Category: Tecnologia

  • Miles de kilómetros de datos: tu auto te está espiando y esto es solo el principio

    Miles de kilómetros de datos: tu auto te está espiando y esto es solo el principio

    Una mujer en un coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los automóviles recopilan una gran cantidad de datos personales de los conductores.

    Desde tu peso y tus expresiones faciales hasta tu destino, los automóviles recopilan una cantidad asombrosa de datos sobre ti. Parte de esa información podría incluso aumentar el costo de tu seguro. Sin embargo, puedes tomar algunas medidas sencillas para limitar lo que saben sobre ti.

    Los automóviles solían ser sinónimo de libertad.

    Cuando recibí por primera vez las llaves del viejo Toyota familiar, aquello fue un rito de iniciación, una señal de que ya tenía la edad suficiente para alejarme de la mirada vigilante de mis padres y adentrarme en un mundo donde el tiempo y las decisiones eran exclusivamente mías.

    Los automóviles modernos son computadoras sobre ruedas, y las grandes corporaciones los están utilizando para absorber detalles íntimos de tu vida y ganar más dinero.

    Si crees que conducir hoy en día es una oportunidad para estar solo y alcanzar la independencia, piénsalo de nuevo.

    Y al parecer, la situación está a punto de empeorar.

    Las propias compañías automotrices te lo confirmarán si te tomas la molestia de examinar detenidamente sus políticas de privacidad.

    La información que recopilan puede incluir datos de ubicación precisos sobre todos los lugares a los que vas, quién te acompaña en el vehículo, qué radio sintonizas y si te abrochas el cinturón de seguridad, si manejas a una velocidad excesiva o si frenas de manera brusca.

    Algunos vehículos pueden llegar a recabar numerosos detalles que quizá ni esperarías, tales como tu peso, edad, raza y expresiones faciales. ¿Te rascas la nariz?

    Algunos automóviles disponen de cámaras en el interior orientadas hacia el asiento del conductor y la mayoría vienen equipados con conexiones a internet capaces de transmitir esos datos mientras conduces sumergido en una dichosa ignorancia.

    El destino de la información

    Todo esto constituye un problema de privacidad que puede repercutir negativamente en tu bolsillo.

    Entre los principales clientes de estos datos que proveen los autos se encuentran las compañías de seguros, las cuales los utilizan para aplicar tarifas más elevadas a ciertos clientes.

    Sin embargo, resulta imposible saber con certeza cuál es el destino final de la información.

    Algunas compañías automotrices admiten vender los datos, pero no tienen la obligación de revelar quiénes son los compradores. Esto sin mencionar el hecho de que podría resultarte una situación un tanto inquietante.

    Según los expertos, la mayoría de los conductores no tiene la menor idea de que todo esto está sucediendo.

    “La gente se sorprendería por la cantidad de puntos de datos que su automóvil recopila y transmite a otras personas, ya sea al fabricante o aplicaciones de terceros”, dice Darrell West, del Centro de Innovación Tecnológica del Brookings Institute en Washington DC.

    “Básicamente esto significa que tu vida puede ser recreada segundo a segundo”, agrega.

    Un hombre registrando una computadora sobre un auto.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Esos datos pueden llegar a influir en el precio que pagas en el seguro del auto.

    A su vez, una ley federal de EE.UU. está a punto de aumentar la cantidad de datos que el automóvil puede recopilar sobre la vida del conductor.

    Pronto requerirá que las compañías automotrices estadounidenses instalen cámaras biométricas infrarrojas y otros sistemas para escanear el lenguaje corporal, rastrear los ojos y otros aspectos del comportamiento, para detectar si la persona está borracha o cansada para conducir.

    Pero también abrirá un nuevo tesoro de datos sobre la salud y los hábitos. No hay reglas que limiten lo que las compañías de automóviles pueden hacer con esa información.

    Por supuesto, también hay beneficios.

    Los autos conectados a Internet pueden ser más convenientes. Los sensores que tienen incorporados pueden hacer que la conducción sea más segura y cómoda.

    Las compañías de seguros podrían decidir cobrarte menos porque eres un buen conductor.

    Pero con los fabricantes de automóviles listos para expandir sus imperios de datos, este es un momento crítico para entender lo que está sucediendo bajo el capó y cómo te afecta.

    La conexión a Internet

    Si tu auto es relativamente nuevo, probablemente esté conectado a internet.

    La consultora McKinsey descubrió que el 50% de los automóviles en la carretera en 2021 tenían conexiones a internet y predijo que el número aumentará al 95% para 2030.

    Si tu automóvil está conectado a internet, es casi seguro que la privacidad sea un problema que atender.

    Las compañías de automóviles también pueden ver cuándo conectas tu teléfono al sistema de infoentretenimiento, o si usas ciertas aplicaciones hechas para conducir.

    Algunos conductores también utilizan el sistema de telemetría de las compañías de seguros, que los monitorean a cambio de posibles descuentos.

    Un análisis de 2023 realizado por Mozilla, el fabricante del navegador Firefox, examinó las políticas de privacidad de 25 marcas de automóviles. No todos cumplieron con los estándares de privacidad y seguridad que Mozilla utiliza para comparar marcas.

    Mozilla dijo que los autos son “la peor categoría de productos que hemos revisado en materia de privacidad”.

    Según el informe, las compañías de automóviles se reservan el derecho de recopilar detalles que incluyen tu nombre, edad, raza, peso, detalles financieros, expresiones faciales, tendencias psicológicas y más.

    La política de privacidad de Kia, por ejemplo, sugiere que la compañía puede incluso recopilar detalles sobre tu “vida sexual” y tu salud general.

    Una mujer conduciendo un coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Las grandes empresas registran detalles íntimos de tu vida para ganar dinero.

    El portavoz de Kia, James Bell, asegura que la compañía nunca ha recopilado datos sobre la vida sexual o la salud de los conductores.

    Estos detalles solo aparecen en la política de privacidad de Kia porque la compañía está enumerando la definición de California de “datos confidenciales”.

    Bell dice que las prácticas de privacidad de Kia son transparentes y que la empresa solo comparte datos con las compañías de seguros si los conductores optan por participar.

    Sin embargo, la empresa no explicó qué tipo de “datos confidenciales” recopila.

    Algo de eso puede ser difícil de imaginar, pero los autos están llenos de sensores: en los asientos, el salpicadero, el motor, el volante, lo que sea.

    Muchos vehículos, por ejemplo, tienen cámaras por dentro y por fuera.

    Si estás haciendo algo en un auto moderno, lo más probable es que haya una forma de que las empresas lo sepan.

    Mozilla encontró que 19 de las compañías de automóviles dijeron que podrían vender los datos, y eso es exactamente lo que está sucediendo.

    Por ejemplo, tanto las agencias estatales como las federales de Estados Unidos tomaron medidas contra General Motors (GM) por supuestamente vender datos de ubicación de automóviles sin consentimiento.

    Una mujer señalando una pantalla en el interior de su coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Existen medidas que se pueden tomar para limitar el acceso a los datos personales.

    Los senadores estadounidenses han acusado a Honda y Hyundai de prácticas similares, y estos son solo los ejemplos que el público conoce.

    “Están tomando toda la información que recopilan sobre ti, que es mucha, y la están usando para hacer inferencias sobre quién eres, qué tan inteligente eres, cuál es tu perfil psicológico, cuáles son tus creencias políticas”, dice Jen Caltrider, una analista de privacidad que dirigió la investigación de automóviles de Mozilla.

    “Esas son las cosas en las que la gente no piensa necesariamente”.

    Básicamente no hay reglas sobre quién puede comprar estos datos o para qué se usan, dice Caltrider.

    Se puede usar para intentar venderte productos. Las empresas podrían usarlo en las decisiones de contratación.

    Las fuerzas del orden podrían comprar datos de automóviles cuando no tienen una orden de registro. Una vez que sale de tu tablero, no tienes control sobre dónde termina.

    Puede que esté empeorando

    Se trata de algo más que empresas que husmean en tu vida privada.

    Por ejemplo, General Motors vendió información de conductores a una empresa llamada LexisNexis, un corredor de datos que compra y vende detalles sobre los consumidores.

    Un conductor, que obtuvo una copia de esos datos, supuestamente descubrió que LexisNexis tenía 130 páginas de información, detallando cada viaje que él y su esposa hicieron durante seis meses.

    Esa persona le dijo a The New York Times que después de que los costos de su seguro aumentaran un 21%, un agente de seguros le dijo que sus datos habían sido uno de los factores para la subida.

    GM y LexisNexis no respondieron a una solicitud de comentarios.

    La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos tomó medidas, y GM ahora tiene prohibido vender datos de vehículos durante cinco años, pero es libre de eanudar la práctica después, siempre y cuando obtenga el consentimiento expreso de los conductores y siga otras condiciones.

    Mientras tanto, LexisNexis y otras empresas siguen vendiendo datos de vehículos que obtienen de otros fabricantes de automóviles y aplicaciones que la gente usa mientras conduce.

    Imagen aérea de una autopista repleta de autos.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Los acuerdos entre compañías de seguros, fabricantes de automóviles y corredores de datos están muy extendidos, y mientras las prácticas se expliquen en las políticas de privacidad que tú aceptas, todo es perfectamente legal.

    “Las compañías de seguros han estado recopilando grandes cantidades de datos de consumidores, especialmente sobre cómo conducen, y los han utilizado para tratar de cobrar a las personas precios más altos, negar la cobertura o dividir y dividir a los consumidores en varias categorías”, dice Michael DeLong, un defensor de los clientes de seguros de automóviles para la Federación del Consumidor de América, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos.

    Las compañías de automóviles dicen que obtenen su permiso antes de rastrearte.

    En la práctica, eso generalmente significa aceptar formularios y políticas de privacidad cuando configuras el sistema de infoentretenimiento o las aplicaciones conectadas a tu automóvil.

    En algunos vehículos aparecen cada vez que arrancas el motor. ¿Los leíste? Por supuesto que no.

    Protecciones legales

    En Estados Unidos, no existe una ley de privacidad a nivel nacional. Las protecciones en estados individuales son fragmentarias y, según algunos expertos en privacidad, no van lo suficientemente lejos.

    El panorama es un poco mejor en Europa, incluido en Reino Unido, donde hay protecciones especiales para ciertas categorías sensibles de información y los consumidores tienen algunos derechos que les permiten acceder a sus datos y decirles a las empresas que los eliminen.

    Pero tampoco es un problema resuelto en Europa.

    “Los europeos todavía están en deuda con las políticas de privacidad”, dice Caltrider. “Y tienes que contar con que las regulaciones se sigan y apliquen, y eso es algo que no siempre sucede, especialmente con los autos”.

    El problema no es nuevo, pero hay razones para pensar que se está acelerando.

    La ley de Estados Unidos exige que los fabricantes de automóviles pronto necesiten instalar “tecnología avanzada de prevención de la conducción errática” en los nuevos vehículos de pasajeros en los próximos años.

    Un ingeniero revisando un coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La recolección de datos personales puede aumentar con los años.

    La tecnología está destinada a evitar que las personas conduzcan si están borrachas, cansadas o no aptas para manejar utilizando cámaras infrarrojas u otros sistemas.

    El problema, dicen Caltrider y otros, es que la ley no incluye disposiciones que aborden lo que sucede con los datos que estos sistemas crean.

    Un portavoz de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos (Nhtsa), que se encarga de hacer cumplir la norma, dice que “está comprometida a reducir las muertes por conducción por discapacidad utilizando todas las herramientas a nuestra disposición”.

    Y que “continúa abordando temas críticos y complejos”, como las preocupaciones sobre la privacidad.

    Es probable que la implantación de esta ley se retrase porque la tecnología no está lista, pero los defensores de la privacidad están haciendo sonar la alarma.

    “Necesitamos mantener a los conductores ebrios fuera de la carretera, y sería genial si hubiera una garantía de que los datos no se utilizarían para otros fines, pero eso no es lo que está sucediendo”, indica Caltrider.

    “Muchos de los avances de recopilación de datos que vemos en los automóviles se hacen bajo el pretexto de la seguridad”

    Esto podría entregar a la industria automotriz un tesoro equivalente a información médica sin salvaguardias.

    Medidas para limitarlo

    Como ocurre con tantos asuntos de privacidad, el problema de los datos del automóvil no es uno que se pueda resolver por completo, pero hay medidas que puedes tomar.

    Por un lado, “no te inscribas en el programa de telemática de seguros si tienes alguna preocupación sobre la privacidad”, sugiere DeLong.

    Los riesgos de privacidad son significativos y la recompensa no es una garantía.

    Un análisis del estado de Maryland encontró que el 31% de los conductores vieron caer sus tarifas de seguro, pero los precios subieron para el 24% de los conductores y el 45% no encontró ningún cambio.

    En Reino Unido, la UE y algunos estados de EE.UU., puedes solicitar una copia de los datos que las empresas recopilan sobre ti y puedes optar por no vender o compartir esos datos. También puedes exigir que las empresas los eliminen.

    Un hombre tocando una pantalla táctil dentro de su coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los automóviles pueden disponer de cámaras en el interior orientadas hacia el asiento del conductor.

    Algunos fabricantes de automóviles ofrecen configuraciones de privacidad que puedes ajustar y que pueden limitar el intercambio y la recopilación de datos.

    Busca estas opciones en los ajustes del sistema de infoentretenimiento de tu vehículo, así como en cualquier aplicación complementaria que funcione con él.

    Consumer Reports (donde trabajé anteriormente) cuenta con una guía detallada que puedes consultar para obtener más información.

    Pasos como estos pueden ayudar, dice Caltrider, pero no debería ser tu responsabilidad hacer todo este trabajo para evitar que las empresas violen tu privacidad.

    “Hasta que todo el juego cambie, hasta que tengamos nuestros datos, los controlemos y las empresas tengan que pedirnos permiso para usarlos, creo que este problema va a empeorar cada vez más”.

    ""

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  • Vehículos espías: la enorme cantidad de datos que tu auto recopila de ti (y qué puedes hacer para limitarla)

    Vehículos espías: la enorme cantidad de datos que tu auto recopila de ti (y qué puedes hacer para limitarla)

    Una mujer en un coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los automóviles recopilan una gran cantidad de datos personales de los conductores.

    Desde tu peso y tus expresiones faciales hasta tu destino, los automóviles recopilan una cantidad asombrosa de datos sobre ti. Parte de esa información podría incluso aumentar el costo de tu seguro. Sin embargo, puedes tomar algunas medidas sencillas para limitar lo que saben sobre ti.

    Los automóviles solían ser sinónimo de libertad.

    Cuando recibí por primera vez las llaves del viejo Toyota familiar, aquello fue un rito de iniciación, una señal de que ya tenía la edad suficiente para alejarme de la mirada vigilante de mis padres y adentrarme en un mundo donde el tiempo y las decisiones eran exclusivamente mías.

    Los automóviles modernos son computadoras sobre ruedas, y las grandes corporaciones los están utilizando para absorber detalles íntimos de tu vida y ganar más dinero.

    Si crees que conducir hoy en día es una oportunidad para estar solo y alcanzar la independencia, piénsalo de nuevo.

    Y al parecer, la situación está a punto de empeorar.

    Las propias compañías automotrices te lo confirmarán si te tomas la molestia de examinar detenidamente sus políticas de privacidad.

    La información que recopilan puede incluir datos de ubicación precisos sobre todos los lugares a los que vas, quién te acompaña en el vehículo, qué radio sintonizas y si te abrochas el cinturón de seguridad, si manejas a una velocidad excesiva o si frenas de manera brusca.

    Algunos vehículos pueden llegar a recabar numerosos detalles que quizá ni esperarías, tales como tu peso, edad, raza y expresiones faciales. ¿Te rascas la nariz?

    Algunos automóviles disponen de cámaras en el interior orientadas hacia el asiento del conductor y la mayoría vienen equipados con conexiones a internet capaces de transmitir esos datos mientras conduces sumergido en una dichosa ignorancia.

    El destino de la información

    Todo esto constituye un problema de privacidad que puede repercutir negativamente en tu bolsillo.

    Entre los principales clientes de estos datos que proveen los autos se encuentran las compañías de seguros, las cuales los utilizan para aplicar tarifas más elevadas a ciertos clientes.

    Sin embargo, resulta imposible saber con certeza cuál es el destino final de la información.

    Algunas compañías automotrices admiten vender los datos, pero no tienen la obligación de revelar quiénes son los compradores. Esto sin mencionar el hecho de que podría resultarte una situación un tanto inquietante.

    Según los expertos, la mayoría de los conductores no tiene la menor idea de que todo esto está sucediendo.

    “La gente se sorprendería por la cantidad de puntos de datos que su automóvil recopila y transmite a otras personas, ya sea al fabricante o aplicaciones de terceros”, dice Darrell West, del Centro de Innovación Tecnológica del Brookings Institute en Washington DC.

    “Básicamente esto significa que tu vida puede ser recreada segundo a segundo”, agrega.

    Un hombre registrando una computadora sobre un auto.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Esos datos pueden llegar a influir en el precio que pagas en el seguro del auto.

    A su vez, una ley federal de EE.UU. está a punto de aumentar la cantidad de datos que el automóvil puede recopilar sobre la vida del conductor.

    Pronto requerirá que las compañías automotrices estadounidenses instalen cámaras biométricas infrarrojas y otros sistemas para escanear el lenguaje corporal, rastrear los ojos y otros aspectos del comportamiento, para detectar si la persona está borracha o cansada para conducir.

    Pero también abrirá un nuevo tesoro de datos sobre la salud y los hábitos. No hay reglas que limiten lo que las compañías de automóviles pueden hacer con esa información.

    Por supuesto, también hay beneficios.

    Los autos conectados a Internet pueden ser más convenientes. Los sensores que tienen incorporados pueden hacer que la conducción sea más segura y cómoda.

    Las compañías de seguros podrían decidir cobrarte menos porque eres un buen conductor.

    Pero con los fabricantes de automóviles listos para expandir sus imperios de datos, este es un momento crítico para entender lo que está sucediendo bajo el capó y cómo te afecta.

    La conexión a Internet

    Si tu auto es relativamente nuevo, probablemente esté conectado a internet.

    La consultora McKinsey descubrió que el 50% de los automóviles en la carretera en 2021 tenían conexiones a internet y predijo que el número aumentará al 95% para 2030.

    Si tu automóvil está conectado a internet, es casi seguro que la privacidad sea un problema que atender.

    Las compañías de automóviles también pueden ver cuándo conectas tu teléfono al sistema de infoentretenimiento, o si usas ciertas aplicaciones hechas para conducir.

    Algunos conductores también utilizan el sistema de telemetría de las compañías de seguros, que los monitorean a cambio de posibles descuentos.

    Un análisis de 2023 realizado por Mozilla, el fabricante del navegador Firefox, examinó las políticas de privacidad de 25 marcas de automóviles. No todos cumplieron con los estándares de privacidad y seguridad que Mozilla utiliza para comparar marcas.

    Mozilla dijo que los autos son “la peor categoría de productos que hemos revisado en materia de privacidad”.

    Según el informe, las compañías de automóviles se reservan el derecho de recopilar detalles que incluyen tu nombre, edad, raza, peso, detalles financieros, expresiones faciales, tendencias psicológicas y más.

    La política de privacidad de Kia, por ejemplo, sugiere que la compañía puede incluso recopilar detalles sobre tu “vida sexual” y tu salud general.

    Una mujer conduciendo un coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Las grandes empresas registran detalles íntimos de tu vida para ganar dinero.

    El portavoz de Kia, James Bell, asegura que la compañía nunca ha recopilado datos sobre la vida sexual o la salud de los conductores.

    Estos detalles solo aparecen en la política de privacidad de Kia porque la compañía está enumerando la definición de California de “datos confidenciales”.

    Bell dice que las prácticas de privacidad de Kia son transparentes y que la empresa solo comparte datos con las compañías de seguros si los conductores optan por participar.

    Sin embargo, la empresa no explicó qué tipo de “datos confidenciales” recopila.

    Algo de eso puede ser difícil de imaginar, pero los autos están llenos de sensores: en los asientos, el salpicadero, el motor, el volante, lo que sea.

    Muchos vehículos, por ejemplo, tienen cámaras por dentro y por fuera.

    Si estás haciendo algo en un auto moderno, lo más probable es que haya una forma de que las empresas lo sepan.

    Mozilla encontró que 19 de las compañías de automóviles dijeron que podrían vender los datos, y eso es exactamente lo que está sucediendo.

    Por ejemplo, tanto las agencias estatales como las federales de Estados Unidos tomaron medidas contra General Motors (GM) por supuestamente vender datos de ubicación de automóviles sin consentimiento.

    Una mujer señalando una pantalla en el interior de su coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Existen medidas que se pueden tomar para limitar el acceso a los datos personales.

    Los senadores estadounidenses han acusado a Honda y Hyundai de prácticas similares, y estos son solo los ejemplos que el público conoce.

    “Están tomando toda la información que recopilan sobre ti, que es mucha, y la están usando para hacer inferencias sobre quién eres, qué tan inteligente eres, cuál es tu perfil psicológico, cuáles son tus creencias políticas”, dice Jen Caltrider, una analista de privacidad que dirigió la investigación de automóviles de Mozilla.

    “Esas son las cosas en las que la gente no piensa necesariamente”.

    Básicamente no hay reglas sobre quién puede comprar estos datos o para qué se usan, dice Caltrider.

    Se puede usar para intentar venderte productos. Las empresas podrían usarlo en las decisiones de contratación.

    Las fuerzas del orden podrían comprar datos de automóviles cuando no tienen una orden de registro. Una vez que sale de tu tablero, no tienes control sobre dónde termina.

    Puede que esté empeorando

    Se trata de algo más que empresas que husmean en tu vida privada.

    Por ejemplo, General Motors vendió información de conductores a una empresa llamada LexisNexis, un corredor de datos que compra y vende detalles sobre los consumidores.

    Un conductor, que obtuvo una copia de esos datos, supuestamente descubrió que LexisNexis tenía 130 páginas de información, detallando cada viaje que él y su esposa hicieron durante seis meses.

    Esa persona le dijo a The New York Times que después de que los costos de su seguro aumentaran un 21%, un agente de seguros le dijo que sus datos habían sido uno de los factores para la subida.

    GM y LexisNexis no respondieron a una solicitud de comentarios.

    La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos tomó medidas, y GM ahora tiene prohibido vender datos de vehículos durante cinco años, pero es libre de eanudar la práctica después, siempre y cuando obtenga el consentimiento expreso de los conductores y siga otras condiciones.

    Mientras tanto, LexisNexis y otras empresas siguen vendiendo datos de vehículos que obtienen de otros fabricantes de automóviles y aplicaciones que la gente usa mientras conduce.

    Imagen aérea de una autopista repleta de autos.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Los acuerdos entre compañías de seguros, fabricantes de automóviles y corredores de datos están muy extendidos, y mientras las prácticas se expliquen en las políticas de privacidad que tú aceptas, todo es perfectamente legal.

    “Las compañías de seguros han estado recopilando grandes cantidades de datos de consumidores, especialmente sobre cómo conducen, y los han utilizado para tratar de cobrar a las personas precios más altos, negar la cobertura o dividir y dividir a los consumidores en varias categorías”, dice Michael DeLong, un defensor de los clientes de seguros de automóviles para la Federación del Consumidor de América, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos.

    Las compañías de automóviles dicen que obtenen su permiso antes de rastrearte.

    En la práctica, eso generalmente significa aceptar formularios y políticas de privacidad cuando configuras el sistema de infoentretenimiento o las aplicaciones conectadas a tu automóvil.

    En algunos vehículos aparecen cada vez que arrancas el motor. ¿Los leíste? Por supuesto que no.

    Protecciones legales

    En Estados Unidos, no existe una ley de privacidad a nivel nacional. Las protecciones en estados individuales son fragmentarias y, según algunos expertos en privacidad, no van lo suficientemente lejos.

    El panorama es un poco mejor en Europa, incluido en Reino Unido, donde hay protecciones especiales para ciertas categorías sensibles de información y los consumidores tienen algunos derechos que les permiten acceder a sus datos y decirles a las empresas que los eliminen.

    Pero tampoco es un problema resuelto en Europa.

    “Los europeos todavía están en deuda con las políticas de privacidad”, dice Caltrider. “Y tienes que contar con que las regulaciones se sigan y apliquen, y eso es algo que no siempre sucede, especialmente con los autos”.

    El problema no es nuevo, pero hay razones para pensar que se está acelerando.

    La ley de Estados Unidos exige que los fabricantes de automóviles pronto necesiten instalar “tecnología avanzada de prevención de la conducción errática” en los nuevos vehículos de pasajeros en los próximos años.

    Un ingeniero revisando un coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La recolección de datos personales puede aumentar con los años.

    La tecnología está destinada a evitar que las personas conduzcan si están borrachas, cansadas o no aptas para manejar utilizando cámaras infrarrojas u otros sistemas.

    El problema, dicen Caltrider y otros, es que la ley no incluye disposiciones que aborden lo que sucede con los datos que estos sistemas crean.

    Un portavoz de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos (Nhtsa), que se encarga de hacer cumplir la norma, dice que “está comprometida a reducir las muertes por conducción por discapacidad utilizando todas las herramientas a nuestra disposición”.

    Y que “continúa abordando temas críticos y complejos”, como las preocupaciones sobre la privacidad.

    Es probable que la implantación de esta ley se retrase porque la tecnología no está lista, pero los defensores de la privacidad están haciendo sonar la alarma.

    “Necesitamos mantener a los conductores ebrios fuera de la carretera, y sería genial si hubiera una garantía de que los datos no se utilizarían para otros fines, pero eso no es lo que está sucediendo”, indica Caltrider.

    “Muchos de los avances de recopilación de datos que vemos en los automóviles se hacen bajo el pretexto de la seguridad”

    Esto podría entregar a la industria automotriz un tesoro equivalente a información médica sin salvaguardias.

    Medidas para limitarlo

    Como ocurre con tantos asuntos de privacidad, el problema de los datos del automóvil no es uno que se pueda resolver por completo, pero hay medidas que puedes tomar.

    Por un lado, “no te inscribas en el programa de telemática de seguros si tienes alguna preocupación sobre la privacidad”, sugiere DeLong.

    Los riesgos de privacidad son significativos y la recompensa no es una garantía.

    Un análisis del estado de Maryland encontró que el 31% de los conductores vieron caer sus tarifas de seguro, pero los precios subieron para el 24% de los conductores y el 45% no encontró ningún cambio.

    En Reino Unido, la UE y algunos estados de EE.UU., puedes solicitar una copia de los datos que las empresas recopilan sobre ti y puedes optar por no vender o compartir esos datos. También puedes exigir que las empresas los eliminen.

    Un hombre tocando una pantalla táctil dentro de su coche.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los automóviles pueden disponer de cámaras en el interior orientadas hacia el asiento del conductor.

    Algunos fabricantes de automóviles ofrecen configuraciones de privacidad que puedes ajustar y que pueden limitar el intercambio y la recopilación de datos.

    Busca estas opciones en los ajustes del sistema de infoentretenimiento de tu vehículo, así como en cualquier aplicación complementaria que funcione con él.

    Consumer Reports (donde trabajé anteriormente) cuenta con una guía detallada que puedes consultar para obtener más información.

    Pasos como estos pueden ayudar, dice Caltrider, pero no debería ser tu responsabilidad hacer todo este trabajo para evitar que las empresas violen tu privacidad.

    “Hasta que todo el juego cambie, hasta que tengamos nuestros datos, los controlemos y las empresas tengan que pedirnos permiso para usarlos, creo que este problema va a empeorar cada vez más”.

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  • Los lentes inteligentes de Meta preocupan porque son “una invasión de la privacidad”, aunque se están vendiendo más que nunca

    Los lentes inteligentes de Meta preocupan porque son “una invasión de la privacidad”, aunque se están vendiendo más que nunca

    Mark Zuckerberg, CEO de Meta, en un escenario describiendo las Ray-Ban de Meta, de las cuales se muestra una gran imagen detrás de él.

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, El anuncio de los lentes de Meta lo hizo el CEO de la compañía, Mark Zuckerberg.

    Los problemas relacionados con una nueva generación de “lentes inteligentes” parecen estar acumulándose.

    Pese a ello, algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo se están preparando para vender millones de pares en los próximos años.

    Hombres que llevan puestos los lentes Ray-Ban de Meta -la apuesta de la compañía detrás de Facebook en el mercado de las gafas “inteligentes” o con IA- están abordando mujeres que salen de la playa, entran en una tienda o simplemente permanecen de pie en la calle con el fin de grabar sus reacciones ante preguntas casuales o frases para ligar, sin su conocimiento ni consentimiento.

    Las mujeres solo descubren la existencia de los vídeos en los que aparecen después de que estos se han vuelto populares y, con frecuencia, hayan generado comentarios abusivos en internet.

    Además, cuentan con escasos recursos legales, porque la toma de fotografías o videos en espacios públicos se considera, por lo general, una actividad lícita.

    Una mujer le contó a la BBC que, cuando le pidió a la persona que había publicado una grabación suya hecha en secreto que la retirara, esta le respondió que hacerlo constituía “un servicio pago”.

    Las gafas de Meta: unas gafas oscuras de marco negro con dos lentes de cámara a los lados

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Las cámaras en los lentes de Meta muchas veces pasan desapercibidas.

    Los lentes de Meta son, en la actualidad, los más populares del mercado; se estima que acaparan más del 80% de las ventas de gafas inteligentes o con IA, debido a que la compañía es el primer gran actor del sector tecnológico en lanzar un producto de este tipo en los últimos años.

    Fabricados en colaboración con EssilorLuxottica y dotados del aspecto clásico de Ray-Ban, estos lentes incorporan una cámara casi invisible en la montura, pequeños altavoces en las patillas y unos cristales capaces de mostrar cierta información al usuario.

    Los usuarios pueden iniciar una grabación de vídeo o tomar una fotografía con un simple toque casual en la montura.

    La naturaleza de la cámara integrada en los lentes de Meta resulta tan discreta que incluso sus propios usuarios se han visto sorprendidos por lo que estaban grabando —y el momento en que lo hacían—, así como por el destino final de esas grabaciones.

    Después de que unos trabajadores en Kenia —a los que se les encargaba ver videos grabados con los lentes de Meta para generar datos de entrenamiento para la inteligencia artificial de la compañía— denunciaran que se les exigía ver contenido explícito, como actos sexuales y escenas de uso del baño, varios propietarios de los lentes interpusieron dos demandas.

    En una de ellas, los demandantes alegaban que no tenían la menor idea de que se hubieran grabado tales videos. En la otra, dijeron desconocer que la compañía estuviera compartiendo sus videos con terceros para su revisión.

    Meta ha declarado anteriormente que, en sus términos de servicio, se informa a los usuarios sobre la posibilidad de que sus contenidos fueran sometidos a una revisión humana en determinadas circunstancias.

    No obstante, las ventas siguen al alza. A día de hoy, se han vendido ya siete millones de pares —una cifra que continúa creciendo—, según datos de la propia compañía.

    Una persona con un turbante en la cabeza se prueba unas gafas de Meta

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los lentes de Meta tienen una cuota de casi un 80% del mercado.

    “Son uno de los productos de electrónica de consumo de más rápido crecimiento en la historia”, alardeó a principios de este año Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta.

    Tracy Clayton, portavoz de Meta, le declaró a la BBC que los usuarios deben hacer un uso responsable de cualquier tecnología.

    “Contamos con equipos dedicados a limitar y combatir el uso indebido; sin embargo, al igual que ocurre con cualquier tecnología, la responsabilidad última recae en cada individuo”.

    Ahora, otras grandes empresas tecnológicas planean sumarse a lo que podría convertirse en la tan esperada nueva categoría de productos de la industria tecnológica.

    Según diversas informaciones, Apple estaría desarrollando su propia versión de lentes inteligentes, cuyo lanzamiento podría producirse el próximo año. Por su parte, Snap ha anunciado que este mismo año lanzará una nueva versión de sus lentes inteligentes, bautizadas como Specs.

    Google también se dispone a intentarlo de nuevo en el ámbito de los lentes inteligentes, más de una década después del sonado fracaso de sus Google Glass, un dispositivo que la compañía retiró del mercado general apenas dos años después de su lanzamiento, tras recibir duras críticas y suscitar serias preocupaciones en materia de privacidad debido a su elevado precio.

    Se espera que todos estos dispositivos ofrezcan alguna combinación de tecnologías de inteligencia artificial (IA) y realidad aumentada (RA) —tal como hacen los lentes de Meta—, lo cual suele requerir la incorporación de una cámara.

    Usos productivos

    Un hombre de pie al aire libre, con un suéter gris y unas gafas Ray-Ban de Meta, con una pared de bambú verde detrás de él.

    Fuente de la imagen, Mark Smith

    Pie de foto, Mark Smith usa las Meta Ray-Ban.

    Por supuesto, las formas en las que la gente usará la próxima generación de lentes inteligentes no será del todo negativa.

    Mark Smith lleva puestas sus lentes Meta Ray-Ban todos los días.

    “Los he usado por todo el mundo, en todo tipo de lugares. Sus funciones básicas son fantásticas”, comentó Smith.

    Como socio de la firma de asesoría ISG —especializada en software empresarial—, Smith puede ser clasificado como un usuario pionero y experto en tecnología.

    Sin embargo, las razones por las que le gustan estos lentes no tienen nada que ver con grandes avances en sus capacidades tecnológicas.

    Le gusta usarlos mientras lava los platos en casa, ya que le facilitan escuchar música o un pódcast sin aislarlo de los ruidos del entorno, algo que sí hacen la mayoría de los auriculares.

    Atender llamadas telefónicas a través de los lentes resulta sumamente sencillo. Cuando viaja, agradece no tener que sacar el teléfono constantemente para tomar una foto o grabar un video rápido.

    Aun así, Smith señaló que existen algunos problemas potenciales de privacidad que resultan evidentes.

    La pequeña luz que se prende cuando los lentes están grabando se ve tenue a la luz del día y, muchas veces, pasa desapercibida, dijo.

    La mayoría de la gente parece no tener ni idea de que lleva puesto algo distinto a unos lentes convencionales.

    Si los productos de inteligencia artificial o los lentes inteligentes de otras compañías llegaran a venderse tan bien como la versión de Meta, los investigadores prevén que hasta 100 millones de personas adquirirán un par en los próximos años.

    Si tal predicción se hiciera realidad, la capacidad de las instituciones para hacer cumplir las normas y leyes —que habitualmente prohíben grabar en lugares como tribunales, museos, cines, hospitales y baños— se vería seriamente comprometida en el momento en que, de repente, millones de lentes se convirtieran también en cámaras.

    David Kessler, abogado que dirige el área de privacidad en EE.UU. de la firma Norton Rose Fulbright, comentó que muchos de sus clientes corporativos ya se están viendo obligados a lidiar con esta situación.

    “Podríamos adentrarnos en terrenos bastante oscuros”, advirtió Kessler. “No soy en absoluto un detractor de la tecnología, pero, desde una perspectiva social… ¿tendré que estar pendiente [de si me están grabando] cada vez que salga a la calle?”.

    Además, según se ha informado, Meta planea incorporar tecnología de reconocimiento facial en una versión actualizada de sus lentes; esto significaría que los usuarios no solo tendrían la capacidad de grabar a cualquier persona de manera subrepticia, sino también de identificarla al instante.

    “Diseñadas para la privacidad”

    Un hombre en el escenario lleva puesto el intento inicial de Google de gafas inteligentes, las cuales presentan un cable prominente a través de la frente y una pequeña cámara frente a uno de los ojos.

    Fuente de la imagen, PA Wire

    Pie de foto, Un ejecutivo de Google con Google Glass en 2013.

    Meta comercializa sus lentes bajo el lema: “Diseñados para la privacidad, controlados por ti”.

    Les sugiere a los usuarios de los lentes que no graben a las personas que manifiesten no querer ser grabadas, y que apaguen los apaguen por completo “en espacios sensibles”.

    A menudo, esas sugerencias parecen ser ignoradas.

    Un uso cada vez más popular de estos lentes consiste en grabar para bromas a personas desprevenidas.

    Los usuarios —a menudo hombres jóvenes— consiguen que la gente firme peticiones falsas o logran que empleados de tiendas huelan velas a las que han rociado con malos olores.

    A veces roban comida justo en el momento en que se la entregan en un servicio de comida para llevar en auto (drive-thru) y graban su huida a la carrera.

    Con frecuencia, la gente retrocede instintivamente al descubrir que una persona lleva puestos unos lentes inteligentes.

    La influencer Aniessa Navarro comentó que se sintió indispuesta al darse cuenta, durante una sesión de depilación personal, de que la técnica que la atendía llevaba puestas los lentes de Meta.

    La técnica aseguró que los lentes no tenían batería ni estaban grabando, y explicó que necesitaba llevarlos puestos por los cristales graduados que incorporaban.

    Hace dos semanas, le preguntaron a Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, a través de Instagram sobre “el estigma que rodea a las personas que usan lentes inteligentes a diario”.

    Él respondió afirmando que el gran número de lentes Meta Ray-Ban vendidas “sugiere que estas gozan de una amplia aceptación”.

    Sin embargo, David Harris —exinvestigador de IA en Meta que ahora imparte clases en la Universidad de Berkeley y asesora en políticas de inteligencia artificial tanto en EE.UU. como en la Unión Europea— opina que es probable que esta generación de lentes inteligentes con IA se enfrente a los mismos problemas que condenaron al fracaso a Google Glass hace más de una década.

    “Una tecnología como esta constituye, en esencia, una invasión de la privacidad y, sin duda, se enfrentará a una oposición cada vez mayor”, afirmó.

    Ya están empezando a surgir más indicios de dicha oposición.

    En diciembre, un hombre publicó un video en el que se quejaba de que una mujer —a la que él había estado grabando en el metro de Nueva York— le había roto los lentes de Meta.

    Si esperaba recibir muestras de solidaridad, se equivocó; los usuarios de internet la aclamaron como una heroína.

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  • Cómo una quemadura de sol inspiró a una profesora de química a desarrollar una nueva manera de almacenar energía

    Cómo una quemadura de sol inspiró a una profesora de química a desarrollar una nueva manera de almacenar energía

    La profesora Grace Han en una bata azul, mira un instrumento científico

    Fuente de la imagen, Jeff Liang, UCSB

    Pie de foto, El intenso sol de California inspiró Grace Han a investigar el almacenamiento de energía.

    En la ciudad de Boston, en Estados Unidos, el sol brilla, algunas veces, pero nunca así.

    Cuando la profesora de química Grace Han viajó de Boston al sur de California hace unos años, se dio cuenta de la diferencia. Sintió un hormigueo en la piel con las primeras señales de irritación después de pasar solo unas horas afuera.

    El año pasado, se mudó para empezar a trabajar en la Universidad de California en Santa Bárbara, y asiduamente empezó a usar una sombrero de ala ancha, gafas oscuras y mucha crema solar. Como era profesora de química, ya había investigado.

    “Había estado leyendo sobre la fotoquímica de ADN, como pasatiempo”, recuerda.

    Fue ahí cuando se dio cuenta de que las moléculas de ADN en la piel humana que se dañan con las quemaduras de sol podrían ayudarla. Esas moléculas cambian de forma cuando se irritan con el sol, torciéndose en una versión tensa de su forma normal.

    Durante décadas, los científicos han buscado moléculas que puedan cambiar de forma y almacenen energía durante ese proceso, para luego estimularlas a que vuelvan a su forma original y desprendan la energía almacenada.

    Es algo así como montar una trampa de ratones y luego activar el mecanismo. Se conoce como almacenamiento molecular de energía solar termal (MOST, por sus siglas en inglés) y es potencialmente una manera de suministrar calor muy barata y libre de emisiones. Los sistemas MOST podrían almacenar energía durante muchos meses, incluso años.

    Laboratorios vivientes

    Los investigadores habían logrado éxitos limitados con la tecnología pero, gracias al sol de California, Han supo el siguiente paso a seguir.

    Es importante activar el cambio de forma de las moléculas que almacenan energía de manera pareja y repetible.

    Afortunadamente, millones de años de evolución han perfeccionado este proceso cuando sucede en ciertas plantas y animales.

    En cierto sentido, los seres vivos son laboratorios químicos, y algunos organismos han evolucionado para poder reparar las moléculas contorsionadas por el sol con la ayuda de una enzima llamada fotoliasa.

    Han pudo ver que ese tipo de moléculas eran las candidatas perfectas para un sistema de almacenamiento de energía. “Son muy, muy pequeñas”, explica. “Y pueden almacenar una enorme cantidad de energía por masa”.

    Una pipeta está sostenida cerca de un tubo de ensayo que contiene un gel marrón. Forma parte de un experimento de almacenamiento molecular de energía solar térmica en la Universidad de California, Santa Bárbara

    Fuente de la imagen, Han PQ Nguyen, UCSB

    Pie de foto, Las moléculas creadas en la Universidad de California capturaron suficiente energía para hervir una pequeña cantidad de agua.

    En un estudio publicado en febrero, ella y sus colegas describieron el sistema de almacenamiento de energía más prometedor hasta la fecha, por lo menos en términos de su densidad energética. Era lo suficientemente potente como para que en una “pequeñísima tetera” en un vial hirviera una pequeña cantidad de agua rápidamente, indicó Han.

    Sus estudiantes, que realizaron parte del estudio, se apresuraron a contarle lo que vieron. “Cuando pude ver el video y vi lo rápido que toda la solución estaba hirviendo, fue realmente extraordinario”, recuerda la profesora.

    Resalta que los análisis de computadora que pronosticaban cómo una molécula actuaría, creados por su colaborador Kendall Houk en la Universidad de California en Los Ángeles y su equipo, fueron cruciales para su trabajo.

    El investigador docente Kasper Moth-Poulsen, que experimenta con MOST y dirige equipos de estudio en la Universidad Politécnica de Barcelona, en España, y otras instituciones, no estuvo involucrado en este estudio pero quedó impresionado con los resultados.

    “Creo que nuestros mejores sistemas eran de un megajulio [de energía por kilogramo]. Ellos lograron, creo, 1,6, que es realmente sorprendente”, expresó, refiriéndose a la densidad energética que Han y sus colegas lograron.

    Los 1,65 megajulios por kilogramo registrados en la publicación de febrero son significativamente mayores que la densidad energética de la baterías de iones de litio, actualmente el tipo más popular de batería para teléfonos y vehículos eléctricos.

    John Griffin, vestido con bata azul y gafas de seguridad, mira una lámina de cristal

    Fuente de la imagen, John Griffin/Lancaster University

    Pie de foto, John Griffin trabaja sobre una versión de estado sólido de almacenamiento molecular.

    Las limitaciones

    El sistema MOST que Han y sus colegas crearon tiene sus limitaciones. Por un lado, la longitud de onda que causa que la moléculas en el centro del sistema cambien de forma es de 300 nanómetros, una forma “muy severa de luz UV [ultravioleta]”, señaló John Griffin de la Universidad de Lancaster. “Eso nos llega desde el Sol, pero solo en cantidades muy pequeñas”.

    Además, el detonante para revertir la forma de las moléculas contorsionadas para que despidan su energía fue el ácido clorhídrico, una sustancia altamente corrosiva que debe ser neutralizada después de su uso. “No es la opción más ideal”, reconoce Han.

    Ella dice esperar que sea posible mejorar la respuesta del sistema a la luz natural, y también provocar la liberación de energía sin la necesidad de un químico tóxico.

    Varios barcos petroleros estancados en el estrecho de Ormuz

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, Con un sistema de almacenamiento molecular de energía eficiente no tendríamos que preocuparnos de las vicisitudes que afectan el tránsito de combustible por el estrecho de Ormuz, indica el investigador Moth-Poulsen.

    El objetivo final de este tipo de trabajo es descarbonizar la calefacción, lo que es notablemente difícil.

    El mundo todavía depende en su mayoría de los combustibles fósiles para las aplicaciones de calefacción. Los sistemas moleculares termales solares y los combustibles fósiles son en realidad dos formas de almacenamiento de energía. Pero la tecnología MOST “opera sin quemar nada”, resalta Moth-Poulsen.

    Igualmente, MOST podría estar disponible en cualquier parte de la Tierra, al contrario que los combustibles fósiles que están concentrados en ciertos lugares. Por eso es que el bloqueo del estrecho de Ormuz ha causado tantos problemas recientemente, indica. Los combustibles producidos en esa parte del mundo no pueden llegar a donde la gente los necesita.

    Moth-Poulsen afirma que el sistema de almacenamiento de energía MOST también podría almacenar energía a largo plazo, hasta varias décadas. La energía termal que se almacena como calor solo dura unas horas, días o meses en el mejor de los casos.

    “Una gran ciencia” poco investigada

    Hay algo más que se debe considerar, sin embargo, dice Harry Hoster, de la Universidad de Duisberg-Essen, en Alemania, quien también es director del Centro ZBT para Tecnología de Celdas Combustibles de hidrógeno.

    Las moléculas sensibles a la luz de el sistema MOST deben ser extendidas en capas relativamente delgadas. Si son muy gruesas la luz no será capaz de penetrar hasta todas las moléculas. “En un escenario realmente muy optimista, probablemente tendrías que hacerlo con un espesor de 5mm”, estima Hoster.

    Y juntar las moléculas en un líquido significa que probablemente se tendrá que mover o bombera ese líquido de un lado del sistema a otro, almacenar la energía o transferirla afuera, por ejemplo. Eso añade costos y complejidad. “El momento en el que necesites bombear material por ahí, tendrás más cosas que se pueden romper”, asegura Hoster.

    Griffin señala que él y sus colegas están trabajando con versiones de tecnología MOST de estado sólido. Han, quien también investiga versiones sólidas de MOST, indica que estas pueden tomar la forma de revestimientos transparentes de ventanas, por ejemplo. De esa manera, podrían desprender calor para evitar la condensación o incluso calentar habitaciones.

    No obstante, Hoster duda sobre si MOST será capaz de suministrar todo el calor requerido por un edificio. Pero podría calentar los componentes sensibles a la temperatura en satélites o aeronaves.

    “Es una gran ciencia”, añade. “Es hermoso que hayan logrado obtener esta funcionalidad correctamente”.

    Probablemente las innovaciones y las investigaciones continuarán, aunque vale la pena señalar que este campo continúa siendo relativamente nicho actualmente. Griffin explica que asistió a la conferencia de tecnología MOST el año pasado con unos 70 participantes. “Esa era básicamente toda la comunidad en el mundo que está trabajando en esto”.

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  • Robots contra robots: lo que una operación en Ucrania revela sobre cómo serán las guerras en el futuro cercano

    Robots contra robots: lo que una operación en Ucrania revela sobre cómo serán las guerras en el futuro cercano

    Drones, robots y camionetas de guerra.

    Fuente de la imagen, United24

    Pie de foto, Algunos de los drones, robots y camionetas usados por Ucrania en la guerra contra Rusia.

      • Autor, Joe Tidy
      • Título del autor, Corresponsal de ciberseguridad, BBC World Service
    • Tiempo de lectura: 5 min

    El campo de batalla en Ucrania podría contar pronto con más robots que soldados humanos: esa es la sorprendente afirmación de una compañía militar ucraniano-británica.

    La BBC visitó las instalaciones de UFORCE en Londres, que son discretas y carecen de distintivos, una medida que según la empresa busca protegerla de un posible sabotaje ruso.

    Quería saber más sobre esta compañía debido a su participación en lo que Ucrania califica como una operación militar sin precedentes: la conquista de territorio enemigo utilizando únicamente robots y drones.

    El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, hizo esta afirmación en un video el mes pasado en el que destacaba las armas robóticas de nuevo desarrollo de Ucrania.

    Ambas partes han empleado sistemas aéreos y terrestres no tripulados durante el conflicto y los analistas afirman que la guerra aceleró drásticamente el desarrollo de la tecnología militar.

    También intensificó el debate sobre el futuro de la guerra y sus implicaciones para los soldados, tanto robots como humanos.

    Zelensky en una exhibición de drones en abril.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Zelensky participa en exhibiciones para mostrar los dispositivos que Ucrania utiliza en la guerra contra Rusia.

    150.000 misiones de combate

    Zelensky se ha mostrado dispuesto a dar a conocer lo que, según él, fue una primicia en la historia de la guerra, pero el ejército de Ucrania se niega a proporcionar detalles de la operación.

    Del mismo modo, un representante de UFORCE no quiso hacer comentarios sobre la batalla robótica descrita en el video de Zelensky, pero afirmó que los drones aéreos, terrestres y marítimos de UFORCE se utilizan en operaciones de combate.

    “No puedo entrar en detalles sobre la operación ni sobre cómo participó UFORCE, pero hemos llevado a cabo más de 150.000 misiones de combate con éxito desde la invasión rusa a gran escala en 2022”, afirmó Rhiannon Padley, directora de alianzas estratégicas de la empresa en Reino Unido.

    Lo que sí está claro es que los sistemas de armas robóticas son un gran negocio.

    La empresa se expandió rápidamente y hace poco alcanzó el estatus de “unicornio”, es decir, una compañía de capital privado valorada en más de US$1.000 millones.

    En el video de Zelensky se mostraban drones y armamento de fabricación ucraniana.

    Añadió que el fenómeno de robots que luchan contra robots probablemente se hará más común, llegando incluso a que los sistemas no tripulados superen en número a los soldados humanos.

    Rusia también despliega robots diseñados para lanzar explosivos contra posiciones ucranianas. Los analistas afirman que los avances en esta tecnología probablemente redefinirán la forma en que se librarán las guerras en el futuro.

    “Realmente considero que Ucrania es una gran fuente de aprendizaje para el futuro de la defensa nacional y el armamento”, dijo Melanie Sisson, investigadora principal de la Brookings Institution.

    “Es un caso de estudio impresionante sobre cómo la necesidad impulsa la invención”.

    Dron terrestre: un vehículo pequeño similar a un tanque, con un gran cañón en la parte superior.

    Fuente de la imagen, United24

    Pie de foto, Algunos de los drones terrestres de UFORCE cuentan con sistemas asistidos por computadora para seleccionar sus objetivos.

    UFORCE forma parte de un grupo cada vez mayor de las denominadas empresas de defensa “Neo-Prime”, que plantean un desafío a firmas consolidadas como BAE Systems, Boeing y Lockheed Martin.

    Otra de ellas es Anduril, una empresa estadounidense de tecnología de defensa que llevó a cabo en febrero su primer vuelo de prueba de un avión de combate sin piloto.

    Aunque la mayoría de los drones siguen siendo operados de forma remota por humanos, empresas como Anduril incorporan cada vez más la inteligencia artificial a los sistemas de armas.

    Los drones terrestres de UFORCE utilizan softwares diseñados para ayudar en la identificación de objetivos, mientras que Anduril afirma que algunos de sus sistemas pueden completar de forma autónoma la fase final de un ataque.

    Joe Tidy y Richard Drake en la sede principal de Anduril en Londres, de pie frente a un dron.
    Pie de foto, Anduril consiguió miles de millones de dólares en financiación y contratos con el ejército estadounidense.

    Adoptar la inteligencia artificial

    El Gobierno de Estados Unidos instó públicamente a sus fuerzas armadas a adoptar la inteligencia artificial de forma agresiva.

    En enero, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que el país debe convertirse en una “fuerza de combate centrada en la IA”.

    China también aumenta el uso de sistemas militares basados en IA, según una evaluación del Departamento de Defensa de Estados Unidos publicada el año pasado.

    Los analistas aseguran que puede ser difícil evitar un futuro en el que los robots se enfrenten directamente entre sí en el campo de batalla.

    “Los drones ucranianos y rusos ya luchan entre sí”, señaló Jacob Parakilas, de RAND Europe, un grupo de expertos.

    “Parece extremadamente probable, si no inevitable, que esto se extienda a la guerra terrestre y marítima”.

    Sin embargo, los grupos de derechos humanos advierten de que una mayor autonomía en los sistemas de armas suscita serias preocupaciones en materia de responsabilidad.

    “Los ejércitos adoptan la IA para acelerar procesos como la identificación de objetivos. Pero delegar decisiones de vida o muerte a las máquinas plantea profundos riesgos éticos y de derechos humanos”, afirmó Patrick Wilcken, de Amnistía Internacional.

    Los fabricantes de armas argumentan que mantener a “un humano en el bucle” resuelve esas preocupaciones, insistiendo en que las decisiones de emplear la fuerza siguen recayendo en el personal militar.

    “Los humanos necesitan descanso y comida, y en condiciones de combate esas necesidades no siempre se satisfacen”, dijo el doctor Rich Drake, director general de Anduril Industries en el Reino Unido.

    “La informática nos permite reducir los errores a lo largo de lo que llamamos la cadena de ataque”.

    Línea gris.

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  • Qué revela el mayor mapa en 3D del universo que jamás se haya hecho (y qué nuevas pistas da sobre la misteriosa energía oscura)

    Qué revela el mayor mapa en 3D del universo que jamás se haya hecho (y qué nuevas pistas da sobre la misteriosa energía oscura)

    Una foto nocturna del cielo que muestra rastros de estrellas formando una espiral sobre el Telescopio Mayall que alberga DESI.

    Fuente de la imagen, Tyas/Berkeley Lab y KPNO/NOIRLab/NSF/AURA

    Pie de foto, El Telescopio Mayall está ubicado en Arizona, EE.UU.

      • Autor, Carlos Serrano
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Tiempo de lectura: 6 min

    Un poderoso instrumento con 5.000 ojos de fibra óptica ha revelado un mapa del universo que cuestiona nuestras ideas sobre el cosmos.

    Más de 47 millones de galaxias y cuásares y 20 millones de estrellas componen la imagen sin precedentes que logró el Instrumento Espectroscópico para el Estudio de la Energía Oscura (DESI por sus siglas en inglés), instalado en el telescopio Mayall, ubicado en el Observatorio Nacional Kitt Peak, en Arizona, EE.UU.

    Eso es más de 6 veces el número de galaxias y otros objetos cósmicos que hayan registrado todas las mediciones anteriores juntas.

    La imagen que logró el DESI abarca una distancia de 11.000 millones de años luz, es decir, logró capturar galaxias en etapas muy tempranas, cercanas al origen del universo, que se calcula que tiene unos 13.700 millones de años, según le dice a BBC Mundo la investigadora Luz Ángela García, PhD en astronomía de la Universidad ECCI, en Colombia.

    Este hito permite entender mejor la estructura de las galaxias y cómo se formaron, pero también da nuevas pistas sobre la materia oscura, uno de los mayores misterios de la ciencia.

    Esta animación muestra cómo se completó el mapa del universo de DESI a lo largo de cinco años. Comienza con las imágenes de DESI sobre el cielo nocturno y da paso al mapa en 3D. La Tierra se encuentra en el centro de las secciones y cada punto representa una galaxia.

    Rastreando el cielo

    Durante cinco años, DESI ha mapeado un tercio del cielo, con una capacidad de medir más de 100.000 galaxias por noche.

    Con sus detectores de fibra óptica, el instrumento puede medir el espectro de las galaxias, y así calcular cuánto se ha expandido el universo a medida que la luz de esas galaxias viaja hasta la Tierra.

    Pero el otro gran logro de DESI es que apunta a una nueva forma de entender la energía oscura, un ingrediente que compone el 70% del universo y que actúa como una fuerza que acelera su expansión.

    Detalle del mapa 3D publicado por DESI.

    Fuente de la imagen, Claire Lamman/DESI

    Pie de foto, Esta pequeña sección del mapa muestra galaxias y cuásares por encima y por debajo del plano de la Vía Láctea. El círculo ampliado muestra la estructura a gran escala del universo. La Tierra está en el centro de los angulos y el espacio negro marca dónde nuestra galaxia oculta objetos distantes.

    Más allá de eso, sin embargo, es muy poco lo que los científicos saben con certeza sobre la energía oscura.

    Hasta ahora, se cree que la energía oscura se comporta como una “constante cosmológica”.

    Esa “constante cosmológica” es un factor que Albert Einstein añadió a las ecuaciones de su teoría general de la relatividad y que explica por qué el universo se mantiene en un estado estable de expansión, según explica Claire Cameron en un artículo de la revista Scientific American.

    Una imagen de fondo negro con una textura de filamentos y puntos azules y blancos, con unas zonas más densas y de color más intenso que otras.

    Fuente de la imagen, DESI

    Pie de foto, Esta pequeña parte del mapa muestra la estructura a gran escala del universo, creada por la gravedad. Cada punto representa una galaxia. Las zonas más densas indican regiones donde las galaxias y los cúmulos de galaxias se han agrupado para formar los filamentos de la red cósmica.

    Energía en evolución

    Las nuevas observaciones, sin embargo, refuerzan una idea que DESI ya venía notando hace un tiempo, y es que la energía oscura no se mantiene estable, sino que va evolucionando.

    En 2025, DESI ya había anunciado que el efecto antigravitacional de la energía oscura podría estar debilitándose.

    A medida que el espacio se expande aumenta el espacio entre las galaxias, y, a su vez, la energía oscura acelera esa expansión.

    Pero si la energía oscura en realidad se está debilitando, podría influir en la forma en la que entendemos el universo.

    Hasta ahora, la visión más aceptada es que la energía oscura se mantiene casi inalterable.

    Una foto del espacio repleto de galaxias, estrellas y asteroides.

    Fuente de la imagen, NOIRLab

    Pie de foto, La energía oscura es una misteriosa fuerza que acelera la expansión del universo.

    Por eso, estas nuevas pistas “auguran un futuro diferente para nuestro universo al que se venía pensando desde que se introdujo la energía oscura en nuestro presupuesto cósmico”, explica García.

    Los anuncios de DESI sobre la energía oscura podrían implicar un cambio radical en el modelo de cómo se explica el funcionamiento del universo, el balance que hay entre energía y materia y cómo sería su final.

    Algunos científicos creen que una energía oscura que se debilita implica “un nuevo paradigma para la cosmología moderna”, según le dijo a la BBC en 2025 Young Wook Lee de la Yonsei University, en Corea del Sur.

    Si eso es así, incluso existe la posibilidad de que llegue un momento en el que la energía oscura sea tan débil que la gravedad comience a halar a las galaxias entre sí, hasta causar lo que los astrónomos llaman la Gran Implosión (Big Crunch).

    Foto del interior del Telescopio Mayall, al interior de un domo que lo cubre.

    Fuente de la imagen, Marilyn Sargent/Berkeley Lab

    Pie de foto, El instrumento DESI está instalado dentro del Telescopio Mayall, en Arizona

    Mapa ampliado

    Los investigadores del DESI ahora planean aumentar el mapa un 20%, hasta cubrir 17.000 grados cuadrados, que es la medida que se usa para saber qué área ocupa un objeto en el cielo.

    “Si extiendes la mano con el brazo extendido, la uña del dedo meñique cubre aproximadamente 1 grado cuadrado”, explica el astrofísico Ethan Siegel en el portal Big Think.

    La luna, por ejemplo, ocupa unos 0,2 grados cuadrados.

    Esa versión ampliada del mapa cubrirá áreas cercanas a la Vía Láctea, o zonas donde el brillo de las estrellas o la atmósfera dificultan la observación de objetos lejanos.

    También planean explorar galaxias enanas, y corrientes estelares, que son bandas de estrellas arrancadas de galaxias más pequeñas por la gravedad de la Vía Láctea.

    Según DESI, el objetivo es comprender mejor la materia oscura, la forma invisible de materia que constituye la mayor parte de la masa del universo, pero que nunca se ha detectado directamente.

    “No sabemos qué encontraremos, pero creemos que será bastante emocionante”, dice Michael Levi, director del DESI.

    Línea

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  • Cómo cuidar los cables de tus dispositivos electrónicos para que no se estropeen (y no es como seguramente lo estás haciendo)

    Cómo cuidar los cables de tus dispositivos electrónicos para que no se estropeen (y no es como seguramente lo estás haciendo)

    Cables de varios colores apoyados sobre una mesa.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Cuidar tus cables es mejor para tu bolsillo y también para el medio ambiente.

      • Autor, Thomas Germain
      • Título del autor, BBC Future*
    • Tiempo de lectura: 6 min

    Michael Pecht tortura cables para cargar dispositivos. Es el fundador del Centro de Ingeniería Avanzada del Ciclo de Vida de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, un laboratorio al que las empresas tecnológicas envían sus dispositivos para investigar por qué se rompen. “Somos como la morgue”, me dice Pecht, “pero de la electrónica”.

    Su equipo ha sometido cables USB a horrores indescriptibles: han sido aplastados, estirados, enchufados demasiadas veces… lo que se te ocurra. Como si eso no fuera suficiente, los somete a rayos X para estudiar los daños.

    Llamé a Pecht con lo que creía que era una pregunta sencilla: ¿cuál es la mejor manera de enrollar un cable de carga? Toda mi vida he creído que hay que enrollar los cables en círculos concéntricos sueltos, ¡no demasiado apretados!, porque apretarlos demasiado o enredarlos es la receta perfecta para arruinarlos.

    Es una idea muy común entre la gente que conozco, así que esperaba escuchar algo de ciencia que respaldara mi técnica de enrollado de cables. En cambio, descubrí que yo —y probablemente millones de personas más— hemos estado perdiendo el tiempo.

    “Sencillamente no importa”, dice Pecht. “Hemos trabajado para algunas de las grandes empresas de informática, esas en las que estás pensando cuando digo eso. Nunca hemos visto fallos por enrollarlos mal”.

    Esto era tan difícil de conciliar con mi filosofía sobre los cables que contacté con otros expertos, quienes me dijeron lo mismo: enrolla tus cables de carga como quieras. Sin embargo, hay otros malos hábitos que han estado acortando la vida útil de mis cables. Cosas que he estado haciendo a diario durante décadas. ¡Pobres cables! Ojalá lo hubiera sabido.

    La buena noticia es que estoy aquí para compartir lo que aprendí para que puedas dejar de cometer los mismos errores que yo. Nuestros cables trabajan duro para nosotros, pero rara vez nos damos cuenta hasta que dejan de funcionar y nos quedamos sin forma de cargar nuestros dispositivos. ¿Acaso no merecen un poco de respeto? Si aún no estás convencido, debes saber que cuidar tus cables es mejor para tu bolsillo y también para el medio ambiente.

    Cuida tus cables

    “Hay dos tipos de personas en este mundo: las que destruyen los cables y las que no”, dice Kyle Wiens, cofundador de iFixit, una empresa de sostenibilidad y derechos del consumidor que ayuda a reparar los dispositivos electrónicos. “Me duele admitirlo, pero creo que pertenezco al grupo destructivo. Cuando un cable se rompe, casi siempre es porque falla en la unión con el conector”.

    ¿Listos para una lección de anatomía? Tus cables están llenos de pequeños hilos metálicos recubiertos de material aislante. En el extremo, se enroscan en un conector con un enchufe. Esa unión es donde suelen fallar. Tiene sentido si lo piensas. Cuando usas un cable, el conector actúa como un ancla, y toda la flexión se produce justo en el extremo del cable.

    Cable enrollado

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La forma en que los enrollas cuando no están en uso es menos importante de lo que pensabas.

    Imagina un clip. Si lo doblas una y otra vez en el mismo punto, se rompe. “A nivel microscópico, doblar un objeto más allá de su límite elástico provoca que los enlaces entre los átomos se rompan y se reformen al cambiar de posición”, explica Robert Hyers, jefe del departamento de ingeniería mecánica y de materiales del Instituto Politécnico de Worcester en Estados Unidos.

    “Se produce una acumulación de defectos llamados dislocaciones, donde los átomos no se alinean, como arrugas en una alfombra”. Un exceso de dislocaciones endurece el metal, que luego se rompe, y el clip se estropea. Los cables metálicos dentro de un cable funcionan de la misma manera.

    Ojalá sientas lástima por esos átomos y evites algunos de estos problemas comunes. “Algo que mucha gente hace, incluyéndome a mí a veces por pereza, es simplemente tirar de la parte larga del cable para desconectarlo”, comenta Pecht. “Eso genera una tensión adicional que no existiría si solo tiraras del conector”.

    Una fuente importante de problemas son los cables demasiado cortos, afirma Hyers. Si estiras el cable para que llegue al enchufe, lo estás dañando. O, si te encuentras acostado en la cama (o en cualquier otro lugar) con el teléfono enchufado, tirando del conector en un ángulo pronunciado para seguir usándolo, te estás buscando problemas.

    “Otra cosa que vemos que hace la gente es enchufar el teléfono y luego colocarlo en el portavasos del coche para que no se mueva”, dice Weins. “Así, el teléfono descansa sobre el cable y toda la presión del peso del teléfono, incluyendo los rebotes al conducir, recae justo en ese punto”. Deja de hacerlo. Es cruel.

    La verdad es que sí importa cómo se enrollan los cables largos y pesados. Pregúntale a cualquiera que trabaje en cine o audio, y te hablará de la técnica de enrollado de cables “por encima y por debajo” que los profesionales recomiendan. Pero Wiens y otros me dicen que estas reglas no se aplican a los cables de carga flexibles y endebles.

    Elige cables trenzados

    Wiens afirma que enrollar los cables demasiado apretados no es bueno. Sin embargo, a menos que los dobles en un ángulo muy pronunciado, tires del conector o lo dobles al enrollarlos, es muy poco probable que un mal enrollado cause problemas. El problema radica en el maltrato del conector.

    Trata esa parte del cable con cuidado, “y durará más que yo”, dice Hyers.

    Cable rosa

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, A la hora de elegir, es importante optar por cables de buena calidad.

    Pero eso supone que los cables sean de buena calidad. Todas las personas con las que hablé me dijeron que gran parte del problema reside en los cables baratos y de mala calidad. Probablemente puedas prescindir de las opciones baratas que se consiguen por unos pocos pesos. Invierte en cables más robustos y ahorrarás dinero en su reemplazo.

    Una buena opción son los cables trenzados, que utilizan textiles ajustados o una malla de nailon tejida sobre los cables en lugar de una cubierta de plástico. “Es una buena regla general”, dice Wiens. Incluso Apple ha optado por cables trenzados en sus modelos más recientes, simplemente porque la resistencia y el blindaje de las trenzas ofrecen una mejor protección.

    Objetivamente, todo esto es secundario. Los cables son probablemente el componente tecnológico menos llamativo de tu vida. Su función es práctica. Y si funcionan, se pueden ignorar.

    Pero si los ignoras de forma incorrecta, acabarán fallándote.

    Línea gris

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  • La revolución tecnológica del “food valley”: cómo Países Bajos logró ser el tercer exportador mundial de alimentos con un territorio tan pequeño

    La revolución tecnológica del “food valley”: cómo Países Bajos logró ser el tercer exportador mundial de alimentos con un territorio tan pequeño

    El profesor Leo Marcelis muestra una de las plantas de tomate en un invernadero de alta tecnología

    Fuente de la imagen, Guy Ackermans/WUR

    Pie de foto, El profesor Leo Marcelis, científico neerlandés, es jefe del grupo de Horticultura y Fisiología de Plantas en la Universidad de Wageningen.

    Protegidas en una gran estructura de vidrio crecen cientos de plantas de tomate. Pero no se trata de un invernadero común.

    Cada variable, desde el nivel de gases hasta el color de la luz, es monitoreada por sensores que envían la información a computadoras. Los datos alimentan algoritmos perfeccionados con inteligencia artificial.

    El resultado es una producción hasta cinco veces mayor que la de un invernadero de baja tecnología en América Latina.

    Las plantas se encuentran en el campus de la Universidad de Wageningen, (Wageningen University & Research o WUR) en los Países Bajos, un centro de referencia a nivel mundial por sus investigaciones en producción de alimentos.

    La universidad está en el corazón del llamado Food Valley (o Valle de los Alimentos), un complejo de centros de investigación que ha permitido a los Países Bajos ser el tercer exportador mundial de alimentos (en valor monetario) con un territorio de apenas poco más de 41.000 km², 70 veces menor que el de Argentina.

    En BBC Mundo hablamos con expertos de la Universidad de Wageningen -incluidos investigadores latinoamericanos- sobre las innovaciones en la producción neerlandesa de alimentos, posibles aplicaciones en América Latina, y el gran desafío para los Países Bajos: reducir el uso de energía y aumentar la sostenibilidad.

    Condiciones favorables

    Tanto el clima como la posición geográfica favorecen a los Países Bajos, le dice a BBC Mundo el científico neerlandés Leo Marcelis, jefe del grupo de Horticultura y Fisiología de Plantas en la Universidad de Wageningen.

    “Tenemos un clima razonable y suficiente agua. Tenemos un clima marítimo; el verano no es demasiado caluroso y el invierno no es tan extremadamente frío”.

    El país tiene cerca a millones de potenciales consumidores europeos, agrega Marcelis.

    Rótterdam es el mayor puerto de transbordo de Europa Occidental para el sector agrícola.

    Entre las principales exportaciones están hortalizas, carne, lácteos, plantas ornamentales y flores. Los mayores mercados son Alemania, Bélgica, Francia y Reino Unido, entre otros.

    Un científico en la Universidad de Wageningen muestra un planta con tomates maduros de gran tamaño en un invernadero de alta tecnología

    Fuente de la imagen, Wageningen University & Research

    Pie de foto, Los invernaderos de alta tecnología neerlandeses permiten producir hasta cinco veces más tomates que un invernadero común.

    También se importan grandes cantidades de materias primas para procesar y exportar.

    Los Países Bajos son por ejemplo uno de los principales exportadores mundiales de cacao y el mayor importador de granos de cacao, que es transformado en productos semielaborados como pasta, manteca y polvo de cacao para la exportación.

    Marcelis destaca que históricamente la producción agrícola en los Países Bajos ha estado marcada además por una tradición de apertura.

    “Hay un aspecto muy importante que quizás nos diferencia de muchos otros países: la colaboración y la cooperación”.

    Intercambiar experiencias entre agricultores es una tradición de décadas, presente en subastas de hortalizas y flores o cooperativas de productores.

    “Los agricultores se reúnen a menudo semanalmente con otros agricultores. Visitan una granja para ver los cultivos y aprenden unos de otros”.

    Y este intercambio lo facilitan las distancias cortas.

    “Nuestro país es muy pequeño. Aquí en la universidad estamos un poco en el centro de la red. En dos horas en auto llegas al extremo sur del país o al extremo norte, al oeste no puedo conducir dos horas porque llegaría antes al mar; y hacia el este en media hora estás en Alemania”.

    Contenedores en las plataformas de carga del puerto de Rotterdam

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Rótterdam es el mayor puerto de transbordo de Europa Occidental para el sector agrícola.

    “Todo un ecosistema” de innovación

    Pero más allá de las condiciones geográficas o las tradiciones, hay un aspecto clave del sistema neerlandés: la innovación constante.

    “Aquí tenemos la universidad, pero también los spin offs o empresas derivadas de la universidad, a menudo de personas que trabajan en la universidad o estudiantes que comenzaron su propia compañía y quieren seguir conectados a Wageningen”, explica Marcelis.

    “En el campus también tenemos los departamentos de investigación de grandes empresas como Unilever, o Friesland Campina, que es una de las grandes cooperativas lácteas. Así que te encuentras aquí con todo un ecosistema”.

    La universidad recibe fondos del Consejo de Investigación nacional de los Países Bajos. Pero “muchos de los subsidios nacionales solo podemos obtenerlos si cooperamos con una empresa, que a su vez tiene que pagar parte de la investigación”.

    “Eso significa que si investigamos algo, tiene que estar relacionado con lo que las empresas consideran relevante y eso de hecho nos obliga a colaborar con compañías para facilitar que los resultados lleguen a los agricultores. Claro que también tenemos financiación para investigación fundamental pura”.

    Los proyectos, agrega Marcelis, requieren un acuerdo inicial con cada empresa.

    “Se establecen reglas sobre qué tan abiertos o confidenciales serán los resultados, cuándo se pueden publicar, que es algo que como universidad nos interesa: hacer buena ciencia. Y por supuesto también hay acuerdos sobre los derechos de propiedad intelectual”.

    Vista aérea de los edifcios en el extenso campus de la Universidad de Wageningen, donde numerosas empresas han instalado sus departamentos de investigación en torno al centro académico

    Fuente de la imagen, Wageningen University & Research

    Pie de foto, “En el campus también tenemos los departamentos de investigación de grandes empresas como Unilever o Friesland Campina”, explica Marcelis.

    Invernaderos con sensores

    En ese ecosistema se han impulsado múltiples innovaciones en la producción agropecuaria neerlandesa, desde drones y escaneo de suelos para un uso inteligente de fertilizantes en plantaciones en campo abierto, hasta invernaderos de alta tecnología.

    En invernaderos, “en Wageningen han desarrollado un sistema tan eficiente que permite tener rendimientos de hasta 100 kg de tomate por metro cuadrado por año”, le dice a BBC Mundo la científica mexicana Cristina Zepeda, profesora asociada en ciencia de las plantas en Wageningen.

    “En un invernadero en México, sin mucha tecnología, quizás una malla sombra, la producción es de unos 20 kg por metro cuadrado por año”.

    El científico brasileño Nilson Vieira Junior, profesor asociado en Wageningen especializado en fisiología vegetal y modelos computarizados de cultivos, señala a BBC Mundo que en los invernaderos de los Países Bajos “el uso del suelo prácticamente ha desaparecido”.

    “Las plantas se cultivan en sustratos, lo que permite un mayor control del suministro de nutrientes y posibilita la reutilización casi total del agua de riego, aumentando significativamente la eficiencia en su uso y reduciendo drásticamente el impacto ambiental y la contaminación generada en la producción de alimentos”, indica.

    “Estos sistemas permiten un control preciso de las condiciones ambientales a las que se exponen los cultivos, incluyendo la temperatura, los niveles de CO2 (dióxido de carbono), la humedad relativa y la radiación”.

    La profesora mexicana Cristina Zepeda, joven y de lentes, inspecciona plantas en un invernadero

    Fuente de la imagen, Gentileza Cristina Zepeda

    Pie de foto, La científica mexicana Cristina Zepeda es profesora asociada en ciencia de las plantas en Wageningen.

    Cada variable, como el color de la luz, es monitoreada por sensores, explica Zepeda.

    “Tenemos luces LED de distintos colores que hacen que las plantas puedan producir más.

    “Las plantas tienen ciertos pigmentos que perciben distintos colores como el rojo, el infrarrojo, el azul, y esos pigmentos dan la señal a ciertas moléculas para que empiecen a producir distintos compuestos”, expone.

    “Con una luz más roja se activa, por ejemplo, la producción de pigmentos como antocianinas, o licopeno. Podemos moldear que la planta produzca los compuestos que nos interesan más. Hacemos mucha experimentación con luces de distintos colores y medimos cómo cambian los niveles de azúcares, licopeno o almidones con distintos porcentajes de luz azul o luz roja”.

    Vieira señala que una de las principales áreas de investigación actualmente es la creación de sistemas autónomos.

    “Estos sistemas combinan sensores que monitorizan las variables climáticas y el estado fisiológico de las plantas con modelos de simulación del crecimiento de los cultivos”, dice.

    “Con el apoyo de la inteligencia artificial, estos sistemas no solo recomiendan estrategias de gestión más eficientes, sino que también controlan automáticamente el clima y el funcionamiento del invernadero”.

    El profesor brasileño Nilson Vieira, joven y sonriendo, mirando a la cámara

    Fuente de la imagen, Gentileza Nilson Vieira

    Pie de foto, El científico brasileño Nilson Vieira Junior es profesor asociado en Wageningen y se especializa en fisiología vegetal y modelos computarizados de cultivos.

    El gran cuello de botella: la energía

    Marcelis afirma que el siguiente paso en el control de variables será no depender de un invernadero, sino de granjas verticales en ambientes cerrados, totalmente independientes de las condiciones exteriores o de la luz solar.

    Estos sistemas serán más frecuentes en el futuro, agrega, pero al igual que los invernaderos, requieren grandes cantidades de energía.

    “El consumo energético es el principal cuello de botella, por eso gran parte de nuestra investigación se centra en este aspecto”, afirma Marcelis.

    Para la profesora Zepeda, “el desafío más grande aquí en Holanda es que se usa muchísima energía para calentar los invernaderos porque estamos en un clima muy frío. Entonces tenemos que quemar gas natural y prender luces adicionales”.

    Y añade: “La horticultura en los Países Bajos representa el 10% del consumo nacional de gas. Es algo muy costoso, y el gobierno ya dijo que no se va a poder usar más gas para 2050. Todo tendrá que venir de recursos renovables”.

    Plantas en macetas monitoreadas por cámaras y sensores

    Fuente de la imagen, Sara Vlekke/WUR

    Pie de foto, Cada variable, como el nivel de CO2 o el color de la luz, es monitoreada por cámaras y sensores.

    Zepeda investiga actualmente cómo reducir el uso de energía, haciendo que las plantas funcionen como “baterías”.

    La energía renovable es fluctuante dependiendo de las condiciones del viento o la radiación solar, y el uso de energía en el invernadero también podría fluctuar, explica.

    “Las plantas crecieron en la naturaleza con noches más frías o días más calientes, y pueden exponerse a cambios de temperatura y de luz sin perder tanto rendimiento. Y si hay por ejemplo exceso de producción de electricidad y es más barata, ahí es cuando decimos ‘ok, calentamos el invernadero’”.

    “Hay que darle a la planta la oportunidad de que, si el día está muy soleado, haga su reserva de azúcares, y si predecimos que mañana va a estar un poco más frío, podemos forzar a la planta a usar esos azúcares”.

    Usar las plantas como baterías requiere medir constantemente con sensores qué tanta fotosíntesis está haciendo la planta, qué tantos azúcares está produciendo, y modelos aún más avanzados de computación.

    “Es donde nuestro grupo está haciendo ahora mucha investigación”.

    La IA en la ganadería

    Una de las innovaciones impulsadas por Wageningen en ganadería es la reducción de emisiones de metano de animales rumiantes como vacas y ovejas.

    Este metano, un potente gas de efecto invernadero, se genera en la fermentación de alimento en el tracto digestivo y es liberado principalmente a través de eructos o emitido por el estiércol.

    “Algunos animales producen más metano que otros, y esto se debe en parte a factores genéticos”, le dice a BBC Mundo el profesor Roel Veerkamp, jefe de Mejora Genética Animal y Genómica de la Universidad de Wageningen y líder de la iniciativa Global Methane Genetics, un proyecto con más de 50 socios en 25 países, incluidos programas en África y Latinoamérica.

    “Seleccionar animales de bajas emisiones en los programas de cría para la próxima generación reducirá considerablemente las emisiones con el tiempo”.

    De acuerdo a Veerkamp, una reducción de un 25% en las emisiones en 25 años es un objetivo realista.

    Toma de cerca del rostro de una vaca lechera

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Una reducción de un 25% en las emisiones de metano del ganado en 25 años es un objetivo realista, según Veerkamp.

    Otra prioridad es mejorar el bienestar animal.

    Veerkamp y sus colegas usan inteligencia artificial para interpretar imágenes y videos de los animales.

    “Grabamos videos de pollos y vacas en grupos, o de vacas individuales caminando frente a una cámara. A partir de los videos utilizamos IA para monitorear su comportamiento: cuánto se mueven, si se mueven con normalidad o si tienen problemas en las patas, si descansan lo suficiente o si se mueven muy poco”, detalla.

    “A partir de estos datos desarrollamos medidas para monitorear o mejorar el bienestar de los animales”.

    De Wageningen a América Latina

    Cada año personas de todo el mundo asisten a los cursos de la escuela de verano de Wageningen, incluyendo el de invernaderos de alta tecnología, que comenzará el próximo 31 de agosto.

    Los invernaderos de los Países Bajos requieren una costosa inversión, pero Zepeda asegura que hay elementos de esa tecnología que sí se pueden aplicar en regiones como América Latina.

    Uno de ellos es la hidroponía o riego por goteo. “Aquí en Holanda el problema no es el agua y en Latinoamérica sí”, señala.

    Un científico sostiene en su mano un monitor de temperatura frente a numerosas plantas que crecen en sustratos con hidroponía

    Fuente de la imagen, Joris Aben/WUR

    Pie de foto, Las luces LED de distintos colores permiten moldear qué compuestos produce la planta.

    Otro es el uso de luz adicional de diferentes colores para que las plantas puedan producir más.

    Pero tanto Zepeda como Vieira coinciden en que las soluciones deben adaptarse a cada contexto.

    “Es importante destacar que no se trata de un simple proceso de ‘copiar y pegar’”, afirma Vieira.

    “Un claro ejemplo es el control climático en los invernaderos. En los Países Bajos el principal desafío es calentar el ambiente y proporcionar luz artificial para compensar la baja radiación solar durante el invierno.

    “En Latinoamérica, especialmente en las regiones tropicales, el desafío es prácticamente el opuesto: reducir las temperaturas excesivas y mejorar el aprovechamiento de la alta disponibilidad de radiación solar”.

    Una posible tecnología que podría trasladarse, según Zepeda, es el sistema de pared húmeda o active cooling, en el que la ventilación se logra haciendo pasar agua fría por láminas en un extremo del invernadero y colocando en el otro un extractor que hace recircular el aire frío.

    Para Vieira, “el principal valor de las innovaciones desarrolladas en Wageningen no reside en su replicación directa, sino en su adaptación inteligente, que contribuya a sistemas agrícolas más eficientes, resilientes y sostenibles en Latinoamérica”.

    Pequeñas plantas creciendo en sustratos con hidroponía

    Fuente de la imagen, Joris Aben/WUR

    Pie de foto, “Las plantas se cultivan en sustratos, lo que permite un mayor control del suministro de nutrientes y posibilita la reutilización casi total del agua de riego”, señala Vieira.

    En América Latina los mayores desafíos son otros.

    “Con una población creciente habrá que incrementar la producción de alimentos, preservando al mismo tiempo los recursos naturales y promoviendo la inclusión socioeconómica de productores con diferentes perfiles, desde agricultores familiares hasta grandes productores”, señala Vieira.

    “Uno de los principales retos será producir de manera más eficiente y rentable, sin necesidad de expandir las fronteras agrícolas para preservar la biodiversidad.

    “Además, existe una creciente necesidad de promover sistemas agrícolas regenerativos que no solo minimicen los impactos ambientales, sino que también contribuyan a la recuperación de áreas degradadas”.

    Zepeda señala que, si en el pasado el enfoque ha sido producir suficientes calorías, ahora la pregunta es: ¿cómo vamos a hacer posible que todos tengamos los nutrientes necesarios?

    Con el cambio climático y las sequías, agrega, es mucho más difícil producir en campo abierto para proveer a la población de esos nutrientes.

    “Nos estamos acabando el agua, el suelo y hay muchos eventos climáticos.”

    La producción intensiva de los Países Bajos puede mostrar un camino.

    “Veo que la horticultura tiene un valor inmenso”, dice Zepeda. “Porque con un invernadero puedes producir más en un área más pequeña y puedes proteger tu cultivo”, agrega.

    “El desafío, claro, es cómo adaptar la tecnología a la situación de cada parte del mundo”.

    Gráfico por Laís Alegretti, del equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.

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    Pie de foto,

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  • Por qué las grandes compañías de IA quieren que les tengamos miedo

    Por qué las grandes compañías de IA quieren que les tengamos miedo

    Manos sostienen una pantalla con un icono de advertencia y un cursor sobre un fondo de circuitos digitales.

    Fuente de la imagen, Serenity Strull/ BBC/ Getty Images

    Detenme si ya has escuchado esto antes: una empresa tecnológica afirma haber desarrollado una nueva inteligencia artificial (IA) tan poderosa que resulta aterradora.

    Al parecer, es demasiado peligrosa para ser lanzada al mundo; las consecuencias serían catastróficas.

    Por suerte para nosotros, la mantendrán bajo llave por el momento. Solo querían que lo supieras.

    Eso es exactamente lo que la empresa de IA Anthropic nos está diciendo sobre su último modelo: Claude Mythos.

    La compañía asegura que la capacidad de Mythos para detectar fallos de ciberseguridad supera con creces la de los expertos humanos, y que esta tecnología podría tener consecuencias capaces de alterar el orden mundial si cayera en las manos equivocadas.

    “Las repercusiones —para las economías, la seguridad pública y la seguridad nacional— podrían ser graves”, declaró Anthropic en una entrada de blog publicada a principios de abril.

    Algunos, con exagerado tono de alarma, advirtieron que Mythos pronto nos obligará a reemplazar cada dispositivo tecnológico de nuestra vida —incluso el microondas con conexión wifi— para protegernos de esta locura digital.

    Ciertos expertos en seguridad ponen en duda estas afirmaciones, pero dejemos eso de lado por el momento. Esto no es nada nuevo.

    Los ejecutivos de los principales proveedores de IA emiten advertencias con regularidad sobre cómo los productos de su propia industria podrían acabar con la humanidad.

    ¿Para qué les tengamos miedo?

    Es una forma extraña de referirse a su propio trabajo por parte de cualquier empresa.

    No es habitual escuchar a McDonald’s anunciar que ha creado una hamburguesa tan aterradoramente deliciosa que resultaría poco ético cocinarla para el público.

    Elon Musk con traje negro y corbata, de perfil, en un interior moderno con paredes de vidrio.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Elon Musk creó su propia empresa de inteligencia artificial, llamada xAI.

    Estrategia del miedo

    Según algunos analistas, a las empresas de IA les conviene mantenernos obsesionados con la idea del apocalipsis, ya que esto desvía la atención del daño muy real que ya están causando en el mundo.

    Los líderes tecnológicos sostienen que simplemente nos están advirtiendo sobre un futuro inevitable y que la seguridad es una prioridad absoluta, ya sea ahora o más adelante.

    Sin embargo, otros argumentan que lo que realmente estamos presenciando es una estrategia de infundir miedo, que exagera el potencial de la tecnología y sirve para impulsar el precio de las acciones.

    Además, fomenta la narrativa de que los organismos reguladores deben mantenerse al margen, bajo el pretexto de que estas empresas de IA son las únicas capaces de detener a los “malos” y de desarrollar esta tecnología de manera responsable.

    “Si se presentan estas tecnologías como algo casi sobrenatural en cuanto a su peligrosidad, nos hace sentir impotentes, como si estuviéramos superados”, afirma Shannon Vallor, profesora de ética de datos e inteligencia artificial en la Universidad de Edimburgo.

    “Como si las únicas personas a las que pudiéramos recurrir fueran las propias empresas”, añade.

    Que alguien me detenga

    Un portavoz de Anthropic me comentó que la empresa ha sido clara con respecto a estas cuestiones.

    Compartieron entradas de blog de otras organizaciones que respaldaban las capacidades cibernéticas de Mythos, pero no dijeron nada para abordar los puntos planteados en este artículo, salvo un comentario que incluiré más adelante.

    Esta no es la primera vez que el director de Anthropic, Dario Amodei, trabaja en una herramienta que la propia empresa de la que es parte declaró demasiado peligrosa para el público.

    En 2019, cuando Amodei era ejecutivo en OpenAI, la compañía anunció GPT-2.

    Él y otros líderes de la empresa afirmaron que simplemente no podían lanzar GPT-2 debido a “preocupaciones sobre las aplicaciones malintencionadas de la tecnología”.

    Se trataba de una herramienta mucho menos sofisticada que ChatGPT.

    Y, meses después, la lanzaron de todos modos (el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, publicó una entrada de blog en la que afirmó que la empresa asume la incertidumbre, aunque dijo que los temores en torno a GPT-2 estaban “fuera de lugar”).

    Altman criticó el “marketing basado en el miedo” de Anthropic en una reciente entrevista en un podcast. Sin embargo, su propia estrategia de “he creado un monstruo” se remonta a años atrás.

    “Es muy probable que la IA conduzca al fin del mundo, pero, mientras tanto, surgirán grandes empresas”, dijo Altman en 2015.

    Años más tarde, Altman sostuvo que pierde el sueño preguntándose si “ha hecho algo realmente malo al lanzar ChatGPT”.

    Si tan solo alguien le hubiera advertido.

    Varias manos interactúan con una pantalla de computadora llena de ventanas emergentes con íconos de advertencia y error.

    Fuente de la imagen, Serenity Strull/ BBC/ Getty Images

    Pie de foto, Las empresas de IA dicen que su tecnología podría acabar con el mundo. También quieren que la compres.

    “Riesgo de extinción”

    Cientos de líderes tecnológicos —entre ellos Altman, Amodei, Bill Gates y Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind— respaldaron en 2023 una breve declaración que decía: “Mitigar el riesgo de extinción derivado de la IA debería ser una prioridad global, junto con otros riesgos a escala social, tales como las pandemias y la guerra nuclear”.

    Ese mismo año, magnates como Elon Musk firmaron una carta en la que solicitaban una pausa de seis meses en el desarrollo de IA avanzada.

    Menos de seis meses después, Musk anunció su nueva empresa de inteligencia artificial: xAI.

    “Esto es, sencillamente, parte de un patrón de afirmaciones infundadas sobre el poder”, sostiene Emily M. Bender, profesora de lingüística computacional y procesamiento del lenguaje natural en la Universidad de Washington, y coautora del libro “La estafa de la IA”.

    Según Bender, esta actitud no se limita a OpenAI y Anthropic; constituye la postura habitual de toda la industria de la IA.

    “Vienen a decir: ‘Miren hacia aquí; no presten atención a la destrucción medioambiental, a la explotación laboral ni a todos esos sistemas sociales que estamos desmantelando’. Lo único que debe preocuparnos, según ellos, es asegurarnos de que esta tecnología no se convierta en esa entidad malévola que acabe destruyendo a la humanidad”, explica.

    Consulté a OpenAI sobre todos estos aspectos.

    Un portavoz compartió una reciente entrada de blog de Altman, en la que escribía que OpenAI “se opondría a la posibilidad de que esta tecnología consolide el poder en manos de unos pocos”, y añadía que “las decisiones clave sobre la IA deben tomarse mediante procesos democráticos y principios igualitarios, y no ser adoptadas exclusivamente por los laboratorios de IA”.

    ¿Es Mythos realmente tan perjudicial?

    Anthropic asegura que su nuevo modelo ya ha detectado miles de vulnerabilidades de “alta gravedad” en todo el panorama tecnológico, alcanzando un nivel de eficacia que supera al de los expertos humanos.

    Asimismo, anunció una nueva alianza con más de 40 empresas y colectivos en un “intento urgente” por subsanar dichas vulnerabilidades antes de que los hackers tengan oportunidad de explotarlas.

    Un portavoz de la empresa señaló que Anthropic ha buscado de forma intencional alianzas con organizaciones para reparar los sistemas informáticos básicos que concentran la mayor parte del problema.

    No obstante, existen serias dudas en torno a dichas afirmaciones. Heidy Khlaaf, científica jefe de IA en el Instituto AI Now, dice que esto no le sorprende.

    Khlaaf ha dedicado toda su carrera profesional a desarrollar y auditar, precisamente, el tipo de herramientas de análisis de código que Anthropic asegura haber superado.

    Además, ha trabajado en el ámbito de la seguridad digital en instalaciones nucleares.

    Khlaaf afirma que la mayor señal de alarma fue la ausencia de datos sobre las tasas de falsos positivos: una métrica estándar en la industria que indica con qué frecuencia una herramienta de seguridad señala algo que no constituye un problema real.

    Imagen de robots frente a laptops.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Anthropic dijo que la IA podría tener consecuencias capaces de alterar el orden mundial si cayera en las manos equivocadas.

    “No se trata de una métrica desconocida”, dice Khlaaf.

    “Es, en cierto modo, el indicador más importante de la utilidad de una herramienta”.

    Anthropic no hizo mención alguna de ello y eludió la pregunta cuando solicité sus comentarios al respecto.

    Tampoco comparó Anthropic el rendimiento de Mythos con el de las herramientas existentes en las que los ingenieros de seguridad han confiado durante décadas.

    Asimismo, han surgido algunas especulaciones que sugieren que Anthropic podría haber postergado el lanzamiento masivo de Mythos debido a que no disponía de la capacidad de cómputo necesaria.

    Anthropic tampoco respondió cuando le consulté sobre este asunto.

    Nada de esto implica que la amenaza sea imaginaria.

    “Es posible que Mythos sea una herramienta competente”, señala Khlaaf.

    Las herramientas de IA son, en efecto, idóneas para analizar bases de código masivas, y la detección automática de vulnerabilidades de seguridad representa un peligro real y apremiante.

    No obstante, Khlaaf se muestra escéptica ante las afirmaciones de Anthropic, dado que carecen de pruebas que las comprueben.

    “Creo que existen numerosas fisuras en esa narrativa que presenta a Mythos como una herramienta todopoderosa que, por ello, no se puede lanzar al público”, indica.

    ¿Por qué tan grave?

    Evitar el fin del mundo es, según afirman, la razón misma de la existencia de OpenAI y Anthropic.

    OpenAI se fundó como una organización sin fines de lucro, con la promesa de desarrollar la IA de manera segura antes de que gigantes tecnológicos supuestamente menos responsables —como Google y Meta— se les adelantaran.

    Más tarde, un grupo disidente abandonó OpenAI para fundar Anthropic y alegó que su antiguo empleador no estaba lo suficientemente comprometido con la seguridad.

    Ahora, ambas organizaciones trabajan para convertirse en empresas de capital abierto y vender acciones en el mercado bursátil.

    “Si quieres entender cómo se comportará una organización —y, en particular, una corporación—, fíjate en cuáles son sus incentivos”, señala Vallor.

    Dario Amodei

    Fuente de la imagen, Bloomberg vía Getty Images

    Pie de foto, Dario Amodei, de Anthropic, está detrás de Claude Mythos.

    Google eliminó sus “líneas rojas” respecto al desarrollo de armas basadas en IA.

    OpenAI libró una batalla legal para desprenderse de su estatus de organización sin fines de lucro.

    Anthropic abandonó su política insignia, que consistía en no entrenar jamás un modelo de IA si la empresa no podía garantizar medidas de seguridad adecuadas.

    “Yo no contaría con que [ninguna de estas empresas] renuncie a la oportunidad de dominar el mercado con tal de seguir siendo ‘los buenos’”, dice Vallor.

    Mientras tanto, existe un fuerte impulso para implementar la IA en el sector sanitario, a pesar de las serias preocupaciones que suscita la posibilidad de diagnósticos erróneos.

    Los centros de datos alimentados por gas podrían emitir más gases de efecto invernadero que países enteros.

    La IA presuntamente está llevando a masas de personas vulnerables al borde de la psicosis e incluso al suicidio.

    Un creciente número de investigaciones sugiere un posible vínculo entre la IA y el deterioro cognitivo.

    Los deepfakes han cruzado el punto de no retorno: ni siquiera pude convencer a mi propia tía de que yo no soy un robot.

    Las empresas de IA aseguran tomarse estos problemas muy en serio.

    OpenAI me envió enlaces a sus posicionamientos sobre salud mental, precisión de la IA, fraudes y estafas. Por su parte, Altman sostiene que la empresa está comprometida a abordar estos problemas en cada una de las etapas del desarrollo de la IA.

    Pero existe una razón por la que estas compañías solo hacen sonar la alarma ante la posibilidad de un apocalipsis, asegura Vallor.

    Si la IA pudiera destruir la sociedad, todos esos otros problemas parecerían mucho menos significativos.

    “La estrategia ha funcionado”, dice.

    “Hablar de sus productos como si pudieran acabar con el mundo no ha perjudicado a estas empresas; no ha limitado su poder. Si acaso, hace que la gente sienta que las únicas entidades a las que pueden recurrir en busca de protección son las propias empresas”, agrega.

    Demonios o mesías

    Casi que al mismo tiempo, algunas de las personas que advierten sobre la destrucción también prometen la salvación.

    En un ensayo de 2024, Altman proyecta que “triunfos asombrosos —como reparar el clima, establecer una colonia espacial y el descubrimiento de toda la física— acabarán convirtiéndose en algo cotidiano”.

    Amodei prometió “un país de genios dentro de un centro de datos”.

    Sam Altman

    Fuente de la imagen, Bloomberg vía Getty Images

    Pie de foto, Sam Altman criticó el “marketing basado en el miedo” de Anthropic.

    La utopía y el apocalipsis son solo las dos caras de la misma moneda, según Vallor.

    “En cualquiera de los dos casos, la escala es demasiado grandiosa y mítica como para que elementos como la regulación, la gobernanza o el derecho parezcan herramientas con las que se pueda ejercer un control efectivo”, afirma.

    “Esto lleva a la gente a creer que lo único que pueden hacer es sentarse a esperar para averiguar si estas tecnologías resultan ser demonios que acaban con la civilización o mesías que nos regalan una utopía”, añade.

    Incluso el nombre “Mythos” parece diseñado para inspirar un asombro de carácter casi religioso.

    Pero no se trata de dioses; son productos creados por empresas con fines de lucro, indica Vallor.

    Y hemos regulado cosas mucho más amenazantes que los chatbots.

    “Con cualquier otra tecnología —salvo con esta; incluso con la energía nuclear o las armas biológicas—, en ningún otro caso hemos permitido que estas narrativas nos hagan creer que estamos ante fuerzas que escapan al control humano”, dice.

    “Nada en ellas es ingobernable. A menos que decidamos no gobernarlas”, continúa.

    Seamos claros: es teóricamente posible que la IA acabe dominando el mundo.

    No soy adivino, pero pregúntate a ti mismo: ¿te suena esta idea parecida a otras historias que has escuchado provenir de Silicon Valley en el pasado?

    ¿Acaso no se suponía que a estas alturas todos estaríamos viviendo en el Metaverso de Mark Zuckerberg?

    ¿No iba Bitcoin a sustituir a todas las monedas del mundo?

    ¿Recuerdas la década de 2010, cuando oíamos hablar de cómo las redes sociales salvarían la democracia?

    Todas estas cosas aún podrían suceder. O tal vez no.

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  • 6 antiguas tecnologías que desconcertaron a la ciencia moderna (y aún son difíciles de replicar)

    6 antiguas tecnologías que desconcertaron a la ciencia moderna (y aún son difíciles de replicar)

    Escultura del dios Apolo Belvedere, que lleva unas gafas HoloLens transparentes de color rosa y utiliza realidad virtual con realidad aumentada sobre un fondo rosa.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, A menudo, lo logrado hace mucho, mucho tiempo, sorprende.

    Secretos perdidos, misterios imposibles, saberes olvidados… ciertos logros tecnológicos dejaron perplejas a generaciones enteras durante siglos.

    Incluso cuando la ciencia moderna comenzó a explicarlos, no disminuyó el asombro ante la sofisticación de lo que distintas culturas desarrollaron.

    Todo mediante prueba y error, observación minuciosa y oficio transmitido de mano en mano, hasta dar con soluciones que funcionaban de maravilla.

    Desde una copa deslumbrante hasta construcciones que resisten terremotos y la corrosidad del agua marina, pasando por esferas de oro inexplicables, hojas metálicas ‘aguadas’ y colores siempre vivos.

    Todo muestra un conocimiento refinado que tardamos siglos en traducir al lenguaje científico moderno.

    He aquí algunos de esos ejemplos de técnicas admirables, varias en algún momento olvidadas, pero casi todas ya decifradas.

    Entenderlas nos dejó con más respeto aún por los artesanos, arquitectos y químicos que las inventaron.

    La copa de Licurgo – siglo IV d.C.

    Copa para beber; de vidrio verde; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

    Fuente de la imagen, © The Trustees of the British Museum

    Pie de foto, La copa de Liturgo está en el British Museum, descrita como “la pieza de vidrio más espectacular del período, con decoración abundante, que se sabe haya existido”.

    Así nomás, llama la atención.

    La copa de vidrio está cubierta con diversas escenas que representan la muerte de Licurgo, el rey de los edones en Tracia, tallada a partir de una sola pieza de vidrio, con una estructura externa con hojas de vid caladas que parece flotar alrededor del vaso.

    Conocidas como diatreta, eran artículos de lujo que requerían un nivel de precisión, tiempo y destreza excepcionales para fabricarlas sin romper el vidrio en el proceso.

    Pocas sobrevivieron y entre ellas la de Licurgo sobresale, no sólo por su estado de conservación sino por su decoración figurativa compleja.

    Pero lo extraordinario sucede si cambias la iluminación.

    Si la luz está del mismo lado que quien mira la copa, se ve verde; pero si la luz está al otro lado y atraviesa el vidrio hacia el observador, se ve roja.

    Copa para beber; de vidrio rojo; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

    Fuente de la imagen, © The Trustees of the British Museum

    Pie de foto, La misma copa, de color rojo intenso.

    Ese comportamiento ante la luz, reflejada o transmitida, fue un gran enigma hasta que a finales del siglo XX investigadores del Museo Británico, usando microscopía electrónica, descubrieron el motivo.

    El vidrio contiene nanopartículas de oro y plata dispersas de forma increíblemente uniforme.

    El efecto se llama resonancia de plasmones superficiales: las nanopartículas absorben y dispersan distintas longitudes de onda de luz según el ángulo de incidencia.

    Investigadores en óptica y biomedicina hoy aprovechan ese fenómeno.

    La hipótesis académica más aceptada es que los romanos llegaron a este resultado introduciendo pequeñas cantidades de oro y plata en el vidrio y que el proceso de enfriamiento lento, en condiciones concretas, generaba esas partículas tan finas.

    El control técnico era tan extremadamente delicado y difícil de reproducir que el saber se perdió.

    La granulación de oro etrusca – siglos VII – IV a.C.

    Cuentas etruscas de oro, meandro ornamentado con granulación.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Si miras una joya etrusca de cerca, verás superficies cubiertas de cientos -a veces miles- de minúsculas bolitas de oro, de menos de medio milímetro de diámetro, dispuestas con una regularidad y una precisión impresionante.

    No hay costuras visibles. No hay soldaduras que deformen las esferas. Simplemente están ahí, pegadas con una limpieza técnica que hizo que durante siglos nadie entendiera cómo.

    La respuesta sólo llegó en el siglo XX, cuando gracias a la arqueometalurgia experimental empezó a consolidarse la comprensión del logro de este efecto.

    La explicación moderna más aceptada es que los orfebres etruscos trabajaban las piezas uniendo oro con oro a muy baja temperatura; el precioso metal se fundía consigo mismo sin llegar a derretirse del todo.

    Colocaban diminutas esferas sobre la superficie y las fijaban con una mezcla casi invisible de sales de cobre y un aglutinante orgánico. Luego, al calentar la pieza en el horno, el cobre permitía que los puntos de contacto se soldaran entre sí sin que el oro llegara a fundirse por completo.

    Así, cada bolita quedaba perfecta y en su sitio. Elegante, sutil, efectivo.

    La distancia entre conocer el principio y ejecutarlo con la maestría etrusca es, sin embargo, considerable. Varios estudios en publicaciones como Archaeometry y Studies in Conservation documentan lo que los joyeros modernos que han intentado replicarlo describen como un reto formidable.

    El control de temperatura, la uniformidad de las esferas, la consistencia del aglutinante, la disposición de cientos de puntos de contacto simultáneos: cada variable importa.

    Los orfebres etruscos perfeccionaron este arte durante generaciones, y lograban producir esas obras maestras con hornos de carbón y herramientas de bronce.

    El pigmento azul maya – siglos IX – XVI d.C.

    Mural que muestra actividades en tierra y agua, con barcos, animales, casas, personas

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los murales de 1.600 años de antigüedad del templo maya de Chichén Itzá aún conservan colores vibrantes, incluido el azul, que normalmente se desvanece.

    El azul maya es uno de los pigmentos más resistentes que se conocen.

    Murales pintados hace más de mil años en Chichén Itzá, Bonampak o Cacaxtla mantienen su color con una vividez que desafía el tiempo, la humedad tropical, los ácidos y los álcalis.

    Análisis modernos descubrieron que se trata de una combinación de índigo -el tinte orgánico extraído de la planta Indigofera suffruticosa– con paligorskita, una arcilla fibrosa con una estructura porosa particular. El índigo queda atrapado en los canales de la arcilla, protegido del entorno.

    La composición básica del pigmento se conoce desde hace décadas y, desde al menos 1990, varios grupos de investigación han logrado réplicas aproximadas en laboratorios.

    Pero “aproximado” no es lo mismo que “idéntico”, y el reto está en que la extraordinaria estabilidad del azul maya depende de detalles finos en la interacción entre el tinte y la arcilla a escala molecular.

    La investigación actual se centra en comprender con precisión cómo se organiza el índigo dentro de la estructura de la paligorskita y qué factores mineralógicos influyen en su estabilidad, incluyendo el tipo de arcilla utilizada.

    Estudios recientes publicados en Journal of Cultural Heritage y Applied Clay Science siguen refinando este modelo, especialmente en lo relativo a estas interacciones a escala nanométrica, que aún no están completamente caracterizadas.

    Más allá de la química, algunos investigadores señalan textos y representaciones iconográficas que sugieren que la preparación del azul maya tenía lugar en contextos rituales, asociada al copal y al incienso.

    De ser así, la producción del hermoso y perdurable azul maya no era solo técnica, sino también simbólica.

    El concreto romano – siglos II a.C. – II d.C.

    Imágen del interior del Panteón de Roma

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El hormigón romano desafía el paso del tiempo, en tierra y mar.

    Si algo es un hecho sólido es que el hormigón romano dura milenios. No hay más que ver el Panteón, ese magnífico “templo de todos los dioses”, con la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo, que ha estado en pie desde el año 125 d.C.

    Pero quizás aún más impresionante es lo que ocurre bajo el mar.

    Muelles y estructuras portuarias del Imperio sobreviven sumergidos en el Mediterráneo, mostrando una durabilidad excepcional en ambientes marinos, mientras que el hormigón moderno se deteriora en pocas décadas en esas mismas condiciones.

    El mecanismo fue esquivo durante mucho tiempo porque el concreto romano no se parece al moderno, que usa cemento Portland, un material obtenido al calentar caliza y arcillas a altísimas temperaturas, generando resistencia en poco tiempo.

    En contraste, el hormigón romano desarrollaba sus propiedades más lentamente, a veces durante siglos, y utilizaba puzolana, la ceniza volcánica que los romanos obtenían principalmente de la región de Pozzuoli, mezclada con cal y, en el caso de las estructuras portuarias, agua de mar.

    Durante décadas, los investigadores sabían cuáles eran los ingredientes pero no terminaban de entender el resultado.

    Entre finales del siglo XX y las primeras décadas de nuestro siglo, equipos de universidades y centros de investigación realizaron una serie de estudios que fueron ayudando a completar el cuadro.

    Resulta que la interacción a largo plazo entre la cal, la ceniza volcánica y el agua de mar favorece la formación de nuevos minerales, como la tobermorita. y otras fases cristalinas, que pueden rellenar microfisuras continuamente.

    El hormigón se autorefuerza. No es una metáfora: los cristales crecen físicamente dentro de las grietas y las van sellando.

    Esto ha sido verificado experimentalmente y documentado en estudios recientes, incluyendo trabajos publicados en Science Advances.

    El material ya ha sido replicado en laboratorio. El obstáculo para adoptarlo a escala industrial no es solo técnico, sino también logístico y económico, pues requiere ceniza volcánica específica y procesos distintos a los habituales en la industria de la construcción moderna.

    Acero de Damasco – siglos III – XVIII d.C.

    Hojas de acero de Damasco con distintos patrones

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La mayoría de las piezas actuales descritas como acero de Damasco son recreaciones que imitan su característico patrón ondulado o ‘aguado’, pero no el material original, como las de esta imagen.

    El acero de Damasco es legendario.

    En el Medioevo se decía que las espadas forjadas con él podían hasta cortar un pañuelo de seda en el aire.

    Eran reconocibles por su característico patrón ondulado en la superficie, que se convirtió en su marca distintiva, y destacaban por una combinación excepcional de dureza, capacidad de corte y elasticidad que evitaba que se rompieran.

    Aunque se le conoce como acero de Damasco, su origen estaba mucho más al este, en Asia del Sur, donde hábiles artesanos metalúrgicos elaboraban el material del cual estaban hechas.

    Era un acero de altísimo contenido en carbono conocido como wootz.

    Lo hacían metiendo hierro y una fuente de carbono -como plantas o madera- dentro de un crisol que luego sellaban y calentaban hasta que todo se fundiera por completo.

    Así, el metal se licuaba completamente, el carbono se distribuía homogéneamente, y al enfriarse lentamente, se formaban estructuras internas extremadamente finas.

    Lingotes de ese acero viajaban a través de redes comerciales hacia Medio Oriente, donde forjadores especializados los transformaban en esas espadas y dagas de gran prestigio.

    La técnica se perdió hacia el siglo XVIII, probablemente, según la literatura especializada, debido a una combinación de factores, entre ellos que se agotaran los yacimientos específicos del hierro indio que era su materia prima. Sin ese mineral con su perfil exacto de impurezas, la magia dejaba de funcionar.

    En la década de 1980, los metalúrgicos estadounidenses Oleg D. Sherby y Jeffrey Wadsworth (Universidad de Stanford) propusieron una explicación experimental del acero de Damasco.

    Mostraron que sus características podían reproducirse con aceros modernos de alto carbono, que durante el enfriamiento desarrollan patrones ondulados similares.

    A partir de este y otros trabajos, el misterio dejó de serlo en su funcionamiento general, aunque no en todos sus detalles históricos.

    Hoy existen aceros modernos capaces de igualar o incluso superar el rendimiento de corte del acero de Damasco, no de borrar la imagen de una espada forjada con maestría cortando un delicado pañuelo de seda en pleno vuelo.

    La mampostería poligonal inca – siglos XV – XVI d.C.

    Un muro de piedra tallada, de gran complejidad, con doce puntos angulares, se encuentra en una calle de Cuzco, Perú

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Detalle de un muro de piedra tallada de Cuzco, Perú. La piedra central cuenta con 12 puntos angulares.

    La mampostería inca desafía la intuición. Bloques de piedra de varias toneladas encajan entre sí con una precisión tal que no cabe ni una hoja de papel entre ellos.

    No hay mortero. No hay cemento. Solo piedra contra piedra, ajustada con una exactitud que parece imposible para una civilización sin hierro, sin rueda funcional para transporte pesado y sin herramientas modernas.

    En lugares como Sacsayhuamán o Machu Picchu, los muros no solo encajan: resisten. Han sobrevivido a siglos de terremotos que derribaron construcciones coloniales mucho más recientes.

    Las piedras no son uniformes ni rectangulares; son irregulares, con múltiples caras que encajan entre sí como un rompecabezas tridimensional.

    Durante mucho tiempo, la pregunta fue inevitable: ¿cómo lograron ese nivel de precisión?

    La respuesta, documentada en detalle por el arquitecto e investigador Jean-Pierre Protzen en un artículo de 1985 en el Journal of the Society of Architectural Historians, es a la vez sencilla y humana: martillos de piedra dura, un proceso sistemático de prueba y error, y abrasión progresiva.

    Los incas trabajaban cada bloque de forma individual: tallaban una cara, la colocaban contra la piedra adyacente para ver dónde había contacto, marcaban los puntos altos, los reducían, y repetían, hasta lograr un ajuste perfecto.

    Protzen lo demostró de manera práctica: replicó el proceso personalmente en el campo, con herramientas similares a las que habrían usado los canteros incas.

    Aunque no hay un secreto oculto en el sentido tecnológico, sí hay algo que hoy resulta difícil de replicar a escala: el nivel de precisión y tiempo invertido por miles de trabajadores organizados en un sistema de mita, durante años o décadas, con un conocimiento del territorio y la piedra acumulado a lo largo de generaciones.

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