“Hospitales completamente desbordados”: cómo el terremoto pone más presión al ya deteriorado sistema de salud de Venezuela

Personal médico atiende a pacientes frente al Hospital Luis Razeti un día después del sismo.

Fuente de la imagen, ALEJANDRO PAREDES/AFP via Getty Images

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“No hay”. Puede que esta frase sea de las más escuchadas en Venezuela por años. Y, según el momento, podía referirse a huevos, azúcar, papel higiénico. Pero también a insumos médicos, personal y equipamientos sanitarios.

Desde este miércoles, las ya debilitadas infraestructuras médicas del país y su escasez de recursos se ponen a prueba ante la descomunal emergencia sanitaria que supone un potente terremoto de magnitud 7,2 seguido apenas 39 segundos después por otro aún mayor, de intensidad 7,5.

A los centenares de muertos se suman los miles de heridos de diversa gravedad. Y las personas que aún, bajo los escombros, esperan a ser rescatadas.

“El problema no es solo que se trate de una tragedia natural, sino que debemos reconocer y recordar que Venezuela se encuentra en el contexto de una emergencia humanitaria compleja”, explicó a la BBC el doctor Pedro Javier Fernández, que forma parte del equipo Médicos Unidos por Venezuela.

“Todos nuestros hospitales carecen de suministros, carecen de medicamentos; no somos capaces de proporcionar atención médica a nuestra población en un día normal. Ahora, con esta tragedia, la emergencia es aún mayor y es más difícil de afrontar que en otros países”.

Si bien el Ministerio de Salud de Venezuela aseguró este jueves que activó una red de ocho hospitales públicos en la Gran Caracas (la zona que contempla a la mayoría de las zonas afectadas) y al menos una decena de clínicas privadas se sumó, los centros están colapsados y sin recursos.

Llevar tus propios insumos médicos

El doctor Franklin Rodríguez trabaja normalmente en Caracas, pero se desplazó 30 kilómetros para brindar su ayuda en La Guaira, la región más afectada por los sismos.

“Existe una escasez crítica de medicamentos y suministros médicos. Los centros sanitarios no tienen capacidad para atender el enorme volumen de personas, y muchas de ellas siguen atrapadas bajo los escombros”, declaró al programa Today de Radio 4 de la BBC.

Comentó que tanto él como sus colegas médicos se enfrentan a una situación desesperada. Y describió a los hospitales principales del estado La Guaira “completamente desbordados”.

Carlos V., un lector de BBC Mundo, nos escribió para denunciar que en el Hospital Dr. Lino Arévalo de Tucacas, una de las ciudades afectadas por el terremoto, “no tiene ni siquiera una ‘band aid’ (tirita o curita)”.

En Caracas la situación es similar.

Los medios nacionales reportan que, a quienes acuden a un centro sanitario en medio de esta emergencia, se les pide que lleven sus propios insumos.

Personas heridas con escayolas en las piernas permanecen en el exterior del hospital Domingo Luciani de Caracas el 25 de junio de 2026, tras los dos terremotos que sacudieron la capital venezolana.

Fuente de la imagen, Juan BARRETO / AFP via Getty Images

“Están colapsados. No tienen casi nada. Uno tiene que traer las cosas. Me pidieron bacitracina (antibióticos), Gerdex (desinfectante) para los puntos, gasas. Me pidieron que trajera hasta los analgésicos. No puedo comprar nada de eso, no tengo nada”, explicó Jennifer Hidalgo al medio venezolano Efecto Cocuyo.

“(Mi sobrina) quedó tapiada y la encontraron en la madrugada. No siente las piernas, le tomaron puntos en los glúteos, está desnuda, no tiene ropa, ella tampoco tiene nada”, agregó.

En su caso, acudió con su sobrina a la Unidad de Emergencias del Hospital Domingo Luciani, en el Llanito, al este de Caracas.

Un médico de dicho hospital contó a la agencia AFP en condición de anonimato que “algunos niños dicen sus nombres, mientras que otros llegan con una cinta de identificación en el brazo”.

Fuentes sanitarias de ese centro dijeron que se requieren con urgencia desde gasas, guantes y mascarillas, hasta bisturí, batas para cirujanos y llaves de tres vías.

Un problema antiguo

Todas esas declaraciones se recogieron en mitad de la tragedia, pero podrían haber sido de hace unos meses.

En abril, la Federación Médica Venezolana (FMV) afirmó que “el 90% de los hospitales del país están desabastecidos y abandonados”.

La última Encuesta Nacional de Hospitales, que es de 2024, recogía que el índice de desabastecimiento de insumos de quirófano estaba en 74%. Y, por otro lado, indicaba que solo 4 de cada 10 quirófanos estaban operativos en promedio.

El mismo estudio detallaba que en 46% de los hospitales “se piden pagos extraoficiales a los pacientes para poder atenderlos”, lo que va en contra del principio de gratuidad de la salud pública.

En 2025, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertaba de la crisis que atravesaban los servicios públicos venezolanos. Y daba un dato: 91% de los hospitales encuestados entre enero y julio de ese año exigieron a los pacientes llevar sus propios insumos médicos para cirugías.

Médicos en la puerta del Hospital Domingo Luciani

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Una mujer contó que le pidieron llevar sus propios insumos médicos al ingresar al Hospital Domingo Luciani, visto aquí el jueves tras los terremotos.

En ese contexto, son los pacientes y los familiares los que deben ocuparse de tener a la mano desde mantas a agua potable o medicamentos.

La crisis existente obligaba ya a los familiares de las víctimas a recorrer farmacias externas. Ahora, eso se remarca en medio de la tragedia.

La ONG Provea registró en 2025 un total de 94.056 denuncias de usuarios del sistema de salud debido a la pérdida de garantías.

El motivo principal de estas protestas (51,5%) fue por falta de personal calificado, ausencia de insumos básicos o quirúrgicos e inoperatividad de equipos médicos esenciales. El segundo motivo fueron las denuncias por la falla en la accesibilidad a los servicios por cobro a las personas, falta de agua y electricidad.

Sin personal

A esto se suma la falta de personal.

Más de 8 millones de venezolanos abandonaron el país en los últimos años debido a la crisis económica, política y social.

Por supuesto, esto también afectó al personal médico. Según datos de 2023 de la FMV, más de 42.000 trabajadores sanitarios migraron.

“Los médicos y personal profesional de salud ganan sueldos miserables y, en respuesta a las demandas socioeconómicas, el gobierno les viola sus derechos laborales al negarse a discutir la contratación colectiva”, dijo entonces el presidente de la FMV, Douglas León Natera.

Asimismo, aseguró que los bajos salarios y la “persecución del gobierno contra los trabajadores” provocó la “renuncia masiva” y la migración de médicos de todas las especialidades.

Gente en Morón, estado de Carabobo, siendo atendida en la calle

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Atención médica en la calle en Moron, en el estado de Carabobo, tras el terremoto.

También en 2023, León Natera denunciaba que en los hospitales falla constantemente el servicio de agua y electricidad, así como la dotación de medicinas, equipos quirúrgicos, camillas y el mantenimiento de los ascensores.

Esa misma realidad se puede constatar desde hace años, siendo a partir de 2014 el momento más álgido. La situación, ya crítica, se agravó tras las presiones económicas de Estados Unidos sobre Venezuela.

Precisamente ahora, el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció la suspensión de algunas sanciones a Venezuela para permitir operaciones relacionadas con las labores de ayuda tras el doble terremoto.

Esto permitirá, por ejemplo, que se realicen transferencias bancarias al país, una vía esencial para enviar ayuda tras la catástrofe.

Ayuda internacional

A poco de ocurrir los terremotos, rescatistas en el país reportaron que numerosas personas permanecían atrapadas.

Desde España, Z., que vivió toda su vida en La Guaira, cuenta a BBC Mundo que en su zona hay familias debajo de los escombros, que se les escucha, pero que todavía nadie los ha rescatado.

Las labores de búsqueda están limitadas por la falta de equipos especializados para intervenir estructuras colapsadas. Esto ha hecho que los organismos de emergencia trabajen con recursos insuficientes frente a la magnitud de la tragedia.

Son voluntarios los que, con lo que tiene cerca, incluso sus manos, están tratando de liberar a gente.

“Los rescatistas no dan abasto. Están sacando a la gente con uñas y dientes”, le dijo a BBC Mundo desde Caracas el estudiante Antoan Marín. “No tienen maquinaria especializada”, agregó. “Nos falta ayuda”.

Aunque en medio de tanta penuria, la ayuda externa está llegando de lugares tan distintos como México, Chile, Suiza y Turquía.

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