La UE aplaza a diciembre su decisión sobre los activos rusos congelados para rearmar a Ucrania

En un mismo día, ayer la Unión Europea aprobó su decimonoveno paquete de sanciones contra Rusia, esta vez con una mención expresa al fin de las compras de gas licuado con la esperanza de que eso produzca daños estructurales en la economía rusa, y en la reunión del Consejo Europeo -los jefes de estado o de Gobierno de la UE- dieron pasos para atreverse a utilizar la que sería la ‘bomba atómica’ de las medidas de represalia: autorizar la transferencia a Ucrania de los 140.000 millones de euros de reservas del Banco Central de Rusia que fueron congelados al inicio de la guerra.

No cerraron el acuerdo, en parte porque en la discusión intervinieron la directora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y el del Eurogrupo, Paschal Donohoe, que al parecer señalaron distintas incongruencias legales en la propuesta que había puesto la Comisión sobre la mesa. El presidente del Consejo, Antonio Costa, se comprometió a que en la cumbre del mes de diciembre tendrán que optar forzosamente entre esta fórmula o la que se invente la Comisión en estas semanas.

En la comparecencia final, los dos dirigentes europeos, Von der Leyen y Costa, querían asegurar a coro que pase lo que pase con los activos rusos, los ucranianos tienen asegurados dos años de asistencia financiera por el presupuesto europeo. Para Costa esto debería ser un gesto de firmeza «que Putin debería entender». Y si en este caso puede haber dudas sobre ese compromiso, lo único que quedó claro es que se comprometen a decidirlo en diciembre.

Estos pasos coinciden con las nuevas sanciones por parte del Tesoro de EE.UU., que el miércoles anunció medidas contra el sector energético ruso.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que participó en una parte de la reunión ayer en Bruselas, se mostró confiado en que los líderes europeos acaben de encontrar a través del mandato a la Comisión Europea un camino legal para hacerlo. Aunque esto lo dijo antes de saber que en esta ocasión no se cerraría el asunto, confía en que «esta decisión se acerca, gracias a Dios». Zelenski, que sabe que la cuestión más importante es garantizar que en caso de que Rusia pudiera reclamar en el futuro ese dinero, los demás países respaldarían a Bélgica, que es el país bajo cuya jurisdicción están resguardados esos haberes.

Hasta ahora, la UE no ha tenido ningún problema para utilizar los intereses devengados por esa suma para financiar a Ucrania, pero incautar la suma que está congelada tiene dificultades legales mucho más importantes, porque pondría en duda la seguridad de las transferencias entre las reservas estratégicas de los bancos centrales de todo el mundo.

El esquema en el que se basa esa gestión presupone que la Comisión lo utilizaría como base para conceder un crédito a Ucrania que formalmente estaría obligada a devolverlo, aunque todos confían en que en unas eventuales negociaciones de paz esa suma estará en el montante que Kiev podría exigir a Rusia como compensaciones por la destrucción causada durante la guerra.

«En la guerra se necesita mucho más»

Zelenski considera que ese dinero sería crucial para acelerar el fin de la guerra. «Durante mucho tiempo se ha hablado de los haberes congelados. Hasta ahora utilizamos los intereses, unos 3.000 millones al año, que están bien. Pero en la guerra se necesita mucho más y Rusia tiene que pagar por lo que ha destruido porque son ellos los que nos han atacado y nosotros nos estamos defendiendo».

Ese dinero lo utilizaría Ucrania para construir misiles de largo alcance para lo que dice tener capacidad tecnológica, pero no suficientes recursos, aunque se mostró confiado en que Estados Unidos pudiera transferir algunos Tomahawk para los arsenales ucranianos.

Respecto a las posibles negociaciones de paz, Zelenski expuso en Bruselas que «si los rusos quieren hablar está bien, pero eso empieza por tener la voluntad de sentarse en una mesa. Sin embargo, ayer atacaron una guardería, lo que demuestra que no quieren acabar con la guerra». A su juicio, el mejor camino para llevar a Moscú a la negociación «son las sanciones».

Rearme de Europa

Pero si no hay ni negociaciones ni paz, los europeos también ha acordado reforzar los esfuerzos conjuntos de los distintos países para a sus capacidades de defensa, empezando por el famoso ‘muro antidrones’ que había propuesto la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

«Las amenazas inmediatas en el flanco oriental de la UE y el suministro de apoyo concreto a Estados miembros necesita abordarse con carácter prioritario» y por ello «el Consejo Europeo -se dice en el documento de conclusiones- considera que, para responder a las necesidades y amenazas más inmediatas, el trabajo se debería centrar en proyectos concretos para reforzar los esfuerzos conjuntos de los Estados miembros para mejorar sus capacidades antidrones y de defensa aérea». Ahí la Comisión esta dispuesta a movilizar hasta 150.000 millones en préstamos que salen del presupuesto comunitario para que los gobiernos hagan compras conjuntas de material militar.

«En este contexto, mejorar la resiliencia, seguridad y protección de las infraestructuras críticas, incluidas la energética, digital y submarina, es también esencial», se dice en las conclusiones. Se pone así la mirada en la hoja de ruta que la Comisión presentó la semana pasada con el objetivo de que la UE alcance en 2030 la plena preparación militar incluyendo el objetivo de que ese muro de drones, para el que Ucrania ha ofrecido colaborar con su propia experiencia durante la guerra, esté plenamente operativo a finales de 2027, y el sistema de vigilancia del flanco oriental un año después.

También se pide a los países que finalicen el proceso de establecer «coaliciones de capacidades en todas las áreas prioritarias para final del año» para desarrollar una tecnología militar propia y compatible, que permita a los europeos una capacidad de defensa suficiente para disuadir a Rusia. Según el canciller alemán, Friedrich Merz, la Unión tiene apenas diez años para ello, que es el tiempo que se prevé que el dictador ruso Vladímir Putin necesitaría para prepararse para lanzar otra guerra. Por ello, estos proyectos de defensa común deberían ponerse en marcha en la primera mitad de 2026.

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