Esta extraña criatura del Mar Rojo puede crear 3 cuerpos completos a partir de uno solo y regenerar todos sus órganos

La ascidia Polycarpa mytiligera es capaz de regenerar todos sus órganos y reconstruir organismos completos incluso después de ser cortada en tres partes separadas. Lo más sorprendente es que cada fragmento sobrevive por sí mismo y desarrolla de nuevo estructuras tan complejas como el corazón, el sistema digestivo y el sistema nervioso.

El hallazgo, publicado en la revista científica Frontiers in Cell and Developmental Biology, ha llamado la atención de los investigadores porque esta especie pertenece al filo Chordata, el mismo gran grupo evolutivo al que pertenecen los vertebrados, incluidos los seres humanos. Nunca antes se había documentado una capacidad regenerativa tan extrema en un cordado solitario con reproducción sexual.

Como una pequeña alquimia biológica escondida entre los arrecifes del Mar Rojo, este organismo parece desafiar algunas de las reglas fundamentales de la anatomía animal. Y precisamente por eso podría contener pistas valiosas para la medicina regenerativa del futuro.

El animal que se multiplica cuando se rompe

La protagonista de esta historia es la ascidia Polycarpa mytiligera, una criatura marina que habita en los arrecifes coralinos del golfo de Eilat, en el Mar Rojo. A simple vista parece un organismo sencillo: posee una abertura por la que absorbe agua y otra por la que la expulsa tras filtrar partículas alimenticias.

Sin embargo, bajo esa apariencia modesta se esconde una capacidad extraordinaria. Estudios previos ya habían demostrado que podía regenerar partes de su aparato digestivo en apenas unos días. Pero los investigadores querían averiguar hasta dónde llegaba realmente esa habilidad.

La protagonista de esta historia es la ascidia Polycarpa mytiligera, una criatura marina que habita en los arrecifes coralinos del golfo de Eilat, en el Mar Rojo.

Para comprobarlo, los científicos realizaron un experimento radical. Primero dividieron varios ejemplares en dos fragmentos y observaron que ambas partes reconstruían sin problemas las estructuras perdidas. Después fueron más allá: separaron decenas de individuos en tres secciones distintas. Algunas de esas porciones carecían de corazón, otras de centros nerviosos y otras de partes esenciales del sistema digestivo.

Lo que ocurrió después desconcertó a los propios investigadores. Cada fragmento sobrevivió de forma independiente y terminó regenerando todos los órganos ausentes, convirtiéndose en un organismo completo. Donde antes había un solo animal, aparecieron tres nuevos individuos.

Más cerca de nosotros de lo que parece

Uno de los aspectos más fascinantes del descubrimiento es la posición evolutiva de las ascidias. Aunque son invertebrados marinos, los científicos las consideran algunos de los animales más próximos a los vertebrados dentro del árbol evolutivo.

Esta cercanía convierte a Polycarpa mytiligera en un modelo biológico especialmente interesante. Muchos organismos pueden regenerar estructuras concretas: las estrellas de mar recuperan brazos, las salamandras reconstruyen extremidades y algunos lagartos regeneran la cola. Pero la reconstrucción integral de sistemas corporales completos sigue siendo una rareza extraordinaria en el reino animal.

La reconstrucción integral de sistemas corporales completos sigue siendo una rareza extraordinaria en el reino animal.

Hay un detalle que aumenta todavía más el interés científico. La mayoría de las ascidias con grandes capacidades regenerativas pertenecen a especies coloniales que también se reproducen de forma asexual. En cambio, Polycarpa mytiligera vive de manera solitaria y se reproduce sexualmente, una característica mucho más parecida a la de los vertebrados.

Por eso los investigadores consideran que podría ofrecer pistas únicas sobre los mecanismos celulares y genéticos que permiten reconstruir tejidos complejos.

Evisceración en la ascidia solitaria Polycarpa mytiligera, Golfo de Aqaba, Mar Rojo. (a) Evisceración en el campo; la flecha señala el intestino expulsado a través del sifón oral (SO). CS: sifón cloacal. Escala: 1 cm. (b) Intestino eviscerado, incluyendo el estómago (St), el intestino (Int), el endocarpo (Ec, una proyección de la pared corporal hacia la cavidad atrial) y parte del recto (Re). Escala: 1 mm. Foto: G. Koplovitz, T. Gordon

La pista que podría transformar la medicina regenerativa

Desde hace décadas, una de las grandes aspiraciones de la biología es comprender cómo algunos organismos son capaces de reparar órganos dañados mientras que otros apenas pueden hacerlo. Los seres humanos poseemos cierta capacidad regenerativa —la piel cicatriza y el hígado puede recuperarse parcialmente—, pero está muy lejos de los prodigios observados en algunas especies marinas.

Los trabajos posteriores con Polycarpa mytiligera han revelado algo igualmente llamativo: este animal puede reconstruir completamente su sistema nervioso central en aproximadamente siete días tras una extirpación total. Además, durante ese proceso se activan genes asociados a células madre y programas de desarrollo embrionario.

Comprender cómo se encienden estos mecanismos podría abrir nuevas vías para la regeneración de tejidos humanos. Aunque estamos muy lejos de reproducir estas capacidades en medicina, los científicos creen que estudiar especies como esta puede ayudar a desarrollar tratamientos destinados a reparar lesiones nerviosas, órganos dañados o tejidos degenerados.

Comprender cómo se encienden estos mecanismos podría abrir nuevas vías para la regeneración de tejidos humanos.

Pero aún quedan muchas preguntas sin respuesta. ¿Cómo sabe cada fragmento qué órganos le faltan? ¿Qué señales celulares coordinan una reconstrucción tan precisa? ¿Existen genes equivalentes en los vertebrados que permanecen inactivos?

Mientras la ciencia intenta resolver estos enigmas, una discreta criatura del Mar Rojo continúa realizando algo que parece sacado de la ciencia ficción: transformarse en tres seres completos cuando todo indica que debería desaparecer. Como si llevara escrita en sus células una memoria ancestral de reconstrucción, Polycarpa mytiligera recuerda que la naturaleza aún guarda secretos capaces de desafiar nuestra comprensión de la vida.

Referencias

  • Gordon, Tal, Arnav Kumar Upadhyay, Lucia Manni, Dorothée Huchon y Noa Shenkar. “And Then There Were Three…: Extreme Regeneration Ability of the Solitary Chordate Polycarpa mytiligera.” Frontiers in Cell and Developmental Biology 9 (2021): 652466.https://doi.org/10.3389/fcell.2021.652466.
  • Gordon, Tal, Noam Hendin, Omri Wurtzel, et al. “Stemness Activity Underlying Whole Brain Regeneration in a Basal Chordate.” Cells 11, no. 23 (2022): 3727.https://doi.org/10.3390/cells11233727.

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