La Selección Colombia ha firmado con autoridad su clasificación a los dieciseisavos del Mundial 2026 y en la lista de razones hay una que las congrega a todas: mentalidad.
Tanto se criticó en el pasado ese defecto nacional que ahora vale la pena destacar la evolución. No es una frase de cajón, sino un grito de batalla ese que dio James Rodríguez y que la afición ha copiado en una masiva demostración de fe: ¡hay que jugar los 8 partidos necesarios para pelear el título!
El discurso está tan interiorizado y es tan honesto como apuesta de grupo que es difícil romperlo con críticas, muchas veces injustas.
Selección Colombia Foto:AFP
A Colombia ya no le sirve nada que no sea superar su mejor presentación en una Copa Mundo (cuartos de final) y el mensaje baja desde el capitán, pasando por las principales figuras, el cuerpo técnico y la afición, que en México ha estado en las dos salidas de 10 puntos.
Uno de los sectores donde más se ve el sacrificio en pos de ese objetivo es la defensa: contra Congo, sabiéndose en inferioridad, Dávinson, Lucumí, Lerma y Mojica se fajaron un partidazo.
Con esa mística se está construyendo una nueva identidad. No hay marcha atrás. Solo sirve pensar en avanzar sin alardear, pero con la confianza suficiente para reconocer que hay cómo y con quiénes.
La Selección Colombia pasa a dieciseisavos en el Mundial 2026. Foto:FIFA Word Cup
Nuevos héroes
En la lista de los fans estaba venir a ver los goles de Díaz, las asistencias de James, la suficiencia de Arias, el vértigo del ataque.
Y en su lugar, lo que han encontrado son héroes inesperados. El primero, Daniel Muñoz.
Mucho se demandó que diera su mejor versión en la Selección, pues venía de un par de años sin brillar, pero eligió un mundial para volver por sus fueros. Es el máximo artillero, con 2 de los 5 goles anotados hasta ahora.
Selección Colombia Foto:AFP
Pero también hay que decir que, en esa misma línea, a Muñoz, a Campaz o al propio Díaz se les ha ido abriendo el arco porque es Colombia un equipo con mucha movilidad que abre espacios para que zagueros mediocampistas aparezcan en posición de gol.
Se puede criticar a Suárez por no marcar siendo el 9, pero si se miran sus movimientos y los de todos los hombres de ataque, es claro que trabajan para el equipo, no para el lucimiento personal. Y el beneficio es una clasificación anticipada.
El técnico Lorenzo ha alabado públicamente a James, a Ríos, a Quintero y a Suárez porque son los dueños de su confianza y los que hacen una gran tarea de desgaste. A partir de su trabajo, se van abriendo espacios para que otros anoten y salgan en las portadas, lo que habla de la poca vanidad del grupo.
Buen banco
Selección Colombia Foto:EFE
Un gran acierto del cuerpo técnico ha sido apostar por una nómina que privilegia la competencia interna (Puerta le ganó el lugar a Ríos), que sube el nivel de todos en vez de hacerlo descender para esperar a los rezagados (caso James Rodríguez) y que ofrece alternativas en todas las posiciones con suficiencia: el buen titular sabe que en el banquillo tiene un suplente tanto o más eficiente que él.
De esa manera, aparecen titulares con gran rendimiento, pero también alternativas de lujo como Quintero, Hernández o Córdoba, todos aprovechando los pocos o muchos minutos en cancha.
En ese mismo nivel de confianza es claro que los titulares ofrecen garantías y confianza y no son descartables, pero también que la llamada ‘unidad B’ tiene cómo replantear y potenciar las cosas buenas sin que su ingreso signifique resignar calidad.
Néstor Lorenzo, triunfo en el Mundial Foto:AFP
Los citados casos de Juan Fernando Quintero y Juan Camilo Hernández, con asistencias definitivas, son buena muestra. Ahora que se llega clasificado al partido contra Portugal, bien podría darse un interesante laboratorio de pruebas con algunos que no han sumado minutos.
Claro, será como alternativas, pues en juego todavía estará el liderato del grupo. Pero sin duda, el compromiso del grupo a la hora de jugarse la vida por estar en el plan de Lorenzo hace que el nivel esté en su punto más alto y que, si llega una emergencia, haya cómo responder. Desde ahí se corrige más y mejor.
JENNY GÁMEZ
Editora de DEPORTES
(Guadalajara – México)
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