La fiesta multicultural de los hinchas llenó de pasión y colorido la Copa del Mundo, y falta la final…

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Las caras pintadas con los colores de cada bandera, las pelucas multicolor, los imponentes cascos vikingos, ¡wow!, y ni hablar de los sombreros de panaderos, de pescadores o de mariachis mexicanos, y qué decir de las gafas con los escudos de las selecciones, y los atuendos más raros –cabezas en forma de pinos de bolos japoneses–, o sencillamente la piel al desnudo ante el inclemente sol… la creatividad en el Mundial ha dado para todo: un universo multicultural presente en cada partido, en cada tribuna.

El hincha es hincha porque es un apasionado, creativo y auténtico. El hincha, o fanático, o barra brava, o hooligan, o como le llamen en cada latitud, tiene su propio ritual para alentar a su equipo en un mundial. No se conforma con estar ahí, tiene que diferenciarse, lucir acorde para una cita como esta. Mostrar sus colores, y de paso su patriotismo, porque ser hincha en el Mundial significa reivindicar sus patrones culturales. No es suficiente con la bandera evidente como una capa, no basta con la camiseta de la selección que se apoya, el hincha del Mundial apela a todo su ingenio para lucir y para alentar, para ratificar eso de que no hay héroes sin sus testigos.

Hinchas de Argentina Foto:AFP

En la Copa Mundo de Norteamérica, los hinchas mostraron en cada sede toda su diversidad, no solo en el atuendo, también en sus coreografías: seguramente nadie olvidará el remo vikingo que navegó por todos esos mares de las tribunas al ritmo de “remo, remo, remo”, que se trasladó a la cancha bajo el sonido de tambores cuando Haaland y Noruega ganaban; ni se olvidará la emoción de los aficionados ingleses, quienes, vistiendo trajes de guerreros cruzados medievales –la cruz roja sobre la ropa blanca– entonaron a todo pulmón el tema Wonderwall de Oasis cuando su selección daba pasos convencidos hacia adelante, en uno de los momentos más emotivos del Mundial.

Remo Vikingo de Noruega. Foto:EFE

Tampoco se olvidará el ejemplar comportamiento de los hinchas japoneses, limpiando el estadio como si de su casa se tratara, ni la invasión de los más de 40.000 fanáticos escoceses que irrumpieron en las sedes como si de una conquista se tratara, lanzando arengas, con sus faldas escocesas y sus tatuajes, y desocupando barriles de cerveza como si fuera agua y llenando de colorido y fervor el campeonato, al punto que su afición, llamada Tartan Army, es catalogada como una de las mejores de esta cita futbolística.

Banderazo de hinchas de la Selección Colombia en Miami previo a final de Copa América. Foto:@FCFSeleccionCol

Y mucho menos se olvidará el fervor del hincha colombiano, esa afición que inundó cada ciudad donde jugó la Selección como en un despliegue de miles de mariposas amarillas, con sus desfiles de carnaval. Ahí estaban el Cole, el Pulpo y todos ellos, y sus espectaculares banderazos de apoyo a los jugadores, una afición que hizo poner los pelos de punta cuando cantaron a capela el “Oh gloria inmarcesible…” un grito que salía del alma y que sacó lágrimas como mares.

Hinchas de Argentina. Foto:Getty Images via AFP

Y si de pasión se trata, que nadie se olvide de los fervorosos argentinos, a los que todavía les queda la exhibición final contra España, pero que ya sacudieron el Mundial con sus habituales melodías de tribuna, sus canciones populares hechas canciones de fútbol, sus coros al ritmo del incesante movimiento de sus brazos derechos, y sus saltos constantes, algunos descamisados, y sus banderas Albicelestes con la figura de Diego Maradona, como si lo invocaran para volver a triunfar, o con la cara de Lionel Messi, como si cada argentino quisiera llevar un Messi portátil para tener a quién rezarle en los partidos.

Hinchas icónicos

Cada país y cada continente reflejó en el Mundial sus propias identidades culturales. Será por eso que un brujo ghanés alcanzó fama orbital cuando apareció en la tribuna danzando en un ritual extraño y soplando polvo blanco a los cuatro vientos para hechizar a sus rivales y, de paso, darles fuerzas inimaginables a sus jugadores, o al menos eso era lo que se decía; y ni hablar del célebre Lumumba Vea, ese aficionado de República Democrática del Congo que como una estatua humana, les dio cátedra de historia política a todos los hinchas durante el Mundial, con su atuendo colorido en honor a su bandera y su aspecto similar, casi idéntico, al de Patrice Lumumba, el líder independentista de su país, del que pocos conocían y del que ahora muchos tienen certeza o al menos algo que decir, para satisfacción de este hincha y de todo su país. Si la República del Congo no llegó más lejos en el torneo, al menos sí volvieron a casa con algo parecido a la victoria…

Lumumba Vea. Foto:AFP

Récord de hinchas

La ocupación de hinchas en el Mundial de Norteamérica 2026 ha alcanzado cifras estratosféricas. Antes de las semifinales, la FIFA reportó que en esta edición de la Copa Mundial ya hay más espectadores en los estadios que en la sumatoria del total de Rusia 2018 y Qatar 2022. Una barbaridad. Hasta el momento, más de 6 millones de simpatizantes dijeron presente en los distintos encuentros que se llevaron a cabo en Estados Unidos, México y Canadá. Según el informe oficial difundido el pasado 8 de julio, se obtuvo una impresionante ocupación del 99,7 por ciento y una media superior a 65.000 personas por partido. A esa cifra se suman más de 7,7 millones de aficionados que participaron en los FIFA Fan Festivals distribuidos entre Estados Unidos, México y Canadá.

La tradición vikinga de Noruega. Foto:Getty Images via AFP / EFE

En fin, el Mundial del 2026 dejó retratos de emoción en los estadios, con lágrimas, gritos, cantos, coros, súplicas, furia, rabia, alegría y tensión; con niños, padres, abuelos y amigos; con hombres y mujeres alentando por igual; con hinchas de diferentes países, uno al lado del otro, más desconocidos que nunca, revelando sus emociones y sus miedos, y luego el conmovedor abrazo entre ganadores y perdedores…

El Mundial ya se nos acaba, miles de hinchas ya retornaron a sus hogares, pero toda esa pasión de los aficionados quedará para el recuerdo de una cita inolvidable. En 4 años habrá nuevas movilizaciones masivas de estos apasionados que son los que le dan verdadera vida, color y pasión al Mundial de Fútbol.

PABLO ROMERO

Redactor de DEPORTES

@PabloRomeroET

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