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  • El NYT afirma haber encontrado a Satoshi Nakamoto y las pruebas son tan concluyentes como siempre: poco o nada

    El 31 de octubre de 2008, alguien que se hacía llamar Satoshi Nakamoto publicó un documento de nueve páginas que proponía un sistema descentralizado de dienro electrónico. Aquel fue el nacimiento de bitcoin y de un fenómeno que ha hecho que se tambaleen os cimientos de la economía moderna, pero jamás nadie ha logrado saber quién estaba realmente detrás de ese pseudónimo. Y diga lo que digan en The New York Times, seguimos sin saberlo.

    Adam Back. El periodista John Carreyrou se hizo famoso por destapar el fraude de Theranos, y en una nueva y profunda investigación publicada en The New York Times afirma haber descubierto la identidad real de Satoshi Nakamoto. Según sus datos, esa persona es Adam Back, un conocido criptógrafo británico de 55 años que actualmente es el CEO de la empresa Blockstream. Back niega todas esas afirmaciones, y mucho nos tememos que esta investigación vuelve a acabar como el resto de los intentos previos.

    No es un sospechoso cualquiera. Back inventó en 1997 HashCash, un sistema de resolución de puzzles matemáticos que Satoshi citó explícitamente en su white paper y que de hecho se convirtió en la base del mecanismo de minería de bitcoin. Fue miembro activo de grupos de criptógrafos anarquistas que llevaban décadas intentando crear dinero digital. Y entre 1997 y 1999 publicó en foros de internet mensajes que describían con precisión casi todos los elementos fundamentales del sistema. Aquello fue como un manual de instrucciones para crear bitcoin, pero creado una década antes de que la publicara Satoshi Nakamoto.

    Análisis basado…¿en  cómo escribía Satoshi? La metodología seguida por Carreyrou es llamativa. Trabajó con un experto en IA del NYT para recopilar mensajes de listas de correo de criptografía entre 1992 y 2008, las fusionó en una base de datos con 134.000 mensajes de 620 usuarios distintos y aplicó tres métodos de análisis de esos mensajes. En el análisis se veía como la ortografía británica, los mismos errores de guiones en algunos términos, la confusión entre “it” e “its” o el uso de dos espacios entre frases apuntaban a que Back escribía igual que Satoshi en su documento. 

    Todo circunstancial. Ese análisis de estilo hizo que se señalase a Back como el candidato claro entre un grupo de 12 “sospechosos”. Sin embargo los propios expertos que realizaron el análisis no estaban del todo seguros y por ejemplo otro de los candidatos tradicionales en estas investigaciones, Hal Finney, estaba casi empatado en esas coincidencias de estilo. El propio Back indicó que cualquier persona que escriba sobre criptografía va a sonar igual que el resto de la comunidad.

    Back niega la mayor. Carreyrou acabó viajando a una conferencia de bitcoin en El Salvador para reunirse con Back y explicarle sus conclusiones. Durante sus dos horas de conversación, Back negó ser Satoshi en varias ocasiones. El periodista afirmó haber pillado a Back en un desliz cuando afirmó que “soy mejor con el código que las palabras”, algo que también dijo Satoshi Nakamoto en un mensaje de finales de 2008 en una de las listas de correo analizadas. Back dijo que simplemente estaba haciendo una observación general sobre programadores, y lo cierto es que todas las pruebas de Carreyrou eran poco concluyentes.

    Solo Satoshi puede demostrar que es Satoshi. La comunidad de usuarios de bitcoin suele decir que “todos somos Satoshi”, en referencia a que desvelar la identidad real del creador de bitcoin no es relevante. La única forma de hacerlo sería que el propio Satoshi se autodelatara y demostrara ser esa persona transfiriendo bitcoins desde alguno de los monederos originales de Satoshi Nakamoto —donde alberga nada menos que 1,1 millones de bitcoins.

    Muchos han intentado desenmascarar a Satoshi. Todos han fracasado. Estamos ante otro intento de desvelar la identidad real de Satoshi Nakamoto. Ni es el  primero ni probablemente sea el último. En los últimos años hemos visto varios más: 

    Ni entonces ni ahora se ha logrado demostrar nada realmente. El misterio continúa.

    Imagen | Wikipedia | Michael Förtsch

    En Xataka | El creador de Bitcoin desapareció hace 13 años. Ahora su cuenta acaba de recibir una transferencia millonaria

     

  • El NYT afirma haber encontrado a Satoshi Nakamoto y las pruebas son tan concluyentes como siempre. Es decir, poco o nada

    El 31 de octubre de 2008, alguien que se hacía llamar Satoshi Nakamoto publicó un documento de nueve páginas que proponía un sistema descentralizado de dienro electrónico. Aquel fue el nacimiento de bitcoin y de un fenómeno que ha hecho que se tambaleen os cimientos de la economía moderna, pero jamás nadie ha logrado saber quién estaba realmente detrás de ese pseudónimo. Y diga lo que digan en The New York Times, seguimos sin saberlo.

    Adam Back. El periodista John Carreyrou se hizo famoso por destapar el fraude de Theranos, y en una nueva y profunda investigación publicada en The New York Times afirma haber descubierto la identidad real de Satoshi Nakamoto. Según sus datos, esa persona es Adam Back, un conocido criptógrafo británico de 55 años que actualmente es el CEO de la empresa Blockstream. Back niega todas esas afirmaciones, y mucho nos tememos que esta investigación vuelve a acabar como el resto de los intentos previos.

    No es un sospechoso cualquiera. Back inventó en 1997 HashCash, un sistema de resolución de puzzles matemáticos que Satoshi citó explícitamente en su white paper y que de hecho se convirtió en la base del mecanismo de minería de bitcoin. Fue miembro activo de grupos de criptógrafos anarquistas que llevaban décadas intentando crear dinero digital. Y entre 1997 y 1999 publicó en foros de internet mensajes que describían con precisión casi todos los elementos fundamentales del sistema. Aquello fue como un manual de instrucciones para crear bitcoin, pero creado una década antes de que la publicara Satoshi Nakamoto.

    Análisis basado…¿en  cómo escribía Satoshi? La metodología seguida por Carreyrou es llamativa. Trabajó con un experto en IA del NYT para recopilar mensajes de listas de correo de criptografía entre 1992 y 2008, las fusionó en una base de datos con 134.000 mensajes de 620 usuarios distintos y aplicó tres métodos de análisis de esos mensajes. En el análisis se veía como la ortografía británica, los mismos errores de guiones en algunos términos, la confusión entre “it” e “its” o el uso de dos espacios entre frases apuntaban a que Back escribía igual que Satoshi en su documento. 

    Todo circunstancial. Ese análisis de estilo hizo que se señalase a Back como el candidato claro entre un grupo de 12 “sospechosos”. Sin embargo los propios expertos que realizaron el análisis no estaban del todo seguros y por ejemplo otro de los candidatos tradicionales en estas investigaciones, Hal Finney, estaba casi empatado en esas coincidencias de estilo. El propio Back indicó que cualquier persona que escriba sobre criptografía va a sonar igual que el resto de la comunidad.

    Back niega la mayor. Carreyrou acabó viajando a una conferencia de bitcoin en El Salvador para reunirse con Back y explicarle sus conclusiones. Durante sus dos horas de conversación, Back negó ser Satoshi en varias ocasiones. El periodista afirmó haber pillado a Back en un desliz cuando afirmó que “soy mejor con el código que las palabras”, algo que también dijo Satoshi Nakamoto en un mensaje de finales de 2008 en una de las listas de correo analizadas. Back dijo que simplemente estaba haciendo una observación general sobre programadores, y lo cierto es que todas las pruebas de Carreyrou eran poco concluyentes.

    Solo Satoshi puede demostrar que es Satoshi. La comunidad de usuarios de bitcoin suele decir que “todos somos Satoshi”, en referencia a que desvelar la identidad real del creador de bitcoin no es relevante. La única forma de hacerlo sería que el propio Satoshi se autodelatara y demostrara ser esa persona transfiriendo bitcoins desde alguno de los monederos originales de Satoshi Nakamoto —donde alberga nada menos que 1,1 millones de bitcoins.

    Muchos han intentado desenmascarar a Satoshi. Todos han fracasado. Estamos ante otro intento de desvelar la identidad real de Satoshi Nakamoto. Ni es el  primero ni probablemente sea el último. En los últimos años hemos visto varios más: 

    Ni entonces ni ahora se ha logrado demostrar nada realmente. El misterio continúa.

    Imagen | Wikipedia | Michael Förtsch

    En Xataka | El creador de Bitcoin desapareció hace 13 años. Ahora su cuenta acaba de recibir una transferencia millonaria

     

  • 620.000 bitcoins han cambiado de manos: alguien se equivocó con el indicador de moneda en una transferencia y la lió parda

    Una de las mayores casas de cambio de criptomonedas de Corea del Sur quiso premiar a sus usuarios con una promoción simbólica por sus operaciones. Sin embargo, un error ha hecho que la promoción de la compañía esté hoy en boca de todos…y no precisamente para bien.

    Durante unos minutos, varios centenares de clientes de Bithumb vieron cómo sus cuentas se llenaban de bitcoins valorados en varios miles de millones de dólares. Lo que debía ser un pequeño premio promocional se convirtió en una metedura de pata que, en su pantalla, convirtió en milmillonarios a usuarios normales.

    Un error de conversión. La idea original de Bithumb era ofrecer una recompensa de 2.000 wones (aproximadamente 1,37 dólares al cambio) a los usuarios que participaran en un evento promocional de la compañía. El equivalente a un cupón de bienvenida para los recién llegados. El problema llegó cuando, en lugar de mandar esa pequeña cantidad en wones, el sistema acabó enviando bitcoins a las cuentas de los nuevos clientes.

    ​Según publicaba la BBC, el fallo se produjo cuando un empleado introdujo el indicador “BTC” en el campo del pago en vez de “won coreano”, de forma que la plataforma ejecutó la recompensa en criptomonedas en lugar de en moneda local. Ese simple dato mal puesto llevó a que la compañía transfiriera por error unos 620.000 bitcoins, una cifra que, a precios actuales, ronda los 44.000 millones de dólares.

    Un error que desestabilizó el mercado. Bithumb estimó que unos 249 usuarios de su plataforma llegaron a recibir bitcoins por error y el fallo afectó a unos 695 clientes que operaban en la plataforma.

    Se estima+ que, de media, a cada usuario se le asignaron unos 2.490 bitcoins, lo que supone un valor en torno a 144 millones de euros. Al ver el nuevo saldo de bitcoins en su cuenta, varios de esos nuevos “millonarios por accidente” se apresuraron a vender, lo que generó una avalancha de órdenes que hizo caer el precio del bitcoin dentro de la propia Bithumb alrededor de un 10% en cuestión de minutos.

    Bithumb pulsó el botón del pánico. Cuando la empresa se dio cuenta del error, empezó a aplicar restricciones a los clientes afectados, limitando temporalmente operaciones y retiradas para frenar la fuga de fondos.

    En su balance del incidente, Bithumb asegura que logró recuperar aproximadamente el 99,7% de los 620.000 bitcoins que salieron por error, lo que dejaría unos 125 bitcoins todavía pendientes de recuperar. La compañía también apunta que dentro de lo ya recuperado se incluyen unos 1.663 bitcoins que los usuarios consiguieron vender antes de que se pulsara “el botón del pánico” de la plataforma, que activó los bloqueos en las transacciones. Lee Jae-won, director ejecutivo de la compañía, aseguraba que la empresa tomará el incidente como una lección y que priorizará la “confianza y tranquilidad del cliente” por encima del crecimiento externo.

    Bitcoin “de papel”. El caso ha reabierto el debate sobre el llamado “bitcoin de papel”, en referencia a esas transacciones que existen dentro de los sistemas internos de los exchanges pero no siempre tiene detrás los activos reales que las sustenta.

    La suma de bitcoins que apareció de golpe en las cuentas supera de largo los 5.300 millones de dólares en activos en bitcoin que Bithumb declara custodiar, lo que deja claro hasta qué punto buena parte de esa “riqueza” solo estaba sobre el papel en sus libros internos.

    No es la primera vez que pasa. No es la primera vez que una entidad bancaria o financiera hace millonarios a sus usuarios de forma “mágica”. El Financial Times contaba hace unos días cómo Citibank hacía milmillonario a uno de sus clientes al transferirle 81 billones de dólares cuando pretendía enviarle un pago de 280 dólares.

    Al igual que sucedió con el Exchange de bitcoins surcoreano, el banco se dio cuenta del error y lo solucionó (para desgracia del usuario) en 90 minutos. Sin embargo, el simple hecho de que un error humano al indicar una cifra o al insertar el tipo de moneda pueda hacer tambalear todo el mercado de bitcoins ha encendido las alarmas en el Servicio de Supervisión Financiera de Corea del Sur, que ha anunciado revisiones y no descartan abrir investigaciones formales si detectan fallos graves en los controles internos o indicios de actividad ilegal.

    En Xataka | Se suponía que las criptomonedas iban a “independizarse” del poder de los estados. EEUU acaba de matarlo de un plumazo

    Imagen | Unsplash (Michael Förtsch)

  • Aunque cortáramos la mayoría de cables submarinos Bitcoin seguiría funcionando: su mayor amenaza es otra

    Bitcoin lleva años presentándose como un sistema descentralizado, resistente por diseño y menos expuesto a los puntos únicos de fallo que afectan a la banca tradicional. La idea es potente y, en buena medida, cierta. Pero tiene un matiz importante que suele quedar fuera de la conversación: para funcionar, Bitcoin sigue apoyándose en una infraestructura física muy concreta que conecta el mundo y que también condiciona su resistencia real.

    El estudio que pone cifras a la resiliencia. Un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance, basado en once años de tráfico de la red y 68 incidentes reales en cables explica algo muy interesante. El umbral de desconexión significativa del clearnet de Bitcoin se sitúa entre el 72% y el 92% de los cables submarinos en escenarios de fallos aleatorios. Sin embargo, el mismo trabajo introduce un matiz decisivo: esa solidez cambia de forma notable cuando el problema deja de ser aleatorio.

    Descentralización, pero no aislamiento. Que Bitcoin no tenga una autoridad central no significa que funcione al margen del resto de infraestructuras. Su red está formada por nodos distribuidos que intercambian información constantemente, pero lo hacen a través de proveedores, rutas y sistemas físicos que también sostienen internet. El propio estudio de Cambridge subraya esa interdependencia entre capas, donde lo lógico y lo material conviven.

    Para que esa red distribuida funcione, los nodos necesitan intercambiar datos de forma continua, y eso ocurre sobre una infraestructura global compartida con el resto de internet. Hablamos de cables submarinos, enlaces terrestres, proveedores de servicios y sistemas de enrutamiento que determinan por dónde circula la información. La resiliencia de Bitcoin, según el estudio, depende en buena medida de cómo se organizan y conectan todos esos componentes.

    Donde cambia todo es en los ataques dirigidos. Frente a la resistencia mostrada en escenarios aleatorios, el estudio advierte de una vulnerabilidad mucho más accesible cuando el ataque se centra en grandes ASNs o en infraestructuras de enrutamiento clave. No es lo mismo dañar cables de forma indiscriminada que golpear superficies concretas de la red, y esa diferencia dibuja un escenario muy distinto al de los fallos masivos e indiscriminados.

    Los investigadores apoyan sus conclusiones en eventos documentados. Uno de los más significativos es el corte de cables registrado el 14 de marzo de 2024 frente a Costa de Marfil, que afectó a múltiples países de la región. A escala global, el impacto sobre la red Bitcoin fue minúsculo, aunque a nivel regional las consecuencias fueron mucho más visibles.

    El papel de Tor en la resiliencia. El estudio identifica otro elemento que influye en la robustez de la red: el uso creciente del protocolo Tor. Según sus datos, en 2025 alrededor del 64% de los nodos de Bitcoin ya operan a través de esta red y, en el modelo de cuatro capas que emplean los investigadores, esa evolución no solo no debilita la infraestructura, sino que eleva su resiliencia frente a cortes de cables bajo la geografía actual de los relés.

    Así que, en conjunto, el estudio dibuja un escenario menos intuitivo de lo que suele plantearse. Bitcoin no parece especialmente expuesto a un colapso provocado por fallos masivos e indiscriminados en la infraestructura global, pero sí a disrupciones mucho más focalizadas. La clave, según los investigadores, no está tanto en la escala del daño como en dónde se produce, lo que obliga a replantear cómo entendemos su resiliencia.

    Imágenes | Jen Titus | Erling Løken Andersen

    En Xataka | Seedance 2.0 ha utilizado la propiedad intelectual de Hollywood para viralizarse. Hollywood ha utilizado los juzgados