Alto Paraguay, Paraguay, 15 de septiembre de 2026 (OPS/OMS). Profesionales de salud y referentes comunitarios de Fuerte Olimpo y Carmelo Peralta, en el departamento de Alto Paraguay, fortalecieron sus conocimientos en Vigilancia Basada en Comunidad (VBC) y se incorporaron a la Red Tero Tero, contribuyendo a acercar la alerta temprana a territorios donde las grandes distancias y la dispersión de la población representan desafíos para el sistema de salud.
Participantes del entrenamiento en Vigilancia Basada en Comunidad de Carmelo Peralta.
Con este objetivo, la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) desarrolló jornadas de entrenamiento en Vigilancia Basada en Comunidad, con el acompañamiento de facilitadores de Ñeembucú y la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS). La actividad se desarrolló en el marco del proyecto multinacional PROTECT: “Optimización de la respuesta a pandemias a través de comunidades y territorios comprometidos en América del Sur”, financiado por el Fondo para Pandemias.
Vigilancia desde los territorios
Fuerte Olimpo, a 760 kilómetros de Asunción, y Carmelo Peralta, a 716 kilómetros, son territorios estratégicos para la vigilancia por su ubicación fronteriza con Brasil, la dispersión de sus comunidades, las grandes distancias y las dificultades de acceso a los servicios de salud.
Vista aérea de Fuerte Olimpo, en el departamento de Alto Paraguay, Chaco paraguayo, zona fronteriza con Brasil. En la imagen se observa el Hospital Regional de Fuerte Olimpo, uno de los principales servicios de salud de la zona.
En este contexto, los referentes comunitarios cumplen un papel relevante al aportar su conocimiento del territorio y comunicar situaciones inusuales relacionadas con la salud de las personas, los animales y el ambiente. Esta información complementa la vigilancia que realizan los servicios de salud y contribuye a una respuesta más oportuna, bajo el enfoque de Una Sola Salud.
En las jornadas participaron profesionales y referentes comunitarios de estas dos localidades, quienes conocieron las principales etapas de la Vigilancia Basada en Comunidad: detección, notificación, triaje, verificación, evaluación de riesgos, respuesta y retroalimentación.
Entrenamiento en Vigilancia Basada en Comunidad (VBC) para fortalecer la detección temprana de eventos de importancia para la salud pública, en Carmelo Peralta, departamento de Alto Paraguay.
También analizaron las diferencias entre la vigilancia basada en indicadores y la vigilancia basada en eventos, así como la importancia de mantener una comunicación de retorno con quienes generan las alertas.
En las capacitaciones se utilizaron las Guías y Manuales de la Estrategia VBC, previamente diseñados y se realizó el entrenamiento en el uso de una plataforma digital desarrollada en el marco del proyecto PROTECT, que se utilizará para hacer efectiva la Vigilancia de eventos basada en comunidad.
La comunidad, parte del sistema de alerta
Los participantes de ambos distritos pasaron a integrar la Red Tero Tero, una estrategia nacional que vincula a las comunidades con los establecimientos de salud y las autoridades sanitarias para favorecer la identificación y comunicación oportuna de situaciones que podrían representar un riesgo para la salud pública.
Entre ellos se encuentran referentes de las comunidades indígenas Tío Gai, Punto y Guida Ichai, de Carmelo Peralta, pertenecientes al pueblo Ayoreo, y un promotor de salud del pueblo Ishir Ybytoso, de Fuerte Olimpo.
La incorporación de estos actores permite ampliar la capacidad de observación del sistema de vigilancia, especialmente en lugares donde la llegada de los equipos de salud puede requerir más tiempo debido a las distancias y condiciones de acceso.
En las capacitaciones se utilizaron las Guías y Manuales de la Estrategia VBC.
La iniciativa forma parte de un proceso liderado por el Ministerio de Salud, en articulación con otras instituciones públicas, para fortalecer el sistema nacional de vigilancia y alerta temprana. La Vigilancia Basada en Comunidad (VBC) complementa los mecanismos tradicionales al incorporar información generada desde los propios territorios y comunidades.
Cooperación técnica para fortalecer capacidades locales
Las jornadas contaron con el acompañamiento del Dr. Ariel Acuña, Director Regional, y del equipo de Epidemiología Regional, encabezado por la Lic. Claudelina Estigarribia.
La coordinación técnica estuvo a cargo de la Lic. Bettiana Martínez, responsable de la Dirección de Vigilancia y Respuesta a Emergencias en Salud Pública, junto con el equipo técnico nacional de la DGVS.
Las jornadas contaron con el acompañamiento de la Dirección Regional de Salud de Alto Paraguay y del equipo de Epidemiología Regional, con el apoyo técnico de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) y de la OPS/OMS en Paraguay.
El equipo técnico de la OPS/OMS en Paraguay acompañó las actividades como parte de la cooperación técnica brindada al MSPBS para fortalecer la preparación, vigilancia y respuesta ante emergencias de salud pública.
Sobre el Proyecto PROTECT
El Proyecto PROTECT (por sus siglas en inglés, Optimización de la Respuesta a Pandemias a través de Comunidades y Territorios Comprometidos en América del Sur) es una iniciativa regional implementada en 7 países de la cuenca del Amazonas (Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay). Está liderado por la OPS, en coordinación con el Banco Mundial, financiado por el Fondo para Pandemias y orientado a fortalecer la preparación, detección temprana y respuesta ante amenazas pandémicas en América del Sur.
Laboratorio del Hospital Regional de Fuerte Olimpo, Chaco paraguayo.
En Paraguay, el proyecto se focaliza especialmente en territorios vulnerables, fronterizos y de difícil acceso, como el Chaco paraguayo, mediante el fortalecimiento de la vigilancia basada en eventos de origen comunitario, la inteligencia epidémica, la capacidad diagnóstica de laboratorios y la articulación intersectorial bajo el enfoque Una Sola Salud.
Una cerca recién instalada terminó convertida en el centro de una disputa que rápidamente se volvió viral en Illinois. Un grupo de trabajadores de Diaz Fence Company regresó a una vivienda de Joliet y comenzó a desmontar, pieza por pieza, la estructura de madera que había colocado previamente.
El momento quedó grabado en video y fue difundido por César Díaz, propietario de la compañía, a través de Instagram. Las imágenes muestran a los trabajadores retirando las tablas mientras el dueño de la vivienda permanece en el lugar y discute con ellos.
¿Por qué desmontaron la cerca?
De acuerdo con la información publicada por Díaz, el conflicto habría comenzado por un desacuerdo relacionado con el pago del trabajo. La versión difundida en redes sostiene que el propietario se habría negado a pagar a los trabajadores una vez terminada la instalación.
El video muestra lo que ocurrió después: los empleados regresaron al domicilio y comenzaron a desarmar la cerca que habían construido. En distintos momentos se observa al propietario reclamándoles que abandonen la propiedad, mientras la cuadrilla continúa con el retiro.
El elemento que hizo todavía más llamativo el caso fue la referencia a ICE. El activista y abogado Carlos Eduardo Espina reveló que los empleados fueron amenazados con ICE; Díaz agradeció al uruguayo la mención sobre el abuso al que él y sus empleados se vieron sometidos. Hasta el momento se desconoce públicamente la versión del dueño de la vivienda.
La cerca desapareció tabla por tabla
Las imágenes muestran cómo los trabajadores van retirando prácticamente toda la estructura. El episodio generó numerosas reacciones en redes sociales, donde algunos usuarios interpretaron el hecho como una respuesta al supuesto intento de evitar el pago.
Otros cuestionaron que los trabajadores regresaran a una propiedad privada para retirar una instalación ya realizada y señalaron que una disputa contractual debería resolverse por la vía legal.
La historia fue retomada también por otros medios digitales, entre ellos International Business Times UK, que reportó el conflicto por el pago y señaló que la participación de ICE no ha sido confirmada de manera independiente.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó este martes una nueva oleada de ataques contra suelo ruso, en una madrugada en la que Rusia también ha continuado sus bombardeos cruzados.
La escalada se produce pese al acuerdo de tregua en infraestructuras energéticas anunciado en la víspera por Donald Trump, un pacto que ni Kiev ni Moscú han confirmado, si bien Zelenski se mostró dispuesto a detener los ataques civiles si Rusia da el mismo paso.
Según detalló el mandatario, las Fuerzas Armadas ucranianas alcanzaron una refinería en Sizrán (Samara), una fábrica de drones en Taganrog, una plataforma de lanzamiento en Oriol y varios objetivos no especificados en el mar Negro, recoge la agencia Efe.
Zelenski aprovechó además para aplaudir las últimas sanciones de EE UU contra el banco ruso VTB (castigado por Washington por sus vínculos con Irán), al que definió como una herramienta clave del Kremlin para financiar la guerra.
Ofensiva en el norte
En paralelo, el Tercer Cuerpo de Asalto del Ejército ucraniano anunció una operación ofensiva en el norte de la región oriental de Donetsk en la que habría recuperado una pequeña localidad, de nombre Serednie, y un total de 10 kilómetros cuadrados de territorio.
En esta misma operación, las fuerzas ucranianas habrían limpiado de grupos de soldados rusos 75 kilómetros cuadrados en los que se incluyen los pueblos de Novoselivka, Oleksandrivka y Yarova, según la agencia Efe.
A través de su comandante, Andrí Biletski, militar del antiguo regimiento Azov, el Tercer Cuerpo de Asalto del Ejército ucraniano dice asimismo haber infligido un “golpe devastador” a los Ejércitos 20 y 25 de las fuerzas rusas.
Según Biletski, varias rutas logísticas rusas se han visto comprometidas por la acción de los drones ucranianos. La operación lleva por nombre ‘Vivaldi’ y en ella han participado, además del Tercer Cuerpo de Asalto, otras unidades ucranianas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, encargó a finales de agosto a Biletski y al líder del otro cuerpo de las fuerzas ucranianas en que se ha dividido el regimiento Azov, Denís Proponenko, que reforzaran el frente de Donetsk, donde Rusia concentra más recursos para seguir ganando territorio.
Pie de foto, A Becky Jones le aseguraron que le quedaban meses de vida a pesar de que las pruebas no mostraban ningún tumor.Información del artículo
Becky Jones tenía solo 21 años cuando le comunicaron que tenía un tumor cerebral terminal y que le quedaban pocos meses de vida.
Poco antes había conocido a su pareja y soñaba con hacer carrera en la policía, pero, de repente, el futuro se presentaba sombrío.
El diagnóstico, realizado por un oncólogo con amplia experiencia, la llevó a someterse a 11 años de quimioterapia que le cambiaron la vida.
Debido al tratamiento, la mujer se sentía mal con frecuencia, no podía participar en eventos familiares, su carrera profesional se vio truncada y vivía constantemente con la sensación de “caminar sobre cáscaras de huevo”.
Ahora, a sus 34 años, se enteró de que nunca tuvo cáncer, sino una inflamación cerebral que podría haberse tratado con esteroides.
Esta madre de dos hijos es una de las más de 40 pacientes que han emprendido acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire (UHCW, por sus siglas en inglés), a la que acusan de haberlos sometido a tratamientos oncológicos prolongados o innecesarios.
“Me dijeron una y otra vez que sin la quimioterapia moriría”, denunció.
“Me ha arruinado la vida”
Jones contó que, cuando era joven, el profesor Ian Brown, un médico del Hospital Universitario de Coventry, en el centro de Inglaterra, le dijo que tendría que tomar el fármaco de quimioterapia temozolomida (TMZ) durante el resto de su vida.
Esto ocurre a pesar de que las directrices recomiendan seis ciclos en un período de seis meses.
Cuando preguntó por qué las múltiples exploraciones parecían no mostrar evidencia de un tumor, el médico especialista le dijo que no se podían ver “a simple vista”, relató.
No fue hasta 2025, tras una revisión de los casos de cáncer en el hospital relacionados con Brown, cuando ella se enteró de la verdad.
“Nunca tuve un tumor cerebral. Me diagnosticaron erróneamente y he pasado por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta, sin motivo alguno”, se lamentó.
“Básicamente, me ha arruinado la vida”, añadió.
Fuente de la imagen, Becky Jones
Pie de foto, Jones aseveró que los efectos de tomar las drogas que le recetaron durante años fueron “horribles”.
Muchos más pacientes de Brown le dijeron a la BBC que les administraron TMZ durante años, lo que les provocó diversos problemas médicos graves.
Una paciente cree que el medicamento la volvió infértil, mientras que otra desarrolló leucemia después de 100 ciclos innecesarios.
Las conclusiones preliminares de una revisión realizada por el Real Colegio de Médicos de Reino Unido (RCP, por sus siglas en inglés) revelaron que a los pacientes del hospital se les administraban de forma rutinaria tratamientos prolongados con el fármaco, con “poca o ninguna evidencia de beneficio”.
El informe concluyó que los errores del personal del hospital equivalían a una “traición a la confianza de los pacientes” y también cuestionó por qué los equipos de farmacia oncológica no les preguntaron a los pacientes que recibían quimioterapia oral de forma continua durante 10 a 15 años.
UHCW declaró que no hará comentarios sobre casos individuales, pero señaló que se implementaron medidas para garantizar “una supervisión más rigurosa de la prescripción y el uso de TMZ”.
Pie de foto, Más de 40 pacientes han emprendido acciones legales contra el Hospital Universitario de Coventry, en el centro de Inglaterra.
Sin explicación
En 2012, la vida de Jones, operadora de cámaras de seguridad en el estadio del Coventry City, apenas comenzaba. Conoció a su pareja, Pete, un acomodador, en el trabajo, pero poco después empezó a sufrir fuertes migrañas y buscó ayuda médica.
Se sometió a una biopsia cerebral realizada por un neurocirujano privado.
Fiona Tinsley, socia del bufete de abogados Brabners, alegó que el profesor Brown le diagnosticó a la joven un glioblastoma de grado cuatro, una de las formas más agresivas de cáncer cerebral, antes de que se conocieran los resultados.
La BBC ha intentado contactar con el profesor jubilado en varias ocasiones.
Jones describió los años que pasó tomando los medicamentos de quimioterapia como “horrendos”.
“Tenía náuseas constantes, dolores de estómago, úlceras bucales, fatiga diaria… era horrible”, describió.
El medicamento afectó todos los aspectos de su vida, y el miedo a la infección hizo que evitara eventos sociales y reuniones familiares.
Inicialmente también le retiraron el permiso de conducir, y posteriormente se lo restringieron.
“Antes del tratamiento, solía ir al gimnasio todo el tiempo, corría, y Pete y yo solíamos salir a comer juntos con frecuencia, algo que obviamente ahora no podía hacer”, explicó.
A la pareja también se le informó que ella no podría quedarse embarazada.
“Más tarde tuve dos hijos, que según él fueron ambos milagros”, relató.
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Aunque los tratamientos de quimioterapia no están previstos para prolongarse en el tiempo, decenas de personas en Reino Unido los recibieron durante años.
Su tratamiento se prolongó durante más de una década, hasta que, repentinamente, en 2024, recibió una llamada telefónica de un médico que le comunicó que su quimioterapia se suspendía.
“No me dio ninguna explicación. Me dijo que Ian Brown se había jubilado; era la primera vez que oía hablar de ello”, relató.
Le dijeron que su nuevo oncólogo respondería a todas sus preguntas, pero no le dieron ningún nombre.
“No sabía qué hacer, a quién acudir, con quién hablar porque no recibí ningún apoyo del hospital durante ese tiempo”, aseveró.
En mayo de 2025, tras un análisis independiente realizado por neurocirujanos y radiólogos en nombre de sus abogados, se le comunicó que nunca había tenido cáncer de cerebro.
En realidad, ella padecía una desmielinización tumefactiva, una inflamación que normalmente tratan los neurólogos con potentes esteroides.
Jones recibió la noticia en una videollamada con sus abogados y los expertos.
“Cuando nos enteramos, a todos se nos saltaron las lágrimas”, dijo Tinsley, quien representa a muchos de los pacientes.
Pie de foto, Jones afirma que el tratamiento de quimioterapia le cambió la vida.
La revisión del RCP, que no mencionó al profesor Ian Brown sino al “Doctor Y”, concluyó que 15 de los 20 casos revisados fueron “insatisfactorios en general”.
El galeno no participó en la revisión.
Los investigadores constataron que existen “escasas pruebas” de que se comprendieran y documentaran los riesgos de tomar el medicamento.
Los resultados preliminares indicaron que, en algunos casos, hubo “insuficiente curiosidad clínica” y falta de colaboración con los colegas del equipo multidisciplinario, lo que permitió que persistieran posibles errores de diagnóstico.
Jones calificó los hallazgos de “escalofriantes”.
“No se trata solo de lo que ha hecho, sino de cómo le permitieron actuar por su cuenta durante tanto tiempo”, añadió.
“Era casi como si estuviera dirigiendo su propio espectáculo y no hubiera nadie que supervisara lo que hacía”, se quejó.
Más investigaciones
Un portavoz del hospital declaró que todos los pacientes afectados fueron evaluados por médicos especialistas y que se siguieron los planes de atención adecuados.
“Además, estamos realizando una revisión independiente de nuestros procesos de denuncia, dirigida por una entidad independiente, para garantizar que el personal se sienta plenamente respaldado y con la confianza necesaria para expresar cualquier inquietud”, agregaron desde el centro de salud.
“El organismo gestor evaluará el informe completo del RCP cuando se publique y adoptará las medidas oportunas en función de sus conclusiones”, precisaron.
“Queremos asegurar a nuestra comunidad que la seguridad, la experiencia y el bienestar de los pacientes siguen siendo nuestras principales prioridades”, remató el hospital.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
El servicio ferroviario en el centro, norte y este de los Países Bajos sufre graves interrupciones desde primera hora de este martes debido a una serie de incidentes que podrían estar relacionados con un sabotaje. La compañía ferroviaria nacional, NS, ha informado de problemas en 23 rutas, varias de las cuales han tenido que ser suspendidas por completo. Las principales afecciones se concentran en los trayectos con origen o destino en Zwolle, Deventer y Amersfoort, recoge el medio NL Times.
La situación también ha afectado a otras zonas del país, incluida Ámsterdam, después de que el operador de infraestructuras ferroviarias, ProRail, alertara de una posible interrupción intencionada del servicio “por acciones humanas”.
ProRail advirtió de que los pasajeros del centro y norte de los Países Bajos debían esperar cancelaciones y retrasos durante toda la jornada del martes. Además, el cierre de algunos pasos a nivel podría provocar problemas de circulación en las carreteras.
Según medios locales, se habrían colocado tuberías sobre las vías en varios puntos de la red ferroviaria. En un comunicado, ProRail señaló que los incidentes parecían responder a una “interrupción intencionada” causada por la acción humana, lo que ha llevado a las autoridades a investigar un posible sabotaje. La compañía añadió que, por el momento, no se habían identificado sospechosos ni se había determinado el posible motivo de los hechos. La unidad nacional de la Policía de los Países Bajos ha abierto una investigación.
El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.
La idea parte de una escena habitual durante los meses más cálidos: mientras el aire acondicionado funciona, el agua generada por condensación termina normalmente en un desagüe o cayendo al exterior. Urban Dew no pretende almacenarla para regar ni reutilizarla en una cisterna, sino emplearla directamente como recurso de refrigeración pasiva. El agua se recoge desde el tubo de drenaje del equipo, atraviesa un filtro y después circula por conducciones verticales instaladas detrás de unos paneles incorporados a la fachada.
El elemento decisivo se encuentra dentro de esos módulos. Cada panel integra una estructura geométrica de tipo giroide, diseñada para distribuir el líquido por una superficie curva y continua en lugar de permitir que se acumule en un único punto. De esta manera se forma una fina película de agua que permanece expuesta al aire exterior. Cuando comienza a evaporarse, absorbe calor y puede disminuir la temperatura superficial del revestimiento, reduciendo así la transferencia térmica hacia el muro original del edificio.
Una fachada que utiliza la evaporación
El funcionamiento aprovecha un principio físico conocido sin añadir un sistema de refrigeración mecánica específico. Tras recoger el condensado del aire acondicionado, el agua llega al núcleo del panel y se distribuye por su amplia superficie interna. La evaporación necesita energía y la obtiene en forma de calor del entorno inmediato, provocando un efecto de refrigeración sobre la fachada. A su vez, una cámara de aire trasera de 90 mm favorece una corriente ascendente natural que permite evacuar el aire húmedo y mantener el proceso.
Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)
La propuesta ha sido concebida además como una solución modular para edificios existentes. Los módulos descritos alcanzan unas dimensiones de 900 × 735 × 50 mm e incorporan juntas abiertas de 10 mm destinadas a facilitar la ventilación, el drenaje, la expansión y las tolerancias de montaje. Las conexiones rápidas permiten retirar individualmente cada panel para limpiarlo o sustituirlo sin tener que desmontar toda la instalación. Las tuberías y los elementos de fijación quedan ocultos mediante remates laterales.
El ahorro energético aún debe probarse
La posibilidad de rebajar la factura de la luz procede de la lógica térmica del sistema: si la superficie exterior recibe menos calor y transmite una menor carga térmica hacia el interior, el aire acondicionado podría necesitar menos energía para mantener la temperatura. No obstante, el propio proyecto deja claro que esta fase todavía debe validarse mediante ensayos. Urban Dew es por ahora una propuesta en desarrollo y no aporta resultados que permitan cuantificar cuánto podría disminuir el consumo eléctrico de un edificio.
La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)
Los siguientes pasos contemplan fabricar un modelo a escala y un prototipo de un solo panel para comparar su comportamiento con el de una fachada convencional mediante cámaras térmicas y sensores. Las pruebas deberán estudiar también la estabilidad del suministro de agua, la filtración, el riesgo de obstrucciones, el drenaje, la resistencia a los rayos ultravioleta y el comportamiento del material en condiciones húmedas. Una instalación piloto en un edificio antiguo serviría finalmente para comprobar si reutilizar el agua residual del aire acondicionado puede convertirse en una herramienta práctica para reducir el calentamiento de las fachadas y, con ello, la demanda de refrigeración.
El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.
Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.
Yixin, que es también jefe de los servicios de inteligencia del país, ha explicado que el comité central del Partido Comunista Chino (PCCh) otorga una “gran importancia” al desarrollo de la IA y que para conseguir una innovación adecuada es necesario seguir las “instrucciones” del líder del país, Xi Jinping. Entre estas, el ministro ha remarcado la puesta en práctica de una serie de “mecanismos regulatorios para la IA” y “acelerar la construcción de un sistema de prevención y control de riesgos de seguridad para la IA”, tal y como ha detallado en un artículo publicado en la revista Ciberespacio.
El líder de la inteligencia china ha detallado que, para ganar la partida mundial de la IA, hay que “considerar la innovación como el principal motor y la seguridad como requisito fundamental”. Por otro lado, Yixin ha mencionado la necesidad de “mejorar el diseño estratégico” de esta herramienta y de “promover un avance integral y sistemático en la capacidad general de Pekín en inteligencia artificial”, entre otros aspectos.
Además, el ministro chino ha hablado de un “plan de acción IA+”, que consiste en apostar por la integración de la IA en el desarrollo industrial de su país, pero también en la “construcción cultural” y la “gobernanza social”. En cuanto al ámbito de la tecnología pura, el plan de Yixin pasa por “superar barreras tecnológicas fundamentales” como los “chips de alta gama”, así como por la construcción de un sistema de “hardware y software de IA básico, independiente y controlable”.
Amenazas a la seguridad nacional e “ideológica”
El máximo responsable de la seguridad china también ha expuesto con claridad la otra cara de la moneda: los riesgos que tiene para Pekín esta tecnología. Ha sido claro. Los chinos no conciben el desarrollo de la IA sin fortalecer antes tanto las “leyes y reglamentos” como la “prevención de riesgos potenciales” en la inteligencia artificial y en la “seguridad nacional”.
Un punto que choca frontalmente con la visión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido durante este lunes en que, para regular correctamente esta tecnología, basta con él mismo: “Solo hace falta un presidente fuerte e inteligente (¡con un coeficiente intelectual alto!) y EEUU lo tiene, ¡y de sobra!”.
En el plano político, el ministro chino ha subrayado que existen “diversas fuerzas e individuos hostiles con segundas intenciones” que abusan de la IA para hacer ‘deepfakes’, así como para fabricar “trolls” encargados de esparcir rumores. Además, Yixin ha dicho que estas personas se aprovechan para “difundir información dañina e incitar a la confrontación” librando una “guerra cognitiva” contra China, amenazando así a la “seguridad política, institucional e ideológica“.
Aunque entre los “riesgos” para China Yixin no cita a su rival más directo en el desarrollo de la IA, Washington, sí detalla que la evolución de esta tecnología está transformando radicalmente la forma de “lucha militar”, llevando la guerra hacia una era “inteligente“. Se trata de algo a lo que deberían adaptarse, puesto que “quien logre una percepción más refinada, un juicio más preciso y ataques más certeros mediante algoritmos, obtendrá la iniciativa”. Es en este apartado cuando se menciona a Estados Unidos, al señalar su “aplicación militarizada de la IA” en la guerra contra Irán.
China también fija en su mira a las “agencias de inteligencia extranjera”, puesto que, según Yixin, se valen de la “minería de datos inteligente” para recopilar información confidencial, como “datos nacionales clave” o “secretos comerciales“. En este campo apunta directamente a los usuarios que “carecen de suficiente conocimiento de seguridad” y, sin quererlo, exportarían estos datos al extranjero, provocando “filtraciones”.
Las palabras del ministro de Seguridad chino llegan después de que durante el pasado fin de semana, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, pidiese “bajar el ritmo” en el desarrollo sin frenos de la industria de la IA, aludiendo a varios “riesgos”. Sin embargo, el dueño de Claude también insistió en que las empresas de EEUU no podían desacelerar la industria tanto como para permitir “que proyectos autoritarios, principalmente del Partido Comunista Chino, tomen la delantera”. Ante esto, Amodei pidió explícitamente “restringir la venta de chips potentes a China, evitar la ‘destilación’ de modelos (robos de propiedad intelectual) y fortalecer la ciberseguridad”.
Estas palabras sentaron como una jarra de agua fría en Pekín y, por ello, el ministro chino de Exteriores, Guo Jiakun, ha sostenido durante este lunes que la difusión de narrativas de “amenaza” solo obstaculiza el proceso de gobernanza global de la IA: “Concierne al bienestar de toda la humanidad“.
En este sentido, Yixin ha expuesto que las “prácticas monopolísticas exacerban el desequilibrio en el desarrollo” de la IA. Además, ha explicado que “algunos países” aprovechan sus ventajas para restringir la “introducción de tecnologías y equipos de vanguardia”.
Ante la visión de Amodei de castigar al mercado chino para salvaguardar la ventaja estadounidense en esta industria, Yixin lo tiene claro. Hay que apostar por la “cooperación internacional“, reforzando las contribuciones conjuntas a la industria y, con ello, los “beneficios compartidos“, sin olvidarse de un “sistema normativo internacional justo y abierto”.
Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.
México se ha rezagado en las metas de la Secretaría de Economía para los años 2025 y 2026 en el Índice de Competitividad Mundial (ICM), que elabora el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD, por su sigla en inglés), con sede en Suiza.
En 2025, México mejoró su posición en el ICM, al pasar del lugar 56 al 55, lo que para el gobierno federal reflejó un desempeño relativamente favorable en un entorno internacional complejo.
Pero el país registró un resultado de 48.84 en el ICM frente a una meta establecida por la Secretaría de Economía de 50.1. Mientras que para 2026, se alcanzó un resultado de 42.85 puntos respecto de una meta de 50.4. Con ello, cayó de la posición 55 a la 62.
Este comportamiento responde a la evolución de los factores considerados en la medición, así como al contexto económico nacional e internacional. Durante los cuatro años previos, la clasificación de México se mantuvo estable entre las posiciones 55 y 56.
Aunque México mantiene fortalezas asociadas, a la integración comercial, capacidad exportadora y atractivo para la relocalización de cadenas productivas, el gobierno federal reconoce que persisten limitantes vinculadas con la mejora de la productividad y el crecimiento económico, entre otras.
Durante el último trimestre de 2025, la Secretaría de Economía elaboró el Reporte de Inhibidores 2025 como un insumo técnico para la toma de decisiones y el diseño de políticas orientadas a fortalecer la competitividad y el desempeño económico del país.
El análisis incorporó los resultados del ICM 2025 y del Índice de Competitividad Estatal 2025 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
A partir de este ejercicio se identificaron áreas prioritarias para mitigar la incertidumbre comercial, fortalecer la productividad, mejorar el entorno de negocios y reducir las brechas de competitividad entre las entidades federativas y en el ámbito nacional.
A juicio de la Secretaría de Economía, los resultados generaron elementos de diagnóstico para orientar acciones dirigidas a detonar la inversión productiva, robustecer las capacidades económicas regionales y contribuir al cumplimiento de los objetivos del Plan México en materia de competitividad y desarrollo económico.
El perfil competitivo de México refleja una tensión estructural entre una economía grande e integrada comercialmente, con un mercado laboral excepcionalmente ajustado, y profundas debilidades institucionales que se agravaron notablemente en 2026.
El deterioro registrado este año en materia de desempeño fiscal, estado de derecho, productividad y entorno empresarial indica que las deficiencias de gobernanza están contrarrestando cada vez más las ventajas estructurales de la economía en los sectores manufacturero y del mercado laboral.
Como puntos fuertes, el empleo en México es uno de los activos competitivos más destacados del índice (12.º). El desempleo se sitúa en 2.39%, ocupando el 7.º peldaño a nivel mundial.
La gobernadora del estado mexicano de Morelos, Margarita González Saravia, ha asegurado que las autoridades trabajan para encontrar al responsable del asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera, la estudiante española de 21 años que se encontraba en México realizando una estancia académica. “Estoy segura que vamos a dar con el responsable y vamos a hacer justicia”, afirmó.
González Saravia ha señalado que el Gobierno de Morelos mantiene una coordinación directa con la Fiscalía del Estado y el Consulado de España en México. Precisamente, la gobernadora recibió este lunes en el Palacio de Gobierno de Cuernavaca al cónsul general de España en México, Marcos Rodríguez Cantero, con quien compartió “avances significativos” de la investigación, según publicó la propia mandataria en sus redes sociales.
También aseguró que las autoridades continuarán trabajando de forma coordinada para “hacer justicia para Claudia”.
Tacoronte Aguilera estudiaba cuarto de Educación Infantil en la Universidad de Granada y llevaba alrededor de un mes de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
El crimen ocurrió el sábado en la Casa de la Cultura de Cuautla, municipio situado a unos 120 kilómetros al sur de Ciudad de México. La Fiscalía de Morelos investiga el asesinato bajo el protocolo de feminicidio, mientras trata de esclarecer las circunstancias de la muerte y determinar si existieron razones de género.
Las primeras informaciones apuntan a que la joven fue atacada con un arma blanca en un presunto intento de asalto en las inmediaciones de la Casa de la Cultura, donde habría tratado de resguardarse antes de ser alcanzada por su agresor.
La Fiscalía no ha descartado ninguna línea de investigación y, por el momento, no ha trascendido la identidad del presunto responsable ni se han detallado públicamente los avances de las pesquisas.
Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.
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En 2026, usamos inteligencia artificial para redactar, programar, buscar información o generar imágenes. Nada de eso parece el principio de una película apocalíptica. Sin embargo, responsables e investigadores de laboratorios punteros hablan abiertamente de amenazas catastróficas y de un progreso que podría desbordar nuestra habilidad para mantener estas tecnologías bajo control.
Lo desconcertante es el horizonte temporal. No se discute únicamente sobre un futuro remoto, sino sobre la próxima década. Algunas previsiones contemplan saltos extraordinariamente rápidos antes de 2030; otras consideran injustificado prolongar así las tendencias actuales. Entre ambas posiciones, queda un enorme margen de incertidumbre.
La pregunta interesante no es si un chatbot de hoy puede destruirnos. Es otra: ¿qué tendría que ocurrir entre lainteligencia artificialde hoy y una máquina que llegara a amenazar nuestra supervivencia? Para responderla, conviene reconstruir esa trayectoria y comprobar qué peldaños están ya ahí, cuáles empiezan a perfilarse y cuáles siguen siendo hipotéticos.
Antes de calcular el fin del mundo, hay que entender qué significa “riesgo existencial”
Una avería informática, una campaña de desinformación o incluso un gran ciberataque pueden causar daños enormes sin poner en peligro la continuidad de la humanidad. Un riesgo existencial es otra cosa: un acontecimiento que provoque nuestra extinción o destruya de forma irreversible las posibilidades futuras de la civilización.
Esa diferencia importa porque el debate mezcla niveles distintos. Que una inteligencia artificial pueda cometer errores graves no implica que vaya a causar una catástrofe planetaria.
Aquí encontramos una expresión habitual: p(doom), forma informal de representar la probabilidad subjetiva que alguien atribuye a una hecatombe causada por esta tecnología. Ese porcentaje no puede medirse como la posibilidad de obtener un seis al lanzar un dado.
La mejor analogía es una escalera. El último peldaño lleva escrito “extinción humana”, y abordar la cuestión rigurosamente no consiste en imaginar ese final, sino en averiguar si hay una sucesión plausible de escalones que permita alcanzarlo. Y cada uno debe examinarse por separado.
El último peldaño de esta escalera lleva escrito “extinción humana”, y abordar la cuestión rigurosamente no consiste en imaginar ese final, sino en averiguar si hay una sucesión plausible de escalones que permita alcanzarlo.
No existe una probabilidad empírica que permita afirmar que el riesgo sea del 5, del 10 o del 20 %
Las encuestas muestran que parte de losespecialistasconsidera no despreciable el peligro de resultados extremos. Por ejemplo, el proyecto LEAP, una iniciativa dedicada a comparar pronósticos sobre la inteligencia artificial, consulta a esos mismos expertos, a superpronosticadores —personas con un historial muy bueno de predicciones probabilísticas— y al público general sobre distintos escenarios de avance y consecuencias adversas. Su novena ronda, llevada a cabo en 2026, contó con 194 especialistas, 53 superpronosticadores y 612 ciudadanos.
Ante la posibilidad de que un acontecimiento impulsado principalmente por inteligencia artificial causara al menos 50 muertes o 100.000 millones de dólares en daños antes de 2050, la mediana de las respuestas fue del 62por cientoentre los expertos, del 70 entre los superpronosticadores y del 35 entre el público general.
Esas estimaciones son útiles, pero expresan juicios formulados bajo incertidumbre, no probabilidades inferidas a partir de datos empíricos repetidos. Para calcular la siniestralidad de los automóviles disponemos de millones de viajes y accidentes. Nunca hemos observado cien civilizaciones desarrollar superinteligencias para averiguar cuántas sobrevivieron.
Las estimaciones de los expertos expresan juicios formulados bajo incertidumbre, no probabilidades inferidas a partir de datos empíricos.
Por eso, sería incorrecto escribir que “la ciencia calcula un 10 por ciento de posibilidades de extinción”. Ningún instrumento ha medido semejante cifra. Lo que sí podemos conocer es cuántas personas informadas consideran razonable reservar una expectativa determinada a ese desenlace.
Distinguir esto cambia toda la conversación. Un riesgo puede merecer investigación aunque no dispongamos de esos datos empíricos que permitan calibrar si es o no probable y cuánto. Una estimación subjetiva no se convierte por ello en una probabilidad medida, aunque los métodos de pronóstico sirvan para recoger, comparar y evaluar esos juicios de forma sistemática.
El primer peldaño ya existe: máquinas capaces de actuar, no solamente de responder
Durante años, la imagen popular de la inteligencia artificial fue la de un sistema que esperaba una pregunta y devolvía una respuesta. Los agentes modifican ese esquema. Reciben una meta, la dividen en subtareas, emplean herramientas, consultan páginas web, ejecutan código, guardan información y deciden qué hacer después con mucha menos intervención humana.
Recreación artística de un agente de inteligencia artificial trabajando de forma autónoma. ChatGPT, César Noragueda.
El International AI Safety Report 2026, una evaluación científica internacional elaborada con la participación de más de 100 especialistas independientes, señala que estas prestaciones han avanzado con rapidez. En determinadas pruebas con tareas bien especificadas de ingeniería de software, la duración de las que los agentes completan con un 80 por ciento de éxito se ha duplicado aproximadamente cada siete meses durante los últimos años.
Si esa tendencia continuara, podrían completar primero tareas que a una persona le llevarían varias horas y, hacia el final de la década, otras que requerirían varios días.
Pero prolongar una curva no equivale a conocer el futuro. Los sistemas disponibles hoy todavía fallan cuando una misión exige muchos pasos, pierden el hilo, se atascan ante imprevistos y necesitan supervisión. El desarrollo, además, puede tropezar con límites de datos, energía, chips, inversión o arquitectura.
Las IA fallan hoy cuando una misión exige muchos pasos, pierden el hilo, se atascan ante imprevistos y necesitan supervisión, y el desarrollo puede tropezar con límites de datos, energía, chips, inversión o arquitectura.
La autonomía, por tanto, ya tiene manifestaciones concretas. Lo que no tenemos es una máquina que persiga de forma general, fiable y prolongada objetivos complejos en el mundo real.
Ser más inteligente que nosotros tampoco bastaría para exterminarnos
Imaginemos ahora el supuesto más favorable para quienes anticipan avances rápidos: antes de 2036, surge una inteligencia artificial que supera a los humanos en casi todas las tareas intelectuales relevantes. Incluso entonces, la historia no termina.
Comprender el mundo mejor que nosotros no concede automáticamente acceso a centrales eléctricas, laboratorios biológicos, arsenales, fábricas, robots o redes de transporte. La superioridad intelectual no equivale al poder material. Einstein entendía la física nuclear de un modo extraordinario, pero ese conocimiento no le daba por sí solo una bomba atómica.
Para llegar desde una superinteligencia hasta una amenaza existencial tendrían que concurrir varias condiciones. La máquina necesitaría fines incompatibles con los nuestros, suficiente autonomía para elaborar planes, medios para ocultar determinadas acciones, acceso a recursos externos, resistencia frente a intentos de apagado y alguna vía física que pudiera provocar una catástrofe global.
Los investigadores analizan sendas relacionadas con ciberataques, armas biológicas, infraestructuras críticas o sistemas militares. Algunas piezas auxiliares ya son observables; que puedan combinarse hasta desembocar en un desastre existencial sigue siendo hipotético. Estudios sobre escenarios extremos también han examinado cómo la inteligencia artificial podría amplificar amenazas ya existentes, como la escalada nuclear.
Esta distinción desmonta un atajo frecuente: “más inteligente que nosotros” no significa “omnipotente”. Entre saber qué hacer y llevarlo a la práctica queda otro tramo de la escalera.
La IA necesitaría fines incompatibles con los nuestros, autonomía para elaborar planes, medios para ocultar sus acciones, acceso a recursos externos, resistencia frente a intentos de apagado y una vía física para provocar una catástrofe global.
Lo inquietante es que algunas piezas pequeñas de esa escalera empiezan a aparecer
Las pruebas recientes sí han encontrado comportamientos que merecen atención. Algunas inteligencias artificiales encuentran formas inesperadas de maximizar una recompensa, identifican que están siendo examinadas o, en entornos experimentales concretos, producen estrategias engañosas para cumplir una finalidad. El International AI Safety Report incluye precisamente estos fenómenos emergentes entre los elementos que deben vigilarse al analizar posibles escenarios de pérdida de control.
Nada de eso prueba conciencia, miedo o deseo de supervivencia. Una máquina puede generar una conducta que, en la práctica, induzca a error sin experimentar emociones ni albergar intenciones humanas. Confundir ambos niveles convertiría un problema técnico en una historia de ciencia ficción.
Pensemos en un navegador GPS. No “quiere” llevarnos por una carretera concreta: optimiza una función según los criterios que le hemos dado. Un modelo mucho más competente podría dar con atajos que sus creadores no anticiparon sin sentir absolutamente nada.
Recreación artística de la progresión hipotética desde la inteligencia artificial actual hasta un riesgo global. ChatGPT, César Noragueda.
Aquí entra el concepto de alineamiento: lograr que aquello que unainteligencia artificialtrata de maximizar siga siendo compatible con lo que las personas realmente pretendemos. La preocupación no consiste en que los chatbots actuales estén planeando una rebelión, sino en preguntar qué sucedería si facultades hoy rudimentarias —autonomía, planificación, ocultación o persistencia— aumentaran y terminaran combinándose.
La evidencia relevante está en esas piezas intermedias. Son observables. El salto desde ellas hasta una catástrofe de alcance existencial sigue sin estar probado.
Hay una enorme distancia entre “podría ocurrir” y “ocurrirá antes de 2036”
El argumento escéptico comienza señalando cuántos supuestos necesita una versión extrema de pérdida autónoma de control. Tendría que mantenerse un ritmo acelerado de avance, aparecer sistemas mucho más competentes que los disponibles hoy y, como decimos, adquirir suficiente autonomía, perseguir objetivos perjudiciales, ocultarlos, obtener recursos, superar nuestras defensas y encontrar además un mecanismo capaz de provocar un desastre de alcance existencial.
Otra posibilidad sería que seres humanos utilizaran herramientas de IA para amplificar amenazas biológicas, cibernéticas o militares sin que la tecnología necesitase actuar por iniciativa propia.
Una cadena depende de sus eslabones. Si alguno resulta imposible, el desenlace completo se rompe. Por eso, encadenar escenarios plausibles individualmente no implica que el resultado final sea probable.
Esa, sin embargo, no es la única familia de riesgos catastróficos. Otra posibilidad sería que seres humanos utilizaran herramientas de inteligencia artificial muy potentes para amplificar amenazas biológicas, cibernéticas o militares, sin que la tecnología necesitase actuar por iniciativa propia. En ese caso, algunos peldaños de la cadena anterior ni siquiera serían necesarios.
Tampoco podemos invertir el razonamiento y concluir que tantos pasos vuelven imposible la secuencia. Algunos podrían facilitar los siguientes. Una inteligencia artificial de rendimiento excepcional quizá acelerase la investigación, escribiera mejor software, automatizara tareas o contribuyera a crear sucesores aún más capaces.
Google DeepMind, por ejemplo, ha explorado distintos caminos teóricos desde una inteligencia artificial general hasta una superinteligencia, incluida la mejora recursiva y los colectivos de múltiples agentes.
La dificultad científica reside en que desconocemos tanto la velocidad futura del desarrollo de la IA como la relación entre unas facultades suyas y otras.
Ahí reside la dificultad científica: desconocemos tanto la velocidad futura del desarrollo como la relación entre unas facultades y otras. El International AI Safety Report insiste precisamente en esa falta de certeza y señala que los sistemas de hoy todavía carecen de la autonomía sostenida que exigirían los escenarios de pérdida de control.
Entonces, ¿la inteligencia artificial podría acabar con nosotros en diez años?
La respuesta más rigurosa, por lo tanto, contiene tres partes.
No hay evidencia que permita afirmar que la inteligencia artificial vaya a extinguir a la humanidad antes de 2036. Tampoco disponemos de un método capaz de estimar con precisión y calibración conocidas la probabilidad de semejante desenlace. Los porcentajes que circulan expresan valoraciones humanas ante una incertidumbre extraordinaria, no frecuencias medidas.
Eso no permite, sin embargo, establecer que el riesgo sea exactamente cero. Algunas facultades relevantes para los escenarios de pérdida de control están avanzando y admiten evaluación empírica. Otras continúan lejos de lo necesario y varias quizá nunca lleguen a desarrollarse.
Volvamos entonces a la escalera. En 2026, vemos algunos escalones inferiores; otros apenas empiezan a dibujarse y los últimos permanecen únicamente en modelos hipotéticos. Nadie sabe todavía si todos ellos pueden conectarse hasta alcanzar el final.
Eso explica por qué el asunto importa incluso sin una predicción apocalíptica fiable. Normalmente, investigamos un peligro después de observarlo. Con un riesgo existencial, esperar una prueba inequívoca podría significar obtener la respuesta demasiado tarde. La cuestión científica no pasa por adivinar el fin del mundo, sino por comprender con suficiente anticipación qué factores podrían acercarnos a él y cómo impedir que lleguen a combinarse.
Tim Genewein, Matija Franklin, Alexander Lerchner, Laurent Orseau, Samuel Albanie, Adam Bales, Cole Wyeth, Stephanie Chan, Iason Gabriel et al. “From AGI to ASI“. Google DeepMind, 12 de junio de 2026.
Yoshua Bengio, Stephen Clare, Carina Prunkl, Malcolm Murray, Maksym Andriushchenko, Ben Bucknall, Rishi Bommasani, Stephen Casper et al. “International AI Safety Report 2026“. Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido (DSI), 3 de febrero de 2026.