Somos de elogio fácil cuando viene un Olise, un Yamal o un Mbappé sembrando rivales en el césped. ¡Qué jugador! ¡Qué crack! ¡Qué talento sobrenatural! Pero nos sentimos casi indignos cuando, en ese mismo rango, aparece un colombiano. De repente no es potable para los del exquisito paladar que cada domingo ven a Alianza y a Boyacá Chicó.
A Luis Díaz difícilmente lo juzgan tan duro fuera de las fronteras nacionales como aquí: que por qué hizo un gol si debió hacer tres, que le sobra un regate, que le falta una pizca de precisión, que es “lagunero”, que inconstante, que tan dependiente de la banda que lo acompaña en Bayern… No es que sorprenda o que dé rabia, es lo habitual. Pero no se quejen después cuando quieran subir a la ‘Luchoneta’ y no haya lugar para remilgones.
Díaz, en dimensión de Balón de Oro
Después de verlo en esta temporada de ensueño, en la que ya se coronó campeón de Supercopa y Bundesliga, es finalista de la DFB Pokal y batalla como león en la Champions League, hay que tomarse un instante para asimilar lo que significa tener a un crack mundial con el mismo pasaporte vinotinto suyo y mío.
Marquinhos en duelo con Luis Díaz Foto:AFP
Borró al campeón de Champions, el Real Madrid, con dos tantos en cuartos de final y devolvió al Bayern a la pelea por la final de la Champions con un golazo de taco, regate y gran definición. Al que pida más…
Un jugador de siete goles y tres asistencias en una edición de Champions, de 26 goles y 21 asistencias en todas las competencias, un dolor de cabeza que reconoció hasta Luis Enrique, por supuesto que se sienta a la mesa con su compañero Kane, con Olise, con Dembélé, con Yamal y con los que están en carrera por el próximo Balón de Oro.
Luis Díaz contra el PSG Foto:AFP
Leyó bien, créaselo: Díaz podría posar en París igual que Messi y Cristiano, todos esos a los que se les rompen las manos de aplaudir, mientras le niegan reconocimiento al de Barrancas, Guajira. Normal. En serio, ni siquiera decepciona.
Selección Colombia: Lucho y diez más
Lo que sí produce algo de bochorno es que una estrella de semejante tamaño no sea el eje del equipo de su país, en el que es goleador, apasionado, comprometido soldado y favorito de millones de colombianos.
Luis Díaz contra el PSG Foto:AFP
En la lógica del técnico Néstor Lorenzo, Díaz hace la fila tras un notable jugador con muy, muy escasa actividad en un equipo discreto como Minnesota United de la MLS. ¿Protestar? Díaz no es de ese talante. Es demasiado grande el sueño de su primer Mundial con su país como para quedarse en esa mezquindad.
Aquí hay que reducirle esfuerzos a James en vez de fabricarle un entorno a la única estrella mundial de la que se dispone. Hay que sacrificar a Arias, Suárez, Ríos y demás para que uno de los once no camine de más.
Luis Díaz Foto:EFE
Y sí, se entiende la lealtad de un DT con un hombre que fue clave en su mejor resultado: la final de la Copa América 2024. Pero no, de ninguna manera se avala que, por compensar un pobre nivel, se sacrifique a los otros diez y se limite a la única superestrella que hemos tenido en los últimos años.
Calma, Díaz. El Mundial lo pondrá todo en orden. Tú, a lo tuyo… a buscar el esmoquin y reservar el próximo año en París.
Tienes una gala a la que asistir.
Jenny Gámez
Editora de Futbolred
@jennygameza
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