Ecuador simula escenarios complejos para prepararse ante futuras amenazas pandémicas

Quito, 27 de abril de 2026. Todo comenzó con aves muertas.

Un administrador de un centro de acopio pecuario en zona rural, cercano a la frontera, reportó la presencia de aves silvestres sin vida en los alrededores. El sitio concentraba animales en pie: aves de corral, caballos, cerdos y ganado bovino, y recibía productores y comerciantes de distintas regiones del país y de zonas fronterizas. Era el 1 de abril.

En los días siguientes, ese hallazgo inicial escaló hasta convertirse en uno de los escenarios más exigentes que los sistemas de salud pública, sanidad animal y medio ambiente podían enfrentar de manera articulada: la confirmación de influenza A(H5N1) en múltiples especies, incluidos ganado lechero y perros domésticos, ferales y, posteriormente, la detección de casos humanos graves, una madre y su hijo lactante hospitalizado en estado crítico. El escenario fue deliberadamente diseñado para probar las capacidades de respuesta intersectorial.

El evento era ficticio. La respuesta, real.

Ejercicio de simulación de influeza aviar

El 16 de abril de 2026, en el marco del proyecto PROTECT, una iniciativa conjunta de la OPS/OMS y el Banco Mundial, financiada por el Fondo para Pandemias, Ecuador llevó a cabo un ejercicio de simulación con enfoque de Una Sola Salud. Representantes de salud pública, sanidad animal y ambiente, en niveles nacionales, zonales y provinciales, participaron en una jornada intensiva de trabajo organizada en cinco grupos multisectoriales, tomando decisiones con información incompleta y coordinando acciones en tiempo real frente a un escenario que evolucionaba con rapidez.

Los primeros días del ejercicio pusieron a prueba un aspecto fundamental de la vigilancia temprana: la comunicación. La detección oportuna dependió de una cadena de intercambio de información que, aunque funcional y ágil, se apoya en gran medida en contactos directos, como llamadas telefónicas, mensajes de WhatsApp y correos electrónicos entre puntos focales que se conocen y confían entre sí. Esta red, fortalecida durante el último año, se confirmó como uno de los activos operativos más importantes del país. Al mismo tiempo, el ejercicio evidenció la necesidad de avanzar hacia su formalización, con protocolos claros, datos estandarizados y roles definidos.

A medida que el escenario se complejizaba, también lo hacían las decisiones. La confirmación de influenza A (H5N1) en ganado lechero coincidía con el ingreso de un lactante a cuidados intensivos. Los laboratorios procesaban muestras de distintas especies, con requerimientos y capacidades diferentes. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional se activaba. En paralelo, circulaban rumores en redes sociales sobre el consumo de lácteos y productos avícolas.

En las mesas de trabajo, las decisiones no podían postergarse: quién debía asumir la vocería inicial ante los medios; cómo comunicar riesgos a una comunidad que demandaba la eliminación de perros ferales. La ausencia de respuestas simples formaba parte del diseño del ejercicio y permitió visibilizar los puntos de tensión habituales en eventos multiespecie.

El simulacro también confirmó la existencia de una base institucional sólida. El Ministerio de Salud Pública cuenta con su Plan Multiamenaza (2025) y el Manual de SIVIALERTA; Agrocalidad dispone de un sistema de información zoosanitaria y fondos de emergencia; y el Ministerio del Ambiente mantiene protocolos para la atención de eventos de mortalidad inusual en fauna silvestre. Los tres sectores cuentan con instrumentos normativos, laboratorios de referencia y equipos técnicos comprometidos, con una práctica cada vez más consolidada de trabajar juntos.

Asimismo, el ejercicio puso en evidencia procesos en curso. El decreto de Una Sola Salud, actualmente en desarrollo, busca formalizar los flujos de información y los roles intersectoriales. La interoperabilidad entre sistemas de vigilancia continúa siendo un desafío. La vocería en contextos de infodemia, la planificación para eventos multiespecie y los protocolos para el cierre ordenado de emergencias emergieron como prioridades claras.

Al finalizar la jornada, cuando el escenario ficticio se estabilizó sin nuevos casos y con brotes controlados, los participantes coincidieron en un mensaje central: cerrar adecuadamente una emergencia es tan importante como responder de forma temprana. Y las lecciones aprendidas no pueden depender únicamente de la memoria de los equipos; deben documentarse, sistematizarse y transformarse en procedimientos.

El proyecto PROTECT trabaja en siete países de América del Sur: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, fortaleciendo la vigilancia y las capacidades de laboratorio, particularmente en zonas fronterizas. El escenario seleccionado no es casual: desde 2022, la influenza A(H5N1) ha sido detectada en mamíferos domésticos y silvestres en varios países de la región.
La próxima amenaza pandémica no tiene fecha. Pero la preparación sí puede construirse antes.
 

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