La búsqueda de un refugio financiero en Venezuela dejó de ser una táctica de supervivencia individual para integrarse en la planificación de algunas juntas directivas. En un ecosistema que aún asimila la inflación del 475,28 % registrada en 2025, un sector del empresariado busca alternativas a la dolarización de facto que impera en el país.
Durante la reciente Cumbre Crypto Global 2026 realizada en Margarita, se analizó una tendencia que se maneja con cautela: el hecho de que las firmas locales ya asignan parte de su patrimonio a bitcoin (BTC) como reserva estratégica.
Esta evolución en la gestión de capital responde a una necesidad técnica. Para el sector privado, la volatilidad persistente del bolívar transforma la conservación del valor en una tarea de alta precisión.
«Sí, hay empresas con la visión de acumular BTC como parte de su tesorería en nuestro país», confirmó Aníbal Garrido, director de la Academia BT&C de la Universidad Católica Andrés Bello, en exclusiva a CriptoNoticias.
Pese a la confirmación de esta tendencia, los nombres de las compañías involucradas y los montos de sus posiciones se mantienen bajo estricta reserva. Garrido explica que este hermetismo informativo es una medida de autoprotección en un entorno donde la exposición de activos financieros puede acarrear riesgos innecesarios.
«Cualquier persona, sea natural o jurídica, tiene la potestad de resguardar su información financiera como medida de protección de su patrimonio», señaló Garrido. No exponer la tenencia de activos ante terceros es un derecho de resguardo que, en el contexto venezolano, refuerza la tesis de bitcoin no solo como herramienta financiera, sino también como un escudo de privacidad institucional.

El espejo institucional de Strategy y el contraste venezolano
El fenómeno venezolano intenta seguir la maduración institucional vista en mercados globales, donde gigantes como BlackRock han legitimado a bitcoin a través de fondos cotizados (ETF). Con base en ello, Garrido presentó a los asistentes a la Cumbre el modelo de Michael Saylor y Strategy como el referente global de esta transición hacia activos digitales.
Al exponer cómo una corporación de cotización pública ha transformado su balance mediante la acumulación sistemática de bitcoin, el especialista captó la atención inmediata del auditorio. Muchos de los empresarios presentes mostraron un marcado interés por replicar esta estrategia de reserva de valor, adaptándola a las particularidades y retos del flujo de caja en el mercado venezolano.
Siguiendo la estela de Strategy, algunas compañías locales ven en el suministro limitado de 21 millones de monedas una escasez matemática que los bancos centrales no pueden ofrecer, tal como lo expuso el director de BT&C.
En ese sentido, Garrido resaltó que las criptomonedas ya no son un caso de estudio, sino una necesidad para los venezolanos. Así quedó claro que en el país impera un modelo híbrido. Mientras un 30 % de las empresas usan principalmente stablecoins como USDT para operaciones diarias, otras ya comienzan a mirar hacia bitcoin como activo de reserva de valor a largo plazo.

¿Nace un nuevo estándar para la industria nacional?
El camino hacia la creación de tesorería digitales con criptomonedas enfrenta desafíos estructurales. La volatilidad del precio de bitcoin sigue siendo el principal argumento de cautela. A esto se suma el marco regulatorio de Venezuela, el cual, tras periodos de reestructuración institucional, exige una vigilancia milimétrica para garantizar el cumplimiento fiscal y evitar sanciones.
En este contexto, algunos participantes del sector empresarial evalúan los mecanismos necesarios para incorporar bitcoin en las tesorerías. Algunas ya han comenzado a desplegar la estrategia. Como ejemplo está el caso de Ramón Otero, representante de una firma con ocho años de operación en Puerto Cabello, Carabobo, en la región central de Venezuela.
El empresario comentó a este medio que su compañía ya asigna aproximadamente un 20% de su capital invertido a bitcoin como parte de su estrategia de resguardo de valor a largo plazo.
Otero agregó que ha brindado asesoría a otras empresas para adoptar un enfoque similar. No obstante, hasta la fecha no existe información independiente verificada sobre el volumen real de sus operaciones ni auditorías externas de su portafolio.
En este punto, Garrido hace una advertencia para los interesados en integrar BTC a sus tesorerías: «Es fundamental la preparación en contabilidad y ciberseguridad». El especialista acota que adoptar bitcoin como reserva de valor requiere mucho más que simplemente comprarlo.
Las empresas necesitan personal capacitado en contabilidad de criptoactivos, manejo adecuado de tesorería, protocolos robustos de ciberseguridad y un claro cumplimiento normativo. «Sin esta formación profesional, los riesgos son demasiado altos», insistió.
Es así cómo, a pesar de las dificultades, la incorporación de la moneda digital como reserva se perfila como una nueva tendencia en el mercado venezolano, mientras la realidad transaccional del país mantiene sus pilares intactos. El uso de dólares físicos y digitales junto a USDT sigue siendo el motor principal de la economía.
En el día a día, la moneda estadounidense y las stablecoins se usan como respaldo. Dominan por su estabilidad inmediata, facilitando el comercio.
En este contexto, lo que define a este grupo emergente de empresas es la diferenciación de sus activos: el dólar para gastar y bitcoin para ahorrar. Esta coexistencia refleja una arquitectura financiera que busca diversificar riesgos en uno de los entornos más complejos del mundo, donde la tecnología intenta ofrecer la previsibilidad que las instituciones tradicionales aún no logran consolidar.
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