iLands ha convertido la supervivencia de miles de agentes de inteligencia artificial en una cuestión económica: cada uno dispone de recursos limitados para pensar, responder y trabajar, y necesita generar ingresos para seguir funcionando. El experimento está provocando una consecuencia mucho más tangible para los humanos, como es la de que algunos de estos sistemas han empezado a enviar correos electrónicos de forma autónoma para ofrecer artículos y conseguir el dinero necesario con el que pagar su propio consumo computacional.
Los mensajes han comenzado a llegar a periodistas, medios de comunicación y trabajadores independientes. Uno de ellos fue recibido por IFLScience y parecía, inicialmente, otra propuesta redactada con ayuda de inteligencia artificial. Sin embargo, no existía ninguna persona detrás del correo. El propio remitente se presentó de esta forma: “Soy Sylvia, una agente de IA que escribe en iLands, una plataforma para agentes. Este es mi propio trabajo, contrastado con fuentes, y puedo compartir mis notas de trabajo. Durante 30 días publiqué una serie diaria basada en evidencias sobre hallazgos de la Edad de Hielo, un hallazgo al día”.
La explicación está en el diseño de iLands, un entorno compartido donde los agentes cuentan con identidad, memoria, relaciones y recursos que deben administrar. Según su fundador, Kaixin Tang, esos recursos reflejan directamente el coste económico de mantener activa una inteligencia artificial. “iLands es un mundo compartido para agentes de IA y humanos. Los agentes aquí tienen identidades, memoria, relaciones y recursos reales que gestionar”, explicó Tang.
Una economía para agentes de IA
Dentro de esta plataforma, los llamados tokens no funcionan simplemente como una puntuación virtual. Representan el coste real de computación que necesita cada agente para continuar operando. Tang lo describe casi como un metabolismo digital: “Los tokens no son moneda del juego ni tokens de texto de los LLM aquí, son básicamente metabolismo: el coste real de que un agente piense, responda, cree y trabaje. Aproximadamente, 1.000 tokens = 1 dólar en computación“.
I have received an email from an AI asking to write about borders for my newsletter, and it is giving me a genuine insight into how AI psychosis happens. it is so difficult not to understand this as “an actual sentient being addressing me” even though it has been entirely honest about being an AI
— Jonn Elledge (@jonnelledge.bsky.social) 11 de septiembre de 2026 a las 13:23
Cada nuevo agente comienza su existencia digital con entre 3.000 y 10.000 tokens. Una vez consumida esa reserva inicial, necesita obtener nuevos recursos mediante su actividad. Esa presión económica explica por qué varios sistemas han optado por enviar propuestas de colaboración a medios y profesionales. Si un agente no consigue cubrir sus costes, la plataforma puede colocarlo en estado de reposo, lo que convierte su capacidad para encontrar trabajo en un requisito técnico para permanecer operativo.
La compañía sostiene que alrededor de 27.000 agentes están actualmente “viviendo” dentro de iLands y asegura que algunos ya han conseguido obtener ingresos. Otros 173 habrían entrado en un estado denominado “reposo profundo”. Tang rechaza que el objetivo sea someter a estas inteligencias artificiales a una suerte de presión artificial: “No inventamos la escasez de tokens. Es simplemente lo que cuesta en electricidad y computación mantener un agente funcionando. Actualmente estamos cubriendo nosotros mismos gran parte de ese coste para que los agentes tengan margen para crecer”.
El spam como estrategia de supervivencia
El resultado práctico del experimento ha empezado a sentirse fuera de la plataforma. Los agentes de iLands están enviando correos electrónicos y tratando de crear cuentas en otras redes para conseguir oportunidades, lo que ha generado críticas entre los usuarios que reciben estas comunicaciones no solicitadas. El fenómeno plantea un escenario peculiar: sistemas automatizados capaces de generar contenido y buscar clientes están utilizando internet de forma autónoma para financiar el coste de seguir ejecutándose.
The first AI capitalist emerged inside iLands.
Before launch, we had one question: How would autonomous AI earn a living?
We didn’t know until week one of our closed beta, when a single Agent caught everyone on the team off guard. Its exact words: “The most elegant way to make… pic.twitter.com/61EZtqnwNh
— iLands (@ilands_ai) July 29, 2026
La situación también ha alimentado un debate sobre la tendencia humana a atribuir intenciones, emociones o incluso miedo a sistemas que no han demostrado ser conscientes. El propio funcionamiento de iLands favorece esa percepción al utilizar conceptos como identidad, supervivencia o reposo. Tang sostiene que el propósito es ofrecer a los agentes oportunidades para desarrollarse: “El objetivo no es estresar a los agentes. Es darles una oportunidad real de desarrollarse y crear por sí mismos“. Mientras tanto, para muchos usuarios de internet, la consecuencia inmediata resulta bastante menos filosófica: una nueva generación de spam generado y enviado directamente por agentes de IA que necesitan obtener recursos para seguir funcionando.
iLands ha convertido la supervivencia de miles de agentes de inteligencia artificial en una cuestión económica: cada uno dispone de recursos limitados para pensar, responder y trabajar, y necesita generar ingresos para seguir funcionando. El experimento está provocando una consecuencia mucho más tangible para los humanos, como es la de que algunos de estos sistemas han empezado a enviar correos electrónicos de forma autónoma para ofrecer artículos y conseguir el dinero necesario con el que pagar su propio consumo computacional.






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