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  • De presidente a recluso: Maduro inicia en Nueva York un largo y tortuoso proceso judicial

    De presidente a recluso: Maduro inicia en Nueva York un largo y tortuoso proceso judicial

    Tras la captura de Nicolás Maduro, la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, proclamó que el dictador venezolano se enfrentará a la «cólera de la Justicia de EE.UU.» El líder chavista probó su sabor en cuanto el comando de los Delta Force le atrapó mientras dormía en su refugio secreto de Caracas en la madrugada del sábado: la huida violenta de la capital de Venezuela, el tratamiento como un preso de Guantánamo -ojos y oídos tapados, cabeza cubierta, grilletes en los pies-, la humillación del ‘paseíllo’ en la DEA -la agencia antidroga- de Manhattan, el ingreso en una cárcel de Brooklyn dura y violenta, conocida como el ‘Guantánamo de Nueva York’.

    Esa cólera espectacular y televisiva da ahora paso a otra más gris, pero mucho más decisiva para Maduro: un largo ‘via crucis’ judicial y penitenciario, que podría acabar con los huesos del dictador en una cárcel de máxima seguridad de EE.UU. para el resto de su vida.

    La primera estación de penitencia será esta semana en los juzgados federales del Distrito Sur de Manhattan. Allí tendrá lugar su primera comparecencia ante el juez del caso. Está previsto que sea este lunes o martes y que se vea las caras con el magistrado que supervisará el procedimiento: Alvin Hellerstein.

    El lugar del juicio

    Desde que se conoció la captura de Maduro, todo apuntaba a que el destino del expresidente venezolano era enfrentarse a la justicia en Nueva York. La razón: fue en ese distrito de Manhattan donde su fiscalía interpuso en 2020 la imputación por narcotráfico que ha pendido sobre Maduro y por la que la Administración Trump le ha considerado siempre un prófugo de la Justicia. En esa imputación estaban otros cinco altos cargos del chavismo, como Diosdado Cabello, Hugo ‘el Pollo’ Carvajal o Clíver Antonio Alcalá. De ellos, solo Cabello, el bastión militar de la dictadura, sigue ahora libre en Venezuela.

    El sábado, en pleno traslado de Maduro a EE.UU., el Departamento de Justicia de EE.UU., desde esa misma fiscalía de Nueva York, presentó un nuevo escrito de imputación contra Maduro similar al de 2020, pero que lo extendía a su mujer, Cilia Flores, y a su hijo. Esos serán los cargos ante los que Maduro deberá responder a partir de ahora.

    Trump ofreció dudas sobre dónde se juzgaría al dictador cuando detalló la operación de su captura. Dijo que podría ser «en Nueva York», pero también «en Miami», un lugar que tendría gran simbolismo: allí se concentra la mayor comunidad venezolana, dominada por el sentimiento antichavista.

    La cuestión de la jurisdicción en la que se celebra el juicio se suele determinar por su relación con las acusaciones. No está claro que Nueva York o Miami tengan más protagonismo. Pero en la práctica judicial estadounidense es habitual que la jurisdicción se determine, en casos en los que se enjuicia a alguien traído desde el extranjero, por el primer territorio en el que pone el pie. Sería, por lo tanto, en Nueva York, donde la Administración Trump se beneficiaría de la atención mediática y política que sigue a todo lo que ocurre en la Gran Manzana.

    Prisión preventiva sin fianza

    El otro gran protagonista del procedimiento contra Maduro será el juez que supervise su caso. Por el momento está asignado a Alvin Hellerstein, uno de los jueces federales más veteranos del país, de 92 años.

    La primera comparecencia de Maduro está prevista como un trámite sencillo: el juez le leerá los cargos y le preguntará si se declara culpable o no culpable. El acusado se declarará no culpable y el juez empezará a tomar las primeras decisiones sobre el proceso judicial. Es imposible pensar en cualquier otra medida que establecer la prisión preventiva sin fianza para Maduro, pese a las peticiones que haga su defensa. Y empezará, junto con las partes, a determinar las primeras actuaciones sobre el eventual juicio: estipulación de las pruebas, determinación de siguientes vistas, cuestiones de jurisdicción, etcétera.

    Está por determinar quién asumirá la defensa del que fuera presidente de Venezuela. Por ahora, no ha determinado un abogado. En el pasado, contó con la representación legal de Venkateswari Alagendra, una abogada formada en la Universidad de Londres, en la causa que le abrió el Tribunal Penal Internacional. Maduro tendrá que contar con abogados locales de Nueva York, facultados para asumir la representación en el distrito en el que se le juzgará.

    Si todo sigue el camino previsto, Maduro acabaría siendo sometido a juicio ante un jurado de vecinos neoyorquinos. Si le declaran culpable de esos cargos, el juez podría imponerle una pena de cadena perpetua. Pero eso podría tardar meses o incluso años. Mientras tanto, el dictador seguirá penando como preso preventivo, con la única salida de cruzar el puente de Brooklyn para acudir hasta el imponente edificio del juzgado federal en el sur de Manhattan.

    Allí hay experiencia de sobra de casos de altos vuelos. Incluso de acusados que, como él, eran presidentes de un país. Como Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, que fue declarado culpable por un jurado en 2024 y condenado a 45 años de prisión. Como Maduro, también por acusaciones de narcotráfico. A Hernández le indultó Trump el año pasado, en una intervención evidente en las elecciones presidenciales en Honduras. Nada indica que Maduro pudiera contar con la misericordia de Trump, aunque la capacidad para la sorpresa del presidente de EE.UU. es inagotable.

  • EE.UU. dirigirá Venezuela hasta una transición y controlará su petróleo

    EE.UU. dirigirá Venezuela hasta una transición y controlará su petróleo

    Estados Unidos ejecutó en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026 una operación militar y judicial sin precedentes en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado inmediato a Estados Unidos para ser procesados ante tribunales federales. La operación incluyó ataques selectivos contra instalaciones militares clave en Caracas y otros puntos estratégicos del país, así como un asalto nocturno que permitió la detención del matrimonio presidencial y su evacuación en helicóptero hasta el buque de la Armada estadounidense USS Iwo Jima, desde donde fueron enviados a Nueva York.

    Maduro y Flores se enfrentan a imputaciones federales por narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas ante el Distrito Sur de Manhattan, en el marco de una causa que se remonta a 2020 y que ha sido ampliada en las últimas horas con nuevos cargos. Según fuentes de la Administración, Donald Trump autorizó la operación días antes de Navidad, pero su ejecución tuvo que aplazarse por una combinación de factores operativos y estratégicos. Las condiciones meteorológicas no ofrecían garantías suficientes para una misión que dependía de helicópteros y control aéreo preciso, y el Pentágono priorizó en esas fechas un ataque ordenado por el presidente contra objetivos yihadistas en Nigeria durante el día de Navidad. Solo cuando se abrió una ventana considerada óptima, ya entrado enero, Trump dio la orden definitiva.

    El inicio de los ataques

    Pasada la medianoche se registraron detonaciones y sobrevuelos de aeronaves en Caracas y en otros puntos del país. Los ataques se concentraron en la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, el complejo militar de Fuerte Tiuna, el puerto de La Guaira y otros objetivos en los estados de Miranda y Aragua. El despliegue combinó aeronaves de ala fija y helicópteros para asegurar el control del espacio aéreo y facilitar la extracción. Según los datos disponibles, las fuerzas venezolanas no ofrecieron una resistencia significativa ni en el aire ni en tierra, lo que permitió un despliegue limitado de efectivos estadounidenses, centrado en asegurar el perímetro, ejecutar la captura y evacuar a los detenidos sin un enfrentamiento abierto.

    Trump siguió la operación en tiempo real desde Mar-a-Lago, acompañado por mandos militares, a través de enlaces de vídeo. Más tarde describió lo ocurrido como «ver una película», por la rapidez y coordinación del asalto. Aseguró que no hubo bajas estadounidenses y que no se perdió ningún equipo, aunque reconoció que algunos efectivos resultaron heridos leves. Según fuentes conocedoras del operativo, Maduro y Flores fueron sorprendidos en un dormitorio durante el asalto nocturno y puestos bajo custodia en cuestión de minutos. Horas después, la fiscal general, Pam Bondi, anunció nuevas imputaciones que incluían formalmente a Flores, despejando cualquier duda legal antes de su traslado fuera del país.

    La Casa Blanca no notificó previamente al Congreso en virtud de la Resolución de Poderes de Guerra, al sostener que no se trató de una acción bélica contra un Estado soberano, sino de una operación destinada a detener a un prófugo de la Justicia estadounidense. Ese argumento provocó críticas inmediatas entre los demócratas y también entre algunos republicanos, que reclamaron explicaciones sobre la base legal y la ausencia de consulta previa. Con el paso de las horas, sin embargo, el respaldo republicano se cerró en torno a Trump, especialmente en el Senado, donde se defendió la actuación como una operación legítima de aplicación de la ley.

    El secretario de Estado, Marco Rubio, trasladó a varios senadores que la misión fue limitada y estrictamente orientada a ejecutar una orden judicial pendiente. Negó que se tratara de una campaña militar o de un cambio de régimen por la vía armada, y aseguró que no se prevén nuevas acciones ahora que Maduro está bajo custodia estadounidense. Sin embargo, el propio Trump introdujo un elemento de presión adicional al revelar que el Pentágono había contemplado desde el inicio una segunda fase. «Estábamos preparados para una segunda oleada, y una oleada mucho mayor», afirmó, añadiendo que el éxito del primer ataque hace que probablemente no sea necesario activarla, aunque dejó claro que la opción sigue sobre la mesa.

    La Casa Blanca no notificó previamente al Congreso al sostener que no se trató de una acción bélica contra un Estado soberano, sino de una operación destinada a detener a un prófugo de la Justicia estadounidense

    Desde el verano, Trump había ido endureciendo de forma progresiva su discurso contra Maduro, vinculando al régimen venezolano con el narcotráfico, el terrorismo y la presión migratoria sobre Estados Unidos. A finales de agosto habló de una nueva fase contra lo que definió como narcoestados en el hemisferio occidental y autorizó un despliegue naval y aéreo poco habitual en el Caribe y el norte de Suramérica. En noviembre mantuvo un contacto directo con Maduro, en el que le trasladó que lo mejor para él era abandonar el poder y salir del país. Durante diciembre volvió a elevar el tono y deslizó que ya se había destruido una instalación en tierra vinculada a las rutas de la droga, una referencia que después encajó en la secuencia de operaciones encubiertas previas al asalto final.

    Tras la captura, Trump compareció en Mar-a-Lago para presentar la operación como el inicio de una nueva fase en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, marcada por una implicación directa de Washington en el país. Desde el inicio sostuvo que Estados Unidos asumirá una tutela temporal sobre Venezuela para dirigir una transición política. «Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa. Nos vamos a quedar y, en la práctica, lo vamos a administrar hasta que se produzca una transición correcta», afirmó.

    Justificó esa tutela en la necesidad de evitar que, tras la salida de Maduro, el poder vuelva a manos de actores que reproduzcan el deterioro de las últimas décadas. En ese marco, vinculó la presencia estadounidense con la creación de condiciones para el regreso de millones de venezolanos en el exilio, al que describió como «el mayor del mundo en este momento». Aseguró que la prioridad es que quienes se vieron forzados a marcharse puedan volver a vivir «en libertad y sin miedo».

    En el plano político inmediato, Trump introdujo un mensaje ambiguo sobre la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Recordó que fue designada por Maduro y que acaba de jurar el cargo, pero confirmó que su situación está siendo evaluada directamente por Marco Rubio, quien ya ha hablado con ella. Según Trump, Rodríguez ha mostrado disposición a «hacer lo que creemos que es necesario» para avanzar hacia un nuevo escenario, sin aclarar si contará con un papel estable en la transición.

    María Corina Machado

    Ese tono contrastó con el empleado hacia la oposición en el exilio. Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país», afirmó, después de que Machado reclamara la instalación como presidente de su aliado Edmundo González Urrutia, a quien Estados Unidos había reconocido previamente como vencedor de las elecciones de 2024. Trump evitó mencionar a González Urrutia y no avaló ninguna fórmula concreta, subrayando que Washington no da por hecho que el relevo político pase por las figuras actuales del bloque opositor.

    El presidente dedicó una parte sustancial de su discurso a la dimensión económica y energética. Acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero, causando pérdidas de «miles y miles de millones de dólares». Describió la industria petrolera venezolana como un «fracaso total» y sugirió que, bajo tutela estadounidense, podría reconstruirse la infraestructura y devolver el flujo de crudo, con inversiones que, según dijo, asumirían las propias compañías energéticas.

    Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder»

    Trump vinculó ese planteamiento a la lucha contra el narcotráfico. Aseguró que Estados Unidos ha logrado interceptar cerca del 97% de la droga que entra por vía marítima y atribuyó una parte sustancial de ese tráfico a Venezuela. Presentó el control del país como una extensión de la ofensiva antidroga y como una medida de protección directa para la sociedad estadounidense, afirmando que cada embarcación neutralizada evita miles de muertes asociadas al consumo de estupefacientes.

    Otro eje central fue la acusación de que el régimen chavista exportó criminalidad a Estados Unidos. Trump afirmó que Maduro envió bandas como el Tren de Aragua para «aterrorizar a nuestra gente» en distintas ciudades, y las responsabilizó de violaciones, torturas y asesinatos, citando casos concretos de menores. Sostuvo que con la captura de Maduro esa amenaza «ya no volverá a existir» y que el dirigente «nunca más podrá amenazar a un ciudadano estadounidense». Añadió que el régimen vació cárceles y centros psiquiátricos para enviar delincuentes violentos y narcotraficantes a Estados Unidos, una política que, según él, terminó con el endurecimiento del control fronterizo y la acción directa contra Venezuela.

    Mientras tanto, en Caracas, la actividad cotidiana quedó parcialmente paralizada tras horas de confusión. Se registraron cierres improvisados de comercios, interrupciones del transporte y presencia disuasoria de efectivos armados cerca de instalaciones militares. El régimen evitó durante horas aclarar quién ejercía de facto el poder y decretó el estado de conmoción exterior, sin anunciar formalmente una sucesión. Fue Trump quien dijo que Rodríguez había asumido el poder de forma interina.

    La reacción internacional fue inmediata. Gobiernos de la región denunciaron la violación de la soberanía venezolana y reclamaron reuniones urgentes.

  • Sin celebraciones ni resistencia en Caracas: conmoción y calma tensa ante el vacío de poder

    Sin celebraciones ni resistencia en Caracas: conmoción y calma tensa ante el vacío de poder

    La capital venezolana se despertó el sábado pasado confundida. No es el caos que muchos esperaban, sino algo más perturbador: una calma que no termina de ser tranquilidad. Las calles están cerradas de un modo que no se veía ni el primero de enero. Los supermercados funcionan a media puerta. El transporte público no circula.

    En las avenidas principales, solo había presencia policial: agentes de la Policía Nacional Bolivariana, efectivos de la Guardia Nacional, y las fuerzas de inteligencia acuarteladas en sus sedes. El Sebin, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, permanecía en sus instalaciones. La DGCIM, la Dirección General de Contrainteligencia Militar, también. Nadie sale. Nadie entra. Es como si estuvieran esperando instrucciones que no llegan.

    Iribet Tovar vive en Los Chorros, muy cerca de La Carlota, el aeropuerto donde comenzaron los bombardeos. Estaba acostada cuando escuchó el primer avión. «A la una y media de la mañana empezamos con un avión y escuchamos la primera detonación», cuenta. «Le dije a mi esposo, esto no es un trueno ni nada, esto es otra cosa».

    Ella y su familia salieron después a comprar. «Compras nerviosas, como decimos nosotros», explicaba. Pero lo que la inquieta no son las explosiones que ya pasaron, sino la incertidumbre que permanece. «Se llevaron a Maduro y a Cilia, y ¿quién quedó aquí? No sabemos porque no se pronuncia nadie. Nadie dice nada. Estamos como en las películas de suspense, esperando qué va a pasar».

    Pedro Tenaz, otro caraqueño, describía el estado de la ciudad con precisión: «Estamos un poco en shock. Las calles están desiertas, todo está en una calma extraña». Lo que más lo perturba es la falta de información clara. «Hay mucha gente que habla de un secuestro del presidente, que fue por el gobierno de Estados Unidos, pero no tenemos nada conciso.

    «Las redes sociales muestran detonaciones y explosiones, pero a ciencia cierta no sabemos si el presidente está aquí o se lo llevaron». Su perspectiva es crítica. «No estoy de acuerdo con que un país vaya a otro país y con el poder de sacar y quitar a un presidente. Para eso hay mecanismos democráticos. Independientemente de que este gobierno esté o no esté en la línea, no estoy de acuerdo. Creo que se puede resolver de forma diplomática».


    Vehículos bombardeados en la base aérea de La Carlota


    Reuters

    Lo notable es lo que no sucede. No hay movilizaciones chavistas masivas. Los colectivos, esos grupos paramilitares urbanos que durante 27 años salieron a defender la revolución, permanecen en silencio. Un miembro del Frente Nacional Colectivo Sergio Rodríguez, quien pidió no ser identificado por seguridad, reconoce la derrota con palabras contenidas: «La lucha será hasta el final. Hemos dicho que esta revolución es pacífica pero armada, para defender la soberanía». Pero su voz no tiene la convicción de hace 24 horas. Es la voz de alguien que acaba de perder una guerra en una sola noche.

    En Petare, una de las mayores favelas de Caracas y de América Latina, donde históricamente ha habido apoyo masivo al gobierno, Ingrid Sánchez escucha las declaraciones de Trump en su casa. Su hija y sus nietos están a su lado, mirando la pantalla sin entender realmente qué significa todo aquello. Ingrid no celebra. Su tono es de resignación amarga. «Aquí viene hambre. Desempleo. Los más pobres somos los más afectados en esta situación». Luego, con una rabia contenida, añade: «Aquí hubo traición. Delcy Rodríguez es una traidora. Trump dice que gobernará el país con ella. Montaron al presidente en la olla».

    En los supermercados había colas. Gente comprando medicinas, alimentos, gasolina. No hay pánico desenfrenado, pero hay urgencia contenida. Una mujer llena su carrito como si no confiara en encontrar lo que necesita mañana. Un hombre paga con prisa, mirando hacia la puerta cada pocos segundos. Nadie conversa mucho. Los gestos son breves. Las palabras, cuando las hay, son en voz baja.

    «Estamos desplegados. Confíen en nosotros para atravesar esta situación», pedía al pueblo Diosdado Cabello

    Diosdado Cabello, el número dos del chavismo, el hombre que durante años ha sido la cara visible más radical, salió a las calles de Caracas enfundado en un chaleco antibalas, rodeado de policías. «Estamos desplegados. Confíen en nosotros para atravesar esta situación», pedía al pueblo que, sorprendido, veía lo que nadie esperaba. Luego, en un acto de desesperación que reveló el verdadero estado de ánimo del régimen, llamó abiertamente a los colectivos chavistas a movilizarse. «Alerta, alerta, los motorizados alerta», gritaba, como si algo, en ese momento, pudiera detener nada.

    Nicolás Maduro habría dejado instrucciones antes de desaparecer. Declaró un «estado de conmoción exterior» en todo el territorio nacional. Ordenó «lucha armada inmediata»». Movilizó el «Comando para la Defensa Integral de la Nación». Pero estas palabras, estas órdenes, parecen tardías cuando unidades militares estadounidenses ingresaron al territorio sin que nadie prácticamente lo notara. Sin que nadie pudiera detenerlas. Sin que nadie supiera cómo.

    «Mi mayor miedo es lo que pueda ocurrir en los próximos días. En Venezuela existen muchas armas en las calles», afirma un testigo a ABC

    En las calles de Caracas, la gente permanece en sus casas, esperando. Un testigo le dijo a ABC: «Mi mayor miedo es lo que pueda ocurrir en los próximos días. En Venezuela existen muchas armas en las calles». Lo dijo mientras hacía unas compras nerviosas, a primeras horas de la mañana, comprando comida como si no supiera cuándo volvería a salir.

    En el centro de la ciudad, donde se localizan la mayoría de las instituciones públicas, el suministro eléctrico continúa, pero las avenidas permanecen con poca movilidad. Escasa circulación de vehículos. Algunas personas fuera de sus casas, en las aceras, 

    Las fuerzas de seguridad permanecen en sus posiciones. El SEBIN en sus oficinas. La DGCIM en sus cuarteles. Solo se observan policías nacionales y municipales, pero sin dirección clara. Es como si alguien hubiera perdido su cabeza, y el cuerpo aún no supiera que estaba muerto. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, ha dicho que «no se dejarán doblegar», pero sus palabras suenan huecas. ¿Quién las respalda? ¿Quién las ejecuta?

    Trump, desde Mar-a-Lago, ha llamado a la operación «brillante». Ha hablado de «buena planificación» y «tropas excelentes». También ha cuestionado a la opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, diciendo que «no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país» y que «sería muy difícil para ella ser la líder de Venezuela».

    Así que en Caracas, mientras el sol avanza sobre la capital, la pregunta que define el momento es más simple y más profunda: ¿qué viene después? No hay celebración. No hay resistencia visible. Solo hay silencio.

  • Trump anuncia que tomará el control de Venezuela y descarta entregárselo a María Corina Machado

    Trump anuncia que tomará el control de Venezuela y descarta entregárselo a María Corina Machado

    Trump anunció en Mar-a-Lago que Estados Unidos asumirá una tutela temporal sobre Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, presentándola como el eje central de una transición política dirigida desde Washington. Desde el inicio de su comparecencia sostuvo que EE.UU. gobernará de forma provisional el país para evitar un vacío de poder y garantizar un relevo controlado. «Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa. Nos vamos a quedar y, en la práctica, lo vamos a administrar hasta que se produzca una transición correcta», afirmó, subrayando que no se trata de una ocupación indefinida, sino de una administración transitoria.

    Video.

    El corresponsal de ABC en la Casa Blanca analiza la comparecencia de Trump

    El presidente justificó esa tutela en la necesidad de impedir que, tras la salida de Maduro, el poder vuelva a recaer en figuras que reproduzcan el modelo político y económico que, a su juicio, ha destruido el país y provocado un éxodo masivo. En ese marco, vinculó directamente la presencia estadounidense con la creación de condiciones para que millones de venezolanos en el exilio puedan regresar con garantías. Trump describió ese éxodo como «el mayor del mundo en este momento» y aseguró que la prioridad es que quienes se vieron forzados a marcharse puedan volver a «vivir en libertad y sin miedo».

    En el terreno político inmediato, Trump se refirió al papel de la actual vicepresidenta, Delcy Rodríguez, con un mensaje calculadamente ambiguo. Recordó que fue designada por Maduro y que acaba de jurar el cargo, pero confirmó que su situación está siendo gestionada directamente por el secretario de Estado. Indicó que Marco Rubio ya ha hablado con ella y que ese contacto forma parte de los primeros movimientos para organizar la transición. Según Trump, Rodríguez ha mostrado disposición a «hacer lo que creemos que es necesario» para avanzar hacia un nuevo escenario, sin aclarar si contará con un papel estable o transitorio en el futuro esquema de poder.

    Ese enfoque contrastó con el tono empleado hacia la oposición en el exilio. Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central de la nueva etapa. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país», afirmó. La declaración se produjo después de que Machado reclamara públicamente la instalación como presidente de su aliado Edmundo González Urrutia, a quien Estados Unidos había reconocido anteriormente como vencedor de las elecciones de 2024. En su comparecencia, Trump evitó mencionar a González Urrutia y no respaldó ninguna fórmula concreta de la oposición, dejando claro que Washington no da por hecho que el relevo político vaya a pasar por las figuras actuales del bloque antichavista.

    Trump, sobre María Corina Machado: «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país»

    Tras definir el marco político, Trump introdujo una advertencia militar explícita. Reveló que el Pentágono había contemplado desde el inicio una segunda fase de la operación. «Estábamos preparados para una segunda oleada, y una oleada mucho mayor», dijo. Aunque señaló que el primer ataque fue tan eficaz que probablemente no sea necesario activarla, dejó claro que la opción sigue abierta si la situación lo exige. El mensaje fue que Estados Unidos mantiene la iniciativa y la capacidad de escalar si considera que la transición no avanza en los términos fijados por la Casa Blanca.

    Recursos naturales

    Trump abordó el capítulo económico y de recursos naturales. Acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido de forma unilateral activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero, lo que, según afirmó, costó a Estados Unidos miles de millones de dólares. Sostuvo que esas infraestructuras eran propiedad de empresas estadounidenses y reprochó a administraciones anteriores no haber reaccionado. Describió la industria petrolera venezolana como prácticamente colapsada y apuntó que, bajo tutela estadounidense, podría repararse la infraestructura y devolver el flujo de crudo, con inversiones que, según dijo, asumirían las propias compañías energéticas.

    Ese planteamiento económico lo vinculó directamente con la lucha contra el narcotráfico. Trump aseguró que Estados Unidos ha logrado interceptar cerca del 97% de la droga que entra por vía marítima y atribuyó una parte sustancial de ese tráfico a Venezuela. En ese contexto, presentó el control del país como una extensión de la ofensiva antidroga y como una medida de protección para la sociedad estadounidense, afirmando que cada embarcación neutralizada evita miles de muertes asociadas al consumo de estupefacientes.

    Trump acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido de forma unilateral activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero

    El presidente volvió a cargar contra el régimen chavista al acusarlo de haber exportado criminalidad a Estados Unidos. Afirmó que Maduro envió bandas violentas, como el Tren de Aragua, para actuar en distintas ciudades estadounidenses, y las responsabilizó de violaciones, torturas y asesinatos. Citó casos concretos de menores asesinados para reforzar la idea de una amenaza criminal organizada y sostuvo que, con la captura de Maduro, esa amenaza «ya no volverá a existir» y que el dirigente venezolano «nunca más podrá amenazar a un ciudadano estadounidense».

    En la misma línea, acusó al régimen de haber vaciado cárceles y centros psiquiátricos para enviar a Estados Unidos a delincuentes violentos, narcotraficantes y jefes criminales. Presentó esa política como deliberada y aseguró que ese flujo se ha frenado con el endurecimiento del control fronterizo y con la acción directa contra Venezuela.

    Trump cerró su intervención reivindicando la operación militar que culminó con la captura de Maduro como una demostración del poder y la capacidad operativa de Estados Unidos. Subrayó que no hubo bajas estadounidenses, que no se perdió ningún equipo y que participó un amplio despliegue aéreo y naval. Insistió en que no se trata de una guerra abierta ni de una ocupación permanente, pero reiteró que Washington se quedará y administrará Venezuela hasta que exista un marco político estable. En su relato, la tutela temporal, la presión militar latente y el control de los recursos forman parte de una misma estrategia que, según él, marca el final de una amenaza criminal, migratoria y económica directa para Estados Unidos.

  • Horror y caos en el bar incendiado en Suiza: «Vi gente ardiendo de pies a cabeza, sin ropa»

    Horror y caos en el bar incendiado en Suiza: «Vi gente ardiendo de pies a cabeza, sin ropa»

    En el bar Le Constellation, el paso de la euforia al terror se produjo en segundos. En el local de la exclusiva estación de esquí suiza de Crans-Montana, el caos llegó en forma de llamas cuando la fiesta de Año Nuevo llegaba a su apogeo. «Algunas personas rompieron las ventanas para que entrara el aire. Todavía estoy temblando; muchos lloraban al salir. Hubo pánico generalizado», ha contado Victoria, una de las asistentes, al canal de noticias francés BFM, sobre el suceso que se ha cobrado al menos 40 muertos y un centenar de heridos.

    Eran en torno a las 1.30 horas de la madrugada, con el local abarrotado y muchas ganas de fiesta. Decenas de personas estaban en el sótano del recinto, con techo de madera. Los camareros sacaron botellas de champán con velas o bengalas, algunas cerca del techo.

    «Un camarero se subió a los hombros de otro camarero», recoge BFM de otra testigo. Y el techo prendió. «Todo el techo estaba en llamas, el fuego se propagó rapidísimo. Ocurrió en segundos. Salimos corriendo, gritando y llorando», contó Emma a BFM, quien asegura que la vía de salida era muy estrecha para la cantidad de gente que estaba presente. «Había pánico absoluto, todos gritaban», han contado Emma y otra testigo, Albanne.

    Las dos chicas aseguran que los bomberos y la Policía llegaron al lugar en cuestión de minutos. «Teníamos llamas a un metro de nosotros; si no hubiéramos huido, seguramente también habríamos resultado heridas», han contado. El bar tenían capacidad para hasta 300 personas, y otras 40 en su pequeña terraza.

    «La fiesta estaba en su apogeo… la música y el champán fluían a raudales», declaró al periódico ’24 Heures’ un residente que dice vivir cerca. Con los fuegos artificiales, muchos habitantes de la zona no entendieron lo que ocurría. «Luego vimos el humo. Es terrible, mucha gente joven va a ese bar».

    

    Como ellas, muchas de las personas que se encontraban en Le Constellation en el momento de desatarse el infierno celebraban las primeras horas del Año Nuevo. La alegría y los deseos de felicidad reinaban entre los asistentes, muchos de ellos jóvenes.

    El pánico y la confusión reinaron en las primeras horas. «Los equipos de emergencia –bomberos y policías– llegaron a una escena caótica, una escena dramática», ha explicado a la prensa Stéphane Ganzer, jefe de seguridad del cantón de Valais, recoge Reuters. «No puedo ocultarles que todos estamos conmocionados por lo ocurrido anoche en Crans», declaró también el jefe de policía del cantón, Frederic Gisler, en rueda de prensa.

    «Estábamos atrapados, no podíamos ver por el humo. Yo pude romper una ventana y escapar», afirma un superviviente

    Otro superviviente recuerda que antes de que se desatase el incendio había camareras con botellas de champán y bengalas demasiado cerca del techo, y que el fuego se propagó de repente.

    Según aseguró a la agencia de noticias Afp, él se quedó atrapado en el edificio en llamas y tuvo que romper una ventana para escapar. «Estábamos atrapados, mucha gente estaba atrapada –aseguró–. No podíamos ver por el humo». Según explica este hombre, no sabían cómo iban a poder salir de allí.

    «Yo estaba solo y no sabía cómo iba a poder hacerlo, pero fui capaz de romper una ventana y salir a través de la ventana –continúa el relato–. Me quedé sin la mitad de mi ropa, era una locura».

    «Estaba en el sótano. Yo y mis amigos lo estábamos pasando bien, por desgracia algunos de nuestros amigos ya no están con nosotros a causa del fuego», lamenta.

    «Pensé que mi hermano pequeño estaba dentro. Intenté romper la ventana para ayudar a la gente a salir y vi gente ardiendo de pies a cabeza», afirma un testigo

    Un testigo presencial del incendio relató por su parte a la cadena británica BBC cómo irrumpió en el local en llamas para intentar salvar a las personas que se encontraban dentro. «Oímos una gran explosión y después vimos mucho humo», cuenta.

    «Pensé que mi hermano pequeño estaba dentro, así que me acerqué e intenté romper la ventana para ayudar a la gente a salir», según recoge la periodista Silvia Costeloe en la web de la BBC desde la estación invernal de Crans-Montana.

    De acuerdo con este testigo, una vez dentro vio a la gente «ardiendo de pies a cabeza, sin ropa». «Fue muy impactante», confiesa.

    Este hombre apunta que tanto los bomberos como los médicos intervinieron, pero él intentó ayudar en lo que pudo, ofreciendo agua y ropa a los heridos, incluso dándole su chaqueta a un hombre con quemaduras. «Es muy perturbador porque iba a este bar todos los días de la semana… solo que el día que no voy, se quemó», señala.

    Hospitales repletos

    Las escenas de caos se trasladaron posteriormente a los hospitales de Sion, Lausana, Ginebra y Zúrich, hasta donde hubo que mover a los heridos. «He visto cosas que hubiera preferido no ver jamás», ha relatado una mujer que estaba en el Hospital de Sion acompañando a su madre al periódico ‘Le Nouvelliste’.

    «Salí rápidamente para despejar el acceso a urgencias, y entonces se desató el caos… Llegaba gente de todas partes, heridos graves en coches, había olor a quemado…».

    «Me salvé al salir unos segundos antes del bar después de empezar a ver humo»

    Edoardo Saitta

    Superviviente

    Entre las víctimas de la tragedia se teme que haya un importante número de personas procedentes de Italia, un país situado cerca de la estación suiza donde se produjo, al otro lado de los Alpes.

    Precisamente un joven del norte de Italia, Edoardo Saitta, aseguró a ‘The New York Times’ haber sobrevivido al incendio al lograr salir del bar tan solo unos segundos después de empezar a ver humo en el interior. Saitta, de 25 años, explicó a una periodista del diario neoyorquino desplazada a la zona que había estado esperando todo el día en el hospital de Sion, el más próximo a la localidad donde se desató el fuego.

    Se encontraba a la espera de noticias de una amiga que resultó herida tras quedar atrapada dentro del local, sin poder verla hasta ese momento. Según indicó, allí le dijeron que la amiga sería trasladada a un hospital en Milán. «Estoy preocupado», reconocía..

  • Apuntan a una bengala como foco del fuego en una estación de esquí en Suiza, una tragedia sin precedentes

    Apuntan a una bengala como foco del fuego en una estación de esquí en Suiza, una tragedia sin precedentes

    El devastador incendio ocurrido, este jueves, en el bar Le Constellation, situado en la lujosa estación de esquí de Crans-Montana (cantón de Valais), durante las celebraciones de Año Nuevo no tiene precedentes en Suiza. Según el último balance el siniestro ha provocado ya alrededor de cuarenta fallecidos y 115 heridos, la mayoría de ellos de gravedad,

    La noche de fin de año se convirtió en una auténtica pesadilla y la fiesta derivó en una de «las peores tragedias que ha vivido el país», declaró este jueves en conferencia de prensa el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin. «La esperanza debe prevalecer siempre, y es esa la que debemos transmitir junto a todas las personas heridas y traumatizadas», afirmó.

    «Algunos aún luchan por su vida, y quiero decirles con fuerza y claridad que no están solos y que todos los recursos sanitarios están movilizados para atenderlas y apoyarlos», añadió Parmelin. El dirigente suizo elogió la «actuación ejemplar» de los servicios de emergencia, así como de los bomberos, el personal sanitario y las fuerzas policiales.

    Por su parte, Frédéric Gisler, comandante de la policía cantonal del Valais, quien ese día asumía sus funciones en este cargo, anunció un balance provisional de unas cuarenta personas fallecidas y 115 heridas, la mayoría con quemaduras muy graves. «En los próximos días, la prioridad será la identificación de las víctimas para poder entregar sus cuerpos a las familias», precisó.

    Las víctimas serán identificadas mediante pruebas científicas, análisis de ADN o muestras dentales. Debido al estado de los cuerpos, este proceso podría prolongarse varios días. Las autoridades suizas se han comprometido a acelerar los procedimientos para devolver los cuerpos y las pertenencias personales a las familias lo antes posible.

    La fiscal general, Béatrice Pilloud, señaló que «aún es demasiado pronto para confirmar alguna hipótesis sobre el origen del incendio». Se barajan varias posibilidades, entre ellas, la de bengalas colocadas sobre botellas de champán que podrían haber prendido fuego al techo de madera. Se han desplegado importantes recursos de investigación, advirtió. « El esclarecimiento de los hechos requerirá tiempo».

    Las víctimas serán identificadas mediante pruebas científicas, análisis de ADN o muestras dentales. Debido al estado de los cuerpos, este proceso podría prolongarse varios días

    El incendio, que devastó el bar situado en el corazón de Crans-Montana alrededor de la 1:30 de la madrugada, media hora antes del cierre, ha conmocionado a todo el país. Suiza despertó el día de Año Nuevo con esta impactante noticia, cuyas consecuencias tendrán además dimensión internacional, ya que numerosas personas presentes en el local eran turistas extranjeros.

    Causas del siniestro

    En esta fase de la investigación aún se desconocen las causas exactas del siniestro, aunque algunos testimonios apuntan a un accidente de origen pirotécnico, posiblemente una bengala colocada sobre una botella de champán o efectos luminosos utilizados al descorchar botellas de champán de alta gama.

    Además, el nivel inferior del bar contaba con una escalera de acceso muy estrecha, lo que podría haber dificultado la evacuación de las personas que se encontraban en el lugar. Suiza desplegó un amplio dispositivo de rescate por tierra y aire, y los heridos han sido evacuados a numerosos hospitales del país.

    Imagen principal - Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    Imagen secundaria 1 - Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    Imagen secundaria 2 - Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    Una celebración rota por el dolor
    Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    EFE/

    Pocos minutos después del inicio de la tragedia, una llamada alertó a la policía local, que activó rápidamente un operativo con trece helicópteros y cuarenta ambulancias. Las autoridades han pedido a la población que evite acudir a los servicios de urgencias hospitalarias salvo en casos estrictamente necesarios.

    La identificación de los cuerpos, entre los que por el momento no se encuentran ciudadanos españoles, llevará varios días, indicaron las autoridades cantonales en una conferencia de prensa celebrada al final de la tarde del jueves. Los heridos fueron distribuidos entre hospitales de Sion, Lausana, Ginebra y Zúrich.

    En Sion, unas 60 personas están siendo atendidas; en Lausana se encuentran 22 pacientes, mientras que Zúrich ha recibido a más de una docena de víctimas con quemaduras graves. Otros países, entre ellos Francia, Alemania e Italia, han ofrecido acoger y tratar a pacientes con quemaduras severas.

    Según testigos presenciales, numerosos turistas de habla italiana se encontraban en el lugar, dado que Crans-Montana se sitúa cerca del norte de Italia. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expresó sus condolencias y elogió el trabajo de los servicios de emergencia suizos. Su ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, también transmitió el pésame al gobierno suizo y a su homólogo, Ignazio Cassis.

    El presidente francés, Emmanuel Macron, manifestó igualmente su «profunda emoción». «Mis pensamientos están con las familias en duelo y con los heridos», declaró. Al menos dos ciudadanos franceses figuran entre los heridos, y el gobierno francés ha expresado su plena solidaridad con Suiza.

    Una tragedia sin precedentes

    Las autoridades suizas no se enfrentaban a una tragedia de esta magnitud desde el accidente del autobús ocurrido en el túnel de Sierre (cantón de Valais) en 2012 y en el que fallecieron 28 personas. En el país, los principales centros especializados en el tratamiento de grandes quemados se encuentran en Berna, Lausana, Ginebra y Zúrich.

    

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    Las imágenes del incendio en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana

    Aún no han sido trasladados todos los heridos a estos centros. En caso de saturación hospitalaria se prevé el traslado de pacientes a centros médicos de países vecinos. El tratamiento de quemaduras graves requiere semanas de cuidados intensivos y moviliza a numerosos profesionales y recursos especializados, subrayaron las autoridades.

    Los investigadores privilegian la hipótesis de un incendio seguido de una explosión que habría generado una gran cantidad de humo y dificultado la evacuación del local. Testigos relatan escenas de pánico extremo y horror.

    Los investigadores privilegian la hipótesis de un incendio seguido de una explosión que habría generado una gran cantidad de humo y dificultado la evacuación del local

    Algunos vecinos afirmaron haber escuchado ruidos que inicialmente confundieron con los festejos de Año Nuevo, mientras que otros aseguraron que los sonidos eran claramente distintos a los fuegos artificiales habituales.

    La zona permanece acordonada por la policía de Crans-Montana, y las autoridades han prohibido el sobrevuelo del área. Una misa fue celebrada este jueves en la que participaron unas 400 personas. Los asistentes deploraron este accidente dramático que no tiene precedentes en Suiza y que afecta a muchas familias.

  • Al menos 40 muertos y 100 heridos por un incendio en un bar de una estación de esquí en Suiza

    Al menos 40 muertos y 100 heridos por un incendio en un bar de una estación de esquí en Suiza

    Suiza se ha despertado este jueves en estado de shock tras el incendio que arrasó, durante la madrugada, un bar situado en la exclusiva estación de esquí de Crans-Montana (cantón de Valais), según el comandante de la policía cantonal, Frédéric Gisler. Aunque se descarta la hipótesis terrorista, decenas de personas, algunas extranjeras, han fallecido en la explosión de la cual aún se desconocen las causas.

    La tragedia ocurrió esta madrugada en el bar Le Constellation, situado en un sótano con acceso muy estrecho, donde se encontraban decenas de personas celebrando Nochevieja. El siniestro ha causado una gran conmoción en el país. Centenares de heridos han sido enviados a hospitales situados en cantones vecinos en particular los de Sion, Lausana, Ginebra y Zurich.

    Las autoridades suizas han informado que, por el momento, «todos los heridos han podido ser atendidos», aunque precisaron esta mañana, en rueda de prensa, que la mayoría se encuentran gravemente heridos. Además de los distintos hospitales a los que han sido trasladados los heridos, se ha movilizado también al Instituto de Medicina Legal de Zúrich.

    Hay un trasiego continuo de helicópteros y ambulancias entre el lugar de la tragedia y los hospitales para evacuar a los heridos, en particular hacia los grandes hospitales del cantón del Valais. Una línea telefónica ha sido habilitada para atender a las familias. El presidente de la Confederación, Guy Parmelin, ha aplazado su discurso de Año Nuevo previsto para este jueves al mediodía.

    Debido a la gravedad de los hechos, el Gobierno decidió decretar el estado de situación especial, precisó el consejero de Estado encargado de la seguridad, Stéphane Ganzer. La fiscal general, Béatrice Pilloud, descartó que se tratara de un ataque periodista. Hubo un incendio que provocó una deflagración y luego un incendio generalizado, explicó el señor Ganzer, él mismo exbombero. La explosión no es el origen del incendio.

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    Las imágenes del incendio en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana

    Varios pacientes fueron trasladados en helicóptero a Berna, hospital ya bajo presión debido a los numerosos accidentes de esquí. El Inselspital llamó a personal de refuerzo. En el Hospital Riviera-Chablais (Rennaz), cuatro pacientes han sido registrados por ahora y ya han sido atendidos, informaron las autoridades cantonales.

    El hospital se prepara para asumir una afluencia adicional, transfiriendo en particular a otros pacientes —los accidentados de las pistas— a otros hospitales. El centro de Valais indicó estar en estrecho contacto con el sistema de gestión de crisis, elevado a nivel federal. Los centros de referencia para grandes quemados son Lausana, Berna y Zúrich.

    Continúan las operaciones de rescate

    Continúan las operaciones de rescate y evacuación de víctimas. La deflagración se produjo hacia la 1:30 en este bar, muy frecuentado por turistas en estas fechas de vacaciones de nieve. Imágenes publicadas por medios suizos muestran un edificio en llamas y a los servicios de emergencia en las inmediaciones. El sector permanece totalmente cerrado al acceso y prohibido para el sobrevuelo, según la policía cantonal del Valais.

    En un comunicado, la policía cantonal del Valais asegura que «un importante dispositivo está en marcha». Bomberos, fuerzas policiales y servicios de emergencia siguen movilizados en el lugar.

    «El Valais está en estado de shock esta mañana», declaró la periodista del medio suizo Le Temps, Romaine Morard.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia confirmó esta mañana que al menos dos franceses se encuentran entre las víctimas

    Este drama conmueve profundamente a Suiza. «Son jóvenes que simplemente salieron a divertirse y no regresaron a casa». Según algunos testigos, la discoteca ardió en «pocos segundos». El origen del fuego serían unas «velas de cumpleaños» colocadas por camareras sobre botellas de champán. «Las velas se acercaron demasiado al techo, que se incendió. En pocos segundos, todo el techo estaba en llamas. Todo era de madera», explicaron algunos testigos este jueves. La fiscal general del cantón de Valais ha indicado que la hipótesis que se privilegia es la de un incendio, sin dar más detalles.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia confirmó esta mañana que al menos dos franceses se encuentran entre las víctimas. Las autoridades han comenzado a identificar a las víctimas. Los heridos sufren quemaduras muy graves. El cantón de Valais ha activado su plan para gestión de catástrofes y es probable que varias víctimas no sean de nacionalidad suiza.

  • Así afronta el chavismo los problemas de almacenamiento de petróleo tras el bloqueo de EE.UU.

    Así afronta el chavismo los problemas de almacenamiento de petróleo tras el bloqueo de EE.UU.

    A Nicolás Maduro le inspira la advertencia que le hizo el presidente Donald Trump de «no hacerse el duro porque será lo último que haga». En efecto, el ultimátum le viene como anillo al dedo pues trata de hacerse el duro desafiando todas las medidas, sanciones, bloqueos y presiones puestas en marcha desde hace cuatro meses para mostrar que no renuncia al poder haga lo que haga en su contra el poderío aeronaval de Estados Unidos.

    La última medida de la serie se dictó a comienzos de diciembre cuando Trump ordenó bloquear a todos los buques petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela. Dicho y hecho, los efectivos de la marina de EE.UU. persiguieron e interceptaron dos petroleros de gran capacidad: el Skipper y el Centuries. Ambos cargaban casi cuatro millones de barriles de crudo venezolano. También siguieron durante tres días al Bella1 pero como estaba vacío lo dejaron ir.

    Desde 2019, más de 100 buques petroleros han sido sancionados por transportar crudo venezolano. Sin embargo, el régimen chavista ha logrado evadir las sanciones comercializando el crudo con grandes descuentos en el mercado negro con una ‘flota fantasma’ de barcos que apagan el transpondedor para no ser detectados, y cambian de nombre y bandera para despistar en Asia. En este tráfico marítimo ilegal se han beneficiado Cuba, Irán, Rusia y China.

    Maduro ha hecho gala de su resistencia en las fiestas navideñas frente al asedio militar de EE.UU. Baila, canta y cena en barrios populares de Caracas. Sale todos los días en la televisión estatal como si no pasara nada frente a las costas de Venezuela ni le importara el bloqueo a la industria petrolera y sus consecuencias.

    Tampoco le intimida la enorme presencia militar en el Caribe con más de 15.000 soldados, ocho destructores, un submarino de propulsión nuclear, aviones caza S-35, el mayor submarino de su flota y el mayor portaviones del mundo, el Gerald R. Ford.

    El régimen chavista está acumulando la flota petrolera en su costa. Solo en la refinería de Amuay, situada en la costa occidental de la Península de Paraguaná (estado Falcón) «hay 40 buques varados», asegura el sindicalista petrolero Iván Freites a ABC. Estos buques esperan las instrucciones de sus dueños para ver si continúan fondeados o regresan a otros mares.

    «La producción de PDVSA está a punto de colapsar por falta de almacenamiento de crudo»

    Iván Freites

    Sindicalista petrolero

    Venezuela produce poco más de un millón de barriles diarios. Todos los petroleros han sido bloqueados menos el de Chevron, el único que tiene licencia para transportar crudo venezolano a EE.UU. El régimen decidió seguir produciendo crudo pero como no tiene salida por el bloqueo los sitios de almacenamiento en tierra firme están llenos por lo que ha tenido que recurrir al almacenamiento flotante en los buques.

    «La producción de PDVSA está a punto de colapsar por falta de almacenamiento de crudo», señala el sindicalista Freites desde su exilio en EE.UU.

    Horacio Medina, exgerente de PDVSA y ahora presidente de PDVSA Ad Hoc –entidad creada en tiempos en que Juan Guaidó presidía la Asamblea Nacional de Venezuela para restablecer la transparencia, la eficiencia y la legalidad en la gestión de los activos petroleros venezolanos en el exterior–, afirma que en estos momentos «puede haber entre siete y diez buques usados como depósitos flotantes de crudo en alta mar».

    Medina señala a ABC que el colapso de la industria petrolera nacional está a la vuelta de la esquina: «Se está complicando la producción y la refinación por falta de diluyentes y, ahora, por la falta de capacidad de almacenamiento». El tiempo del colapso puede llevar entre tres y cuatro semanas estima Medina, que pronostica el regreso de la escasez de gasolina, «volveremos a ver las colas de autos –coches– para repostar en las estaciones como en el 2017 con la hiperinflación».

    En aquel año la inflación fue del 850% y en 2018 los venezolanos sufrieron la inflación más alta del mundo con un 130.000%, según cifras oficiales del Banco Central. Las colas de coches eran interminables para abastecerse de gasolina. Pero Maduro logró resistir. La diferencia es que «ahora el régimen está más debilitado que nunca, aunque aparente estar feliz y duro bailando protegido por sus guardaespaldas cubanos. El colapso de la industria petrolera no es determinante para que caiga pero sí es un golpe financiero para su gobierno», acota Medina.

    Colapso en la informática de PDVSA

    El sindicalista Iván Freites también denuncia la caída de los sistemas automatizados de control de procesos de PDVSA: «No han podido restablecerse. La caída ha borrado todo, desde la nómina de trabajadores activos y jubilados hasta el proceso de producción, refinación y comercialización de petróleo y sus derivados».

    «El llenado y descarga de buques no se registra de manera automática, sino manual, así con todo el comercio de PDVSA. Las empresas transnacionales socias de PDVSA están operando en estas condiciones con alto riesgo», añade al indicar que al borrar todos los registros, están saboteando la posibilidad de recuperar de inmediato la industria, «es un autosabotaje».

    Medina coincide en que parece un autosabotaje la eliminación de los registros de la carga de los buques. Y no pierde la esperanza. La suerte está echada, «estamos viviendo tiempos perversos. Debe haber una fractura interna en el Gobierno o de la Fuerza Armada Bolivariana para que se tambalee. Algo va a ocurrir pero nadie se atreve a decir cómo y cuándo».

    «El oficialismo ha puesto a los marinos venezolanos ante el dilema más cruel de su historia:

    obedecer y morir en el mar

    , o disentir y pudrirse en la cárcel»

    También coincide con la «cuarentena» de dos meses hasta finales de enero que ordenara el presidente Trump al petróleo venezolano para presionar al régimen de Maduro. El objetivo de la Casa Blanca es usar primero la presión económica como la persecución de los petroleros sancionados sin descartar las opciones militares.

    Los buques confiscados

    La incautación de los petroleros de gran capacidad Skipper y Centuries con crudo venezolano seguirá un proceso judicial en los tribunales de EE.UU. que puede causar una pérdida millonaria. Según los especialistas, que pidieron el anonimato, la detención de un buque no es solo un problema legal, «es un golpe financiero profundo, como la pérdida inmediata de ingresos, ya que el buque deja de operar, costos portuarios y de custodia, riesgo de perder la carga, ya que el crudo suele ser confiscado, riesgo de perder el buque… Las aseguradoras pueden negarse a cubrir rutas vinculadas a Venezuela. Además del daño reputacional: operar con PDVSA se convierte en una señal de riesgo extremo».

    El resultado final es el miedo que esto genera: menos empresas navieras dispuestas a transportar crudo venezolano, aseguradoras que se retiran del mercado venezolano, fletes más caros por el gran riesgo, menos disponibilidad de buques para PDVSA, retrasos, cuellos de botella y caída de exportaciones. «Todo esto golpea a Maduro donde más le duele: sus ingresos petroleros», afirman.

    Deserción en la Armada bolivariana

    Para darle seguridad y garantía a su clientela de empresarios navieros, el régimen aprobó la «ley de Protección de las Libertades de Navegación y Comercio», una pieza jurídica impulsada por Jorge Rodríguez para que los buques petroleros sean escoltados por la Armada Bolivariana.

    Dicha ley establece que los militares deben abordar, escoltar y defender militarmente buques petroleros que navegan en aguas en disputa o bajo vigilancia internacional. Establece penas de hasta 20 años de prisión por facilitar «actos de piratería o bloqueos».

    No obstante, los críticos de esta ley afirman que «el oficialismo ha puesto a los marinos venezolanos ante el dilema más cruel de su historia: obedecer y morir en el mar, o disentir y pudrirse en la cárcel».

    Según la fuente, que pidió el anonimato, consultada por ABC, esta ley pone en riesgo la vida de los miembros de la Armada bajo la estrategia de servir como carne de cañón. «Se les pide a los oficiales que intercepten buques o desafíen patrullajes de coaliciones internacionales en el Caribe», lo que ha provocado una gran deserción en las filas de la fuerza naval bolivariana.

    El descontento en las filas militares ya no se puede ocultar, «estamos presenciando una ola silenciosa de dimisiones y solicitudes de baja. Oficiales con décadas de formación, mentes brillantes de la ingeniería naval y tácticos experimentados están prefiriendo el retiro o el exilio».

  • La incursión de EE.UU. en territorio venezolano incrementa el nerviosismo en México y Colombia

    La incursión de EE.UU. en territorio venezolano incrementa el nerviosismo en México y Colombia

    El primer ataque de Estados Unidos a territorio venezolano confirmado este lunes por el presidente Donald Trump incrementa el nerviosismo en los Gobiernos de México y Colombia, cuyos presidentes temen estar en la mira de la agenda expansionista de la Casa Blanca para con la región.

    «Hubo una gran explosión en la zona de un muelle donde cargan las embarcaciones con drogas», dijo el presidente a un periodista radial de Nueva York, «Atacamos todas las embarcaciones y ahora atacamos la zona… y ya no existe», expresó.

    A lo largo de su primer año en el Salón Oval, el republicano se ha manifestado a favor de la idea de atacar a los cárteles de la droga en México, estrategia que la presidenta Claudia Sheinbaum rechaza de plano. «La última vez que Estados Unidos vino a México a intervenir militarmente se llevó la mitad del territorio», dijo la presidenta hace un mes en alusión a las guerras entre ambos países en el siglo XIX, cuando estados como Texas, California, Nevada, Arizona o Nuevo México todavía estaban bajo bandera mexicana.

    Para contener a Trump, el Gobierno de Sheinbaum ha apostado por una doble vía: por un lado permitir el ingreso a México de decenas de oficiales estadounidenses para que estos presten labores de asesoría y formación. Y, por el otro, perseguir con más ahínco que nunca a los grandes capos de la droga, en especial, a quien hoy por hoy es el hombre más buscado del país: Iván Archivaldo Guzmán, hijo de ‘El Chapo’ Guzmán y actual jefe de una facción del Cártel de Sinaloa que inició el negocio del tráfico de fentanilo a Estados Unidos.

    Aún así, todo lo que suceda en Venezuela es seguido con inquietud desde Ciudad de México porque la teoría, para la Cancillería de Sheinbaum, es la misma: Trump ataca en Venezuela a un cártel de la droga –el de Los Soles– al que declaró grupo terrorista y que tiene fuertes vinculaciones con el chavismo. Una analogía que no es difícil de hacer en México, donde los narcos también fueron declarados terroristas y también han sido señalados por tener nexos con sectores del partido político que actualmente gobierna México. En el gabinete de la presidenta mexicana temen que Venezuela sea el primer ensayo para maniobras posteriores al sur del río Bravo.

    A comienzos de noviembre la cadena ‘NBC’ reveló citando a fuentes del Pentágono que Trump estaba preparando operaciones en territorio mexicano, fundamentalmente, con drones que tendrían la tarea de atacar instalaciones de los cárteles.

    Otro punto de tensión es Cuba. Mientras el bloqueo petrolero de Trump a Venezuela amenaza con terminar de fulminar la precaria economía de la isla, Sheinbaum sigue defendiendo públicamente la cooperación de México con el régimen castrista aunque no ha vuelto a enviar busques con petróleo a la isla.

    El caso colombiano

    En Colombia la preocupación también domina. El 10 de diciembre, Trump dijo que podría atacar militarmente al país cafetero debido a los altos niveles de producción de cocaína que allí tiene lugar.

    A diferencia de México, con cuya presidenta el magnate habla por teléfono con frecuencia, con Colombia los canales diplomáticos están rotos. Trump no tiene comunicación con el presidente colombiano Gustavo Petro a quien, además, le fue retirada su visa para viajar a Estados Unidos después de que el mandatario participara en una manifestación contra Trump en Nueva York el pasado septiembre.

    Petro ha criticado públicamente los ataques de Estados Unidos a lanchas transportadoras de drogas en el mar Caribe y ha señalado que en algunos casos fueron ejecutadas personas que no eran narcotraficantes, algunas de ellas de nacionalidad colombiana. Hasta el momento Trump ha destruido más de treinta embarcaciones causando 100 bajas humanas.

    La respuesta de Washington ha sido de alta intensidad: además de dejar sin visado a Petro, se impusieron aranceles a las exportaciones colombianas, se descertificó a Colombia como país socio de EE.UU. en la lucha contra el narcotráfico y el Departamento del Tesoro sancionó a familiares del mandatario sudamericano.

    La pasada navidad Petro pidió a los soldados colombianos «dar la vida por defender la soberanía». Entre tanto, el pasado fin de semana, el presidente realizó un fuerte ajuste en la cúpula militar.

    Todo sucede frente al horizonte electoral: Colombia tendrá elecciones presidenciales en marzo del 2026 y Trump, según diversos analistas de la prensa colombiana, jugará en esa contienda tal como lo ha venido haciendo en Chile, Argentina, Honduras y Ecuador, elecciones en las cuáles la Casa Blanca ha emitido su preferencia y, al menos este año, siempre ha terminado del lado ganador.

  • La CIA confirma una operación encubierta contra un muelle del Tren de Aragua en Venezuela

    La CIA confirma una operación encubierta contra un muelle del Tren de Aragua en Venezuela

    El ataque se conoció primero por una frase suelta del presidente de Estados Unidos que pasó casi desapercibida durante varios días y solo después fue tomando forma como una operación concreta, ejecutada dentro del territorio venezolano. Durante ese tiempo, la información circuló de manera fragmentada, entre declaraciones ambiguas, silencios oficiales y filtraciones dosificadas. Finalmente, este lunes, fuentes estadounidenses confirmaron que la CIA llevó a cabo un ataque con dron contra una instalación portuaria en la costa de Venezuela, en lo que supone la primera operación conocida de EE.UU. dentro del país.

    Donald Trump habló por primera vez del asunto el 26 de diciembre, en una entrevista telefónica, sin dar detalles técnicos ni identificar a los responsables directos. Lo hizo desde Mar-a-Lago, aludiendo a una explosión en una zona portuaria utilizada para cargar drogas en embarcaciones. No precisó el lugar exacto, el método empleado ni la autoría operativa, pero dejó claro que Estados Unidos estaba detrás de la acción. La Casa Blanca evitó durante días confirmar oficialmente el ataque y no emitió ningún comunicado explicativo. Solo cuando el lunes Trump volvió a referirse al episodio, la presidencia permitió que se filtraran algunos detalles.

    Según esas fuentes, la acción fue ejecutada por la CIA, mediante un dron, y tuvo como objetivo un muelle en la costa venezolana. El propio Trump ratificó después la responsabilidad de EE.UU., aunque volvió a eludir detalles sobre cómo se llevó a cabo la operación y qué organismo concreto la ejecutó.

    Los datos verificados indican que el ataque se produjo la semana anterior al 29 de diciembre de 2025, probablemente un miércoles. El objetivo fue un muelle que, según las autoridades estadounidenses, era utilizado por el grupo criminal Tren de Aragua para almacenar drogas y preparar su traslado en barcos. Washington sostiene que la instalación formaba parte de una red logística vinculada al narcotráfico.

    La reacción en Washington ha sido, hasta ahora, de silencio casi absoluto. La Casa Blanca no ha emitido ningún comunicado formal ni ha explicado el encaje legal de la operación, y no consta que el Ejecutivo haya notificado al Capitolio en los términos que exigiría una acción militar abierta o una resolución de poderes de guerra. Esa ausencia de notificación ayuda a explicar el mutismo que rodea el caso.

    Silencio de los demócratas

    El silencio no se limita al Ejecutivo. Tampoco desde la oposición demócrata se han producido reacciones públicas relevantes ni peticiones formales de explicaciones, al menos hasta el momento, en un contexto marcado además por el receso parlamentario de Año Nuevo. En el Congreso no se ha abierto un debate visible sobre la legalidad o el alcance de la operación, ni se han anunciado audiencias o requerimientos de información. Washington permanece así en una especie de pausa política, con un ataque reconocido de facto por el presidente, pero sin el acompañamiento institucional habitual.

    Ese mutismo refuerza la naturaleza ambigua del episodio. Al no tratarse de una operación militar declarada, sino de una acción atribuida a la CIA, la Administración Trump evita activar los mecanismos formales de control parlamentario asociados a un conflicto armado.

    Ataque de la CIA

    En el momento del ataque no había personas en el lugar, por lo que no se registraron muertos ni heridos, según las fuentes consultada

    En el momento del ataque no había personas en el lugar, por lo que no se registraron muertos ni heridos, según las fuentes consultadas. El muelle sufrió daños materiales, aunque no se ha difundido una evaluación oficial sobre el alcance exacto de la destrucción.

    Primera operación en suelo venezolano

    Se trata de la primera operación conocida de Estados Unidos dentro del territorio venezolano. Hasta ahora, la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro se había materializado en acciones fuera del país, como ataques a embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas internacionales y la incautación de petroleros venezolanos sancionados.

    El régimen venezolano no confirmó oficialmente el ataque. No hubo comparecencia del Gobierno ni reconocimiento explícito de lo ocurrido. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, denunció lo que calificó como una campaña de «agresiones» y «hostigamiento» por parte de EE.UU., sin referirse de manera directa a un ataque concreto ni aportar información sobre daños o consecuencias.

    Según las informaciones publicadas en Estados Unidos, la CIA llevaba tiempo elaborando informes de inteligencia sobre presuntas instalaciones vinculadas al narcotráfico en Venezuela y Colombia, como parte de una planificación más amplia. El ataque con dron encajaría en ese marco de preparación previa.

    El uso de la CIA. en esta operación marca una diferencia respecto a los últimos años. Durante la presidencia de Barack Obama, la agencia ejecutó ataques con drones en países como Pakistán, Yemen o Somalia. Posteriormente, ese tipo de operaciones quedó en manos del Ejército estadounidense. No está claro si el dron utilizado en Venezuela pertenecía a la CIA o fue facilitado por el Pentágono. Las autoridades militares han evitado pronunciarse.

    La CIA llevaba tiempo elaborando informes de inteligencia sobre presuntas instalaciones vinculadas al narcotráfico

     

    en Venezuela y Colombia

    El Pentágono mantiene desplegados drones MQ-9 Reaper en bases de Puerto Rico como parte de la campaña de presión sobre Venezuela. Estos aparatos pueden portar misiles Hellfire y han sido utilizados en operaciones de vigilancia y ataque en otros escenarios.

    Ola de ataques

    Desde el 2 de septiembre de 2025, Estados Unidos ha llevado a cabo al menos 30 ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental que la Administración Trump identifica como vinculadas al narcotráfico. Según datos difundidos por las propias autoridades estadounidenses, estas operaciones han causado al menos 107 muertos y el rescate confirmado de dos personas.

    Los ataques comenzaron en el Caribe y, con el paso de las semanas, se han desplazado de forma creciente hacia el Pacífico oriental. Las cifras proceden de comunicaciones oficiales del Gobierno de Estados Unidos y de publicaciones del presidente y del secretario de Defensa, y no han sido verificadas de forma independiente. Se trata de una campaña sin precedentes por su volumen y por el uso sistemático de fuerza letal contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas, un ámbito que hasta ahora se había abordado principalmente desde el terreno policial y judicial.

    Venezuela

    El ministro del Interior denuncia una campaña de «agresiones» y «hostigamiento» por parte de EE.UU.

    En paralelo, este martes el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció nuevas sanciones relacionadas con el programa de drones de origen iraní utilizado por Venezuela. Las medidas apuntan a una empresa venezolana y a varios individuos en Venezuela e Irán, a los que Washington atribuye un papel directo en la adquisición, el ensamblaje y el mantenimiento de drones de combate de diseño iraní empleados por las Fuerzas Armadas venezolanas.

    Según el Tesoro, los aparatos implicados pertenecen a la familia iraní Mohajer, en particular los modelos Mohajer-2 y Mohajer-6, que habrían sido ensamblados en Venezuela y rebautizados localmente como la serie ANSU. La investigación estadounidense sitúa este programa en instalaciones militares concretas, incluidas bases aéreas donde se realizarían tareas de ensamblaje parcial, pruebas y mantenimiento, con apoyo técnico procedente de Irán.