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  • Un terremoto de magnitud 7,4 sacude Colombia y Ecuador

    Un terremoto de magnitud 7,4 sacude Colombia y Ecuador

    El sismo tuvo una magnitud 7,4 según el servicio geológico colombiano y el de Estados Unidos. Tuvo una profundidad de unos 100 km con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó (oeste). No se emitió alerta de tsunami.

    La gobernadora de Chocó reportó en X que en Quibdó, la capital de ese empobrecido departamento, hay “heridos” y “daños graves en las edificaciones”.

    El alcalde de Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, también informó sobre “afectaciones graves” que están siendo monitoreadas con drones.

    Medios locales difundieron imágenes de fachadas de los edificios caídas.

    En Bogotá, los edificios fueron evacuados, observaron periodistas de AFP. Varias personas en pijamas salieron a las calles en medio del ruido de sirenas.

    El terremoto se sintió con más fuerza en el oeste del país, y también fue percibido en Quito y Panamá.

    El 24 de junio un doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 causó más de 6.000 muertos y destrucción en la vecina Venezuela.

  • Un fuerte terremoto sacude Colombia y se siente en Ecuador y Panamá

    Un fuerte terremoto sacude Colombia y se siente en Ecuador y Panamá

    Un fuerte terremoto sacudió este lunes a Colombia y se sintió con fuerza en grandes ciudades como Bogotá y Cali, con un saldo no precisado de heridos y edificios afectados en el oeste del país, según las autoridades y reporteros de la AFP.

    El sismo tuvo una magnitud 7,4 según el servicio geológico colombiano y el de Estados Unidos. Tuvo una profundidad de unos 100 km con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó (oeste). No se emitió alerta de tsunami.

    La gobernadora de Chocó reportó en X que en Quibdó, la capital de ese empobrecido departamento, hay “heridos” y “daños graves en las edificaciones”.

    El alcalde de Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, también informó sobre “afectaciones graves” que están siendo monitoreadas con drones. 

    Medio locales difundieron imágenes de fachadas de los edificios caídas.

    En Bogotá, los edificios fueron evacuados, observaron periodistas de AFP. Varias personas en pijamas salieron a las calles en medio del ruido de sirenas. 

    El terremoto se sintió con más fuerza en el oeste del país, y también fue percibido en Quito y Panamá.

    El 24 de junio un doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 causó más de 6.000 muertos y destrucción en la vecina Venezuela.

    lv-das/nn/mar

  • ICE intensifica arrestos en aeropuertos, pero algunas aerolíneas comienzan a negarle el acceso

    ICE intensifica arrestos en aeropuertos, pero algunas aerolíneas comienzan a negarle el acceso

    Los aeropuertos de Estados Unidos se están convirtiendo en un nuevo escenario de tensión entre las autoridades migratorias y las compañías aéreas. Mientras el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) intensifica los arrestos de viajeros en terminales del país, comenzaron a conocerse casos en los que empleados de aerolíneas se negaron a facilitar el acceso de los agentes a zonas vinculadas con sus vuelos o exigieron documentación judicial antes de permitirles avanzar.

    Uno de los episodios más significativos ocurrió recientemente en Dallas, Texas, cuando agentes de ICE intentaron abordar un avión de Southwest Airlines para detener a una persona que viajaba hacia Orlando. El personal de la compañía no permitió que los oficiales subieran porque llevaban una orden administrativa de inmigración y no una orden judicial firmada por un juez, según documentos revisados por The Wall Street Journal.

    El caso no implica que Southwest haya adoptado una política general para impedir los operativos de ICE. Sin embargo, forma parte de una serie de incidentes que está llevando a las aerolíneas a exigir reglas más claras sobre cómo deben desarrollarse las acciones migratorias dentro de los aeropuertos.

    Puedes ver: CHIRLA advierte sobre arrestos de inmigrantes por ICE en el aeropuerto de Los Ángeles

    Qué ocurrió con ICE y Southwest en Dallas

    El episodio se produjo el 25 de julio durante el embarque de un vuelo de Southwest desde Dallas hacia Orlando. Según la reconstrucción de The Wall Street Journal, los agentes buscaban a una persona cerca de la puerta de embarque y posteriormente solicitaron subir al avión.

    Los oficiales presentaron una orden administrativa de inmigración, pero un empleado de la aerolínea se negó a permitirles abordar y sostuvo que necesitaban una orden judicial firmada por un juez. Los trabajadores tampoco facilitaron determinada información de pasajeros ni permitieron que los agentes observaran la pantalla utilizada durante el proceso de embarque.

    El episodio de Dallas no habría sido aislado. El mismo reporte señala que Southwest enfrentó al menos media docena de encuentros similares en las semanas anteriores, de acuerdo con una persona familiarizada con la situación.

    También se registró otro caso en un aeropuerto del sur del país en el que ICE pidió colaboración a una compañía aérea para ingresar a un puente de embarque y detener a un pasajero. Esa aerolínea —cuyo nombre no fue difundido— se negó a facilitar el acceso, según el mismo reporte.

    ICE aumenta los arrestos de pasajeros en aeropuertos

    Los arrestos migratorios dentro de los aeropuertos no comenzaron ahora, pero su frecuencia y modalidad parecen haber cambiado. La American Immigration Lawyers Association (AILA) emitió el 27 de julio una alerta después de recibir numerosos reportes de personas detenidas mientras realizaban viajes domésticos dentro de Estados Unidos.

    Entre los casos reportados no aparecen únicamente personas con órdenes finales de deportación. AILA advirtió sobre detenciones de inmigrantes sin estatus legal e incluso de algunas personas que se encontraban en un período de permanencia autorizado debido a solicitudes migratorias pendientes.

    The Wall Street Journal informó, citando a un funcionario gubernamental familiarizado con las cifras, que durante julio ICE llegó a realizar entre una y tres docenas de arrestos diarios en aeropuertos estadounidenses. La cifra no ha sido publicada como una estadística oficial consolidada por ICE.

    Los operativos se han registrado en lugares que van desde mostradores de facturación y controles de seguridad hasta puertas y puentes de embarque.

    Puedes ver: ICE realiza hasta 36 arrestos diarios en aeropuertos, pero aerolíneas se rebelan a operativos

    Por qué las aerolíneas están preocupadas

    La controversia no gira solamente alrededor de la política migratoria. Las compañías aéreas son responsables de la seguridad de sus pasajeros y empleados, y determinadas áreas del aeropuerto —como puertas de embarque, puentes de acceso y aeronaves— tienen controles específicos.

    Representantes de la industria aérea se reunieron a fines de julio con funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para discutir los procedimientos de los operativos migratorios en terminales y solicitar mayor claridad sobre cómo deben actuar los trabajadores cuando ICE intenta acceder a esas áreas.

    Airlines for America, organización que representa a las principales compañías estadounidenses, confirmó que el sector mantiene conversaciones con ICE y TSA para establecer procedimientos que prioricen la seguridad cuando se produzca una acción policial dentro de un aeropuerto.

    Southwest, por su parte, señaló que cumple las leyes federales y estatales y que dispone de políticas destinadas a verificar que las autoridades presenten la documentación legal apropiada antes de entregar información sobre sus clientes.

    JetBlue también sostuvo que no recopila información sobre el estatus migratorio de sus pasajeros y que no posee un programa destinado a identificar o denunciar clientes ante las autoridades por ese motivo.

    Puedes ver: ICE arrestó a más de 12,000 personas con datos entregados por la agencia que cuida a niños migrantes

    Orden administrativa y orden judicial: no son lo mismo

    La diferencia entre ambos documentos es central para entender lo sucedido en Dallas. Una orden administrativa de ICE puede ser emitida dentro de la propia estructura de las autoridades migratorias. No está firmada ni revisada previamente por un juez independiente.

    Una orden judicial, en cambio, es expedida por un tribunal y supone la intervención de un juez. La Cuarta Enmienda de la Constitución establece requisitos relacionados con causa probable y especificidad para la emisión de órdenes judiciales de registro y detención.

    ICE posee amplias facultades legales para realizar detenciones migratorias en determinadas circunstancias. La legislación federal establece también facultades específicas para los agentes de inmigración, incluidas algunas relacionadas con medios de transporte y zonas próximas a las fronteras.

    Sin embargo, una orden administrativa no debe interpretarse automáticamente como equivalente a una orden judicial para ingresar en cualquier espacio no público que controle un tercero.

    Las reglas pueden depender del lugar, quién controla el área, si existe consentimiento, el propósito del ingreso y las circunstancias específicas del operativo. La normativa federal reconoce además que, en investigaciones criminales, generalmente debe obtenerse una orden de registro salvo que se aplique alguna excepción reconocida, como consentimiento o circunstancias de emergencia.

    Por eso, el episodio de Southwest no permite concluir simplemente que “ICE no puede entrar a un avión sin una orden judicial”. La cuestión jurídica es más compleja y depende de la autoridad invocada y de las circunstancias concretas.

    Tripulantes también cuestionan la presencia de ICE

    La preocupación se extiende entre los trabajadores del sector. La Association of Flight Attendants-CWA (AFA), uno de los principales sindicatos de auxiliares de vuelo de Estados Unidos, abrió un sistema para que sus afiliados denuncien incidentes relacionados con la presencia de agentes de ICE en aeropuertos.

    La organización expresó inquietud por posibles problemas de seguridad y por el acceso de agentes a determinadas áreas aeroportuarias. El sindicato sostiene que las operaciones migratorias pueden generar situaciones de tensión en espacios donde pasajeros y trabajadores se encuentran muy próximos.

    No se trata, por lo tanto, únicamente de una discusión entre ICE y pasajeros: aerolíneas, empleados, sindicatos y autoridades aeroportuarias están empezando a quedar involucrados directamente en los operativos.

    TSA e ICE intensifican su cooperación

    Otro elemento detrás del aumento de arrestos es la coordinación entre agencias federales. TSA e ICE pertenecen al Departamento de Seguridad Nacional. Según fuentes gubernamentales citadas por The Wall Street Journal, TSA ha compartido información de pasajeros para que ICE pueda identificar posibles objetivos de detención antes o durante sus desplazamientos. Esa colaboración habría contribuido a cientos de arrestos desde que comenzó a intensificarse.

    DHS defendió sus acciones y sostuvo que las autoridades están aplicando las leyes migratorias y las políticas vigentes.

    Al mismo tiempo, la mayor visibilidad de los operativos está generando un escenario que hasta hace poco era menos frecuente: detenciones frente a otros pasajeros, intervenciones cerca de puertas de embarque y agentes intentando ingresar a espacios administrados por las propias compañías aéreas.

    ¿Puede ICE detener a alguien que toma un vuelo dentro de Estados Unidos?

    Viajar en un vuelo doméstico no protege a una persona frente a una eventual acción de ICE. AILA confirmó que recibió múltiples reportes recientes de detenciones de personas que estaban viajando dentro del territorio estadounidense, incluidas algunas con trámites migratorios pendientes.

    Eso tampoco significa que cualquier persona con un trámite en curso pueda ser legalmente detenida o deportada de manera automática. El estatus y los derechos de cada viajero dependen de su situación migratoria concreta, las solicitudes presentadas, posibles órdenes previas y otros factores.

    Lo que sí evidencia la tendencia reciente es que un aeropuerto ya no puede considerarse un lugar ajeno a los operativos migratorios.

    La novedad ahora es otra: a medida que ICE lleva esas acciones más cerca de las puertas de embarque y de los aviones, las compañías aéreas empiezan a preguntarse dónde termina su obligación de colaborar y cuándo deben exigir una autorización judicial adicional. El episodio de Southwest en Dallas muestra que esa discusión ya dejó de ser teórica.

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  • Cuando el miedo decide: creencias políticas y giro conservador en América Latina

    Cuando el miedo decide: creencias políticas y giro conservador en América Latina

    En las últimas citas electorales de América Latina se constata un giro conservador entre una parte del electorado. La victoria de José Antonio Kast en Chile y las ajustadas victorias de Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia confirman el fortalecimiento de fuerzas que prometen restaurar el orden mediante el endurecimiento de las penas y el aumento del poder policial y militar.

    Los reiterados mensajes populistas y referentes a la seguridad parecen configurar un nuevo sentido común de época. Según este, el acercamiento a Estados Unidos ofrece un rumbo adecuado para sus sociedades, cuando lo cierto es que ese país constituye el mayor polo de inestabilidad del mundo actual.

    ¿Es posible justificar esta creencia? ¿Existe alguna responsabilidad social por mantener convicciones políticas que no se encuentran asentadas en datos empíricos suficientes? Y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando esas creencias se convierten en decisiones cuyas consecuencias recaen sobre otras personas?

    El barco que no debió zarpar

    En 1877, el filósofo británico William Kingdon Clifford planteó un problema semejante mediante la historia de un armador. El propietario dudaba del estado del barco que estaba a punto de zarpar: era antiguo, había recorrido muchas millas y quizá no resistiría otro embate con el mar. Una inspección a fondo, sin embargo, habría supuesto retrasar el viaje y asumir un coste considerable. En lugar de investigar, el armador prefirió silenciar sus dudas. Se convenció de que el barco ya había superado otras travesías y de que sus constructores eran competentes. Finalmente, permitió que partiese. La embarcación naufragó y no hubo supervivientes.

    Para Clifford, el armador no era responsable simplemente por haber sostenido una creencia falsa, sino por haberla aceptado sin examinar las evidencias que tenía a su alcance. Tampoco era el resultado final lo que determinaba la moralidad de su conducta. Aunque el barco hubiese llegado a puerto, habría seguido actuando de forma irresponsable, ya que sustituyó la investigación por una convicción tranquilizadora y obligó a los pasajeros a soportar las consecuencias de su posible error. Como escribe el filósofo en La ética de la creencia: “creer algo basándose en una evidencia insuficiente es malo siempre, en cualquier lugar y para todo el mundo”.

    La responsabilidad política de creer

    La dimensión política de esta tesis resulta evidente. Las decisiones electorales no se limitan a expresar una identidad privada, pues contribuyen a determinar las condiciones bajo las cuales vivirán otras personas.

    Quien apoya una política punitiva participa en una decisión que puede ampliar la violencia estatal, reducir garantías jurídicas o concentrar sus efectos sobre grupos sociales a los que, en muchas ocasiones, no pertenece. La pregunta de Clifford no sería si el electorado tenía derecho a votar por una determinada opción, sino si poseía razones suficientes para aceptar las premisas sobre las que descansaba su decisión.

    ¿Existen pruebas de que el aumento de las penas reduce por sí mismo la violencia? ¿Se han considerado los efectos sociales de la militarización? Cuando estas preguntas son sustituidas por apelaciones genéricas al miedo, al orden o a la autoridad, la creencia política comienza a parecerse a la del armador: ofrece tranquilidad inmediata a costa de trasladar el riesgo a otros.

    La responsabilidad de esta situación no se puede distribuir por igual, pues son los dirigentes quienes explotan el miedo y los medios los que convierten la inseguridad en espectáculo. Pero el ciudadano que asiste a ello no es un sujeto pasivo ni está eximido de revisar las razones que orientan su voto.

    James: el riesgo de esperar

    Casi veinte años después, William James respondió a Clifford en La voluntad de creer. Aunque el ensayo fue formulado originalmente en relación con la creencia religiosa, su argumento posee un alcance mayor. James no sostiene que podamos creer cualquier cosa ni que la convicción personal deba imponerse sobre las evidencias. Su objeción es más precisa: existen situaciones en las que la razón no dispone de pruebas concluyentes y, sin embargo, la decisión no puede aplazarse.

    James denomina “opción genuina” a aquella que reúne tres condiciones: debe ser viva, porque las alternativas han de presentarse como posibilidades reales para quien decide; obligada, porque abstenerse equivale en la práctica a escoger una de ellas; e importante, porque está en juego algo decisivo y quizá irreversible. En estas circunstancias, esperar una evidencia definitiva no siempre constituye una posición neutral.

    Una elección política puede reunir esas condiciones. Las candidaturas son opciones efectivas, la votación tiene una fecha y sus resultados condicionarán la vida común. Se puede votar, abstenerse o mantener una posición escéptica, pero ninguna actitud permite situarse fuera de la decisión.

    James distingue así dos exigencias que no necesariamente coinciden: debemos evitar aceptar una falsedad, pero también debemos intentar reconocer la verdad. Hay situaciones en las que esperar todos los datos disponibles significa permitir que continúe una injusticia o dejar que otros decidan.

    Entre la credulidad y la inacción

    El desacuerdo entre Clifford y James no enfrenta a un defensor de la razón con un apologista de la irracionalidad. Ambos se preguntan cómo debemos decidir cuando nuestro conocimiento es limitado, pero conceden prioridad a peligros distintos. Clifford teme que una creencia insuficientemente examinada provoque daños irreparables; James teme que el deseo de no equivocarnos nos impida actuar o transformar una situación.

    El primero representa un imperativo crítico: evitar el error y exigir evidencias antes de aceptar una afirmación. El segundo acentúa un imperativo noético: asumir el riesgo de una decisión cuando esta puede permitirnos alcanzar una verdad o producir una realidad que de otro modo permanecería clausurada.

    Retomando la cuestión inicial, parece que una convicción política no queda justificada por el hecho de ser mayoritaria o emocionalmente comprensible. La incertidumbre global actual empuja a muchos gobiernos a una hoja de ruta conservadora donde las políticas reaccionarias de construcción de un enemigo exterior o interior pueden suponer un poderoso reclamo electoral.

    También sucede en España, aunque el peligro invocado no se corresponda con los datos disponibles ni con la situación real de la sociedad. Cuando el miedo sustituye al examen y los costes del error recaen sobre quienes no han elegido asumirlos, creer deja de ser un asunto privado y se convierte en una forma de ejercer poder sobre los demás.

    El avance conservador en América Latina no solo enfrenta diferentes programas de gobierno, sino también distintas formas de interpretar la inseguridad, la autoridad y el papel de Estados Unidos en la región. Disputar ese nuevo sentido común exige someter las creencias a examen y hacer visibles las vidas sobre las que recaerán los posibles errores.

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation, un sitio de noticias sin fines de lucro dedicado a compartir ideas de expertos académicos.

    Lee mas:

    Álvaro Ledesma de la Fuente no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

  • Cae 8.5% importación de carne bovina desde Brasil en enero-julio

    Sao Paulo, Brasil.- El establecimiento de un cupo y un arancel estabilizó las importaciones de carne de bovino de Brasil a México, tras el alza de estas compras que impulsó el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic).

    México importó carne de bovino brasileña por un valor de 496 millones de dólares en 2025, un alza interanual de 226%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil.

    Implementado en mayo de 2022, el Pacic autorizó en forma unilateral la suspensión de aranceles a las importaciones de carne de aves desde países con los que México no opera acuerdos comerciales. Se autorizó a través de un decreto, sin renovación automática, sino a través de la extensión del mismo por ciertos periodos, a veces con modificaciones.

    Esta apertura concluyó al iniciar 2026 y con la imposición de un cupo anual libre de arancel de 70,000 toneladas para la carne de res (fresca, refrigerada o congelada) desde cualquier país sin tratado comercial. Fuera de ese límite, se aplica un arancel de 20 por ciento.

    Los cambios en la apertura influyeron en la caída a tasa anual de 8.5% que registraron las importaciones mexicanas de carne de cerdo brasileña de enero a julio de 2026, las cuales sumaron 333 millones de dólares.

    “La apertura del mercado es reciente, por eso se ha producido un gran crecimiento: antes no se exportaba nada y ahora se ha empezado a exportar a México”, comentó Roberto Perosa, presidente de la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carnes (ABIEC).

    Perosa hizo esta declaración en una conferencia de prensa en el marco del Salón Internacional de Proteína Animal (SIAVS) 2026, organizado por la Associação Brasileira de Proteína Animal (ABPA), el principal evento de la industria de la carne en Brasil.

    “Brasil fue excluido del Pacic; ya estamos pagando un arancel para exportar a México, pero México decidió, además del arancel, establecer un sistema de cupos, así que también estamos participando en ese sistema de cupos”, agregó Perosa.

    En 2025, México fue el cuarto mayor destino de las exportaciones brasileñas de carne de bovino, superado por China (8,843 millones de dólares), Estados Unidos (1,089 millones) y Chile (496 millones).

    “Eso complica las cosas”, dijo Perosa, en referencia al nuevo arancel mexicano. La tendencia de las compras mexicanas de la carne brasileña en los últimos años complementa la razón de esta frase: medidas en dólares, pasaron de 3 millones en 2022 a 23 millones en 2023 y luego de 152 millones en 2024 a los 496 millones en 2025.

    Al fijar el nuevo arancel, la Presidencia de México lo incluyó como parte de medidas adicionales que tienen el objetivo de favorecer la producción nacional de carne de res y cerdo, a fin de que “contribuyan a incrementar la autosuficiencia alimentaria en el mercado mexicano”.

    Adujo entonces que se considera necesario eliminar la exención arancelaria de dichos productos, pero manteniendo el acceso administrado a la oferta externa de los mismos bajo condiciones que no comprometan la inocuidad alimentaria.

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  • Los 20 más decepcionantes… (Último tango)

    Federico Valverde fue el peor jugador del Mundial, Cristiano Ronaldo volvió a fracasar en una Copa del Mundo (por sexta vez), y el Real Madrid es el club que más jugadores aportó a la lista de fiascos (tres: Valverde, Arda Güler y Tchouaméni). Portugal y Brasil empataron también con tres entre los equipos con más naufragios.

    Muchas lecturas se desprenden de la lista confeccionada por el prestigioso sitio de contenidos futbolísticos 365scores, y titulada ‘Ranking: los 20 jugadores más decepcionantes del Mundial 2026’. Ha sido un mundial con escasísimas figuras, ninguna de ellas nueva, y con muchos reprobados de los que se esperaba que descollaran y no lo hicieron.

    Cristiano Ronaldo fue un freno de mano en Portugal

    La enumeración, impecable y muy bien argumentada, fue confeccionada por el joven periodista argentino Eitan Benzaquen. Aunque podía haber alargado el número a 30 o más. 

    Federico Valverde. Foto:EFE

    Hay una combinación de factores para medir el derrumbe de un protagonista: el cartel del que viene precedido, el precio de su pase, las expectativas que genera y la pobreza de su rendimiento. Siguiendo esos parámetros, el peor del Mundial, sin duda, es Valverde (1.º), que llegó como capitán del Real Madrid y de Uruguay, fue casi invisible en el campo, sin goles, ni asistencias, ni liderazgo. Lo sustituyeron justo ante España, el medio donde juega, al minuto 57 (un capitán casi nunca sale; este estuvo bien sacado) y no hizo virtualmente nada para impedir la eliminación de Uruguay en la primera fase. Una Celeste que terminó en el puesto 37.

    Lo siguen los portugueses Bruno Fernandes (2.º) y Vitinha (3.º), de quienes se pensaba llevarían a Portugal, mínimo, a una semifinal. Virtualmente, no existieron. Por su enorme capacidad en la tenencia de la pelota, se esperaba que dominarían los partidos. No fue así. Entre los dos aportaron una asistencia (Fernandes). No perdieron su calidad, pero no la mostraron.

    Luego viene Pedri (4.º), caso curioso porque fue campeón con España, aunque él pasó inadvertido y perdió la titularidad tras el estreno infructuoso ante Cabo Verde. Lo sigue Igor Thiago (5.º), quien, si no muestra el pasaporte, nadie diría que es brasileño. Empezó de titular en el debut con Marruecos, síntoma de que Ancelotti lo tenía en alto concepto. Si no tiene lesionados o suspendidos, en el partido inaugural de un mundial, el técnico pone a los once que más le gustan. Igor Thiago era uno de ellos… Estuvo en el campo 61 minutos, fue inoperante, lo cambiaron y no alineó ni un minuto más en el resto del torneo.

    Pedro, en acción. Foto:EFE

    Continúan Christian Pulisic (6.º), quien hizo un buen partido ante Paraguay y luego desapareció del mapa; Josua Kimmich (7.º), líder de la peor Alemania de la historia, lo cual lo califica; Sadio Mané (8.º), escondido en el ataque de Senegal. Cristiano Ronaldo (9.º) fue un freno de mano en Portugal, tal como se preveía. Seriamente, no podía esperarse otra cosa. 

    Fue lo que se veía en Arabia, un jugador estático, duro, al que hay que fabricarle la jugada para que él haga su gol. Su presencia quitó un lugar clave a delanteros frescos y desquició a una generación joven que prometía grandes sucesos. Sobre Luka Modric (10.º) no coincidimos. Pese a sus 40 años aportó su notable clarividencia al juego de Croacia. Otros corren más, pero no lo superan en inteligencia, armado y circulación de balón, en lo que ha sido un maestro desde hace dos décadas. Detrás suyo está Scott McTominay (11.º), volante espectacular, con gol, con juego vertical, valiente. Venía de hacer un temporadón con el Napoli; sin embargo, en Estados Unidos sucumbió junto a una Escocia penosa.

    Julián Álvarez (12.º) marcó un gol maravilloso ante Suiza, pero ello no lo salva de un torneo demasiado gris. En lugar de concentrarse en su selección, estuvo ocupado en su pase (hipotético) al Barcelona. Llegó al Mundial con ese rollo en la cabeza y tras el triunfo ante Austria lo soltó: “No es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme, trato de ser una persona honesta. Hablé con las personas del Atlético Madrid y creo que lo mejor para todos es una transferencia”. Si no era el momento, no lo era. Cuando un futbolista se pone a presionar a su club para que lo traspase en medio de un torneo de este calibre, su mente no está en el campeonato. Se perjudicó él y perjudicó al equipo. 

    Darwin Núñez. Foto:AFP

    Darwin Núñez es otro ausente connotado   

    Mal. Son Heung-min (13.º) no contribuyó en absoluto para salvar a Corea del Sur de su temprana eliminación. Tan pobre fue su desempeño que al tercer partido el entrenador lo sentó. Ni gol ni jugadas, cero. Arda Güler (14.º) se hundió junto a Turquía. Un zurdo de buen pie y con pegada, pero excesivamente lento y sin transmisión. No pesó. Se fue rapidísimo a casa. Darwin Núñez (15.º) es otro ausente connotado por el precio que en su momento pagó el Liverpool por él. Vio los partidos desde adentro.

    Neymar se retira de la selección. Foto:AFP

    Todo Brasil pujó para que Neymar (16.º) estuviera en la lista, pero Ney “no estaba”. Un jugador extraordinario quemado físicamente. No pudo aportarle nada al equipo. No está para chocar o forcejear con ningún rival porque lo desequilibran y pierde el balón. Como Cristiano Ronaldo, los mundiales no fueron lo suyo. Triste despedida. Tchouaméni (17.º) es un jugador sin grandes condiciones, pero más que eso, sin compromiso, recibe la bola y la da a tres metros al costado, nunca avanza con ella, nunca una progresión de la jugada. Igual que en el Real Madrid. 

    A Lucas Paquetá (18.º) le dan una responsabilidad que, sencillamente, no puede cumplir: ser el 10 de Brasil. Está muy lejos futbolísticamente de eso. Desde luego, se perdió en la intrascendencia. El de Moisés Caicedo (19.º) es un caso similar al de Tchouaméni. Jamás verticaliza una maniobra. Un jugador sin gol, sin pase gol, sin gambeta. Difícil que brille en un evento tan exigente. Le fue mal todo el torneo y contra los volantes mexicanos, peor; quedó muy desdibujado. Y Fernando Muslera (20.º) tuvo serios errores en los tres partidos de Uruguay que costaron cuatro goles. 

    James Rodríguez caminó el Mundial

    No estaba para esta exigencia. Quedaron fuera de esta nómina dos que entraban seguro: Lamine Yamal y Luis Díaz. Lamine arribó como la nueva superestrella del fútbol mundial. En un equipo que funcionó como un reloj, fue de lo más flojo de España. No pudo imponer su uno contra uno, su indiscutible habilidad. Se le fueron pasando los partidos sin dejar su marca. Lucho Díaz debía ser el rey de oro de Colombia, un equipo sin gol “que al menos tenía a Lucho Díaz”. No lo tuvo. Amagó ser importante con sus corridas, su electricidad, terminó perdido. Un gol a Uzbekistán fue todo su aporte. Muy poco. Y de James Rodríguez ni siquiera puede decirse que fracasó. Sencillamente, caminó el Mundial.

    James Rodríguez Foto:AFP

    Por su parte, la agencia noticiosa France Presse elaboró su Once no ideal de las decepciones del Mundial y lo integró con: Fernando Muslera (Uruguay); Jonathan Tah (Alemania), Josko Gvardiol (Croacia) y Piero Hincapié (Ecuador); James Rodríguez (Colombia), Valverde (Uruguay), Moisés Caicedo (Ecuador), Neymar (Brasil); Antoine Semenyo (Ghana), Cristiano Ronaldo (Portugal), Luis Díaz (Colombia). Aquí sí incluyeron a James y a Luis Díaz.

    Entre los puntos bajos que no figuraron en ninguna lista debe agregarse a los alemanes Manuel Neuer y Florian Wirtz (Liverpool), al noruego Alexander Sørloth (Atlético de Madrid), al holandés Frenkie de Jong (FC Barcelona), al zaguero brasileño Gabriel Magalhaes (Arsenal).

    Como vemos, el grueso de los “elegidos” actúa en Europa, aunque de ningún modo puede decirse que desilusionaron “por el cansancio de las largas temporadas europeas”, pues el campeón y el subcampeón también tienen prácticamente a todos sus jugadores en el Viejo Continente. Y no les afectó.

    Jorge Barraza

    Para EL TIEMPO

    @Jorge BarrazaOK

  • Cinépolis proyectará promoción turística de México; cobrará 3 millones de pesos

    Cinépolis proyectará promoción turística de México; cobrará 3 millones de pesos

    La Secretaría de Turismo adjudicó a Exhibidora Mexicana Cinépolis (Cinépolis) un contrato cerrado por tres millones de pesos por el servicio integral estratégico de promoción turística para espacios cinematográficos con vigencia al próximo 30 de noviembre.

    Su elección, el pasado seis de agosto, fue porque cumplió con todos los requisitos legales, técnicos y económicos requeridos por la convocante, garantizando con ello el cumplimiento satisfactorio de las obligaciones que se deriven del contrato respectivo.

    En el proceso con la modalidad de invitación a cuando menos tres personas participó otra empresa: Mexicanos y Americanos Sistemas de Comunicación, quien de acuerdo a su sitio web tiene a Cinépolis como su media partner en su vertical de cine (su propuesta económica fue de 948,750 pesos).

    De acuerdo con el acta de fallo, esta empresa fue descartada porque el nombre del servicio señalado en su documentación (Servicio integral para el análisis estratégico del entorno mediático internacional gestión de riesgos reputacionales y atención a narrativas de la percepción turística de México) “no corresponde con el presente procedimiento de contratación generando incertidumbre a su propuesta”.

    Como parte del procedimiento, la Secretaría preguntó a los servidores públicos que asistieron al fallo si tienen observación alguna que realizar al mismo, quienes manifiestan no tener ninguna.

    Así, en breve iniciará el servicio con el que se busca fortalecer la promoción turística de México (en México) mediante la difusión de contenidos audiovisuales que destaquen la riqueza cultural, gastronómica, histórica, arquitectónica y natural de los destinos turísticos del país, a través de espacios cinematográficos, espacios físicos y medios digitales.

    Las acciones de promoción

    Con base en los requerimientos de la Secretaría de Turismo, en las pantallas de los cines previamente elegidos se proyectarán videos de un minuto con contenido de algún destino mexicano que se les entregue anticipadamente.

    También se colocarán posters en cada lobby, soportes publicitarios y se realizarán activaciones bajo el cobijo de la marca MÉXICO.

    La firma ganadora deberá, por lo menos, “cinco spots de promoción turística en salas de cine, con segmentación de audiencias conforme a los objetivos definidos, la exhibición deberá realizarse en complejos cinematográficos ubicados en distintas ciudades de los estados de Nuevo León, Ciudad de México, Baja California, Puebla, Estado de México, Jalisco y Guanajuato, de conformidad con la estrategia de cobertura definida”.

    También se realizarán publicaciones de promoción turísticas en Facebook e Instagram.

    En el contrato relacionado, quedó claro que: El proveedor garantizará la correcta ejecución y promoción turística de los materiales audiovisuales objeto del servicio, asegurando la calidad, continuidad y cumplimiento de las especificaciones técnicas requeridas durante toda la vigencia de prestación de las tareas.

    Por parte de la Secretaría de Turismo, la persona responsable de la ejecución de los servicios requeridos es Mariana del Carmen Diaz y Maxil, directora general de Promoción y Asuntos Internacionales.

  • ¿México es un ente supranacional?

    ¿México es un ente supranacional?

    La política exterior de México sobre América Latina es la de un ente supranacional que pisotea las normas y leyes de países cuyos presidentes no son del mismo signo político de AMLO y Claudia Sheinbaum.

    Esto ha sucedido desde hace ocho años.

    ¿México es similar a la ONU o a la Unión Europea?

    La semana pasada, y a petición de la presidenta Sheinbaum, la mandataria Keiko Fujimori permitió que Bettsy Chávez viajara a México para sortear la cárcel. Los jueces acusan a la que fuera primera ministra de Perú de haber intentado dar un golpe de Estado junto al presidente Pedro Castillo.

    La Sala Penal Especial de la Corte Suprema la condenó a 11 años, 5 meses y 15 días de prisión por el delito de conspiración para la rebelión. La Fiscalía había solicitado una pena de 25 años de cárcel.

    Por decreto divino, AMLO decidió que la golpista es inocente, al igual que Pedro Castillo.

    El entonces presidente peruano construyó una red de corrupción al menos en dos áreas: la construcción y ascenso de militares. Sin pudor alguno, y evitando posibles grabaciones en su oficina oficial, Castillo decidió despachar en una oficina privada a la que acudían empresarios de la construcción para pagarle comisiones.

    Al ser un modesto profesor rural (el buen salvaje, de Rousseau), AMLO y la presidenta Sheinbaum defienden a Pedro Castillo y a su movimiento. Por esa razón AMLO trajo a México a su familia, y ahora que ascendió a la presidencia Keiko Fujimori, la presidenta mexicana le pidió a la peruana que le otorgara un salvoconducto a Betssy Chávez.

    La señora Chávez, que tendría que estar tras las rejas, fue transportada a México en un avión militar mexicano la semana pasada.

    En 2016, el entonces presidente de Bolivia Evo Morales organizó un referéndum para que la sociedad decidiera si quería ver su nombre o no en las boletas electorales de las elecciones presidenciales de 2019; perdió. La mayoría decidió que ya no podía reelegirse.

    Morales se presentó a las elecciones. Su presencia provocó una insurrección popular. El 20 de octubre fallecieron entre 29 y 36 personas.

    Morales tendría que estar en la cárcel para asumir la responsabilidad de los fallecidos. AMLO le abrió las puertas. México, un ente supranacional que pasó por alto decisiones del poder Judicial peruano.

    Lo mismo intentó AMLO con gente cercana al expresidente de Ecuador Rafael Correa, acusado de cohecho agravado, peculado y espionaje político. Está prófugo. Jorge Glas ocupó la vicepresidencia de Ecuador y también es acusado de cohecho por el caso Odebrecht. AMLO lo escondió en la embajada mexicana y una noche la policía del presidente Noboa la asaltó para llevar a Glas a un Ministerio Público.

    Lo mismo, la política exterior mexicana convertida en un ente supranacional para marginar decisiones de jueces nacionales.

    El decreto divino de AMLO y Sheinbaum.

    En diplomacia la reciprocidad es la mejor manera de guardar los equilibrios. En los casos arriba mencionados los presidentes de Ecuador, Bolivia y Perú estarían en su derecho de actuar en México como entes supranacionales. Es decir, podrían pasar por alto las leyes mexicanas.

    Y con la Corte Suprema del Acordeón, peor. Así me lo dijo un representante de empresas europeas en México. “Nos iremos a tribunales internacionales porque no confiamos en los jueces; lo sabemos, nos saldrá más caro, pero lo asumiremos”.

    Sobre Perú, es una buena noticia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, sin embargo, llama la atención que la presidenta Sheinbaum no haya viajado a la toma de posesión del presidente colombiano Abelardo de la Espriella. Su presencia tuvo que haber sido institucional, no personal.

    En ocho años, la política exterior mexicana ha sido dogmática y no de Estado. El proceso de desinstitucionalización del país es peligroso. Sin instituciones solo quedan los caudillos. Y ahora, México como un ente supranacional.

    Lo que faltaba.

  • El MUAC explora la genealogía del asiento en México

    Sentarse es un acto tan cotidiano que suele pasar desapercibido, pero también es una acción profundamente cultural, un proceso de aprendizaje continuo y un reflejo de las fisonomías y hábitos de cada época. Bajo esa premisa se articula “La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México”, exposición que se presenta en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) hasta el próximo 11 de octubre.

    Con la curaduría de la especialista Ana Elena Mallet, la muestra reúne 31 piezas extraídas del acervo de Diseño Moderno y Contemporáneo del museo universitario —un fondo público pionero iniciado en 2018 que hoy suma 106 piezas— para trazar una genealogía del mobiliario nacional a través de 11 tipologías.

    Lejos de una revisión puramente cronológica, la exposición propone entender el diseño hecho en México como un entramado de traducciones, adaptaciones tecnológicas y lecturas críticas del entorno.

    “Lo que queremos empezar a hacer es jalar la hebra para entender ese vocabulario, si quieres entenderlo como local o culturalmente mexicano, que se puede encontrar en el diseño hecho en México”, explica Ana Elena Mallet en entrevista para El Economista. “Fue localizar y evidenciar estas tipologías que se anclan en el diseño popular: el butaque, el equipal, la silla de palo o las carcasas plásticas, para entender distintas maneras de aproximarse a la historia del diseño y a lo que estaba pasando en cada momento histórico”.

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    Foto: Cortesía Ana Elena Mallet, curadora

  • Hall of Fame Class of 2026: Glenn ‘Doc’ Rivers grinds way to Top-10 coaching career

    Hall of Fame Class of 2026: Glenn ‘Doc’ Rivers grinds way to Top-10 coaching career

    Doc Rivers says he made a Hall of Fame coaching career out of “just showing up.’

    Doc Rivers’ enshrinement this weekend in the Naismith Memorial Basketball Hall of Fame can be explained succinctly by a quote made famous by filmmaker Woody Allen: “Eighty percent of success is showing up.”

    Few in NBA history have shown up quite like Rivers, who has been involved as a player, broadcaster or coach for 43 of the league’s 79 seasons.

    As a coach – the role for which he will join the rest of the Class of 2026 at the Hall’s ceremony Saturday in Springfield, Mass. – Rivers, 64, ranks sixth among the 11 men who have won at least 1,000 times. He is sixth in victories (1,194), seventh in losses (866), seventh in games-over-.500 (166) and fourth in playoff victories (114).

    But if you add to Rivers’ 2,060 games as coach for five franchises (Magic, Celtics, Clippers, Sixers and Bucks) to his 864 appearances as a point guard for four teams over 13 seasons, his involvement on the court or sideline reaches rarefied air.

    Only Hall of Famers Lenny Wilkens and Don Nelson have participated in more than Rivers’ 2,924 total games. Wilkens, with 2,487 games coached and 1,077 played, is No. 1 in NBA history at 3,564. Some of those count double, of course, given Wilkens’ four seasons as player-coach in Seattle and Portland.

    Next is Nelson, who played 1,053 games in 14 seasons mostly with Boston before coaching another 2,398 for the Bucks, the Warriors, the Knicks and the Mavericks.

    Then it’s Rivers’ 2,924 appearances, which has him in front of Jerry Sloan (2,779), Phil Jackson (2,447), Pat Riley (2,432), Larry Brown (2,378) and everyone else. Those totals dwarf any players who didn’t or have not coached, including LeBron James (1,622) and Kareem Abdul-Jabbar (1,560).

    So while James achieved notoriety last season (his 23rd) by playing with or against approximately 34% of all men who have competed in the NBA, Rivers surely has him beat in raw numbers, with a 45% advantage over James in appearances.

    Rivers got to the NBA in time to play against legendary opponents such as Nate Archibald, Elvin Hayes and Bob Lanier in their final seasons. He was on Milwaukee’s bench just a few months ago coaching against the likes of Cooper Flagg and Victor Wembanyama.

    “It’s so funny, never in my life did I dream that I would be a coach or be good at it,” Rivers told NBA.com last week in an extended interview. “It was not on my radar.

    “To be going in the Hall now, my mom had this saying, ‘For the good or bad of it, you’re right where you’re supposed to be.’ She used it all the time.”

    No one was going to argue with Bettye Rivers, then or now, any more than they’d balk much at something her police officer husband Grady had to say.

    Bettye was the one who introduced her son Glenn to basketball, taking him to games at Proviso East, her old high school in Maywood, Illinois, outside Chicago. That’s the same school where Rivers became a highly recruited prospect, around the time Glenn became “Doc” at a summer basketball camp in Milwaukee.

    Al McGuire, the former Marquette coach turned broadcaster, was notorious for not remembering even his own players’ names. So the T-shirt Rivers had on – depicting the legendary Julius (Dr. J) Erving – became his forever nickname once McGuire’s assistant, Rick Majerus, introduced them. (The first time a nervous Rivers faced Erving’s Philadelphia team as an NBA rookie a few years later, the Sixers star smiled, extended his hand and called him “Doc.”)

    Rivers spent three years at Marquette before being drafted No. 31 by Atlanta in the second round of the 1983 Draft. He joined a Hawks team on the rise, connecting early with scoring star Dominique Wilkins and soon forming the starting backcourt with Randy Wittman. Rivers earned an All-Star berth in 1988 and helped Atlanta make the playoffs six times in eight seasons. He moved to the Clippers, the Knicks and the Spurs, hanging onto playbooks from each stop that would lay the foundation for his future work.

    “I don’t think either one of us thought too much about being coaches once we got done playing,” said Wittman, who coached for 24 seasons, including head coaching stints in Cleveland, Minnesota and Washington. “There are traits you have as a player that transfer over, obviously: communicating, being a leader on the floor.

    “What Doc was great at was communicating, whether it was on TV explaining the game or talking with media or dealing with players. He could speak with them in a way that players understood and believed.”

    Rivers spent his first three post-playing seasons as a broadcast analyst for the Spurs. Nice gig but miscast, according to a couple of his former coaches. Mike Fratello, his coach in Atlanta, saw the coach in Rivers and said so. So did Riley from when the two were in New York.

    “Riley demanded that I be a coach,” Rivers said. “It was like a fistfight when I did TV those years. I’d do Miami games and he’d walk over to me at the table, ‘Get in the [expletive] fray! That’s who you are.’”

    The call came in 1999 from Orlando, with 37-year-old Rivers hired to replace 68-year-old legend Chuck Daly. The Magic roster he inherited lacked star power and talent, but it overachieved to finish 41-41, earning Rivers the 2000 Coach of the Year award.

    “My first year [coaching] probably was my most important one,” Rivers said. “Before the season Sports Illustrated ranked the top 300 players ane we didn’t have one. It forced me to be creative, it forced me to really lead that group. That was our ‘heart and hustle’ team, one of my favorites I ever coached.”

    His favorite, no surprise, was the 2007-08 Celtics. Rivers had gotten to Boston three years earlier, the team beginning a three-year slide and in need of a makeover. It came in the summer of 2007 when Kevin Garnett and Ray Allen were acquired to play with Paul Pierce in what turned out to be an instant championship.

    Quick didn’t mean simple. Getting three franchise players to blend their skills took persuasion and sacrifice. Rivers took them on a duck boat ride as a preview of what could be the Boston parade route if they won. Then he laid things out for the veteran stars.

    “I told them, ‘You each averaged 20 shots a game last year. That’s not possible now.’ I remember Kevin saying, ‘You can have all 20.’ He was sincere, like ‘What is it going to take for us to win this year? You tell me that and I will do it.’ That set the tone.”

    That group won 29 of its first 32 games, finished 66-16 and ranked first in defensive (98.1) and net ratings (10.8). Rivers introduced his “Ubuntu” culture to the NBA vernacular, an ethos in which the individual’s success hinged on the team’s. That and the early success kept everyone committed, and after two unexpectedly tough seven-game series vs. Atlanta and Cleveland, the Celtics beat Detroit and the Lakers in six games each.

    As celebration chaos rocked TD Garden and the home locker room, Rivers retreated to his office and, oddly, stayed there. To this day, he can’t explain precisely why.

    “My dad had died during the season, and I never got a chance to mourn. I really think that’s what it was,” Rivers said. “I remember smoking a cigar and reminiscing about the season and crying obviously about my dad. By the time I came out, the celebration was over. I must be the only coach in history who never made it to the locker room.”

    Garnett’s strained right knee in 2009 made sure Boston didn’t repeat. Kendrick Perkins’ knee injury in Game 6 of the 2010 Finals cost the Celtics that one and the clincher. It wasn’t long before that core aged out and Ainge was contemplating a rebuild. Rivers wasn’t interested and thus, after the 2012-13 season, became the rare coach traded for a future first-round draft pick. (George State guard R.J. Hunter became the trivia answer as the player selected with that 2015 pick.)

    Said Rivers: “To go back to what my mom said – ‘You’re right where you’re supposed to be’ – I wanted to win a championship as a player but never did. Instead, I won one as a coach. And in some ways that may be more gratifying. You had to do more than just play – you had to inspire a group of guys to function together and succeed.”

    That was the plan in Los Angeles when Rivers joined a talented Clippers team with Blake Griffin, Chris Paul and DeAndre Jordan that had won 56 games the year before. The Clippers went to the playoff six times in the next seven years but never got passed the West semifinals. They went 356-208 in the regular season and 27-32 in the postseason.

    Rivers’ two biggest achievements there was steering the players through former owner Donald Sterling’s sordid exit, and learning that he didn’t really want to handle the dual jobs of coach and chief basketball exec.

    “I’ve always thought I would be very good in the front office,” he said last week. “But you can’t be both. There’s just not enough time in the day. It puts you in an awful spot.”

    Coughing up a 3-1 lead to Denver in the 2020 Orlando Covid “bubble” had Rivers on the move again. Daryl Morey, who had wanted to hire him in Houston, got to Philadelphia and made the offer from there five days after the Clippers fired him.

    Said Wittman: “Doc didn’t seem to worry about getting fired. He figured he’d go out and get another job.”

    Philadephia was loaded with expectations and issues. Center Joel Embiid was healthy and dominant for much of Rivers’ three seasons there, but Ben Simmons was about to head sideways. Then James Harden and his spotty playoff play arrived.

    The Sixers went 154-82 in Rivers’ three seasons and 20-15 in the playoffs, but lost Game 7 to Atlanta in 2021 and Boston in 2023. Rivers took the fall again.

    “Trust is tough,” he said. “I’m always empathetic about it when I hear coaches say, ‘Aw, that guy is a bad guy.’ I defend the player by saying, ‘He’s just not buying your [stuff]. That doesn’t make him a bad guy.’ But the players you got it right with were worth all the others.”

    Rivers went back into broadcasting at that point, joining ESPN’s revamped crew next to Mike Breen and Doris Burke for 2023-24. Halfway through, though, he was hired by Milwaukee to fix a situation that didn’t look broke: Rookie coach Adrian Griffin had the Bucks at 30-13, two year removed from their 2021 title and with Damian Lillard on board, when Rivers came in as his replacement.

    Not having Giannis Antetokounmpo healthy for playoff runs doused the dreams in Milwaukee. After going 48-34 in 2024-25, the Bucks bailed on Lillard and sputtered to a 32-50 finish last season. Rivers resigned at the end. Antetokounmpo is gone now too.

    “It’s humbling and satisfying,” Rivers said of coaching. “When I started to coach, I didn’t know if I would enjoy it, dislike it or what. Fortunately I loved it.”

    At 64, he is in granddad mode, his four children – Jeremiah, Callie, Austin and Spencer – grown and successful. He golfs constantly – shortly before his interview for this story, Rivers had just come off the links at the Bel Air Club in California, from a foursome that included tennis great Pete Sampras. He would be open to TV again or a front-office opportunity, but his coaching days most likely are over.

    The Hall of Fame honor and the looming enshrinement weekend have dialed up his appreciation and memories.

    “It’s amazing how many players have called me,” Rivers said. “But this thing has made me reflect on how it’s not about me. It’s about the coaches and the players and my assistant Annemarie [Loflin]. You realize that no one does anything like this by themselves. All the coaches with me who were so smart – Ty Lue, [Tom Thibodeau], Lawrence Frank, you just go down the list. This is a celebration that I met a collection of people who helped me get to the Hall of Fame.”

    Steve Aschburner has written about the NBA since 1980. You can e-mail him here, find his archive here and follow him on X.