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  • China y Estados Unidos culminan un «acuerdo preliminar» antes de la reunión entre Trump y Xi

    China y Estados Unidos culminan un «acuerdo preliminar» antes de la reunión entre Trump y Xi

    El acuerdo comercial entre China y Estados Unidos está más cerca. Sus equipos negociadores han mantenido una reunión este domingo en Kuala Lumpur, que han abandonado con sensaciones positivas y la «estructura preliminar» de un entendimiento, todo listo para el encuentro del próximo jueves entre Donald Trump y Xi Jinping.

    «La esencia de las relaciones económicas y comerciales de China y EE.UU. es el beneficio mutuo […]. Mantener el desarrollo estable de las relaciones comerciales sirve a los intereses compartidos de ambos países y pueblos, y está a la altura de las expectativas de la comunidad internacional», ha apuntado el viceministro de Comercio y jefe de la comitiva china, He Lifeng, en declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias Xinhua.

    El negociador Li Chenggang ha ofrecido más detalles de la dinámica: EE.UU. ha mostrado una postura «dura», mientras que China se ha mantenido «firme en la defensa de sus intereses y derechos», pero uno y otro creen que «una relación estable es beneficioso para ambas partes», lo que ha derivado en un «consenso preliminar».

    Su contraparte, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha coincidido en la valoración; una conversación «constructiva» que ha permitido fijar una «estructura sustancial».

    Esta avenencia viene a superar el sobresalto producido hace dos semanas, cuando China anunció por sorpresa nuevas y profundas restricciones a la exportación de sus tierras raras, materiales esenciales para la industria global, cuya producción monopoliza. En respuesta, el presidente Donald Trump amenazó con cancelar su cita con Xi e imponer nuevos aranceles del 100%.

    El de este domingo supone el quinto encuentro presencial entre He y Bessent –tras Ginebra en mayo, Londres en junio, Estocolmo en julio y Madrid en septiembre–, y las tierras raras han supuesto el principal escollo desde el comienzo. En aquel primer acercamiento en suelo suizo ambos lados tantearon una tregua a la guerra comercial que había elevado los aranceles estadounidenses al 145% y los chinos al 125%.

    Dicho embargo oficioso amenazaba con aniquilar los intercambios entre las dos primeras economías del mundo, valorados el año pasado en 650.000 millones de dólares (558.000 millones de euros). La tregua circunstancial, por tanto, parece haber prevalecido de momento en espera de una solución estructural que podría ser cuestión de días.

    Cada uno ha acudido a la mesa, por tanto, con su propia lista de agravios. He ha asegurado que ambas partes han comentado «las medidas de la Sección 301 de EE.UU. sobre los sectores marítimos, logísticos y de construcción naval de China, la prórroga de la suspensión de aranceles recíprocos, la cooperación en materia de aranceles y aplicación de la ley relacionada con el fentanilo, el comercio de productos agrícolas y los controles a la exportación».

    El negociador estadounidense Jamieson Green, por su parte, ha mentado tierras raras –por supuesto» y una extensión de la tregua. «Fue una conversación amplia sobre todo tipo de temas», ha incidido. «Dedicamos mucho tiempo anoche y esta esta mañana. Hablamos sobre una estructura. Creo que estamos avanzando hacia los últimos detalles del tipo de acuerdo que los líderes pueden revisar y decidir si quieren hacer juntos».

    Gira asiática

    En palabras de Bessent, una «estructura muy exitosa» para una «reunión productiva entre los líderes». El secretario del Tesoro ha adelantado, en declaraciones a la cadena de televisión CBS, que China retomará la importación de soja estadounidense y pospondrá sus controles a la exportación de tierras raras.

    Detalles mínimos, como viene siendo costumbre, con los que todo queda pues visto para sentencia: la reunión de este jueves que Trump y Xi mantendrán, a priori, en Gyeongju, la ciudad surcoreana que alberga la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), el esperado primer cara a cara entre ambos líderes desde que el estadounidense regresara a la Casa Blanca.

    Trump ha aterrizado este domingo en Kuala Lumpur para iniciar una gira asiática de cinco días que le llevará a participar en la convocatoria de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) y visitar Japón antes de poner rumbo a Corea del Sur, donde se verá con Xi. «Creo que vamos a lograr un acuerdo con China», proclamaba este domingo a su llegada.

  • Cómo es el Gerald R. Ford, el superportaviones con el que Trump amenaza a Maduro y al narco

    Cómo es el Gerald R. Ford, el superportaviones con el que Trump amenaza a Maduro y al narco

    El mayor barco de guerra jamás creado está ya rumbo al continente americano. El portaviones Gerald R. Ford, la joya de la Armada de EE.UU., se ha convertido en el símbolo de la presión militar que Donald Trump ha puesto sobre los cárteles de la droga y contra el régimen al que responsabiliza de parte del narcotráfico, el de Nicolás Maduro en Venezuela.

    En medio de una campaña de ataques a narcolanchas en mar abierto por parte del ejército de EE.UU., y entre advertencias de Trump de que podrían hacer lo mismo con objetivos terrestres, el despliegue del Gerald R. Ford y de la escuadra de ataque que le acompañan es una de las mayores muestras de músculo militar que puede hacer la primera potencia mundial.

    El Gerald R. Ford es el primer producto de la última generación de portaviones de EE.UU., que lleva el nombre de aquel presidente de paso fugaz por la Casa Blanca –asumió la presidencia por la dimisión de Richard Nixon y no logró la reelección– pero muy vinculado a la Armada: sirvió en un portaviones durante la Segunda Guerra Mundial, en el teatro del Pacífico.

    La nave es una isla flotante, con una longitud equivalente a tres campos de fútbol y que desplaza un peso de 100.000 toneladas. Todo eso lo mueven dos reactores nucleares, que ponen al portaviones en una velocidad de 30 nudos –55 kilómetros por hora– con facilidad. A ese ritmo, puede cubrir 1.200 kilómetros en un día de navegación.

    En sus tripas se aloja una pequeña ciudad, una comunidad de más de 4.500 marineros. El Gerald R. Ford empezó a surcar los océanos en 2017 –fue el propio Trump quien le dio la bienvenida al servicio poco después de comenzar su primer mandato– y se espera que tenga una vida de 50 años. Se calcula que tuvo un coste de unos 13.000 millones de dólares.

    Pero, más que por su tamaño, el Gerald R. Ford es un monstruo de los mares por su poderío militar. En la cubierta puede alojar hasta noventa aviones. Ahora mismo en ella descansan cuatro escuadrones de F/A-18 Super Hornets, cazas de combate avanzados; un escuadrón de una variante de los Super Hornet que tienen la capacidad de inhabilitar las comunicaciones de los enemigos; dos escuadrones de helicópteros de ataque, con capacidad incluso para torpedear submarinos; naves de vigilancia E-2 Hawkeye y aviones de transporte.

    Además, el Gerald R. Ford es la cabeza de un escuadrón de ataque con su mismo nombre en el que se incluyen cinco buques destructores para monitorear y atacar amenazas enemigas, equipados con misiles de todo tipo, incluidos los poderosos Tomahawks, además de otros buques de apoyo. En ocasiones, le acompaña un submarino de ataque.

    La base del Gerald R. Ford está en la base naval de Norfolk, en Virginia, la mayor de EE.UU. Pero ahora mismo se encontraba desplegado en Croacia, donde desarrolla maniobras militares con aliados de la OTAN. El portaaviones ha navegado las inmediaciones de la costa española en varias ocasiones desde el pasado verano, para salvar en varias ocasiones el Estrecho de Gibraltar. Ahora cruza el Atlántico, en medio de la guerra declarada por Trump contra un enemigo más diminuto que jamás pudo imaginar el Gerald R. Ford, las narcolanchas. Pero dentro también de una escalada militar en el Caribe –entre tensiones con Venezuela y Colombia– de futuro incierto.

  • Trump refuerza la operación contra el narco en el Caribe con el despliegue del mayor portaviones del mundo

    Trump refuerza la operación contra el narco en el Caribe con el despliegue del mayor portaviones del mundo

    En medio del debate político en EE.UU. sobre la legalidad de las operaciones militares contra los cárteles del narcotráfico en el Caribe, Donald Trump ha redoblado su apuesta: el Pentágono anunció este viernes el despliegue en la región de la escuadra de ataque del Gerald R. Ford, el mayor portaviones y mayor buque de guerra del mundo.

    «En apoyo de la directiva del presidente de desmantelar las organizaciones criminales transnacionales y hacer frente al narcoterrorismo en defensa de la patria, el secretario de Guerra ha ordenado a la escuadra de ataque y portaviones Gerald R. Ford y sus aviones embarcados el despliegue en el área de responsabilidad de la Comandancia Sur de EE.UU», anunció el portavoz del Pentágono, Sean Parnell.

    El refuerzo del despliegue militar en el Caribe con la presencia del Gerald R. Ford y su grupo de ataque «aumentarán la capacidad de EE.UU. para detectar, monitorear y desbaratar a actores ilícitos y actividades que pongan en peligro la seguridad y la prosperidad de EE.UU.», añadió Parnell, dentro de un esfuerzo por «deteriorar y desmantelar» a los narcos.

    La Comandancia Sur del Ejército de EE.UU. tiene ya 10.000 soldados desplegados en el Caribe, la mayoría de ellos en bases militares de Puerto Rico. El Pentágono tiene una flota de ocho buques –tres destructores, un crucero, un navío de combate, un barco anfibio de asalto y dos barcos de transporte– que se mueve en las inmediaciones de las aguas territoriales de Venezuela y de Colombia y en los últimos días ha efectuado vuelos cerca de las costas de estos países con bombarderos B-52 y B-1.

    Maniobras con la OTAN

    El Gerald R. Ford, inaugurado en 2009, se encontraba en el momento del anuncio en aguas de Croacia, donde realiza maniobras militares con aliados de la OTAN. En la actualidad va acompañado de un grupo de aviones de guerra –cazas de combate, aviones para la inhibición de radares, escuadrones de vigilancia, helicópteros–, con destructores y otros buques de apoyo. Está impulsado por dos reactores nucleares y puede alcanzar una velocidad máxima de 55 kilómetros por hora.

    El anuncio del despliegue en el Caribe de una de las joyas del Ejército de EE.UU. se produce en un momento en el que Trump aviva la posibilidad de operaciones terrestres contra los cárteles, lo que supondría una escalada decisiva respecto a la campaña de ataques en el mar, que se ha intensificado en los últimos días.

    La presencia del Gerald R. Ford y de su grupo de combate en el Caribe supone un cambio decisivo en el despliegue militar de EE.UU. y un mensaje contundente por parte del presidente Trump contra los narcos, contra sus grandes enemigos en la región –Nicolás Maduro en Venezuela, pero también Gustavo Petro en Colombia– y contra quienes dentro de EE.UU. cuestionan su campaña militar contra los cárteles.

    Trump ha defendido que su denominación de varios cárteles como organizaciones terroristas y el daño que las drogas causan en EE.UU. le dan legitimidad para llevar a cabo estas operaciones militares. Su Administración y sus aliados han defendido que los ataques serían equivalentes a ser ejecutados contra barcos llenos de terroristas islámicos dispuestos a atacar a EE.UU. Este jueves, el presidente de EE.UU. calificó a los cárteles como «el Daesh del Hemisferio Occidental» y se opuso a quienes defienden que las operaciones militares de este tipo tienen una legalidad cuestionable o que requieren de la autorización del Congreso.

    Declaración de guerra

    Ese mismo día, le preguntaron por qué no busca obtener una declaración de guerra por parte del Congreso, donde los republicanos cuentan con mayoría en ambas cámaras. «No creo que necesariamente vayamos a pedir una declaración de guerra», respondió Trump. «Creo que simplemente vamos a matar a la gente que mete droga en este país, ¿vale? Los vamos a matar», defendió el presidente de EE.UU., que justificó los ataques por el «problema de seguridad nacional» de la droga confiere «autoridad legal». Según los números de Trump, la droga es responsable de la muerte de 300.000 estadounidenses cada año, aunque los datos de su Gobierno apuntan a 73.000 muertes por sobredosis en el último año.

    «Creo que simplemente vamos a matar a la gente que mete droga en este país, ¿vale? Los vamos a matar»

    Donald Trump

    Presidente de EE.UU.

    En el horizonte está la posibilidad de esos ataques terrestres e incluso ir más allá: una operación en Venezuela que fuerce a Maduro a abandonar el poder. Ante este escenario, los movimientos se intensifican en el Congreso, donde algunos buscan defender sus competencias en materia de operaciones militares. Está previsto que la semana que viene el Senado vote una resolución que prohibiría a la Administración Trump emprender ataques «contra o en Venezuela» sin la autorización expresa del Congreso. Esta iniciativa tiene apoyo de dos legisladores republicanos –el libertario Rand Paul y la moderada Lisa Murkowski–, pero no está claro que sume los otros dos apoyos del partido necesarios para obtener una mayoría.

    Pese a que casi ningún republicano quiere enfrentarse al presidente Trump –que vetará esa resolución del Congreso si sale adelante– cada vez más legisladores aliados del presidente dan muestra de su incomodidad sobre los ataques –explicaciones no suficientes sobre su legalidad– y, sobre todo, sobre un eventual ataque a Venezuela.

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  • La UE aplaza a diciembre su decisión sobre los activos rusos congelados para rearmar a Ucrania

    La UE aplaza a diciembre su decisión sobre los activos rusos congelados para rearmar a Ucrania

    En un mismo día, ayer la Unión Europea aprobó su decimonoveno paquete de sanciones contra Rusia, esta vez con una mención expresa al fin de las compras de gas licuado con la esperanza de que eso produzca daños estructurales en la economía rusa, y en la reunión del Consejo Europeo -los jefes de estado o de Gobierno de la UE- dieron pasos para atreverse a utilizar la que sería la ‘bomba atómica’ de las medidas de represalia: autorizar la transferencia a Ucrania de los 140.000 millones de euros de reservas del Banco Central de Rusia que fueron congelados al inicio de la guerra.

    No cerraron el acuerdo, en parte porque en la discusión intervinieron la directora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y el del Eurogrupo, Paschal Donohoe, que al parecer señalaron distintas incongruencias legales en la propuesta que había puesto la Comisión sobre la mesa. El presidente del Consejo, Antonio Costa, se comprometió a que en la cumbre del mes de diciembre tendrán que optar forzosamente entre esta fórmula o la que se invente la Comisión en estas semanas.

    En la comparecencia final, los dos dirigentes europeos, Von der Leyen y Costa, querían asegurar a coro que pase lo que pase con los activos rusos, los ucranianos tienen asegurados dos años de asistencia financiera por el presupuesto europeo. Para Costa esto debería ser un gesto de firmeza «que Putin debería entender». Y si en este caso puede haber dudas sobre ese compromiso, lo único que quedó claro es que se comprometen a decidirlo en diciembre.

    Estos pasos coinciden con las nuevas sanciones por parte del Tesoro de EE.UU., que el miércoles anunció medidas contra el sector energético ruso.

    El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que participó en una parte de la reunión ayer en Bruselas, se mostró confiado en que los líderes europeos acaben de encontrar a través del mandato a la Comisión Europea un camino legal para hacerlo. Aunque esto lo dijo antes de saber que en esta ocasión no se cerraría el asunto, confía en que «esta decisión se acerca, gracias a Dios». Zelenski, que sabe que la cuestión más importante es garantizar que en caso de que Rusia pudiera reclamar en el futuro ese dinero, los demás países respaldarían a Bélgica, que es el país bajo cuya jurisdicción están resguardados esos haberes.

    Hasta ahora, la UE no ha tenido ningún problema para utilizar los intereses devengados por esa suma para financiar a Ucrania, pero incautar la suma que está congelada tiene dificultades legales mucho más importantes, porque pondría en duda la seguridad de las transferencias entre las reservas estratégicas de los bancos centrales de todo el mundo.

    El esquema en el que se basa esa gestión presupone que la Comisión lo utilizaría como base para conceder un crédito a Ucrania que formalmente estaría obligada a devolverlo, aunque todos confían en que en unas eventuales negociaciones de paz esa suma estará en el montante que Kiev podría exigir a Rusia como compensaciones por la destrucción causada durante la guerra.

    «En la guerra se necesita mucho más»

    Zelenski considera que ese dinero sería crucial para acelerar el fin de la guerra. «Durante mucho tiempo se ha hablado de los haberes congelados. Hasta ahora utilizamos los intereses, unos 3.000 millones al año, que están bien. Pero en la guerra se necesita mucho más y Rusia tiene que pagar por lo que ha destruido porque son ellos los que nos han atacado y nosotros nos estamos defendiendo».

    Ese dinero lo utilizaría Ucrania para construir misiles de largo alcance para lo que dice tener capacidad tecnológica, pero no suficientes recursos, aunque se mostró confiado en que Estados Unidos pudiera transferir algunos Tomahawk para los arsenales ucranianos.

    Respecto a las posibles negociaciones de paz, Zelenski expuso en Bruselas que «si los rusos quieren hablar está bien, pero eso empieza por tener la voluntad de sentarse en una mesa. Sin embargo, ayer atacaron una guardería, lo que demuestra que no quieren acabar con la guerra». A su juicio, el mejor camino para llevar a Moscú a la negociación «son las sanciones».

    Rearme de Europa

    Pero si no hay ni negociaciones ni paz, los europeos también ha acordado reforzar los esfuerzos conjuntos de los distintos países para a sus capacidades de defensa, empezando por el famoso ‘muro antidrones’ que había propuesto la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

    «Las amenazas inmediatas en el flanco oriental de la UE y el suministro de apoyo concreto a Estados miembros necesita abordarse con carácter prioritario» y por ello «el Consejo Europeo -se dice en el documento de conclusiones- considera que, para responder a las necesidades y amenazas más inmediatas, el trabajo se debería centrar en proyectos concretos para reforzar los esfuerzos conjuntos de los Estados miembros para mejorar sus capacidades antidrones y de defensa aérea». Ahí la Comisión esta dispuesta a movilizar hasta 150.000 millones en préstamos que salen del presupuesto comunitario para que los gobiernos hagan compras conjuntas de material militar.

    «En este contexto, mejorar la resiliencia, seguridad y protección de las infraestructuras críticas, incluidas la energética, digital y submarina, es también esencial», se dice en las conclusiones. Se pone así la mirada en la hoja de ruta que la Comisión presentó la semana pasada con el objetivo de que la UE alcance en 2030 la plena preparación militar incluyendo el objetivo de que ese muro de drones, para el que Ucrania ha ofrecido colaborar con su propia experiencia durante la guerra, esté plenamente operativo a finales de 2027, y el sistema de vigilancia del flanco oriental un año después.

    También se pide a los países que finalicen el proceso de establecer «coaliciones de capacidades en todas las áreas prioritarias para final del año» para desarrollar una tecnología militar propia y compatible, que permita a los europeos una capacidad de defensa suficiente para disuadir a Rusia. Según el canciller alemán, Friedrich Merz, la Unión tiene apenas diez años para ello, que es el tiempo que se prevé que el dictador ruso Vladímir Putin necesitaría para prepararse para lanzar otra guerra. Por ello, estos proyectos de defensa común deberían ponerse en marcha en la primera mitad de 2026.

  • EE.UU. también atacará al narco en suelo colombiano y venezolano

    EE.UU. también atacará al narco en suelo colombiano y venezolano

    Estados Unidos extenderá los ataques contra las redes de narcotráfico también en tierra firme tras una serie de operaciones letales contra lanchas en aguas del Caribe y el Pacífico. El presidente Donald Trump dijo el miércoles desde el Despacho Oval que los cárteles intentarán desplazar sus rutas por tierra tras el cerco naval y que «serán golpeados también en tierra». La Casa Blanca defiende el uso de fuerzas armadas para estas operaciones y afirmó que el presidente dispone de autoridad legal suficiente para actuar sin autorización previa del Congreso, aunque adelantó que más adelante informará al legislativo.

    Trump sostiene que cada ataque «salva 25.000 vidas» y enmarca la ofensiva en un «conflicto armado» contra organizaciones que califica como «narcoterroristas». El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó de hecho el mismo miércoles el octavo ataque de esta serie en pocas semanas.

    Esta ampliación del teatro de operaciones se produce tras el mayor despliegue de EE.UU. en el continente americano en décadas: decenas de buques, aeronaves y miles de efectivos en posición avanzada en el Caribe, incluidos destructores, patrulleros, helicópteros y fuerzas de operaciones especiales.

    Al menos ocho embarcaciones han sido destruidas desde septiembre en aguas internacionales salidas de la costa venezolana, con decenas de presuntos traficantes muertos. La ofensiva ha entrado ahora en el Pacífico, con el primer hundimiento frente a Colombia y otro en menos de 24 horas, señal de que las rutas empiezan a cambiar bajo la actual presión militar.

    La Casa Blanca notificó el 1 de octubre al Congreso que EE.UU. se considera en un «conflicto armado no internacional», lo que le permite tratar a estos grupos como fuerzas hostiles. Trump firmó además un memorando que autoriza a la CIA a actuar dentro de Venezuela. Ese documento no ordena explícitamente la extracción de Nicolás Maduro, pero permite operaciones que podrían desembocar en ese desenlace, forzando un cambio de régimen.

    Washington acusa a Maduro de haber sido elegido de forma ilegítima y de dirigir, a través del cártel de los Soles, una estructura estatal dedicada al narcotráfico. La CIA ha reforzado su presencia en el Caribe y ha enviado más personal de inteligencia humana y electrónica a la región.

    Los primeros serían golpes selectivos contra pistas clandestinas, enclaves logísticos o campamentos de grupos aliados del régimen, como la guerrilla del ELN. Esa presión persigue también fracturas internas en las Fuerzas Armadas venezolanas. La Administración considera que el negocio ilícito sostiene la permanencia de Maduro en el poder y opera como incentivo para un entorno militar que controla rutas y cobros.

    El Pentágono ha reforzado la operación con unidades de helicópteros y equipos especializados en incursiones marítimas y ribereñas. Paralelamente, la Casa Blanca elabora una nueva Estrategia de Defensa Nacional que coloca a América Latina y la defensa del «entorno inmediato» por encima de escenarios más lejanos. Este cambio se ha reflejado también en la política exterior, ya que Washington ha condicionado ayudas y beneficios económicos según el alineamiento político con EE.UU.

    Choques diplomáticos

    La dimensión diplomática se ha tensado así con Gustavo Petro. El presidente de Colombia ha protestado por la presencia de ciudadanos colombianos entre los fallecidos y acusa a Washington de ejecuciones extrajudiciales. Trump respondió suspendiendo la asistencia militar y amenazando con nuevos aranceles. Esa reacción ha puesto en riesgo una cooperación de inteligencia de décadas.

    En Venezuela, el régimen ha movilizado tropas y milicias civiles e insiste en que se prepara «ante una agresión extranjera». Maduro ha advertido a EE.UU. de que cuenta con «más de 5.000» misiles antiaéreos rusos en medio de las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe»

    La Administración reconoce que la mayor parte de la droga que entra en EE.UU. no llega por el Caribe, sino por el Pacífico y por tierra desde México. Sin embargo, Venezuela es considerada un corredor clave de los grupos colombianos, especialmente el ELN, y un punto de control estratégico para redes asociadas a los generales venezolanos. Washington cree que la campaña naval está forzando el cambio de rutas, lo que anticipa una fase de ataques en el interior. Trump ya ha dado su propia señal de hasta dónde está dispuesto a llegar: «En mar o en tierra, donde estén, serán golpeados».

  • Zelenski confía en que la UE utilice los activos congelados rusos para que Ucrania fabrique sus propios misiles

    Zelenski confía en que la UE utilice los activos congelados rusos para que Ucrania fabrique sus propios misiles

    El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se ha mostrado confiado este jueves en que los líderes europeos reunidos en Bruselas acaben por aprobar la decisión de transferir los 140.000 de activos congelados rusos para financiar el esfuerzo de guerra de su país. Zelenski, que ha participado parcialmente de la reunión del Consejo Europeo, se ha mostrado optimista porque «esta decisión se acerca, gracias a Dios».

    Los dirigentes comunitarios están buscando soluciones jurídicas para dar ese paso, sobre todo para garantizar que en caso de que Rusia pudiera reclamarlo en el futuro ese dinero, los demás países respaldarían a Bélgica, que es donde están resguardados esos haberes.

    En una rueda de prensa, el ucraniano ha explicado que «durante mucho tiempo se ha hablado de los activos congelados. Hasta ahora utilizamos los intereses, unos 3.000 millones al año, que están bien. Pero en la guerra se necesita mucho más y Rusia tiene que pagar por lo que ha destruido porque son ellos los que nos han atacado y nosotros nos estamos defendiendo».

    Ese dinero lo utilizaría Ucrania para construir misiles de largo alcance, para lo que dice tener capacidad tecnológica, pero no suficientes recursos, aunque se mostró confiado en que Estados Unidos pudiera finalmente transferir algunos Tomahawk para los arsenales ucranianos.

    Respecto a las posibles negociaciones de paz, Zelenski ha asegurado que «si los rusos quieren hablar está bien, pero eso empieza por tener la voluntad de sentarse en una mesa de negociaciones. Sin embargo, ayer atacaron una guardería, lo que demuestra que no quieren acabar con la guerra».

    Nuevo paquete de sanciones

    A su juicio, el mejor camino para llevar a Moscú a la negociación «son las sanciones». La UE ha aprobado su décimo noveno paquete y Estados Unidos anunció anoche nuevas sanciones a Rusia. En cuanto a su posición, «no sé por qué se usan los términos de intercambio de territorios. Nosotros no podemos cambiar nada, es nuestro territorio».

    También respondió a preguntas sobre la posición de explicó que en sus encuentros con el presidente Xi Jinping «me ha dicho que no vendería armas a Rusia y eso no lo se. Lo que sí sé es que ayuda a Rusia y no a Ucrania porque no le interesa la victoria de Ucrania sobre Rusia».

  • El expresidente francés Sarkozy entra en prisión, recibido por otros reclusos entre gritos: «¡Estás en tu casa!»

    El expresidente francés Sarkozy entra en prisión, recibido por otros reclusos entre gritos: «¡Estás en tu casa!»

    El expresidente francés Nicolas Sarkozy ha entrado este martes por la mañana a la cárcel de La Santé para cumplir condena por un delito de asociación de malhechores tras haber aceptado dinero del tirano libio, Muamar el Gadafi, para financiar parte de su campaña electoral en 2007.

    Acontecimiento histórico y gran espectáculo, que su protagonista, Nicolas Sarkozy, resume de este modo: «Pensaban destruirme y hacerme desaparecer; y me han devuelto la vida, me han hecho renacer…».

    Acontecimiento histórico… el 25 de septiembre pasado, el Tribunal Correccional de París condenó a Sarkozy, expresidente de la República, a cinco años de cárcel firme, reconociéndolo culpable del delito de asociación de malhechores, entre el 2007 y 2012, aceptando que Muamar el Gadafi, el tirano libio, financiase parte de su campaña electoral del 2007.

    Antes de dirigirse a la cárcel de La Santé, Sarkozy difundió un texto muy personal donde hace estas afirmaciones: «En el momento que me dispongo a entrar en la cárcel mis pensamientos van para los franceses y franceses de todas las opiniones políticas. He sido condenado sin pruebas, según un documento cuya falsedad ha sido probada. No entra en la cárcel un antiguo presidente. Entra un inocente. Sufro una gran pena por Francia, humillada con la expresión de una venganza que lleva el odio a un nivel sin igual».

    Gran espectáculo… Veintiséis días después de su condena, la entrada de Sarkozy en la cárcel parisina de La Santé, inmortalizada por Pío Baroja hablando de anarquistas españoles, se convirtió la mañana del martes en un gran espectáculo con muchos flecos políticos, incluso empresariales.

    Desde las siete de la mañana, decenas de simpatizantes y decenas de gendarmes montaban guardia a la puerta del domicilio personal de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Días antes el expresidente fue recibido en el Elíseo por Emmanuel Macron y celebró reuniones amistosas con buena parte de la elite política conservadora de las últimas décadas.

    Poco antes de las nueve de la mañana, la pareja Sarkozy – Bruni hizo su aparición en la puerta de su domicilio familiar. Estallaron vítores y gritos de solidaridad. Instalado en su automóvil presidencial, escoltado por una veintena de gendarmes, en moto, Sarkozy inició su travesía de París, para dirigirse a la presión de La Santé, donde lo esperaba una celda de nueve metros cuadrados, con teléfono personal.

    En la puerta de la cárcel y sus alrededores lo esperaban sus hijos, al frente de una multitud de simpatizantes y muchos amigos personales, políticos en su inmensa mayoría. Decenas de gendarmes armados montaron un «muro de seguridad», impidiendo que nadie se aproximase al expresidente, que entró en la cárcel con un bolso de mano para sus prendas íntimas.

    Ya en la cárcel, algunos detenidos saludaban al expresidente con gritos de este tipo: «¡Bienvenido Sarkozy!» !¡Estamos contigo, Sarko, estás en tu casa!».

    Los simpatizantes que han deseado acompañar a Sarkozy durante el más grave de sus procesos judiciales, son un reflejo sensible de una realidad profunda. A pesar de sus condenas judiciales, el expresidente sigue contando con la estima de una cierta élite empresarial francesa, como político y como abogado de negocios muy bien remunerado. No sin cierta ironía lacónica, el expresidente ha comentado esa realidad de ese modo: «La cárcel no es el fin de la historia».

    Los abogados de Sarkozy han presentado un recurso. Y esperan que el expresidente pueda salir de la cárcel «con relativa rapidez». Cuestión de semanas o meses. Se trata de una esperanza aparentemente fundada, aspirando a una revisión de la sentencia que lo condenó a cinco años de cárcel. Sarkozy ha sido condenado en otras ocasiones. Y tiene otros procesos pendientes.

  • Trump cancela su cumbre con Putin y enfría cualquier avance de paz en Ucrania

    Trump cancela su cumbre con Putin y enfría cualquier avance de paz en Ucrania

    Donald Trump ha suspendido el plan de reunirse con Vladímir Putin en Budapest, según confirmó un funcionario estadounidense a ABC. El encuentro había sido anunciado la semana pasada y debía celebrarse en breve, pero quedó en pausa tras una llamada este martes entre el secretario de Estado, Marco Rubio, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov.

    La decisión alivia a varios líderes europeos que rechazan cualquier negociación que implique ceder territorio ucraniano a cambio de paz, más cuando se celebraba en un país, como es Hungría, cuyo presidente, Viktor Orbán, es un firme aliado de Moscú. Estos gobiernos avanzan además en el uso de activos rusos congelados para financiar a Ucrania en la guerra.

    Trump no ha comentado públicamente el aplazamiento, sino que lo hizo un funcionario de la Casa Blanca que informó de que, tras el contacto entre Rubio y Lavrov, ya no es necesario avanzar en las negociaciones directas entre jefes de Estado, al menos de momento. «No está en la agenda», dijo sobre una reunión entre Trump y Putin.

    El Kremlin señaló que sería necesaria una «preparación seria» antes de otra reunión. Trump y Putin se vieron por última vez en Alaska en agosto. Aquello dio lugar a la propuesta de una cumbre entre Putin y el ucraniano Volodímir Zelenski, que no se llegó a materializar. Zelenski busca reforzar su posición pidiendo misiles Tomahawk. Afirma que solo la presión hará avanzar la negociación y que Moscú volvió al diálogo cuando creyó posible ese suministro. Así se lo expresó a Trump en una visita a la Casa Blanca, la tercera en lo que va de año. Tras aquel encuentro se ha filtrado que hubo tensión a puerta cerrada, después de que Zelenski le mostrara al presidente norteamericano mapas con qué objetivos rusos podría atacar con misiles de largo alcance Tomahawk. De momento, Trump se ha negado a autorizar la entrega.

    La postura de Trump ha fluctuado: primero presionó a Kiev para aceptar concesiones; después sugirió que Ucrania podía recuperar todo el territorio; y más recientemente pidió congelar la línea del frente «donde está». El domingo dijo que el Donbás debería «cortarse» dejando la mayor parte bajo control ruso.

    Ucrania y varios gobiernos europeos temen que un alto el fuego sobre la línea actual consolide la ocupación y facilite futuros ataques rusos. Esta semana continúan las gestiones diplomáticas y la UE prevé discutir nuevas sanciones. El viernes se reunirá en Londres la llamada Coalición de los Voluntarios, con 35 países.

    Una paz a medida

    En la Casa Blanca, los republicanos dijeron este martes, tras una comida con el presidente, que están dispuestos a aprobar nuevas sanciones al Kremlin cuando Trump se lo solicite. El líder de la mayoría, el senador John Thune, dejó claro que el calendario de sanciones está vinculado a la estrategia diplomática: «Queremos ponerlo en el pleno cuando la Casa Blanca crea que es útil para que se sienten a la mesa y afronten el tema». Añadió que el proyecto «tiene 85 copatrocinadores, republicanos y demócratas», y que su bancada quiere «hacer todo lo posible para apoyar al presidente, a su equipo y a nuestros aliados para poner fin al derramamiento de sangre y avanzar hacia la paz».

    Rusia ha dejado claro que no acepta un alto el fuego inmediato y que solo está dispuesta a una paz en sus propios términos. Lavrov dijo que «no hay marcha atrás», y rechazó detener los combates porque, según él, eso «solo significaría que una gran parte de Ucrania permanecería bajo el dominio del régimen nazi».

    Moscú sostiene que la cita aún no estaba formalmente cerrada y culpa a Occidente de filtrar que se posponía por su «intransigencia». El Kremlin hace ver que sigue comprometido con los entendimientos alcanzados en Alaska y en las conversaciones directas con Trump, pero rechaza cualquier gesto previo de desescalada. La tensión se agrava con Europa, donde Polonia ha advertido de que no puede garantizar el paso seguro del avión de Putin por su espacio aéreo, y Bruselas trabaja en un plan alternativo que contempla concesiones territoriales, levantamiento de sanciones y garantías de seguridad supervisadas.

  • El duelo sin cuerpo de 18 familias de rehenes asesinados por Hamás

    El duelo sin cuerpo de 18 familias de rehenes asesinados por Hamás

    En el lugar en el que hirieron a Tamir Adar en el estómago mientras defendía el kibutz Nir Oz de los terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023, sus familiares han colocado una piedra, dos sillones de madera y una hamaca bajo una pérgola. Es lo más cerca que pueden estar de él. «Allí nos reunimos su familia a recordarlo, a rezar por él», explica su tía, Adriana Adar. En mitad de la fiesta y el alivio que vive Israel por la paz y el regreso de los rehenes, 18 familias esperan aún el cuerpo de los secuestrados muertos en un extraño duelo sin tumba, un incierto proceso psicológico que tensa aún más las relaciones entre Tel Aviv y los terroristas.

    Tamir era uno de los cinco encargados de defender el kibutz Nir Oz, así que, cuando sonaron las alarmas la mañana del 7 de octubre, tomó su arma y se despidió de su familia con un «nos vemos en diez minutos». El combate duró dos horas. Cientos de terroristas entraron en esta comunidad, donde un cuarto de sus habitantes (un tercio de los que estaban allí ese día) resultaron muertos o secuestrados. Lucharon en la zona cero de la masacre: de las 400 personas que vivían en este kibutz, 64 fueron asesinadas y 76 raptadas por los terroristas de Hamás y los civiles que se colaron desde Gaza al caer las vallas fronterizas.

    «Pelearon duro –recuerda Adriana–, pero no tenían muchas armas y se fueron quedando sin munición». Suponiendo el desenlace, Tamir escribió a su mujer Hadas y le pidió que se encerrara a cal y canto en el refugio de la casa. Y que no abriera la puerta a nadie, aunque él se lo pidiera, pues temía que lo usaran para llegar a su familia. Dos años después, no tienen pruebas de que haya muerto.

    El camino al duelo resultó una odisea. Durante los primeros días, Tamir no regresaba, pero había tantos cadáveres que no sabían si estaba entre ellos. En el kibutz los metieron en la nevera de las cocinas, pero no había electricidad. Después de un mes, el Gobierno les dijo que Tamir estaba secuestrado a partir de imágenes que habían encontrado y por fuentes del Ejército hebreo en Gaza.

    La esperanza de la vida

    «Durante 90 días mantuvimos una lucha por que siguiera vivo. Intentábamos buscar, saber de él, hacerle llegar medicinas». Entonces, les dieron la casi noticia: creían que había muerto de una herida en el estómago por la cantidad de sangre que se había derramado en el lugar donde lo habían alcanzado.

    –¿Cómo vivieron el momento en el que supieron que había muerto?

    –Ese momento todavía no se ha dado. Lo sabremos cuando lo tengamos aquí. Soy incapaz de pronunciar la palabra «seguro», pues uno se agarra a la mínima probabilidad de que esté vivo. Eso mismo nos tortura aunque llevamos dos años luchando con ello toda su familia. Tiene que volver. Salió a defender su país, y ahora su país no puede dejarlo solo. No los pueden abandonar. Nos alegramos mucho por los rehenes que han regresado y estamos felices por los que están aquí, pero deben volver todos.

    Secuestrada y viuda

    «No podremos seguir adelante si no regresan todos», lamenta Karina Engel-Bert, otra de las vecinas del kibutz Nir Oz. La mañana del 7 de octubre escuchó disparos. Ella se metió en el refugio de su casa con Mika y Yuval, sus dos hijas, que entonces tenían 18 y 11 años respectivamente. Su marido, Ronen, paramédico y fotógrafo, salió con su bolsa y el arma. Desde dentro escucharon la batalla que los terroristas mantuvieron contra él: los gritos, los disparos, las granadas. Al salir, vieron mucha sangre y Ronen no estaba. «Era un guerrero. Si lo hubieras conocido, sabrías que no nos hubieran secuestrado si él hubiera estado vivo».

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    Testimonio de Karina Engel-Bert, que acaba de recuperar el cadáver de su esposo Ronen // Foto: Tamir Adar, con su familia


    ABC

    A ella se la llevaron terroristas civiles: la apalearon, la arrastraron por el suelo, la subieron a una moto. A sus hijas las secuestraron terroristas armados. Tuvieron un accidente y las dos resultaron heridas, una de ellas gravemente.

    A Karina la llevaron con ellas días después de ser secuestrada –una comida al día, algo de pan con queso, un pepino, manipulaciones, filmaciones, tortura psicológica–, y las encontró demacradas, con el pelo enmarañado y una de ellas, que había perdido parte de un pie, se sentaba en una silla de ruedas.

    En ese tiempo oscuro, se aferraron a la «luz pequeña» de que Ronen seguía vivo. A los 52 días, las liberaron a las tres y entonces el Ejército le dijo que tenía información de inteligencia que indicara que el padre de la familia había muerto. «No teníamos pruebas físicas, así que nos agarramos a eso durante estos dos años, tras los que estamos en el mismo lugar que aquel día en que todo empezó y terminó».

    El duelo no es algo que comienza y acaba: «El duelo se parece al caparazón de un caracol. Entras, giras, sales, vuelves a entrar y no se acaba nunca». A falta de sepultura y cadáver –«qué palabra tan fea»–, intentaron vivir como él: hacer chistes, reír de las cosas, bailar con la música alta y recibir gente en casa. «Necesitamos que vuelvan todos para volver a construir nuestra vida y nuestro mundo».

    Por ahora, lamenta que Hamás no haya cumplido su parte del acuerdo –devolver a los vivos, la mayor parte de los muertos y dar información sobre ellos–, y estén «jugando para ganar tiempo». Horas después de esta entrevista, Hamás entregó el cuerpo de Ronen Engel.

    El ritual judío del entierro

    La relación cultural de los judíos con los cadáveres de los fallecidos es especial. El deber sagrado consiste en enterrarlos en las primeras 24 horas y en Israel funciona incluso la Zaka, una organización de voluntarios encargados de limpiar y obtener cualquier resto humano para enterrarlo según la manera ritual convenida.

    Imagen principal - Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    Imagen secundaria 1 - Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    Imagen secundaria 2 - Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    Nir Oz, el kibutz del horror
    Una roca conmemorativa, dos sillones y una hamaca recuerdan el lugar donde cayó abatido Tamir Adar. Todo el kibutz de Nir Oz, asaltado por los terroristas de Hamás y los civiles de Gaza el 7 de octubre de 2023, es un mausoleo del horror, como se ve en sus casas destrozadas y en los altares hebreos por las familias asesinadas
    ABC / PABLO M. DÍEZ

    Después del 7 de octubre, peinaron los escenarios de la matanza e identificaron a algunos muertos por piezas dentales que encontraron entre las cenizas. Ahora no trabajan en Gaza y tienen pocas esperanzas de encontrar más cuerpos por la destrucción de la zona, la pérdida de referencias y, en general, la falta de información de dónde fueron escondidos por Hamás.

    Israel, que también conserva cadáveres de palestinos, denuncia que Hamás no cumple su parte del tratado de paz por el cual debía entregar todos los rehenes, vivos o muertos. La organización terrorista se excusa en que muchos de ellos se han perdido, fueron enterrados en túneles o zonas destruidas o, sencillamente, desconocen su paradero pues las personas encargadas de custodiarlos están muertas.

    Adriana Adar asegura que entre las familias existen tres grupos: aquellos de los que el Ejército conoce la localización de su pariente, de los que no saben nada y de los que tienen una idea de la zona en la que se puede encontrar. Ellos se encuentran en el tercer grupo.

    Tamir, profesor en el kibutz que fundó con otros su abuelo y agricultor, era un amante «de las cosas sencillas», según su tía. Tenía –¿tiene?– dos hijos de cuatro y ocho años, una mujer, una abuela que fue secuestrada a la que sacaron de la cama y que devolvieron a los 49 días. Las matemáticas funcionan tan en su contra que solamente su familia puede agarrarse a la posibilidad, existente aunque descabellada, de que siga con vida.

    Ayuda psicológica

    «Sin un cuerpo es casi imposible comenzar un duelo», explica la doctora Einat Kauffman, quien trabaja con familiares de los rehenes de Hamás desde hace dos años. En este caso, lo razonable y lo emocional no caminan de la mano. «Las personas que se encuentran en esta situación piensan que ha habido algún error, que alguien mintió, que Hamás les engañó o que se equivocaron y que la persona sigue viva por ahí, quizás sufriendo, y que un día puede volver. Necesitan el cuerpo para saber que la persona ya no está».

  • Ofensiva diplomática de EE.UU. en Israel para apuntalar el acuerdo de paz de Trump

    Ofensiva diplomática de EE.UU. en Israel para apuntalar el acuerdo de paz de Trump

    La violencia en Gaza de este fin de semana, con Israel y Hamás acusándose mutuamente de vulnerar sus compromisos para acabar con la guerra en la Franja, ha hecho temer que el proceso impulsado por Donald Trump acabe en el cementerio de acuerdos rotos en intentos de llegar a la paz en Oriente Próximo. Este lunes, los enviados de Trump para liderar las negociaciones entre Israel y Hamás -su amigo Steve Witkoff, su yerno Jared Kushner– han regresado a territorio israelí, después de la fragilidad mostrada por el cese de las hostilidades en los últimos días: choques violentos de Hamás contra clanes rivales, con decenas de muertos; dos soldados israelíes fallecidos en un incidente del que Israel acusa al grupo terrorista palestino, lo que motivó una respuesta contundente del Ejército de Israel, con una treintena de víctimas palestinas; y el anuncio del corte del envío de ayuda humanitaria.

    Este era un viaje para el seguimiento de los acuerdos que ya estaba agendado, pero que cobra más relevancia ante lo ocurrido durante el fin de semana. Witkoff y Kushner mantuvieron el lunes una reunión con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la que hablaron sobre «desarrollos y actualizaciones de la situación en la región», según dijo su portavoz, Shosh Bedrosian.

    La ofensiva diplomática se completa esta semana con el viaje a Israel del vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, que se espera que llegue este martes a Tel Aviv y que pasará varios días en el país.

    La visita del segundo de Trump fue anunciada por el propio Netanyahu durante un discurso este lunes ante la Knéset, el parlamento israelí. En él, el primer ministro israelí defendió que su Gobierno seguirá adelante con operaciones militares contra Hamás hasta desarmar y desmantelar a la organización terrorista, aunque esas operaciones estén ahora detenidas.

    También detalló que el domingo Israel lanzó 153 toneladas de bombas sobre Gaza como respuesta al ataque a sus soldados. «Una de nuestras manos empuña un arma, la otra está extendida para la paz», aseguró, en una imagen que recordaba a aquel discurso en 1974 del líder palestino Yasser Arafat ante el pleno de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, en el que dijo que venía «con una rama de oliva y con una pistola».

    Tras la violencia grave del fin de semana, este lunes la situación se había estabilizado en Gaza. Tanto Israel como Hamás aseguraban que estaban cumpliendo los acuerdos y que no estaban violando el alto el fuego. El Gobierno israelí defendió que no impediría la entrada de ayuda humanitaria en la Franja.

    El retorno de los cuerpos

    La presencia de los enviados de Trump a Israel servirá para apuntar esos acuerdos y supervisar los puntos que provocan mayores fricciones. Por un lado, la indignación israelí sobre el retorno de los cadáveres de rehenes que siguen en manos de Hamás. Las dificultades para localizar y extraer los cuerpos ha supuesto un retraso en este proceso, que prevé la devolución de la totalidad –28– de esos cadáveres. Estaba previsto que la noche del lunes se produjera la entrega de uno de ellos a las autoridades israelíes. Pero, también, para mantener a Netanyahu dentro del acuerdo y que no lo ponga en peligro con operaciones militares en la Franja.

    De forma paralela, Egipto, que ha sido otro de los mediadores de los acuerdos, inició este lunes con el mismo objetivo conversaciones con Hamás, a través de su líder negociador, Khalil al Hayya.

    Desde Washington, Trump confiaba de nuevo en que la organización terrorista palestina cumplirá con su parte para que no se descarrile su proceso de paz.

    «Por primera vez hemos llegado a un acuerdo con Hamás. Y van a ser muy buenos, se van a portar bien, van a ser amables», dijo en la resaca de esos episodios de violencia. «Si no se comportan, vamos a entrar y erradicarlos», agregó Trump.

    Visita de Vance

    Aunque Trump lleva hablando así, en primera persona del plural, en referencia a EE.UU., sobre cómo responder a Hamás si el acuerdo decae por su culpa, volvió a dejar claro que no será su ejército quien ponga firme al grupo terrorista.

    «No, no mandaremos soldados al terreno. No lo necesitamos. Hay muchos otros países que han firmado el acuerdo, son 59 países», dijo sobre los países que se adhirieron, según su versión, al acuerdo. «Además, Israel podría entrar ahí en dos minutos. Yo podría decirles ‘entrad ahí y arreglad eso’. Pero por ahora no lo hemos dicho. Vamos a darles una pequeña oportunidad y esperemos que haya menos violencia».

    La presencia en Israel de Vance –que hasta ahora ha tenido un papel secundario en el gran logro diplomático del presidente de EE.UU. en lo que va de segundo mandato– tiene que ver más con la siguiente fase del proceso de paz, mucho más compleja: el establecimiento de un Gobierno de transición en Gaza liderado por tecnócratas palestinos -algo de lo que Hamás también iba a discutir con Egipto-, el desarme y desmantelamiento de la organización terrorista palestina o el establecimiento de una fuerza de estabilización internacional.

    En este último punto, ya se dan los primeros pasos: Egipto apunta a ser quien lidere esa fuerza de seguridad en Gaza, que se impulsará a través de una moción de la ONU apoyada por los países europeos y por EE.UU., según ‘The Guardian’. No será una fuerza de paz propia de la ONU, sino un contingente internacional con poderes similares a las tropas internacionales en Haití para hacer frente a las bandas criminales. En un principio, no se espera que participen soldados europeos ni estadounidenses, más allá de efectivos para supervisión del proceso, pero no operando en el terreno, como se ha hecho con los 200 soldados enviados por EE.UU. a Israel con ese propósito.