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  • ¿Quiénes son las Avispas Negras, la guardia pretoriana de Cuba que protegía a Maduro?

    ¿Quiénes son las Avispas Negras, la guardia pretoriana de Cuba que protegía a Maduro?

    El régimen cubano reconoció este domingo que unos 32 cubanos perdieron la vida en Caracas durante la operación militar de Estados Unidos que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Según la información oficial, los cubanos «cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano».

    Las autoridades cubanas no han divulgado el listado de fallecidos. Por su parte, Gustavo Petro, presidente de Colombia, publicó en su cuenta de X un listado de los fallecidos, entre ellos afirmó que había 85 cubanos; sin embargo, el listado fue eliminado posteriormente. La investigadora María Werlau, directora de Archivo Cuba, alega que tiene información de que el anillo de seguridad de Maduro, que se reforzó en las últimas semanas, estaba integrado por alrededor de 140 cubanos y que actualmente hay varios heridos producto de los ataques, algunos de ellos con quemaduras graves.

    Quienes custodiaban a Maduro eran los Avispas Negras, las temidas tropas especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, según aseveró desde diciembre Fernando Vaccotti, ex Consejero de Seguridad de la ONU. Por su parte, Werlau sostiene que «sus fuentes» le aseguran que estos cubanos eran «efectivos de la Dirección de Seguridad Personal», aunque no descarta que algunos de ellos fuesen «Avispas Negras».

    La tropa élite de las FAR

    Los Avispas Negras se crean a mediados de la década de 1980 por orden de Raúl Castro, entonces ministro de las FAR. Su entrenamiento es altamente riguroso e incluye estrictos ejercicios de supervivencia. Además, según la información disponible, han recibido adiestramiento de oficiales de las fuerzas especiales vietnamitas, norcoreanas, chinas y rusas.

    Estuvieron entre los grupos que el régimen desplegó en julio de 2021 para reprimir a los manifestantes que en las calles de la Isla exigían libertad y el fin de la dictadura comunista. En varios vídeos se les vio golpeando salvajemente a personas desarmadas, en otros se les veía con perros y armas custodiando las calles, otra de las formas de aterrorizar a la población.

    Su presencia en Venezuela ha sido documentada a partir de testimonios tanto de víctimas como de ex militares venezolanos. No obstante, según Juan Antonio Blanco Gil, ex funcionario cubano que desertara hace más de 30 años, su función sería la de «asesores de la represión».

    Esta asesoría consiste, según expone Blanco Gil, en técnicas para controlar las manifestaciones, la identificación, captura y neutralización de los líderes, infiltración de los grupos opositores, así como metodologías de torturas.

    «Por ejemplo, adiestran sobre la ubicación de francotiradores durante las protestas, como mismo hicieron en Cuba durante el Maleconazo, en 1994 y, no dudo que también durante las manifestaciones del 11J», explicó el analista.

    Pero, que la guardia presidencial de Maduro no fuera venezolana sino cubana no es algo novedoso, sino que viene desde la época de Chávez. Y es que «todo el aparato de seguridad y de contrainteligencia de Venezuela lo controlan los cubanos», añade Blanco Gil.

    Los analistas estiman en 20.000 los soldados cubanos que están apostados en Venezuela

    Intervención de Cuba en Venezuela

    El régimen cubano negó durante años esta presencia militar en Venezuela. Sin embargo, existen decenas de testimonios que corroboran lo que Werlau denomina «intervención de Cuba en Venezuela». Tanto Werlau como Blanco exponen que esta militarización y control por parte de los cubanos se afianzó tras el intento de golpe de Estado a Hugo Chávez en 2002. Fue entonces que Chávez, temeroso y desconfiando de su propia gente, cedió el control a La Habana.

    Juan Antonio Blanco asevera igualmente que la presencia de cubanos en Venezuela es tanto de tropas militares como de cubanos que, disfrazados de «internacionalistas» en las misiones supuestamente humanitarias, responden a los intereses de La Habana. El analista estima en más de 20.000 los «soldados cubanos» que están apostados en Venezuela; y esto «siendo generosos», agregó.

    Maduro, un peón de La Habana

    El dictador venezolano se entrenó en Cuba en la Universidad del Partido Comunista de Cuba «Ñico López». Werlau sostiene, además, que fue colaborador de La Habana desde muy joven, sirviendo como mensajero de Cuba con Chávez cuando este estuvo preso en los años 90. «Maduro era un peón de Cuba», señaló la investigadora. «Por eso -añade- los cubanos manipularon a Chávez, convaleciente de cáncer, para que nombrara a Maduro como su sucesor, al considerarlo más leal y manejable».

    Blanco Gil refiere también que «Cuba convirtió a Venezuela en su base de operaciones, en la capital latinoamericana de un ecosistema criminal trasnacional». Se trata de una dependencia estructural en la que Cuba proporciona la inteligencia y la experiencia, y Venezuela los recursos materiales.

    Muestra de ello son las recientes revelaciones de Hugo Armando Carvajal Barrios, conocido como «El Pollo» Carvajal y antiguo director de la Inteligencia Militar venezolana. En diciembre del pasado año declaró que el régimen cubano diseñó la estrategia implementada por Maduro a través del Cártel de los Soles, la cual consistía en introducir drogas en Estados Unidos, usando así el narcotráfico como mecanismo de presión geopolítica.

  • Delcy promueve como futuro presidente a Rodríguez Torres, el general chavista que asesora a Zapatero en Madrid

    Delcy promueve como futuro presidente a Rodríguez Torres, el general chavista que asesora a Zapatero en Madrid

    «Debes estar atenta a Miguel Rodríguez Torres». Este mensaje llega 48 horas después de que EE.UU. atacara Venezuela y capturara a Nicolás Maduro. El nombre de Rodríguez Torres vuelve a cobrar un especial protagonismo con estos sucesos, pues sería, según ha desvelado ABC, el elegido por Delcy Rodríguez, presidenta encargada del país suramericano, para asumir las riendas de Venezuela después de que ella deje el poder en 2031, año en el que debía concluir el mandato de Maduro.

    El exgeneral chavista, exiliado en España, es actualmente el principal asesor de José Luis Rodríguez Zapatero para los temas relacionados con Venezuela. El expresidente español es de hecho el responsable de que Rodríguez Torres, acusado por Maduro de conspiración y traición, fuera liberado, en 2023, tras negociar su excarcelación con Delcy Rodríguez, según apuntan a ABC fuentes de la disidencia en el exilio.

    Chavista de la rama dura, Rodríguez Torres fue un hombre de confianza de Hugo Chávez, con el que fue ministro de Interior y Justicia y jefe de Inteligencia. Creador del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), entre los ‘hitos’ del general chavista están la creación de la tumba, uno de los centros de detención más temidos, y la muerte de 43 personas víctimas de la represión durante las protestas de 2014. Un currículum que no supuso un obstáculo para que Zapatero lo trajera España y lo convirtiera en su asesor, ni para que Delcy Rodríguez lo quiera al frente de Venezuela como continuador del chavismo.

    Según fuentes de la disidencia (exchavistas) que conocen a Rodríguez Torres, y prefieren guardar el anonimato, la principal actividad del exgeneral en España es trabajar «asesorando al expresidente Zapatero», indican a ABC. «Colabora con él en todo aquello que tiene que ver con Venezuela, participa en todas las reuniones de Zapatero relacionadas con ese tema». Para cualquier punto que tenga que ver con el expresidente y el país suramericano «hay que pasar por él», aseguran.

    La liberación de presos políticos

    Entre las principales labores del expresidente español en Venezuela, la más conocida es la de la liberación de presos políticos -también participó en facilitar la salida del presidente electo Edmundo González en septiembre de 2014-, pero no la única. «También se ocupa de llevar empresarios».

    Insisten, además, en el papel determinante de Zapatero para su liberación en 2023, y a las circunstancias que rodearon su excarcelación y su exilio a España sin romper del todo con el régimen chavista. «Lo habitual es que a los presos que liberan les pongan una restricción de movilidad, algo que no sucedió en el caso de Rodríguez Torres». Tampoco le confiscaron sus propiedades en Venezuela, por lo que sus ingresos –no tiene ninguna actividad económica conocida en España más allá de su colaboración con Zapatero- proceden de fincas dedicadas al ganado y la exportación de fruta.

    Su condición de agente de inteligencia -y contrainteligencia -,han hecho de él un hombre extremadamente reservado, con un perfil bajo, que apenas se relaciona más allá de un grupo de venezolanos pertenecientes a la disidencia

    Rodríguez Torres se instaló en España junto a su esposa Zuleima Medina, quien mientras su esposo estaba en una prisión militar también fue detenida, en 2019, por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). La hoy exfiscal general Luisa Ortega, exiliada en España también, denunció públicamente que la esposa del militar había sido torturada. En la actualidad, Medina sería la titular de varias empresas en Venezuela y EE.UU., según el medio Infobae.

    Fuera del ojo público

    Su condición de agente de inteligencia -y contrainteligencia -, han hecho de él un hombre extremadamente reservado, con un perfil bajo, que apenas se relaciona más allá de un grupo de venezolanos pertenecientes a la disidencia. «No se deja ver. No es fácil encontrarlo», afirman.

    Es conocido por todos, que Madrid se ha convertido en punto de reunión de los venezolanos. En particular uno de sus barrios de alto nivel adquisitivo, que ha sido bautizado con el nombre de la ‘pequeña Caracas’. En él conviven miembros de la oposición política, de la disidencia e incluso agentes de inteligencia del régimen chavista. De hecho, y según ha podido saber a ABC, hace unas semanas la policía española expulsó a Venezuela a dos agentes del Sebin.

    «Madrid es la capital de Venezuela», aseguran a este periódico las mismas fuentes, que se refieren a la coincidencia en la ciudad del presidente electo, Edmundo González; varios líderes de la oposición, como Leopoldo López o Antonio Ledezma; así como figuras de alto perfil del chavismo que se han pasado a la disidencia, como el caso de la exfiscal general Luisa Ortega. Es con estos últimos con los que se reuniría Rodríguez Torres.

    Según las fuentes consultadas por ABC, el exgeneral, con el que ha intentado contactar este periódico, sin éxito, no habría vuelto a Venezuela desde su liberación en 2023, pero ahora sí tendría previsto regresar para incorporarse «al gabinete ministerial», deslizan.

    Quienes conocen al exgeneral chavista lo retratan así: «Es una persona de la que nunca sabes qué esperar porque tiene su propio juego. Tiene mucha información y mucha relación todavía con todos los aparatos de inteligencia en el mundo -incluida España-. Y tiene aspiraciones a ser presidente de Venezuela», subrayan desde la disidencia. Y alertan: «Cuando te relacionas con él sabes que estás sentado, por una parte, con Diosdado Cabello (ministro del Interior y número dos de Maduro), y, por otra parte, con Delcy Rodríguez y Zapatero».

  • Delcy Rodríguez se abre a «cooperar» con EE.UU. sin mencionar la liberación de Maduro tras dirigir su primer Consejo de Ministros

    Delcy Rodríguez se abre a «cooperar» con EE.UU. sin mencionar la liberación de Maduro tras dirigir su primer Consejo de Ministros

    Quien fuera la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se ha consolidado como la sucesora del dictador capturado por EE.UU., Nicolás Maduro. Pese a la ausencia de una ceremonia de juramentación, Rodríguez ya ha dirigido su primer Consejo de Ministros y ha lanzado y firmado un comunicado como «presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela».

    En este escrito, la nueva líder del país caribeño ha invitado al Gobierno de EE.UU. a trabajar conjuntamente en una «agenda de cooperación»: «Extendemos la invitación al Gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera».

    En el mensaje, ha dirigido también unas palabras directas al presidente estadounidense, Donald Trump, en el que afirma que «nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido siempre el predicamento del presidente Nicolás Maduro». Sin embargo, no ha mencionado la liberación del exdictador, como exigió en la rueda de prensa de este sábado, posterior a la ofrecida por el presidente Trump.

    La funcionaria expresó que su sueño es que Venezuela sea una «gran potencia» donde todos sus ciudadanos se puedan encontrar. «Venezuela tiene derecho a la paz, al desarrollo, a su soberanía y al futuro», apuntó.

    Delcy Rodríguez ha lanzado el comunicado después de que dirigir el Consejo de Ministros, en los que se ha visto acompañada del titular de Defensa, Vladimir Padrino López, así como del ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, entre otros.

    Previamente, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenó el sábado que Rodríguez asumiera el cargo de presidenta encargada, tras la captura de Maduro, sin precisar una fecha para el acto de juramentación, recoge la agencia EFE. El Parlamento venezolano, institución ante la cual debe juramentarse el primer mandatario del país, tampoco ha convocado públicamente a esta ceremonia.

    «Acceso total al petróleo»

    Este domingo, Trump demandó a Rodríguez «acceso total» a Venezuela en términos de recursos naturales y de otra índole, al tiempo que reveló que está considerando reabrir la embajada estadounidense en Caracas.

    «Lo que necesitamos (de Delcy Rodríguez) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo», a la pregunta de qué otras «cosas» iban a necesitar, Trump mencionó las infraestructuras del país, ya que «las carreteras no se construyen y los puentes se están cayendo».

    «Estamos a cargo», indicó Trump, quien este sábado, al anunciar los detalles de la captura de Maduro, reiteró varias veces que el país será gobernado por su equipo de confianza para garantizar un proceso de transición.

    En una entrevista este domingo con el semanario ‘The Atlantic’, Trump dijo que si Rodríguez «no hace lo correcto» le espera un futuro «peor» que el de Maduro.

  • El plan Trump para Venezuela: una transición teledirigida desde EE.UU. con Delcy a la cabeza

    El plan Trump para Venezuela: una transición teledirigida desde EE.UU. con Delcy a la cabeza

    La Casa Blanca ha decidido activar una hoja de ruta propia para gestionar el escenario venezolano tras la salida de Nicolás Maduro. No responde a una reacción improvisada ni a un cambio brusco de criterio, sino a un proceso de análisis prolongado dentro del entorno de Donald Trump, iniciado tras las presidenciales de 2024. En ese debate interno ha terminado imponiéndose una idea central: la oposición política, con María Corina Machado como figura más visible, no cuenta hoy con los resortes necesarios para asumir el control efectivo del Estado ni garantizar su permanencia en el poder en el corto plazo. Ante ese vacío, Washington ha optado por ejercer una supervisión directa del proceso, apoyada en un dispositivo de disuasión militar en el Caribe.

    El presidente Trump ha trasladado en privado a socios republicanos en el Capitolio que Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada del país, deberá ajustarse estrictamente a las condiciones fijadas por Washington si quiere evitar represalias personales y políticas. Según fuentes consultadas por ABC, Trump ha advertido de que no tolerará maniobras dilatorias ni desafíos al marco impuesto por Estados Unidos y que, en caso de incumplimiento, la nueva dirigente venezolana se enfrentará a consecuencias incluso más severas que las aplicadas a Maduro. El presidente y su equipo han alertado además de la posibilidad de nuevos ataques en el país si se detectan resistencias dentro del régimen.

    La evaluación que maneja Marco Rubio, en su doble papel al frente de la diplomacia y de la seguridad nacional, se apoya en factores estructurales del poder venezolano. El chavismo conserva, por ahora, la lealtad de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos de seguridad, mientras que el campo opositor aparece disperso, con dirigentes clave fuera del país y sin una maquinaria capaz de hacerse cargo de la administración cotidiana del Estado. Ese desequilibrio quedó en evidencia durante la operación contra Maduro, cuando Machado no se encontraba en territorio venezolano y no existía un dispositivo interno preparado para asumir el poder.

    A lo largo de los últimos meses, responsables estadounidenses mantuvieron intercambios frecuentes con la dirigente opositora y su círculo más cercano, así como con otros actores del antichavismo. Desde Washington se les reclamó algo más que respaldo político o reconocimiento internacional. En concreto, se les pidió un esquema de transición y un plan creíble de gobierno. La Administración quería detalles precisos sobre quién asumiría el mando efectivo, con qué apoyos dentro de las Fuerzas Armadas, qué ministerios e instituciones quedarían bajo control inmediato y cómo se garantizaría el orden interno tras la salida del régimen.

    Petróleo

    Bloqueo, control marítimo y reapertura condicionada

    También se insistió en la necesidad de acreditar contactos reales y verificables dentro del estamento militar, precisamente para evitar repetir el escenario de 2019, cuando el intento de pronunciamiento encabezado por Juan Guaidó fracasó al no producirse la esperada ruptura en el Ejército. Aquella operación, en la que Leopoldo López salió de su arresto domiciliario para sumarse al movimiento, evidenció para Washington los límites de una estrategia basada en gestos políticos sin respaldo armado. Ese precedente pesa de forma determinante en la evaluación actual de la Casa Blanca.

    Las respuestas, según fuentes oficiales, se movieron siempre en un terreno abstracto y sin planes claros. En la oposición se apeló a la discreción por motivos de seguridad o a la necesidad de consensuar posiciones, pero nunca se presentó un plan que pudiera ejecutarse sobre el terreno con apoyo de Estados Unidos. Esa ausencia de respuestas operativas llevó a la Casa Blanca a descartar a la oposición como instrumento inmediato de transición y a buscar una alternativa que evitara el colapso del poder. Rubio y su equipo aceptaron que la operación se llevara a cabo con Machado fuera de Venezuela, algo que invalidaba su toma de poder inmediata con respaldo estadounidense.

    Una vía distinta

    Con ese panorama, la Administración Trump decidió explorar una vía distinta, abiertamente pragmática, sin romper formalmente con la oposición. El plan que ahora se ejecuta parte de un hecho asumido en la Casa Blanca: la transición solo es viable si se apoya en una figura del propio chavismo capaz de garantizar control interno, evitar un vacío de poder y negociar desde una posición de fuerza claramente asimétrica con Estados Unidos. Esa figura es, hoy por hoy, Delcy Rodríguez. Hasta hace poco vicepresidenta ejecutiva de Maduro, Rodríguez y el núcleo duro del régimen han entablado negociaciones discretas con Washington para pactar los términos del nuevo escenario político, incluyendo el acceso al mercado del crudo, un ámbito que ella conoce bien por haberlo gestionado.

    Elecciones

    Transición sin plazos dilatorios y supervisión internacional

    El plan consiste en establecer una administración temporal en Venezuela, seguida y condicionada de cerca por Estados Unidos, ejercer presión mediante sanciones y control marítimo, y asumir el control efectivo del sector petrolero para reactivarlo con participación de empresasinternacionales, estadounidenses y de otros países. La Casa Blanca parte de la premisa de que la industria está gravemente deteriorada y que cualquier aumento relevante de la producción requerirá años e inversiones masivas, supeditadas a la estabilidad política y a un nuevo marco de control estatal.

    Según explicó Rubio en varias comparecencias televisivas, Estados Unidos no asumirá la gestión cotidiana del país, pero sí mantendrá una presión directa mediante un bloqueo petrolero ya en vigor. Esa presión se concreta en la interceptación de buques petroleros sancionados, algunos de ellos incautados, y en el control marítimo para impedir exportaciones de crudo. Rubio afirmó que ese mecanismo constituye la principal palanca de Washington para forzar cambios tanto en la gestión de la industria petrolera como en el cese del narcotráfico, y que se mantendrá hasta que las nuevas autoridades adopten medidas que Estados Unidos considere satisfactorias.

    En la Casa Blanca insisten en que este esquema no supone un aval al chavismo, sino una estrategia de contención y transición hasta la celebración de elecciones libres. Washington descarta de plano cualquier calendario que retrase los comicios hasta 2031, como había sugerido Maduro antes de su detención. En ese contexto, la tarea de Delcy Rodríguez es estabilizar el país, cumplir una serie de exigencias inmediatas y, una vez creado un marco controlable, convocar elecciones generales bajo supervisión internacional y sin vetos arbitrarios. Desde el chavismo se han deslizado nombres alternativos, como el del general exiliado Miguel Rodríguez Torres, residente en Madrid y enfrentado a Maduro.

    FARC y ELN

    Expulsión de grupos armados y fin del narcotráfico

    La dureza del discurso público de Rodríguez tras la incursión estadounidense, cuando proclamó que Maduro sigue siendo presidente y denunció el «imperialismo», no se interpreta en Washington como una ruptura. Se considera una necesidad interna para mantener cohesionada a la base chavista, tranquilizar a los mandos militares y sostener una narrativa de continuidad institucional. En paralelo, las conversaciones con Estados Unidos continúan abiertas y activas y, según Trump, la dirigente se ha mostrado dispuesta a colaborar.

    Para forzar avances, la Administración Trump ha combinado la negociación con una presión sin precedentes. La pieza central es la cuarentena petrolera y el cerco marítimo en torno a Venezuela, diseñados para cortar la principal vía de financiación del poder chavista. En las últimas semanas, la Armada estadounidense ha incautado buques petroleros en alta mar en virtud de órdenes judiciales y ha advertido de que cualquier embarcación sancionada que intente entrar o salir de puertos venezolanos será interceptada.

    Romper vínculos con organizaciones hostiles

    Las condiciones planteadas por Washington son explícitas. Exigen una reestructuración profunda de la industria petrolera para sacarla del control de redes de corrupción y orientarla a beneficios tangibles para la población. Reclaman el desmantelamiento de las rutas del narcotráfico, la expulsión de grupos armados irregulares como las FARC y el ELN y la ruptura total de vínculos con organizaciones extranjeras consideradas hostiles, como Hezbolá, así como con Irán. Rubio ha añadido la exigencia de expulsar a los elementos cubanos e iraníes infiltrados en el aparato del Estado.

    Pese a la contundencia del despliegue, Washington ha rebajado las expectativas de una democratización inmediata. Rubio ha insistido en que sería imposible exigir elecciones en cuestión de días. La transición se concibe como un proceso que requiere tiempo, reconstrucción institucional y control del territorio. En ese marco, el papel definitivo de Delcy Rodríguez dependerá de sus actos en el corto plazo.

    Rusia, Cuba e Irán

    Ruptura de alianzas y retirada de influencias externas

    En Caracas, la reacción oficial combinó resistencia retórica con un ajuste interno acelerado. El Tribunal Supremo, controlado por el chavismo, activó una interpretación exprés para investir a Delcy Rodríguez como presidenta encargada por la «ausencia forzosa» de Maduro. El alto mando militar cerró filas públicamente, denunció la violación de la soberanía y prometió mantener el orden interno. Al mismo tiempo, según fuentes conocedoras del proceso, las principales figuras del régimen negocian en privado su supervivencia bajo las nuevas reglas impuestas desde Washington.

    La apuesta de Trump por un «chavismo sin Maduro» ha generado frustración entre quienes esperaban un respaldo inmediato a los vencedores simbólicos de las elecciones de 2024, encabezados por Edmundo González Urrutia, afincado en España. Las declaraciones del presidente estadounidense descartando a María Corina Machado como opción viable han dejado claro que, para Washington, la legitimidad internacional no sustituye al control interno del poder.

    Delcy Rodríguez, apuntan en el entorno de Trump, fue clave en la estabilización parcial de la economía tras la hiperinflación y en la recuperación limitada de la producción petrolera pese a las sanciones. Al mismo tiempo, sigue siendo una dirigente identificada con el núcleo duro del chavismo y con un sistema acusado de graves abusos, un factor que Estados Unidos mantiene presente.

    El reto que afronta es considerable: cumplir las exigencias de Washington sin perder el control interno ni provocar una fractura en las Fuerzas Armadas, manteniendo canales abiertos con la oposición. A cambio, Estados Unidos le ofrece evitar el destino judicial de Maduro y encabezar una transición vigilada. La advertencia es clara: la presión no se levantará sin resultados.

    División internacional

    A nivel internacional, la jugada de Trump ha dividido reacciones. Aliados occidentales evitan una condena frontal, mientras Rusia e Irán denuncian una violación de la soberanía venezolana, conscientes de que pierden peso en una plaza estratégica, con su influencia cada vez más concentrada en Cuba. El propio Rubio ha señalado que La Habana forma parte del cálculo estratégico y ha advertido de que el régimen castrista debería sentirse directamente interpelado por lo ocurrido en Venezuela.

    El Plan Venezuela de Trump ya está en marcha. Su éxito dependerá de si Delcy Rodríguez actúa como puente hacia un nuevo equilibrio político o si la transición se estanca bajo una tutela prolongada. Por ahora, Washington ha tomado la iniciativa, Maduro ha salido de escena y el país entra en un capítulo inédito cuyo desenlace sigue abierto.

  • De presidente a recluso: Maduro inicia en Nueva York un largo y tortuoso proceso judicial

    De presidente a recluso: Maduro inicia en Nueva York un largo y tortuoso proceso judicial

    Tras la captura de Nicolás Maduro, la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, proclamó que el dictador venezolano se enfrentará a la «cólera de la Justicia de EE.UU.» El líder chavista probó su sabor en cuanto el comando de los Delta Force le atrapó mientras dormía en su refugio secreto de Caracas en la madrugada del sábado: la huida violenta de la capital de Venezuela, el tratamiento como un preso de Guantánamo -ojos y oídos tapados, cabeza cubierta, grilletes en los pies-, la humillación del ‘paseíllo’ en la DEA -la agencia antidroga- de Manhattan, el ingreso en una cárcel de Brooklyn dura y violenta, conocida como el ‘Guantánamo de Nueva York’.

    Esa cólera espectacular y televisiva da ahora paso a otra más gris, pero mucho más decisiva para Maduro: un largo ‘via crucis’ judicial y penitenciario, que podría acabar con los huesos del dictador en una cárcel de máxima seguridad de EE.UU. para el resto de su vida.

    La primera estación de penitencia será esta semana en los juzgados federales del Distrito Sur de Manhattan. Allí tendrá lugar su primera comparecencia ante el juez del caso. Está previsto que sea este lunes o martes y que se vea las caras con el magistrado que supervisará el procedimiento: Alvin Hellerstein.

    El lugar del juicio

    Desde que se conoció la captura de Maduro, todo apuntaba a que el destino del expresidente venezolano era enfrentarse a la justicia en Nueva York. La razón: fue en ese distrito de Manhattan donde su fiscalía interpuso en 2020 la imputación por narcotráfico que ha pendido sobre Maduro y por la que la Administración Trump le ha considerado siempre un prófugo de la Justicia. En esa imputación estaban otros cinco altos cargos del chavismo, como Diosdado Cabello, Hugo ‘el Pollo’ Carvajal o Clíver Antonio Alcalá. De ellos, solo Cabello, el bastión militar de la dictadura, sigue ahora libre en Venezuela.

    El sábado, en pleno traslado de Maduro a EE.UU., el Departamento de Justicia de EE.UU., desde esa misma fiscalía de Nueva York, presentó un nuevo escrito de imputación contra Maduro similar al de 2020, pero que lo extendía a su mujer, Cilia Flores, y a su hijo. Esos serán los cargos ante los que Maduro deberá responder a partir de ahora.

    Trump ofreció dudas sobre dónde se juzgaría al dictador cuando detalló la operación de su captura. Dijo que podría ser «en Nueva York», pero también «en Miami», un lugar que tendría gran simbolismo: allí se concentra la mayor comunidad venezolana, dominada por el sentimiento antichavista.

    La cuestión de la jurisdicción en la que se celebra el juicio se suele determinar por su relación con las acusaciones. No está claro que Nueva York o Miami tengan más protagonismo. Pero en la práctica judicial estadounidense es habitual que la jurisdicción se determine, en casos en los que se enjuicia a alguien traído desde el extranjero, por el primer territorio en el que pone el pie. Sería, por lo tanto, en Nueva York, donde la Administración Trump se beneficiaría de la atención mediática y política que sigue a todo lo que ocurre en la Gran Manzana.

    Prisión preventiva sin fianza

    El otro gran protagonista del procedimiento contra Maduro será el juez que supervise su caso. Por el momento está asignado a Alvin Hellerstein, uno de los jueces federales más veteranos del país, de 92 años.

    La primera comparecencia de Maduro está prevista como un trámite sencillo: el juez le leerá los cargos y le preguntará si se declara culpable o no culpable. El acusado se declarará no culpable y el juez empezará a tomar las primeras decisiones sobre el proceso judicial. Es imposible pensar en cualquier otra medida que establecer la prisión preventiva sin fianza para Maduro, pese a las peticiones que haga su defensa. Y empezará, junto con las partes, a determinar las primeras actuaciones sobre el eventual juicio: estipulación de las pruebas, determinación de siguientes vistas, cuestiones de jurisdicción, etcétera.

    Está por determinar quién asumirá la defensa del que fuera presidente de Venezuela. Por ahora, no ha determinado un abogado. En el pasado, contó con la representación legal de Venkateswari Alagendra, una abogada formada en la Universidad de Londres, en la causa que le abrió el Tribunal Penal Internacional. Maduro tendrá que contar con abogados locales de Nueva York, facultados para asumir la representación en el distrito en el que se le juzgará.

    Si todo sigue el camino previsto, Maduro acabaría siendo sometido a juicio ante un jurado de vecinos neoyorquinos. Si le declaran culpable de esos cargos, el juez podría imponerle una pena de cadena perpetua. Pero eso podría tardar meses o incluso años. Mientras tanto, el dictador seguirá penando como preso preventivo, con la única salida de cruzar el puente de Brooklyn para acudir hasta el imponente edificio del juzgado federal en el sur de Manhattan.

    Allí hay experiencia de sobra de casos de altos vuelos. Incluso de acusados que, como él, eran presidentes de un país. Como Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, que fue declarado culpable por un jurado en 2024 y condenado a 45 años de prisión. Como Maduro, también por acusaciones de narcotráfico. A Hernández le indultó Trump el año pasado, en una intervención evidente en las elecciones presidenciales en Honduras. Nada indica que Maduro pudiera contar con la misericordia de Trump, aunque la capacidad para la sorpresa del presidente de EE.UU. es inagotable.

  • EE.UU. dirigirá Venezuela hasta una transición y controlará su petróleo

    EE.UU. dirigirá Venezuela hasta una transición y controlará su petróleo

    Estados Unidos ejecutó en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026 una operación militar y judicial sin precedentes en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado inmediato a Estados Unidos para ser procesados ante tribunales federales. La operación incluyó ataques selectivos contra instalaciones militares clave en Caracas y otros puntos estratégicos del país, así como un asalto nocturno que permitió la detención del matrimonio presidencial y su evacuación en helicóptero hasta el buque de la Armada estadounidense USS Iwo Jima, desde donde fueron enviados a Nueva York.

    Maduro y Flores se enfrentan a imputaciones federales por narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas ante el Distrito Sur de Manhattan, en el marco de una causa que se remonta a 2020 y que ha sido ampliada en las últimas horas con nuevos cargos. Según fuentes de la Administración, Donald Trump autorizó la operación días antes de Navidad, pero su ejecución tuvo que aplazarse por una combinación de factores operativos y estratégicos. Las condiciones meteorológicas no ofrecían garantías suficientes para una misión que dependía de helicópteros y control aéreo preciso, y el Pentágono priorizó en esas fechas un ataque ordenado por el presidente contra objetivos yihadistas en Nigeria durante el día de Navidad. Solo cuando se abrió una ventana considerada óptima, ya entrado enero, Trump dio la orden definitiva.

    El inicio de los ataques

    Pasada la medianoche se registraron detonaciones y sobrevuelos de aeronaves en Caracas y en otros puntos del país. Los ataques se concentraron en la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, el complejo militar de Fuerte Tiuna, el puerto de La Guaira y otros objetivos en los estados de Miranda y Aragua. El despliegue combinó aeronaves de ala fija y helicópteros para asegurar el control del espacio aéreo y facilitar la extracción. Según los datos disponibles, las fuerzas venezolanas no ofrecieron una resistencia significativa ni en el aire ni en tierra, lo que permitió un despliegue limitado de efectivos estadounidenses, centrado en asegurar el perímetro, ejecutar la captura y evacuar a los detenidos sin un enfrentamiento abierto.

    Trump siguió la operación en tiempo real desde Mar-a-Lago, acompañado por mandos militares, a través de enlaces de vídeo. Más tarde describió lo ocurrido como «ver una película», por la rapidez y coordinación del asalto. Aseguró que no hubo bajas estadounidenses y que no se perdió ningún equipo, aunque reconoció que algunos efectivos resultaron heridos leves. Según fuentes conocedoras del operativo, Maduro y Flores fueron sorprendidos en un dormitorio durante el asalto nocturno y puestos bajo custodia en cuestión de minutos. Horas después, la fiscal general, Pam Bondi, anunció nuevas imputaciones que incluían formalmente a Flores, despejando cualquier duda legal antes de su traslado fuera del país.

    La Casa Blanca no notificó previamente al Congreso en virtud de la Resolución de Poderes de Guerra, al sostener que no se trató de una acción bélica contra un Estado soberano, sino de una operación destinada a detener a un prófugo de la Justicia estadounidense. Ese argumento provocó críticas inmediatas entre los demócratas y también entre algunos republicanos, que reclamaron explicaciones sobre la base legal y la ausencia de consulta previa. Con el paso de las horas, sin embargo, el respaldo republicano se cerró en torno a Trump, especialmente en el Senado, donde se defendió la actuación como una operación legítima de aplicación de la ley.

    El secretario de Estado, Marco Rubio, trasladó a varios senadores que la misión fue limitada y estrictamente orientada a ejecutar una orden judicial pendiente. Negó que se tratara de una campaña militar o de un cambio de régimen por la vía armada, y aseguró que no se prevén nuevas acciones ahora que Maduro está bajo custodia estadounidense. Sin embargo, el propio Trump introdujo un elemento de presión adicional al revelar que el Pentágono había contemplado desde el inicio una segunda fase. «Estábamos preparados para una segunda oleada, y una oleada mucho mayor», afirmó, añadiendo que el éxito del primer ataque hace que probablemente no sea necesario activarla, aunque dejó claro que la opción sigue sobre la mesa.

    La Casa Blanca no notificó previamente al Congreso al sostener que no se trató de una acción bélica contra un Estado soberano, sino de una operación destinada a detener a un prófugo de la Justicia estadounidense

    Desde el verano, Trump había ido endureciendo de forma progresiva su discurso contra Maduro, vinculando al régimen venezolano con el narcotráfico, el terrorismo y la presión migratoria sobre Estados Unidos. A finales de agosto habló de una nueva fase contra lo que definió como narcoestados en el hemisferio occidental y autorizó un despliegue naval y aéreo poco habitual en el Caribe y el norte de Suramérica. En noviembre mantuvo un contacto directo con Maduro, en el que le trasladó que lo mejor para él era abandonar el poder y salir del país. Durante diciembre volvió a elevar el tono y deslizó que ya se había destruido una instalación en tierra vinculada a las rutas de la droga, una referencia que después encajó en la secuencia de operaciones encubiertas previas al asalto final.

    Tras la captura, Trump compareció en Mar-a-Lago para presentar la operación como el inicio de una nueva fase en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, marcada por una implicación directa de Washington en el país. Desde el inicio sostuvo que Estados Unidos asumirá una tutela temporal sobre Venezuela para dirigir una transición política. «Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa. Nos vamos a quedar y, en la práctica, lo vamos a administrar hasta que se produzca una transición correcta», afirmó.

    Justificó esa tutela en la necesidad de evitar que, tras la salida de Maduro, el poder vuelva a manos de actores que reproduzcan el deterioro de las últimas décadas. En ese marco, vinculó la presencia estadounidense con la creación de condiciones para el regreso de millones de venezolanos en el exilio, al que describió como «el mayor del mundo en este momento». Aseguró que la prioridad es que quienes se vieron forzados a marcharse puedan volver a vivir «en libertad y sin miedo».

    En el plano político inmediato, Trump introdujo un mensaje ambiguo sobre la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Recordó que fue designada por Maduro y que acaba de jurar el cargo, pero confirmó que su situación está siendo evaluada directamente por Marco Rubio, quien ya ha hablado con ella. Según Trump, Rodríguez ha mostrado disposición a «hacer lo que creemos que es necesario» para avanzar hacia un nuevo escenario, sin aclarar si contará con un papel estable en la transición.

    María Corina Machado

    Ese tono contrastó con el empleado hacia la oposición en el exilio. Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país», afirmó, después de que Machado reclamara la instalación como presidente de su aliado Edmundo González Urrutia, a quien Estados Unidos había reconocido previamente como vencedor de las elecciones de 2024. Trump evitó mencionar a González Urrutia y no avaló ninguna fórmula concreta, subrayando que Washington no da por hecho que el relevo político pase por las figuras actuales del bloque opositor.

    El presidente dedicó una parte sustancial de su discurso a la dimensión económica y energética. Acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero, causando pérdidas de «miles y miles de millones de dólares». Describió la industria petrolera venezolana como un «fracaso total» y sugirió que, bajo tutela estadounidense, podría reconstruirse la infraestructura y devolver el flujo de crudo, con inversiones que, según dijo, asumirían las propias compañías energéticas.

    Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder»

    Trump vinculó ese planteamiento a la lucha contra el narcotráfico. Aseguró que Estados Unidos ha logrado interceptar cerca del 97% de la droga que entra por vía marítima y atribuyó una parte sustancial de ese tráfico a Venezuela. Presentó el control del país como una extensión de la ofensiva antidroga y como una medida de protección directa para la sociedad estadounidense, afirmando que cada embarcación neutralizada evita miles de muertes asociadas al consumo de estupefacientes.

    Otro eje central fue la acusación de que el régimen chavista exportó criminalidad a Estados Unidos. Trump afirmó que Maduro envió bandas como el Tren de Aragua para «aterrorizar a nuestra gente» en distintas ciudades, y las responsabilizó de violaciones, torturas y asesinatos, citando casos concretos de menores. Sostuvo que con la captura de Maduro esa amenaza «ya no volverá a existir» y que el dirigente «nunca más podrá amenazar a un ciudadano estadounidense». Añadió que el régimen vació cárceles y centros psiquiátricos para enviar delincuentes violentos y narcotraficantes a Estados Unidos, una política que, según él, terminó con el endurecimiento del control fronterizo y la acción directa contra Venezuela.

    Mientras tanto, en Caracas, la actividad cotidiana quedó parcialmente paralizada tras horas de confusión. Se registraron cierres improvisados de comercios, interrupciones del transporte y presencia disuasoria de efectivos armados cerca de instalaciones militares. El régimen evitó durante horas aclarar quién ejercía de facto el poder y decretó el estado de conmoción exterior, sin anunciar formalmente una sucesión. Fue Trump quien dijo que Rodríguez había asumido el poder de forma interina.

    La reacción internacional fue inmediata. Gobiernos de la región denunciaron la violación de la soberanía venezolana y reclamaron reuniones urgentes.

  • Sin celebraciones ni resistencia en Caracas: conmoción y calma tensa ante el vacío de poder

    Sin celebraciones ni resistencia en Caracas: conmoción y calma tensa ante el vacío de poder

    La capital venezolana se despertó el sábado pasado confundida. No es el caos que muchos esperaban, sino algo más perturbador: una calma que no termina de ser tranquilidad. Las calles están cerradas de un modo que no se veía ni el primero de enero. Los supermercados funcionan a media puerta. El transporte público no circula.

    En las avenidas principales, solo había presencia policial: agentes de la Policía Nacional Bolivariana, efectivos de la Guardia Nacional, y las fuerzas de inteligencia acuarteladas en sus sedes. El Sebin, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, permanecía en sus instalaciones. La DGCIM, la Dirección General de Contrainteligencia Militar, también. Nadie sale. Nadie entra. Es como si estuvieran esperando instrucciones que no llegan.

    Iribet Tovar vive en Los Chorros, muy cerca de La Carlota, el aeropuerto donde comenzaron los bombardeos. Estaba acostada cuando escuchó el primer avión. «A la una y media de la mañana empezamos con un avión y escuchamos la primera detonación», cuenta. «Le dije a mi esposo, esto no es un trueno ni nada, esto es otra cosa».

    Ella y su familia salieron después a comprar. «Compras nerviosas, como decimos nosotros», explicaba. Pero lo que la inquieta no son las explosiones que ya pasaron, sino la incertidumbre que permanece. «Se llevaron a Maduro y a Cilia, y ¿quién quedó aquí? No sabemos porque no se pronuncia nadie. Nadie dice nada. Estamos como en las películas de suspense, esperando qué va a pasar».

    Pedro Tenaz, otro caraqueño, describía el estado de la ciudad con precisión: «Estamos un poco en shock. Las calles están desiertas, todo está en una calma extraña». Lo que más lo perturba es la falta de información clara. «Hay mucha gente que habla de un secuestro del presidente, que fue por el gobierno de Estados Unidos, pero no tenemos nada conciso.

    «Las redes sociales muestran detonaciones y explosiones, pero a ciencia cierta no sabemos si el presidente está aquí o se lo llevaron». Su perspectiva es crítica. «No estoy de acuerdo con que un país vaya a otro país y con el poder de sacar y quitar a un presidente. Para eso hay mecanismos democráticos. Independientemente de que este gobierno esté o no esté en la línea, no estoy de acuerdo. Creo que se puede resolver de forma diplomática».


    Vehículos bombardeados en la base aérea de La Carlota


    Reuters

    Lo notable es lo que no sucede. No hay movilizaciones chavistas masivas. Los colectivos, esos grupos paramilitares urbanos que durante 27 años salieron a defender la revolución, permanecen en silencio. Un miembro del Frente Nacional Colectivo Sergio Rodríguez, quien pidió no ser identificado por seguridad, reconoce la derrota con palabras contenidas: «La lucha será hasta el final. Hemos dicho que esta revolución es pacífica pero armada, para defender la soberanía». Pero su voz no tiene la convicción de hace 24 horas. Es la voz de alguien que acaba de perder una guerra en una sola noche.

    En Petare, una de las mayores favelas de Caracas y de América Latina, donde históricamente ha habido apoyo masivo al gobierno, Ingrid Sánchez escucha las declaraciones de Trump en su casa. Su hija y sus nietos están a su lado, mirando la pantalla sin entender realmente qué significa todo aquello. Ingrid no celebra. Su tono es de resignación amarga. «Aquí viene hambre. Desempleo. Los más pobres somos los más afectados en esta situación». Luego, con una rabia contenida, añade: «Aquí hubo traición. Delcy Rodríguez es una traidora. Trump dice que gobernará el país con ella. Montaron al presidente en la olla».

    En los supermercados había colas. Gente comprando medicinas, alimentos, gasolina. No hay pánico desenfrenado, pero hay urgencia contenida. Una mujer llena su carrito como si no confiara en encontrar lo que necesita mañana. Un hombre paga con prisa, mirando hacia la puerta cada pocos segundos. Nadie conversa mucho. Los gestos son breves. Las palabras, cuando las hay, son en voz baja.

    «Estamos desplegados. Confíen en nosotros para atravesar esta situación», pedía al pueblo Diosdado Cabello

    Diosdado Cabello, el número dos del chavismo, el hombre que durante años ha sido la cara visible más radical, salió a las calles de Caracas enfundado en un chaleco antibalas, rodeado de policías. «Estamos desplegados. Confíen en nosotros para atravesar esta situación», pedía al pueblo que, sorprendido, veía lo que nadie esperaba. Luego, en un acto de desesperación que reveló el verdadero estado de ánimo del régimen, llamó abiertamente a los colectivos chavistas a movilizarse. «Alerta, alerta, los motorizados alerta», gritaba, como si algo, en ese momento, pudiera detener nada.

    Nicolás Maduro habría dejado instrucciones antes de desaparecer. Declaró un «estado de conmoción exterior» en todo el territorio nacional. Ordenó «lucha armada inmediata»». Movilizó el «Comando para la Defensa Integral de la Nación». Pero estas palabras, estas órdenes, parecen tardías cuando unidades militares estadounidenses ingresaron al territorio sin que nadie prácticamente lo notara. Sin que nadie pudiera detenerlas. Sin que nadie supiera cómo.

    «Mi mayor miedo es lo que pueda ocurrir en los próximos días. En Venezuela existen muchas armas en las calles», afirma un testigo a ABC

    En las calles de Caracas, la gente permanece en sus casas, esperando. Un testigo le dijo a ABC: «Mi mayor miedo es lo que pueda ocurrir en los próximos días. En Venezuela existen muchas armas en las calles». Lo dijo mientras hacía unas compras nerviosas, a primeras horas de la mañana, comprando comida como si no supiera cuándo volvería a salir.

    En el centro de la ciudad, donde se localizan la mayoría de las instituciones públicas, el suministro eléctrico continúa, pero las avenidas permanecen con poca movilidad. Escasa circulación de vehículos. Algunas personas fuera de sus casas, en las aceras, 

    Las fuerzas de seguridad permanecen en sus posiciones. El SEBIN en sus oficinas. La DGCIM en sus cuarteles. Solo se observan policías nacionales y municipales, pero sin dirección clara. Es como si alguien hubiera perdido su cabeza, y el cuerpo aún no supiera que estaba muerto. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, ha dicho que «no se dejarán doblegar», pero sus palabras suenan huecas. ¿Quién las respalda? ¿Quién las ejecuta?

    Trump, desde Mar-a-Lago, ha llamado a la operación «brillante». Ha hablado de «buena planificación» y «tropas excelentes». También ha cuestionado a la opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, diciendo que «no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país» y que «sería muy difícil para ella ser la líder de Venezuela».

    Así que en Caracas, mientras el sol avanza sobre la capital, la pregunta que define el momento es más simple y más profunda: ¿qué viene después? No hay celebración. No hay resistencia visible. Solo hay silencio.

  • Trump anuncia que tomará el control de Venezuela y descarta entregárselo a María Corina Machado

    Trump anuncia que tomará el control de Venezuela y descarta entregárselo a María Corina Machado

    Trump anunció en Mar-a-Lago que Estados Unidos asumirá una tutela temporal sobre Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, presentándola como el eje central de una transición política dirigida desde Washington. Desde el inicio de su comparecencia sostuvo que EE.UU. gobernará de forma provisional el país para evitar un vacío de poder y garantizar un relevo controlado. «Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa. Nos vamos a quedar y, en la práctica, lo vamos a administrar hasta que se produzca una transición correcta», afirmó, subrayando que no se trata de una ocupación indefinida, sino de una administración transitoria.

    Video.

    El corresponsal de ABC en la Casa Blanca analiza la comparecencia de Trump

    El presidente justificó esa tutela en la necesidad de impedir que, tras la salida de Maduro, el poder vuelva a recaer en figuras que reproduzcan el modelo político y económico que, a su juicio, ha destruido el país y provocado un éxodo masivo. En ese marco, vinculó directamente la presencia estadounidense con la creación de condiciones para que millones de venezolanos en el exilio puedan regresar con garantías. Trump describió ese éxodo como «el mayor del mundo en este momento» y aseguró que la prioridad es que quienes se vieron forzados a marcharse puedan volver a «vivir en libertad y sin miedo».

    En el terreno político inmediato, Trump se refirió al papel de la actual vicepresidenta, Delcy Rodríguez, con un mensaje calculadamente ambiguo. Recordó que fue designada por Maduro y que acaba de jurar el cargo, pero confirmó que su situación está siendo gestionada directamente por el secretario de Estado. Indicó que Marco Rubio ya ha hablado con ella y que ese contacto forma parte de los primeros movimientos para organizar la transición. Según Trump, Rodríguez ha mostrado disposición a «hacer lo que creemos que es necesario» para avanzar hacia un nuevo escenario, sin aclarar si contará con un papel estable o transitorio en el futuro esquema de poder.

    Ese enfoque contrastó con el tono empleado hacia la oposición en el exilio. Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central de la nueva etapa. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país», afirmó. La declaración se produjo después de que Machado reclamara públicamente la instalación como presidente de su aliado Edmundo González Urrutia, a quien Estados Unidos había reconocido anteriormente como vencedor de las elecciones de 2024. En su comparecencia, Trump evitó mencionar a González Urrutia y no respaldó ninguna fórmula concreta de la oposición, dejando claro que Washington no da por hecho que el relevo político vaya a pasar por las figuras actuales del bloque antichavista.

    Trump, sobre María Corina Machado: «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país»

    Tras definir el marco político, Trump introdujo una advertencia militar explícita. Reveló que el Pentágono había contemplado desde el inicio una segunda fase de la operación. «Estábamos preparados para una segunda oleada, y una oleada mucho mayor», dijo. Aunque señaló que el primer ataque fue tan eficaz que probablemente no sea necesario activarla, dejó claro que la opción sigue abierta si la situación lo exige. El mensaje fue que Estados Unidos mantiene la iniciativa y la capacidad de escalar si considera que la transición no avanza en los términos fijados por la Casa Blanca.

    Recursos naturales

    Trump abordó el capítulo económico y de recursos naturales. Acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido de forma unilateral activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero, lo que, según afirmó, costó a Estados Unidos miles de millones de dólares. Sostuvo que esas infraestructuras eran propiedad de empresas estadounidenses y reprochó a administraciones anteriores no haber reaccionado. Describió la industria petrolera venezolana como prácticamente colapsada y apuntó que, bajo tutela estadounidense, podría repararse la infraestructura y devolver el flujo de crudo, con inversiones que, según dijo, asumirían las propias compañías energéticas.

    Ese planteamiento económico lo vinculó directamente con la lucha contra el narcotráfico. Trump aseguró que Estados Unidos ha logrado interceptar cerca del 97% de la droga que entra por vía marítima y atribuyó una parte sustancial de ese tráfico a Venezuela. En ese contexto, presentó el control del país como una extensión de la ofensiva antidroga y como una medida de protección para la sociedad estadounidense, afirmando que cada embarcación neutralizada evita miles de muertes asociadas al consumo de estupefacientes.

    Trump acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido de forma unilateral activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero

    El presidente volvió a cargar contra el régimen chavista al acusarlo de haber exportado criminalidad a Estados Unidos. Afirmó que Maduro envió bandas violentas, como el Tren de Aragua, para actuar en distintas ciudades estadounidenses, y las responsabilizó de violaciones, torturas y asesinatos. Citó casos concretos de menores asesinados para reforzar la idea de una amenaza criminal organizada y sostuvo que, con la captura de Maduro, esa amenaza «ya no volverá a existir» y que el dirigente venezolano «nunca más podrá amenazar a un ciudadano estadounidense».

    En la misma línea, acusó al régimen de haber vaciado cárceles y centros psiquiátricos para enviar a Estados Unidos a delincuentes violentos, narcotraficantes y jefes criminales. Presentó esa política como deliberada y aseguró que ese flujo se ha frenado con el endurecimiento del control fronterizo y con la acción directa contra Venezuela.

    Trump cerró su intervención reivindicando la operación militar que culminó con la captura de Maduro como una demostración del poder y la capacidad operativa de Estados Unidos. Subrayó que no hubo bajas estadounidenses, que no se perdió ningún equipo y que participó un amplio despliegue aéreo y naval. Insistió en que no se trata de una guerra abierta ni de una ocupación permanente, pero reiteró que Washington se quedará y administrará Venezuela hasta que exista un marco político estable. En su relato, la tutela temporal, la presión militar latente y el control de los recursos forman parte de una misma estrategia que, según él, marca el final de una amenaza criminal, migratoria y económica directa para Estados Unidos.

  • Horror y caos en el bar incendiado en Suiza: «Vi gente ardiendo de pies a cabeza, sin ropa»

    Horror y caos en el bar incendiado en Suiza: «Vi gente ardiendo de pies a cabeza, sin ropa»

    En el bar Le Constellation, el paso de la euforia al terror se produjo en segundos. En el local de la exclusiva estación de esquí suiza de Crans-Montana, el caos llegó en forma de llamas cuando la fiesta de Año Nuevo llegaba a su apogeo. «Algunas personas rompieron las ventanas para que entrara el aire. Todavía estoy temblando; muchos lloraban al salir. Hubo pánico generalizado», ha contado Victoria, una de las asistentes, al canal de noticias francés BFM, sobre el suceso que se ha cobrado al menos 40 muertos y un centenar de heridos.

    Eran en torno a las 1.30 horas de la madrugada, con el local abarrotado y muchas ganas de fiesta. Decenas de personas estaban en el sótano del recinto, con techo de madera. Los camareros sacaron botellas de champán con velas o bengalas, algunas cerca del techo.

    «Un camarero se subió a los hombros de otro camarero», recoge BFM de otra testigo. Y el techo prendió. «Todo el techo estaba en llamas, el fuego se propagó rapidísimo. Ocurrió en segundos. Salimos corriendo, gritando y llorando», contó Emma a BFM, quien asegura que la vía de salida era muy estrecha para la cantidad de gente que estaba presente. «Había pánico absoluto, todos gritaban», han contado Emma y otra testigo, Albanne.

    Las dos chicas aseguran que los bomberos y la Policía llegaron al lugar en cuestión de minutos. «Teníamos llamas a un metro de nosotros; si no hubiéramos huido, seguramente también habríamos resultado heridas», han contado. El bar tenían capacidad para hasta 300 personas, y otras 40 en su pequeña terraza.

    «La fiesta estaba en su apogeo… la música y el champán fluían a raudales», declaró al periódico ’24 Heures’ un residente que dice vivir cerca. Con los fuegos artificiales, muchos habitantes de la zona no entendieron lo que ocurría. «Luego vimos el humo. Es terrible, mucha gente joven va a ese bar».

    

    Como ellas, muchas de las personas que se encontraban en Le Constellation en el momento de desatarse el infierno celebraban las primeras horas del Año Nuevo. La alegría y los deseos de felicidad reinaban entre los asistentes, muchos de ellos jóvenes.

    El pánico y la confusión reinaron en las primeras horas. «Los equipos de emergencia –bomberos y policías– llegaron a una escena caótica, una escena dramática», ha explicado a la prensa Stéphane Ganzer, jefe de seguridad del cantón de Valais, recoge Reuters. «No puedo ocultarles que todos estamos conmocionados por lo ocurrido anoche en Crans», declaró también el jefe de policía del cantón, Frederic Gisler, en rueda de prensa.

    «Estábamos atrapados, no podíamos ver por el humo. Yo pude romper una ventana y escapar», afirma un superviviente

    Otro superviviente recuerda que antes de que se desatase el incendio había camareras con botellas de champán y bengalas demasiado cerca del techo, y que el fuego se propagó de repente.

    Según aseguró a la agencia de noticias Afp, él se quedó atrapado en el edificio en llamas y tuvo que romper una ventana para escapar. «Estábamos atrapados, mucha gente estaba atrapada –aseguró–. No podíamos ver por el humo». Según explica este hombre, no sabían cómo iban a poder salir de allí.

    «Yo estaba solo y no sabía cómo iba a poder hacerlo, pero fui capaz de romper una ventana y salir a través de la ventana –continúa el relato–. Me quedé sin la mitad de mi ropa, era una locura».

    «Estaba en el sótano. Yo y mis amigos lo estábamos pasando bien, por desgracia algunos de nuestros amigos ya no están con nosotros a causa del fuego», lamenta.

    «Pensé que mi hermano pequeño estaba dentro. Intenté romper la ventana para ayudar a la gente a salir y vi gente ardiendo de pies a cabeza», afirma un testigo

    Un testigo presencial del incendio relató por su parte a la cadena británica BBC cómo irrumpió en el local en llamas para intentar salvar a las personas que se encontraban dentro. «Oímos una gran explosión y después vimos mucho humo», cuenta.

    «Pensé que mi hermano pequeño estaba dentro, así que me acerqué e intenté romper la ventana para ayudar a la gente a salir», según recoge la periodista Silvia Costeloe en la web de la BBC desde la estación invernal de Crans-Montana.

    De acuerdo con este testigo, una vez dentro vio a la gente «ardiendo de pies a cabeza, sin ropa». «Fue muy impactante», confiesa.

    Este hombre apunta que tanto los bomberos como los médicos intervinieron, pero él intentó ayudar en lo que pudo, ofreciendo agua y ropa a los heridos, incluso dándole su chaqueta a un hombre con quemaduras. «Es muy perturbador porque iba a este bar todos los días de la semana… solo que el día que no voy, se quemó», señala.

    Hospitales repletos

    Las escenas de caos se trasladaron posteriormente a los hospitales de Sion, Lausana, Ginebra y Zúrich, hasta donde hubo que mover a los heridos. «He visto cosas que hubiera preferido no ver jamás», ha relatado una mujer que estaba en el Hospital de Sion acompañando a su madre al periódico ‘Le Nouvelliste’.

    «Salí rápidamente para despejar el acceso a urgencias, y entonces se desató el caos… Llegaba gente de todas partes, heridos graves en coches, había olor a quemado…».

    «Me salvé al salir unos segundos antes del bar después de empezar a ver humo»

    Edoardo Saitta

    Superviviente

    Entre las víctimas de la tragedia se teme que haya un importante número de personas procedentes de Italia, un país situado cerca de la estación suiza donde se produjo, al otro lado de los Alpes.

    Precisamente un joven del norte de Italia, Edoardo Saitta, aseguró a ‘The New York Times’ haber sobrevivido al incendio al lograr salir del bar tan solo unos segundos después de empezar a ver humo en el interior. Saitta, de 25 años, explicó a una periodista del diario neoyorquino desplazada a la zona que había estado esperando todo el día en el hospital de Sion, el más próximo a la localidad donde se desató el fuego.

    Se encontraba a la espera de noticias de una amiga que resultó herida tras quedar atrapada dentro del local, sin poder verla hasta ese momento. Según indicó, allí le dijeron que la amiga sería trasladada a un hospital en Milán. «Estoy preocupado», reconocía..

  • Apuntan a una bengala como foco del fuego en una estación de esquí en Suiza, una tragedia sin precedentes

    Apuntan a una bengala como foco del fuego en una estación de esquí en Suiza, una tragedia sin precedentes

    El devastador incendio ocurrido, este jueves, en el bar Le Constellation, situado en la lujosa estación de esquí de Crans-Montana (cantón de Valais), durante las celebraciones de Año Nuevo no tiene precedentes en Suiza. Según el último balance el siniestro ha provocado ya alrededor de cuarenta fallecidos y 115 heridos, la mayoría de ellos de gravedad,

    La noche de fin de año se convirtió en una auténtica pesadilla y la fiesta derivó en una de «las peores tragedias que ha vivido el país», declaró este jueves en conferencia de prensa el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin. «La esperanza debe prevalecer siempre, y es esa la que debemos transmitir junto a todas las personas heridas y traumatizadas», afirmó.

    «Algunos aún luchan por su vida, y quiero decirles con fuerza y claridad que no están solos y que todos los recursos sanitarios están movilizados para atenderlas y apoyarlos», añadió Parmelin. El dirigente suizo elogió la «actuación ejemplar» de los servicios de emergencia, así como de los bomberos, el personal sanitario y las fuerzas policiales.

    Por su parte, Frédéric Gisler, comandante de la policía cantonal del Valais, quien ese día asumía sus funciones en este cargo, anunció un balance provisional de unas cuarenta personas fallecidas y 115 heridas, la mayoría con quemaduras muy graves. «En los próximos días, la prioridad será la identificación de las víctimas para poder entregar sus cuerpos a las familias», precisó.

    Las víctimas serán identificadas mediante pruebas científicas, análisis de ADN o muestras dentales. Debido al estado de los cuerpos, este proceso podría prolongarse varios días. Las autoridades suizas se han comprometido a acelerar los procedimientos para devolver los cuerpos y las pertenencias personales a las familias lo antes posible.

    La fiscal general, Béatrice Pilloud, señaló que «aún es demasiado pronto para confirmar alguna hipótesis sobre el origen del incendio». Se barajan varias posibilidades, entre ellas, la de bengalas colocadas sobre botellas de champán que podrían haber prendido fuego al techo de madera. Se han desplegado importantes recursos de investigación, advirtió. « El esclarecimiento de los hechos requerirá tiempo».

    Las víctimas serán identificadas mediante pruebas científicas, análisis de ADN o muestras dentales. Debido al estado de los cuerpos, este proceso podría prolongarse varios días

    El incendio, que devastó el bar situado en el corazón de Crans-Montana alrededor de la 1:30 de la madrugada, media hora antes del cierre, ha conmocionado a todo el país. Suiza despertó el día de Año Nuevo con esta impactante noticia, cuyas consecuencias tendrán además dimensión internacional, ya que numerosas personas presentes en el local eran turistas extranjeros.

    Causas del siniestro

    En esta fase de la investigación aún se desconocen las causas exactas del siniestro, aunque algunos testimonios apuntan a un accidente de origen pirotécnico, posiblemente una bengala colocada sobre una botella de champán o efectos luminosos utilizados al descorchar botellas de champán de alta gama.

    Además, el nivel inferior del bar contaba con una escalera de acceso muy estrecha, lo que podría haber dificultado la evacuación de las personas que se encontraban en el lugar. Suiza desplegó un amplio dispositivo de rescate por tierra y aire, y los heridos han sido evacuados a numerosos hospitales del país.

    Imagen principal - Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    Imagen secundaria 1 - Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    Imagen secundaria 2 - Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    Una celebración rota por el dolor
    Un hombre es consolado cerca del local incendiado en el que murieron 40 personas; este mismo jueves se celebró una misa en recuerdo de los fallecidos; a la derecha, el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin
    EFE/

    Pocos minutos después del inicio de la tragedia, una llamada alertó a la policía local, que activó rápidamente un operativo con trece helicópteros y cuarenta ambulancias. Las autoridades han pedido a la población que evite acudir a los servicios de urgencias hospitalarias salvo en casos estrictamente necesarios.

    La identificación de los cuerpos, entre los que por el momento no se encuentran ciudadanos españoles, llevará varios días, indicaron las autoridades cantonales en una conferencia de prensa celebrada al final de la tarde del jueves. Los heridos fueron distribuidos entre hospitales de Sion, Lausana, Ginebra y Zúrich.

    En Sion, unas 60 personas están siendo atendidas; en Lausana se encuentran 22 pacientes, mientras que Zúrich ha recibido a más de una docena de víctimas con quemaduras graves. Otros países, entre ellos Francia, Alemania e Italia, han ofrecido acoger y tratar a pacientes con quemaduras severas.

    Según testigos presenciales, numerosos turistas de habla italiana se encontraban en el lugar, dado que Crans-Montana se sitúa cerca del norte de Italia. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expresó sus condolencias y elogió el trabajo de los servicios de emergencia suizos. Su ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, también transmitió el pésame al gobierno suizo y a su homólogo, Ignazio Cassis.

    El presidente francés, Emmanuel Macron, manifestó igualmente su «profunda emoción». «Mis pensamientos están con las familias en duelo y con los heridos», declaró. Al menos dos ciudadanos franceses figuran entre los heridos, y el gobierno francés ha expresado su plena solidaridad con Suiza.

    Una tragedia sin precedentes

    Las autoridades suizas no se enfrentaban a una tragedia de esta magnitud desde el accidente del autobús ocurrido en el túnel de Sierre (cantón de Valais) en 2012 y en el que fallecieron 28 personas. En el país, los principales centros especializados en el tratamiento de grandes quemados se encuentran en Berna, Lausana, Ginebra y Zúrich.

    

    Galería.

    Las imágenes del incendio en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana

    Aún no han sido trasladados todos los heridos a estos centros. En caso de saturación hospitalaria se prevé el traslado de pacientes a centros médicos de países vecinos. El tratamiento de quemaduras graves requiere semanas de cuidados intensivos y moviliza a numerosos profesionales y recursos especializados, subrayaron las autoridades.

    Los investigadores privilegian la hipótesis de un incendio seguido de una explosión que habría generado una gran cantidad de humo y dificultado la evacuación del local. Testigos relatan escenas de pánico extremo y horror.

    Los investigadores privilegian la hipótesis de un incendio seguido de una explosión que habría generado una gran cantidad de humo y dificultado la evacuación del local

    Algunos vecinos afirmaron haber escuchado ruidos que inicialmente confundieron con los festejos de Año Nuevo, mientras que otros aseguraron que los sonidos eran claramente distintos a los fuegos artificiales habituales.

    La zona permanece acordonada por la policía de Crans-Montana, y las autoridades han prohibido el sobrevuelo del área. Una misa fue celebrada este jueves en la que participaron unas 400 personas. Los asistentes deploraron este accidente dramático que no tiene precedentes en Suiza y que afecta a muchas familias.