María Corina Machado: «Volveré a Venezuela cuando se den las medidas de seguridad, siga o no Maduro en el poder»

Doce horas después de haber aterrizado en Oslo, María Corina Machado ya había dado dos ruedas de prensa este jueves para compartir cómo había sido su salida de Venezuela, sus planes inmediatos y su opinión sobre la política de la Administración Trump en el Caribe. Primero acudió al Parlamento noruego, donde se encontró con el primer ministro, Jonas Gahr Store, y junto al que ofreció su primeras palabras a los medios. En una salida casi de película, disfraz de por medio según ha desvelado ‘The Wall Street Journal’, la líder opositora no quiso ofrecer muchos detalles para no perjudicar a quienes la habían ayudado. En su opinión, el régimen chavista no conocía su ruta de escape. De saberlo, «hubieran hecho todo lo posible para impedir que viniera. Pero ya estoy aquí», volvió a repetir en su encuentro con un centenar de medios en el Grand Hotel.

La gran cuestión que sobrevoló ambos encuentros era si había contado con la ayuda de algún gobierno extranjero, en particular el de Washington. «Si me preguntan si he recibido ayuda de Estados Unidos para salir de Venezuela, la respuesta es sí», concedió Machado, que este miércoles pudo finalmente llegar a la capital noruega después de días de incertidumbre sobre si podría recoger el premio Nobel de la Paz, otorgado por su lucha por la libertad y la democracia en Venezuela. Algo que finalmente tuvo que hacer su hija, Ana Corina Sosa, doce horas antes de la llegada de su madre.

Con el semblante sonriente, y vistiendo un traje blanco, Machado mostró tranquilidad y felicidad al haber logrado el objetivo de llegar a Oslo, «para recoger este premio y llevárselo a los venezolanos». También por haber podido reencontrarse con su familia, su equipo, compañeros de lucha a los que no veía desde hace tiempo.

De una manera muy afectuosa se refirió a Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela, y a su esposa, presentes en el encuentro del Grand Hotel. «Estoy tan contenta de poder veros. Estoy tan orgullosa de vosotros», afirmó. «Espero la oportunidad de que podamos regresar juntos a nuestro país». González Urrutia se vio forzado a abandonar Venezuela en septiembre de 2024, y exiliarse en España, por el acoso al que era sometido por el régimen, que no reconoció su victoria en las urnas el 28 de julio. Maduro se autoproclamó vencedor, sin mostrar las actas, y se invistió presidente el pasado mes de enero.

María Corina no pudo evitar que le temblara la voz cuando mencionó a sus hijos, a los que no veía desde hace 16 meses por estar viviendo en la clandestinidad, debido a la persecución de Maduro. «Cuando los vi ayer, me acordé inmediatamente de las madres que no pueden ver a sus hijos porque han dejado el país», señaló. También recordó a las familias de los presos políticos, con las que habla con asiduidad. «Para ellos también es este premio».

Un galardón que, como ha dicho en otras ocasiones, «es un reconocimiento a 30 millones de venezolanos» y se ha celebrado en muchas ciudades de todo el mundo. «Mi deber era venir y llevarlo de vuelta a los venezolanos. Y pronto estaré de vuelta en Venezuela, y sé que muy pronto ustedes –en alusión a la diáspora– también. Y vamos a demostrarle al mundo que no solo nos merecemos este premio, sino que esta generación pasará a la historia porque lo que hemos hecho es enorme», afirmó mientras se volvía a emocionar.

En cuanto a cuáles son sus planes más inmediatos tras su salida, no precisó mucho: «Voy día a día, quiero estar con mi familia, trabajar con mi equipo y acudir a alguna cita médica», declaró Machado, que ha vivido aislada durante casi año y medio. Hace unos días, su hija Ana María Sosa reconocía que en los últimos tiempos había visto a su madre más desmejorada.

Sí ha reconocido que ha recibido invitaciones de varios países para viajar, lo que la llevaría, si decide hacerlo, a realizar una gira internacional que podría recalar en Washington. Pero Machado no quiso concretar mucho sobre este asunto.

Sobre su regreso a Venezuela, se mostró tajante al afirmar que volverá: «No tengo ninguna duda». Pero será «cuando se den las condiciones de seguridad necesarias, y esté o no Maduro en el poder». La permanencia del líder chavista en la presidencia no será un condicionante para volver.

«No me meto en la política de EE.UU.»

Cuestionada sobre si en algún momento consideraría necesaria una intervención miliar de EE.UU. en Venezuela para lograr la transición a la democracia, Machado se refirió al talante democrático de los venezolanos. En este sentido, recordó que estos ejercieron el 28 de julio de 2024 su derecho de voto y eligieron de manera aplastante a Edmundo González como nuestro legítimo presidente. «La sociedad venezolana ha dado todo por una transición democrática y ordenada y en paz; quien ha declarado la guerra a los venezolanos es el régimen de Maduro, calificado como terrorismo de Estado por organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y señalado por crímenes de lesa humanidad por la ONU», subrayó.

Además, denunció que el régimen de Maduro se apoya «en otros regímenes totalitarios para dañar a millones de venezolanos, como los de Rusia, Irán, Cuba, y en grupos terroristas, como Hizbolá, cárteles de la droga, guerrillas colombianas. Están ocupando Venezuela, esa es la verdadera ocupación. Y nosotros pedimos ayuda al mundo para bloquear ingresos que provienen de estructuras ilegales –tráfico de armas, de drogas, de oro, de seres humanos– que soportan la estructura represiva del régimen de Maduro. Y, frente a esto, nosotros necesitamos que las democracias apoyen a los venezolanos». También aseguró que «una vez que pase y se debilite la represión, se acabó. Es lo que le queda al régimen, la violencia y el terror».

En cuanto a las acciones que está llevando la Administración Trump en Venezuela, como el cierre del espacio aéreo, declarado hace unos días, Machado zanjó la cuestión afirmando que «yo no me meto en decisiones de operaciones políticas de seguridad nacional de otros países».

María Corina Machado aterrizó en el aeropuerto de Oslo el miércoles por la noche y llegó al Grand Hotel pasada la una de la madrugada del jueves, donde se reunió con su familia. Minutos después, sobre las dos y media de la madrugada, se asomó al balcón, desde el que saludó a cientos de venezolanos que la esperaban. La líder opositora fue recibida entre gritos de «¡Valiente! ¡Valiente! ¡Libertad¡ ¡Te queremos! ¡Gracias, gracias!». A continuación bajó para abrazar a decenas de ellos.

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