Washington, D.C. y La Paz, Bolivia, 29 de septiembre de 2026 (OPS/OMS)– Bolivia participó este martes en el lanzamiento del Plan Andino de Salud y Cambio Climático 2026–2031, una iniciativa regional que reafirma el compromiso de los países andinos para avanzar hacia sistemas de salud más resilientes frente al cambio climático y fortalecer la protección de las poblaciones más vulnerables.
El acto se desarrolló en la sede de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Washington, D.C., en el marco del *63.º Consejo Directivo de la OPS, y contó con la participación de la ministra de Salud y Deportes de Bolivia, Marcela Tatiana Flores Zambrana, junto a sus pares de salud de Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. La apertura estuvo a cargo del director de la OPS, Jarbas Barbosa, y del secretario ejecutivo del Organismo Andino de Salud–Convenio Hipólito Unanue (ORAS-CONHU), Fernando Araos Dattoli.
El Plan fue presentado como un marco de cooperación entre los seis países andinos para proteger la salud frente al cambio climático, bajo un enfoque que reconoce que los riesgos sanitarios requieren soluciones integradas y una respuesta coordinada entre países y sectores.
Entre sus prioridades se encuentra el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, monitoreo y alerta temprana, con el objetivo de anticipar los impactos de los eventos climáticos sobre la salud y mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios. En esa línea, Bolivia plantea avanzar en mecanismos estandarizados de indicadores climáticos y de salud, además de profundizar el intercambio regional de información.
El enfoque regional también parte del reconocimiento de la relación estrecha entre la salud de las personas, los ecosistemas y las condiciones ambientales, reforzando la necesidad de respuestas integradas que permitan proteger especialmente a los grupos más expuestos a los efectos de la crisis climática. El documento boliviano subraya que la salud humana está vinculada a la salud de los ecosistemas, los recursos hídricos, el aire limpio y la soberanía alimentaria.
Para Bolivia, la agenda tiene particular relevancia. En 2024, más de 12 millones de hectáreas fueron afectadas por incendios, una superficie equivalente a la de Honduras. El documento técnico boliviano advierte que estos eventos extremos y la degradación ambiental asociada al cambio climático afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables y profundizan desigualdades sociales y de género.
La vulnerabilidad climática del país también presenta una fuerte dimensión territorial. De acuerdo con el Mapa Nacional de Vulnerabilidad Actual al Cambio Climático citado en el documento, 61 municipios bolivianos presentan una vulnerabilidad integral “muy alta” y 139 una vulnerabilidad “alta”. En conjunto, casi el 60% de los municipios del país requiere intervenciones prioritarias en materia de adaptación y resiliencia.
El Plan Andino establece tres grandes líneas de acción: posicionamiento político; información y capacidad de respuesta; y adaptación y mitigación. Entre sus prioridades figura avanzar hacia la integración de la salud en las políticas de cambio climático, fortalecer alianzas estratégicas y desarrollar sistemas de alerta temprana y mecanismos estandarizados de monitoreo de indicadores climáticos y sanitarios.
Bolivia viene trabajando con la cooperación de la OPS, en esa línea, en una mayor articulación con el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología para fortalecer los servicios climáticos aplicados a la salud. El planteamiento nacional también promueve un mayor intercambio de información entre los países, bajo la premisa de que los riesgos climáticos y sanitarios trascienden las fronteras y requieren respuestas coordinadas.
Otro de los ejes será la transformación de los sistemas sanitarios para hacerlos más resilientes, inclusivos y sostenibles, aprovechando el intercambio de experiencias entre países que comparten condiciones geográficas, sociales y epidemiológicas similares.
La posición que Bolivia llevó al encuentro parte de una definición central: la crisis climática es también una crisis de salud pública. Bajo ese enfoque, el país plantea profundizar el trabajo intersectorial, subregional y multilateral para reducir los riesgos sanitarios derivados del cambio climático y fortalecer la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.
El lanzamiento incluyó intervenciones de las autoridades de salud de los seis países que integran la iniciativa andina.

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