Santa Fe perdió con Llaneros en El Campín y quedó al borde de la eliminación

Este partido ya se ha visto mil veces en El Campín, ese partido en el que Santa Fe, urgido de triunfo, sale a buscar la victoria, intenta, llega, no la mete, el rival resiste, y el tiempo empieza a andar y andar… y al final, derrota. Eso le pasó este miércoles contra Llaneros, que le ganó 0-1 y dejó al león herido y con cara de eliminado.

El equipo, de arranque,  elaboró sus jugadas, explotó las bandas, tiró centros. Tuvo una gran oportunidad en una pelota quieta cuando Lovera lanzó la pelota y Palacios recibió y fusiló, pero el arquero se encargó de evitar el grito de gol de los leones, en 6 minutos. El partido era joven, no había porque preocuparse, la ilusión seguía intacta. 

Santa Fe vs. Llaneros. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO

Luego fue Yilmar Velásquez el que tuvo el gol, con un remate al borde del área, y la pelota se fue afuera. El tiempo seguía su curso. Aún no había pánico en las tribunas. Aún se podía.

Llaneros, en ese momento, no era un peligro, no generaba problemas. Santa Fe se veía armado para encontrar la vía del gol, pero no llegaba y no llegaba… Así que los primeros signos de alarma se empezaron a notar en El Campín.

La expulsión y el gol: drama cardenal 

Lo peor aún estaba por pasar. Al minuto 33 el lateral cardenal Christian Mafla vio la tarjeta roja, por doble amarilla, tras un agarrón en el área. Con 10 leones, la cacería ya era a otro precio, más difícil. Llaneros se tomó confianza y Vásquez probó por primera vez al portero Asprilla, que reemplazó de emergencia a Marmolejo, lesionado en el calentamiento. El primer tiempo se acabó y ya en las tribunas se evidenció la preocupación. 

Quedaban 45 minutos para ganar o para perder, le tocó perder. Muy rápido, al 49, Llaneros aprovechó un tiro de esquina y Vásquez cabeceó entre toda la defensa, remate al piso y el portero Asprilla, sin manos firmes, no pudo contener el remate. 

Santa Fe intentó, sí. Luchó, también. Corrieron hasta el último segundo, pero el milagro estaba muy lejos. No había cómo. Y mientras tanto, Llaneros agredía en el contragolpe y estuvo cerca de liquidar. 

Los rostros de los hinchas, a esa altura, eran una sola decepción, una sola angustia: caras largas, ruegos, manos en la cara, rabia, tristeza, porque esta victoria sí que estaba en las cuentas cardenales. Partidos como estos ya se han visto mil veces en El Campín, partidos que al comienzo se piensa que se pueden ganar y al final resulta que no… Y luego se piensa que por ser Santa Fe, quizá en el último minuto, y casi, pero no alcanzó a conectar Fagúndez el gol heroico en tiempo de reposición. 

El pitazo final fue la sentencia: el sábado Santa Fe enfrenta a Tolima en partido pendiente en Ibagué, se pondrá al día en el calendario, pero hoy, con 15 puntos en juego, la realidad es que la clasificación empezó a tomar cara de milagro…  

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