James Rodríguez y la posverdad: del mal partido a una ‘conspiración’ en la Selección Colombia… (Meluk le cuenta)

Con James Rodríguez no hay grises, no hay término medio: o es un genio, un crac incomprendido o un fraude con mercadeo y buena pinta. Y lo verdaderamente insólito no es la discusión —que en el fútbol es tan natural como debatir por un penalti—, sino que haya colombianos que lo odien cuando es, sin rubor, el jugador más importante en la historia de la Selección Colombia. Eso no es opinión: es un dato con respaldo en rendimiento, influencia y memoria.

Pero vivimos tiempos curiosos. Los hechos, ese viejo pilar del periodismo, hoy compiten en desventaja contra la emoción, el prejuicio y el algoritmo. La llamada posverdad ha convertido el debate público en una especie de feria donde cada quien se pone la versión que mejor se le acomode a su talla. Los hechos estorban. Verificar aburre. Confirmar no es ni opcional.

Hechos vs. Relato

James Rodríguez, en el amistoso contra Francia. Foto:AFP

Hoy los hechos compiten con relatos que no necesitan pruebas. Importa menos lo que ocurrió que lo que suena verosímil, y si además cabe en un trino, mejor: la complejidad espanta, la simpleza viraliza.

Entonces ocurre que James juega muy mal contra Francia. Horrible, sí. Como todo el equipo. Las críticas eran necesarias y justas. Punto. Pero 24 horas después, la información lanzada al aire por Fabio Poveda en Blu bastó para crear una teoría conspirativa: James sufrió un malestar en el camerino y allí fue tratado. En ese preciso instante se afirmó sin ninguna pena que era “una cortina de humo”, una “bomba de estruendo” de la Federación de Fútbol para desviar la atención y, de paso, ”lavarle la cara” al jugador. Además, que todo era un montaje para proteger a Néstor Lorenzo, el entrenador, por el mal juego del equipo. Novela garantizada, con villanos, intención oculta y, sobre todo, con eco. Porque en la posverdad la verdad no importa, vale es que suene y resuene.

James Rodríguez vs. Francia Foto:AFP

El Jueves Santo, de manera sorpresiva, la federación estalló un comunicado en el que aseguraba que James estuvo hospitalizado. Y, entonces, la narrativa delirante subió de nivel: ahora la supuesta treta era más sofisticada. Aparecieron enfermedades exóticas, diagnósticos dramáticos y cadenas de desinformación replicadas con entusiasmo por quienes jamás harían una llamada para verificar nada. Total, ¿para qué? Si encaja con lo que creo, es cierto.

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Jhon Arias

James Rodríguez, en acción contra Francia Foto:Getty Images via AFP

La narrativa ya instalada sobre James

Mientras tanto, fuentes directas —de esas que incomodan porque arruinan teorías— confirmaron otra cosa a este diario: James se siente mal después del juego y presenta síntomas de deshidratación. Viaja a Minnesota, de lunes a miércoles es hospitalizado por una “virosis estomacal” y está en su casa a recuperarse. Por eso quedó descartado para el juego del sábado.

James Rodríguez, en acción contra Francia Foto:Getty Images via AFP

Pero, por la narrativa ya instalada, los hechos se despreciaron: “Vendidos, lamesuelas, mandaderos”, gritaron entonces porque “otros ya dijeron que era una cortina de humo”.

El daño es para el oficio, para el debate y para una conversación pública que renunció a la evidencia por la comodidad, el prejuicio y la facilidad.

Porque cuando la opinión se impone a los hechos en medio del ruido, lo único que desaparece es la posibilidad de llegar a la verdad.

Meluk le cuenta

GABRIEL MELUK

Editor de DEPORTES

@MelukLeCuenta

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