura.
90% del monopolio del tráfico marítimo mundial está en manos de China
Las nuevas rutas navales que se abren a causa del deshielo son una oportunidad dada la inestabilidad del canal de Suez o de Panamá
También se abren nuevas rutas navales. China tiene más o menos el 90% del monopolio del tráfico marítimo mundial y esta oportunidad es histórica, especialmente si se considera la inestabilidad del canal de Suez o el de Panamá. De todas formas, aunque el deshielo fuera más o menos estable, la tecnología ya está avanzando con nuevos buques de carga con capacidad para romper el hielo.
Es una gran oportunidad, pero los países de la OTAN mantienen disputas: el paso del Noroeste es una ruta nacional para Canadá y una ruta internacional para EE.UU. Para Washington es crucial contar con ese paso para evitar Panamá y conectar el Atlántico con el Pacífico.
Rutas marítimas en el Polo Norte
Rutas marítimas en el Polo Norte
—Dadas estas oportunidades económicas, ¿EE.UU., Rusia, China y Canadá, como mencionaba, tal vez estén permitiendo o acelerando voluntariamente este cambio climático?
—Lo ambientalista está pasado de moda ahora, porque hemos entrado en una nueva era bárbara, donde no hay derecho internacional, no queda orden mundial. Resurge el concepto de imperio a través de las áreas de influencia. El medio ambiente ha quedado fuera de la agenda y no es una prioridad.
La UE no deja de hablar del medio ambiente, de cómo lo que pertenece al Ártico debe quedarse allí. Aunque la UE es fuerte en investigación científica ya es demasiado tarde. Está fuera de la agenda global, la UE está fuera de juego. En cambio, Noruega, Finlandia y Suecia son países árticos acostumbrados a ese entorno, acostumbrados a explotarlo.
De hecho, Noruega es un emirato del norte. Es un petroestado con hipocresía. El 100% de sus coches son eléctricos, pero siguen perforando en el mar de Barents, explotando petróleo y gas. Estas son las contradicciones de nuestro tiempo.
Respecto a las sanciones, algunos materiales en Rusia, como el níquel y el cobalto, necesarios para las baterías, no están sujetos a sanciones. De alguna manera [estos países], se están aprovechando, presionando o empeorando las cosas.
25% de las tierras raras se encuentran en Groenlandia
Los magnates Jeff Bezos y Bill Gates han obtenido nuevas licencias para la explotación minera
En EE.UU., Jeff Bezos y Bill Gates acaban de obtener nuevas licencias para la explotación minera de tierras raras porque el 25% de ellas se encuentran en Groenlandia. ¿Y quién sabe lo que pasa en Rusia? No se sabe qué pasaría en caso de derrame. ¿Quién ayudaría a Rusia a limpiar el Ártico? Con estas infraestructuras y los oleoductos, puede ser devastador, pero a nadie le importa ya.
—¿Veremos la ruta marítima transpolar en un futuro próximo?
—El Ártico se está calentando tres o cuatro veces más rápido. A partir de ahí, la ruta transpolar –una senda cruzaría el Ártico por el centro– es lo que buscan los chinos porque quieren emanciparse de la soberanía rusa sobre la ruta del mar del Norte. Se trata de una ruta gratuita que haría que los viajes sean casi dos tercios más cortos. No sé si lo veremos, pero estoy seguro de que habrá un enorme crecimiento del tráfico.
—¿Estas operaciones de Putin se basan simplemente en un proyecto expansionista o son solo un legado que quiere dejar a Rusia?
—Es realista porque, por un lado, los rusos son tradicionalmente ambiciosos en cuanto al territorio. Además, ante el aumento de los experimentos nucleares por parte de Rusia, al igual que EE.UU., todos estos se realizan en el Ártico, es crucial para ellos.
Asimismo, el mayor temor histórico de los rusos es que el país pueda colapsar. Tienen una palabra, «Smuta», que significa «época de inestabilidad». Este es el momento en que Rusia se enfrenta a la posibilidad de un período similar. Utilizada en otras revoluciones, Putin la mencionó durante la crisis con el grupo Wagner y Progozhin, y los rusos comprendieron su significado. Tienen esa paranoia de que el país colapse. Porque alberga muchísimas naciones y religiones; es un imperio.
Por otro lado, la maldición del Imperio ruso era no tener acceso al mar. Todos los grandes imperios de la historia tenían mar: España, Estados Unidos, el Imperio otomano, China… Ahora Rusia tiene un mar especial, no es cálido pero sí estratégico, porque se puede llegar muy rápido al Pacífico y al Atlántico. También les permite que sus misiles tengan un alcance para llegar a Chicago o donde sea.
El canciller alemán, Friedrich Merz, visita Israel, según él mismo ha dicho allí, «como amigo». Pero sus declaraciones marcan un punto de inflexión, tras las acciones israelíes en la franja de Gaza, que han llevado a su gobierno a «un cierto dilema».
Merz sigue reconociendo la responsabilidad … especial de Alemania hacia Israel y ha dejado constancia de ella en su visita al Museo del Holocausto de Yad Vashem, pasando junto a una foto de los cadáveres amontonados de más de 2.000 judíos en un campo de concentración en Estonia.
«Me inclino ante los seis millones de hombres, mujeres y niños de toda Europa que fueron asesinados por alemanes por el hecho de ser judíos», ha escrito en el libro de visitas, «mantendremos viva la memoria del terrible crimen de la Shoá, que los alemanes cometieron contra el pueblo judío».
Sin embargo, hay detalles que revelan que Alemania está cambiando su postura hacia Tel Aviv, empezando por el hecho de que la visita inaugural del canciller se produce tras siete meses en el cargo y siguiendo por la ausencia de ciertos latiguillos estandarizados que venían dando cuenta del compromiso en materia de defensa. En los discursos pronunciados por Merz en Israel ha desaparecido la expresión «cuestión de Estado para Alemania», que definía hasta ahora el punto de vista de Berlín sobre la seguridad israelí. «Esto forma parte de la esencia inmutable de nuestras relaciones, para siempre», ha admitido, pero sin definir ese principio como una «cuestión de Estado».
Todos los cancilleres alemanes desde Konrad Adenauer han tenido que encontrar su manera de lidiar con la responsabilidad alemana, la realidad de la región y el Gobierno israelí.
Como líder de la oposición, Merz criticó a la «coalición semáforo» de Olaf Scholz por sus exportaciones de armas vacilantes y luego, como canciller, intensificó las críticas a las acciones de Israel en la franja de Gaza. En agosto restringió parcialmente las licencias para la exportación de armas alemanas a ese país y no aflojó hasta firmado el acuerdo de paz.
Ahora, ha faltado a otra de las tradiciones de este tipo de visitas, al evitar invitar a visitar Alemania a su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu, sobre el que pesa una orden de detención del Tribunal Penal Internacional de La Haya.
Netanyahu responde a Merz
Netanyahu, por su parte, ha sacado pecho y ha presumido ante Merz de que «Israel, el Estado judío, está trabajando para la defensa de Alemania 80 años después del Holocausto». Se refería al despliegue, la semana pasada, del sistema israelí de defensa antimisiles Arrow 3 en Alemania.
También ha asegurado que «muy pronto pasaremos a la segunda fase» del plan de paz de Trump, que prevé el desarme de Hamás y la desmilitarización de Gaza, junto con el despliegue de una fuerza internacional en el territorio palestino y la retirada del Ejército israelí, dejando ver su jactancia por la relación privilegiada con EE.UU., que deja a Alemania y la UE en un muy segundo plano.
La coreografía de la visita de Merz por sí sola muestra el aumento de la distancia entre los dos países. Antes de su partida, Merz habló por teléfono con el presidente palestino, Mahmud Abás, y le pidió que hiciera reformas claras a la Autoridad Palestina, pero también le prometió un «papel constructivo» en un orden de posguerra.
Así mismo hizo una breve parada en Jordania para hablar con el Rey Abdalá II y exigió desde allí, con vistas a Cisjordania, que no se realicen pasos de anexión para «mantener abierto el camino hacia la creación del Estado palestino». «No crearemos un Estado en nuestra puerta comprometido con nuestra destrucción», le ha respondido con claridad Netanyahu durante la rueda de prensa conjunta.
La segunda encarnación de la internacional de izquierda latinoamericana –el Grupo de Puebla, que vino a tomar el testigo del Foro de Sao Paulo cuando este perdió impulso– ha quedado seriamente tocada con las elecciones celebradas a lo largo de 2025 en la región.
A comienzos de año, el correísmo fue nuevamente aplacado en Ecuador; luego en Bolivia y Honduras las respectivas versiones bolivarianas sufrieron el derrumbe; por su parte, en Argentina, Milei zarandeó al kirchnerismo en su medio mandato, mientras que las encuestas apuntan a una eventual derrota de la candidata comunista en Chile el próximo domingo.
En el principio fue el Foro de Sao Paulo. Fracasado el intento de la izquierda latinoamericana de tomar el poder por las armas mediante guerrillas, en una suerte de «internacional» alentada por Fidel Castro (la revolución solo triunfó en 1959 en Cuba y en 1979 en Nicaragua, al comienzo y casi al final de más de dos décadas especialmente convulsas), con la llegada de la democracia la izquierda se coordinó para alcanzar el poder mediante las urnas. El anfitrión fue el brasileño Lula da Silva y su Partido de los Trabajadores, que comenzaron a aglutinar a fuerzas afines, articulando ayuda mutua y concertando hojas de ruta.
Las victorias de Chávez en Venezuela y de los Kirchner en Argentina dieron un impulso a esa hermandad, extendida con Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua, Lionel Fernández en República Dominicana, Zelaya en Honduras y el FMLN en El Salvador. Las maletas de dólares del chavismo, en medio de la bonanza económica regional del periodo 2003-2013, viajaron en muchas direcciones, y el liderazgo trasnacional de Lula quedó establecido, especialmente en Suramérica, con iniciativas como la organización Unasur.
Pero el colapso de Venezuela gestionado por Maduro, la llegada de Macri a la Casa Rosada en 2015 y, definitivamente, el inicio del mandato de Bolsonaro en enero de 2019 dejaron al Foro de Sao Paulo sin fuelle. La misma Unasur implosionó y no ha podido ser reconstituida como entidad regional.
Con Lula en la cárcel por corrupción, el liderazgo de la izquierda latinoamericana fue tomado por el mexicano López Obrador, quien en julio de 2019 lanzó el Grupo de Puebla, de la mano sobre todo de Alberto Fernández, quien había vencido a Macri e intentaba destacarse frente a su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Esta reencarnación del frente de izquierdas en la región se articuló no propiamente a partir de partidos políticos como el Foro de Sao Paulo, el cual sigue existiendo, sino a partir de individualidades, en una lista a la que se han sumado también políticos de España, dando a la organización un neto carácter iberoamericano. La radicalización del PSOE con Zapatero y Sánchez y el protagonismo de Podemos han nutrido la agenda y el debate del Grupo de Puebla.
LATINOAMÉRICA
La segunda ola de gobiernos de izquierda recuperó algo del terreno perdido, pero ya no fue tan generalizada
No obstante, sea o no verdad el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas, lo cierto es que el impacto electoral de esta reedición ha sido menor: la segunda ola de gobiernos de izquierda recuperó algo del terreno perdido, pero ya no fue tan generalizada, y ahora puede darse por completamente cerrado lo que se ha considerado el «ciclo bolivariano».
Lógicamente, formulaciones de izquierda pueden ganar en futuras elecciones, en realidad muchas veces más marcadas por el voto de protesta contra el oficialismo que por el voto propiamente ideológico, pero fórmulas como la de Bukele en El Salvador, difícil de encuadrar en el espectro político, más allá de su populismo, o el triunfo de los planteamientos libertarios de Milei y quizás de la derecha-derecha de Kast sugieren que políticamente la región ha entrado en otro estadio.