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  • María Corina Machado: «Sólo espero que Zapatero se haga a un lado y nos permita liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos»

    María Corina Machado: «Sólo espero que Zapatero se haga a un lado y nos permita liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos»

    Son las cuatro y media de la tarde en Madrid; las diez y media de la mañana, en Caracas. Días después del anuncio del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, la líder opositora contesta vía Zoom a las preguntas de ABC. Habla desde la clandestinidad. Al otro lado de la pantalla, se la ve impecable, a pesar de los meses de aislamiento y de la constante ofensiva del régimen de Nicolás Maduro en su contra. Tras inhabilitarla políticamente, desconocer los resultados de las elecciones de 2024 y poner en marcha una maquinaria de persecución y represión contra los opositores, el gobierno venezolano intenta llegar a acuerdos en secreto con el gobierno de Estados Unidos, cuya administración lo acusa de narcoterrorismo. Al ser preguntada por el escenario más próximo en su país o sobre si irá a recoger el Nobel de la Paz a Oslo, Machado contesta prestando atención a un único tema: la transición pacífica hacia la democracia en Venezuela. Sólo eso le importa.

    ¿Este Nobel de la Paz es una enmienda a la tibieza de países como Noruega en los intentos de paz?

    Los venezolanos hemos recorrido todas las etapas. Hemos protestado de forma pacífica. Fuimos a procesos electorales, todos fraudulentos, pero en las elecciones del 28 de julio de 2024 demostramos nuestra victoria. La respuesta del régimen fue violencia y represión. Hemos acudido a 17 episodios de diálogo, en los cuales, las fuerzas democráticas nos hemos comprometido a buscar acuerdos para una transición ordenada. Todas las veces, el régimen ha violado su palabra. Se ha burlado del país y de la comunidad internacional. Ahora estamos en un momento decisivo. Maduro tiene que entender que, con o sin negociación, el tiempo se les acabó.

    ¿Cuál es el escenario próximo en Venezuela?

    La situación se está acelerando. Maduro es la cabeza y el prisionero de una estructura criminal: narcoterrorismo, tráfico de oro, minerales, armas y personas, además de un mercado negro de petróleo. Venezuela se ha convertido en el centro del crimen mundial. Durante muchos años pedimos que el abordaje hacia el régimen fuese la aplicación de la ley, ‘law forcement’. A partir de este año estamos viendo que Estados Unidos ha adoptado esta posición. La información de los crímenes de Maduro y su entorno empieza a salir a flote y serán juzgados.

    Ha dedicado el Nobel de la Paz a Venezuela. También a Donald Trump. ¿Cuál es su relación con el presidente de Estados Unidos?

    Los venezolanos hemos hecho de todo y estamos dispuestos a entregarlo todo para que Venezuela sea libre. Pero esto es una estructura trasnacional del crimen. Necesitamos que nuestros aliados actúen y que el régimen tenga una amenaza real. Necesitamos a los verdaderos aliados de la comunidad internacional, empezando por el gobierno de los Estados Unidos y el presidente Donald Trump. Pero como bien ha dicho Marco Rubio, secretario de Estado, también se ha configurado una coalición donde participan gobiernos de América Latina, del Caribe y Europa, incluyendo el Reino Unido, los Países Bajos y Francia.

    La izquierda española la acusa de golpismo, pero tampoco condenan la violación a los derechos humanos por parte del régimen de Maduro.

    Cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que no creo que se pueda acusar de ser de derechas, dice que en Venezuela hay terrorismo de Estado; cuando el Consejo de Derechos Humanos, con el Alto Comisionado en Ginebra, lo confirma; cuando estamos hablando de más de 20.000 ejecuciones extrajudiciales y de que Maduro metió presos a jóvenes, ancianos y niños, queda claro que quien no denuncia este horror es porque tiene otros intereses y no hay nada que tú puedas decir para convencerlos.

    Esa misma izquierda la acusa de promover una invasión.

    En Venezuela ya hay una invasión: los cubanos, que manejan hasta nuestro sistema de identidad; los rusos y los iraníes, que han entrado en las fuerzas armadas, entrenando e ideologizado a militares venezolanos; los cárteles de la droga y la guerrilla colombiana. Esto no es una dictadura más, esto es narcoterrorismo y es una de las cosas más importantes que ha ocurrido en estos últimos meses: el mundo ha llamado a las cosas por su nombre.

    ¿Alguien del gobierno español se ha comunicado con usted para felicitarla por el Nobel de la Paz 2025?

    Se han puesto en contacto con nuestro presidente electo, Edmundo González, conmigo no.

    ¿Sabe si lo han llamado desde Moncloa? ¿Acaso lo ha hecho el ministro de Relaciones Exteriores?

    Prefiero que esa información la pueda dar a conocer el propio presidente Edmundo González.


    Edmundo González viven el exilio; confirma las llamadas de los ministros Albares y Robles para mostrar su «simpatía» por la noticia del Nobel concedido a María Corina Machado


    afp

    Una hora más tarde, también por conexión telemática, el presidente Edmundo González Urrutia atiende al diario ABC. Elegido en los comicios de 2024 y forzado al exilio luego de que Nicolás Maduro desconociera el resultado, Edmundo González se mantiene fuera de su país. Incluso aunque el régimen haya apresado a parte de su familia, no hay acritud en sus palabras. Reconoce la intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores de España en su asilo español y habla con total naturalidad de la actitud del gobierno de Pedro Sánchez.

    María Corina Machado nos ha dicho que miembros del gobierno de España le han llamado con ocasión del Nobel. ¿Puede confirmarlo?

    [Edmundo responde] Llamó el propio ministro de Relaciones Exteriores, Albares. Me transmitió la simpatía con la que recibieron la noticia. Nos dieron felicitaciones para transmitírselas a María Corina, cosa que hice enseguida. Se veía que era un mensaje genuino. También me llamó la ministra de la Defensa.

    ¿Margarita Robles, personalmente?

    [Edmundo] Sí, ambos. Lo valoramos. Más allá de sus simpatías y sus conexiones, ha sido un gesto importante.

    Imagen - «Llamó el ministro de Relaciones Exteriores y la ministra de Defensa, ambos personalmente y lo valoramos. Ha sido un gesto importante»

    «Llamó el ministro de Relaciones Exteriores y la ministra de Defensa, ambos personalmente y lo valoramos. Ha sido un gesto importante»

    Oficialmente, el gobierno de España no ha dado la enhorabuena por el Nobel de la Paz.

    [Edmundo] Pienso que puede haber algún comunicado oficial próximamente.

    ¿España ha dado la espalda a Venezuela?

    [Edmundo] Confío en que pronto habrá un comunicado oficial de algún tipo.

    La prudencia de Edmundo González Urrutia al momento de referirse a España es clarísima. Insiste en señalar las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen de Nicolás Maduro, quien además mantiene en prisión desde hace un año a su yerno Rafael Tudares. «Aquí tiene que haber verdad y justicia para todos. Son muchos los que han sufrido vejámenes, yo mismo estoy siendo víctima de uno. El año de secuestro a mi yerno Rafael es algo que hacen contra mí», comenta.

    Mientras el líder venezolano espera un posicionamiento del gobierno de Pedro Sánchez, María Corina Machado se muestra más directa en sus expectativas, sobre todo en lo que a España respecta.

    ¿Qué espera María Corina Machado de José Luis Rodríguez Zapatero?

    [Sigue respondiendo María Corina] A estas alturas solamente espero que se haga a un lado y que permita que los venezolanos podamos liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos y liberar a 30 millones de venezolanos, para que aquellos que se han ido puedan regresar.

    ¿España ha dado la espalda a Venezuela?

    Lo que siento hacia España y hacia los españoles es un profundo agradecimiento, por la forma como nos han recibido a tantos compatriotas. Hay algunos silencios que duelen y hay ataques que enaltecen. Lo que pasa es que, en el caso específico de Pablo Iglesias y Podemos, ellos son actores políticos y operan con el gobierno de Nicolás Maduro, tienen una relación directa y lo enaltecen sus ataques.

    ¿Acudirá a recibir el premio Nobel?

    Estamos haciendo todo para que eso ocurra, porque, al final, solamente será posible si Venezuela es libre y Venezuela será libre. Nosotros vivimos un día a la vez. Este es un tema existencial y moral: liberar a Venezuela y no habría mayor honor que poder estar allí, rodeada de venezolanos, en Oslo, haciendo un homenaje al pueblo que se ha ganado este reconocimiento.

    Imagen - «Nosotros fuimos a una elección en unas condiciones que jamás habría aceptado nadie. Entendimos que aquello no era una elección más. Era, es, una lucha existencial por la vida, la libertad y la verdad»

    «Nosotros fuimos a una elección en unas condiciones que jamás habría aceptado nadie. Entendimos que aquello no era una elección más. Era, es, una lucha existencial por la vida, la libertad y la verdad»

    María Corina Machado

    Premio Nobel de la Paz 2025

    ¿Cuál es el desenlace posible? ¿El reconocimiento de los resultados electorales? ¿La salida del régimen?

    Los resultados electorales van a ser reconocidos. Nosotros fuimos a una elección en unas condiciones que jamás habría aceptado nadie. Nos decían ‘¿tú estás loca?’, ‘¿cómo se te ocurre ir a ese proceso, tan injusto, tan desigual?’. Entendimos que aquello no era una elección más. Era, es, una lucha existencial por la vida, la libertad y la verdad. Así lo asumimos, con una legión de más de un millón de voluntarios: recogimos las actas, las publicamos y logramos sacarlas a escondidas de Venezuela. Hoy están protegidas en el Banco Central de Panamá. En este momento depende de lo que Maduro haga hoy. Desde el día uno le ofrecimos una salida negociada. Y lo repito ya por tercera vez: con o sin negociación, ellos van a salir del poder.

    ¿Cómo es su día a día en la clandestinidad?

    Confieso que ha sido una experiencia desafiante. He estado todo el tiempo rodeada de gente, abrazando, escuchando a miles y miles de personas, mirando a los ojos. Son cosas que yo asumía como intrínsecas y ya no están. Ahora vivo con una maleta. Esto ha sido un viaje espiritual. Me he vuelto mucho más reflexiva. Rezar me da mucha paz y me ayuda a mantener los pies en la tierra. Ahora tengo mucho más trabajo. Dese cuenta de que, justo gracias a la tecnología, todos los días puedo reunirme con más personas.

    Está en la clandestinidad, pero volcada.

    Así como montamos una estructura inédita para ganar una elección fraudulenta, hemos montado una estructura clandestina aprovechando también la tecnología y cuidándonos unos a otros.

    Su liderazgo no tiene precedentes: mujer, en un país machista; civil, en un país militarista …

    ‘Eso es imposible’, ‘¿cómo se te ocurre?’; ‘¿estás loca?’. Son frases que estoy costumbrada a escuchar. Yo tenía todas las opciones para fracasar, porque soy mujer, porque soy divorciada, porque mi familia tenía dinero, porque no soy de izquierdas, porque soy liberal en un país que solo conoció el socialismo, porque no tenía experiencia política, porque no tenía partido… Vamos, todas las papeletas. Y la verdad es que yo siento que también ha habido una confluencia de realidades en la propia sociedad venezolana, tan desgarrada, tan golpeada, donde la mujer ha tenido un rol primordial. Como dice el padre Alejandro Moreno: ‘Tenemos una sociedad matricéntrica’, sobre todo en los sectores más vulnerables económicamente, pero también porque desde la llegada de Chávez las mujeres asumimos la primera línea. ¿Te acuerdas de cuál fue ese primer grito de protesta? ‘Con mis hijos No te metas’. Y ese ha sido el hilo conductor del chavismo. Como todo sistema totalitario, buscó dividirnos y enfrentarnos: ricos y pobres, blancos y negros, izquierda y derecha, los de las zonas rurales, los de las zonas urbanas… Nosotros nos propusimos unir a nuestra nación derribando esas barreras. Esa es la clave sobre por qué hemos llegado hasta aquí. Y ahí está la garantía de una transición ordenada y pacífica.

    ¿Realmente cree que eso será posible?

    Hay algunos que quieren disuadir la idea de la transición diciendo que si se va Maduro, vendrá el caos. El caos es Maduro. Sé que cuando salga, cientos de miles de venezolanos que ya están haciendo sus maletas, van a regresar. Ese día voy a estar ahí, en el puente Simón Bolívar y en el aeropuerto, recibiéndolos. Es ahí cuando nos va a tocar un trabajo profundo de reconstrucción.

  • Las evasivas de Trump sobre el suministro de misiles no sorprenden en Kiev: «El día de la marmota»

    Las evasivas de Trump sobre el suministro de misiles no sorprenden en Kiev: «El día de la marmota»

    Una sensación agria se impuso en la sociedad ucraniana tras el anuncio de la cumbre bilateral entre Estados Unidos y Rusia en Hungría un día antes del encuentro con Zelenski. Muchos en Ucrania ya anticipaban los resultados de la reunión entre Trump y Zelenski. El mandatario estadounidense, durante la parte pública del encuentro, elogió en varias ocasiones a su homólogo ucraniano. Pero «una palabra amable y un arma siempre pueden lograr más que una simple palabra amable», escribió el periodista y bloguero ucraniano Yan Valentov.

    La negativa sobre el suministro de los Tomahawk no sorprendió en el país en guerra. Tampoco sorprendió el comentario posterior del presidente norteamericano llamando a ambos mandatarios «a detener la matanza y llegar a un acuerdo». Las palabras de Trump suenan como un viejo capítulo repetido que el país invadido está obligado a ver.

    Después de la reunión a la que asistieron los periodistas, ambos mandatarios continuaron las discusiones en privado. Acto seguido, Zelenski mantuvo una conversación con varios líderes europeos.

    La cuestión de los Tomahawks fue central debido a las expectativas generadas por el propio Trump. Sin embargo, no se concretó ningún compromiso. El mandatario ucraniano aseguro que las negociaciones sobre las capacidades de largo alcance de Ucrania, incluidos los misiles Tomahawks, quedarán en el ámbito privado. «Estados Unidos no quería una escalada», manifestó el mandatario en la rueda de prensa posterior al encuentro.

    Trump está dispuesto confiar en las supuestas intenciones de Putin de poner fin a la guerra. Y para ello le ha concedido más tiempo. Pero desde el país invadido consideran que la falta de presión sobre Rusia llevará a una prolongación del conflicto. «La única señal real de progreso después de la llamada del presidente Trump a Putin sería que Rusia aceptara un alto el fuego, pero nunca lo hará mientras siga siendo apaciguada», manifestó la diputada Kira Rudik, líder del partido opositor Golos.

    Zelenski trató de navegar entre preguntas incómodas, y antes de la reunión a puerta cerrada propuso a Trump un trato: drones ucranianos a cambio de los misiles Tomahawk. La respuesta del mandatario estadounidense alabó los aparatos voladores creados por los ucranianos, pero sin comprometerse a nada.

    «La llamada entre Trump y Putin demuestra que los misiles Tomahawk han obligado a Putin a volver al diálogo con Estados Unidos»

    Andrii Sybiha

    Ministro de Exteriores de Ucrania

    Las teorías sobre la estrategia del mandatario estadounidense al apostar por un segundo cara a cara con Putin comenzaron a rodar en Ucrania tras el anuncio del encuentro en Budapest. Políticos como el diputado opositor de Solidaridad Europea, Oleksii Goncharenko, hicieron una lectura positiva. En un artículo de opinión publicado en el medio digital Glavkom, Goncharenko señala que el líder estadounidense no querrá otra repetición de los pobres resultados de Alaska. Y «el Kremlin también lo entiende perfectamente. Será difícil rechazar a Trump. Lo que significa que existe la oportunidad de presionar a Putin. Y, quizás, finalmente abrir el camino a la paz», manifestó el legislador.

    El periodista ucraniano Vitali Portnikov aseguró en una entrevista en el canal Expresso que «Trump aceptará ir a Budapest solo si los funcionarios estadounidenses y rusos se ponen de acuerdo sobre algunos puntos específicos que puedan anunciar».

    A la espera de la reunión de alto nivel en Washington, el editorial del rotativo ‘The Kyiv Independent’ resumía las sensaciones en el país ante la nueva cumbre. «Ya hemos estado aquí antes. Varias veces. Ni siquiera hace tanto tiempo». El medio califica de «día de la marmota» el resultado del último intercambio verbal entre la Casa Blanca y el Kremlin. Pero destaca también el poder de Trump para poner fin a la invasión rusa: «Lo único que tiene que hacer [Trump] es no caer en las tonterías de Putin».

    Una paz lejana

    La reunión entre Trump y Zelenski adquirió un tono agrio incluso antes de comenzar. La conclusión de la conversación con Putin causó «sorpresa» a Zelenski cuando aterrizaba en EE.UU. Según la publicación estadounidense Axios, el líder ucraniano hasta ese momento se mostraba optimista sobre la posible entrega de los misiles estadounidenses Tomahawk.

    La diplomacia ucraniana trató de mostrar una visión positiva de lo acontecido. «La llamada entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y Putin demuestra cómo incluso la discusión sobre los misiles Tomahawk ya había obligado a Putin a volver al diálogo con Estados Unidos», destacó el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha.

    Trump aspira a lograr resultados en la guerra de Ucrania tras el acuerdo que puso fin al conflicto en Israel, pero alcanzar esta meta en podría ser mucho más complicado y el propio entorno del republicano así lo ha manifestado.

    El vicepresidente norteamericano, J. D. Vance, avanzó en una entrevista que ni Moscú ni Kiev «están listas» para la paz. «Creo que hay una falta de alineación fundamental de expectativas, donde los rusos tienden a pensar que lo están haciendo mejor en el campo de batalla de lo que realmente lo están haciendo», manifestó el número dos de Trump.

  • Trump se resiste ahora a dar Tomahawks a Zelenski y pide que la guerra «pare donde está»

    Trump se resiste ahora a dar Tomahawks a Zelenski y pide que la guerra «pare donde está»

    «Esta es la número nueve», dijo Donald Trump, con cierta satisfacción, este viernes desde la Sala del Gabinete de la Casa Blanca. Estaba rodeado por miembros destacados de su Gobierno. Tenía enfrente al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, una vez más de visita en Washington. Se refería, claro, a la guerra entre Rusia y Ucrania, la novena, en la propia cuenta del presidente de EE.UU., a la que va a poner fin desde su regreso al poder el pasado enero.

    «Creo que podemos ser capaces de llegar a un acuerdo y creo que vamos a ser capaces de llegar a un acuerdo», confió Trump, siempre optimista, sobre el final de esta guerra, que solo le ha deparado frustración desde que volvió a jurar su cargo. Prometió en campaña que acabaría con ella «en 24 horas» y la realidad no ha dejado de golpearle desde entonces.

    Trump se vio con Zelenski, con quien mantiene una relación turbulenta, en medio de una nueva ofensiva diplomática para llevar al ucraniano y a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a una mesa de negociación que consiga un acuerdo de paz. El presidente de EE.UU. quiere utilizar el impulso de su éxito formidable en Oriente Próximo, con el acuerdo que medió entre Israel y Hamás para la liberación de rehenes y parar la guerra en Gaza, para trasladar esa tónica al teatro del este de Europa.

    Nada más tomar la palabra, Zelenski felicitó a Trump por su logro en Oriente Próximo y, de hecho, le pidió aprovechar esa carrerilla diplomática para «acabar la guerra de Rusia contra Ucrania».

    El encuentro fue correcto, pero tenso, con los dos líderes con gesto serio y sin caer en las adulaciones que suelen protagonizar las reuniones de Trump con mandatarios de todo el mundo, pero no derivó en las explosiones de otros episodios, como la bronca en el Despacho Oval del pasado febrero -azuzada por el vicepresidente de EE.UU. J.D. Vance, también presente en la reunión de este viernes- que puso en peligro el juego de alianzas de EE.UU. en Europa.

    Putin y la paz

    En la reunión ambos líderes no subrayaron sus diferencias, pero es evidente que las hay. Zelenski dejó claro desde el primer momento que Putin «no está listo para la paz» y que la única forma de que acabe la guerra es que Trump le «fuerce» a la mesa de negociación.

    El presidente de EE.UU. opinó lo contrario: «Yo creo que el presidente Putin quiere acabar la guerra. Si no, no estaría yo hablando así». Es la posición que Trump ha mantenido en todos estos últimos meses, pese a las evidencias de las tácticas dilatorias de Putin para seguir golpeando a Ucrania en el frente y pese a las muestras de su homólogo ruso.

    Trump lo justificó en la llamada que mantuvo en la víspera con Putin, el punto de inicio de esta nueva ofensiva diplomática. «Hablé con él durante más de dos horas», dijo este viernes. «Nos detuvimos en muchos detalles. Quiere que esto acabe. El presidente Zelenski también quiere que esto acabe. Ahora tenemos que conseguirlo».


    Trump respondió preguntas a los periodistas antes de la reunión bilateral


    EFE

    En esa llamada, Trump acordó con Putin que la semana que viene se celebrarán reuniones de alto nivel entre los máximos responsables de la diplomacia de EE.UU. y de Rusia: el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov. Esos encuentros servirán para preparar una cumbre entre él y Putin en Budapest, con el presidente de Hungría, Viktor Órban, que tiene afinidad con ambos líderes, como anfitrión. Eso debería ocurrir en un plazo de «unas dos semanas».

    Posible «encuentro doble»

    Trump dijo que la reunión en Hungría podría ser un «encuentro doble» en el que él se citaría de forma separada tanto con Putin como con Zelenski, una indicación de algo que es realidad: como reconoció Trump, el ucraniano y el ruso no se pueden ver, «y eso dificulta mucho las cosas».

    «Estos dos líderes no se llevan bien, y queremos que esto sea algo cómodo para todo el mundo», dijo.

    El objetivo de Zelenski era menos confiar en que Putin se avenga a un acuerdo de paz mediado por Trump y más apuntalar apoyo estadounidense para presionar de verdad a Putin para que acepte poner fin a la guerra. Para él, las prioridades eran negociar las eventuales garantías de seguridad por parte de EE.UU. para un escenario posterior a la tregua con Rusia y, de forma inmediata, obtener armamento poderoso con capacidad de cambiar la dinámica en el frente y forzar al presidente ruso a la mesa de negociación. Según fuentes ucranianas, durante el encuentro Zelenski llegó a mostrar a Trump un mapa con posibles objetivos en territorio ruso.

    «Tengo confianza en que, con su ayuda, podemos parar esta guerra, realmente la necesitamos», le dijo a Trump. En los últimos días, el presidente de EE.UU. ha hablado de la posibilidad de enviar misiles Tomahawk a Ucrania, un arma ofensiva poderosa, que daría capacidad al ejército ucraniano de atacar objetivos a mucha distancia en Rusia.

    Pero la reunión de ayer evidenció que esto ha podido ser solo una amenaza de Trump a Putin para tratar de impulsar su ofensiva diplomática. En la víspera de la reunión con Zelenski, Trump empezó a dudar de esa posibilidad. Y, por sus palabras delante del presidente ucraniano, parecía todavía más lejana.

    «Preferiríamos mucho más que ellos no necesitaran los Tomahawk», dijo Trump, que añadió que es preferible «acabar con la guerra». El presidente de EE.UU. deslizó que desprenderse de parte de su arsenal de Tomahawks «es un problema».

    «Necesitamos los Tomahawks, y necesitamos muchas de las otras armas que estamos enviando a Ucrania», añadió. «Esperemos que no los necesiten. Esperemos que seamos capaces de acabar la guerra sin tener que pensar en los Tomahawks. Y estamos cerca de ello», confió, en una muestra más de que la amenaza a Rusia con el envío de esos misiles pierde peso por el momento.

    Preguntado por si le preocupaba que Putin, que fue quien solicitó la llamada de la víspera que ha dado lugar a las negociaciones de la semana que viene, esté tratando de ganar tiempo, Trump contestó: «Lo estoy. Pero me la han tratado de jugar toda la vida los mejores y he salido bastante bien».

    «Deben parar donde están»

    Tras la reunión, Trump se subió al avión presidencial, rumbo a Mar-a-Lago, su mansión en la costa de Florida. En el trayecto, compartió un mensaje en redes sociales en el que definió la reunión con Zelenski como «interesante» y «cordial», pero aseguró que le dijo que «es hora de acabar con la matanza y llegar al acuerdo».

    «Se ha derramado suficiente sangre, con los límites de propiedad definidos por la guerra y el coraje», aseguró sobre las líneas del frente, donde Rusia controla cerca del 20% del territorio de Ucrania. «Deben parar donde están», añadió, en una referencia que podría entenderse como una asunción por parte de Ucrania de que debe ceder territorio a Rusia. Ello a pesar de que hace unas semanas Trump cambió de forma radical su posición sobre la guerra en Ucrania y defendió que Kiev debía pelear para recuperar su territorio por completo. «¡Que los dos declaren victoria, que decida la historia! No más disparos, no más guerra, no más gasto de cantidades enormes e insostenibles de dinero», ha dicho ahora.

    Esta es una posición difícilmente asumible por el Gobierno de Kiev, que rechaza la renuncia a su integridad territorial. Pero Zelenski, en rueda de prensa, buscó interpretarlo de otra forma. «El presidente tiene razón. Tenemos que parar donde estamos», dijo. «Y después tenemos que hablar», añadió en referencia a «dar los pasos verdaderos hacia una paz real, duradera y justa». Es decir, que mantiene su posición: arrancar un alto el fuego a Putin y después negociar sobre un acuerdo duradero.

    «El presidente Trump entiende que la cuestión más difícil en cualquier tipo de negociación, en cualquier formato de negociación, será la del territorio», dijo Zelenski.

  • Misiles y paz en Ucrania: claves de la tercera visita de Zelenski a Trump en la Casa Blanca

    Misiles y paz en Ucrania: claves de la tercera visita de Zelenski a Trump en la Casa Blanca

    El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, llega este viernes a la Casa Blanca con una petición concreta: más armas y garantías de seguridad. En su tercera visita a Washington desde el regreso de Donald Trump al poder, el líder ucraniano busca consolidar la cooperación militar y económica con Estados Unidos en un momento en que la guerra entra en una fase prolongada y el presidente norteamericano intenta presentarse como mediador directo ante Moscú.

    El encuentro se celebra en el Salón del Gabinete, y no en el Despacho Oval, donde tuvieron lugar las dos reuniones anteriores de ambos mandatarios este año. Trump reservó este formato para conversaciones de trabajo similares, como la mantenida el martes con el presidente argentino Javier Milei.

    Zelenski pasó la noche en la residencia oficial de invitados, Blair House, bajo un fuerte dispositivo de seguridad en torno a la Casa Blanca. Trump ha anunciado que se reunirá con Vladímir Putin en Hungría «en unas dos semanas», aunque sin fecha confirmada, y ha insistido en que su objetivo es «poner fin a la guerra» bajo su propia mediación.

    El mandatario ucraniano llega con una agenda centrada en la obtención de armamento de largo alcance y nuevos sistemas de defensa antiaérea. En particular, Kiev solicita misiles de crucero Tomahawk y baterías Patriot, además de aviones F-16 y sus misiles compatibles. Zelenski pretende reforzar las capacidades de ataque y defensa antes del invierno, cuando se prevé un incremento de los bombardeos rusos sobre infraestructuras energéticas.

    Trump, sin embargo, se muestra antes ambiguo respecto a la petición. «Necesitamos Tomahawks para Estados Unidos también. Muchos… No sé qué podemos hacer al respecto», dijo el jueves en tono entre bromista y evasivo. Pese a ello, reconoció que podría utilizar la posibilidad de enviar misiles como elemento de presión para obligar a Moscú a regresar a la mesa de negociación. Según el propio presidente, Putin «no reaccionó bien» cuando le planteó la idea en una conversación telefónica mantenida el miércoles.

    La delegación ucraniana había preparado el terreno durante la semana. El lunes, la primera ministra, Yuliia Svyrydenko, y el jefe de gabinete, Andrii Yermak, se reunieron con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y con representantes de los grandes contratistas de defensa estadounidenses, Lockheed Martin y Raytheon. Estas compañías fabrican los sistemas Patriot y los misiles Tomahawk que Ucrania reclama con urgencia.

    Bessent y Svyrydenko revisaron la puesta en marcha del Fondo de Inversión y Reconstrucción EE.UU.-Ucrania, un acuerdo bilateral firmado en abril que busca canalizar inversiones estadounidenses hacia los sectores energético, minero e de infraestructuras ucranianos. El Tesoro norteamericano instó además a los socios europeos a reforzar la aplicación de sanciones contra Rusia y a penalizar a los países que financien su maquinaria bélica mediante la compra de petróleo ruso.

    En paralelo, Zelenski se reunió en Washington con directivos de Raytheon y Lockheed Martin, así como con el secretario de Energía, Chris Wright, y representantes de empresas del sector. Con los fabricantes de armamento, las conversaciones se centraron en ampliar la producción conjunta y acelerar el suministro de sistemas de defensa. Con el Departamento de Energía, el diálogo se orientó a la reconstrucción de la red eléctrica ucraniana, devastada por los ataques rusos.

    Antes de la reunión con Trump, Zelenski declaró que esperaba que el impulso diplomático generado tras el alto el fuego en Gaza «sirva también para poner fin a la guerra en Europa». «El lenguaje de la fuerza y la justicia funcionará contra Rusia», afirmó.

    «Paz mediante la fuerza»

    El presidente norteamericano, por su parte, insiste en su doctrina de «paz mediante la fuerza». La Casa Blanca presenta sus esfuerzos como una continuación de la estrategia que llevó al acuerdo de Oriente Próximo, descrito por Trump como el noveno pacto de paz mediado personalmente por él desde su retorno al poder.

    En ese contexto, el mandatario ha endurecido su exigencia a los aliados de la OTAN: ha pedido elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para 2035, advirtiendo de que quienes no cumplan podrían afrontar represalias comerciales. España, que mantiene un gasto militar del 1,3%, fue uno de los países señalados directamente por Trump, que amenazó con imponer aranceles «como castigo» por su incumplimiento.

    Mientras tanto, la Unión Europea anunció esta semana un nuevo sistema de defensa antidrones que estará operativo antes de 2027, destinado a proteger el espacio aéreo europeo de posibles incursiones rusas. Bruselas subraya que la amenaza no desaparecerá incluso si la guerra termina y busca coordinar sus planes con la OTAN y con Washington.

    La reunión de este viernes representa un momento clave para la relación entre Trump y Zelenski, marcada por tensiones desde su primer encuentro en la Casa Blanca, en febrero. Aquel diálogo, recordado por su dureza, terminó sin acuerdo, después de que Trump condicionara la ayuda estadounidense a un alto el fuego y Zelenski advirtiera de que Putin planeaba prolongar la guerra. Desde entonces, ambos líderes han mantenido contactos esporádicos, incluyendo una cita en el Vaticano en abril y otra en la Asamblea General de la ONU en septiembre, donde Trump afirmó por primera vez que Ucrania «puede ganar y recuperar todo su territorio con apoyo europeo».

  • Trump presiona a Putin en Ucrania tras lograr el alto el fuego en Gaza

    Trump presiona a Putin en Ucrania tras lograr el alto el fuego en Gaza

    Donald Trump habló ayer por teléfono con Vladímir Putin, en medio de crecientes presiones por parte del Gobierno de EE.UU. para llevar al presidente de Rusia a la mesa de negociación por la paz en Ucrania y en la víspera de la visita a la Casa Blanca de Volodímir Zelenski.

    El presidente de EE.UU. informó a través de su red social de la conversación telefónica y anunció que se ha acordado «una reunión la semana que viene con nuestros asesores de alto nivel». Esa reunión, todavía sin un lugar y una fecha concretos, estará seguida por una cumbre entre los dos mandatarios. «Después, el presidente Putin y yo nos encontraremos en un lugar ya acordado, en Budapest (Hungría), para ver si podemos poner fin a esta ignominiosa guerra entre Rusia y Ucrania», dijo.

    «El presidente Zelenski y yo nos reuniremos mañana en el Despacho Oval, donde discutiremos sobre mi conversación con el presidente Putin, y mucho más», agregó en alusión a la visita hoy del presidente ucraniano, antes de cerrar su mensaje: «Creo que hoy se han logrado grandes progresos en esta conversación telefónica».

    La de ayer fue una llamada larga, de más de dos horas, que abre una nueva oportunidad para la diplomacia, después de muchos intentos frustrados. Trump detalló que será su secretario de Estado, Marco Rubio, quien encabezará la delegación estadounidense en las conversaciones de alto nivel de la próxima semana, «junto con otras personas que serán designadas». No mencionó a Steve Witkoff, que hasta ahora ha liderado las negociaciones con Rusia y también las que acabaron con éxito la semana pasada entre Israel y Hamás.

    La conversación entre Trump y Putin tenía de fondo las amenazas por parte de Trump de proporcionar los poderosos misiles Tomahawk a Ucrania, un movimiento que podría cambiar la dinámica en el frente. Es una vieja aspiración de Zelenski, a la que han dicho que no hasta ahora tanto el anterior Gobierno de Joe Biden como el actual de Trump, y que dotaría a su Ejército con un arma de ataque que podría ayudar a forzar a Rusia a buscar un acuerdo.

    «¿Quieren que haya Tomahawks volando hacia ellos? Pienso que no, y es posible que hable con Rusia sobre ello», dijo Trump el domingo pasado, a bordo del Air Force One, rumbo a Oriente Próximo para celebrar el acuerdo que forjó entre Israel y Hamás. «Podría decir, ‘mira, si esta guerra no acaba en acuerdo, voy a mandar Tomahawks’».

    En la víspera, esas presiones hacia Rusia se manifestaron también en las palabras del secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una reunión de la OTAN en Bruselas. «Si no hay un camino a la paz a corto plazo, EE.UU., de manera conjunta con sus aliados, dará los pasos necesarios para imponer costes a Rusia por su agresión continuada», dijo. «Si hay que tomar ese paso, el Departamento de Guerra de EE.UU. está listo para hacer su parte de la forma que solo EE.UU. puede hacer». «Si algo sabemos sobre el presidente Trump, es que busca la aplicación activa de paz a través de la fuerza», dijo Hegseth después a la prensa. «En eso se centran nuestros esfuerzos».

    De «24 horas» a nueve meses

    La frustración de Trump sobre la guerra en Ucrania no ha dejado de crecer desde que llegó a la Casa Blanca el pasado enero. En campaña, prometió acabar con esa guerra «en 24 horas» y confió en que la relación de sintonía que ha labrado con Putin se lo permitiría.

    La realidad, sin embargo, se ha mostrado tozuda. Putin ha aprovechado la manga ancha concedida por Trump -que nunca ha querido elevar las presiones sobre Moscú para no perder la posibilidad de un acuerdo- para ganar posiciones en el frente y continuar debilitando a Ucrania. Pero desde el final del verano, tras una cumbre con Putin en Alaska que no sirvió para nada, solo para que el presidente ruso ganara más tiempo, ha dado señales de que se le empieza a acabar la paciencia. En especial, después de que Putin haya hecho caso omiso a sus presiones y ultimátums, que, por otro lado, el propio Trump no ha sido capaz de cumplir.

    Con Zelenski ha mantenido una relación turbulenta. Entre acusaciones de que la guerra había sido culpa del presidente ucraniano, la relación estalló con aquella bronca monumental en el Despacho Oval en febrero. En los últimos meses, con el apoyo de los socios europeos de Ucrania, la relación se ha estabilizado, Zelenski se ha alineado con las exigencias de Trump para la negociación. Y hoy, en un nuevo encuentro en el Despacho Oval, espera obtener un respaldo definitivo para avanzar hacia el acuerdo o, de lo contrario, mejorar sus posibilidades en el frente con armamento de gran impacto.

    Antes de la cumbre en la capital húngara, la semana que viene habrá una reunión de alto nivel entre los dos países

    «El único lenguaje que entiende Putin es el de la presión. Presión con sanciones, presión con armamento de larga distancia», defendió Zelenski ayer mismo, en un mensaje en sus redes sociales, en referencia a los Tomahawks y a los ataques de Rusia la noche anterior contra la infraestructura eléctrica de su país. «Estamos preparados para la reunión con el presidente Trump, tanto el componente militar como el económico. Todos los detalles están listos», aseguró.

    La nueva intentona diplomática de Trump sobre la guerra de Ucrania ocurre cuando el presidente de EE.UU. todavía paladea su gran éxito diplomático desde que regresó a la Casa Blanca: el acuerdo para parar la guerra en Gaza, liberar a los rehenes israelíes, replegar al Ejército de Israel en la Franja y avanzar hacia una paz estable y duradera en Oriente Próximo.

    «Me felicitó por la paz»

    «El presidente Putin me felicitó a mí y a EE.UU. por el gran logro de conseguir la paz en Oriente Próximo, algo que, según dijo, se ha soñado durante siglos», aseguró sobre el acuerdo entre Israel y Hamás, con la implicación de los países árabes, aunque esa paz duradera todavía está lejos de materializarse.

    Trump no se olvidó de mencionar algo que se presumía en cuanto logró su gran éxito en Gaza: aprovechar el impulso, la carrerilla diplomática, para anotarse un acuerdo de paz en Ucrania que se le resiste. «Yo creo que el éxito en Oriente Próximo ayudará en esta negociación y en conseguir un final para la guerra entre Rusia y Ucrania».

    «Dedicamos también mucho a hablar sobre comercio entre Rusia y EE.UU. una vez la guerra en Ucrania haya terminado», en una nueva muestra de que Trump busca acercar a Putin al acuerdo con el caramelo económico. En las últimas semanas, el multimillonario neoyorquino ha insistido en que la economía rusa está al borde del colapso y que hay «largas colas» para comprar gasolina.

    El presidente de EE.UU. mencionó a su vez que Putin le agradeció la participación de la primera dama, Melania Trump, en las conversaciones para la liberación de niños ucranianos afectados por la guerra. La esposa del presidente anunció la semana pasada que mantenía conversaciones directas con Putin que, por el momento, habían logrado el regreso con sus familias de ocho menores.

    Tras la llamada, la portavoz de Trump, Karoline Leavitt, confió en que la cumbre entre ambos líderes es «muy posible» y defendió que el presidente de Estados Unidos sigue creyendo en la posibilidad de sentar a Putin y a Zelenski en la misma mesa para acabar con la guerra.

    Desde Moscú, un portavoz de Putin, Yuri Ushakov, confirmó la llamada con Trump y aseguró que se celebró por iniciativa del Kremlin y dijo que los enviados de ambos países se encontraron «sin retraso» para allanar el camino de la eventual cumbre en territorio húngaro.

    Ushakov, eso sí, insistió en la posición que ha mantenido el Gobierno de Putin desde que Trump empezó a hablar de los Tomahawk: que su envío a Ucrania supondrán un fuerte obstáculo para la paz y un deterioro de las relaciones entre Rusia y EE.UU.

  • La guerra por los cadáveres entre Hamás e Israel

    La guerra por los cadáveres entre Hamás e Israel

    Donald Trump dijo sobre Hamás en marzo que «solo la gente enferma y retorcida conserva cuerpos, ¡y ustedes son enfermos y retorcidos!«. Siete meses después los cuerpos de los rehenes se han convertido en el primer problema al que se enfrenta el acuerdo de alto el fuego y Trump se habrá llevado una sorpresa al conocer que Israel conserva más de 700 cuerpos de palestinos y cada vez que Hamás le entrega los restos de un rehén, ellos también devuelven cadáveres a cambio.

    Los israelíes acusan a los islamistas de violar el acuerdo porque no entregaron todos los cuerpos el lunes y adoptaron medidas de castigo como posponer la reapertura del paso de Rafah o reducir la entrada de ayuda humanitaria. Hamás ha entregado diez cuerpos hasta el momento en tres entregas diferentes y al menos uno de ellos no pertenece a un rehén, se trata del cuerpo de un palestino de Cisjordania usado como escudo humano por las tropas en los túneles, según informó Al Jazeera. Los islamistas informaron además que han entregado ya todos los que tenían localizados y en su poder y reclamaron equipamiento especial para encontrar y rescatar los que faltan. Faltan 18 cuerpos y los israelíes desconfían de la palabra del enemigo.

    Israel sabía que recuperar todos los cuerpos sería muy difícil, que podría llevar semanas e incluso meses llegar a ellos. Esto se debe a que el ejército ha arrasado partes enteras de Gaza y sigue ocupando el 50 por ciento de la Franja, a donde los milicianos no tienen acceso. «Rescatar a los rehenes, vivos y muertos, es una gran mitzvá, un deber judío, moral y nacional de primer orden», recordaron a las autoridades varios rabinos en una declaración conjunta. Como ocurre en el Islam, la ley judía ordena que un cuerpo sea enterrado los antes posible, normalmente dentro de 24 horas, y recuperar los restos mortales es considerado un «deber sagrado».

    Israel cuenta incluso con una organización llamada Zaka, cuya labor consiste en «recolectar todos los restos de los muertos, incluyendo su sangre, para que puedan ser enterrados conforme a la ley religiosa judía». Esta es la organización que se encarga de actuar después de los atentados en suelo israelí y su papel fue importante tras el ataque de Hamás del 7 de octubre. Sus miembros son casi todos judíos ultraortodoxos y todos voluntarios. Zaka no trabaja dentro de Gaza para recuperar los cuerpos, pero Israel presiona para formar un equipo junto a Catar, Turquía, Estados Unidos y la Cruz Roja Internacional para intentar acelerar la búsqueda, siempre con la colaboración de Hamás.

    Enterrados en cementerios

    Los secuestrados por Hamás estaban en manos de la ‘Unidad de la Sombra’, ellos son los encargados de velar por los rehenes vivos y conservar los restos de los fallecidos, un arma de guerra para futuros intercambios que se guarda bajo secreto. Fuentes consultadas en Gaza señalan a cementerios y túneles como lugares para enterrar a los rehenes fallecidos. «Ha habido casos en los que los entierran en cementerios, en medio de las demás de tumbas y, como los israelíes han borrado de la tierra hasta los cementerios, no hay forma de dar con ellos. Los mapas que tenían con la localización de los cuerpos no sirven porque todo ha desaparecido. A esto hay que sumar que, si Israel ha matado a los responsables de esos enterramientos, es más difícil todavía», apunta un periodista palestino que cubre desde hace años el día a día de los islamistas en la Franja.

    Algunos rehenes murieron junto a sus captores en túneles debido a los bombardeos, lo que complica la localización, pero «al ser posiciones de Hamás podrían recuperarse, el problema está en las zonas borradas del mapa y en que, en el caos generado el 7 de octubre en toda la zona fronteriza, otras facciones palestinas también se hicieron con cuerpos y los metieron en Gaza sin informar a Hamás», apuntan las mismas fuentes.

    Guerra de cuerpos

    Mientras Israel espera a los suyos para enterrarlos, el ministerio de Salud de Gaza informó haber recibido 90 cadáveres palestinos en las últimas 48 horas, un intercambio recogido también en acuerdo. No se aclaró si los fallecidos murieron bajo custodia israelí o si fueron sacados de Gaza por tropas israelíes mientras buscaban rehenes. Fuentes médicas palestinas denunciaron que algunos de los cuerpos estaban con los ojos vendados y esposados, con indicios de que varias personas podrían haber sido sometidas a «ejecuciones». Además, encontraron huellas de tanques en algunos cuerpos, lo que sugiere que podrían haber sido atropellados por vehículos israelíes.

    El último balance de la organización The Palestinian National Campaign for the Retrieval of Martyrs’ Bodies and the Disclosure of the Fate of the Missing señala que Israel retiene los cuerpos de 735 palestinos, incluidos 67 niños. Los israelíes mantienen una guerra de cuerpos tanto con Hamás como con Hizbolá y en los últimos años se han producido varios intercambios. Retener los cuerpos «viola las leyes del derecho humanitario internacional. De acuerdo con la Convención de Ginebra y el protocolo adicional I, Israel tiene la obligación de devolver los restos del muerto. Esto incluye recoger, evacuar y enterrar el cadáver. Además, bajo la ley humanitaria internacional las partes de un conflicto armado deben respetar la muerte y las condiciones en las que se celebran aquí los funerales obstruyen cualquier posibilidad de realizar investigaciones sobre las circunstancias del deceso», señala la organización Al Haq, dedicada desde 1979 a promover y proteger los derechos humanos y la aplicación de la ley en los Territorios Ocupados.

    Además de milicianos, para los israelíes es una práctica habitual la retención de los cuerpos de palestinos que cometen ataques con cuchillos o atropellos múltiples. Las autoridades justifican la retención, congelación de los cuerpos y la obligación de los entierros exprés para evitar que cada funeral se convierta en «una exaltación del terrorismo». Es también un castigo colectivo para las familias musulmanas que, como las judías, también deben enterrar a sus muertos en las primeras 24 horas.

  • Muro antidrones y escudos estratégicos: la UE presenta una nueva «hoja de ruta militar» porque «está en peligro»

    Muro antidrones y escudos estratégicos: la UE presenta una nueva «hoja de ruta militar» porque «está en peligro»

    La Comisión Europea ha aprobado un nuevo plan integral para intentar fortalecer las capacidades militares europeas y que ha sido bautizado como Hoja de Ruta para la Preparación para la Defensa 2030. Si este plan tiene éxito, debería permitir a los países una «coordinación voluntaria» para alcanzar los objetivos de capacidades militares que ha definido la OTAN, que seguirá siendo la pieza clave para la defensa europea. Se sabe que no todos los países tienen la misma sensibilidad en este tema, ni siquiera por lo que respecta a uno de los aspectos más vistosos, como es el llamado «muro antidrones», que ya había anunciado la propia presidenta Ursula von der Leyen. Pero la Comisión considera que hay «una conciencia creciente de la necesidad de usar cada vez más los contratos conjuntos en materia de defensa».

    Según Von der Leyen, «las recientes amenazas han demostrado que Europa está en peligro. Debemos proteger a cada ciudadano y a cada centímetro cuadrado de nuestro territorio. Y Europa debe responder con unidad, solidaridad y determinación».

    Las cuatro iniciativas que se pretende convertir en símbolos de esta propuesta («flagships» en inglés) serían, además de ese «muro» de defensa contra drones, la Vigilancia del Flanco Oriental, el Escudo Aéreo Europeo y el Escudo Espacial de Defensa. Según Von der Leyen, «esto fortalecerá nuestras industrias de defensa, acelerará la producción y mantendrá nuestro prolongado apoyo a Ucrania». Los países son libres de participar en los proyectos que más consideren y de asociarse con aquellos que también estén interesados, con el objetivo de que eso contribuya a cimentar la base de la tecnología militar europea, mientras que la Comisión contribuirá a facilitar su financiación teniendo en cuenta las reglas presupuestarias.

    Políticamente, se trata de una petición hecha por el Consejo Europeo y sigue a varios proyectos destinados a financiar y compartir proyectos de la defensa, incluida la bautizada como «brújula estratégica» aprobada el año pasado. El texto de la propuesta hace hincapié en el hecho de que Europa «también debe estar preparada para los campos de batalla del futuro, en consonancia con la naturaleza cambiante de la guerra. La innovación y la iteración tecnológicas, desarrolladas a gran escala y con rapidez, y basadas en soluciones de doble uso, determinarán la fuerza en el campo de batalla. Quienes desarrollen sus propias tecnologías serán los más fuertes y menos dependientes, especialmente para los sistemas críticos de la guerra moderna, como drones, satélites o vehículos autónomos. Ucrania sigue siendo la primera línea de defensa de Europa y forma parte integral de la arquitectura de defensa y seguridad europea, y la UE continuará apoyándola e intensificando su cooperación».

    Miembros de la UE pero no de la OTAN

    Sin embargo, no todos los países lo ven del mismo modo en estos momentos. Además, hay miembros de la UE que no son parte de la OTAN (Austria, Chipre, Irlanda y Malta) que deberán encajarse con acuerdos particulares con la Alianza Atlántica en el aspecto operativo de los proyectos en los que quieran participar.

    Entre las voces destaca Hungría, que no solamente mantiene bloqueadas las próximas entregas de municiones a Ucrania pagadas con el presupuesto comunitario, sino que quiere poner en marcha una consulta popular para rechazar este plan de preparación para la defensa. Otros como Holanda, Croacia y Letonia ya han empezado a celebrar reuniones para definir su posible participación en el sistema antidrones.

    Los proyectos emblemáticos en general tendrán financiación comunitaria siempre que basen en tecnología europea y Bruselas espera que desemboquen en elementos de «defensa colectiva» europea, aunque, según fuentes de la Comisión, «en caso de guerra sería la OTAN quien decidiría su intervención» porque con este proyecto «no hay una voluntad de desarrollar una estructura militar propia de la UE».

    La hoja de ruta también establece planes para crear una zona de movilidad militar en toda la UE en 2027, con normas armonizadas y una red de rutas terrestres, aéreas y marítimas para el rápido traslado de tropas y equipos por toda Europa porque ahora mismo se necesita un mínimo de veinte días para que una unidad de un país pueda cruzar la frontera de otro país miembro. Este es un aspecto que interesa sobre todo a la OTAN, que ha pedido ya que esos requisitos se flexibilicen.

    La Comisión Europea y la Alta Representante presentarán esta hoja de ruta al Consejo Europeo del próximo día 23 para que los dirigentes de los distintos países se pronuncien sobre ello.

  • Israel denuncia que uno de los cadáveres entregados por Hamás «no es de ningún rehén»

    Israel denuncia que uno de los cadáveres entregados por Hamás «no es de ningún rehén»

    El Ejército de Israel ha confirmado que uno de los cuerpos entregados por Hamás «no coincide con ninguno de los rehenes» y apela al grupo islamista para que haga «todos los esfuerzos necesarios para devolver a los rehenes fallecidos». Las autoridades israelíes habían informado previamente de que habían logrado identificar a tres de los cuatro cadáveres de rehenes devueltos este martes por Hamás en el marco del acuerdo de paz.

    Desde la prensa israelí se estaba informando de que albergaban serias dudas respecto a la identidad del cuarto cadáver sin identificar, puesto que los primeros análisis no correspondían con las muestras de ADN de ninguno de los rehenes.

    El grupo islamista ha entregado este lunes y martes los cuerpos de ocho rehenes, de los cuales Israel ha confirmado la identidad de siete, mientras que ha notificado que uno de ellos no forma parte de los rehenes israelíes secuestrados el 7 de octubre de 2023.

    En el acuerdo alcanzado el jueves, Hamás se comprometió a entregar los 48 rehenes que se encontraban en su poder antes del mediodía del lunes. El grupo islamista se apresuró en devolver a los 20 que permanecían con vida y ha afirmado que necesita tiempo para llegar a los otros 28 cuerpos, alegando que algunos de ellos se encuentran bajo los escombros de edificios y túneles bombardeados.

    Hamás apunta a entregar otros cuatro cadáveres este jueves, lo que elevaría a 12 el número de cuerpos de rehenes devueltos, mientras que otros 16 permanecerían en la Franja.

    Tres cadáveres, identificados

    El Ejército de Israel ha especificado que las tres personas que sí han sido identificadas son Tamir Nimrudi, Uriel Baruch y Eitan Levy, cuyas familias han sido notificadas.

    Las Fuerzas de Defensa de Israel han resaltado que Nimrudi, un soldado, fue capturado por los asaltantes en una base en el cruce fronterizo de Erez. «Creemos que fue asesinado bajo cautiverio al inicio de la guerra. Tenía 18 años cuando cayó», ha apuntado, si bien ha hecho hincapié en que «las conclusiones finales serán formuladas una vez se complete el examen sobre las circunstancias de la muerte en el Centro Nacional de Medicina Forense».

    El segundo de los fallecidos ha sido identificado como Baruch, quien habría muerto durante los ataques del 7 de octubre de 2023. «Su cuerpo fue trasladado a la franja de Gaza», ha señalado el Ejército, que ha agregado que el hombre fue asesinado tras huir del festival Nova y que su fallecimiento fue confirmado en marzo de 2024.

    Por otra parte, ha apuntado que el último de los cuerpos identificados corresponde a Levy, quien también habría muerto durante los citados ataques –que dejaron unos 1.200 fallecidos y cerca de 250 secuestrados, según las autoridades israelíes–, siendo su cadáver igualmente trasladado a la Franja. La muerte de este hombre fue confirmada en diciembre de 2023.

    El Foro de Familias para el Retorno de los Secuestrados y Desaparecidos han confirmado además que los familiares de estas tres personas han sido ya notificados.

    «La organización terrorista Hamás debe cumplir sus compromisos con los mediadores y devolverlos como parte de la aplicación del acuerdo»

    Benjamin Netanyahu

    Primer minisitro de Israel

    «La organización terrorista Hamás debe cumplir sus compromisos con los mediadores y devolverlos como parte de la aplicación del acuerdo. No cederemos en este punto y no escatimaremos esfuerzos hasta que recuperemos a todos los rehenes caídos, hasta el último de ellos», ha sentenciado el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

    Con todo, se han producido críticas por la demora de la entrega de los cuerpos, así como por las limitaciones impuestas por las autoridades israelíes a los camiones humanitarios, después de que hayan decidido que solo permitirán el ingreso de la mitad de lo acordado hasta que Hamás cumpla con la entrega de los cadáveres restantes de los capturados durante los citados ataques.

    El Ejército israelí desató una ofensiva contra Gaza tras los citados ataques del 7-O que ha dejado hasta la fecha más de 67.900 muertos y 170.000 heridos, tal y como han denunciado las autoridades gazatíes, controladas por Hamás, cuyas cifras la ONU considera fiables; si bien se teme que el recuento sea mayor, ya que siguen hallándose cadáveres en las zonas de las que las tropas israelíes se han replegado en los últimos días.

  • Hamás se resiste a desarmarse y facilitar una transición en Gaza

    Hamás se resiste a desarmarse y facilitar una transición en Gaza

    Veinticuatro horas después del intercambio de los 20 rehenes vivos por casi 2.000 presos palestinos, Israel y Hamás se acusan mutuamente de incumplir el acuerdo y aparecen las primeras grietas en el plan de Donald Trump. El presidente estadounidense anunció en Egipto que «la segunda fase está en marcha», pero la primera no ha concluido y se enfrenta a unos obstáculos que ponen a prueba la solidez del acuerdo. Hamás no ha entregado todos los cuerpos y los israelíes, como represalia, han reducido la entrada de ayuda humanitaria a la mitad. Además, por primera vez desde la entrada en vigor del alto el fuego, el Ejército disparó contra gazatíes que intentaban volver a sus casas y cruzaron la «línea amarilla» a la que se han replegado las tropas. Hubo al menos nueve muertos.

    El lunes, Hamás entregó cuatro de los 28 cuerpos de los rehenes fallecidos y este martes hizo llegar a la Cruz Roja los restos de otros cuatro. Esto llevó a Israel Katz, ministro de Defensa, a denunciar «una violación flagrante» del trato por parte de los islamistas. Cruz Roja adelantó que podría tomar «mucho más tiempo» recuperar a los cautivos restantes «debido a las condiciones en Gaza», pero Israel no tuvo paciencia y decidió castigar a Hamás.

    Los dirigentes israelíes aceptaron la recomendación de las fuerzas de seguridad y decidieron retrasar la apertura del paso de Rafah para peatones, y reducir el flujo de la entrada de ayuda a 300 camiones, cuando el pacto establece 600. Los israelíes mantienen el control total de los accesos por tierra, mar y aire a la Franja, y el bloqueo es un arma de presión total contra los islamistas.

    Las autoridades israelíes, tras realizar los análisis pertinentes, anunciaron que los primeros cuatro cuerpos entregados por Hamás son de cuatro rehenes. En la plaza de los Rehenes de Tel Aviv levantaron una sección especial con las fotos de los 24 caídos que faltan por regresar en una especie de bosque de banderas de Israel. «Tienen que devolver los cuerpos de manera inmediata porque sin ellos no podemos decir que todos han vuelto a casa. Inmediatamente», explica Zehavit Blumenfeld, uno de los rostros casi permanentes en la plaza desde el comienzo de las movilizaciones.

    El contador que marca los días de secuestro desde el 7 de octubre sigue en marcha tras la liberación de los 20 rehenes vivos y no parará hasta la entrega de todos ellos.

    Desarme y retirada

    Fueron necesarios dos años, y la presión de Trump y los mediadores, para aceptar un acuerdo de intercambio de rehenes por presos y detener la guerra, pero viendo los puntos que quedan por delante, esa parece que ha sido la parte sencilla. Israel exige el desarme de Hamás y la desmilitarización de la Franja y se presenta un tema complicado de lograr.

    Lo que han hecho los islamistas en los últimos días ha sido salir de los túneles y volver a imponer su ley en el territorio del que se ha retirado el Ejército. Hamás ha lanzado una campaña brutal contra aquellos a quienes acusa de haber colaborado con Israel.

    Si no hay desarme, el escenario al que se asoma Hamás en Gaza es parecido al del Líbano, donde Israel tiene un pacto con Hizbolá, pero la milicia chií no deja las armas y sufre ataques diarios contra sus miembros y depósitos de armas. Israel ha cedido la mitad de la Franja en esta primera fase y, para que se retire del todo, exige el desarme del enemigo.

    El difuso plan de una veintena de puntos presentado por Trump plantea el establecimiento de una fuerza internacional y la creación de un comité palestino de gobierno temporal, cuyo trabajo sería supervisado por una «Junta de paz» internacional, liderada por el propio presidente de Estados Unidos.

    Badr Abdelatty, ministro de Exteriores de Egipto, adelantó que 15 tecnócratas palestinos han sido elegidos para administrar Gaza y que la lista cuenta con la aprobación de Israel, Hamás y todas las demás facciones palestinas. «Necesitamos desplegarlos para que se encarguen de la vida diaria de la gente en Gaza, y la Junta de Paz debe apoyar y supervisar el flujo de fondos y recursos económicos que llegarán para la reconstrucción», dijo el jefe de la diplomacia egipcia sin desvelar los nombres de los tecnócratas.

    «Desafíos inmensos»

    Abdelatty quiso dejar muy claro que, pese a tener ahora mismo el control de las calles y las armas, Hamás «no tienen ningún papel en el período de transición. Se han comprometido con eso».

    El primer ministro palestino, Mohamed Mustafa, también se refirió al futuro político de Gaza y aseguró que «el cese de la guerra por sí solo no basta para poner fin a la tragedia. La verdadera garantía de paz y seguridad, así como de evitar que se repita lo ocurrido, radica en empoderar al gobierno palestino para que desempeñe plenamente sus responsabilidades. Los desafíos son inmensos y la responsabilidad es enorme».

    El problema es que Israel no acepta que la Autoridad Nacional Palestina extiende su poder a la Franja por lo que su rol está en el aire.

    Mientras se mantiene el pulso entre Hamás e Israel, los gazatíes necesitan ayuda de manera urgente para intentar rehacer sus vidas en medio de los escombros. Los camiones de ayuda que han entrado los últimos días solo alcanzan las partes del centro y sur de la Franja. Los vehículos no pueden llegar al norte, a la Ciudad de Gaza, porque las carreteras han sufrido daños muy graves.

  • La ayuda regresa al fin a Gaza: «La situación es desastrosa»

    La ayuda regresa al fin a Gaza: «La situación es desastrosa»

    La esperanza y la desconfianza conviven hoy en Gaza. El alto el fuego trae alivio a los gazatíes, pero tras dos años de bombardeos, muchos siguen escépticos. «Son tiempos difíciles», afirma a ABC el fotoperiodista Rizek Ande Jawad desde la Franja. «Todos temen que la guerra vuelva a estallar si no se cumplen los términos del acuerdo». Cuando se le pregunta si confía en el plan de Trump, responde: «No; aquí todos mienten, también los árabes».

    Justifica su desconfianza recordando que «hace 733 días Israel mató a dos mil personas aquí. Hoy anuncian que van a poner fin a la guerra. Pero la guerra no son solo bombardeos: aquí la guerra lo abarca todo». Aun así, Rizek, que se encuentra en Jan Yunis filmando la llegada de prisioneros palestinos liberados, reconoce que «la gente está muy feliz. Es el mayor intercambio de prisioneros en la historia de Israel».

    Tras este respiro bélico llega el reto de la reconstrucción. «Desde un punto de vista humanitario, la situación en Gaza es desastrosa», explica a ABC Pascale Coissard, coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras, que ha trabajado en Gaza y Jerusalén en los últimos años. «El 90% de las casas están destruidas y solo 14 de los 39 hospitales de la Franja funcionan parcialmente. La necesidad de medicamentos es inmensa»

    Coissard subraya que las necesidades más básicas siguen siendo urgentes en Gaza: equipos médicos, fármacos, alimentos, agua, combustible y refugios adecuados para dos millones de personas que se enfrentarán al invierno que se avecina sin un techo sobre sus cabezas. «Van a sufrir la lluvia y convivir con enfermedades en un sistema sanitario que no está en condiciones de responder», advierte. El gran desafío para la comunidad humanitaria, dice, es responder con rapidez. «Necesitamos un aumento inmediato, masivo y sostenido de la ayuda, también en el norte de la Franja».

    Otro reto, explica, será decidir dónde concentrar los esfuerzos. «Es esencial volver al norte cuanto antes», añade, «porque mucha gente intenta regresar a su tierra, aunque sus casas estén destruidas». Las organizaciones humanitarias seguirán los movimientos de la población para atender a quienes más lo necesiten.

    En cuanto a la recuperación, reconoce que «será larguísima, probablemente llevará décadas», pero insiste en que debe empezar a planificarse ya. «Ojalá este alto el fuego sea sostenido, duradero y se transforme en paz».

    Un nuevo comienzo

    Por su parte, Unicef celebra el alto el fuego en Gaza como una oportunidad para llevar ayuda urgente a los niños y las familias. Blanca Carazo, responsable de programas internacionales de Unicef España, asegura a ABC que «se abre una puerta a la esperanza» y que es el momento de «ampliar de manera significativa y sostenida nuestra respuesta humanitaria ante las enormes necesidades de la infancia en Gaza».

    El acceso a agua potable y alimentos sigue siendo extremadamente limitado, la atención sanitaria funciona al mínimo y la crisis nutricional amenaza a los niños más pequeños. Por ello, la respuesta inmediata de Unicef se centrará en los primeros 30 días en atender la desnutrición grave, garantizar agua segura, reparar sistemas hídricos, retomar la vacunación de los niños que no la recibieron en estos años y suministrar recursos a hospitales, especialmente a las unidades de neonatología.

    Además, se priorizará la atención psicológica y el regreso temporal a la escuela, aunque Carazo subraya que «esto será solo el principio».