Granada vuelve a mirar al suelo tras semanas de terremotos que mantienen activa la vigilancia sísmica en su área metropolitana. La provincia se encuentra entre las zonas de mayor peligrosidad sísmica de España debido a su contexto tectónico, mientras el Instituto Geográfico Nacional (IGN) continúa revisando una sucesión de movimientos que se prolonga desde mediados de agosto.
El episodio más reciente se ha registrado este miércoles 16 de septiembre a las 09:54:07 horas. Los primeros datos del IGN sitúan el epicentro al noreste de Churriana de la Vega, dentro de una zona que durante las últimas semanas ha aparecido de forma reiterada en el catálogo oficial junto a localidades como Armilla, Gójar, Ogíjares, La Zubia y la propia Granada.
El terremoto ha alcanzado una magnitud de 3,1 mbLg y su hipocentro se ha localizado a unos 5 km de profundidad. La información inicial todavía no incorpora una intensidad máxima asignada, por lo que esos datos no permiten determinar por sí solos qué municipios han sentido el movimiento ni con qué intensidad lo han percibido sus habitantes.
Por qué tiembla Granada
La elevada actividad sísmica de Granada tiene una explicación geológica. La provincia forma parte del entorno de las Cordilleras Béticas, condicionado por la interacción entre las placas africana y euroasiática. Esta configuración tectónica ha generado numerosas fallas activas capaces de producir terremotos y convierte a la zona granadina en una de las áreas de mayor sismicidad de la península ibérica.
La actual secuencia muestra con claridad esa actividad. Según un recuento realizado a partir de datos del IGN, la serie iniciada a mediados de agosto había acumulado el 7 de septiembre 1.693 terremotos en el área metropolitana. Uno de los momentos de mayor concentración se produjo durante el fin de semana del 15 y 16 de agosto, cuando los sismógrafos detectaron numerosos movimientos en pocas horas.
Solo durante la madrugada del 16 de agosto se contabilizaron una veintena de terremotos de distinta magnitud, aproximadamente la mitad sentidos por la población. Desde entonces han continuado apareciendo episodios en varios municipios metropolitanos, aunque la magnitud de muchos de ellos ha sido reducida y no todos han llegado a ser percibidos por los vecinos.
Los temblores no anticipan otro mayor
Conviene recordar que una sucesión de pequeños terremotos no permite asegurar que vaya a producirse un seísmo de mayor magnitud. Es decir, los movimientos registrados durante las últimas semanas pueden continuar y la actividad puede incluir nuevos episodios, pero el terremoto de magnitud 3,1 de este miércoles no sirve para establecer que otro más fuerte vaya a producirse posteriormente.
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Los terremotos tampoco pueden predecirse con exactitud, por lo que el seguimiento continuo resulta esencial. El Instituto Geográfico Nacional mantiene la vigilancia de la actividad sísmica y actualiza su catálogo conforme los especialistas revisan los registros. Los parámetros iniciales de un terremoto reciente, incluida su localización o profundidad, pueden modificarse después de ese análisis.
La repetición de movimientos también explica que municipios como Churriana de la Vega hayan aparecido varias veces en los registros recientes. El 14 de septiembre, por ejemplo, un terremoto de magnitud 1,5 situado al noreste de Gójar fue sentido en Gójar, Ogíjares, Alhendín, Armilla, Churriana de la Vega y Granada capital.
Qué hacer durante un terremoto
La Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) recomienda prepararse antes de que ocurra un seísmo. Entre las medidas preventivas figuran disponer de un botiquín de primeros auxilios, conocer cómo cerrar las llaves del agua y el gas y desconectar la electricidad, ensayar con la familia cómo reaccionar y evitar colocar objetos pesados en lugares elevados desde los que puedan caer.
Si el terremoto sorprende dentro de un edificio, la recomendación es permanecer en el interior mientras dura el movimiento y protegerse junto a una estructura resistente. La EMA menciona lugares como una mesa, una cama, un pilar, un rincón o el dintel de una puerta. El ascensor no debe utilizarse y, una vez terminado el temblor, la salida debe realizarse por las escaleras.
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El Confidencial
Infografía: José Ramón Pérez
Quienes se encuentren en la calle deben mantenerse alejados de cornisas, cristales, cables eléctricos y otros elementos que puedan desprenderse. Si el movimiento comienza mientras se circula en coche, los servicios de emergencia aconsejan detener el vehículo cuando las condiciones del tráfico lo permitan, apagar el motor y permanecer dentro durante el seísmo.
Qué hacer después del seísmo
Una vez terminado el movimiento, conviene comprobar si hay personas heridas y solicitar asistencia al 112 cuando sea necesario. También se recomienda revisar visualmente las conducciones de gas, agua y electricidad, evitando utilizar llamas como cerillas o mecheros ante la posibilidad de que se haya producido alguna fuga.
La salida de un edificio debe hacerse despacio, sin correr y de forma ordenada. Los servicios de emergencia aconsejan igualmente recurrir a fuentes oficiales para conocer la evolución de la situación y evitar rumores o informaciones no verificadas que puedan provocar alarma durante una secuencia sísmica.
Granada vuelve a mirar al suelo tras semanas de terremotos que mantienen activa la vigilancia sísmica en su área metropolitana. La provincia se encuentra entre las zonas de mayor peligrosidad sísmica de España debido a su contexto tectónico, mientras el Instituto Geográfico Nacional (IGN) continúa revisando una sucesión de movimientos que se prolonga desde mediados de agosto.











