Baresi te quitará esa pelota… (Último tango, opinión)

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Uno tiene la película guardada en algún lugar del cerebro, ni se acuerda de ella, de pronto llega la noticia, dura, fría, inesperada, “murió Baresi”, y la mente empieza a pasarle el filme: los partidos, las jugadas, los recuerdos… Pensamos: nada nos une a Franco Baresi, nunca lo vimos personalmente, sin embargo, asumimos su fallecimiento con pena, respeto y recogimiento, casi con familiaridad. Pero sí nos une algo: el fútbol, la admiración, el haberlo visto en tantos encuentros mundialistas, en esos domingos a la mañana en que nos levantábamos temprano porque el Calcio era la meca del fútbol y todos los grandes cracs militaban en la Serie A. Ni se hablaba de Premier League, no existía. Ni de liga española. Todo era Italia

Allí estaban Maradona, Platini, Gullit, Van Basten, Zico, Junior, Paolo Rossi, Passarella, Sócrates, Michael Laudrup, Rummenigge, Matthaüs, Falcao, Batistuta… 

Franco Baresi Foto:EFE

Frente a semejante constelación extranjera emergía la figura defensiva nacional de Baresi

Un coloso. De haber estado en este tiempo amargo de la Azzurra, él solo hubiese llevado a Italia a los tres mundiales que faltó. 

Teniendo una figura de tal categoría guiando ya un equipo es competitivo. 

Los unió a todos: a Beckenbauer, a Passarella, a Puyol, a Maldini, a Laurent Blanc, a Cannavaro… A todos los grandes del puesto. 

Paolo Maldini, exfutbolista. Foto:EFE

Franco Baresi, muerto este viernes en Milán a los 66 años, puede llevarse con él el título de mejor zaguero de la historia. Se lo ha ganado. 

Eso también. No de Italia, del fútbol. Pese a que en este juego casi todos opinamos distinto, lo suyo es unánime: fue el defensor perfecto y está en el 99 por ciento de los equipos ideales que se conforman.

Había nacido zaguero centro. Con apenas 1,76 y 70 kilos tenía todo: seguridad, firmeza, intuición de marca, clase, determinación, anticipo, velocidad, colocación, salto, viveza, instinto defensivo… Tiempista fabuloso, si un atacante era demasiado veloz, trazaba una bisectriz, cortaba camino y lo encontraba al llegar al área, ahí lo desarmaba. 

Franco Baresi Foto:EFE

La mirada fija en la pelota, si el rival la adelantaba diez centímetros de más, ya era suya. Gerd Müller decía que el goleador en el área no puede permitirse demoras.

“Lo haces rápido o ya no lo haces”. Y era una flecha. Baresi lo mismo, pero como último hombre.

Fenomenal yendo al piso para interceptar remates o trabar a los delanteros sin cometer penal, era de esos defensas que si te acercas a menos de un metro y medio, deja la pelota y andate. 

Franco Baresi Foto:EFE

En el salto ganaba siempre con la astucia de tocar lo justo al atacante para moverlo y desacomodarlo. Todos los secretos del puesto estaban dentro suyo. Monstruo absoluto del juego. 

Era un manual en sí mismo. Un soldado cuya misión era que no le metieran goles al Milan. Y en 714 partidos y 19 temporadas debe haber evitado miles. Más que los arqueros. 

Aunque hacía dupla con Paolo Maldini, que también era un fuera de serie, era Baresi el líder absoluto de los dos Milan que dominaron Europa, el de Arrigo Sacchi y el de Fabio Capello.

Franco Baresi Foto:EFE

Ganó seis Scudettos cuando era una proeza ganarle un Scudetto a la Juventus legendaria, al Napoli de Diego y Careca, a la Roma de Falcao y Aldair. Le sumó tres Champions. Siempre siendo capitán y protagonista esencial, decisivo. Eterna será la discusión de si fue campeón mundial o no en España 82, porque no entró ni un minuto. 

Pero si hay un allenatore al que no se le puede discutir es Enzo Bearzot, el sensacional conductor de Italia en los Mundiales de 1978, 82 y 86. El hombre de la pipa alineó a Bergomi, Gentile, Scirea, Collovati y Cabrini. Baresi tuvo que mirar todo el torneo desde el banco. Increíble.

Franco Baresi Foto:EFE

A diferencia de Claudio Gentile (excepcional en el uno contra uno, aunque desmesuradamente sucio), Baresi no necesitaba pegar. Ni necesitaba ni le gustaba. Era firme, no leñero, igualito a Bobby Moore, no te daba una patada. Dos expulsiones en 799 salidas al campo, contando Milan e Italia, son nada. 

Quien logró sacarlo de quicio fue el Turco Asad en la final Intercontinental de 1994 entre Vélez y el Milan. ¡Mascalzone…! ¡Maledetto…! ¡Porca miseria…! gritaba Baresi. 

El Turco lo volvió loco con sus mañas, su potencia y su guapeza. Carlitos Bianchi, goleador legendario, sabía de marcas. Y lo instruyó: “Si vas de frente, te anticipa y te la saca, ponele el culo y aguantalo, no lo dejés acercar a la pelota”. 

Carlos Bianchi Foto:Efe. Archivo EL TIEMPO

Asad, ancho como un camión, le metía el cuerpo, protegía la bola con su voluminosa humanidad y luego se daba vuelta y encaraba con todo. 

Así fue la figura de la cancha, marcó un gol decisivo para la victoria de Vélez Sarsfield y se ganó el Toyota Corolla al mejor jugador del partido. Única vez que vimos perdidoso al fenómeno italiano.

Pese a los avances médicos, todavía hoy una operación de menisco demanda dos o tres meses de inactividad para un futbolista. 

En el Mundial 94, Baresi protagonizó un caso sensacional. El 23 de junio, en el segundo partido de Italia, ante Noruega, Il Capitano salió lesionado en el minuto 49. Se rompió un menisco. 

Franco Baresi Foto:EFE

El DT Arrigo Sacchi lo consideró una pérdida gravísima para las aspiraciones del equipo. Dos días después Baresi fue operado en Nueva York en medio del torneo y ya todos lo despidieron del Mundial. 

Pero, en un hecho que aún causa asombro a los médicos, el 17 de julio disputó la final ante Brasil, siendo uno de los puntales de Italia. Tan puntal que se puso a Bebeto y Romario en el bolsillo del pantalón. Fue un milagro. 

“Me operaron rápido y después hice un poco de gimnasia y de carrera. Realicé dos entrenamientos en los dos días previos a la final. No me sentía seguro de jugar. Sacchi tampoco sabía si arriesgar o no conmigo en un partido así. Pero descalificaron a Costacurta (tenía dos amarillas), hubo un par de lesiones, y a Sacchi no le quedó otra alternativa”, recordó Baresi en el diario El País, de Madrid, el 2 de noviembre de 2009, en nota con Diego Torres.

Franco Baresi Foto:EFE

Tras aquella final en Los Ángeles, Romario reconoció: “Baresi fue el rival más fuerte al que me he enfrentado, el más difícil de superar”. Y Maradona lo definió como “el mejor defensor que me marcó”. Dentro del campo era un león, afuera un muchacho tímido y humilde.

De entre las centenares de muestras de pesar elegimos la de Clarence Seedorf, compañero de lucha en el Milan aunque no compartió vestuario con el fantástico capitán, pero lo trató mucho en sus diez años por la vinculación de Franco con el club (era vicepresidente).

“Estoy sin palabras. Franco Baresi, leyenda del fútbol, gran hombre y capitán inolvidable, nos ha dejado demasiado pronto. No hace falta contar tu impacto: tu historia habla por sí sola. Has sido y seguirás siendo un símbolo eterno de liderazgo, lealtad, elegancia y clase”.

Franco Baresi Foto:EFE

 Todos apuntaron a su personalidad sencilla y caballeresca. Igual, la primera ministra Giorgia Meloni: “Italia pierde no solo a uno de los más grandes campeones de su historia deportiva, sino también a un ejemplo de lealtad, seriedad y dedicación. Vistió los mismos colores durante toda su carrera, viviendo la lealtad como un valor y el brazalete como una responsabilidad. Demostró que es posible convertirse en leyenda sin dejar nunca de ser un referente, dentro y fuera del campo”.

Nos pasó con Beckenbauer, con Gerd Müller, con Bobby Charlton, con Eusebio, con Gigi Riva, ahora con Baresi… Estaban lejos, pero nos eran cercanos por grandeza, por dimensión humana. No hay estadísticas para eso, sin embargo, cuánta tenían…

Último tango

Jorge Barraza

Para EL TIEMPO

@JorgeBarrazaOK

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