Buenos Aires, 05 de junio del 2026 (OPS). Con la participación de adolescentes y jóvenes, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) convocó a un encuentro consultivo con el fin de avanzar en la elaboración de un documento consensuado que incluya las necesidades juveniles en el pasaje hacia servicios de salud de adultos.
La transición de la atención en salud se define como el paso planificado desde los centros pediátricos hacia la atención orientada a personas adultas, en el marco de la continuidad de la atención a lo largo del curso de vida. Se trata de un proceso dinámico y evolutivo, donde es fundamental el acompañamiento y la coordinación entre los servicios de salud.
“El bienestar de cada etapa de nuestra vida influye en las que siguen, por cual la adolescencia constituye una ventana de oportunidad única para las intervenciones que determinan trayectorias de salud a largo plazo”, expresó la representante de la OPS en Argentina, Eva Jané Llopis.
La apertura del evento estuvo a cargo de la especialista en Gestión de Programas y Alianzas de OPS en el país especialista en Gestión de Programas y Alianzas de OPS en el país, Cecilia Marzoa, quien manifestó que “los usuarios y las usuarias tengan un rol activo en el sistema de salud es fundamental para garantizar una atención respetuosa de los derechos. Es por eso que, a diferencia de otros procesos que llevamos a cabo desde OPS, las transiciones se están comenzando a debatir y profundizar en primer lugar con los y las protagonistas, es decir, con las adolescencias y juventudes, antes que con profesionales de la salud”.
Durante el encuentro, se identificaron como principales facilitadores: el acceso a información en lenguaje accesible, la educación sexual integral en escuelas, el reconocimiento de la historia clínica como un documento propio que puede solicitarse al cambiar de servicio o jurisdicción, y el rol de las organizaciones de la sociedad civil como espacios seguros. Entre las barreras más señaladas se destacaron la mirada adultocéntrica que quita autonomía a los y las jóvenes en las consultas, la falta de coordinación entre servicios y la ausencia de una historia clínica integrada a nivel nacional.
Los relatos compartidos pusieron en evidencia experiencias diversas, desde diagnósticos recibidos sin preparación ni acompañamiento, hasta la búsqueda de espacios de salud amigables por fuera del sistema formal. Los y las jóvenes coincidieron en que ser incluidos directamente en las conversaciones sobre su propia salud , y no solo a través de sus adultos responsables, es condición esencial para una transición de calidad.
La participación juvenil en el diseño e implementación de servicios de salud contemplada en el Plan de Acción para la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia 2018–2030 de la OPS es condición indispensable para alcanzar una salud integral, sin dejar a nadie atrás.

Leave a Reply