1. Por qué no hubo un plan B contra un rival
que se sabía que era distinto a todos los demás?
Es verdad que el equipo que gana no se toca, pero también que si alguien tiene información privilegiada sobre el desgaste físico de los futbolistas es el cuerpo técnico. ¿Por qué si había hombres saturados, como Díaz, Puerta o incluso Lerma, no se activó un plan B? Se hizo con Muñoz contra Portugal siendo el goleador y contra el más duro rival de la primera ronda. ¿Por qué no esta vez?
El DT de Suiza sugirió que la planeación del partido de octavos fue sencilla porque Colombia siempre hizo lo mismo. ¿Por qué, sabiendo que este rival jugaba a otra cosa, que haría daño ampliando la cancha, no hubo plan de contingencia? ¿Incluso durante el partido por qué el medio campo se quedó igual y se cambiaron fichas y no se rearmó? Lorenzo solía guardar una sorpresa. Ya no…
Néstor Lorenzo Foto:EFE
2. ¿Qué problema tiene Jhon Arias, que
siempre fue primer cambio aún siendo figura?
Si hay un jugador que mantuvo su regularidad en los cinco partidos e incluso marcó el gol de la clasificación a octavos fue Jhon Arias. ¿Qué hace para ser siempre el primer cambio? Evidentemente no es un tema de rendimiento pues cada vez que salió el equipo perdió intensidad, asociación y claridad para llegar al arco rival, porque en todo el campeonato corrió por él y por Díaz, por él y por James, por él y por los intrascendentes número 9.
Néstor Lorenzo Foto:AFP
El problema es que no pasó en este Mundial sino que se ha vuelto un patrón que Lorenzo nunca logró explicar con suficiencia. Lo sacó en Eliminatorias, en partidos amistosos, hasta en Copa América y casi pareció una muy cruel cábala. Dejó la sensación de una clara injusticia.
3. ¿Por qué James mal y no Quintero?
Resulta muy curioso que, en cada partido durante el Mundial, se esperaba una exhibición de James que nunca llegó y el estadio entero rugía “Quintero, Quintero”.
Casi siempre ingresó y dio una mano, pero dio la sensación de tener más y mejor fondo físico, de ser, en consecuencia, más punzante en la generación de espacios y de tener mejor condición para ir al choque contra rivales rocosos como Ghana o Congo o abiertos y propositivos como Suiza.
Néstor Lorenzo Foto:AFP
¿Por qué Lorenzo mantuvo su lealtad con el capitán aunque la evidencia le pedía correr el riesgo con Quintero de titular?
Es cierto, en su favor, que cuando lo intentó antes no tuvo la mejor respuesta porque la gran virtud del zurdo era entrar con el equipo rival desgastado para aprovechar los espacios. Pero si el titular no le daba respuesta, por qué no apostar, incluso por qué no darle opción a Carrascal, quien no jugó ni un minuto en el Mundial. Todo es difícil de explicar.
4. ¿Qué faltó en el trabajo del número 9?
La Selección Colombia careció durante todo el Mundial de un número 9 eficiente. A Luis Suárez, Jhon Córdoba y Juan Camilo Hernández se les reconoce el sacrificio pero ninguno fue, ni en el proceso ni en la competencia, tan convincente. Lo de Suárez se elevó cuando le hizo cuatro goles a Venezuela pero después ya no fue desequilibrante, lo de Córdoba nunca ha sido de un ‘killer’ como en su club, pues se ganó el lugar más por trabajo táctico que por cantidad de celebraciones, y el ‘Cucho’ nunca le dio resultado en cuatro años de trabajo; de hecho, fue un palo en la convocatoria. Sí, se fue con una asistencia en el debut, pero falló el penalti contra Suiza y no hizo la diferencia.
Selección Colombia. Foto:Getty Images via AFP
No es que se extrañe a un Borré tanto o más ineficiente ante el arco, ¿qué pasó que no hubo goleador?
5. Por qué no correr el riesgo con Montero?
El arquero titular de Lorenzo fue siempre Camilo Vargas y está bien. Hizo la fila y se ganó el lugar a fuerza de grandes atajadas, como las tres contra Suiza que llevaron la llave a penaltis.
Néstor Lorenzo Foto:AFP
Pero, si sabe que su titular no es el más fuerte desde los once pasos y tiene a uno con mayor envergadura y fortaleza en esa instancia, ¿por qué negarse la posibilidad de intentar un cambio de portero?
Montero mide casi 2 metros y es confiable en penaltis, por no mencionar que ese cambio sobre la hora suele tener un efecto sicológico en el rival. Ese sí que habría sido un golpe, una sorpresa, un cambio de libreto que hubiera dado de qué hablar. Pero Lorenzo se jugó con lo de siempre, no hizo cambios más que hombre por hombre y así le fue al final.
JENNY GÁMEZ
Editora de DEPORTES
@Jennygameza
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