Author: rb809rb

  • Mineápolis celebra la salida de Bovino, el jefe de los agentes federales, como una victoria

    Mineápolis celebra la salida de Bovino, el jefe de los agentes federales, como una victoria

    «¡Baja aquí, Bovino, pedazo de mierda!». Un joven con capucha y gorro negros grita a la fachada de un hotel al noreste de Mineápolis, en plena ventisca, con un frío aterrador. El improperio es parte de la despedida que le ofrece un grupo jubiloso de manifestantes este lunes por la noche a Gregory Bovino, el temido y polémico jefe de los miles de agentes federales desplegados desde diciembre en la principal ciudad de Minnesota.

    Unas horas antes, se ha conocido que Bovino abandonaría este martes Mineápolis, después de liderar una turbulenta operación de redadas masivas contra inmigrantes indocumentados. Deja alegaciones de redadas indiscriminadas, de uso abusivo de fuerza. Y dos muertos en el camino, dos ciudadanos estadounidenses, vecinos de Mineápolis, por disparos de sus agentes con explicaciones turbadoras de la Administración -entre ellas, del propio Bovino- sobre esa tragedia, que no se compadecen con lo que se ve en los vídeos de los testigos y que solo exaltan más los ánimos.

    Algunas cuentas en redes sociales han difundido que en este hotel suburbano, entre centros comerciales y cadenas de restaurantes, se aloja Bovino en su última noche antes de dejar esta tundra de Minnesota. Por eso vienen aquí dos centenares de manifestantes, a gritarle e insultarle hasta la última hora en la que esté en Mineápolis. Traen cacerolas, tambores, trompetas y, por supuesto, silbatos, uno de los símbolos de la oposición de los vecinos de Mineápolis al despliegue masivo de agentes federales.

    Esos silbatos son los que se utilizan para advertir a los vecinos de la presencia de las fuerzas de la policía de inmigración y fronteras (ICE, en sus siglas en inglés, ‘la migra’ para la comunidad hispana) en sus calles. Una línea de agentes locales y estatales, con material antidisturbios, protegen el hotel. Los manifestantes les gritan a la cara, les insultan, les llaman «traidores».

    Es imposible saber si Bovino está o no en el hotel. Lo que parece seguro es que es la primera consecuencia del intento de Donald Trump por bajar el tono de la crisis en Mineápolis. La muerte el pasado sábado del segundo vecino, Alex Pretti, pesa cada vez más. Era un ciudadano estadounidense, de 37 años, con licencia de armas, amante de la bicicleta de montaña y enfermero de cuidados intensivos en un hospital para veteranos del ejército.

    Trump, intentando reconducir la situación

    Empiezan a acumularse las voces republicanas que cuestionan el despliegue masivo de agentes en Mineápolis, sus consecuencias y la narrativa falseadora de la Administración Trump. La política migratoria, que fue un puntal para Trump, que logró cerrar la frontera tras regresar al poder, se vuelve en su contra. El objetivo de detener y deportar a inmigrantes indocumentados peligrosos se difumina entre el caos y las muertes de ciudadanos estadounidenses.

    «A Trump solo le importan dos cosas: la opinión pública y la bolsa», dice Cameron, un joven embutido en un abrigo marrón gigante. «Y le está fallando la opinión pública. Él y los republicanos están aterrados con lo que está pasando aquí». La salida de Bovino, hasta ahora la cara de la mano dura de Trump en inmigración, tiene que ver con su intento de reconducir la situación.

    En su lugar, ha despachado a Tom Homan, el llamado ‘zar de la frontera‘, que toma a partir ahora el control de las fuerzas federales y de la operación migratoria. También ha hablado con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y con el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, a los que hasta ahora solo ha insultado. Se ha abierto a trabajar con ellos, y a rebajar el número de efectivos federales.

    Algunos se irán con Bovino este martes. Los ánimos se tensan entre policías y manifestantes delante del supuesto hotel de Bovino. En una de las escaramuzas, detienen a dos o tres de los que protestan y se encaran con los agentes. En un lateral del hotel, en el cuarto piso, se ve a un grupo de hombres mirando el espectáculo desde una ventana. El gentío está convencido de que son agentes federales. Les gritan, les insultan, les muestran su dedo corazón desafiante, les graban con sus móviles.

    Empieza a nevar con fuerza. A las nueve y media de la noche, el lugarteniente que dirige la operación policial advierte a los presentes de que se ha decretado la concentración como una «asamblea ilegal» y que serán expulsados con el uso de fuerza y material lacrimógeno si es necesario. Empiezan las cargas, las carreras. Los agentes detienen a un puñado de manifestantes.

    Algún descontrolado les lanza trozos de hielo y amenaza con complicar la situación, después de semanas de protestas en Mineápolis en su gran mayoría pacíficas. «Ya han perdido», celebra Luke, otro de los manifestantes, sobre Trump, Bovino y sus agentes federales. «El impacto de la muerte de Pretti y la reacción en las calles en Mineápolis ha podido con ellos».

    La única defenestración segura por ahora es la de Bovino, que sabe aquí a victoria. «La gente de Minnesota ya ha tenido suficiente de Bovino. Estoy feliz de que se vaya», reacciona en CNN el fiscal general del estado, el demócrata Keith Ellison. «La gente está muy, muy enfadada y la salida de Bovino es un buen paso. Pero vamos a seguir presionando con independencia de quién tome el puesto».

    La revista ‘The Atlantic’ revela que Bovino dejará de ostentar el puesto de ‘comandante’ de los agentes federales en todo el país. Volverá a su puesto como responsable de la Patrulla Fronteriza en el distrito en El Centro, en California, en la frontera con México. Es la principal señal de que Trump carga menos la mano en Mineápolis. Pero nada indica que las tensiones vayan a irse con Bovino.

  • Trump diseña un plan B para Venezuela: un consejo tecnocrático si Delcy cae

    Trump diseña un plan B para Venezuela: un consejo tecnocrático si Delcy cae

    En la Casa Blanca, la palabra que más se repite estos días al hablar de Venezuela no es «democracia», sino «estabilidad». Tres semanas después de la captura de Nicolás Maduro, la Administración ha empezado a revisar, en voz baja y con cautela, planes de contingencia por si el andamiaje del chavismo deja de sostenerse con Delcy Rodríguez como figura de continuidad. No se trata, según varias fuentes en contacto con el entorno presidencial, de un diseño cerrado ni de un documento listo para firmar, sino de conversaciones preliminares sobre alternativas paralelas: un consejo tecnocrático, con competencias acotadas y calendario limitado, inspirado en el modelo organizativo que Trump ha querido proyectar en Gaza con su llamado Consejo de la Paz, pensado para administrar una transición sin vacío de poder.

    La lógica que guía esas discusiones es pragmática y, para algunos diplomáticos, incómoda. La prioridad inmediata de Estados Unidos no es un relevo limpio y ejemplar, sino evitar que Venezuela caiga en una espiral de violencia, ajustes internos y fragmentación de mandos. En privado, asesores y funcionarios describen a ABC un escenario en el que la caída súbita del régimen —o su fractura por luchas internas— podría activar un efecto dominó: quiebre de la cadena de mando en seguridad, disputas por puertos y aeropuertos, sabotajes en el sistema eléctrico, descontrol en zonas mineras y hasta una nueva ola migratoria. «Lo único peor que una continuidad autoritaria es el caos», resume una persona al corriente de estas conversaciones.

    En esa ecuación encaja el trato cuidadoso que Trump dispensa a Delcy Rodríguez. Sus elogios públicos —la ha retratado como una interlocutora válida, incluso «tremenda», según sus propias palabras— no responden, según fuentes cercanas a la Casa Blanca, a una conversión ideológica ni a una absolución del chavismo, sino a la necesidad de mantener un peón en Caracas que permita gestionar el aterrizaje de esta fase. El propio Trump aseguró al ‘New York Post’, el 3 de enero, que habían hablado «abundantes veces» con Rodríguez y que ella «entiende qué hacer». En Washington, esa frase se interpreta como reconocimiento de un canal de comunicación que no nace tras la captura, sino antes.

    Según reveló Salvador Sostres en ABC, Delcy mantuvo desde septiembre una serie de reuniones discretas en Doha con agentes de la CIA y con altos representantes rusos como Serguéi Lavrov e Ígor Sechin, en un canal paralelo de contactos que se prolongó hasta Navidad. El periodista sitúa esos encuentros entre edificios oficiales del Gobierno de Qatar y el hotel Four Seasons, donde, en un formato más informal, se habrían intentado desbloquear negociaciones sobre el futuro inmediato del poder en Caracas. La incógnita, según su relato, es si Rodríguez actuaba en nombre del régimen para pactar una salida que garantizara su supervivencia o si, bajo supervisión rusa, estaba explorando con Washington una transición liderada por ella misma antes de la captura de Maduro.

    El ‘Guardian’ informó el 22 de enero de que Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, habían asegurado por intermediarios a funcionarios de EE.UU. y de Qatar que cooperarían una vez Maduro estuviera fuera, aunque sin participar activamente en su derrocamiento. El periódico sitúa esos contactos en otoño y los vincula a una conversación telefónica de finales de noviembre entre Trump y Maduro, en la que el presidente estadounidense habría exigido la salida del líder chavista. El ‘Miami Herald’ recogió después la respuesta de Miraflores, que calificó ese relato de «falso» sin entrar al fondo.

    Que exista un canal no significa que haya confianza. Y ahí entra el otro elemento de esta estrategia. La Casa Blanca no quiere depender de una sola figura, por muy funcional que sea en el corto plazo. Las fuentes consultadas describen un doble carril. En el visible, se preserva una relación de trabajo con Delcy para gestionar expedientes urgentes: coordinación migratoria, situación de presos y el marco mínimo para operaciones económicas. En el más discreto, se estudian mecanismos alternativos para el caso de que ese puente se rompa por presión interna, por una huida de la propia Delcy o por un golpe que la deje sin capacidad de mando.

    El precedente de Gaza

    Ese segundo carril toma como referencia un modelo que Trump ha elevado a doctrina internacional: el precedente de Gaza. La Casa Blanca lo presentó como una arquitectura ejecutiva con miembros responsables de carteras definidas —gobernanza, reconstrucción, atracción de inversión, financiación— orientadas a estabilizar y levantar estructuras en un territorio devastado. La iniciativa ha provocado recelos entre aliados europeos por su ambición de sustituir funciones multilaterales, pero en el entorno de Trump se mira menos la resistencia externa y más la utilidad interna del concepto: un órgano pequeño, técnico, con reparto de tareas, que reduzca la improvisación y, sobre todo, el riesgo de que la política lo devore todo.

    Traducido al caso venezolano, el esquema en discusión pasa por un consejo tecnocrático temporal que se active solo si el régimen «flaquea». Una de las fuentes lo describe como «un paracaídas institucional». No sustituye a una transición democrática, pero evita el golpe contra el suelo. Se habla de perfiles con experiencia en gestión macroeconómica, energía, sanidad, logística alimentaria e infraestructura crítica; gente capaz de firmar decretos, reordenar ministerios y garantizar continuidad de servicios básicos. No se busca un «gobierno de unidad» con cuotas partidistas, sino un gabinete de emergencia. «No es un gobierno perfecto, es un gobierno posible», dice otra persona con acceso a conversaciones.

    María Corina, al margen

    En esa discusión aparece un nombre inevitable, el de María Corina Machado. Trump ha hablado con ella al menos dos veces, según fuentes en contacto con la Casa Blanca, y han conversado sobre el futuro. Pero, según esas mismas fuentes, no entraría en ningún periodo transicional de estabilización porque lidera un movimiento político y su figura no puede quedar para ellos demasiado expuesta. «A María Corina no la puedes poner en un sitio donde cargue con el coste de una estabilización», dice a este diario un diplomático estadounidense al tanto de estas conversaciones. La idea, explican, es evitar que la dirigente opositora quede asociada a decisiones impopulares —ajustes, pactos de seguridad, acuerdos económicos— necesarias para evitar el colapso, y que luego se use ese desgaste para bloquear un eventual proceso electoral. «Me gustaría que esté implicada», dijo Trump de ella en sus ruedas de prensa, pero la Casa Blanca la mantiene, por ahora, al margen del engranaje inmediato.

    «A María Corina no la puedes poner en un sitio donde cargue con el coste de una estabilización», asegura una fuente a ABC

    El debate no se limita a quién entra o sale, sino a quién queda descartado. En los últimos días ha vuelto a circular, según varias fuentes, el nombre de Miguel Rodríguez Torres, exministro de Interior y antiguo jefe del Sebin. Sus defensores lo presentan como un hombre con experiencia en control de seguridad y con vínculos con sectores que han abogado por un entendimiento con el chavismo para evitar una ruptura violenta. Pero en Washington ese pasado lo hace inviable. No es solo una cuestión moral o de reputación: es un problema operativo. Cualquier figura con historial de represión arrastra, de salida, el rechazo de una parte de la población y podría encender protestas en el momento más frágil.

    La Casa Blanca también mira con atención el mapa de poder real en Caracas. Reuters informó de que funcionarios estadounidenses habían mantenido conversaciones, meses antes de la operación, con Diosdado Cabello, ministro del Interior y hombre fuerte en el control de fuerzas de seguridad, y que el contacto continuó después. En este momento, la pregunta no es quién tiene mejor currículo democrático, sino quién puede garantizar que no haya una guerra de facciones dentro del chavismo y que no se incendie la calle.

    Al mismo tiempo, la Administración es consciente de la fragilidad del arreglo con Delcy Rodríguez. Su cooperación sirve para gestionar el después, pero sin «traicionar» activamente a Maduro. Y en Caracas, la narrativa oficial intenta conjugar dos cosas incompatibles: denunciar a EE.UU. en público y mantener canales en privado. Ese equilibrio, advierten fuentes consultadas, puede romperse por un error de cálculo o por un golpe palaciego, con todas las miradas puestas en Cabello.

    Petróleo y fronteras

    El consejo tecnocrático no reemplaza el contacto con Delcy, lo complementa. Y se piensa, además, como un instrumento para proteger dos activos que en Washington se mencionan sin rodeos: petróleo y fronteras. En el círculo de Trump se repite que Venezuela es, a la vez, un problema de seguridad y una oportunidad económica. La Casa Blanca quiere evitar que un vacío de poder convierta el país en un tablero para redes criminales y rutas irregulares, y al mismo tiempo busca un marco que haga operable la reconstrucción de la industria energética, hoy atrapada entre sanciones, licencias y negociaciones.

    La paradoja es que el mismo razonamiento que explica los halagos a Delcy alimenta la necesidad de no depender de ella. Se la considera funcional para sostener el día a día y evitar una revuelta inmediata tras la captura de Maduro, pero también se asume que está en una posición límite: presionada por el aparato, vigilada por los suyos y observada por quienes la detestan. Por eso, según esas fuentes, la Casa Blanca dibuja salidas de emergencia, no porque espere usarlas mañana, sino porque teme no tener tiempo de improvisarlas.

  • «Uno de los suyos»: las muertes de dos estadounidenses en Mineápolis se vuelven contra Trump

    «Uno de los suyos»: las muertes de dos estadounidenses en Mineápolis se vuelven contra Trump

    «Esto puede tener impacto en los republicanos». Mark, un jubilado de Bloomington, un suburbio al sur de Mineápolis habla de la muerte de Alex Pretti, de 37 años, el hombre que falleció este sábado por disparos de agentes federales.

    Todavía no está claro si Pretti estaba muy implicado en política o movimientos sociales. Pero era blanco, ciudadano estadounidense, aficionado a la bicicleta de montaña, con licencia de armas y enfermero de cuidados intensivos en un hospital para veteranos del ejército.

    «Era alguien que parecía uno de los suyos», añade desde Mall of America, un centro comercial descomunal al sur de Mineápolis, que alardea de ser el mayor de EE.UU., lleno de gente que no va a las protestas, que no tiene mucha significación política, pero que también está conmocionada con los acontecimientos. «Aquí nunca pasa nada. Y mira como estamos», señala.

    Renee Nicole Good también era blanca, también era vecina de Mineápolis, también era ciudadana estadounidense. Además de madre de tres hijos. También murió por disparos de la policía en circunstancias, como mínimo, altamente cuestionables. Dos muertes de ciudadanos que, a la luz de los vídeos grabados por testigos, parecen innecesarias. Y que han desatado la tensión en Mineápolis y agitado a todo el país.

    La principal figura detrás de las turbulencias en Minnesota da señales de incomodidad con lo ocurrido. Donald Trump, que decretó el despliegue masivo de agentes federales en este estado demócrata, ha tomado una posición tibia, contra lo que en él es habitual.

    Renee Good, blanca y madre de tres hijos, también murió por disparos de la policía en circunstancias, como mínimo, altamente cuestionables

    El presidente de EE.UU. se negó a decir si los agentes que dispararon a Pretti actuaron de forma adecuada o no. «Estamos mirando, estamos revisando todo y llegaremos a una determinación», declaró en una entrevista con ‘The Wall Street Journal’.

    Trump moduló su posición frente a la de su Administración. En especial, los altos cargos en Washington y Mineápolis del Departamento de Seguridad Nacional y sus agentes federales, que han defendido –contra las evidencias de los vídeos– que los agentes actuaron en defensa propia, que Pretti iba a «masacrar» agentes y que las «verdaderas víctimas» son estos últimos. Una narrativa que es como echar sal en la herida que sufre Mineápolis y buena parte del país.

    Según informaciones de ‘Fox News’, un medio muy cercano a la Administración Trump, hay «frustración» en altos cargos de la política migratoria por una comunicación «catastrófica» en la crisis de la muerte de Pretti, por los intentos de retratar lo ocurrido como algo muy diferente a lo que se ve en los vídeos.

    «No me gusta el tiroteo, no me gusta», admite ahora Trump. Pero se escuda en el relato de su Administración: que Pretti iba armado. «No me gusta cuando alguien va a una protesta (no era una protesta, era un operativo de detención de un inmigrante) cargado con un arma poderosa y cargada». La postura de Trump refleja que la situación en Mineápolis se ha convertido en un asunto políticamente sensible para sus intereses, y donde podría no estar ganando la partida.

    «No me gusta el tiroteo, no me gusta», admite ahora Trump. Pero se escuda en el relato de su Administración: que Pretti iba armado

    «Todo el mundo ha visto los vídeos», insisten los manifestantes en Minnesota. Y la imagen de una ciudad tomada por agentes federales, en la que se suceden las muertes de ciudadanos en circunstancias preocupantes, por mucho que sea un territorio demócrata y con el objetivo de deportar a inmigrantes indocumentados, puede jugar en contra del presidente.

    La detención y deportación de inmigrantes indocumentados criminales, «lo peor de los peores», como ha clamado la Administración Trump, es un objetivo popular. Pero en Mineápolis hay caos, detenciones indiscriminadas, actuaciones abusivas, violencia y muerte.

    Baja tasa de aprobación

    Ocurre en un momento en el que las cosas no le van bien a Trump en las encuestas. La aprobación de la gestión del presidente está en uno de los puntos más bajos de su segundo mandato y la política migratoria, que debería ser uno de sus fuertes, no ayuda.

    Según el acumulador de sondeos de Silver Bulletin, solo el 42% de los estadounidense le da el aprobado, su nivel más bajo en el segundo mandato, diez puntos por debajo de cuando regresó a la Casa Blanca. Ocurre pese a uno de los grandes logros del multimillonario: el cierre de la frontera, el fin a la entrada masiva de indocumentados.

    Según una encuesta de ‘The New York Times’ y Siena University, la mitad de los estadounidenses ven con buenos ojos su gestión de la frontera, pero el 63% -incluido el 20% de los republicanos- le suspende sobre las actuaciones de los agentes federales migratorios como ICE. Y la muerte de Pretti todavía no había ocurrido cuando se elaboró la encuesta.

    Trump mantiene que la culpa de la muerte «trágica» de dos ciudadanos estadounidenses es de los demócratas, de su falta de cooperación con las autoridades federales y de que hayan animado a «agitadores izquierdistas». La mayoría de los republicanos se adhieren a esa postura. O están callados, como ha ocurrido con los congresistas de más peso: el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson; y el líder de la mayoría en el senado, John Thune.

    Discrepancia entre los republicanos

    Esto, sin embargo, no es suficiente para algunos republicanos. Pese al control total que Trump tiene del partido, asoman grietas surgidas de los estallidos de Mineápolis. Por ejemplo, la del senador Bill Cassidy, que se juega su escaño por Luisiana el próximo otoño y que tendrá que competir en primarias contra un candidato al que Trump apoya.

    Cassidy ha calificado la muerte de Pretti «increíblemente perturbadora» y ha exigido, contra la posición de la Administración Trump, «una investigación federal y estatal conjunta», ya que las autoridades federales han apartado a las estatales de las investigaciones de las muertes de Pretti y Good, lo que ha provocado críticas sobre su parcialidad.

    En un estado tan republicano como Oklahoma, su gobernador, Kevin Stitt, admitió ante la CNN que «a los estadounidenses no les gusta lo que están viendo», y que esas muertes «provocan una preocupación profunda sobre las tácticas y la rendición de cuentas de las autoridades federales». También agregó que Trump «está siendo mal asesorado» en esto.

    Otros republicanos que ya se han encarado antes con Trump y que ya no contarán con su favor, también han criticado la situación. La exdiputada Marjorie Taylor Greene defendió en redes sociales que es legal protestar y grabar vídeos -lo que hizo Pretti- y pidió a sus más de cinco millones de seguidores que pensaran cuál sería su reacción si la víctima fuera un seguidor de Trump y quien dispara un agente federal de Joe Biden.

    Incluso algún congresista muy leal a Trump, como James Comer, reconoció que se están perdiendo «vidas inocentes» y que pareció favorecer la opción de que los agentes de ICE se vayan de Mineápolis.

    Ese es también el grito de guerra en las calles de Mineápolis, donde las protestas se multiplican desde la muerte de Pretti este sábado: ‘ICE out’, ‘fuera ICE’. Y es una opción que ya apoyan de forma abierta algunos republicanos de Minnesota. «Está causando más daño que beneficio», tildó el diputado estatal Nolan West sobre el despliegue de agentes federales. «Tiene que acabar».

    La revuelta republicana contra ICE ha afectado a una figura de peso en Minnesota: Chris Madel, uno de los principales candidatos del partido en la elección a gobernador de este año. Este lunes anunció que abandonaba su campaña porque no podía apoyar el «castigo a los ciudadanos de su estado» por parte de su partido.

    «Hay ciudadanos estadounidenses, en especial los de color, que viven con miedo. Tienen que llevar su pasaporte para demostrar su ciudadanía», dijo ante una situación que este periódico ha comprobado una y otra vez en Mineápolis, donde los hispanos ya no salen de casa sin un documento que debería ser solo para viajar al extranjero. «Eso está mal».

  • María Corina Machado: «Lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión»

    María Corina Machado: «Lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión»

    Tras verse con Donald Trump en la Casa Blanca, entregarle en mano la medalla del premio Nobel de la Paz con un mensaje que ahora revela, y decirle al presidente que confía en que complete «la liberación de Venezuela», María Corina Machado detalla los pormenores de esa visita, su experiencia de 16 meses en la clandestinidad y el horizonte político que se abre tras la caída de Nicolás Maduro; en una conversación marcada por la urgencia de la transición y el desmontaje de la represión —con protestas tomando las calles de Caracas por primera vez en muchos años— la líder opositora reivindica la legitimidad del mandato popular del 28 de julio y describe a Trump como «el aliado que más ha hecho por la libertad de Venezuela», y es muy clara al afirmar estar segura de que Delcy Rodríguez tiene «los días contados».

    Lo más urgente: está habiendo manifestaciones en Venezuela, es algo realmente insólito desde hace mucho tiempo, no estamos acostumbrados a que haya protestas en contra del régimen. ¿Cómo lo ve y qué está sucediendo en este momento en Venezuela?

    —Lo que está ocurriendo es algo maravilloso que a mí no me sorprende porque yo conozco y confío en el pueblo de Venezuela, que no ha dejado de luchar un solo día, a pesar de la más brutal represión de estos últimos meses, sobre todo a partir del 28 de julio de nuestra victoria increíble. Y esto que está ocurriendo en estas últimas semanas en enero demuestra cómo la sociedad venezolana, además, entiende claramente el momento. Estamos frente a una situación en la cual el régimen claramente se está desmontando y se está viendo forzado a reducir sus capacidades represivas. Mucho menos de lo que obviamente aspiramos y tendría que ocurrir en un proceso de transición, porque con transición no puede haber represión. Pero ya esto está enviando unas señales muy poderosas que han envalentonado a los estudiantes, a los familiares de los presos políticos, a varios líderes políticos que han estado escondidos y que ya han salido a las calles. Se trancó el viernes la principal autopista de Caracas con estudiantes exigiendo la liberación de los presos, en Zulia, en Mérida. Es realmente algo, como te digo, extraordinario que demuestra que la sociedad venezolana no va a detenerse hasta que logremos la libertad.

    Se pierde el miedo, ¿y cuál es el factor esencial para perder el miedo justo ahora?

    —Bueno, esto no hubiera ocurrido sin el 3 de enero, evidentemente, sin el hecho de que Maduro está siendo juzgado por la justicia de los Estados Unidos, donde además se ha obligado a lo que queda de este régimen criminal, que aún está usurpando el poder en Venezuela, a excarcelar presos políticos. Fíjate que no digo liberar, porque no son libres, sino excarcelar. Es decir, todo esto está enviando señales de que la sociedad venezolana procesa, obviamente con inteligencia, con precaución, porque la estructura represiva sigue en pie. Es decir, en lo que va de enero han sido más de 35 detenciones nuevas, 14 de los cuales siguen aún detenidos. Entonces, sí, ha habido más de 150 liberaciones, se está precisando exactamente el número, porque hay informaciones que a veces no están totalmente confirmadas. Pero todavía hay más de 750 presos políticos en nuestro país.

    Yo intenté hacerle al presidente Trump una pregunta sobre esto en su rueda de prensa de balance de final de primer año sobre el tema de los presos políticos. Preguntarle si es consciente de que se ha liberado a una treintena o cuanto sea, pero que hay muchísimos más. Y él dijo que tiene garantías de que se liberarán. ¿Cree que es consciente la Administración estadounidense del ritmo al que se va?

    —Perfectamente. No tengo ninguna duda que al nivel del Departamento de Estado se está haciendo un seguimiento preciso de cumplimientos e incumplimientos de las instrucciones que ha recibido Delcy Rodríguez.

    Ha habido una línea clara por parte del presidente Trump a la hora de hablar de Delcy Rodríguez, que está cooperando mucho, que está haciendo todo lo que se le exige. ¿Cuál es la línea en este momento del régimen y qué está haciendo en este momento según su análisis?

    —Bueno, en primer lugar, nadie tiene la menor duda dentro y fuera de Venezuela qué representan estas figuras que hoy en día están aferradas al poder en Venezuela. Pero además, basta con ver sus actos incluso después del 3 de enero, cuando la señora Rodríguez se presenta en la Asamblea Nacional. ¿Quiénes estaban en primera fila? ¿A quién corrió a abrazar cuando se baja de la tribuna? Al embajador de Irán, al embajador de Rusia y al embajador de China. Yo creo que ahí está clarísimo en términos cuáles son las lealtades genuinas. Esta es una persona que es comunista y que tiene profundos vínculos con estos regímenes, que en este momento está siendo forzada a llevar adelante una cantidad de acciones que sería lo último que ella hubiese querido hacer. Y esto evidentemente no engaña a nadie y mucho menos a los venezolanos. Por eso están desesperados, tratando de explicarle a la gente que ellos siguen siendo antiimperialistas, aunque cumplen las instrucciones del presidente Trump. Tienen un problema claramente de explicación interna, pero no engañan a nadie.

    ¿Qué supone que el primero al que se envía desde Washington sea el director de la CIA, y recibirle de la forma en la que fue recibido en Caracas?

    —Bueno, yo no quiero especular porque no sé las conclusiones de esta reunión, pero imagínate lo que pueden estar pensando los militares venezolanos, los cuerpos de seguridad, los policías y las propias estructuras del régimen, que no han hecho sino escuchar como esas mismas personas han culpado a 30 millones de venezolanos de ser miembros de la CIA. Ninguno nos salvamos. Y ellos de rodillas cumpliendo órdenes. Como te digo, hay algunos personajes que hoy en día en Venezuela tienen graves problemas de comunicación, de coherencia, de explicación y que además esto ha generado, obviamente, una profundización de la desconfianza, de las traiciones, de las delaciones que hay entre los distintos grupos de mafias que conforman el régimen chavista.

    ¿Cuánto tiempo le queda a Delcy?

    —Lo menos posible esperamos, por el bien de Venezuela y por el bien de los Estados Unidos. Entendemos que esto fue una fase que el Gobierno de los Estados Unidos consideró que era conveniente a los efectos de hacer más ordenada o regulada por ellos mismos el proceso, pero claramente en este momento tú tienes la amenaza real y la fuerza de un Gobierno democrático y firme como el Gobierno de los Estados Unidos, que por cierto es el único Gobierno y el único país en el mundo que ha arriesgado a ciudadanos de su país en función de la liberación de Venezuela, lo cual es algo que los venezolanos recordaremos siempre. Tiene sectores del chavismo colaborando, pero aquí falta el elemento, a mi modo de ver crucial, que es la gente y la legitimidad, y hacia eso debe evolucionar este proceso.


    Machado, en un momento de la entrevista


    m.granda

    La legitimidad la dan las urnas el 28 de julio de 2024 ¿Qué sucede ahora? ¿Es válido ese resultado? ¿Se respeta ese resultado o pensamos más en las siguientes elecciones?

    —Es absolutamente legítimo. Es más, yo creo que no estaríamos aquí. La fuerza y la legitimidad que tiene todo este proceso de aplicación de la ley, de todos estos meses de lucha después del 28 de julio, que le ha dado además ese nivel de respaldo a la decisión del presidente Trump. No solamente en los Estados Unidos y en Venezuela. Si tú ves país por país en las Américas, la operación de presentar a Nicolás Maduro ante la justicia de los Estados Unidos tiene un apoyo popular monumental y eso emerge entre otras cosas de la gran legitimidad de que ha sido el pueblo de Venezuela que ha arriesgado todo, son cientos de miles de vidas que se han sacrificado por la democracia y la libertad.

    «Estados Unidos es el único país en el mundo que ha arriesgado a sus ciudadanos en función de la liberación de Venezuela»

    María Corina Machado

    Líder opositora venezolana

    Es llamativo, países hermanos como España y Venezuela, con la cantidad de exilio que hay, que ha tenido que huir de Venezuela y están en España. Me sorprendió en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos escuchar a la embajadora de España decir que esto era una vulneración del derecho internacional e ir más por la senda de la condena de las acciones de Estados Unidos en la extracción de Maduro. Parece ser que España no se ha sumado a ese grupo de países que han querido ver en esto un paso como lo describe usted hacia la democracia. ¿Qué mensaje tiene para el Gobierno español?

    —¿Te sorprendió? A mí no me sorprendió. Y lo digo con muchísimo dolor, porque si hay un país con el cual los venezolanos, lógicamente, una nación con la que nos identificamos, porque nos une historia, cultura, religión, lenguaje, el idioma, es decir, los vínculos históricos, la propia gente… ¿Cuántos venezolanos somos descendientes de españoles? Y cuántos venezolanos están hoy viviendo en España. Y España ha sido históricamente, en las últimas décadas, el principal interlocutor entre la Unión Europea y América Latina frente a este horror de lo que ocurre en Venezuela, donde se han violado todos los derechos y todos los criterios internacionales de lo que es la democracia, los derechos humanos, la soberanía. Y España ha optado… Voy a corregir, no España, el Gobierno español ha optado por mantener una posición, a mi juicio, claramente de segunda o tercera línea, en algunos casos incluso complaciente con algunos actores, incluyendo la propia Delcy Rodríguez, sancionada por Europa y visitando España. Entonces, ha habido otros países, otros gobiernos, que han ocupado estos espacios y que han hecho que la Unión Europea mantenga posiciones muy firmes, a los cuales les estaremos siempre profundamente agradecidos, pero al final la historia será implacable. Porque todo, todo se va a saber, la verdad emergerá.

    Hay, me consta por conversaciones que he tenido aquí en Washington, que desde España, el entorno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que todos conocemos su papel, su amistad, según él la define, con Delcy Rodríguez, propone a figuras como el exgeneral Miguel Rodríguez Torres como parte de un futuro. Hemos publicado en ABC algunas informaciones como posible solución de un chavismo sin Maduro. ¿Qué supone este tipo de opciones en tu opinión?

    —Eso supone que la gente no importa. Eso parte de la base de que los ciudadanos no tienen nada que decir y que se pueden marginar y que el país se lo va a calar, ¿no? O sea, que la gente simplemente, después de todo lo que hemos vivido, después de todo lo que hemos sufrido, después de las mil batallas que hemos dado, que hemos ganado, las caídas, las pérdidas, entonces simplemente vamos a aceptar que quede una estructura criminal vinculada al régimen que en primer lugar trajo toda esta tragedia al país. Eso no existe. Los venezolanos no vamos a dejar de luchar. Mira todo lo que hemos hecho y nos dijeron que era imposible: unir al país, hacer primarias, derrotar a Maduro en las urnas, soportar la represión, lograr el apoyo internacional, con esto increíble que ha hecho el presidente Trump. Y ahora vamos a simplemente, cuando más fuerza tenemos, cuando el régimen está en su momento de declive y colapso final, resignarnos. Eso no va a pasar. Y al final, te lo repito, lo único, lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión. Y como no puede haber una transición con represión, y ya empieza a desmontarse la represión, cuando ya no exista el miedo en Venezuela, al régimen no le queda nada sino aceptar su partida.

    ¿Hay riesgo de destrucción de pruebas, documentos sobre tortura, sobre fraude electoral en este momento?

    —Absolutamente, y no tengo la menor duda de que deben estar muy preocupados tratando de esconder pruebas. Lo que pasa es que han hecho tanto daño y se creyeron intocables, que incluso dejaron de cuidarse. Y la cantidad de información que hay, los testimonios de las víctimas, de los defensores de derechos humanos, de sus familiares, es absolutamente apabullante. Es una cosa que es imposible de transmitir en poco tiempo. Entonces ya no hay excusas. Todo el mundo sabe lo que han hecho. Son terroristas en términos de que aplican terrorismo de Estado hacia la gente y narcoterrorismo hacia afuera, y todas las organizaciones de derechos humanos lo han sustentado con pruebas. Ya no hay excusa. El que se relacione, invierta o coopere con este régimen lo está haciendo con el cártel, con el crimen organizado.

    «El que se relacione, invierta o coopere con este régimen lo está haciendo con el cártel, con el crimen organizado»

    María Corina Machado

    Líder opositora venezolana

    ¿Habrá una comisión de la verdad?

    —Yo creo que vamos a necesitar múltiples instancias y procesos para que exista justicia, para que pueda haber cumplimiento y resarcir a las víctimas y para que podamos avanzar en un proceso donde se den garantías para que aquellas personas que genuinamente se arrepienten puedan enfrentar debidamente la Justicia. Y ese es el punto. Esto no se trata de revancha o de venganza, todo lo contrario. Es de aplicar la Justicia para que podamos superar esta etapa y pueda haber una Venezuela que surja con orgullo y con unión de todo un país. Y esto es muy importante: hay gente que habla de un país dividido. Fue un país dividido de manera intencional por el chavismo. Eso fue lo que se propusieron. Y hubo un momento donde el país realmente enfrentaba el riesgo de la confrontación, pero paradójicamente el hecho de que nos hayan separado a la familia, que hayan obligado a 9 millones de venezolanos a irse, que hayan generado esta miseria generalizada a punta del desfalco y el saqueo más grande de la historia de la humanidad, porque estamos hablando de unas cifras que no te caben los ceros en la cabeza, de todo lo que esta gente se ha robado…

    Eso une al país y decir: «No más, no más socialismo, no más corrupción, no más crimen, queremos una sociedad en la que el Estado esté a su servicio». Esto es enorme porque en Venezuela sí ha habido un cambio cultural profundo para bien.

    Sorprendió este jueves el presidente Trump diciendo que han hablado, ¿están en contacto ustedes?.

    —Hemos hablado.

    Y eso supone que el presidente Trump le está escuchando en esta fase transicional…

    —Bueno, tú tienes tan buena información de la Casa Blanca que me imagino que tú debes tener esa respuesta. Yo sé que sí. Me gustaría… yo no quiero poner palabras ni interpretar lo que piensa el presidente Trump de ningún otro líder mundial. Yo soy superrespetuosa, y tú lo sabes, de estas reuniones. Nunca digo nada de las mismas porque creo que lo más importante es que exista confianza y respeto y es un proceso de construcción de confianza. Porque recuerda: yo hace más de 12 años que no salía de Venezuela. Entonces, la mayoría de las personas con las que estoy interactuando había tenido conversaciones telefónicas o por videoconferencias, pero nunca las había conocido personalmente. Y al final nada sustituye el contacto humano claro, directo.

    Mucho se dijo… Los que estamos desde hace tiempo en la Casa Blanca sabemos por dónde entra la gente, por dónde sale, pero me llamó la atención un esfuerzo concertado desde Venezuela por presentar su visita al presidente Trump casi como algo que se ocultó, cuando estaba en la agenda del día, cuando figuraba en una agenda en que además las visitas que no son oficiales de protocolo no suelen incluirse. Y la forma en la que luego desde la Casa Blanca se evaluó… Yo pocas veces he visto al presidente Trump llamando a alguien con quien se ha visto por su nombre de pila, y en eso dijo: «María», pasó de ser «la joven que ganó el Nobel» a ser «María».

    —Lo de la joven me encanta.

    ¿Cómo se sintió tratada?

    —Muy bien, muy bien. Creo que fue una conversación que vamos a recordar por muchas razones. Yo obviamente llegué con muchas expectativas y consciente de la responsabilidad. Yo estaba allí hablando en nombre de un país que nos dio un mandato, a mí y al mundo. Y al fin y al cabo es la persona que más ha hecho por la libertad de Venezuela, y qué más puede hacer de toda la comunidad internacional. Y hacerle ver claramente cómo nuestros dos pueblos históricamente, los Estados Unidos y Venezuela, han compartido valores y se han apoyado mutuamente. Y además yo estoy convencida de que Venezuela va a ser con nosotros el principal aliado de Estados Unidos para siempre en la región, y esto se está logrando hoy. Entonces es un momento histórico y creo que fue un momento para mí que marca un hito indiscutiblemente en esta lucha.

    «Estoy convencida de que con nosotros Venezuela va a ser el principal aliado de Estados Unidos para siempre en la región»

    María Corina Machado

    Líder opositora venezolana

    En cuanto al acto de llevar el premio Nobel enmarcado con un mensaje, yo creo que no se ha prestado suficiente atención a lo que va alrededor de la medalla, porque a mí me comentaron que incluso incluye referencias a lo que puede suceder de cara a futuro en Venezuela con el apoyo de Trump, ¿no?

    —Mi balance de una reunión que al final, después de tantos años, y de tantos desengaños con personas en las que hemos confiado, uno desarrolla una habilidad para saber quién es quién, en quién puedes confiar y en quién no. Y yo con el corazón en la mano te digo: fue una reunión en la cual sentí una absoluta franca conversación, donde con toda la claridad le transmití lo que somos y sentimos los venezolanos y lo que vamos a hacer juntos y lo que representa para Estados Unidos. Y siento que ahí hay una gran identidad. Y me impresionó mucho la preocupación del presidente Trump por la situación de Venezuela, por la gente, por cómo se sienten, qué está viviendo nuestra gente, cómo han reaccionado ante estos eventos, cómo interpretan lo que está ocurriendo en este momento. O sea, genuino de preocupación. Por eso cuando yo salí lo dije: «Tenemos un gran aliado en el presidente Trump, yo no tengo ninguna duda».

    No es llegar allí y darle simplemente la medalla, sino que había un mensaje. ¿Cuál era la intención con eso?

    —Bueno, además yo referí, y después lo hice en la declaración a la salida, un evento que a mí me impactó muchísimo, y es esas coincidencias de la historia que tú sabes que no son tales a veces. Y es que hace justo 200 años el general Lafayette le entregó a Simón Bolívar la medalla con la cara de George Washington y con una mecha del pelo de Washington, ¿no? Y eso fue algo para Bolívar tremendamente valioso. Era un testimonio de la hermandad entre dos pueblos que luchan por la libertad contra la tiranía. Era un reconocimiento además a todo lo que Bolívar estaba haciendo en América. Y sentir que el pueblo de Bolívar, 200 años después, le presentaba, le retribuía y le agradecía este reconocimiento al presidente de los Estados Unidos, en la oficina del heredero de Washington, es realmente, como te digo, esas vueltas que nos da la historia que al final tiene un gran impacto. Yo creo que el presidente también eso le conmovió.

    Su equipo me dijo que le gustó tanto el gesto que él quiso posar justo al lado de la Declaración de Independencia, cuando se cumplen 250 años, en el Despacho Oval, ¿no?

    —Bueno, para mí eso fue un honor inmenso. Te lo tengo que decir. Llegar al Despacho Oval, que es la segunda vez, ¿verdad?

    La inhabilitación a la que le sometió el régimen en las últimas primarias, tiene que ver con su petición a Estados Unidos y el apoyo a las sanciones. ¿Le ha dado el tiempo la razón en sus peticiones?

    —A mí me inhabilita Maduro porque es un cobarde y sabía que yo le iba a dar pela, pero horrible, o sea, iba a perder de calle, no había ninguna posibilidad. Es un cobarde, son cobardes en el fondo. Pero además porque siempre me ha subestimado. Eso pasa con estos tiranos. Yo no sé si por el hecho también de ser mujer o qué es lo que se creen. Y pensaron que, bueno, que un golpe de esa magnitud, que fue muy duro, no voy a decir que no… Imagínate: tú logras ganar una primaria con el 92% de los votos, el apoyo, votaron más de tres millones de venezolanos, que además lo hicimos con las uñas. Nosotros, nuestra campaña, ¿tú sabes cuánto gastamos en publicidad? Cero. Espérate: ni un dólar. Ni una camisa, ni una franela, ni una gorra. Todo el mundo lo hacía con sus propios ahorros, con sus propios recursos. Fue una cosa preciosa. Y de repente este golpe a la voluntad ciudadana. Y yo decir: «Okay, ¿qué es lo correcto? ¿Qué es lo correcto?». Es decir: yo tengo un mandato que está por encima de mí. Y fíjate que es exactamente lo mismo que sentí, la misma conclusión, al analizar la situación del premio Nobel: que siempre hay que perseguir lo correcto, lo justo, lo que le conviene a Venezuela. Así que una vez más, en este momento, te tengo que decir que yo estoy convencida de que la fuerza de los venezolanos, que nos ha ido llevando a superar golpes durísimos como la inhabilitación, al final la convertimos en fuerza a favor. Porque yo le decía a la gente siempre: si nos ponen un obstáculo de este tamaño, nos obliga a crecer. Y si lo superamos, quedamos más grandes de donde estamos y mejor preparados para lo que viene. Siempre nos han subestimado y mira dónde estamos. Así que sí creo que el 3 de enero demuestra que aquellos que tenemos años diciendo que es una estructura criminal, que requería de la aplicación de la justicia internacional y de crear incentivos y una amenaza creíble para que el costo de permanencia fuera más alto que el costo de salida, era indispensable. Y esto lo probó. Hemos dado un paso más. Viene una nueva fase, pero una cosa sí te digo: Venezuela será libre y vamos a poder traer a nuestros hijos de vuelta a casa, que es el anhelo de todos los venezolanos de bien.

    ¿Cuál será su papel en esa Venezuela libre?

    —Yo voy a ser una constructora de libertad con millones de venezolanos.

  • El nuevo chavismo dispara contra ABC

    El nuevo chavismo dispara contra ABC

    En solo cuatro días, ABC ha recibido tres burofaxes vinculados a informaciones distintas sobre los abusos de la dictadura en Venezuela. Todos estos burofaxes están conectados por un mismo hilo conductor: la reacción coordinada del entorno del poder venezolano ante publicaciones que afectan directamente a figuras clave del régimen y a sus redes de influencia en el extranjero. No se trata de una rectificación aislada ni de una discrepancia puntual sobre un dato concreto, sino de una ofensiva jurídica concentrada, cuidadosamente articulada y dirigida contra este periódico.

    El primer burofax llegó el 15 de enero y está firmado por Miguel Rodríguez Torres, militar y exministro venezolano. Se refiere a una información publicada el 11 de enero, cuya portada recogía el titular «El candidato de Zapatero, investigado en EE.UU. por torturas y narcotráfico», acompañada de una fotografía suya, y en la que se señalaba que sectores del chavismo lo presentaban como una posible opción política desde Madrid, mientras que Washington lo consideraba inasumible.

    El firmante sostiene que «dichas informaciones son totalmente falsas y lesionan gravemente mi honor, dignidad y reputación». Afirma no tener ninguna investigación abierta en Estados Unidos ni en ningún otro país, ni haber sido sancionado o imputado por delito alguno. Antes de la publicación, ABC contactó con su entorno para recabar su versión. No hubo respuesta.

    En su escrito, niega ser candidato de José Luis Rodríguez Zapatero o de cualquier otro actor político, pero sí reconoce colaborar con el expresidente, algo que atribuye a gestiones para la liberación de presos políticos: «Mis conversaciones con el expresidente Zapatero se centran en la búsqueda de lograr la liberación de presos políticos venezolanos y extranjeros».


    Las portadas impresas de ABC de los pasados 11 y 12 de enero

    Asimismo, desacredita el contenido de un anexo confidencial publicado por este diario, alegando su experiencia como militar y su conocimiento del funcionamiento de los servicios de Inteligencia estadounidenses, pero sin aportar documentación o prueba alguna que permita contrastar o verificar la falsedad que afirma. Ese informe obra en poder de la Inteligencia de Estados Unidos y ABC se limitó a reproducir su contenido.

    En su propio relato, Rodríguez Torres reconoce haber sido acusado en el pasado por el propio régimen chavista de «conspiración y de ser un agente de la CIA y de la DEA», y haber pasado «casi cinco años de cárcel en celdas de aislamiento y sin derecho alguno a juicio», un contexto que ABC recogió como antecedente informativo relevante. El burofax del general Miguel Rodríguez Torres no desmiente hechos verificables publicados, sino que expresa una valoración interesada posterior.

    Fuentes de la Administración estadounidense confirmaron al corresponsal de este diario ante la Casa Blanca que, en las negociaciones previas a la captura de Nicolás Maduro, emisarios del régimen vinculados al entorno de los hermanos Rodríguez y en contacto con Zapatero propusieron a Rodríguez Torres como posible candidato oficialista a la Presidencia de Venezuela en el futuro.

    El burofax del general Miguel Rodríguez Torres no desmiente hechos verificables publicados, sino que expresa una valoración interesada posterior

    Esas mismas fuentes señalaron que esa opción fue descartada por Washington por los antecedentes que pesan sobre él en distintas jurisdicciones estadounidenses y por haber sido investigado por la Fiscalía, aunque no haya trascendido públicamente que ha sido imputado. A este diario le constan acciones de requerimiento de información de la Fiscalía a personas con las que el general aludido ha tenido colaboración en años recientes.

    Segundo burofax

    El segundo burofax, fechado el 19 de enero, procede del representante legal de Delcy Rodríguez, actuando en su nombre mediante poder notarial firmado, acreditado con su número de pasaporte y apostillado en Caracas, después de haber asumido como presidenta encargada de Venezuela. Se refiere a la información publicada el 12 de enero bajo el título «La DEA maneja un informe sobre los negocios millonarios de Delcy Rodríguez y su pareja».

    El escrito sostiene que dicho titular constituye una información distinta y autónoma respecto al desarrollo de la noticia y que incurre en una inexactitud al vincular directamente a la dirigente venezolana con los negocios descritos en un supuesto informe de la DEA. Con base en esa interpretación, se solicita el ejercicio del derecho de rectificación para hacer constar que «Delcy Rodríguez jamás ha participado en ninguno de los negocios millonarios» mencionados.

    Tercer burofax

    El tercer burofax, también relativo a esa misma información, está firmado por Yussef Abou Nassif Samili, quien igualmente se acoge al derecho de rectificación regulado por la Ley Orgánica 2/1984. En su escrito afirma que la información fue publicada sin contraste previo con los protagonistas, que contiene afirmaciones falsas y que atenta gravemente contra su honor personal, familiar y profesional.

    El firmante niega haber obtenido contratos relacionados con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), rechaza haber gestionado contratos de importación de alimentos por valor de cientos de millones de dólares, niega vínculos con empresas en Hong Kong relacionadas con esos contratos y asegura no haber participado en negocios de importación de material sanitario ni mantener relación empresarial con las personas citadas en la información. Asimismo, afirma no estar siendo investigado por la DEA ni por ninguna otra autoridad judicial en ningún país.

    En su burofax exige que la rectificación se publique íntegramente, en iguales condiciones de relevancia, maquetación y tipografía que la información original, y deja constancia expresa de que se reserva el ejercicio de acciones judiciales futuras.

    ABC recuerda que el derecho de rectificación protege a los ciudadanos frente a informaciones inexactas o erróneas, pero no obliga a los medios a asumir como hechos contrastados simples negaciones de los aludidos, ni a presentar como rectificación lo que constituye una réplica interesada. Las informaciones publicadas por este diario se basan en fuentes contrastadas, documentación verificada y trabajos de investigación previos, propios y ajenos, y fueron elaboradas siguiendo los estándares profesionales y legales exigibles.

    ABC recuerda que el derecho de rectificación protege a los ciudadanos frente a informaciones inexactas o erróneas, pero no obliga a los medios a asumir como hechos contrastados simples negaciones de los aludidos, ni a presentar como rectificación lo que constituye una réplica interesada

    La concentración temporal, la identidad de los remitentes y el rango institucional de algunos de ellos permiten constatar un patrón claro: una respuesta coordinada del entorno del poder venezolano ante una cobertura periodística que ha puesto el foco en sus estructuras, relaciones y flujos económicos.

    Informaciones en ABC y otros medios

    Además de las noticias aparecidas en ABC, la agencia de noticias estadounidense AP publicó esta misma semana que documentos internos y testimonios de actuales y antiguos funcionarios estadounidenses muestran que Delcy Rodríguez llevaba años en el radar de la DEA, mucho antes de asumir la presidencia interina de Venezuela tras la captura de Maduro. De acuerdo con esos registros, la agencia antidroga acumuló desde al menos 2018 un dosier de Inteligencia que en 2022 llevó a clasificarla como «objetivo prioritario», una categoría reservada a figuras consideradas con impacto significativo en el narcotráfico. Los documentos citados por la agencia recogen sospechas que van desde tráfico de drogas y contrabando de oro hasta presunto blanqueo de capitales, así como vínculos con el entorno de Alex Saab, detenido en 2020 por blanqueo de dinero. AP subrayó que el Gobierno de Estados Unidos nunca ha acusado públicamente a Rodríguez de delito alguno y que no figura entre los altos cargos venezolanos formalmente imputados junto a Maduro. Sin embargo, su nombre aparece en cerca de una decena de investigaciones de la DEA, varias aún abiertas, repartidas en distintas oficinas, desde América Latina hasta Estados Unidos. Antiguos agentes consultados por AP explican que ese interés sostenido refleja su peso dentro del régimen, aunque matizan que la condición de «objetivo prioritario» no implica necesariamente una acusación penal ni una imputación inminente.

    El reportaje destaca la paradoja política que afronta Washington: mientras el presidente Donald Trump ha presentado a Rodríguez como una interlocutora válida para estabilizar Venezuela tras la caída de Maduro, la existencia de estos expedientes ofrece a Estados Unidos una poderosa herramienta de presión. Analistas citados por AP y la dirigente opositora María Corina Machado coinciden en que su perfil es bien conocido por las autoridades estadounidenses y que su permanencia en el poder la expone a un riesgo constante. En ese contexto, la DEA y el Departamento de Justicia declinaron hacer comentarios, pero los documentos revelan, según la agencia, hasta qué punto la relación entre Washington y la nueva cúpula venezolana se apoya en una combinación de pragmatismo político y presión judicial latente.

    En agosto de 2021, el medio de investigación ‘Armando.info’ publicó un reportaje en el que describía el ascenso de un clan empresarial vinculado, según esa investigación, al entorno familiar y de poder de Delcy Rodríguez. Además, sostenía que Abou Nassif, a quien se asocia como su pareja, y sus hermanos habían construido desde 2017 una red de empresas alimentada por contratos públicos ligados a los CLAP por al menos 413 millones de dólares, expandiéndose después a otros negocios como bodegones, tarjetas de pago y la venta de insumos médicos. Dicho texto, que forma parte de la información recogida por ABC, añadía que parte de esas operaciones se apoyaron en sociedades registradas en Hong Kong y en esquemas de intermediación y favoritismo en la asignación de convenios estatales.

  • La revuelta de los silbatos contra el ICE en Mineápolis

    La revuelta de los silbatos contra el ICE en Mineápolis

    La banda sonora de Mineápolis este enero es el crujido de las calzadas congeladas al paso de los vehículos y el estruendo de los silbatos. El primero es la melodía triste de cada invierno en esta esquina gélida de Estados Unidos. El segundo es el símbolo de las agitaciones que vive la principal ciudad de Minnesota, entre el despliegue masivo de agentes federales para ejecutar detenciones de inmigrantes indocumentados y la contestación de muchos vecinos. Una pugna entre la mano dura migratoria de Trump y los brazos abiertos a los inmigrantes y refugiados de una ciudad ‘progre’, dominada por los demócratas. Y una batalla que se ha cobrado sangre -la muerte de una activista por disparos de un agente federal-, entre operativos abusivos y alegaciones de detenciones indiscriminadas, con episodios de violencia y acoso hacia la policía y una tensión que se siente en cada esquina.

    En especial, en las esquinas de los barrios con fuerte presencia de inmigrantes, que son muchos. En una de ellas está Trish Lundberg, una entre el ejército de voluntarios que trata de plantar a lo que los hispanos llaman ‘la migra’, la Policía de inmigración y aduanas (ICE, en sus siglas en inglés). Lleva un silbato al cuello, como tantos en Mineápolis estos días.

    Como Tom, un artista que dice que él nunca iba a manifestaciones, y ahora hace guardia en otra esquina. Como George, un profesor universitario que recorre en bicicleta las calles de la ciudad -pese a los 20 grados bajo cero y las placas de hielo– con su silbato al cuello.

    «Pito con el silbato si veo algo», dice Lundberg. Ese algo son las patrullas de agentes federales, que aparecen de improviso a la caza de inmigrantes indocumentados. El primer objetivo del pitido es dar alerta a cualquier inmigrante indocumentado en la zona para que busque refugio, Después, comparte la información con otros voluntarios, conectados a través del servicio de mensajería Signal. Detallan la localización de los vehículos, su dirección, el tipo de vehículo, la matrícula… Y los siguen en sus redadas. Un objetivo central es documentar los dispositivos a través de sus teléfonos móviles, entre acusaciones de detenciones arbitrarias o violentas.

    El propio gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, ha pedido a los vecinos que graben con sus móviles estas actuaciones. La Administración Trump le acusa a él y al alcalde de la ciudad, Jacob Frey, de obstruccionismo.

    «Hoy hay mucha actividad por aquí», dice sobre la presencia de ICE en su zona. Asegura que ha pasado por allí Gregory Bovino, el temido comandante de las fuerzas de seguridad federales (ese mismo día, un vídeo de un voluntario captó al propio Bovino lanzando gas pimienta contra protestantes durante un operativo cercano).

    En otra esquina cercana está Ben, pertrechado con un pasamontañas para protegerse del frío y porque no quiere dar su identidad. Lleva el teléfono sujeto con la capucha y se escucha una conferencia colectiva de voluntarios, donde van informando de la detección de agentes. «El otro día presencié una detención violenta aquí mismo. Ha habido días donde la presencia de ICE y las redadas eran constantes. En una sola hora vi tres arrestos», dice.

    «Ha habido días donde la presencia de ICE y las redadas eran constantes. En una sola hora vi tres arrestos»

    «Estoy harto de que nos llamen manifestantes», protesta desde otro barrio Benjamin Miller, que acaba de participar en una protesta contra la utilización por parte de ICE de las instalaciones del servicio postal en la ciudad. «El verdadero trabajo es evitar que secuestren a nuestros vecinos, llevarles comida, ayudarles a pagar el alquiler», asegura en un momento en el que muchos indocumentados no salen de casa, ni van al trabajo, ni llevan a sus hijos al colegio. Además de las protestas y del seguimiento a las patrullas de ICE, hay vecinos que participan en la recogida y reparto de bienes de primera necesidad a los inmigrantes que llevan días escondidos. En estos esfuerzos también se han involucrado muchas iglesias de la ciudad.

    Cuenta Miller que él patrulla en coche su barrio, en busca de operativos de ICE. «Si veo que hacen una redada, salgo del coche, me pongo delante de su cara y les grito», dice. «Me han lanzado gas pimienta y disparado pelotas de goma. Es asqueroso y descorazonador«, critica a muy pocos pasos de donde murió la activista Renee Nicole Good, a la que un policía disparó en un altercado durante un operativo.

    Las autoridades federales -desde Bovino al propio Trump- acusan a esta guerrilla urbana de ser «agitadores», «anarquistas» y estar pagados para causar el caos y dificultar la labor de los agentes migratorios.

    «El verdadero trabajo es evitar que secuestren a nuestros vecinos, llevarles comida, ayudarles a pagar el alquiler»

    Benjamin Miller

    Manifestante contra el ICE

    Es cierto que ha habido episodios de violencia hacia la Policía. En especial, en los días siguientes a la muerte de Good, el pasado 7 de enero. Hubo enfrentamientos con los agentes, lanzamientos de piedras y bolas de nieve… Los voluntarios, sin embargo, hacen hincapié en que su movilización es «pacífica» y que la prioridad es que siga siendo así. «Porque cualquier conato de violencia lo usará Trump para desplegar el Ejército», dice Ben.

    «Aquí no hay nadie pagado, eso no ha pasado nunca», rebate Lundberg frente a la posición de la Administración Trump.

    La respuesta del Departamento de Seguridad Nacional de Trump a esta resistencia con pitidos: «Vuestros silbatos no pararán ni entorpecerán la labor de ICE».

  • Ucrania encara las conversaciones de paz con la exigencia rusa de ceder todo el Dombás

    Ucrania encara las conversaciones de paz con la exigencia rusa de ceder todo el Dombás

    El presidente de Ucrania afirmaba este viernes que el encuentro trilateral era «un paso adelante». A última hora de la tarde, y después del inicio de las conversaciones, Zelenski subrayaba que «todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre el contenido de las conversaciones de hoy». Las delegaciones de Ucrania y Rusia, con la mediación de Estados Unidos, habían iniciado en los Emiratos Árabes Unidos un nuevo formato de negociación a tres bandas.

    Los puntos clave a abordar en Abu Dabi serán el estatus del Dombás y la crisis energética. Según informaba ‘Financial Times’, los equipos negociadores de Estados Unidos y Ucrania propondrán una tregua en los ataques a esta infraestructura crítica. Rusia cesará sus ataques contra la infraestructura ucraniana y, a cambio, Kiev se abstendrá de bombardear las refinerías de petróleo y su ‘flota en la sombra’.

    En Ucrania consideran poco probable que el Kremlin acceda, ya que para Rusia la cuestión energética es un elemento de presión contra el país vecino.

    Antes del inicio del diálogo a puerta cerrada, Zelenski habló por teléfono con sus enviados a Abu Dabi. «Hablamos con todos y todos entendieron qué hacer. Discutimos el marco de la conversación, el tema y los resultados deseados», informó Zelenski a la prensa. Este mismo viernes se hacía público el decreto presidencial que designaba la composición final del equipo negociador ucraniano. Uno de los miembros más destacados es Kirilo Budánov, antiguo jefe de la Inteligencia militar de Kiev y actual jefe de la Oficina Presidencial. Una figura importante que goza del respeto de Estados Unidos.

    Además de Budánov, estarán presentes el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umerov; el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Andriy Hnatov; y el jefe de la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa, Oleh Ivashchenko. La parte rusa envió a miembros del Ministerio de Defensa, liderados por Igor Kostyukov, jefe de Inteligencia militar. Y también estuvieron presentes los enviados de Rusia y Estados Unidos, Kirill Dimitrev y Steve Witkoff, que se centran en los aspectos económico.

    Aparte de que las conversaciones concluyen este sábado, los detalles sobre la agenda son escasos. Tampoco está claro cómo se organizan estas conversaciones a tres. «El grupo se definirá directamente en el lugar y que responderá durante el proceso, dependiendo de cómo se desarrolle el diálogo», añadió el mandatario ucraniano. Zelenski no ha aportado demasiadas pistas sobre los primeros compases de estas conversaciones. «Están hablando de los parámetros para poner fin a la guerra», dijo. «Veremos cómo evoluciona la conversación y cuáles serán los resultados».

    Fórmula de Anchorage

    El principal escollo en las negociaciones es la cesión territorial que Rusia exige a Ucrania. Una fuente del Kremlin manifestó a la agencia Reuters que su posición sigue basándose en la llamada ‘fórmula de Anchorage’. Una nueva denominación que sale del Kremlin para reclamar el control de todo el Dombás en base a un supuesto acuerdo alcanzado por Trump y Putin en la cumbre de Alaska.

    Zelenski también hizo mención a la importancia de la cuestión territorial a la víspera del diálogo trilateral. «La cuestión del Dombás es clave», manifestó el mandatario ucraniano. «Se debatirá y las modalidades, tal como las consideren las tres partes, se abordarán en Abu Dabi».

    Las provincias orientales de Lugansk y Donetsk constituyen la región del Dombás. Rusia controla casi la totalidad de la primera, pero en Donetsk, Kiev sostiene 6.600 kilómetros cuadrados. En esa parte, Ucrania ha forjado una férrea defensa que impediría posteriores avances rusos hacia el oeste.

    «La cuestión del Dombás es clave. Se debatirá y las modalidades, tal como las consideren las tres partes, se abordarán en Abu Dabi»

    Volodímir Zelenski

    Presidente de Ucrania

    Las autoridades del país en guerra han insistido que cualquier cesión territorial tendría que ser decidida por el pueblo ucraniano. Zelenski propuso la posibilidad de realizar un referéndum. Sin embargo, Kiev sí se ha mostrado abierto a soluciones alternativas como una zona desmilitarizada o de libre comercio, propuesta por Estados Unidos.

    En el plano económico, Zelenski ha mostrado su optimismo en la concreción de un «acuerdo de prosperidad» para la reconstrucción de Ucrania. Según el medio ‘Politico’, la Unión Europea y Estados Unidos prometen lanzar un plan para recaudar 800.000 millones dólares (676.000 millones de euros) de inversiones públicas y privadas para la reconstrucción de Ucrania tras el final de la guerra.

  • Trump lanza una ONU paralela y cobra mil millones por asiento permanente

    Trump lanza una ONU paralela y cobra mil millones por asiento permanente

    «¡Todo el mundo quiere formar parte del Consejo de Paz!», ha celebrado Donald Trump durante el acto de fundación de su Board of Peace (Consejo de Paz), una organización internacional presidida por su persona y en la que cobra mil millones de dólares por asiento permanente. Lo cierto es que significativos y tradicionales socios de Estados Undios han declinado la invitación a formar parte y, aparte del país norteamericano, ningún otro miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU se ha sumado al proyecto.

    Las cinco naciones con mayor influencia sobre el derecho internacional y la diplomacia desde el final de la Segunda Guerra Mundial, aparte de EE.UU., quedan al margen. Rusia anunció a última hora de este miércoles que estaba estudiando la propuesta, después de que Trump anunciara que se uniría.

    Francia ha rechazado la invitación desde el primer momento. Reino Unido ha confirmado este jueves que no se está uniendo «por el momento». China aún no ha dicho nada. Alrededor de 35 países, 53 según Trump, se han comprometido a unirse, incluyendo Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía y Bielorrusia. EE.UU. se reserva el derecho exclusivo de veto en sus decisiones.

    Para la ceremonia de fundación, EE.UU. se ha hecho con una antigua iglesia en Davos, reformada y rebautizada como «USA House», y ha escenificado la firma de los jefes de gobierno de los países que han aceptado sumarse, sentados todos ellos en el escenario hasta ir pasando, de dos en dos, a estampar su firma sobre el tratado fundacional.

    «Bueno, este es un día muy emocionante, que lleva mucho tiempo gestándose, y muchos países acaban de recibir su aviso, y todos quieren formar parte de él, y trabajaremos con muchos otros, incluida la ONU», ha tranquilizado Trump a quienes temían que su Consejo de Paz fuese una organización sustitutoria de la ONU.

    Originalmente, esta nueva organización estaba destinada a ayudar a poner fin a la guerra en Gaza, pero durante el proceso de gestación ha ido creciendo en objetivos y ahora se presenta con un papel mucho más amplio, expresamente «más amplio que Europa» según Trump.

    • Estados Unidos

    • Argentina

    • Armenia

    • Azerbaiyán

    • Bulgaria

    • Hungría

    • Indonesia

    • Jordania

    • Kazajistán

    • Kosovo

    • Pakistán

    • Paraguay

    • Catar

    • Arabia Saudí

    • Turquía

    • Emiratos Árabes Unidos

    • Uzbekistán

    • Mongolia

    El portavoz de Naciones Unidas, Rolando Gómez, ha confirmado que el principio de la ONU es interactuar con el Consejo de Paz sólo en el contexto de Gaza. Pero el discurso de inauguración de Trump no deja lugar a dudas: se ocupará de asuntos a lo largo y ancho del globo.

    Se ha referido, por ejemplo, a Venezuela. Ha asegurado que la gente allí «está feliz» con la intervención estadounidense y ha destacado la colaboración del chavismo. «Tenemos buenas relaciones con los líderes de Venezuela que están abriendo el país con el petróleo y lo están haciendo bien. Nuestra fuerza militar hizo un maravilloso trabajo«, ha descrito la situación actual.

    «Lo que estamos haciendo es muy importante. Esto es algo que realmente quería hacer aquí, y no se me ocurre un lugar mejor», se ha felicitado Trump por su iniciativa. Ha reiterado su afirmación sobre haber resuelto personalmente ocho guerras desde que regresó al cargo.

    Del mismo modo, comentó sobre los ataques estadounidenses contra sitios nucleares iraníes el pasado junio, afirmando que habían «aniquilado» la capacidad nuclear de Irán. Añadió que Teherán «quiere hablar, y hablará».

    También ha mencionado las operaciones estadounidenses contra el ISIL en Siria: «Están ocurriendo muchas cosas buenas» y las amenazas «realmente se están calmando». «Hace solo un año, el mundo estaba realmente en llamas. Mucha gente no lo sabía», ha comparado la situación anterior a su llegada.

    El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha añadido que «estamos aquí hoy por la visión del presidente Trump». «Hace unos meses, la gente pensaba que era imposible de resolver… todos estos rehenes retenidos, nadie pensaba que eso llegaría a una resolución», se ha referido a Gaza, para terminar concluyendo que las instituciones existentes no habían sido capaces de actuar y que Trump, en cambio, tenía «la visión y el valor para soñar lo imposible».

  • Zelenski se queja de la falta de acción de Europa en Ucrania tras verse con Trump

    Zelenski se queja de la falta de acción de Europa en Ucrania tras verse con Trump

    «Los documentos que se supone que pondrán fin a esta guerra están casi, casi listos», ha celebrado Volodímir Zelenski en Davos, tras una reunión de casi una hora con el presidente estadounidense Trump. Ucrania trabaja «llena de honestidad y determinación», ha dicho, y «Rusia también debe estar preparada para poner fin a esta guerra y poner fin a la agresión rusa».

    Pero para ello, «la presión sobre Moscú debe seguir siendo grande, al igual que el apoyo a Ucrania», ha pedido a sus aliados. Ha estado de acuerdo con Trump en que ha sido una «buena reunión, productiva y sustancial» y en que el mensaje para Putin es que la guerra «debe terminar». En su opinión, esa «última milla» siempre es lo más difícil en las negociaciones de paz. Sin embargo, su conversación con Trump fue un «diálogo positivo» y permite la esperanza. «A veces tienes sorpresas por parte americana», ha admitido sin poder evitar sonreír. No sabe exactamente cuándo habrá una reunión entre la delegación estadounidense y la delegación rusa. «Quizá Putin esté dormido. No sabemos qué pasa por su cabeza», ha lamentado.

    «Los documentos ahora están aún mejor preparados», ha detallado sobre los avances. «Hoy también hablamos sobre la defensa aérea para Ucrania. Nuestra reunión anterior con el presidente Trump ayudó a fortalecer la protección de nuestro espacio aéreo, y espero que esta vez podamos ampliarlo aún más.

    Le agradecí el paquete anterior de misiles antiaéreos y pedí otro«, ha expuesto sus demandas. Zelenski ha subrayado que »se trata de proteger vidas humanas, nuestra resiliencia y nuestros esfuerzos diplomáticos conjuntos. ¡Gracias!«. Pero también ha puesto de manifiesto que «las discusiones intelectuales no pueden detener guerras». »Necesitamos el valor para actuar. Si no se toma acción hoy, no habrá un mañana. Acabemos con este día de la marmota, y sí, eso es valiente».

    Reproches a los socios europeos

    En un momento de su intervención, Zelenski ha dedicado reproches a los socios europeos. «Las cosas se están moviendo más rápido que en Europa. ¿Puede Europa seguir el ritmo? No debemos aceptar que Europa es solo una ensalada de pequeñas y medianas potencias. Soy experimentado con los enemigos de Europa. Si actuamos juntos, somos invencibles», ha llamado a la unidad.

    «Europa puede y debe convertirse en una potencia global. No es un poder que actúa tarde, sino uno que define el futuro. Eso ayudaría a todos. Desde Oriente Próximo hasta cualquier otra región del mundo. Eso también ayudaría a Europa misma. Porque los desafíos que enfrentamos hoy son retos para el modo de vida europeo, donde las personas importan», ha sentenciado.

    Se ha referido a las diferentes sensibilidades diplomáticas dentro de Europa. «Esto impide que Europa se una y hable abiertamente entre sí. En lugar de convertirse en una potencia global, Europa sigue siendo un caleidoscopio de potencias pequeñas y medianas. Trump no escucha a una Europa así«, ha insistido, y ha reprochado que Europa ni siquiera ha tenido hasta ahora una posición común sobre la idea estadounidense del Consejo de Paz«.

    «Por supuesto que queremos acabar la guerra mañana mismo», ha insistido. Y a la pregunta sobre «¿cómo puede la gente aquí (en el Foro Económico Mundial) apoyarte mejor?», realizada por el presidente del WEF, Børge Brende, ha respondido que «defender nuestro país es una tarea costosa». «Si encontramos empresas que abren sus oficinas en Kiev, hay un riesgo en este momento – dijimos al principio que queríamos ser honestos. Pero necesitamos sus sucursales en Ucrania. Necesitamos empleos, dinero e inversiones», ha señalado el camino.

  • El jefe de los republicanos, entre dos fuegos en Mineápolis: «Hay gente con derecho a sentir que su ciudad está siendo atacada»

    El jefe de los republicanos, entre dos fuegos en Mineápolis: «Hay gente con derecho a sentir que su ciudad está siendo atacada»

    Mineápolis es un bastión demócrata y no es fácil encontrarse con alguien que defienda causas conservadoras. Mucho menos en este momento, con la principal ciudad de Minnesota convertida en el foco de las tensiones políticas y migratorias de Estados Unidos, en medio de un despliegue descomunal de agentes federales para ejecutar redadas masivas contra inmigrantes indocumentados que están generando tanta polémica.

    Incluso el jefe orgánico de los republicanos del estado, el presidente del Partido Republicano de Minnesota, Alex Plechash, entiende la incomodidad de muchos vecinos con la situación. Es decir, con la presencia de cerca de 3.000 agentes federales (cinco veces más que el número de policías locales), que salen cada día a la caza de inmigrantes indocumentados, entre acusaciones de detenciones indiscriminadas -también a inmigrantes con papeles e incluso a ciudadanos- y abusivas.

    «Seguro que hay gente que piensa que ya era hora de que los federales vinieran a hacer esto, habrá otros que piensan de otra manera», dice Plechash en una entrevista con este periódico, en medio de las tensiones que agitan a su estado. «También habrá gente que piense que, aunque los federales tengan que hacer este trabajo, lo hacen de forma excesiva. Hay gente que tiene todo el derecho a sentirse atemorizada, a sentir que su ciudad está siendo atacada, cuando ven a toda esa gente con rifles y chalecos antibalas», añade.

    «Es un momento aterrador. Hay mucha gente que está petrificada. Que piensan que van a por ellos. Y probablemente no es así, pero lo piensan», reconoce sobre una realidad evidente hoy en Mineápolis: muchos inmigrantes tienen miedo, no salen de sus casas, no van al trabajo, no llevan a los niños al colegio, no acuden a la iglesia.

    El dirigente republicano entiende a los que tienen miedo, pero no a los cientos de vecinos que salen cada día a protestar por las detenciones, a alertar sobre ellas, a vigilar la actividad de los agentes federales, a grabar sus operativos, a documentar sus actuaciones e incluso a ponerles obstáculos.


    El presidente del Partido Republicano de Minnesota, Alex Plechash


    RR.SS.

    «Los manifestantes no están de acuerdo y están realizando protestas muy organizadas, que son las que realmente están causando el caos»

    «Las autoridades federales de inmigración han venido a detener a extranjeros indocumentados involucrados con crimen y con fraude», explica Plechash, en referencia a tramas de fraude multimillonario con ayudas sociales. La mayoría de los investigados y condenados en ellas son miembros de la comunidad somalí. Son en su gran mayoría ciudadanos estadounidenses, pero la Administración Trump ha utilizado ese fraude para justificar la operación de redadas masivas contra inmigrantes.

    «Los federales están yendo detrás de criminales», sostiene Plechash. «Los opositores no están de acuerdo y están realizando protestas muy organizadas, que son las que realmente están causando el caos».

    Sobre la muerte de Niocole Good

    En una de esas protestas, en medio de un enfrentamiento con los policías migratorios, una vecina de Mineápolis, Renee Nicole Good, murió a disparos de un agente federal, lo que agitó las tensiones. Plechash defiende que, depende de quien lo mire, el incidente se puede ver como una muerte innecesaria o como un acto de defensa del policía (la posición de muchos republicanos que se han aliado con lo que ha dicho Trump al respecto). Pero acusó al alcalde de la ciudad, Jacob Frey, de inflamar las tensiones por calificarlo de inmediato como «asesinato» (Plechash rehusó opinar sobre la reacción de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, que lo calificó de «terrorismo doméstico» con la misma inmediatez).

    El líder local de los republicanos coloca parte de la culpa de las tensiones en Mineápolis a los dos principales líderes locales demócratas: tanto Frey como al gobernador de Minnesota, Tim Walz, a quien el escándalo del fraude en ayudas sociales le ha obligado a renunciar a su reelección. «Están avivando las llamas del descontento», dice de ellos, a quienes acusa de haber usado expresiones como «fascistas» o «nazis modernos» contra las fuerzas federales (Frey no ha utilizado esas expresiones; Walz, sin embargo, sí ha llamado a la Policía federal migratoria «Gestapo moderna»).

    «El presidente Trump, desde Mineápolis, está mandando un mensaje: este es un país de ley y orden. Si eres un criminal, vas a la cárcel»

    Y otra parte de la responsabilidad la tienen, en su opinión, los que protestan con violencia. «La protesta pacífica está recogida en la Constitución. Pero la protesta violenta no es un derecho. Si tiras piedras, hielo o impides el trabajo de los agentes federales, es un delito», dice. Al final, esas reacciones crean un «círculo vicioso», con más presencia policial y más tensión.

    Lo que es necesario es «calmar las cosas» y «cooperación» con los agentes federales, que se les deje trabajar. Si existen abusos en sus operativos, como denuncian muchos vecinos que han hablado con este periódico y como alegan demandas interpuestas por organizaciones de derechos civiles, «que se investiguen, yo no tolero eso».

    Plechash, que asegura que el año que viene no se presentará a la reelección para presidente estatal del partido, no oculta su incomodidad con algunos aspectos de las decisiones de Trump sobre Mineápolis. «Es un número terriblemente alto», reconoce sobre los 3.000 agentes desplegados en la ciudad. Pero cree que el presidente, desde Mineápolis, «está mandando un mensaje: este es un país de ley y orden. Si eres un criminal, vas a la cárcel». Para muchos en Mineápolis, donde los republicanos son minoría, el mensaje es otro: meter miedo a los inmigrantes y castigar a una ciudad demócrata.