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  • 620.000 bitcoins han cambiado de manos: alguien se equivocó con el indicador de moneda en una transferencia y la lió parda

    Una de las mayores casas de cambio de criptomonedas de Corea del Sur quiso premiar a sus usuarios con una promoción simbólica por sus operaciones. Sin embargo, un error ha hecho que la promoción de la compañía esté hoy en boca de todos…y no precisamente para bien.

    Durante unos minutos, varios centenares de clientes de Bithumb vieron cómo sus cuentas se llenaban de bitcoins valorados en varios miles de millones de dólares. Lo que debía ser un pequeño premio promocional se convirtió en una metedura de pata que, en su pantalla, convirtió en milmillonarios a usuarios normales.

    Un error de conversión. La idea original de Bithumb era ofrecer una recompensa de 2.000 wones (aproximadamente 1,37 dólares al cambio) a los usuarios que participaran en un evento promocional de la compañía. El equivalente a un cupón de bienvenida para los recién llegados. El problema llegó cuando, en lugar de mandar esa pequeña cantidad en wones, el sistema acabó enviando bitcoins a las cuentas de los nuevos clientes.

    ​Según publicaba la BBC, el fallo se produjo cuando un empleado introdujo el indicador “BTC” en el campo del pago en vez de “won coreano”, de forma que la plataforma ejecutó la recompensa en criptomonedas en lugar de en moneda local. Ese simple dato mal puesto llevó a que la compañía transfiriera por error unos 620.000 bitcoins, una cifra que, a precios actuales, ronda los 44.000 millones de dólares.

    Un error que desestabilizó el mercado. Bithumb estimó que unos 249 usuarios de su plataforma llegaron a recibir bitcoins por error y el fallo afectó a unos 695 clientes que operaban en la plataforma.

    Se estima+ que, de media, a cada usuario se le asignaron unos 2.490 bitcoins, lo que supone un valor en torno a 144 millones de euros. Al ver el nuevo saldo de bitcoins en su cuenta, varios de esos nuevos “millonarios por accidente” se apresuraron a vender, lo que generó una avalancha de órdenes que hizo caer el precio del bitcoin dentro de la propia Bithumb alrededor de un 10% en cuestión de minutos.

    Bithumb pulsó el botón del pánico. Cuando la empresa se dio cuenta del error, empezó a aplicar restricciones a los clientes afectados, limitando temporalmente operaciones y retiradas para frenar la fuga de fondos.

    En su balance del incidente, Bithumb asegura que logró recuperar aproximadamente el 99,7% de los 620.000 bitcoins que salieron por error, lo que dejaría unos 125 bitcoins todavía pendientes de recuperar. La compañía también apunta que dentro de lo ya recuperado se incluyen unos 1.663 bitcoins que los usuarios consiguieron vender antes de que se pulsara “el botón del pánico” de la plataforma, que activó los bloqueos en las transacciones. Lee Jae-won, director ejecutivo de la compañía, aseguraba que la empresa tomará el incidente como una lección y que priorizará la “confianza y tranquilidad del cliente” por encima del crecimiento externo.

    Bitcoin “de papel”. El caso ha reabierto el debate sobre el llamado “bitcoin de papel”, en referencia a esas transacciones que existen dentro de los sistemas internos de los exchanges pero no siempre tiene detrás los activos reales que las sustenta.

    La suma de bitcoins que apareció de golpe en las cuentas supera de largo los 5.300 millones de dólares en activos en bitcoin que Bithumb declara custodiar, lo que deja claro hasta qué punto buena parte de esa “riqueza” solo estaba sobre el papel en sus libros internos.

    No es la primera vez que pasa. No es la primera vez que una entidad bancaria o financiera hace millonarios a sus usuarios de forma “mágica”. El Financial Times contaba hace unos días cómo Citibank hacía milmillonario a uno de sus clientes al transferirle 81 billones de dólares cuando pretendía enviarle un pago de 280 dólares.

    Al igual que sucedió con el Exchange de bitcoins surcoreano, el banco se dio cuenta del error y lo solucionó (para desgracia del usuario) en 90 minutos. Sin embargo, el simple hecho de que un error humano al indicar una cifra o al insertar el tipo de moneda pueda hacer tambalear todo el mercado de bitcoins ha encendido las alarmas en el Servicio de Supervisión Financiera de Corea del Sur, que ha anunciado revisiones y no descartan abrir investigaciones formales si detectan fallos graves en los controles internos o indicios de actividad ilegal.

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    Imagen | Unsplash (Michael Förtsch)

  • Aunque cortáramos la mayoría de cables submarinos Bitcoin seguiría funcionando: su mayor amenaza es otra

    Bitcoin lleva años presentándose como un sistema descentralizado, resistente por diseño y menos expuesto a los puntos únicos de fallo que afectan a la banca tradicional. La idea es potente y, en buena medida, cierta. Pero tiene un matiz importante que suele quedar fuera de la conversación: para funcionar, Bitcoin sigue apoyándose en una infraestructura física muy concreta que conecta el mundo y que también condiciona su resistencia real.

    El estudio que pone cifras a la resiliencia. Un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance, basado en once años de tráfico de la red y 68 incidentes reales en cables explica algo muy interesante. El umbral de desconexión significativa del clearnet de Bitcoin se sitúa entre el 72% y el 92% de los cables submarinos en escenarios de fallos aleatorios. Sin embargo, el mismo trabajo introduce un matiz decisivo: esa solidez cambia de forma notable cuando el problema deja de ser aleatorio.

    Descentralización, pero no aislamiento. Que Bitcoin no tenga una autoridad central no significa que funcione al margen del resto de infraestructuras. Su red está formada por nodos distribuidos que intercambian información constantemente, pero lo hacen a través de proveedores, rutas y sistemas físicos que también sostienen internet. El propio estudio de Cambridge subraya esa interdependencia entre capas, donde lo lógico y lo material conviven.

    Para que esa red distribuida funcione, los nodos necesitan intercambiar datos de forma continua, y eso ocurre sobre una infraestructura global compartida con el resto de internet. Hablamos de cables submarinos, enlaces terrestres, proveedores de servicios y sistemas de enrutamiento que determinan por dónde circula la información. La resiliencia de Bitcoin, según el estudio, depende en buena medida de cómo se organizan y conectan todos esos componentes.

    Donde cambia todo es en los ataques dirigidos. Frente a la resistencia mostrada en escenarios aleatorios, el estudio advierte de una vulnerabilidad mucho más accesible cuando el ataque se centra en grandes ASNs o en infraestructuras de enrutamiento clave. No es lo mismo dañar cables de forma indiscriminada que golpear superficies concretas de la red, y esa diferencia dibuja un escenario muy distinto al de los fallos masivos e indiscriminados.

    Los investigadores apoyan sus conclusiones en eventos documentados. Uno de los más significativos es el corte de cables registrado el 14 de marzo de 2024 frente a Costa de Marfil, que afectó a múltiples países de la región. A escala global, el impacto sobre la red Bitcoin fue minúsculo, aunque a nivel regional las consecuencias fueron mucho más visibles.

    El papel de Tor en la resiliencia. El estudio identifica otro elemento que influye en la robustez de la red: el uso creciente del protocolo Tor. Según sus datos, en 2025 alrededor del 64% de los nodos de Bitcoin ya operan a través de esta red y, en el modelo de cuatro capas que emplean los investigadores, esa evolución no solo no debilita la infraestructura, sino que eleva su resiliencia frente a cortes de cables bajo la geografía actual de los relés.

    Así que, en conjunto, el estudio dibuja un escenario menos intuitivo de lo que suele plantearse. Bitcoin no parece especialmente expuesto a un colapso provocado por fallos masivos e indiscriminados en la infraestructura global, pero sí a disrupciones mucho más focalizadas. La clave, según los investigadores, no está tanto en la escala del daño como en dónde se produce, lo que obliga a replantear cómo entendemos su resiliencia.

    Imágenes | Jen Titus | Erling Løken Andersen

    En Xataka | Seedance 2.0 ha utilizado la propiedad intelectual de Hollywood para viralizarse. Hollywood ha utilizado los juzgados