San Miguel, Región Metropolitana, 2 de junio de 2026 (OPS). En una sala con la presencia de una centena de personas mayores, la Municipalidad de San Miguel se transformó en el escenario de un paso decisivo hacia un envejecimiento digno y activo. Allí, el equipo de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Chile, encabezado por su Representante, el Dr. Giovanni Escalante, junto a la asesora Carina Vance, participó en la entrega oficial del “Diagnóstico Participativo de Personas Mayores 2025”, una herramienta clave para orientar la planificación comunal y robustecer las políticas públicas destinadas a este creciente segmento de la población.
El estudio, elaborado por la Fundación Más con el apoyo de estudiantes de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Chile (UA) y la OPS/OMS, se enmarca en el programa internacional Ciudades Amigables con las Personas Mayores. Esta iniciativa impulsa la construcción de entornos urbanos que favorezcan un envejecimiento activo, seguro y saludable, poniendo al centro la experiencia cotidiana de quienes habitan la ciudad en etapas avanzadas de la vida.
La ceremonia fue liderada por la alcaldesa Carolina Bown, quien valoró el proceso participativo que dio origen al diagnóstico. “Permite saber efectivamente cuál es la hoja de ruta y las herramientas que necesitamos para hacer una ciudad más amigable con las personas mayores; establecer mejor nuestras herramientas de planificación y nuestros planes de acción”, sostuvo la autoridad comunal, enfatizando la utilidad concreta de este instrumento para la gestión local.
La convocatoria reunió también al presidente del directorio de la Fundación Más, Cristóbal Correa; al vicerrector de la sede Santiago de la Universidad Autónoma, Francisco Baghetti; representantes del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA); concejales y más de un centenar de personas mayores de la comuna, protagonistas de un proceso que recogió sus voces.
El diagnóstico se construyó a partir de un trabajo de campo que incluyó ocho mesas participativas, donde confluyeron dirigentes comunitarios, profesionales municipales y personas mayores. Allí se identificaron necesidades, brechas y oportunidades de mejora en ámbitos fundamentales como la accesibilidad urbana, el transporte, los espacios públicos y la participación social, dimensiones que configuran la calidad de vida en la vejez.
Para el Dr. Giovanni Escalante, la relevancia del proceso trasciende lo técnico. Durante su intervención, destacó el valor de la cooperación intersectorial como base de transformaciones estructurales. “Hacemos honor a lo que es fundamental en la vida: las alianzas, la colaboración para lograr grandes cambios. Tenemos que reconocer que existe un espacio privado, que es el del hogar, la familia, los cercanos. Pero también hay un espacio público que es fundamental y que debe ofrecer igualdad de condiciones, respeto, seguridad y tranquilidad”, señaló. En esa línea, subrayó que la meta es avanzar hacia entornos integrales donde tanto lo privado como lo público garanticen bienestar, especialmente para las personas mayores.
La mirada colectiva también fue reforzada por Cristóbal Correa, quien destacó el carácter intergeneracional del proceso. “Participaron personas mayores, jóvenes y distintos actores: la sociedad civil, el sector público y la academia”, indicó, resaltando que esta diversidad no solo enriquece el diagnóstico, sino que fortalece su legitimidad.

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