Author: rb809rb

  • Máxima tensión en Honduras: grupos oficialistas irrumpen en centros y tratan de ocultar el recuento

    Máxima tensión en Honduras: grupos oficialistas irrumpen en centros y tratan de ocultar el recuento

    Entraron de golpe, sin aviso, como un grupo organizado que sabía exactamente lo que quería hacer. Seis hombres, con camisetas rojas y negras con un mismo nombre estampado en grande en varias de ellas: «Rixi». Algunos iban con gorras, otros con pañuelos en el brazo, y todos avanzaban formando un cerco sobre el aula donde estábamos periodistas y observadores internacionales. Era el centro de votación 10565 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, un punto clave en Tegucigalpa. Apenas cruzaron la puerta empezaron los gritos: «Fuera de Honduras», «No queremos extranjeros», «Aquí nadie mira el conteo». La orden era directa y hostil, dirigida a quienes habíamos llegado para documentar el cierre y el recuento.

    Los observadores, algunos acreditados por misiones internacionales, otros independientes, intentaron explicar que tenían derecho a permanecer en el aula. No hubo espacio para diálogo. Uno de los hombres dio un empujón a un periodista que grababa con el móvil. Otro empezó a cerrar el acceso desde afuera. En cuestión de segundos, la sala quedó bajo su control. Nosotros, presionados hacia el pasillo, quedamos encerrados.

    Aquel grupo no actuaba por cuenta propia. Obedecía al aparato del oficialismo. Las camisetas con el nombre de Rixi Moncada, candidata del partido Libre y figura estrechamente ligada a la presidenta Xiomara Castro, eran un mensaje en sí mismas. A lo largo del día, Rixi ya había declarado que iba ganando, incluso antes de que empezara el recuento en buena parte del país. Para la oposición, eso se ha vivido como la señal de una estrategia más amplia: administrar el caos, expulsar a los testigos y blindar los espacios donde se cuentan los votos.

    La expulsión forzosa de observadores y prensa agravó ese temor. La presencia de un grupo organizado, alineado con el partido en el poder y dispuesto a forzar físicamente la salida de cualquier mirada independiente, convirtió el recuento de este centro en un proceso totalmente opaco. Lo ocurrido encaja, además, con las advertencias que los partidos opositores llevan días repitiendo: que ciertos sectores del oficialismo podrían empujar el proceso hacia una deriva en la que el caos funcione como herramienta para legitimar un resultado cerrado desde arriba.

    La presidenta de mesa, del opositor Partido Nacional, estaba visiblemente alterada

    Explicó que ese grupo la había obligado a cerrar la urna antes del horario oficial, dejando a decenas de hondureños sin posibilidad de votar. Yo mismo vi cómo una mujer vestida de rojo, del mismo grupo, se le acercaba con el móvil en alto, grabándola y exigiendo que cerrara el centro de inmediato. Eran las 17.40. El Consejo Nacional Electoral había ampliado la votación hasta las 18.00 por los retrasos en la entrega de material y en la apertura de los colegios, pero aun así la presionaron para detener el proceso antes de tiempo.

    Momentos antes había estado en la misma universidad el favorito en las encuestas, Salvador Nasralla, candidato del Partido Liberal. Denunció que forzar el cierre anticipado de un centro es un delito electoral y señaló directamente al oficialismo. «Están tratando de cerrar los colegios antes de lo que ordenan las autoridades, y eso es ilegal», dijo. Según su equipo, un grupo vinculado a Libre intentó impedirle el acceso al aula donde ya se había clausurado la urna. Nasralla los increpó, reclamó que se respetara la ampliación del horario y el grupo terminó retirándose.

    Esta tensión en el cierre decía mucho en una jornada ya marcada por fallos técnicos, aperturas tardías, urnas que no cuadran y un sistema biométrico que se cayó en numerosos centros. Desde las primeras horas, miles de votantes se enfrentaron a colas interminables y mesas sin material. En varios colegios de Tegucigalpa, la apertura se retrasó más de dos horas. La desorganización, lejos de resolverse con el paso del día, fue aumentando.

    Por eso lo ocurrido en el 10565 no era un incidente aislado, sino un síntoma de tensión alimentada desde el oficialismo. En un país con un historial reciente de crisis poselectorales, la irrupción violenta de un grupo partidista, la expulsión de observadores y la proclamación anticipada de victoria de la candidata oficialista alimentan la sensación de que la línea entre una elección desordenada y una elección intervenida era borrosa.

    Las irregularidades se habían acumulado desde la mañana y formaban ya un telón de fondo, la verdad, inquietante. El sistema biométrico falló en numerosos centros, obligando a permitir el voto sin validación de huellas o fotografía. Varias urnas abrieron con retrasos de más de dos horas porque no había material básico y en algunos colegios los votos registrados digitalmente no coincidían con las papeletas físicas. Cada presidente de mesa aplicó criterios distintos ante los fallos técnicos, lo que generó decisiones contradictorias y aumentó la desconfianza. A ello se sumaron intentos documentados de cierre anticipado de urnas incluso después de la ampliación oficial del horario, además de activistas del oficialismo moviéndose dentro de los recintos para presionar a miembros de mesa y votantes.

    Ese ambiente alimentó un temor real entre la oposición y también entre no pocos observadores internacionales: que Honduras estuviera asomándose a una deriva parecida a la de Venezuela, con un proceso electoral desbordado por el caos y controlado por un solo bloque político. La proclamación anticipada de victoria por parte de Rixi, la entrada de grupos afines en centros estratégicos y la expulsión de testigos en momentos críticos ahondaron esa preocupación antes de un recuento total.

  • El heredero de Trump se decide en la guerra de Ucrania: Vance o Rubio

    El heredero de Trump se decide en la guerra de Ucrania: Vance o Rubio

    Era el penúltimo domingo de noviembre por la tarde y en la misión estadounidense de Ginebra el ambiente estaba ya muy cargado. La delegación ucraniana llegaba exhausta después de dos largos días de presiones del secretario del Ejército de los Estados Unidos, Dan Driscoll, un amigo íntimo de J. D. Vance desde sus años en Yale. Este había venido repitiendo con dureza el mismo mensaje: aceptar antes de Acción de Gracias el plan de 28 puntos para la paz de la Casa Blanca –renunciar a la provincia del Dombás, un límite al tamaño de las fuerzas armadas ucranianas y veto total de entrada a la OTAN– o arriesgarse a la ira de Donald Trump y quedar a su suerte en el conflicto. Tenían de plazo hasta el jueves 27 de noviembre, Acción de Gracias, ni un día más.

    Los europeos, inquietos, hablaban ya de que aquello se asemejaba a un degüello. Veían con alarma unas concesiones a Vladímir Putin, un regalo inesperado y chocante de Trump. Y entonces llegó Marco Rubio. El secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, ausente hasta ese momento en la elaboración del documento y en aquellos contactos, venía a arreglar las cosas. Su llegada cambió la temperatura de la sala: la imposición dio paso a una negociación más abierta y pausada. Según varios diplomáticos presentes, fue la primera vez en días que se respiró la posibilidad de un acuerdo que no obligara a Ucrania a aceptar su propia rendición, con concesiones sí, pero no inabarcables.

    La paz en Ucrania –que se le resiste tanto a Trump– se ha convertido en el escenario donde en realidad se mide una nueva rivalidad soterrada entre el vicepresidente Vance y el secretario Rubio. De hecho, fue el equipo de Vance el que impulsó aquel plan de 28 puntos que tantos consideraron una lista de exigencias rusas sin modificaciones. En redes, el propio vicepresidente en persona lo definió como un intento honesto para «poner fin a un conflicto de cuatro años en Europa del Este» y se mostró furioso con quienes en su partido se oponen.

    La magnitud del fiasco del plan fallido es enorme. A la mesa de negociaciones llegaron mediadores próximos a Vance, como Driscoll, que se sumaban a las gestiones de Steve Witkoff –amigo personal de Trump, empresario inmobiliario sin formación diplomática– y del propio Rubio.

    Paz sin los ucranianos

    Todo apuntaba a que el vicepresidente buscaba entregar al presidente un acuerdo de paz rápido, algo que sumar a la lista de logros con los que alimentar la idea de merecer el Nobel en una candidatura que debería quedar ya cerrada. Pero pronto quedó claro que se trataba de una paz sin los ucranianos y a costa de los ucranianos. Cuando la lista de exigencias a Zelenski se filtró, Witkoff llegó a insinuar por error, en un mensaje que pensaba que era privado, que seguramente lo habían filtrado los rusos.

    Trump deberá escoger entre la postura que defiende Vance, cercana a Moscú, o la de Rubio, alineada con Kiev y Europa

    El conflicto, en realidad, es triple: la guerra en Ucrania; la pugna interna de poder en la Casa Blanca, y la precampaña silenciosa hacia 2028, cuando Trump debe ceder el poder. Las tensiones llevan tiempo sobre la mesa. Fue Vance quien, en febrero, reprochó duramente a Zelenski en el Despacho Oval «no dar las gracias», mientras Rubio permanecía sentado en el sofá, ajeno al bochorno, casi resignado ante la escena.


    Trump, junto a Vance y Rubio en el Despacho Oval


    AFP

    En aquellos meses, muchos daban por hecho que Marco Rubio tenía los días contados en la Administración. Era el ‘establishment’ en sí mismo: 14 años en el Senado y una confirmación unánime en la Cámara alta que incluso los demócratas celebraron con respeto. Vance era todo lo contrario. Su breve paso por el Senado –apenas dos años, de 2023 a 2025– fue incendiario, le hizo blanco de recelos, sobre todo tras su giro dramático desde calificar a Trump de «Hitler» hasta convertirse en su aliado más fiel. En ese contexto, la persona encargada de presionar a Kiev para que aceptara el plan fue Driscoll, cuyo principal activo no era su rango, sino su relación personal con Vance.

    Poder silencioso

    Pero Rubio fue ganando enteros. Mostró a Trump disciplina, discreción y un talante institucional que empezó a apreciarse tanto en Washington como en las capitales europeas. Se mantuvo al margen de la agitación causada por Elon Musk –cercano a Vance– y asumió más responsabilidades, incluida la dirección del Consejo de Seguridad Nacional y hasta ser Archivero. Es ya, de facto, el funcionario con más poder en materia exterior desde los tiempos de Henry Kissinger. En contraposición, la figura de vicepresidente suele ser, como mucho, la de un actor secundario en la política exterior, limitado a misiones puntuales y a un papel representativo que rara vez altera el rumbo real del gobierno.

    Vance y Rubio se ven casi a diario y se coordinan en numerosas áreas. Pero son dos almas distintas dentro del Partido Republicano. Rubio, heredero del conservadurismo clásico: halcón en política exterior, firme defensor de Ucrania, Taiwán y de la alianza transatlántica. Vance, en cambio, encarna el aislacionismo contemporáneo: Europa como problema, Ucrania como carga y la convicción de que EE.UU. no debe comprometerse nada más allá de sus fronteras.

    La elaboración del controvertido plan de los 28 puntos confirma esa división. Witkoff viajó a Miami para reunirse con Kirill Dmitriev, jefe del fondo soberano ruso y enviado especial del Kremlin. Fueron tres días de conversaciones, parte de ellas en la propia casa de Witkoff. Allí se fijaron los elementos centrales del texto. Fue Vance quien llamó personalmente a Zelenski para exponer las condiciones. Después envió a Driscoll a Kiev para advertir de un colapso militar. El mensaje era inequívoco: la guerra estaba perdida, Kiev debía ceder.


    Donald Trump, escoltado por Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth


    Reuters

    El 18 de noviembre, con Mohamed bin Salmán en la Casa Blanca, Rubio recibió una copia del plan. Horas después, el medio digital Axios revelaba su existencia. El documento causó estupefacción. ¿Por qué presentaba la Casa Blanca un plan con todas las aspiraciones del Kremlin? ¿Por qué estaba escrito con giros y estructuras propias de una traducción defectuosa del ruso? Entre la confusión, Rubio decidió viajar a Ginebra.

    Antes llamó a varios senadores. Según uno de ellos, Mike Rounds, Rubio les explicó que el texto «no era el plan de la Administración», sino «lista de deseos de los rusos». Lo dijo en un tono grave, casi de advertencia, subrayando que EE.UU. no podía asumir como propio un documento que parecía diseñado desde Moscú. Más tarde, ya en público, rectificó y afirmó que el plan estaba «elaborado por EE.UU.» con aportaciones rusas y ucranianas. El giro evidencia la tensión interna y confirma que Rubio trataba de reconducir la política exterior hacia posiciones compatibles con el Congreso y con los aliados de la OTAN.

    La senda republicana

    En Ginebra, Rubio se sentó junto a Witkoff, Jared Kushner, yerno de Trump, y Andy Baker, adjunto de Seguridad Nacional y mano derecha de Vance. Lo primero que hizo fue suspender el plazo de Acción de Gracias. Luego redujo las 28 exigencias a 19, dejando cualquier cuestión territorial en manos de los presidentes. Insistió: «Es solo un borrador».

    Entre los diplomáticos europeos y de la OTAN, su intervención fue recibida con gran alivio. Dijeron dos de esas fuentes a ABC que el proceso se había vuelto «más lento» y «mejor». «Por primera vez desde el miércoles, Rubio controla la negociación», dijo una de ellas. Sin embargo, también advirtieron de la ausencia de una línea clara en Washington. Witkoff, Kushner, Driscoll actuaban con notable independencia, lo que hacía difícil prever el rumbo final.

    Ante los apuros del vicepresidente, sus aliados ya se han movilizado, temerosos de que el Partido Republicano quede en manos de Rubio. La influyente organización Turning Point USA, tras el asesinato de su líder, Charlie Kirk, quedó bajo la dirección de su viuda, Erika. Esta declaró esta semana que apoyaría a Vance en unas futuras primarias y que esa era la voluntad del difunto fundador.

    Marco Rubio goza de más crédito institucional, mientras J. D. Vance aglutina el entusiasmo de las bases trumpistas

    Rubio permanece en su papel institucional, cuidando la relación con Europa, con el Capitolio –del que Trump depende para sus presupuestos y reformas– y con las estructuras del partido. Cualquier acuerdo de paz, si llega, deberá pasar por el Senado, un órgano más duro con Rusia de lo que suele ser la Casa Blanca. Y Rubio es, para muchos senadores, la figura fiable que puede devolver los términos de una negociación a un terreno razonable.

    Al final, la realidad obligará a Trump a escoger. Una línea que se aproxima a las demandas iniciales de Moscú, representada por el plan de Miami y defendida por el círculo de Vance; o una estrategia más cercana a Kiev y a los aliados europeos, impulsada por Rubio. Y, aunque no lo diga en público, el Senado lo ha dejado claro: hoy Rubio goza de más crédito institucional, mientras Vance aglutina el entusiasmo de las bases trumpistas.

  • «Calificar a Khashoggi de controvertido no justifica asesinarlo ni descuartizarlo»

    «Calificar a Khashoggi de controvertido no justifica asesinarlo ni descuartizarlo»

    Han pasado siete años desde que Jamal Khashoggi entró en el consulado saudí de Estambul y nunca volvió a salir. Siete años en los que su viuda, Hanan Elatr Khashoggi, ha vivido, como ella misma dice, un infierno. Durante la reciente visita del heredero saudí Mohamed bin Salman a Washington, mientras el Príncipe heredero recibía honores en la Casa Blanca y Donald Trump descartaba en público las conclusiones de la Inteligencia estadounidense sobre la autoría del asesinato, ella decidió plantarse frente al Capitolio para exigir algo tan básico como la verdad.

    Nacida en Egipto, residente durante décadas en Dubái y hoy asilada en Estados Unidos, ha pasado por detenciones, vigilancia, arresto domiciliario y una campaña transnacional de persecución. Es la mujer que compartió con Khashoggi su exilio, su defensa de los derechos humanos en su Arabia Saudí natal y su enfrentamiento silencioso con los aparatos de seguridad de su país. Y es también quien, en estos días, ha pedido la publicación íntegra de una llamada que Trump mantuvo con Bin Salman justo tras el asesinato, una conversación que un diputado que la ha leído califica de «perturbadora».

    Hanan Elatr relata a ABC qué le duele del discurso oficial de Trump, qué espera de Estados Unidos y por qué insiste en que revelar el contenido de esa llamada es indispensable para que, al fin, haya una mínima forma de justicia.

    -¿Hay procesos abiertos o cualquier iniciativa relacionada con el asesinato de su marido, tanto en Estados Unidos como en el extranjero?

    -No existe ninguna investigación activa. No hay ningún proceso en marcha que muestre al mundo que se está haciendo justicia por Jamal Khashoggi o por mí. Estoy intentando mover mi propio caso, con ayuda de mi familia, en varios países. En Estados Unidos tengo muchos registros y elementos documentales, y confío en la Justicia americana, pero por coincidencias legales no ha funcionado en mi caso. Por eso estoy centrada ahora en Europa y Canadá. Estuve 22 años como tripulante de cabina en Emirates y Etihad, y durante ese tiempo aterricé en muchos países en los que ya estaba siendo vigilada. Eso me da derecho a presentar casos en esas jurisdicciones, que es exactamente lo que estoy haciendo. Ahora mismo estoy preparando acciones legales en Francia y el Reino Unido, y buscando abogados en Turquía y Canadá, donde también quiero presentar denuncias. Turquía bloqueó mi vía legal en su momento. Intimidaron a cualquier abogado que quisiera representar a Jamal. Yo sigo intentándolo.


    Elatr reclama la desclasificación de una llamada entre Trump y Bin Salman


    ABC

    -Si estos países confirman que usted fue espiada ilegalmente, ¿qué podrían aportar sus sistemas judiciales?

    -Tenemos pruebas concluyentes. Citizen Lab confirmó que estaba bajo vigilancia desde 2017, mucho antes del asesinato de Jamal, porque yo era la persona más cercana a él. En cuanto a los países, sus leyes son distintas a las estadounidenses: algunos permiten investigar y juzgar hechos ocurridos hace más de diez años. En Turquía, al tratarse del lugar del asesinato, debería haber margen legal, pero depende de encontrar un abogado que se atreva a asumir el caso. Estoy estudiando también Canadá y Noruega.

    -Para dejarlo claro: ¿ya ha iniciado procesos en Francia y el Reino Unido?

    -Sí. En Francia y el Reino Unido ya estoy en marcha. En Turquía, Canadá y Noruega sigo buscando abogados dispuestos a llevar el caso.

    -Citizen Lab confirmó que usted fue vigilada…

    -Absolutamente. Es definitivo. Dijeron que yo estaba siendo espiada desde 2017, y que esa vigilancia se utilizó para seguir a Jamal. Yo era la vía de acceso a él.

    -¿Cómo vivió personalmente la visita de Mohamed bin Salman a Donald Trump la semana pasada?

    -Primero, me dolió no tener a Jamal aquí. Él no tenía nada contra el Príncipe heredero ni contra el Reino. Pero decidieron arrebatarle la vida. Me decepcionó cómo describieron a mi marido en el Despacho Oval. Lo calificaron de «controvertido» o «no querido». Eso no refleja quién era Jamal, y tampoco justifica secuestrarlo, torturarlo, matarlo y descuartizarlo. Es un acto terrorista. También sentí alivio al ver que su nombre volvía a aparecer en todo el mundo. Han intentado enterrar su caso, pero no lo han conseguido. Su legado sigue vivo, y yo estoy aquí para mantenerlo. Me emocionó ver a periodistas como usted, como Mary Bruce [de la cadena de televisión estadounidense ABC News] y otros, intentando que su nombre no desaparezca. Les estoy agradecida.

    -A pesar de la confusión de ese día, ¿tiene la sensación de que el foco mundial volvió a situarse sobre Jamal?

    -Sí. Completamente. Aunque lo ocurrido en la Casa Blanca fue doloroso, lo que quedó al final fue su nombre. Lo vi en todo el mundo. Intentaron silenciarle, pero salió al revés. La gente recordó quién era y se indignó por cómo lo describieron. Fue un error grave del presidente. Ningún periodista independiente ha dicho jamás que Jamal fuera «controvertido» o «no querido».

    -¿Cree que los medios siguen haciendo su trabajo en este caso?

    -Sí. En la última semana he visto un respaldo enorme a Jamal, y me ha hecho sentir orgullosa. Es lo que yo temía perder: que se olvidara su sacrificio. Para mí ha sido muy importante ver que periodistas de muchos países siguen hablando de él.

    -¿Cree que aún quedan cosas por conocer? ¿Hay elementos que la prensa debería seguir investigando?

    -Sí. Y pido apoyo para el diputado Eugene Vindman. Él conoce el contenido de la llamada entre el presidente Trump y el Príncipe heredero en 2019. Necesitamos que se haga pública. La transcripción es esencial, también para mis casos en el extranjero. Como ocurrió con los documentos del caso Epstein, la presión periodística puede obligar a una desclasificación. Esa conversación debe conocerse.

    -¿Vindman ha podido compartir algún detalle con usted?

    -No. Es información clasificada. No podía hacerlo. En la rueda de prensa tampoco reveló el contenido. Por eso pedimos que la Casa Blanca desclasifique y publique la transcripción. No vemos qué puede haber en ella que requiera secreto por razones de seguridad nacional.

    -¿Ha notado usted una ofensiva mediática para frenar o silenciar el caso de Jamal?

    -Por supuesto. Le pondré un ejemplo: en las negociaciones del Acuerdo de Abraham impulsado por Kushner, una de las primeras exigencias saudíes fue que Estados Unidos dejara de hablar de Jamal Khashoggi. Que su caso no se mencionara. Arabia Saudí ha intentado enterrarlo usando herramientas muy poderosas: dinero, medios afines, patrocinio cultural, deportes, figuras públicas. Pero no han tomado ninguna medida real para rectificar el crimen. El Príncipe heredero dijo en televisión que asumía la responsabilidad, pero no ha hecho nada. No me ha pedido perdón. No me ha compensado por la destrucción de mi vida. No ha liberado a los presos de conciencia, salvo un caso reciente porque tenía pasaporte estadounidense. Mi propio abogado en Arabia Saudí está desaparecido desde hace tres años por representarme. Nada de esto es una rectificación.

    -¿Qué sería suficiente para usted?

    -Una disculpa oficial. Una compensación justa. La liberación de presos de opinión. Y algo más: tolerancia. Escuchar otras voces. Y dejar de perseguir a quienes intentan ayudarme. Eso demostraría un cambio real. Nada de eso ha ocurrido.

    -Muchos siguen preguntándose por qué hicieron esto a su marido. ¿Por qué cree usted que lo eligieron a él?

    -No lo sé. Me lo pregunto cada día. Jamal estaba dispuesto a volver al país si le garantizaban seguridad. Lo habló muchas veces conmigo. Creo que el entorno del Príncipe heredero -no necesariamente él- le transmitió información falsa. Intereses, celos, intolerancia. Estoy convencida de que el Príncipe nunca leyó realmente los artículos de Jamal. En una entrevista hace dos años dijo que no había leído nunca una columna suya. Y le creo. Si hubiera leído lo que escribía, si hubiera entendido su visión, le habría invitado a hablar. Jamal quería un futuro mejor para su país. Fue eliminado por personas que no toleraban una opinión distinta.

  • Honduras vota bajo la injerencia de Trump, que condiciona su ayuda a la victoria de Asfura

    Honduras vota bajo la injerencia de Trump, que condiciona su ayuda a la victoria de Asfura

    Desde la distancia, Donald Trump ha sacudido el escenario político hondureño en vísperas de unas elecciones generales de alta tensión, en las que se juega un equilibrio de poder clave en Centroamérica. El interrogante central es si la izquierda de inspiración castrista y chavista logrará mantenerse en el gobierno en un país convertido en foco de emigración regional y paso obligado de las rutas que avanzan hacia el norte desde Venezuela y Colombia.

    Las elecciones presidenciales se celebran este domingo, con más de seis millones de votantes convocados a elegir presidente, Congreso y alcaldías. El promedio de encuestas sitúa al opositor Salvador Nasralla, del Partido Liberal, en primer lugar con 37% de intención de voto; seguido por Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional, con 29%; y Rixi Moncada del oficialista Libre, con el 27%.

    Y Trump ha salido abiertamente en redes sociales a defender a Asfura. Desde su residencia en Mar-a-Lago subrayó que será «muy solidario» con Honduras si gana el candidato que él respalda, y que, si no gana, Washington no volverá a invertir recursos «para apoyar a un mal líder». Vinculó a la candidata de izquierdas Rixi Moncada, que fue ministra de Finanzas y Defensa, al chavismo y el castrismo.

    Además, anunció que concederá un indulto total al expresidente de este país, Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por cargos de tráfico de cocaína y armas. Se trata de la intervención de la mayor potencia continental en favor de un candidato y en defensa de un exmandatario declarado culpable por la justicia estadounidense.

    Hernández, el ahora indultado, del mismo Partido Nacional, gobernó Honduras entre 2014 y 2022, y fue detenido en febrero de 2022 por la policía hondureña a petición de Washington. Menos de dos meses después fue extraditado en un operativo que incluyó a agentes de la DEA. Se le acusó de haber construido durante años un sistema de protección a grandes capos del narcotráfico, de haber recibido sobornos por millones de dólares —incluido, según los fiscales, un millón entregado por Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán— y de haber facilitado el envío de al menos 400 toneladas de cocaína hacia EE.UU.

    Un jurado federal lo declaró culpable en marzo de 2024 y un juez le impuso una pena de 45 años, que ahora cumple. La investigación que lo derribó se desarrolló en gran medida durante el primer mandato de Trump, aunque su extradición y juicio ocurrieron bajo la Administración de Biden.

    Trump justificó el indulto en términos personales y políticos. «Juan Orlando Hernández ha sido tratado de manera muy dura e injusta», afirmó en un mensaje en su red social. «Le otorgaré un perdón total y completo». En otro mensaje añadió: «¡Felicidades por tu próximo perdón!». Y añadió una versión modificada de su lema: «¡Make Honduras Great Again!», «¡Haced Honduras grande de nuevo!».

    Las elecciones en Honduras suelen desarrollarse en un clima convulso. En 2009 el país sufrió un golpe de Estado que marcó toda la década siguiente. En 2017, la reelección de Juan Orlando Hernández estuvo rodeada de denuncias de manipulación del escrutinio y derivó en protestas masivas y en una crisis de legitimidad que dejó decenas de muertos. En 2021, Xiomara Castro ganó la presidencia con una amplia movilización social, pero también en medio de un sistema electoral cuestionado y de tensiones entre instituciones.

    Fraude e irregularidades

    Las primarias de marzo de este año, concebidas como una especie de primera vuelta, profundizaron las dudas. Estuvieron plagadas de denuncias de fraude e irregularidades después de que el ejército, encargado de la distribución del material electoral, fallara en la entrega de urnas y actas en numerosos centros de votación. Ese episodio deterioró aún más la confianza en el proceso y dejó abierta la posibilidad de nuevas disputas el día de las elecciones.

    En periodo electoral, el Ejército queda bajo la autoridad del Consejo Nacional Electoral y asume la logística de la votación. Pero sectores opositores temen que la cúpula militar termine alineándose con el Gobierno, dado que la presidenta Xiomara Castro ejerce también como ministra de Defensa. En un mensaje difundido en vísperas de la votación, Castro afirmó: «Mi responsabilidad es garantizar tranquilidad, transparencia y respeto absoluto a la voluntad popular, para que continúe la refundación y el desarrollo de nuestra nación».

    Trump abre ahora una situación inédita. Apoyo expreso a uno de los opositores y un condicionamiento abierto de cualquier ayuda a su victoria, aunque las encuestas no lo den como ganador. Es Honduras, un país de 10,6 millones de personas, una de las principales fuentes de emigración hacia EE.UU., en gran parte irregular. En los años de Biden, unos 200.000 hondureños al año trataban de ingresar en el país. Decenas de miles han sido deportados con Trump con la cooperación de Castro.

    El miércoles Trump presentó a Asfura, de orígenes palestinos, como la única opción para impedir lo que llama «narcoterrorismo», en referencia a la izquierda hondureña y en especial al círculo de la presidenta Castro y del expresidente Manuel Zelaya,aliado de los Castro y de Hugo Chávez. «Tito y yo podemos trabajar juntos para combatir a los narcocomunistas y llevar ayuda a Honduras», escribió.

    Asfura, que ha buscado activamente apoyo en Washington, celebró el gesto de Trump. La candidata oficialista, Moncada, denunció a quienes «desde el exterior buscan revivir criminales» y acusó a «élites financieras» de «mover hilos en Washington». La presidenta Castro simplemente animó a votar como gesto de «resistencia».

  • Los andamios de bambú en Hong Kong: una tradición que resultó letal

    Los andamios de bambú en Hong Kong: una tradición que resultó letal

    El incendio que arrasó este miércoles el complejo residencial Wang Fuk Court en Hong Kong, que ha dejado hasta ahora 128 muertos, 76 heridos y decenas de desaparecidos, se habría propagado de forma explosiva debido a los tradicionales andamios de bambú y a los materiales inflamables presentes en estos edificios antiguos y densamente habitados, según las autoridades de Hong Kong.

    El Departamento de Bomberos explicó este miércoles que «el viento dispersó escombros y piezas de andamios en llamas hacia los edificios vecinos, extendiendo el fuego a siete de los ocho bloques del complejo». Pese al uso generalizado de andamios metálicos en otros lugares, incluida China continental, Hong Kong sigue utilizando los de bambú.

    El complejo, de 42 años y en proceso de renovación desde julio del año pasado, había recibido quejas por trabajadores que fumaban en la zona de obras. La Policía de Hong Kong señaló que no descarta un «caso criminal» y que investigaría «posibles indicios de delito».

    Además, la magnitud de la tragedia se vio amplificada por la estructura de alta densidad del complejo, inaugurado en 1983. Según el censo de 2021, el complejo albergaba 4.643 residentes en total, de los cuales el 36,6% tenía más de 65 años, un factor que habría dificultado la evacuación.

    El bambú, en el centro del debate

    Gracias a su fortaleza y elasticidad, el bambú es usado ampliamente en todo tipo de obras en Hong Kong. En unos pocos minutos, los operarios levantan andamios anudando los extremos de los troncos en forma de una red de escaleras, que va ascendiendo en el cielo hasta alturas de vértigo.


    Los bomberos lanzan agua constantemente para combatir los focos de fuego que aún resisten


    REUTERS

    Aunque pueda parecer extremadamente frágil, este material es capaz de soportar el peso de los trabajadores y aguantar grandes cantidades de materiales de construcción colocados sobre los tablones que se asientan sobre esta tupida estructura de madera.

    En marzo, el gobierno de Hong Kong anunció su retirada progresiva y la obligación de usar andamios metálicos en el 50% de las obras públicas de construcción. Aun así, este año se han registrado al menos tres incendios relacionados con el material tradicional.

    La Policía de Hong Kong ha detenido a dos directores y un consultor externo de la empresa que realizaba las renovaciones por presunto homicidio involuntario. También está inspeccionando si «lonas, plásticos y redes de protección» instalados cumplían la normativa, y si la espuma de poliuretano empleada en la fachada había actuado como acelerante de la propagación del incendio.

    Raffaella Endrizzi, arquitecta y profesora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad China de Hong Kong, ha señalado que el bambú, como material, es naturalmente resistente a la ignición debido a su alto contenido de humedad, lo que ralentiza la combustión: «Cuando se cumplen las condiciones adecuadas, el bambú no se comporta como los materiales sintéticos u otros elementos no conformes que parecen haber acelerado el incendio».

    «El bambú siempre contiene mucha humedad y, por eso, evita el fuego y es más difícil de quemar. Tendría que estar extremadamente seco para prenderse», explica Endrizzi, quien tampoco descarta esa posibilidad: «El andamio ha estado instalado desde julio del año pasado, así que no sé hasta qué punto pudo haberse secado. Pero creo que la causa principal fue la red de protección, no el bambú».

    Un símbolo cultural bajo cuestionamiento

    La tragedia también ha reabierto un debate cultural profundo. Para muchos hongkoneses, los andamios de bambú son un símbolo identitario y un oficio transmitido durante generaciones.

    El artista chino Song Dong, teme que el trauma provocado por el incendio marque un punto de inflexión y lleve a replantear una «tradición» que durante décadas se consideró práctica, sostenible y emblemática de Hong Kong: «Siempre hemos admirado cómo Hong Kong ha mantenido su cultura de usar andamios de bambú. Pero nuestra visión del mundo cambia con el tiempo, y este puede ser uno de esos momentos en que empecemos a pensar de manera diferente sobre estos andamios. No se trata solo de su seguridad, sino también del trauma con el que ahora se asocia».

  • «Hubo una cadena de negligencias»: el infierno de Hong Kong bajo la sombra de la corrupción

    «Hubo una cadena de negligencias»: el infierno de Hong Kong bajo la sombra de la corrupción

    Un chispazo, y 1.800 hogares se convirtieron en un infierno. Al cabo de un día y medio las llamas todavía consumen el complejo residencial de Wang Fuk, convertido ya en la catástrofe más devastadora en la historia moderna de Hong Kong. Un drama humano agravado –esto es, causado– por la negligencia y la codicia.

    La imponente silueta carbonizada de los bloques se confunde en la noche, no así los focos todavía activos, aunque controlados, en las plantas más altas, de los que se desprende un humo que envuelve la calle en un intenso olor a quemado. La calle está tomada por efectivos policiales y decenas de camiones de bomberos, que bombean agua sin descanso gracias a mangueras elevadas.

    La urbanización consta de ocho edificios de 31 plantas y 90 metros de altura, hogar de unas 4.500 personas según el censo gubernamental. Una construcción colosal, como lo es también la desgracia: las últimas cifras oficiales hablan de 83 fallecidos y 76 heridos, las cuales seguirán aumentando a medida que avancen las labores de rescate.

    El cuerpo de bomberos no ha cuantificado los desaparecidos, que en horas previas se contaban por cientos. En su última actualización se ha limitado a apuntar que 296 de las 346 llamadas de auxilio han sido solucionadas, lo que deja 50 en el limbo.

    Entretanto, los nombres sin cuerpo y los cuerpos sin nombres se buscan unos a otros a la vuelta de la esquina, en el Pabellón Comunitario de Kwong Fuk. Allí aguardan identificación las fotografías de los cuerpos encontrados, y aquellos que buscan a sus seres queridos acuden, aferrándose a la suerte entre tanta desgracia. «La mayoría de los familiares vinieron a mediodía», comenta circunspecta una persona involucrada en las operaciones del lugar, al que no tienen acceso los medios de comunicación. «Hay muchas imágenes de niños».

    Corrupción fatal

    El incendio comenzó poco antes de las tres de la tarde (hora local) de este miércoles, y en menos de tres horas se había propagado a siete de los ocho bloques, inmersos en un proceso de renovación desde julio del año pasado. Las autoridades destacaron desde el primer momento que las llamas se propagaron a una velocidad «inusualmente» rápida, lo que alimentó las sospechas.

    Estas han iniciado una investigación criminal que ya ha detenido a tres personas: dos directores de la empresa responsable de las reformas, Prestige Construction and Engineering, y un consultor relacionado con el proyecto, quienes están acusados de homicidio imprudente.

    Imagen principal - En la primera imagen se apilan jaulas para las mascotas cedidas por los vecinos; en la segunda, voluntarias reparten ropa donada para niño; en la última, una vecina de Tai Po abandona el pueblo cargando con sus pertenencias
    Imagen secundaria 1 - En la primera imagen se apilan jaulas para las mascotas cedidas por los vecinos; en la segunda, voluntarias reparten ropa donada para niño; en la última, una vecina de Tai Po abandona el pueblo cargando con sus pertenencias
    Imagen secundaria 2 - En la primera imagen se apilan jaulas para las mascotas cedidas por los vecinos; en la segunda, voluntarias reparten ropa donada para niño; en la última, una vecina de Tai Po abandona el pueblo cargando con sus pertenencias
    En la primera imagen se apilan jaulas para las mascotas cedidas por los vecinos; en la segunda, voluntarias reparten ropa donada para niño; en la última, una vecina de Tai Po abandona el pueblo cargando con sus pertenencias
    J. Santirso

    Las pesquisas iniciales apuntan que la empresa habría empleado espuma de poliestireno, altamente inflamable y no homologada, en el sellado de las ventanas y el revestimiento de los ascensores, lo que habría facilitado la expansión del fuego por los pasillos hasta las viviendas. La malla exterior tampoco cumplía con los estándares, por lo que el andamiaje de bambú ardió con facilidad. Las alarmas antiincendios, además, estaban apagadas.

    «Lo sucedido es fruto de una cadena de negligencias», explica a ABC un experto local del sector, que prefiere mantener el anonimato por prudencia. «Al ver las imágenes es evidente que la malla no tenía efectos retardantes, un fallo crítico. Las alarmas pueden desactivarse durante las obras, pero solo de manera temporal, en zonas específicas y con permiso de los bomberos».

    Todo ello apunta a una mala praxis por parte de la empresa. «A veces se usan materiales que no cumplen con los estándares para recortar gastos», añade. Esto, pese a que el proyecto de renovación estaba presupuestado en 300 millones de dólares hongkoneses (33 millones de euros), una cantidad que motivó protestas por parte de los vecinos.


    Bomberos involucrados en las labores de rescate


    j. Santirso

    «Solo unas pocas empresas en Hong Kong hacen este tipo de trabajos y siempre con la mediación de las mismas consultoras. Todo el mundo sabe que hay acuerdos por debajo de la mesa», incide. La firma Prestige Construction and Engineering ya había sido sancionada hasta en dos ocasiones por vulnerar los requisitos de seguridad en otras obras, según ha revelado el diario local ‘South China Morning Post’.

    Sin embargo, el origen específico del fuego todavía no se ha dilucidado. Varios vecinos han asegurado haber visto a algunos operarios fumando y arrojando las colillas. «Un cigarrillo mal apagado podría bastar, no había supervisión suficiente», concluye el especialista.

    Solidaridad ciudadana

    Pero si el complejo residencial de Wang Fuk es escenario del horror, el exterior ofrece su reverso: la solidaridad de una ciudad volcada con las víctimas. La plaza adyacente se ha convertido en un despliegue comercial sin transacción alguna. Los vecinos han ido depositando todo tipo de objetos para los afectados: maletas, jaulas para mascotas y una montaña de ropa que los voluntarios ordenan por tallas. Dos veinteañeras sujetan sendos carteles de cartón escritos a mano: «90-160 centímetros», «prendas para niños».

    Entre montón y montón se mueven a toda velocidad jóvenes voluntarios cargados con cajas de víveres y objetos de primera necesidad. Es el caso de Jade, Nick y Macy, tres estudiantes universitarios que vieron la convocatoria a través de la red social Telegram y que esta tarde se han dedicado a traer comida desde un McDonald’s cercano. «Es lo mínimo que podemos hacer para ayudar», señalan.


    El edificio, todavía en llamas


    J. Santirso

    El auxilio abarca desde lo burocrático, un punto de atención para los damnificados que han perdido sus documentos de identidad, hasta lo espiritual. Una mujer reparte bendiciones mientras sostiene un folio impreso que reza: «Jesús entiende tu dolor».

    Las fuerzas de seguridad han ordenado desalojar el edificio contiguo ante el riesgo de que las torres se derrumben. El experto consultado por este medio considera que es una posibilidad poco probable, dada la densa capa de hormigón que blinda la estructura, pero todos los vecinos han abandonado ya sus hogares. Entre ellos se cuenta la madre de Fred, quien no ha tenido que desplazarse a un refugio pues ha podido encontrar acomodo en casa de este.

    Las viviendas de la familia se han convertido en concurrido albergue, pues acogen también al pastor de su iglesia, quien residía en uno de los bloques incendiados junto a su mujer y su hijo. «El incendio fue por la tarde, cuando la mayoría de los vecinos estaban fuera, de haber sido de noche hubiera sido un desastre aún mayor», comenta Fred, quien regresa apresurado a casa para atender a sus invitados.

    «Tuvieron mucha suerte, el chico estaba en el colegio, él trabajando y ella haciendo recados», apunta antes de despedirse. «Lo han perdido todo, pero se consideran afortunados. A diferencia de muchos de sus vecinos, están todos sanos y salvos».

  • La mili volverá a Francia en 2026 con los primeros 3.000 voluntarios

    La mili volverá a Francia en 2026 con los primeros 3.000 voluntarios

    Emmanuel Macron teme que la complicidad estratégica de Donald Trump y Vladimir Putin sobre Ucrania es una amenaza histórica para Europa, cuando los generales franceses advierten de los riesgos de enfrentamiento militar directo a corto o medio plazo, entre tres y cuatro años. Con tales convicciones, el presidente francés anunció este jueves, con una gravedad excepcional, la puesta en marcha de «un nuevo modelo de ejércitos y defensa», con más medios financieros y la introducción del servicio militar voluntario para afrontar los escenarios más inquietantes: «La aceleración de las crisis y el endurecimiento de las amenazas que se ciernen sobre nosotros».

    Dirigiéndose a la Vigésimo sexta brigada de infantería de marina en Varces (Isère), en la región de Auvergne-Rhône-Alpes, el presidente de la República hizo un análisis global de la seguridad y defensa francesa, en el «teatro» europeo, subrayando la gravedad de las amenazas crecientes y la necesidad de respuestas nacionales.

    Aludiendo a Ucrania y la guerra neocolonial de la Rusia de Vladímir Putin, Macron insistió en la gravedad del proceso histórico en curso: «Asistimos a la aceleración y endurecimiento de las amenazas contra nosotros». Jefe de Estado de la primera potencia nuclear europea, Macron parece estimar que la «evolución» de las amenazas requiere un nuevo modelo militar del Estado.

    Ese nuevo modelo, en curso de gestación, contará con nuevos recursos financieros. La nueva ley de programación militar para el año que viene confirmará un incremento de 2.000 millones de euros de los presupuestos de seguridad/defensa para el periodo 2026-2030. Recursos que podrán continuar creciendo al ritmo de la eventual evolución de la amenaza. Los déficits del Estado y la deuda pública atraviesan una crisis sin precedentes. Pero Macron considera urgente e imprescindible consagrar más recursos económicos a la defensa.

    El nuevo modelo nacional de seguridad y defensa se verá reforzado, al mismo tiempo, con la instauración del servicio militar voluntario, de hombres y mujeres de 18 y 19 años, a partir del verano de 2026, con tres objetivos:

    El primero, «reforzar el pacto nacional entre la Nación y sus ejércitos». Principio de carácter moral y eminentemente práctico. Tras la supresión del servicio militar en 1997 como consecuencia del declive de la antigua amenaza de la URSS, Macron estima que es necesario restaurar la relación íntima entre la sociedad y las nuevas amenazas, comenzando por la Rusia de Putin.

    En segundo término, «reforzar la capacidad de resistencia de nuestra Nación». Los activos de los tres ejércitos, Tierra, Mar y Aire, suman un total de 264.000 soldados y 62.500 reservistas. Macron estima que es imprescindible incrementar de manera significativa esos activos para afrontar nuevas amenazas bien próximas en Europa.

    Por último, «consolidar la formación de nuestros jóvenes». A juicio de Macron, se trata de un capítulo esencial para el futuro de la seguridad nacional: introducir a los jóvenes, a través del voluntariado, de entrada, a los grandes problemas donde está en juego la seguridad de la Nación.

    A partir del verano de 2026, las autoridades militares comenzarán por elegir a 3.000 primeros voluntarios, hombres y mujeres, que comenzarán recibiendo un salario de 900 a 1.000 euros mensuales. Durante los cuatro años siguientes, serán elegidos otros 10.000 voluntarios. Hacia 2035, 50.000 jóvenes voluntarios estarán integrados en el nuevo sistema de seguridad nacional. Se trata de cifras «aproximativas», que podrán evolucionar en función de las amenazas potenciales.

    Sólo en territorio nacional

    Los nuevos voluntarios estarán consagrados, esencialmente, a tareas de seguridad y defensa en territorio nacional. Macron hizo una precisión importante: los nuevos soldados voluntarios no serán enviados fuera de las fronteras nacionales, no serán enviados a Ucrania. Se trata de un detalle ultrasensible. El proyecto macroniano de creación de un nuevo modelo de seguridad y defensa nacional culmina, en la cúspide del Estado, una reflexión nacional que tiene muchos otros defensores, civiles y militares.

    Economistas de referencia, Hélène Rey, Moritz Schularick y Philipp Hildebrand han publicado un ensayo alarmante que culmina con esta reflexión: «Ante la guerra en su frontera oriental, el debilitamiento de las relaciones trasatlánticas y el crecimiento de los regímenes autoritarios, la Unión Europea vive una encrucijada estratégica. Si desea preservar su independencia, la Unión debe reforzar sus capacidades de defensa. Si no toma decisiones, Europa será vulnerable a las presiones y amenazas exteriores. Y, en definitiva, el proyecto europeo y sus valores fundamentales, la libertad y la democracia, estarán amenazados».

    «Europa se juega su destino»

    El general Pierre Schill, jefe de Estado mayor del Ejército de Tierra, insiste, por su parte, en la «evolución inquietante» de las amenazas que se ciernen sobre Francia y Europa: «Europa es nuestra primera ambición y nuestra primera inquietud. Hemos entrado en un mundo en el que el recurso a la fuerza militar parece normal para algunas grandes potencias. Asistimos al retorno de los imperios. Ante un imperio con ambiciones, como la Rusia de Putin, el resto de los estados son vasallos o enemigos. Europa se juega su destino ante esa evidencia. Europa debe asumir y defender su destino, con sus aliados, prestos a defender colectivamente su seguridad».

    El general Fabien Mandon, jefe de Estado mayor de los ejércitos, ha resumido la inquietud colectiva nacional con muchas complicidades europeas, con esta sentencia alarmante: «Debemos estar dispuestos a afrontar un choque militar directo con Rusia en un plazo de dos, tres o cuatro años».

  • Hong Kong investiga por posible corrupción la reforma en los rascacielos del incendio que se ha cobrado ya 83 muertos

    Hong Kong investiga por posible corrupción la reforma en los rascacielos del incendio que se ha cobrado ya 83 muertos

    Las llamas del incendio que desde este miércoles sacude Hong Kong todavía no se han extinguido del todo, pero las autoridades ya han comenzado una investigación criminal para esclarecer sus causas. Tanto es así que estas han realizado los primeros arrestos, dos directores y un consultor externo de la empresa que realizaba las renovaciones de los bloques residenciales por encargo de la constructora, acusados de homicidio imprudente por emplear materiales no homologados.

    En las primeras horas las declaraciones iniciales apuntaban que las llamas se habían expandido a una velocidad «inusualmente» rápida. Las primeras hipótesis apuntaban al andamiaje de bambú que rodeaba los edificios, pues estos estaban inmersos en un proceso de renovación desde julio del año pasado, pero pronto se hizo notar la presencia de poliestireno expandido en el revestimiento.

    La empresa en cuestión, Prestige Construction and Engineering Company, todavía no ha emitido comunicado oficial alguno y su sede estaba hoy cerrada, según han comprobado medios locales.

    La Comisión Independiente contra la Corrupción de Hong Kong ha creado un grupo de trabajo para investigar la posible corrupción relacionada con el incendio. «En vista del enorme interés público que suscita el caso, la ICAC ha creado hoy un grupo de trabajo para iniciar una investigación exhaustiva sobre la posible corrupción en el gran proyecto de renovación de Wang Fuk Court en Tai Po», afirma un portavoz de la agencia anticorrupción.

    El incendio, uno de los peores en la historia del territorio, deja de momento al menos 83 muertos y hasta 279 desaparecidos. Además, 16 de los 68 heridos están en estado crítico y hay 900 vecinos desplazados. Muchos de ellos han tenido que pasar la noche al raso dado el desbordamiento de los refugios cercanos.

    El fuego comenzó en la tarde este miércoles en un complejo residencial de ocho edificios en el distrito septentrional de Tai Po, cerca de la frontera con China continental. A primera hora de esta mañana (hora local) los focos en cuatro de los bloques estaban por fin bajo control al cabo de diez horas de esfuerzos, mientras que uno ha permanecido a salvo.

    Desastre creciente

    El servicio de bomberos ha movilizado 767 efectivos, 128 camiones y 57 ambulancias. El diseño característico de los edificios en Hong Kong, altas y espigadas torres, ha condicionado las labores de rescate y habría imposibilitado que algunos vecinos abandonaran sus residencias a tiempo. La mayoría de los residentes son ancianos y personas de mediana edad, según datos del censo hongkonés.

    El jefe del Ejecutivo local, John Lee, ha descrito lo sucedido como una «catástrofe masiva» y ha anunciado el retraso de las elecciones al Consejo Legislativo, previstas para el próximo 7 de diciembre, así como la suspensión de las actividades de campaña.

    El líder chino Xi Jinping, por su parte, ha expresado sus condolencias por medio de un comunicado oficial y ha instado a realizar «un esfuerzo total» para minimizar las víctimas y los daños materiales. Magnates como Li Ka-shing o Jack Ma, han realizado cuantiosas donaciones para colaborar en las tareas de rescate.

  • Moscú destaca que la negociación es «seria» y rechaza hacer grandes concesiones a Ucrania

    Moscú destaca que la negociación es «seria» y rechaza hacer grandes concesiones a Ucrania

    En vísperas de la visita a Moscú la semana que viene del enviado especial de Trump, Steve Witkoff, el Kremlin destaca que el actual proceso negociador impulsado por el presidente estadounidense es «serio», al tiempo que descarta hacer «grandes concesiones» a Ucrania en un eventual acuerdo de paz.

    Rusia se pronuncia así después de que las filtraciones sobre una conversación entre Witkoff y el asesor jefe de Vladímir Putin, Yuri Ushakov, expusiera la sintonía del enviado norteamericano con su contraparte rusa. Para el Kremlin, la noticia dada a conocer por Bloomberg responde a un intento inaceptable de hacer descarrilar los esfuerzos de paz y lo consideró un episodio de guerra híbrida, según apunta Reuters.

    Entre tanto, el presidente ruso recibió este miércoles en Biskek, la capital de Kirguistán, una oferta de mediación de su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko. Este propuso que Minsk fuera la sede de nuevas negociaciones de paz, como ya sucedió en 2014 para firmar la paz entre las milicias prorrusas del Dombás y Ucrania. «Si usted tiene el deseo de volver a Minsk (para negociar) de nuevo, siempre estamos listos», apuntó el líder bielorruso.

    «Mantenemos diálogos tanto con los occidentales como con los estadounidenses», declaró Lukashenko. «Espero que todo salga bien (…). Si los estadounidenses se comportan (ya lo diré públicamente lo que les dije) con cautela, entendiendo que es un asunto difícil y que requiere decisiones difíciles», añadió. Putin respondió que, a su parecer, «existe tal comprensión». Para Moscú, el plan de paz propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump responde a buena parte de las inquietudes rusas, pero hay puntos que no convencen al Kremlin.

    Minsk es actualmente el aliado más cercano de Moscú, tanto que incluso se rumorea que en el futuro ambos países se unan en uno solo. Actualmente ya están en el Estado de la Union, una suerte de unión confederal que facilita el tránsito de personas y mercancías.

    Aliado clave en la guerra de Ucrania

    Tan cercana es su relación que Bielorrusia ha sido una pieza clave para la guerra contra Ucrania (las tropas que buscaban llegar a Kiev en 2022 salieron de este país) e incluso se ha teorizado que podría entrar en el conflicto como aliado de Rusia. Lukashenko ha hecho todo lo posible para evitarlo, pero seguirá apoyando a su «hermano mayor» Putin, tal como se ha referido a él alguna vez.

    Ambos líderes se reunieron en Kirguistán, una república exsoviética cercana a Rusia políticamente. La principal misión de Putin en este país era fortalecer el vínculo con Biskek y por ello firmó una declaración conjunta del fortalecimiento de la cooperación.

  • Dos guardias nacionales resultan gravemente heridos en un tiroteo cerca de la Casa Blanca

    Dos guardias nacionales resultan gravemente heridos en un tiroteo cerca de la Casa Blanca

    Disparos a la cabeza, a bocajarro. Así quedaron en estado crítico dos reservistas de la Guardia Nacional de Virginia Occidental que patrullaban el centro de Washington, a apenas una manzana de la Casa Blanca. El atacante, un hombre con barba y sobrepeso, abrió fuego pasada las 14.25 en la entrada de la estación de Metro de Farragut West, un punto habitual de presencia militar. Eligió el lugar y el momento. Sabía dónde estaba y a quién se dirigía.

    Todo ocurrió en segundos

    Los soldados intentaron cubrirse mientras agentes federales y policías vestidos de negro se abalanzaban sobre el tirador. Fue reducido en plena calle, inmovilizado sobre el asfalto y trasladado desnudo en una camilla a un hospital cercano. Varias manzanas quedaron acordonadas y los equipos de emergencia ocuparon, en minutos, una de las zonas más transitadas de la capital: un corredor de oficinas federales, hoteles y accesos al perímetro presidencial por el que pasan a diario miles de funcionarios y periodistas.

    La alcaldesa, Muriel Bowser, calificó la agresión como «un tiroteo dirigido». Un responsable policial apuntó que, por ahora, todo indica que se trata de la acción de «un único atacante», un lobo solitario capaz de sembrar el caos en uno de los lugares más vigilados —y teóricamente más seguros— del país.

    El tiroteo ha puesto a prueba un dispositivo que Donald Trump desplegó en agosto, cuando declaró una emergencia por crimen y ordenó sacar a más de 2.300 guardias nacionales a patrullar avenidas, estaciones y cruces estratégicos. Durante semanas, el presidente sostuvo que esa presencia militar había reducido drásticamente los índices de delincuencia. Defendía que homicidios y robos retrocedían gracias a la visibilidad constante de los uniformados.

    Pero el ataque, ocurrido en plena festividad de Acción de Gracias mientras Trump descansaba en su mansión de Florida, devolvió a la ciudad a la realidad: esos jóvenes soldados, ya convertidos en parte del paisaje urbano de Washington, también pueden ser objetivo. La imagen de dos guardias nacionales abatidos, sangrando en plena calle y a escasos metros de la Casa Blanca, ha sacudido a la capital y a un país que, pese al despliegue excepcional, no logra blindar ni siquiera a quienes patrullan su corazón institucional.

    La reacción fue inmediata

    El secretario de la Guerra, Pete Hegseth, ordenó el envío de otros 500 efectivos a la ciudad, pese a que una jueza federal dictaminó la semana pasada que el presidente no puede emplear a la Guardia Nacional para tareas de control del crimen sin el consentimiento del Distrito de Columbia. Su resolución quedó temporalmente suspendida durante tres semanas, y debía entrar en vigor el 11 de diciembre.

    Ha habido resistencia política al despliegue, especialmente entre los demócratas, pero su margen de maniobra es escaso: en la capital federal el presidente puede movilizar tropas y agentes federales sin autorización local, y Trump lo ha hecho. La alcaldesa Bowser, sin herramientas legales para impedirlo, ha acatado las órdenes. Este miércoles se presentó en la escena del ataque junto al director del FBI.

    El director de ese Buró Federal de Investigación, Kash Patel, aseguró en la lugar de los hechos que los dos miembros de la Guardia Nacional no han muerto, aunque permanecen en estado crítico. Añadió que el sospechoso será acusado de agresión contra un oficial federal.

    La confusión sobre el estado de las víctimas marcó la tarde

    El gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, afirmó en un primer comunicado que ambos militares habían fallecido, dado que pertenecen a la Guardia Nacional de ese estado y estaban desplegados en Washington desde septiembre. Horas después rectificó: «Estamos recibiendo informes contradictorios sobre su estado. Ofreceremos más información cuando contemos con datos completos. Nuestras oraciones están con estos valientes, con sus familias y con toda la comunidad de la Guardia».

    Tras el tiroteo, la Casa Blanca activó la alerta roja, el nivel reservado para amenazas directas contra la vida. Más tarde la rebajó a naranja, un estatus de «riesgo alto» que mantiene al Servicio Secreto preparado para evacuar a quien sea necesario. Como Trump, sus principales asesores no estaban en el complejo presidencial por el descanso de Acción de Gracias.

    La investigación continúa abierta. Washington permanece bajo una tensión que no vivía desde hace años, marcada por un despliegue inédito, un pulso político por el control de la seguridad y la constatación de que, incluso con miles de uniformados en las calles, la capital sigue expuesta a este tipo de agresiones.