Category: Salud

  • Cómo masticar bien los alimentos puede mejorar la actividad cerebral

    Cómo masticar bien los alimentos puede mejorar la actividad cerebral

    Una niña de 4 años comiendo zanahoria en la cocina, sentada en la encimera.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Una buena manera de ralentizar la ingesta de comida es, de hecho, consumir alimentos con más textura.

    Por masticar una chalota 722 veces antes de tragarla, Horace Fletcher fue apodado “El gran masticador”.

    Este nutricionista estadounidense autodidacta creía que los alimentos debían masticarse “hasta que se licuaran por completo” y “prácticamente se tragaran solos”.

    Fletcher incluso estimó que una masticación vigorosa podría haber ahorrado a la economía estadounidense de principios del siglo XX más de medio millón de dólares al día (aproximadamente US$19,5 millones actuales), ya que la persona promedio habría ingerido 227 gramos menos de comida diariamente.

    La doctrina de Fletcher pudo haber sido un tanto extrema, “pero en algunos aspectos, tenía razón”, dice Mats Trulsson, profesor del departamento de salud dental del Instituto Karolinska en Suecia.

    Masticar más puede proporcionar una amplia gama de beneficios para la salud, desde mejorar la digestión y ayudar a consumir menos calorías, hasta aliviar el estrés y la ansiedad, y mejorar la cognición al fortalecer la memoria y aumentar la capacidad de atención.

    Dado que existe una correlación entre la salud bucal y la enfermedad de Alzheimer y la demencia, algunos expertos sostienen que mejorar la salud dental de los pacientes podría incluso ayudar a revertir el envejecimiento mental.

    Como la mayoría de los animales, los humanos “han tenido dientes y mandíbulas durante millones de años”, afirma el bioquímico evolutivo y ecológico Adam van Casteren, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania.

    Sin embargo, experimentaron muchos cambios a lo largo de la prehistoria.

    Retrato de cerca de un líder tribal vestido con piel de animal comiendo en una cueva oscura y tenebrosa por la noche.

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    Pie de foto, La dentadura de los humanos ha sufrido cambios a lo largo de la historia.

    Los primeros homininos, que vivieron hace aproximadamente seis o siete millones de años, tenían dientes similares a los de los simios actuales; especialmente útiles para comer “muchas frutas grandes y carnosas” abundantes en los hábitats forestales donde vivían nuestros primeros ancestros, explica Van Casteren.

    Pero a medida que las selvas tropicales dieron paso a bosques, hábitats abiertos e incluso ecosistemas similares a la sabana, los homininos tuvieron que lidiar con “alimentos mecánicamente más difíciles”, como semillas, nueces y tubérculos, añade el experto.

    Así pues, evolucionaron para favorecer un aumento del tamaño de los molares, con mandíbulas y rostros más grandes para albergar todos esos dientes, junto con los músculos más grandes necesarios para accionarlos.

    Fuego para cocinar

    Con el desarrollo de herramientas, el procesado de alimentos y la agricultura, así como el fuego para cocinar, ya no fue necesario masticar durante tanto tiempo, explica Van Casteren.

    Hoy en día, los humanos dedicamos aproximadamente 35 minutos diarios a masticar, en comparación con las 4,5 horas de nuestros parientes simios más cercanos, los chimpancés y los bonobos, y las 6,6 horas de los gorilas y los orangutanes.

    A pesar de estos cambios evolutivos, la función de masticar sigue siendo la misma.

    “Los mamíferos masticamos de forma tan compleja porque queremos obtener la mayor cantidad de energía posible de la comida para alimentar nuestro metabolismo de sangre caliente”, señala Van Casteren.

    Tribu de cazadores-recolectores prehistóricos vestidos con pieles de animales asando y comiendo carne en una cueva por la noche.

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    Pie de foto, El uso del fuego para cocinar cambió todo.

    En su nivel más básico, masticar descompone los alimentos en partículas pequeñas y las humedece con saliva para que puedan ser deglutidas fácilmente.

    “Es la primera fase de la digestión”, afirma Andries van der Bilt, pionero en el campo de la fisiología oral y la masticación, quien trabajó como investigador en el Centro Médico Universitario de Utrecht, en los Países Bajos, durante más de tres décadas.

    Masticar no solo aumenta la producción de saliva y la cantidad de enzimas digestivas como la amilasa, que ayudan a descomponer los alimentos, sino que también estimula al intestino y al páncreas a secretar jugos que facilitan aún más su procesamiento.

    “Si no masticamos, el intestino no está preparado para procesar los alimentos”, explica Trulsson.

    El acto de descomponer las partículas de alimentos en trozos más pequeños también aumenta su superficie, lo que permite que los jugos digestivos actúen sobre ellas con mayor eficacia, señala el neurocientífico orofacial Abhishek Kumar, quien colabora con Trulsson en el Instituto Karolinska.

    Esto es fundamental para la salud intestinal.

    Las partículas más grandes tienden a permanecer más tiempo en el intestino, lo que da a los microorganismos más tiempo para fermentarlas.

    Esto provoca “sensación de hinchazón, estreñimiento y otros síntomas”, explica Kumar.

    Mejora de la absorción y sensación de saciedad

    Masticar ayuda a liberar los nutrientes de los alimentos, permitiendo que nuestro cuerpo los absorba con mayor eficacia.

    En un estudio de 2009, por ejemplo, se pidió a 13 adultos sanos que masticaran un puñado pequeño de almendras 10, 25 o 40 veces.

    Al analizar las heces de los participantes, los investigadores descubrieron que cuanto más masticaban, menos grasa excretaban, lo que sugiere que la absorción de energía de las almendras era hasta un tercio mayor.

    De hecho, a principios del siglo XX, Fletcher creía que masticar más ayudaba a producir heces de mejor calidad: “bastante secas” y con olor a “galleta recién horneada”.

    Además, masticar 40 veces hizo que los participantes se sintieran más saciados durante más tiempo.

    Un estudio independiente de 2013 corroboró esta relación con la saciedad: cuando 21 participantes masticaron una porción de pizza del tamaño de un nugget de pollo 15 o 40 veces antes de tragarla, aquellos del segundo grupo experimentaron una reducción significativa del hambre.

    También presentaron niveles más altos de CCK y GIP, dos hormonas que coordinan la digestión en el intestino, junto con niveles reducidos de la grelina, la “hormona del hambre”.

    Según dos metaanálisis independientes que revisaron casi 50 estudios, masticar más implica consumir menos comida.

    Esto se debe a que el cuerpo tarda unos 20 minutos en regular la producción de hormonas relacionadas con el hambre y enviar señales al cerebro indicando que estamos saciados; masticar nos da más tiempo.

    Por eso, muchos nutricionistas y médicos recomiendan comer despacio y con atención plena, en lugar de engullir la comida, sobre todo si se quiere perder peso.

    Un estudio realizado con 92 niños en Brasil reveló que los niños obesos “masticaban menos veces y comían más rápido” que los niños con peso normal.

    Hombre de mediana edad comiendo tostadas con mantequilla de cacahuete, primer plano

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    Pie de foto, La textura de los alimentos también influye.

    Una buena manera de ralentizar la ingesta de comida es, de hecho, consumir alimentos con más textura.

    Muchos estudios recomiendan elegir sólidos en lugar de líquidos (por ejemplo, naranjas en vez de jugo de naranja) y alimentos de alta viscosidad en lugar de los de baja viscosidad (avena y semillas de lino en vez de arroz blanco o pasta).

    “La textura de los alimentos puede influir en la sensación de saciedad y, por lo tanto, podría ayudar a quienes luchan contra la obesidad a perder peso reduciendo su ingesta”, afirma Kumar.

    Más allá de la nutrición y la digestión, los investigadores están descubriendo cada vez más que la masticación desempeña un papel importante en otros aspectos de nuestro bienestar a medida que envejecemos, especialmente en la salud cerebral

    “Existe un creciente interés en el ‘eje mordida-cerebro’, que propone que la masticación está directamente relacionada con la salud cerebral”, explica Kumar.

    La pérdida de dientes, por ejemplo, también se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer y demencia.

    Un impulso para la salud cerebral

    La memoria también se ve afectada.

    En una encuesta realizada a más de 28.500 personas mayores de 50 años en 14 países europeos, los participantes con buena capacidad de masticación o sin prótesis dentales obtuvieron mejores resultados en una serie de pruebas cognitivas.

    Demostraron una capacidad significativamente superior para recordar palabras, fluidez verbal y habilidades numéricas que aquellos con problemas de masticación.

    En un estudio con 273 personas sanas de entre 55 y 80 años, los científicos descubrieron que quienes conservaban un mayor número de dientes naturales tenían mejor memoria semántica (relacionada con el conocimiento y los hechos del mundo) y memoria a largo plazo.

    Pero ¿qué relación tiene la capacidad de masticar con la memoria?

    Algunos investigadores señalan los múltiples circuitos neuronales que conectan nuestro aparato masticatorio con el hipocampo, la región del cerebro responsable del aprendizaje espacial y la formación de nuevos recuerdos, una de las primeras áreas afectadas por el Alzheimer.

    Otros sugieren que masticar, especialmente sustancias moderadamente duras, puede aumentar el flujo sanguíneo al cerebro, como demostraron investigadores japoneses en experimentos con personas que masticaban chicle.

    “La teoría es que masticar funciona como una bomba, impulsando la sangre hacia el cerebro”, explica Trulsson. Esto mantiene el cerebro activo y funcionando correctamente, afirma.

    Para determinar si una masticación deficiente puede causar deterioro cognitivo y si la rehabilitación es posible, el equipo de Trulsson está realizando un experimento en el que se reemplazan los dientes perdidos de los pacientes con implantes y se estudia su función cerebral antes y hasta un año después del procedimiento.

    Una chica con un pañuelo en la cabeza muerde un chocolate

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    Pie de foto, El estado de la dentadura es crucial.

    También se utilizarán resonancias magnéticas cerebrales para examinar si las lesiones de la sustancia blanca, un indicador de mala salud vascular cerebral, se reducen con el tratamiento.

    “¿No sería genial poder rehabilitar el cerebro rehabilitando la dentición?”, comenta Trulsson, quien ya ha reclutado a más de 80 pacientes para su ensayo.

    En algunos casos también se ha observado que masticar mejora la concentración en la población general.

    Un metaanálisis, que incluyó 21 estudios, detectó una mejora leve pero estadísticamente significativa en los niveles de atención de los participantes que masticaban chicle en comparación con quienes no lo hacían durante algunas tareas cognitivamente exigentes.

    (Esta investigación fue financiada por el fabricante de chicles Mars Wrigley, lo que sugiere un posible conflicto de intereses).

    En un estudio independiente con 80 participantes, masticar chicle mejoró los niveles de alerta en un 10% durante una serie de tareas cognitivas.

    Los participantes que masticaban chicle también obtuvieron mejores resultados en una prueba de inteligencia.

    Reducción del estrés

    Los científicos “no saben con exactitud cómo funciona”, pero la relación entre masticar y una mayor atención es bastante fuerte, afirma Trulsson.

    Sin embargo, hay una salvedad: “El efecto probablemente no dure más de 15 o 20 minutos”, aunque los investigadores desconocen el motivo.

    Otro experimento, realizado con adultos jóvenes a quienes se les pidió que realizaran cuatro tareas informatizadas simultáneamente, también reveló una mayor capacidad de alerta (casi un 20% superior) en quienes masticaban chicle.

    Curiosamente, esto se acompañó de una reducción en la ansiedad, el estrés y los niveles de cortisol salival (un biomarcador común del estrés), según los propios participantes.

    Un papa hace una pompa con un chicle y su bebe la explota con la mano

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    Pie de foto, ¿Nos ayuda el chicle?

    Fuera del laboratorio, masticar chicle también es un buen método para aliviar el estrés.

    Un grupo de investigadores turcos analizó a 100 estudiantes de enfermería que se preparaban para los exámenes parciales y descubrió que los estudiantes que masticaban chicle durante al menos 30 minutos al día experimentaban menores niveles de estrés, ansiedad y depresión.

    Esto ocurría independientemente de si habían empezado a masticar chicle 15 días o dos días antes de los exámenes.

    En dos grupos distintos de mujeres sometidas a cirugía ginecológica electiva en Corea, masticar chicle ayudó a aliviar su ansiedad preoperatoria. También tuvo este efecto en 73 niños turcos a quienes se les insertó una cánula intravenosa.

    Masticar parece ser un reflejo natural en momentos de estrés, expone Jianshe Chen, investigador de procesamiento oral en la Agencia de Ciencia, Tecnología e Investigación de Singapur.

    “Cuando algunas personas están estresadas, comienzan a masticar inconscientemente”.

    El bruxismo (rechinar de dientes), que utiliza los mismos músculos de la mandíbula que la masticación y afecta aproximadamente a uno de cada diez adultos, suele desencadenarse por el estrés y la ansiedad.

    Comer mejora el estado de ánimo

    Pero los datos científicos al respecto son más controvertidos. Chen, por ejemplo, afirma que la evidencia que vincula la masticación con un estado mental más tranquilo es dispersa.

    Según él, aún carecemos de estudios sistemáticos que apunten con certeza a una asociación sólida.

    Otro estudio, dirigido por el mismo investigador coreano mencionado anteriormente, reveló que masticar chicle no aliviaba la ansiedad que sentían las mujeres embarazadas al ser trasladadas al quirófano para una cesárea programada.

    Tampoco redujo los niveles de estrés de quienes intentaban resolver un crucigrama imposible.

    Una cosa es segura: comer suele mejorar nuestro estado de ánimo. Y masticar, una parte crucial de este proceso, libera los sabores de los alimentos y, combinado con la textura y el aroma, enriquece y hace más placentera la experiencia de comer, explica Chen, quien también estudia la percepción sensorial de los alimentos.

    Por lo tanto, según esta lógica, masticar mejor los alimentos también podría mejorar la salud mental.

    En lugar de optar por chicles azucarados, quizás prefiera masticar un tentempié saludable y con textura antes de una tarea estresante.

    Eso sí, no se exceda. A diferencia de Fletcher, la mayoría de los expertos no creen que exista un tiempo ideal para masticar.

    “Mastique con normalidad hasta que sienta que puede tragar sin problema; esto varía de persona a persona”, dice Van der Bilt.

    “Simplemente disfrute de la comida”, concluye.

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  • OPS inicia segundo ciclo de la Comunidad de Prácticas para fortalecer la respuesta del sector salud frente a la violencia contra mujeres y niñas

    OPS inicia segundo ciclo de la Comunidad de Prácticas para fortalecer la respuesta del sector salud frente a la violencia contra mujeres y niñas

    Washington, D.C., 20 de mayo de 2026 – La Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el apoyo de Asuntos Globales de Canadá, dio inicio al segundo ciclo de encuentros virtuales de la Comunidad de Prácticas para fortalecer la respuesta del sistema de salud frente a la violencia contra las mujeres y las niñas en América Latina. La Comunidad de Prácticas es un espacio regional de cooperación técnica orientado al aprendizaje colaborativo, el intercambio entre pares y a la cocreación de soluciones para fortalecer la respuesta del sector salud a la violencia.

    El primer encuentro de este segundo ciclo contó con la participación de puntos focales de Ministerios de Salud de 19 países de América Latina, junto con oficinas de país de la OPS. La iniciativa busca fortalecer las capacidades técnicas de los equipos responsables de políticas, programas y servicios relacionados con la respuesta a la violencia contra las mujeres y las niñas, promoviendo el intercambio de experiencias, buenas prácticas y desafíos comunes entre países. 

    Durante el encuentro se abordaron los protocolos clínicos para fortalecer la respuesta del sistema de salud a la violencia contra las mujeres y las niñas, con énfasis en la atención integral posterior a la violación y la calidad de la atención brindada a las sobrevivientes.

    La comunidad de prácticas da continuidad al proceso iniciado por la OPS en 2024 con la reunión regional de puntos focales de violencia contra las mujeres de los Ministerios de Salud de América Latina y al primer ciclo de encuentros desarrollado en 2025. 

    A través de esta iniciativa, la OPS continúa fortaleciendo la cooperación técnica entre países y apoyando el desarrollo de respuestas integrales, centradas en las sobrevivientes y alineadas con las directrices internacionales, con el objetivo de mejorar la capacidad de los sistemas de salud para prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y las niñas en la Región de las Américas.

    Más información

    Información sobre el primer ciclo de encuentros 

    Recursos de capacitación para el personal de salud para fortalecer su respuesta frente a la violencia contra las mujeres

  • Guatemala participa en agenda estratégica de salud durante la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud

    Guatemala participa en agenda estratégica de salud durante la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud

    Ginebra, Suiza, mayo de 2026 — Guatemala participó en la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS79), celebrada en Ginebra, Suiza, donde abordó prioridades vinculadas al fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud (APS), la prevención de enfermedades no transmisibles, la transformación de los sistemas sanitarios y la cooperación internacional en salud.

    En el marco de la Asamblea, el ministro de Salud Pública y Asistencia Social, doctor Joaquín Barnoya, destacó la necesidad de promover entornos más saludables y consolidar estrategias orientadas a reducir el impacto de las enfermedades crónicas no transmisibles, mediante el fortalecimiento de la atención primaria, el desarrollo comunitario y el abordaje de los determinantes sociales y comerciales de la salud.

    Guatemala también compartió avances impulsados bajo el enfoque de Una Salud, fortaleciendo la coordinación interinstitucional para la vigilancia y respuesta oportuna ante amenazas sanitarias, así como acciones dirigidas a la prevención de factores de riesgo asociados al consumo de tabaco, alcohol y alimentos ultraprocesados.

    Como parte de la agenda de reuniones desarrolladas durante la AMS79, el ministro Barnoya sostuvo un encuentro con el director de la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), Jarbas Barbosa, quien reconoció el compromiso de Guatemala con el fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud y su reciente incorporación a la Alianza por la APS en las Américas.

    Durante la reunión se abordaron acciones de cooperación técnica orientadas al fortalecimiento del recurso humano en salud, la expansión de la iniciativa HEARTS para la prevención y control de enfermedades cardiovasculares, los esfuerzos frente al cáncer y el fortalecimiento de sistemas de salud más resilientes y accesibles.

    La Asamblea Mundial de la Salud reunió a representantes de más de 190 países para analizar temas relacionados con preparación ante pandemias, resistencia a los antimicrobianos, transformación digital en salud, salud mental, enfermedades no transmisibles, vigilancia sanitaria y fortalecimiento de la cooperación internacional.

    En este contexto, la participación de Guatemala permitió intercambiar experiencias y fortalecer espacios de diálogo sobre prioridades regionales y globales orientadas a avanzar hacia sistemas de salud más integrados, equitativos y sostenibles.

    Como Oficina de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Guatemala, continuamos trabajando en conjunto con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) para fortalecer las capacidades del sistema de salud, impulsar la Atención Primaria de Salud, ampliar el acceso a servicios esenciales y avanzar hacia respuestas más resilientes, integradas y centradas en las personas.

  • Bolivia expande la estrategia “HEARTS” a todos los municipios del país para combatir la hipertensión arterial

    Bolivia expande la estrategia “HEARTS” a todos los municipios del país para combatir la hipertensión arterial

    La Paz, Bolivia.- Bolivia avanza decididamente en la respuesta a la hipertensión arterial con la expansión de la estrategia HEARTS a la totalidad de los municipios del país, en el marco del Día Mundial de la Hipertensión (17 de mayo). El Ministerio de Salud y Deportes destacó que esta enfermedad, silenciosa pero prevenible, representa un desafío creciente para la salud pública. Bajo el lema 2026 “¡Controlando la hipertensión juntos!”, el país reafirma su compromiso con esta iniciativa global de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)/Organización Mundial de la Salud (OMS), orientada a fortalecer la prevención, detección, tratamiento y seguimiento de las enfermedades cardiovasculares desde la atención primaria de salud. 

    Actualmente, la estrategia HEARTS se implementa en 121 establecimientos de salud en siete departamentos (Beni, Pando, Potosí, La Paz, Oruro, Tarija y Santa Cruz), y durante la presente gestión se expandirá a todos los municipios, ampliando de forma significativa la cobertura. Este esfuerzo liderado por el Ministerio de Salud y Deportes cuenta con el acompañamiento técnico de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), que apoya el fortalecimiento de capacidades del personal de salud, la estandarización de protocolos y la mejora en el acceso al diagnóstico y tratamiento oportuno para la población. 

    Frente a este panorama, el Ministerio de Salud y Deportes, con el apoyo de OPS/OMS, impulsa acciones integrales que promueven estilos de vida saludables y el acceso gratuito a servicios a través del Sistema Integrado de Salud. En línea con el llamado regional “Conoce tus números”, se enfatiza la importancia del control periódico de la presión arterial y la reducción de factores de riesgo como el consumo excesivo de sal, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de alcohol. La ampliación de HEARTS permitirá identificar oportunamente a más pacientes, mejorar su control, reducir complicaciones y avanzar hacia una mejor calidad de vida para la población boliviana. 

  • OPS/OMS fortalece la formación en emergencias mediante donación de maniquíes de entrenamiento en Bolivia

    OPS/OMS fortalece la formación en emergencias mediante donación de maniquíes de entrenamiento en Bolivia

    La Paz, Bolivia.– La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) entregó maniquíes de entrenamiento a siete instituciones estratégicas del país, en el marco de sus acciones para fortalecer las capacidades nacionales en la atención de emergencias y contribuir a la reducción de muertes y lesiones prevenibles. Los equipos fueron donados por la Fundación Laerdal, a través de la OMS, como parte del proyecto de fortalecimiento de los sistemas de atención de emergencias en las Américas, financiado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial. 

    Los maniquíes fueron destinados a los Centros Coordinadores de Emergencias de Oruro, Potosí y Cochabamba; la Unidad de Gestión de Riesgos, Emergencias y Desastres (UGRED) del Ministerio de Salud y Deportes; Bomberos Antofagasta; la Cruz Roja Boliviana; y la Cruz Roja de El Alto, con el objetivo de fortalecer la formación práctica del personal de salud y de los equipos de primera respuesta. 

    Esta iniciativa se enmarca en el apoyo técnico y operativo que la OPS/OMS impulsa en Bolivia para la implementación del Curso de Cuidados Básicos de Emergencia (BEC, por sus siglas en inglés), orientado a mejorar la respuesta del sistema de salud y de los primeros respondientes ante situaciones críticas. El enfoque prioriza la atención oportuna en casos derivados de siniestros viales, eventos traumáticos y emergencias agudas, donde una intervención temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. 

    Los maniquíes permitirán fortalecer el entrenamiento práctico del personal de salud y de los equipos de primera respuesta, facilitando el desarrollo de habilidades esenciales como la evaluación inicial del paciente mediante el enfoque ABCDE, el manejo de la vía aérea, la reanimación, la atención del trauma y la estabilización de personas en estado crítico. La simulación en escenarios controlados es un componente clave del BEC, ya que brinda un entorno seguro y realista para practicar procedimientos, mejorar la toma de decisiones clínicas y optimizar la coordinación del equipo en situaciones de alta presión. 

    La donación tendrá un impacto directo en instituciones clave. En la Cruz Roja de El Alto, contribuirá a reforzar la formación continua de voluntarios y personal prehospitalario en una zona urbana con alta demanda de atención de urgencias. A nivel nacional, la Cruz Roja Boliviana podrá ampliar y estandarizar sus procesos de capacitación en primeros auxilios y cuidados básicos de emergencia. Por su parte, la UGRED fortalecerá la formación institucional en gestión de emergencias y desastres, contribuyendo a la sostenibilidad de las capacidades instaladas en el país. 

    La entrega de estos insumos se alinea con el Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021–2030 y con las prioridades del Estado Plurinacional de Bolivia para reducir la mortalidad evitable y mejorar la calidad de la respuesta en todos los niveles del sistema de salud. Con esta acción, la OPS/OMS reafirma su compromiso de acompañar al país en el desarrollo de capacidades técnicas, la formación de talento humano y la consolidación de redes de respuesta que contribuyan a salvar vidas y proteger la salud de la población.

  • Qué tan preocupante es el brote de ébola que ya causó más de 130 muertes y se está propagando más rápido de lo que se pensaba, según la OMS

    Qué tan preocupante es el brote de ébola que ya causó más de 130 muertes y se está propagando más rápido de lo que se pensaba, según la OMS

    Mujeres

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    Pie de foto, Antes de entrar al hospital Kyeshero, en Goma, a los pacientes y visitantes se les pide lavarse las manos y se les toma la temperatura.

      • Autor, Redacción*
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Fecha de publicación

    • Tiempo de lectura: 8 min

    El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo este miércoles que el riesgo del actual brote de ébola en la República Democrática del Congo es alto a nivel regional, pero que todavía sigue siendo de baja preocupación a nivel mundial.

    El funcionario indicó que se estima que el brote ha dejado 139 muertos y 600 posibles infectados.

    También señaló que hay un riesgo mayor de transmisión debido a un significativo movimiento de la población en la zona donde se detectó el brote, una región en la que miles de personas han sido desplazadas por el conflicto armado.

    El comité de emergencia de la OMS advirtió que tomaría varios meses desarrollar una potencial vacuna para el virus ébola Bundibugyo.

    Aunque el gobierno del país centroafricano asegura que sus equipos sanitarios trabajan para contener la enfermedad, en las últimas horas se han encendido las alarmas debido a la confirmación de nuevos casos en la provincia de Kivu del Norte y en la ciudad de Goma, fuera de la provincia de Ituri, donde el pasado 24 de abril se reportó el primer contagio.

    La propagación de la enfermedad también ha sido verificada por organismos independientes, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que informaron sobre dos casos y una muerte en la vecina Uganda.

    Ghebreyesus había expresado el martes su preocupación por “la magnitud y la velocidad” del brote, al que calificó como una emergencia internacional.

    Al mismo tiempo, fuentes de la OMS dijeron que los casos podrían estar propagándose más rápido de lo que se pensaba originalmente.

    En cualquier caso, la declaración de una emergencia de salud pública de importancia internacional por parte de la OMS no significa que nos encontremos en las etapas iniciales de una pandemia al estilo del covid.

    El riesgo que el ébola representa para el mundo entero sigue siendo ínfimo. Incluso durante el brote de 2014-2016 solo se registraron un puñado de casos fuera de África y la mayoría correspondían a trabajadores sanitarios que se habían ofrecido como voluntarios para prestar ayuda.

    “No obstante, esto refleja que la situación es lo suficientemente compleja como para requerir coordinación internacional”, afirmó la doctora Amanda Rojek, del Instituto de Ciencias de las Pandemias de la Universidad de Oxford.

    La República Democrática del Congo cuenta con una amplia experiencia en el manejo de brotes de ébola, y la respuesta es “significativamente más sólida hoy que hace una década”, afirmó por su parte la doctora Daniela Manno, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

    Si este brote logra contenerse rápidamente o si, por el contrario, se descontrola hasta convertirse en una repetición de lo ocurrido hace poco más de una década, dependerá de la respuesta que se dé ahora.

    Un trabajador de la salud hace una revisión con un termómetro digital a una persona.

    Fuente de la imagen, Badru KATUMBA / AFP via Getty Images

    Pie de foto, Las autoridades de la República Democrática del Congo afirman estar trabajando para controlar el brote, pero el mismo se ha extendido a otras zonas del país.

    La situación actual

    Aunque el actual brote todavía no se considera una epidemia, son varias las razones que preocupan a las autoridades y a los expertos sanitarios.

    El primero es que los casos se han producido en una zona del mundo donde se registra una guerra civil, lo cual complica su detección y combate.

    “El brote de ébola representa una nueva crisis masiva que se suma a una situación ya de por sí difícil (…) Se produce en una zona de conflicto, una zona de crisis humanitaria, con cientos de miles de personas desplazadas y sistemas de salud ya gravemente comprometidos”, advirtió Greg Ranm, director de la organización Save the Children.

    Cinco millones de personas, entre ellas unos 2,5 millones de niños, se encuentran desplazadas internamente, mientras que 15 millones más necesitan asistencia humanitaria, de acuerdo con la organización.

    Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, se agarra sus lentes mientras habla.

    Fuente de la imagen, FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images

    Pie de foto, El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se ha mostrado alarmado por la velocidad con la que se está propagando la enfermedad.

    La segunda razón es que la cepa causante, la Bundibugyo, es de la que menos información se tiene.

    “El virus Bundibugyo es el descubierto más recientemente. Fue hallado en 2007 y causa la muerte en aproximadamente el 30% de las personas que lo contraen”, apuntaron los CDC.

    Por su parte, la OMS, en un comunicado publicado el sábado, advirtió que las tasas de letalidad en los dos últimos brotes notificados en Uganda y la República Democrática del Congo en 2007 y 2012 “oscilaron entre aproximadamente el 30% y el 50%”.

    Entre 2014 y 2016 se registró el mayor brote de ébola hasta el momento, el cual dejó 28.600 personas contagiadas en África Occidental y 11.308 fallecidos, según datos de los CDC.

    La cuestión ahora es que “no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico para el virus Bundibugyo”, alertó Alimuddin Zumla, profesor de enfermedad infecciosas de la University College London, en un artículo publicado en The Conversation.

    Además, las pruebas para determinar si alguien está infectado no parecen ser muy eficaces. Los resultados iniciales del brote dieron negativo para el virus del ébola y se necesitaron otras más sofisticadas.

    “Lidiar con Bundibugyo es una de las preocupaciones más importantes” en este brote, afirmó a la BBC Trudie Lang, profesora de la Universidad de Oxford y jefa de la Red Global de Salud.

    Para reducir los riesgos de que el brote se convierta en una epidemia, la OMS ha pedido a las autoridades de la República Democrática del Congo y Uganda, así como las de la vecina Ruanda, reforzar la vigilancia sanitaria fronteriza.

    Por su parte, países como EE.UU. han pedido a sus ciudadanos evitar viajar a la zona y también han prohibido la entrada de su territorio a personas que hayan estado en la República Democrática del Congo y Uganda en las últimas semanas.

    Cinco décadas de dudas

    El ébola es una enfermedad “grave, a menudo mortal, que afecta a los seres humanos y a otros primates”, se lee en la página web de la OMS.

    El virus se transmite a las personas a partir de animales salvajes —como murciélagos frugívoros, puercoespines, chimpancés y otros primates— y “luego se propaga en la población humana a través del contacto directo con la sangre, las secreciones, los órganos u otros fluidos corporales de las personas infectadas, y con superficies y materiales (por ejemplo, ropa de cama, ropa) contaminados con estos fluidos”, agrega el organismo dependiente de Naciones Unidas.

    La afección fue descubierta en 1976 en la República Democrática del Congo, entonces conocida como Zaire, en la cuenca del río Ébola, de allí su nombre.

    Desde su detección, los científicos han identificado al menos seis cepas distintas, de las cuales cuatro afectan a las personas, entre ellas la Bundibugyo, según los CDC.

    Sin embargo, cinco décadas y alrededor de 40 brotes después todavía hoy hay más dudas que certezas sobre él.

    Así, por ejemplo, los científicos sospechan que los murciélagos frugívoros (murciélagos de la fruta) son huéspedes naturales del virus, pero no están 100% seguros.

    Una enfermera vacuna a una persona contra el ébola.

    Fuente de la imagen, AUGUSTIN WAMENYA/AFP via Getty Images

    Pie de foto, En los últimos años se han desarrollado vacunas contra algunas cepas del ébola, pero no en contra de la que actualmente se está propagando.

    Síntomas y grupos de riesgo

    Una persona que ha estado en contacto con algunas de las variantes del virus puede comenzar a presentar síntomas entre 2 y 21 días después.

    Fiebre, fatiga, dolor muscular, dolores de cabeza y de garganta son los primeros síntomas. A estos suelen seguir vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupción cutánea y signos de insuficiencia renal y hepática, lo que facilita que se confunda con otras enfermedades como la gripe, la malaria, la fiebre tifoidea o la meningitis.

    Debido a la similitud de los síntomas, las pruebas no solo son necesarias para identificar con precisión la enfermedad, sino que “son esenciales para brindar el tratamiento adecuado”, explica la OMS.

    En casos menos frecuentes, los contagiados pueden presentar hemorragias internas y externas, como supuración de las encías y sangre en las heces, apuntan los CDC.

    De acuerdo con la OMS, los profesionales de la salud, los cuidadores y los familiares de los enfermos son quienes tienen más probabilidades de resultar contagiados.

    “En brotes anteriores de ébola, los niños pequeños infectados a través del contacto con cuidadores y familiares enfermos a menudo han sufrido una alta mortalidad”, recordó Save the Children.

    “Debido a la alta tasa de mortalidad del virus del ébola, muchos niños pueden perder a uno o ambos padres durante un brote y enfrentarse a la estigmatización, el aislamiento o el abandono”, añadió la organización.

    Un trabajador sanitario desinfecta una ambulancia en 2019.

    Fuente de la imagen, PATRICK MEINHARDT/AFP via Getty Images

    Pie de foto, El personal sanitario encabeza la lista de grupos con mayor riesgo de contraer el ébola, según la OMS.

    La prevención, el mejor arma

    Aunque ya se han desarrollado vacunas y tratamientos contra otras variantes del ébola, las autoridades y expertos consideran que el mejor remedio es la prevención. Por ello recomiendan medidas como:

    Evitar el contacto físico con personas sospechosas o confirmadas de padecer la enfermedad.

    No manipular cuerpos de fallecidos sin protección adecuada.

    Lavarse las manos con regularidad.

    En el caso particular de la cepa Bundibugyo, al no haber medicamentos aprobados, el tratamiento se basa en cuidados paliativos optimizados: control del dolor, manejo de infecciones, hidratación y nutrición.

    La atención temprana aumenta las probabilidades de supervivencia, afirman desde la OMS y el CDC.

    *con información de Sofia Ferreira Santos y James Gallagher

    raya gris

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  • Suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes aumenta en las Américas: OPS alerta sobre la necesidad urgente de prevención

    Suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes aumenta en las Américas: OPS alerta sobre la necesidad urgente de prevención

    Más de 18.000 personas de entre 10 y 24 años murieron por suicidio en la región en 2021; la tasa subió 38% en 21 años, con incrementos más rápidos entre las niñas y en el grupo de 10 a 14 años

    Washington, D.C., 20 de mayo de 2026 (OPS) – El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes en las Américas ha aumentado en las últimas dos décadas y se mantiene como la tercera causa de muerte entre quienes tienen 10 a 24 años, según un nuevo estudio publicado en The Lancet Regional Health – Americas.

    En 2021, 18.157 adolescentes y adultos jóvenes murieron por suicidio en la región. Aunque tres de cada cuatro defunciones por suicidio correspondieron a personas del sexo masculino, el incremento ha sido más rápido entre las mujeres. Además, el aumento más pronunciado se observó en el grupo más joven, de 10 a 14 años, lo que plantea una preocupación urgente para la salud pública.

    “El hecho de que la tasa de suicidio entre los jóvenes haya aumentado un 38% en poco más de dos décadas —frente a un aumento del 17% en la población general— es una señal de alerta”, afirmó el Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), doctor Jarbas Barbosa. “Debemos fortalecer las acciones de prevención, especialmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes, y garantizar que reciban apoyo a tiempo”, destacó.

    Múltiples factores prevenibles impulsan el aumento

    El artículo subraya que varios factores pueden estar asociados con este aumento, incluidos problemas de salud mental (depresión y ansiedad que aparecen cada vez a edades más tempranas), el consumo de sustancias, la exposición excesiva a entornos digitales y el ciberacoso, la presión social y el fácil acceso a medios letales.

    La evidencia también indica que muchos de estos factores son prevenibles o tratables, especialmente si se identifican de manera temprana.

    “El aumento de la mortalidad por suicidio entre los más jóvenes exige reforzar la detección temprana y las intervenciones en las escuelas y comunidades”, señaló Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la OPS. “Es necesario continuar ampliando el acceso a los servicios de salud mental y reforzando las acciones dirigidas a restringir el acceso a medios letales”.

    Basado en datos de las Estimaciones Mundiales de Salud de la Organización Mundial del a Salud (OMS) de 35 países entre 2000 y 2021, el estudio encontró que la tasa de mortalidad por suicidio en este grupo de edad (10-24 años) aumentó de 5,7 a 7,84 muertes por cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento anual promedio de 1,48%. Las tendencias variaron entre países y subregiones, pero el aumento fue generalizado, con niveles particularmente altos en América del Norte y en algunos países del Cono Sur.

    El estudio, elaborado por un grupo de especialistas de la OPS y de la Escuela de Medicina Renaissance de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York, señala además la necesidad de implementar programas escolares de promoción de la salud mental y habilidades socioemocionales, mejorar la identificación temprana y el seguimiento de personas en riesgo, y promover una cobertura responsable del suicidio en los medios de comunicación.

    Iniciativa regional para prevenir el suicidio

    Desde 2000, la tasa de mortalidad por suicidio en la población general de la región ha aumentado en más de un 17%, lo que convierte a las Américas en la única región del mundo donde esta tendencia sigue en alza.

    En respuesta a esta tendencia, la OPS lanzó en 2025 la Iniciativa para la Prevención del Suicidio en las Américas, orientada a apoyar a los países con intervenciones basadas en evidencia. La iniciativa busca fortalecer los planes nacionales, ampliar el acceso a servicios de salud mental y reducir el estigma en torno a estos temas.

    “El suicidio afecta a familias, comunidades y sociedades enteras, pero es prevenible”, añadió el doctor Barbosa. “Con compromiso político, inversión y colaboración entre sectores, podemos salvar vidas”.

  • “Cuando dos personas estamos escuchando la misma canción, nuestros corazones y nuestra actividad cerebral se sincronizan”

    “Cuando dos personas estamos escuchando la misma canción, nuestros corazones y nuestra actividad cerebral se sincronizan”

    Jesús Ramírez Bermúdez mirando a cámara y sonriendo.

    Fuente de la imagen, Gentileza Jesús Ramírez Bermúdez

    Pie de foto, El mexicano Jesús Ramírez Bermúdez es neuropsiquiatra y escritor.

    ¿Alguna vez te ha pasado de estar escuchando y cantando, quizás también bailando, una canción con alguien y sentir una conexión inexplicable, algo que te une profundamente?

    No lo imaginaste: sucedió en tu cerebro y en tu corazón.

    “Las artes, como la literatura y la música, ayudan a sincronizarnos entre personas”, dice el neuropsiquiatra y escritor mexicano Jesús Ramírez Bermúdez.

    “Cuando los dos estamos escuchando la misma canción o leyendo el mismo libro, la actividad de mis neuronas se sincroniza con la de tus neuronas”, agrega. Lo mismo ocurre con la actividad cardíaca.

    Ramírez Bermúdez lo sabe tanto por su trabajo como científico y clínico en la Unidad de Neuropsiquiatría del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, como por las investigaciones que realiza para sus libros.

    Su más reciente ensayo, “La melancolía creativa”, mezcla la historia de la medicina y psiquiatría con estudios actuales de neurociencia para desentrañar los vínculos justamente entre melancolía y creatividad.

    Allí, por ejemplo, afirma que “la melancolía atraviesa la historia de la cultura occidental: es un símbolo de la desilusión y el sufrimiento; un signo crítico que indica el desenlace de los disturbios colectivos y las limitaciones de todo esfuerzo civilizatorio. Pero también es un punto de partida de la travesía artística”.

    De esto y más habló Ramírez Bermúdez con BBC Mundo con motivo de sus charlas los días 20 y 21 de este mes en el festival Centroamérica Cuenta, que se realiza en Panamá.

    Conectoma humano

    En el mundo hay personas ciegas que experimentan alucinaciones visuales, pacientes con amnesia que tienen recuerdos falsos, gente (viva, claro) que asegura estar muerta.

    Ramírez Bermúdez se dedica a estudiar este tipo de casos clínicos, que a veces “van más allá del sentido común”, para comprender cómo se producen distintas enfermedades cerebrales o alteraciones mentales y de conducta.

    En concreto realiza estudios dentro de una corriente de investigación llamada conectoma humano.

    “Básicamente lo que trata de descifrar es la manera como esos 100.000 millones de neuronas que tenemos en nuestro cerebro se comunican, se integran, para crear una experiencia unificada de consciencia”, explicó en durante su viral charla del ciclo “Aprendemos Juntos” de BBVA.

    “Yo tengo la sensación de que soy una persona, un sujeto, un solo individuo. No tengo la sensación de que soy 100.000 millones de neuronas, además de muchas otras células que tengo en mi organismo. Entonces ¿cómo se crea esa unidad?”, agregó.

    Una mujer y un hombre juntos en un concierto bailando.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, “La creatividad no es el privilegio de unos cuantos: es la oportunidad de cada quien para convertir el día en un espacio de goce y reconciliación”, escribe Ramírez Bermúdez.

    Pero al neuropsiquiatra no solo le interesa esa conexión que ocurre a nivel individual, sino también interpersonal. De ahí su fascinación por la sincronización de neuronas y corazones que se da particularmente gracias al arte.

    El fenómeno incluso tiene una condición interesante. “Sucede solamente cuando los dos tenemos una disposición atencional, o sea cuando los dos utilizamos nuestra atención plena y activa”, le explica a BBC Mundo.

    En “La melancolía creativa” cita el caso extremo de una investigación que demostró que la sincronización cardíaca no ocurre, por ejemplo, si una de las personas está en estado vegetativo.

    El fenómeno también puede suceder a escala masiva: “Es lo que las bandas musicales buscan en un concierto: esa sincronización de cuando la gente toda está aplaudiendo o está bailando al ritmo de la música”.

    De hecho, dice, es satisfactorio para todos.

    “Ese es el regalo que yo creo que nos dan los músicos, los escritores, los artistas en general: esa posibilidad de sincronizarnos, de tener una experiencia estética colectiva y, por lo tanto, un horizonte de sentido compartido”, sostiene, para luego dar un paso más.

    Según Ramírez Bermúdez, esto nos da razones para tener esperanza.

    “Los artistas nos recuerdan cuáles son esas razones, aunque a veces lo hacen mediante la evocación de momentos en los que ellos no tuvieron razones para tener esperanza”, dice.

    “Esa es como la paradoja de la melancolía creativa”.

    La teoría de la bilis negra

    Aunque hoy la melancolía es principalmente un concepto cultural, en sus orígenes y durante más de 2.000 años perteneció al ámbito de la medicina.

    “El constructo médico de la melancolía surgió en una tradición más antigua que la filosofía aristotélica: la escuela de Hipócrates. El médico de Kos registró términos como la epilepsia, la frenitis, la letargia, la manía y, en fin, la melancolía”, escribe Ramírez Bermúdez.

    Personas en un concierto

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El arte nos da la posibilidad “de sincronizarnos, de tener una experiencia estética colectiva y, por lo tanto, un horizonte de sentido compartido”, dice el neuropsiquiatra.

    La palabra surge del griego, donde melas significa “negro” y colé quiere decir “bilis”.

    “El que nunca haya existido evidencia de una relación entre la clínica melancólica y el exceso de la bilis negra no impidió que esta teoría precientífica se extendiera en el tiempo y en el espacio”, afirma en su libro.

    Durante la entrevista, Ramírez Bermúdez explica que la melancolía se definía como “una forma de locura que en teoría tenía que ver con una acumulación patológica de bilis negra”.

    Entre sus síntomas estaba la tristeza, el miedo, la pérdida de sueño y apetito, y los delirios, así como también una faceta creativa.

    Tal era así que Aristóteles en su célebre “Problema XXX” pregunta: “¿Por qué razón todos aquéllos que han sido hombres de excepción, bien en lo que respecta a la filosofía o bien a la ciencia del Estado, la poesía o las artes, resultan ser claramente melancólicos, y algunos hasta el punto de hallarse atrapados por las enfermedades provocadas por la bilis negra?”.

    El término fue abandonado como diagnóstico médico recién en el siglo pasado, cuando fue sustituido por el concepto de depresión.

    En este punto al neuropsiquiatra mexicano le gusta aclarar que, aunque en el día a día se suelen utilizar de forma indistinta, la depresión y la tristeza no son lo mismo.

    Mujer pensativa en una habitación oscura y con su cuerpo iluminado por imágenes de colores.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, “Somos el lienzo de la melancolía”, escribe Ramírez Bermúdez. “En buena parte devenimos el resultado de nuestras nostalgias y anhelos”.

    La depresión, dice, es un síndrome clínico en el que existe una tristeza profunda permanente o duradera, entre otros síntomas, y que puede tener múltiples causas.

    En cambio, la tristeza “es un sentimiento de orden cotidiano, que experimentamos todos y que forma parte de nuestro repertorio habitual de emociones”.

    Suele tener una carga negativa pero, según Ramírez Bermúdez, “la tristeza tiene incontables lecciones que enseñarnos y una muy importante es que es transitoria”.

    “O sea, atravesamos el territorio de la tristeza, entramos y salimos para seguir adelante con nuestras vidas. A medida que hay nuevos contextos, nuevos pensamientos o nuevos proyectos, la tristeza digamos que nos abandona o nosotros abandonamos ese territorio”, continúa.

    “El lienzo de la melancolía”

    En “La divina comedia” de Dante Alighieri existe un infierno para aquellos que viven en “el aire dulce” de la melancolía, que suspiran durante toda la eternidad “en la charca negra”.

    Ramírez Bermúdez está muy lejos de esa oscura visión.

    “La relación entre las artes y la depresión le da a la melancolía la posibilidad de crear algo que recupere el sentido de vida”, dice.

    Por eso quiso dedicar un libro entero a la melancolía, más aún en la actual “epidemia del desencanto”, como él le llama.

    En la mismísima contratapa de su libro asegura: “Somos el lienzo de la melancolía: en buena parte devenimos el resultado de nuestras nostalgias y anhelos, de la lucha entre lo que quisimos ser y la conciencia de lo que realmente somos”.

    Y esto, como punto de partida para la creatividad, tiene un enorme poder.

    “La creatividad no es el privilegio de unos cuantos”, escribe. “Es la oportunidad de cada quien para convertir el día en un espacio de goce y reconciliación”.

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  • Qué tan preocupante es el brote de ébola que ya causó 139 muertes y se está propagando más rápido de lo que se pensaba, según la OMS

    Qué tan preocupante es el brote de ébola que ya causó 139 muertes y se está propagando más rápido de lo que se pensaba, según la OMS

    Un hombre, con mascarilla y camisa anaranjada, se lava las manos. A su lado hay una mujer con mascarilla, guantes azules y un traje amarillo especial. En el fondo se ven dos personas con mascarillas

    Fuente de la imagen, Jospin Mwisha / AFP via Getty Images)

    Pie de foto, Antes de entrar al hospital Kyeshero, en Goma, a los pacientes y visitantes se les pide lavarse las manos y se les toma la temperatura.

      • Autor, Redacción*
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Fecha de publicación

    • Tiempo de lectura: 8 min

    El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo este miércoles que el riesgo del actual brote de ébola en la República Democrática del Congo es alto a nivel regional, pero que todavía sigue siendo de baja preocupación a nivel mundial.

    El funcionario indicó que se estima que el brote ha dejado 139 muertos y 600 posibles infectados.

    También señaló que hay un riesgo mayor de transmisión debido a un significativo movimiento de la población en la zona donde se detectó el brote, una región en la que miles de personas han sido desplazadas por el conflicto armado.

    El comité de emergencia de la OMS advirtió que tomaría varios meses desarrollar una potencial vacuna para el virus ébola Bundibugyo.

    Aunque el gobierno del país centroafricano asegura que sus equipos sanitarios trabajan para contener la enfermedad, en las últimas horas se han encendido las alarmas debido a la confirmación de nuevos casos en la provincia de Kivu del Norte y en la ciudad de Goma, fuera de la provincia de Ituri, donde el pasado 24 de abril se reportó el primer contagio.

    La propagación de la enfermedad también ha sido verificada por organismos independientes, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que informaron sobre dos casos y una muerte en la vecina Uganda.

    Ghebreyesus había expresado el martes su preocupación por “la magnitud y la velocidad” del brote, al que calificó como una emergencia internacional.

    Al mismo tiempo, fuentes de la OMS dijeron que los casos podrían estar propagándose más rápido de lo que se pensaba originalmente.

    En cualquier caso, la declaración de una emergencia de salud pública de importancia internacional por parte de la OMS no significa que nos encontremos en las etapas iniciales de una pandemia al estilo del covid.

    El riesgo que el ébola representa para el mundo entero sigue siendo ínfimo. Incluso durante el brote de 2014-2016 solo se registraron un puñado de casos fuera de África y la mayoría correspondían a trabajadores sanitarios que se habían ofrecido como voluntarios para prestar ayuda.

    “No obstante, esto refleja que la situación es lo suficientemente compleja como para requerir coordinación internacional”, afirmó la doctora Amanda Rojek, del Instituto de Ciencias de las Pandemias de la Universidad de Oxford.

    La República Democrática del Congo cuenta con una amplia experiencia en el manejo de brotes de ébola, y la respuesta es “significativamente más sólida hoy que hace una década”, afirmó por su parte la doctora Daniela Manno, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

    Si este brote logra contenerse rápidamente o si, por el contrario, se descontrola hasta convertirse en una repetición de lo ocurrido hace poco más de una década, dependerá de la respuesta que se dé ahora.

    Un trabajador de la salud hace una revisión con un termómetro digital a una persona.

    Fuente de la imagen, Badru KATUMBA / AFP via Getty Images

    Pie de foto, Las autoridades de la República Democrática del Congo afirman estar trabajando para controlar el brote, pero el mismo se ha extendido a otras zonas del país.

    La situación actual

    Aunque el actual brote todavía no se considera una epidemia, son varias las razones que preocupan a las autoridades y a los expertos sanitarios.

    El primero es que los casos se han producido en una zona del mundo donde se registra una guerra civil, lo cual complica su detección y combate.

    “El brote de ébola representa una nueva crisis masiva que se suma a una situación ya de por sí difícil (…) Se produce en una zona de conflicto, una zona de crisis humanitaria, con cientos de miles de personas desplazadas y sistemas de salud ya gravemente comprometidos”, advirtió Greg Ranm, director de la organización Save the Children.

    Cinco millones de personas, entre ellas unos 2,5 millones de niños, se encuentran desplazadas internamente, mientras que 15 millones más necesitan asistencia humanitaria, de acuerdo con la organización.

    Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, se agarra sus lentes mientras habla.

    Fuente de la imagen, FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images

    Pie de foto, El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se ha mostrado alarmado por la velocidad con la que se está propagando la enfermedad.

    La segunda razón es que la cepa causante, la Bundibugyo, es de la que menos información se tiene.

    “El virus Bundibugyo es el descubierto más recientemente. Fue hallado en 2007 y causa la muerte en aproximadamente el 30% de las personas que lo contraen”, apuntaron los CDC.

    Por su parte, la OMS, en un comunicado publicado el sábado, advirtió que las tasas de letalidad en los dos últimos brotes notificados en Uganda y la República Democrática del Congo en 2007 y 2012 “oscilaron entre aproximadamente el 30% y el 50%”.

    Entre 2014 y 2016 se registró el mayor brote de ébola hasta el momento, el cual dejó 28.600 personas contagiadas en África Occidental y 11.308 fallecidos, según datos de los CDC.

    La cuestión ahora es que “no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico para el virus Bundibugyo”, alertó Alimuddin Zumla, profesor de enfermedad infecciosas de la University College London, en un artículo publicado en The Conversation.

    Además, las pruebas para determinar si alguien está infectado no parecen ser muy eficaces. Los resultados iniciales del brote dieron negativo para el virus del ébola y se necesitaron otras más sofisticadas.

    “Lidiar con Bundibugyo es una de las preocupaciones más importantes” en este brote, afirmó a la BBC Trudie Lang, profesora de la Universidad de Oxford y jefa de la Red Global de Salud.

    Para reducir los riesgos de que el brote se convierta en una epidemia, la OMS ha pedido a las autoridades de la República Democrática del Congo y Uganda, así como las de la vecina Ruanda, reforzar la vigilancia sanitaria fronteriza.

    Por su parte, países como EE.UU. han pedido a sus ciudadanos evitar viajar a la zona y también han prohibido la entrada de su territorio a personas que hayan estado en la República Democrática del Congo y Uganda en las últimas semanas.

    Cinco décadas de dudas

    El ébola es una enfermedad “grave, a menudo mortal, que afecta a los seres humanos y a otros primates”, se lee en la página web de la OMS.

    El virus se transmite a las personas a partir de animales salvajes —como murciélagos frugívoros, puercoespines, chimpancés y otros primates— y “luego se propaga en la población humana a través del contacto directo con la sangre, las secreciones, los órganos u otros fluidos corporales de las personas infectadas, y con superficies y materiales (por ejemplo, ropa de cama, ropa) contaminados con estos fluidos”, agrega el organismo dependiente de Naciones Unidas.

    La afección fue descubierta en 1976 en la República Democrática del Congo, entonces conocida como Zaire, en la cuenca del río Ébola, de allí su nombre.

    Desde su detección, los científicos han identificado al menos seis cepas distintas, de las cuales cuatro afectan a las personas, entre ellas la Bundibugyo, según los CDC.

    Sin embargo, cinco décadas y alrededor de 40 brotes después todavía hoy hay más dudas que certezas sobre él.

    Así, por ejemplo, los científicos sospechan que los murciélagos frugívoros (murciélagos de la fruta) son huéspedes naturales del virus, pero no están 100% seguros.

    Una enfermera vacuna a una persona contra el ébola.

    Fuente de la imagen, AUGUSTIN WAMENYA/AFP via Getty Images

    Pie de foto, En los últimos años se han desarrollado vacunas contra algunas cepas del ébola, pero no en contra de la que actualmente se está propagando.

    Síntomas y grupos de riesgo

    Una persona que ha estado en contacto con algunas de las variantes del virus puede comenzar a presentar síntomas entre 2 y 21 días después.

    Fiebre, fatiga, dolor muscular, dolores de cabeza y de garganta son los primeros síntomas. A estos suelen seguir vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupción cutánea y signos de insuficiencia renal y hepática, lo que facilita que se confunda con otras enfermedades como la gripe, la malaria, la fiebre tifoidea o la meningitis.

    Debido a la similitud de los síntomas, las pruebas no solo son necesarias para identificar con precisión la enfermedad, sino que “son esenciales para brindar el tratamiento adecuado”, explica la OMS.

    En casos menos frecuentes, los contagiados pueden presentar hemorragias internas y externas, como supuración de las encías y sangre en las heces, apuntan los CDC.

    De acuerdo con la OMS, los profesionales de la salud, los cuidadores y los familiares de los enfermos son quienes tienen más probabilidades de resultar contagiados.

    “En brotes anteriores de ébola, los niños pequeños infectados a través del contacto con cuidadores y familiares enfermos a menudo han sufrido una alta mortalidad”, recordó Save the Children.

    “Debido a la alta tasa de mortalidad del virus del ébola, muchos niños pueden perder a uno o ambos padres durante un brote y enfrentarse a la estigmatización, el aislamiento o el abandono”, añadió la organización.

    Un trabajador sanitario desinfecta una ambulancia en 2019.

    Fuente de la imagen, PATRICK MEINHARDT/AFP via Getty Images

    Pie de foto, El personal sanitario encabeza la lista de grupos con mayor riesgo de contraer el ébola, según la OMS.

    La prevención, el mejor arma

    Aunque ya se han desarrollado vacunas y tratamientos contra otras variantes del ébola, las autoridades y expertos consideran que el mejor remedio es la prevención. Por ello recomiendan medidas como:

    Evitar el contacto físico con personas sospechosas o confirmadas de padecer la enfermedad.

    No manipular cuerpos de fallecidos sin protección adecuada.

    Lavarse las manos con regularidad.

    En el caso particular de la cepa Bundibugyo, al no haber medicamentos aprobados, el tratamiento se basa en cuidados paliativos optimizados: control del dolor, manejo de infecciones, hidratación y nutrición.

    La atención temprana aumenta las probabilidades de supervivencia, afirman desde la OMS y el CDC.

    *con información de Sofia Ferreira Santos y James Gallagher

    raya gris

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  • “La tristeza tiene incontables lecciones que enseñarnos y una muy importante es que es transitoria”

    “La tristeza tiene incontables lecciones que enseñarnos y una muy importante es que es transitoria”

    Jesús Ramírez Bermúdez mirando a cámara y sonriendo.

    Fuente de la imagen, Gentileza Jesús Ramírez Bermúdez

    Pie de foto, El mexicano Jesús Ramírez Bermúdez es neuropsiquiatra y escritor.

    ¿Alguna vez te ha pasado de estar escuchando y cantando, quizás también bailando, una canción con alguien y sentir una conexión inexplicable, algo que te une profundamente?

    No lo imaginaste: sucedió en tu cerebro y en tu corazón.

    “Las artes, como la literatura y la música, ayudan a sincronizarnos entre personas”, dice el neuropsiquiatra y escritor mexicano Jesús Ramírez Bermúdez.

    “Cuando los dos estamos escuchando la misma canción o leyendo el mismo libro, la actividad de mis neuronas se sincroniza con la de tus neuronas”, agrega. Lo mismo ocurre con la actividad cardíaca.

    Ramírez Bermúdez lo sabe tanto por su trabajo como científico y clínico en la Unidad de Neuropsiquiatría del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, como por las investigaciones que realiza para sus libros.

    Su más reciente ensayo, “La melancolía creativa”, mezcla la historia de la medicina y psiquiatría con estudios actuales de neurociencia para desentrañar los vínculos justamente entre melancolía y creatividad.

    Allí, por ejemplo, afirma que “la melancolía atraviesa la historia de la cultura occidental: es un símbolo de la desilusión y el sufrimiento; un signo crítico que indica el desenlace de los disturbios colectivos y las limitaciones de todo esfuerzo civilizatorio. Pero también es un punto de partida de la travesía artística”.

    De esto y más habló Ramírez Bermúdez con BBC Mundo con motivo de sus charlas los días 20 y 21 de este mes en el festival Centroamérica Cuenta, que se realiza en Panamá.

    Conectoma humano

    En el mundo hay personas ciegas que experimentan alucinaciones visuales, pacientes con amnesia que tienen recuerdos falsos, gente (viva, claro) que asegura estar muerta.

    Ramírez Bermúdez se dedica a estudiar este tipo de casos clínicos, que a veces “van más allá del sentido común”, para comprender cómo se producen distintas enfermedades cerebrales o alteraciones mentales y de conducta.

    En concreto realiza estudios dentro de una corriente de investigación llamada conectoma humano.

    “Básicamente lo que trata de descifrar es la manera como esos 100.000 millones de neuronas que tenemos en nuestro cerebro se comunican, se integran, para crear una experiencia unificada de consciencia”, explicó en durante su viral charla del ciclo “Aprendemos Juntos” de BBVA.

    “Yo tengo la sensación de que soy una persona, un sujeto, un solo individuo. No tengo la sensación de que soy 100.000 millones de neuronas, además de muchas otras células que tengo en mi organismo. Entonces ¿cómo se crea esa unidad?”, agregó.

    Una mujer y un hombre juntos en un concierto bailando.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, “La creatividad no es el privilegio de unos cuantos: es la oportunidad de cada quien para convertir el día en un espacio de goce y reconciliación”, escribe Ramírez Bermúdez.

    Pero al neuropsiquiatra no solo le interesa esa conexión que ocurre a nivel individual, sino también interpersonal. De ahí su fascinación por la sincronización de neuronas y corazones que se da particularmente gracias al arte.

    El fenómeno incluso tiene una condición interesante. “Sucede solamente cuando los dos tenemos una disposición atencional, o sea cuando los dos utilizamos nuestra atención plena y activa”, le explica a BBC Mundo.

    En “La melancolía creativa” cita el caso extremo de una investigación que demostró que la sincronización cardíaca no ocurre, por ejemplo, si una de las personas está en estado vegetativo.

    El fenómeno también puede suceder a escala masiva: “Es lo que las bandas musicales buscan en un concierto: esa sincronización de cuando la gente toda está aplaudiendo o está bailando al ritmo de la música”.

    De hecho, dice, es satisfactorio para todos.

    “Ese es el regalo que yo creo que nos dan los músicos, los escritores, los artistas en general: esa posibilidad de sincronizarnos, de tener una experiencia estética colectiva y, por lo tanto, un horizonte de sentido compartido”, sostiene, para luego dar un paso más.

    Según Ramírez Bermúdez, esto nos da razones para tener esperanza.

    “Los artistas nos recuerdan cuáles son esas razones, aunque a veces lo hacen mediante la evocación de momentos en los que ellos no tuvieron razones para tener esperanza”, dice.

    “Esa es como la paradoja de la melancolía creativa”.

    La teoría de la bilis negra

    Aunque hoy la melancolía es principalmente un concepto cultural, en sus orígenes y durante más de 2.000 años perteneció al ámbito de la medicina.

    “El constructo médico de la melancolía surgió en una tradición más antigua que la filosofía aristotélica: la escuela de Hipócrates. El médico de Kos registró términos como la epilepsia, la frenitis, la letargia, la manía y, en fin, la melancolía”, escribe Ramírez Bermúdez.

    Personas en un concierto

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El arte nos da la posibilidad “de sincronizarnos, de tener una experiencia estética colectiva y, por lo tanto, un horizonte de sentido compartido”, dice el neuropsiquiatra.

    La palabra surge del griego, donde melas significa “negro” y colé quiere decir “bilis”.

    “El que nunca haya existido evidencia de una relación entre la clínica melancólica y el exceso de la bilis negra no impidió que esta teoría precientífica se extendiera en el tiempo y en el espacio”, afirma en su libro.

    Durante la entrevista, Ramírez Bermúdez explica que la melancolía se definía como “una forma de locura que en teoría tenía que ver con una acumulación patológica de bilis negra”.

    Entre sus síntomas estaba la tristeza, el miedo, la pérdida de sueño y apetito, y los delirios, así como también una faceta creativa.

    Tal era así que Aristóteles en su célebre “Problema XXX” pregunta: “¿Por qué razón todos aquéllos que han sido hombres de excepción, bien en lo que respecta a la filosofía o bien a la ciencia del Estado, la poesía o las artes, resultan ser claramente melancólicos, y algunos hasta el punto de hallarse atrapados por las enfermedades provocadas por la bilis negra?”.

    El término fue abandonado como diagnóstico médico recién en el siglo pasado, cuando fue sustituido por el concepto de depresión.

    En este punto al neuropsiquiatra mexicano le gusta aclarar que, aunque en el día a día se suelen utilizar de forma indistinta, la depresión y la tristeza no son lo mismo.

    Mujer pensativa en una habitación oscura y con su cuerpo iluminado por imágenes de colores.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, “Somos el lienzo de la melancolía”, escribe Ramírez Bermúdez. “En buena parte devenimos el resultado de nuestras nostalgias y anhelos”.

    La depresión, dice, es un síndrome clínico en el que existe una tristeza profunda permanente o duradera, entre otros síntomas, y que puede tener múltiples causas.

    En cambio, la tristeza “es un sentimiento de orden cotidiano, que experimentamos todos y que forma parte de nuestro repertorio habitual de emociones”.

    Suele tener una carga negativa pero, según Ramírez Bermúdez, “la tristeza tiene incontables lecciones que enseñarnos y una muy importante es que es transitoria”.

    “O sea, atravesamos el territorio de la tristeza, entramos y salimos para seguir adelante con nuestras vidas. A medida que hay nuevos contextos, nuevos pensamientos o nuevos proyectos, la tristeza digamos que nos abandona o nosotros abandonamos ese territorio”, continúa.

    “El lienzo de la melancolía”

    En “La divina comedia” de Dante Alighieri existe un infierno para aquellos que viven en “el aire dulce” de la melancolía, que suspiran durante toda la eternidad “en la charca negra”.

    Ramírez Bermúdez está muy lejos de esa oscura visión.

    “La relación entre las artes y la depresión le da a la melancolía la posibilidad de crear algo que recupere el sentido de vida”, dice.

    Por eso quiso dedicar un libro entero a la melancolía, más aún en la actual “epidemia del desencanto”, como él le llama.

    En la mismísima contratapa de su libro asegura: “Somos el lienzo de la melancolía: en buena parte devenimos el resultado de nuestras nostalgias y anhelos, de la lucha entre lo que quisimos ser y la conciencia de lo que realmente somos”.

    Y esto, como punto de partida para la creatividad, tiene un enorme poder.

    “La creatividad no es el privilegio de unos cuantos”, escribe. “Es la oportunidad de cada quien para convertir el día en un espacio de goce y reconciliación”.

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