En 1990, en las primeras elecciones regionales celebradas tras la reunificación alemana, la Unión Cristianodemócrata (CDU) obtuvo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental el 38,3% de los votos. En 2021 ya había caído al 13,3% y, en vísperas de las nuevas elecciones, el último sondeo de la televisión pública ZDF la sitúa en apenas un 6%, solo un punto por encima de la barrera necesaria para entrar en el Parlamento regional. La caída resume hasta qué punto los conservadores han quedado fuera de una campaña dominada por el duelo entre la ministra presidenta Manuela Schwesig y Alternativa para Alemania (AfD), pero también convierte el domingo en otra prueba incómoda para Friedrich Merz después del 17,2% obtenido por la CDU en Sajonia-Anhalt.
Daniel Peters, presidente regional y candidato de la CDU, habla ya abiertamente de una “lucha por la existencia”. El 6% es una fotografía del momento y no una predicción electoral. ZDF advierte además de que el sondeo tiene un margen de error de algo más de dos puntos para partidos situados en torno al 10% y de que un 21% de los encuestados todavía no tiene decidido qué votará o incluso si acudirá a las urnas. Pero incluso con esas cautelas, el retroceso tiene una dimensión histórica para un partido que gobernó el Land durante los primeros años posteriores a la reunificación y que ahora aparece reducido a un papel secundario. Parte del problema también está en Berlín.
Merz, una figura que provoca rechazo
La política federal ha pesado durante toda la campaña y Merz se ha convertido, según el informativo de la televisión pública Tagesschau, en una figura que provoca rechazo entre parte del electorado del nordeste. Como muestra, el único acto público de campaña que llevó a cabo Merz en el Land o que la propia CDU regional haya tratado de marcar distancias con el Gobierno federal. Peters atribuyó parte de las dificultades de su partido al bloqueo de reformas en Berlín e insistió en que estas elecciones deben decidirse por asuntos regionales. El posible resultado llega además en un momento delicado para Merz. Tras la derrota de Sajonia-Anhalt, las críticas dentro del bloque conservador han aumentado.
Los ocho ministros presidentes de la CDU publicaron esta semana una declaración conjunta contra las discusiones personales y en apoyo al trabajo con el canciller. Merz ha convocado además a la presidencia del partido para el domingo por la noche, una vez conocidos los resultados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, y ha cancelado su viaje previsto a Nueva York para la Asamblea General de Naciones Unidas. Él mismo rechaza vincular su futuro político a unas elecciones regionales y asegura que quiere completar los cuatro años de mandato.

El cordón sanitario a AfD, a debate
Mientras la CDU intenta evitar otra fuerte caída, la recta final se ha concentrado casi por completo en Schwesig y la AfD. El mismo sondeo sitúa al Partido Socialdemócrata (SPD) en el 37% y a la AfD en el 36%. Hace una semana la AfD aparecía por delante, pero la popularidad personal de Schwesig y la polarización de la campaña han permitido al SPD recuperar terreno. La ventaja de Schwesig es mucho mayor cuando se pregunta directamente quién debería dirigir el Gobierno regional. Un 61% prefiere a la socialdemócrata, frente al 30% que se decanta por Leif-Erik Holm, candidato de la AfD. Schwesig ha aprovechado esa ventaja para presentar la elección como una confrontación entre ella y la AfD y, al mismo tiempo, distanciarse de decisiones impopulares de la coalición federal. Esa polarización ha terminado dejando a ambas formaciones con casi todo el espacio político, mientras el resto lucha por mantener su representación.
Para la CDU, un 6% no decidiría únicamente el peso de su grupo en Schwerin. Después de Sajonia-Anhalt, otra caída de estas dimensiones reforzaría la discusión interna sobre el rumbo del partido y sobre la capacidad de Merz para recuperar apoyo electoral en el este. También volvería a alimentar el debate sobre el cordón sanitario con la AfD, cuestionado ya por algunos dirigentes regionales, aunque la dirección federal mantiene su rechazo a cualquier cooperación.
El domingo se elige un Parlamento regional, no al canciller pero un resultado históricamente bajo para la CDU tendría una evidente lectura nacional después de Sajonia-Anhalt y en medio de la discusión abierta sobre Merz. Mientras Schwesig intenta convertir la votación en una elección personal frente a la AfD, los conservadores llegan al final de la campaña peleando por conservar un espacio propio en un Land donde hace 36 años fueron la primera fuerza.
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