Están en los bares, en los restaurantes, en las calles, sorteando dificultades entre el calor extremo y largos y costosos desplazamientos. Nunca se quejan.
Van siempre en manada luciendo los más vistosos trajes, con la cara pintada y el amarillo, azul y rojo tatuado en la piel, batiendo la bandera cuando los residentes en sus carros no pueden evitar sumarse a su fiesta y hasta los carros de bomberos hacen sonar sus pitos a todo timbal para respaldarlos.
Hinchas de Colombia, más que un show: ¡el número 12!
Pero son más que folclor y lindas fotos para el recuerdo. Son los hinchas colombianos el auténtico jugador números 12 en este Mundial 2026, en el que compiten seriamente, con Argentina, Francia y algún otro seleccionado europeo, por ser la mejor afición del certamen.
Hinchas de la Selección Colombia Foto:AFP
“Míralo eh, míralo eh, somos loca les otra vez” cantan a todo pulmón desde que empezó el periplo de la Selección Colombia por México y ahora que avanza en Estados Unidos y que incluirá también un paso por Canadá, el próximo martes en Vancouver contra Suiza.
Antes llenaron cada escenario con s ruidoso y leal apoyo, siempre que las cosas fueron bien y especialmente cuando fueron mal.
Al estadio Azteca llegaron 80.824 espectadores, algunos mexicanos pero casi todos colombianos, pletóricos tras el debut con victoria 3-1 contra Uzbekistán, que encendió una llama que pinta para ser eterna.
Hinchas de la Selección Colombia Foto:AFP
La cercanía con el país y la amplia base de residentes nacionales en la capital mexicana adornaron no solo el estadio sino también el´famoso Ángel de la Independencia, que vio la más impactante escena de apoyo en un banderazo que ya es inolvidable.
En cada ‘fan zone’ hicieron presencia los nacionales contagiando a los neutrales y sumándolos a la causa nacional, al punto que en Guadalajara otra vez se jugó como en casa en el monumental estadio Akron.
La capacidad del escenario se copó y el dato de 45.358 espectadores sorprendió incluso a los mexicanos, no tan habituados a este nivel de convocatoria cuando no hay mexicanos en la cancha.
Hinchas de la Selección Colombia Foto:AFP
Al ritmo de mariachis en vivo (en esta ciudad nacieron para el mundo) y con miles de nacionales que viajaron incluso en bus (9 horas dura el recorrido) desde el DF, se presentaron en el moderno estadio al que hicieron vibrar con sus cánticos y con su ruidoso apoyo.
Ese día fue toda una batalla la que libraron los jugadores para vencer 1-0 a Congo y asegurar la clasificación a los dieciseisavo de final. Unas veces se intentó sin puntería, otras se pecó por dfectos propios y la afición estuvo siempre ahí, rendida a sus guerreros y empujando desde las tribunas hasta que se confirmó la victoria.
Y entonces hubo que poner rumbo a Estados Unidos y el impacto fue demoledor.
Hinchas de la Selección Colombia Foto:AFP
Ya era en la previa el partido Colombia vs Portugal el más demandado de toda la primera ronda del Mundial 2026 y eso fue bueno y malo para los hinchas.
Bueno porque, aunque hubo una barra portuguesa más numerosa que hizo fuerte oposición a los de la marea amarilla, no alcanzó para quitarles el trono de locales.
Al final se reportaron 64.478 aficionados, casi al límite de la capacidad.
Lo malo es que fue tal vez el partido en el que se tuvo que hacer el esfuerzo económico más grande. Cientos e aficionados contaron que pagaron entradas de 5.000 dólares en promedio y muchos de los fieles que venían en la peregrinación desde México no pudieron superar esa barrera. La especulación con los precios incluso ha motivado investigaciones oficiales en Estados Unidos, pues, aunque es una práctica legal de a Fifa, se margina a un sector demasiado grande en un espectáculo que debía ser para las masas.
Rendidos a la ola amarilla
Y entonces es fue hora de otra aventura, un viaje al centro de Estados Unidos, a Kansas City, para ver la clasificación a octavos de final de la Selección Colombia a los octavos de final, tras la victoria, con autoridad, frente a Ghana. No hay que dejarse engañar: el dominio fue rotundo y faltaron goles para que esa realidad pudiera demostrarse.
Selección Colombia Foto:Alcaldía de Medellín
Y en eso tuvieron mucho que ver los 69.045 aficionados que colmaron las graderías, esta vez sí todos colombianos que hicieron impactantes recorridos en carro, en bus y en tren, días enteros de camino para estar en la victoria nacional que supuso la clasificación a los octavos de final.
Tan impresionante fue el apoyo que Carlos Queiroz, ex entrenador de la Selección Colombia ente 2019 y 2020, y profundo conocedor del equipo, se quedó impresionado por la presión que ejercen los aficionados en favor de su equipo y lo intimidante que eso resulta para los rivales.
“Soy aficionado al futbol de Colombia, me gustaría que salga adelante y disfrute y quizás ganar la Copa del Mundo”, dijo en la rueda de prensa tras la derrota de su equipo en Kansas City.
Y añadió: “tiene jugadores, pasión y un público increíble. Escuchar el himno de Colombia fue el punto de partida para empezar a ganar el partido. Fue más fuerte con 60 mil personas de su lado y marca a un equipo sin experiencia (cómo Ghana). Sentí que algunos jugadores de Ghana no estaban tranquilos porque el jugador 12 de Colombia hizo muy bien su trabajo”.
Colombia se enfrentó a Ghana Foto:EFE
La afición ha ido superando el delirio de analistas y críticos y ha entendido que el rol, especialmente en una Copa del Mundo, es estar ahí, pase lo que pase.
Queiroz reconoce, por primera vez, que empiezan a perder el partido los rivales de Colombia cuando oyen el ensordecedor himno nacional y que para equipos sin muchas estrellas es un obstáculo insalvable. Así que la afición también hace su parte en cada victoria y por eso ahora, en la lejana Vancouver, no puede fallar. Todos quieren volver a Kansas y cruzarse con Argentina pero ojo: ¡el partido que viene es el más importante!
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