Es la lluvia de siempre contra la misma ventana, el ruido que, en vez de arrullar, molesta; la ola de frío y de caos de nunca acabar. Esperamos con un anhelo profundo y auténtico que lleguen los torneos internacionales; enloquecemos de felicidad porque por fin son seis de los nuestros en competencia, y una vez ahí ya no queremos cruzar la puerta del aeropuerto El Dorado. ¿Para qué? Si la decepción viene a ser la misma… las gotas del mismo aguacero contra el mismo cristal…
Seis colombianos en torneos internacionales: ¿engaño? ¿consuelo?
¿Por qué se nota tanto la diferencia saliendo de los límites?
Todos los grupos fueron fáciles. No nos engañemos. Nos llamamos Colombia y nos iba a tocar al menos un brasileño fuerte en un sorteo (la suerte, que entiende todo de valor de plantillas, rating y rankings, etc.), pero después nos tocan los de media tabla de Perú, de Chile y de Venezuela… ¡y contra todos fallamos!
Nacional vs. Tolima. Foto:AFP
En la primera fecha de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana no conseguimos una sola victoria, y en la segunda no vamos mejor: perdieron Junior y Deportes Tolima, no contra el Bayern Múnich ni el Paris Saint-Germain, sino contra Cerro Porteño, que tenía ¡12 lesionados!, y Nacional, que es octavo de su liga local.
La decepción, en orden de jerarquía, es con un Junior incapaz de hacer más de tres tiros a una nómina B y que depende de un Teófilo que, a sus 40 años, es más ‘canchero’ que determinante, al menos en la alta exigencia de una Copa Libertadores. Lo de Tolima era más esperado, pero no por eso menos doloroso: de un primer tiempo sin objeciones pasó, sin transiciones, a ser una coladera.
Junior vs. Cerro Porteño Foto:EFE
El problema es que el desvanecimiento de los nuestros cuando van al exterior ni es nuevo ni parece tener solución distinta a la anestesia: subirse a la ruleta rusa y renovar la ilusión para que el golpe de mañana sea más fuerte que el de hoy y, al final, no se llegue a sanar nada.
Es así como nos ilusionamos, franca y rápidamente, con que este miércoles y jueves vengan en nuestro rescate América, Santa Fe, Millonarios o Medellín, sabiendo todos que hay una gran perspectiva de tristeza: Millonarios volvió a su bache (o tal vez nunca se fue); Santa Fe tiene un pie fuera de la siguiente fase de la Liga y le toca un gigante dormido como Corinthians (¡somos expertos reviviendo muertos!); América es el templo de la irregularidad y es difícil apostarle; y el Medellín… ¿acaso alguien cree que en el Estadio Maracaná se le hace partido al campeón de la Libertadores con todas las limitaciones del DIM?
Santa Fe vs. Peñarol. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
¿Por qué cuesta tanto fuera del país?
Al final, el mal está adentro. Afuera no se ve nada distinto a lo que se vive en el medio local, y es una guerra sin inocentes.
Los dirigentes no entienden que es la imagen del campeonato la que trae el dinero y no las disputas particulares, en defensa de una parcelita y no del bien común; los equipos ‘chicos’ dañando el ‘caminao’ de los ‘grandes’, restringiendo nóminas a 25 jugadores que, a la primera exigencia grande, muestran fisuras; las nóminas armadas desde el presupuesto financiero y no desde la necesidad deportiva…
DIM vs. Estudiantes. Foto:Jaiver Nieto / EL TIEMPO
Y pase por los jugadores, que ‘voltean’ al primer DT que les imponga reglas y sacrificios en la cancha, que no se cuidan y se alejan del radar, que están más preocupados porque les piten un penalito que por marcar golazos y que inventan hasta teorías conspirativas para ocultar sus debilidades…
¿Por qué se nota tanto la diferencia saliendo de los límites? ¿Qué nos falta para revertir la tendencia? Cancha. Decía Alejandro Restrepo que lo que más le molestaba tras perder el clásico era “la inconsciencia” de sus jugadores, su incapacidad de entender qué se juegan, cuánto costará un error, cómo enfriar la cabeza para no fallar frente al arco rival, pero tampoco arrastrar las piernas al primer rival exigente.
Macará vs. América de Cali Foto:América de Cali
Colombia no tiene costumbre ganadora y “el que no sabe es como el que no ve”. Mientras argentinos y brasileños nacen sabiendo qué hacer en cada situación, nosotros hacemos terapias, charlas y jornadas de motivación. Estamos a años luz de la élite suramericana, y eso lo sabíamos de sobra antes de tener a seis de los nuestros en carrera.
Vamos a tardar años en ganar los trofeos, pero estaremos aún más lejos si no nos acostumbramos a estar aquí, perdiendo si es el caso, pero aprendiendo. Un día se revertirá la historia. Tal vez una generación entera no sobreviva para contarlo.
Jenny Gámez
Editora de Futbolred
@jennygameza
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